Capítulo X
La última aventura
Tan pronto como Ash se enteró de la noticia, él y su Pikachu se dirigieron a toda velocidad a Saffron ayudados por Pidgeot. En el fugaz trayecto, Ash concentraba todos sus esfuerzos por pensar que Brock se recuperaría de sus heridas como si pudiera curarlo con el poder de su mente. Pero de alguna forma, sabía que eso no sería posible y que lo único que le restaba era esperar a que los doctores pudieran darle el mejor tratamiento posible.
Al llegar al hospital, los nervios de Ash estaban a flor de piel. Casi le gritó a la recepcionista cuando preguntó en qué piso tenían internado a Brock Slate. La recepcionista, dolida por el tono de voz del muchacho, casi lloraba cuando le decía que Brock se encontraba en el quirófano en el 12vo piso. Ash y Pikachu ni siquiera se molestaron en esperar el elevador; como si tuviesen energía ilimitada –alimentada por ese dolor que sentían por su amigo– entrenador y pokemon subieron los 360 escalones a toda velocidad hasta llegar a un recibidor que presidia los quirófanos. Allí se encontraban ya toda la familia Slate (incluidos los 3 miembros que estaban de viaje), el Prof. Oak, Gary, Richie, Duplica, Casey y Misty.
Con lágrimas en su rostro, Misty recibió a Ash con un cálido abrazo lleno de consuelo para los dos enamorados, cuyos corazones estaban destrozados al saber que su amigo estaba entre la vida y la muerte.
—¿Cómo ocurrió esto? —le preguntó Ash a Misty.
—No sabemos nada todavía… Solo que el Equipo Joker llegó a casa de Brock y sometieron a Flint y al resto. Pero no parecía que los querían secuestrar…
—¿Los iban a matar también? —preguntó Ash indignado.
—Ese parecía ser el plan —continuó Misty—. Pero ese muchacho Robin llegó de quién sabe Ho-Oh donde, y les dio una buena paliza a esos malnacidos. Después de eso, se los llevaron afuera… Y ahí fue cuando vieron a Brock…
Ash estaba indignado y furioso… Y creía saber cuál fue la causa:
—Esto debió de haber sido por lo del incidente del hotel ¿verdad? —decía el triqueño haciendo grandes esfuerzos por contener su rabia.
—Eso parece —dijo Gary, quién decidió unirse a la conversación—. Ese tal Joker debió de mandar matar a Brock y a la familia para darnos un escarmiento.
—¿Pero quién pudo haber dejado a Brock medio muerto? —rogaba Misty dolida.
—Ese monstruo con la máscara de luchador… —respondió Ash con voz rencorosa.
—¿Bane? —terció Gary—. Imposible… No pudo ser él. De entre los escombros del gimnasio consiguieron rescatar al Steelix de Brock, y parece imposible que un hombre sea capaz de matar a un pokemon como ese.
—¿Steelix está muerto? —preguntaron los novios asustados.
—No, no lo está… Aún. Pero está terriblemente mal. Creo que en el mismo estado que Brock. Lo trajeron también al Centro Pokémon de Saffron y están haciendo todo lo posible para salvarlo —intervino el Prof. Oak, quién no pudo evitar oír la conversación entre su nieto y la pareja.
—¿Cómo lo sabes, abuelo? —preguntó Gary consternado.
—Le pedí a la enfermera Joy que me mantuviera al tanto sobre el estado de Steelix mientras me encontraba aquí. Yo también estoy ayudando en todo lo que puedo al pokemon de Brock.
En ese momento Richie, Duplica y Casey se unieron al grupo y Casey, siendo como es, preguntó confundida y sobre todo, furiosa:
—¿Serían tan amables de explicarnos en qué demonios se metieron para que Brock acabara allí adentro?
Gary, con la ayuda de su abuelo, Ash y Misty, le contaron a sus tres amigos acerca de lo ocurrido aquella noche en el Saffron Plaza. De cómo fue que Giovanni se apareció en el lugar junto con el Joker, y de cómo lo derrotaron ayudados por Batman y Robin. Incrédulos y anonadados, los 3 muchachos escucharon la historia de principio a fin…
—¡Wow!… Es decir… ¡WOW! —decía asombrada Casey—. ¡Realmente los vieron de cerca! ¡A Batman y a Robin! ¡Yo pensaba que eran una leyenda urbana!
—Pues créelo o no —le tranquilizaba Gary—, si existen… Y les ayudamos con ese tal Joker.
—¿Entonces ya se habrán dado cuenta de que el Joker es cosa seria, verdad? —les advirtió Richie con prudencia—. Si mandó a ese tal Bane para que acabara con Brock y su familia, imagínate lo que les hará a ustedes si deciden seguir con esto.
—Richie tiene razón, Ash —corroboró Duplica ante las declaraciones de su pareja—. Ya quedó demostrado que el Equipo Joker, es MUY diferente del antiguo Equipo Rocket. Ese maldito payaso te matará si tiene oportunidad.
—Me matará si lo permito —sentenció Ash con una voz profunda, llena de rencor y de decisión.
—Ash Ketchum… —empezó a reprenderlo Misty, preocupada por lo que fuera a hacer su novio—. ¿No estarás pensando cometer alguna estupidez verdad?
—¡Es que las cosas no se pueden quedar así, Misty! ¡Ese bastardo quiso matar a nuestro amigo! —saltó Ash enojado.
—¡No harás nada idiota si te permito hacerlo Ketchum! —estalló Misty—. ¡¿De qué servirá que vayas y te reduzcas al nivel de ese Joker? ¡¿Para terminar aquí también?
—Misty tiene razón, Ash —le corroboró el Prof. Oak—. Por favor, no agregues tu muerte a esta tragedia. Si quieres hacer algo por Brock, entonces debes de quedarte con su familia en estos momentos de crisis.
Frustrado al ver que nadie le iba a apoyar con esa idea, descabellada pero justa, Ash se separó de los demás, furioso, y tomó el ascensor. Pikachu le siguió de cerca con un semblante preocupado…
—¡¿A dónde crees que vas, Ketchum? —le gritaba Misty enojada.
—¡Necesito estar solo! ¡Así que déjenme tranquilo! —gritó Ash descompuesto para luego desaparecer tras las puertas del elevador.
—¡Ash! ¡No seas idiota! —empezó a gritar Misty mientras se abalanzaba al elevador, rogando en sus adentros que no fuera a hacer algo tonto como cazar al Joker por su cuenta. Pero entonces sintió que la mano del Prof. Oak le frenaba…
—Descuida Misty… No va a hacer nada —le dijo con una sonrisa llena de comprensión.
—¿Cómo lo sabe?
Con la mirada, Oak le señalo el indicador de pisos a Misty y la chica vio aliviada como el elevador se dirigía a la azotea.
En esos momentos, un segundo elevador se abrió dando paso a Tim Drake. El joven tenía una gabardina de color café y pantalones de vestir beige, complementados con zapatos de un café más claro.
—¡Tim! —exclamó Misty sorprendida por su visita—. ¿Qué haces aquí?
—Me enteré de lo ocurrido a Brock por las noticias —contestó Tim mientras avanzaba con dirección a la pelirroja y le daba un abrazo—. Lo siento tanto. ¿Cómo está?
—Está en coma… Los médicos lograron estabilizarlo y curar la mayoría de las heridas, pero los golpes en la cabeza lo dejaron muy mal… No sabemos si lo logrará.
Luego de separarse, Misty llevó a Tim con el resto del grupo y lo presentó con la familia de Brock y con Richie y Duplica.
—Bruce les envía todo su apoyo en estos momentos difíciles —les anunció Tim a los presentes.
—¡Mi hijo! ¡Mi pobre hijo! —sollozaba Lola Slate apoyada de su marido.
—Gracias por el apoyo muchacho… No sé qué haríamos si perdemos a Brock —le agradeció Flint Slate.
—¿Tienen donde quedarse? —preguntó Tim comprensivo.
—¡No tenemos siquiera donde caer muertos! —lloraba Lola desconsolada—. Lo perdimos todo en ese incendio. ¡Ni siquiera sé cómo vamos a pagar el hospital!
—Entonces… —dijo Tim mientras se llevaba una mano al interior de su gabardina—. Creo que les servirá esto.
Tim sacó un sobre que entregó a Flint y a Lola. La pareja lo abrió, con el resto de sus hijos, expectante. Al leer el contenido… Lola gritó sorprendida y Flint abrió los ojos estupefacto…
—Esto… Yo… ¡No puede ser! —gritaba Flint emocionado.
—¿Qué sucede? —preguntó Oak, temiendo algo.
—¡Es un cheque por 5 millones de dólares! —decía Flint sin contener su emoción.
—De parte de Bruce… Cubrirá los gastos del hospital y les conseguirá una nueva casa —respondió Tim con una sonrisa.
—¡Muchísimas gracias! —finalmente dijo Lola—. ¡No tenemos palabras para agradecerle al señor Wayne por esto!
La emoción de la generosa donación que hizo Bruce Wayne a la Familia Slate, liberó un poco la tensión y pudo dar algo de esperanza a todos los presentes…
—¿Dónde está Ash? —preguntó extrañado de no verle allí junto con la familia de Brock en esos momentos.
—En la azotea… Necesita un poco de tiempo para digerir todo este asunto —le respondió Misty algo triste.
—¿No será que lo trataron de convencer de no ir tras el Joker? —adivinó Tim.
—Es que… Para Ash esto es muy difícil. Le está costando mucho trabajo el tratar de no hacer algo tonto… Más que nada porque teme por nosotros.
—Descuida… Estoy seguro de que entrará en razón —respondió Tim con confianza.
En la azotea del hospital, el viento de la noche era bastante frio debido a la reciente lluvia. Pero al único ser humano que se encontraba allí, recargando sus brazos sobre un barandal, le importaba en lo más mínimo. Disfrutaba el ambiente nocturno del que era parte. El viento soplaba, las primeras estrellas se asomaban en el cielo, y Saffron se empezaba a adornar con las luces nocturnas de los edificios que se extendían bajo él.
Pikachu se encontraba también mirando ese paisaje junto con su amo, cuando sintió que Ash empezaba a acariciarlo detrás de la oreja…
—Esto es muy difícil amigo… —le hablaba Ash a su pokemon—. Quiero ir detrás de esos desgraciados, pero tengo miedo de ponerlos en peligro… como a Brock.
Pikachu miró a Ash a los ojos y rugió un poco en señal de que estaba de acuerdo…
—Por otro lado… Esto no se puede quedar así. No puedo dejar que así sea… Si pudimos antes con el Equipo Rocket, creo que podremos con el Equipo Joker…
De repente, Pikachu levantó las orejas y volteó para donde se encontraban las sombras, mientras echaba chispas por las mejillas. Ash no se inmutó y solo se puso erguido…
—¿Desde cuándo estás ahí? —preguntó Ash sin miedo.
—Lo suficiente como para saber lo que tienes pensado… —contestó una voz profunda desde las sombras.
Ash le dio la señal a su Pikachu de que todo estaba bien, y avanzó unos dos pasos en dirección de ese sonido. Allí pudo ver que se asomaba una gran figura cubierta por una capa negra. Pese a que su rostro lo cubrían las sombras, Ash ya sabía de quién se trataba.
—Creo que no necesito recordarte sobre lo que te dije la última vez que nos vimos… —empezó a decir Batman al entrenador de 18 años.
—Y creo que tú deberías de saber que no me puedo quedar de brazos cruzados cuando uno de esos monstruos casi mata a mi amigo —le respondió Ash con decisión.
—Lo que hizo el Joker solo fue para asustarlos… No volverá a hacerles nada a menos que ustedes interfieran en sus planes —le advirtió el Señor de la Noche.
—¡Esto no se trata solamente de mí o de mis amigos! —estalló Ash— ¡Se trata de mi hogar! ¡Se trata del Mundo Pokémon!
Batman le lanzó una mirada inquisitiva y se acercó a Ash hasta tenerlo frente a él. El entrenador sin embargo, no retrocedió…
—Esto no se trata de uno de esos equipos criminales con los que te has enfrentado antes, Ashton Satoshi Ketchum —le advirtió Batman.
—¿Cómo sabes… —empezó a preguntar Batman.
—Sé mucho más de lo que te imaginas, muchacho… Esto no es nada comparado con evitar que unos novatos se roben una antorcha olímpica, o salvar a un clon pokemon contra cientos de soldados experimentados. Estamos hablando de un psicópata, de un asesino… De alguien que tratará de averiguar todo sobre ti, y atacar donde más te duele.
—Estoy dispuesto a correr el riesgo… ¡Pero voy a ayudar!
—No necesito ayuda de nadie…
—¡No te estoy pidiendo permiso! ¡Voy a ir detrás de los que lastimaron a mi amigo!
Batman dio un suspiro, luchando por no enojarse…
—Crees que no tienes nada que perder… Pero no estás pensando bien las cosas.
—Lo he pensado muy bien —le interrumpió Ash, desafiante—. Lo haré yo solo. Dejaré a mis seres queridos fuera de esto…
—Eso no sirve… Yo lo sé. Además… —contraatacó Batman— no siempre estaré allí para salvarte. Esta es mi batalla… No la tuya.
—Se convirtió en mi batalla desde el momento en que el Joker se metió con Brock… Voy a ayudarte así te guste o no. Sé más de este mundo de lo que tú lo harás. Vas a necesitarme…
Batman le lanzó una dura mirada por una última vez, antes de desaparecerse entre las sombras…
—Como quieras. Solo espero que estés consciente de lo que haces… Y seas capaz de soportar los sacrificios que harás…
Después de desaparecer, Ash se quedó viendo por un rato el lugar de donde estuvo Batman. Hasta que una voz preocupada le sacó de su ensimismamiento…
—Ash… ¿Estás loco? —decía Misty estupefacta mientras salía de la puerta acompañada por el resto de sus amigos.
—¿Qué tanto escuchaste? —le preguntó Ash sin rodeos.
—Lo suficiente como para decirte que debes de tener algo en la cabeza para hablarle así a Batman… —respondió Gary detrás de Misty.
—¡No podía dejar que no me dejara ayudarle! —se justificaba Ash.
—¡Si no quería incluirte en eso, debía de ser por una razón! —gritaba Casey— ¡Ese Batman debe de tener más experiencia enfrentando al Joker que ninguno de nosotros!
—¡¿Se dan cuenta de cómo están hablando? —gritó Ash furioso— ¡Esto no es solamente acerca de Brock, o cualquiera de nosotros, se trata del Mundo Pokemon! ¡NUESTRO HOGAR!
—Pero Ash… —trataba de decir Richie— Si eso le hizo a Brock…
—¿Qué les pasa a todos ustedes? ¿Creen que no sé que los riesgos son altos? ¡Estoy consciente de ello! ¡Pero estoy dispuesto a dar mi vida, para evitar que esos fenómenos de circo hagan de este mundo un basurero!
Todos se quedaron en silencio… Sabían que Ash tenía razón. El trigueño se calmó y entonces les dijo…
—Comprenderé perfectamente si no quieren ir conmigo…
—¿Qué? —dijeron todos estupefactos.
—Entiendo perfectamente que estén temerosos por lo ocurrido a Brock. Y lo entenderé si se quieren quedar detrás y proteger a los suyos. No me importa hacerlo solo…
Todos se quedaron en silencio, viendo a Ash como si hubiera dicho que iba a renunciar a ser entrenador. Hasta que Misty habló…
—Estás loco ¿lo sabías?
—Estoy dispuesto a hacer lo que hace falta… —dijo Ash con decisión, listo para la furia de Misty.
Pero la pelirroja, lejos de enojarse, se lanzó a los brazos de su novio y le plantó un beso en la boca…
—Ash Ketchum… No pienso permitir que me dejes aquí preocupada. Yo iré contigo… —le dijo Misty con una sonrisa.
—Pero Myst… —Ash trató de protestar, pero Misty le puso un dedo en la boca.
—Si dices algo como "No puedo dejarte hacer eso" o alguna idiotez de esas… Te castro Ketchum.
Gary también se adelantó…
—No pienso dejarte que vayan solamente los dos. Necesito asegurarme de que nadie, acabe con Ash más que yo —dijo Gary con voz bromista mientras le daba una palmada a Ash en el hombro.
—Yo también voy, Ash. Será un honor tener una última aventura contigo —le dijo Richie mientras se acercaba junto con Duplica.
—Igual yo… No pienso dejarte solo en esto "Ashy Boy" —le dijo Duplica mientras guiñaba un ojo en complicidad.
—Si se meten con el Mundo Pokémon… ¡Se meten con los Electabuzz! ¡Claro que voy contigo, Ash! —se unió Casey.
El entrenador sonrió a sus amigos. Y extendió la mano al centro del grupo…
—Por Brock —dijo Ash.
—Y por el Mundo Pokemon —segundó Misty mientras colocaba su mano sobre la de Ash.
—Por nuestro hogar… —siguió Gary.
—Por nuestras familias… —dijo Richie.
—Y los amigos… —contestó Duplica.
—Y nuestras parejas… —finalizó Casey.
—Hagámoslo… —finalizó Ash.
De lejos, en un edificio lejano dos figuras vigilaban al grupo de amigos…
—No pudiste convencerlo ¿verdad? —le preguntó Robin a Batman.
—No. Pero…
—¿Qué sucede?
Batman dibujó en su rostro una leve sonrisa orgullosa y continuó…
—Ese amigo tuyo tiene espíritu. No tiene miedo de lo que pueda encontrar. Es igual a mí. Está dispuesto a lo que sea con tal de evitar que el mal triunfe.
—¿Entonces qué te ha hecho no aceptar su ayuda sino a regañadientes?
—Tengo miedo por él, Robin… Miedo de que no sea capaz de soportar los sacrificios que va a tener que enfrentar tan pronto. El dolor… De la pérdida de los seres queridos…
Y los recuerdos asaltaron a Batman en ese momento… El de aquella tarde en Libia. En la bodega…
—Jason… —susurró Batman.
Sería una gran aventura. Pero… ¿Ash estará listo para enfrentar a tan corta edad el dolor y la pérdida de aquellos que amas?
