Dis: "Los personajes son autoría de Steph Meyer. La historia es producto mío"
Capítulo XIX
...
Be.-
...
Todavía me sentía en shock por las palabras de Edward la noche anterior. Tan sólo lo había mirado con mis ojos sintiéndolos salirse de sus órbitas y había huído de allí tomando a Liz dormida en mis brazos. Ahora, después de pasar la noche en vela, sentía mi cabeza martillar al mismo ritmo que mi corazón cuando rememoraba sus palabras.
"Te amo"
¡Dios! Me acurruqué en posición fetal y apreté la ropa de cama contra mi pecho al sentir esas corrientes eléctricas pasar por todo mi cuerpo. No le había dicho un no, pero tampoco había dado una respuesta positiva, porque por muy tonto que fuera… quería creer en sus palabras y promesas y quería darle, darnos una oportunidad… Pero ¿Y si todo era una mentira? ¿Si él como buen embaucador sólo estaba actuando? ¿Y si resultaba más dañada que lo que estaba ahora?
Un ruido me sobresalto y me senté rápidamente para ver la puerta abrirse y a Edward entrar por ella con una enorme bandeja repleta de comida y sus ojos observándome de soslayo sonriendo un tanto nervioso. Liz se removió y comenzó a abrir sus ojos lentamente. Mi cabeza se movía de uno a otro, y me quedé prendada de Edward cuando con pasos vacilantes depositó el desayuno sobre mis piernas.
- Buenos días.- saludó mirándome rápidamente.- Pensé… Hace frío y creí que sería bueno que desayunaras en cama. Estoy tratando…- sonrió apenado.- de temperar la casa y…
- Gracias.- contesté aún algo aturdida, e intentando parar su verborrea
- También está la leche de Liz allí.- indicó el biberón
- No debiste molestarte.- murmuré sentándome más erguida
- No es ninguna molestia.- respondió y rodeó la cama hasta llegar donde mi hija se encontraba.- Buenos días princesa.- besó su cabeza y Liz sonrió perezosa
Comencé a picar la fruta exquisita que había preparado para mí. Me centré en mi desayuno y trataba de no desviar la mirada al sentir las risotadas de Edward mientras jugaba con Liz, menos cuando Edward tomó sin preguntarme el biberón de mi hija y se ofreció a dárselo.
- Bien, esta señorita ya no puede más.- anunció cuando mi hija había devorado su comida
Edward comenzó a levantarse y a salir de la habitación y no sé que paso, pero mientras mi cabeza procesaba, mi boca fue la que se encargó de que todo diera un vuelco.
- ¿Ya…desayunaste?.- pregunté levantando mi vista de mi regazo
- Eh…no, es decir, está esperándome en la cocina.- rascó su nuca con nerviosismo que me pareció extrañamente tierno
- Bueno… hay bastante aquí, creo que…podríamos compartir.- señalé la comida
- ¿Estás segura?.- consultó frunciendo el ceño
- Si.- sonreí al sentir verdadera confianza en lo que estaba haciendo
- Bien, voy a traer una silla.- miró alrededor de la habitación. Carraspee y cogí a Liz más cerca de mi cuerpo para dejar espacio al otro extremo de la cama
- Ehem… puedes recostarte aquí.- ofrecí sintiendo mis mejillas arder
No quise observar su rostro, que seguramente estaría desfigurado por semejante proposición. Bien, mi hija estaría en medio de ambos, pero igualmente lo estaba invitando a tenderse en mi cama ¡Mi cama! ¡Jesús!
Lo sentí arrastrar los pies con indecisión hasta que la cama se hundió de su lado. Mi corazón latía como un colibrí y Liz chilló tirándose a los brazos suyos. Me obligué a respirar profundo y dejar cualquier duda o temor de lado y afrontar lo que estaba pasando ahora. Estábamos compartiendo como una familia real o al menos eso parecía. Giré mi cuerpo hacia él y sonreí al ver la escena. Mi hija sentada entre sus piernas apoyando su cabecita sobre su pecho. Era esto lo que quería y aunque no lo dije, le di en este momento una oportunidad. Quizás me estuviese equivocando o quizás estaba soñando despierta, pero mi sueño era este y se veía tan real que no dude en esbozar una sonrisa sincera intentando decirle con ella que sí, que lo dejaba entrar a nuestras vida, aunque Liz lo había hecho mucho antes.
…
Los días posteriores a esa mañana, transcurrieron casi similares. Edward se levantaba casi al amanecer para tener un suculento desayuno a Liz y a mí. No habían mayores palabras, sólo miradas y gestos, en los cuales yo intentaba ahora sin evitarlo que notara mi cambio, que supiera que sí estaba dispuesta a intentar algo con él, pero parecía que Edward no lograba identificar nada más allá de un simple acercamiento. Y la verdad, es que me moría de vergüenza tan solo pensar en decirle que quería intentarlo.
- Tendré que hacer un viaje durante unos días.- anunció de pronto mientras yo ordenaba algunos libros y él revisaba unos papeles
Una punzada me llegó de pronto al escuchar sus palabras. Miles de parajes se arremolinaron en mi cabeza y ninguno mejor que otro. Habían pasado cerca de 3 semanas desde que nos habíamos instalado en Forks y desde esa fecha el sólo viajaba un par de días por semana para monitorear que todo en su empresa estuviese bien. Con cuidado dejé el ejemplar que cargaba en su lugar y puse mi mejor semblante de indiferencia.
- No tienes que pedir autorización Edward, si eso es lo que intentas hacer
No es lo que hago, pero creo que dado que somos...
Somos un matrimonio de pantalla.- corté sus palabras y lo oí suspirar pesadamente
Volvemos nuevamente con lo mismo.- murmuró como para sí, pero comprendí perfectamente
¿Y…por cuanto es tu viaje?.- pregunté casi indiferente
Una semana.- respondió seco
Entonces suerte con eso.- sonreí y me adelanté para salir de la habitación
Pensé que las cosas estaban mejorando.- me interceptó y encaró
¿Mejorar? ¿Mejorar qué?.- me mofé. Su rostro se descompuso y quitó su mano del brazo por el cual me tenía sujeta
Por lo visto fui un estúpido.- escupió molesto.- Creí que todo iba mejor, que por fin…
Edward, te aconsejo que hagas tu viaje y te relajes.- acentué esa última palabra
¿Por qué haces parecer que todo te da igual cuando no es así?.- increpó ofuscado
No todo me da igual, Edward.- rebatí.- Pero tu vida sí me es indiferente y todo lo que hagas con ella.- solté lo más ácida que pude
Creo que adelanto mi viaje y lo extiendo a más de una semana.- fue lo último que dijo antes de azotar la puerta y hacer que Liz pegara un brinco del susto
Ya corazón.- susurré cuando su boquita comenzó a formar un puchero.- No pasa nada. Mamá está aquí
¡Dah!.- gritó y su llanto no se hizo esperar
Me costó más de unos cuantos minutos poder calmar el llanto de Liz, quien buscaba afanosamente con sus ojitos por todo alrededor donde podía estar Edward. Ella se había acostumbrado tanto como yo a su presencia, y estaba segura que le dolía tanto como a mí el saber que no estaba para nosotras en este momento.
¡Tú culpa!
Parecía escuchar mi subconsciente gritar y esta vez ni siquiera intentaba pelear para obtener la razón, porque sabía que no la tenía. En el mismo momento que había pronunciado la palabra viaje, la silueta de una mujer se posó en mi cerebro y me impidió reconsiderar mi arranque de celos ¡Porque eso era ahora! ¡Celos y malditos celos! De que ella aun estuviera como un fantasma aquí, de que…ella hubiese tenido mucho más de lo que yo podía optar ahora y siendo su mujer.
- ¿Hola?.- respondí el teléfono antes que sonara dos veces y con la boca seca esperando escuchar su voz del otro lado
- ¡Wow! Al parecer ahora nos extrañas.- la voz de mi hermana me hizo dejar caer mi cuerpo con pesadez sobre el sofá
- Hola Rose.- saludé sin mucho ánimo mirando el reloj. Las 10 de la noche y aun sin saber nada de él
- ¿Cómo estas?.- preguntó mientras podía oír de fondo la voz de mi madre y Phil
- Bien.- suspiré
- Cualquiera diría que te estás muriendo mujer.- bromeó.- ¿Discusiones maritales? No te preocupes, dicen que las reconciliaciones son de lo mejor. Espera y verás
No respondí a ello. Simplemente volqué la conversación en saber como estaba todo allá. Hoy los extrañaba más que nunca y saber que estaban tan lejos no ayudaba a aminorar mis angustias. Mi madre tomó el teléfono pocos minutos después y me sacó varias sonrisas contándome de los nuevos proyectos que tenía en mente y que estaba comenzando a realizar. Me la podía imaginar y más nítida fue la imagen cuando Phil refunfuñó que ahora la casa parecía terreno minado, o sea, que mi madre debía tener esparcidas sus cosas por todo el lugar y apenas se podía deambular.
- ¿Y? ¿Cómo va la luna de miel?.- mi sonrisa se esfumó y la suplió una horrenda mueca
- Mamá…- tomé una fuerte bocanada de aire.- ¿Qué pasaría si el día de mañana te doy la noticia que mi…matrimonio no resultó?.- me adelanté a los hechos
- ¿Por qué dices eso Bella?.- su tono jocoso pasó de un momento a otro a ser serio
- Todo el mundo vive separaciones hoy en día. Solo…estoy preguntando
- Hija, acabas de casarte. No creo que sea buen augurio que ya estés pensando en separación ¿Algo va mal?.- "Todo" quise responder
- Hemos tenido algunos problemas.- su risa fue casi molesta
- Mi amor, todo el mundo tiene problemas. Todos los matrimonios pasan por problemas día a día ¿O tu crees que con Phil somos paz y amor todos los días?.- siguió sonriendo y quise hacerlo con ella, pero la situación no tenía comparaciones
- ¿Qué pasa si esto no llega a funcionar?.- insistí, quería prepararla para lo que vendría
- ¿Por qué mejor no me cuentas que fue lo que pasó?
- Se va de viaje.- solté sin mediar.- Y algo me hace pensar que no se va solo
- ¿Cómo?.- cuestionó nuevamente con seriedad.- ¿Acaso crees que te está engañando? Bella si tienes pruebas de ello…
- No mamá.- la corté, y en realidad todo era así, solo era mi imaginación
- Entonces ¿Por qué dices eso?
- Inseguridad.- respondí
- Cariño, escucha a esta mujer de más experiencia que tú.- sentenció.- El matrimonio para ser perfecto debe pasar por problemas, eso es sólo un paso más del largo camino. Pero de ahí a que tu creas que Edward te engaña solo porque tienes inseguridades, creo que el problema lo tienes tú.- mordí mi labio para que no saliera otra estupidez de mi boca.- Lo vi y te adora. Adora a Liz y ama todo lo que las rodea a ambas.
- ¿Crees…que me ama?.- mi garganta se cerró y me obligué a ser fuerte
- Te ama tanto como tú lo amas a él.- zanjó
…
"Estoy en New York, resolviendo asuntos de la empresa.
Buenas noches a ambas.
Edward"
…
Miré el mensaje una y otra vez antes de dormirme. Era escueto y sin sentimientos, pero lo entendía…la que no tenía pies ni cabeza en este momento era yo que intentaba mantenerlo lejos y cerca de la vez, que lo odiaba y lo amaba al mismo tiempo, que desconfiaba y me retaba por ello porque no había nada entre nosotros, y al mismo tiempo confiaba en sus palabras y de igual forma me enfadaba ello.
¿Habría alguna vez paz y esclarecimiento entre nosotros?
- Mah.- susurró Liz entre sus sueños volteándose hacia mí.- Dah.- terminó con una sonrisa.
Yo también extrañaba a "Dah", y pasarían 2 o más semanas para volverlo a ver ¿Qué decisión tomaría yo cuando el volviera? Necesitaba fuerzas
…
Ed.-
…
- ¿Pasarás mirando toda la maldita noche ese móvil?.- gruñó Jacob y arrebato el aparato de mis manos.- Ella no te responderá
- Lo sé.- sonreí a mi pesar
- ¿Qué piensas hacer Edward?.- cogí mi copa y el imitó la acción
- Pensé que todo estaba cambiando
- Y quizás es así.- encogió sus hombros.- Puede que ella haya estado intentando darte la oportunidad que le pediste, tan sólo algo la asustó
- ¿Yo?.- me mofé de mi mismo
- Si fuese mujer, también me asustaría de tu vida.- rió abiertamente y cuando observó mi rostro serio borró jocosidad.- Lo siento. Mira Edward, creo que ciertamente algo gatilló que se cerrara nuevamente
- No pasó nada, solamente le comenté de un viaje que debo hacer y que malditamente no estaba planificado.- gruñí, así como lo había hecho al enterarme de que una de las sucursales de mi empresa no estaba funcionando de lo mejor luego de que Jasper dejara su mando
- Viaje…- murmuró Jacob pensando. Luego chocó su copa con la mía y sonrió como si hubiese descubierto marcianos en la luna.- Eso es amigo. Ella te da una oportunidad, todo lo indica, sin embargo, ella no confía plenamente en ti y esto vuelve a punto cero todo
Me quedé razonando largos minutos lo que decía. Y finalmente tuve que darle crédito. Ella había estado comportándose de manera distinta conmigo, más cercana, más risueña, más colaboradora con mi acercamiento… Y de un momento a otro ella volvía a comportarse de manera huraña, tratando de mostrar indiferencia total a todo lo que tuviera que ver conmigo.
- ¿Por fin entiendes como funciona esto o debo explicarte con manzanas?.- imitó voz de idiota y no pude más que reírme
- Comprendí.- le seguí el juego, sin que se borrara mi sonrisa
- ¿Qué harás entonces?
- A situaciones extremas, medidas extremas dicen por ahí.- expliqué, y ahora era él quien estaba perdido.- No voy a viajar y dejaré que todo pase como tiene que pasar. Es solo una sucursal más, no me haré pobre porque cierre o…
Jacob me observó con casi la boca abierta de par en par, sin embargo, tras unos minutos su mirada subió unas pulgadas por sobre mi cabeza. Me voltee y quedé helado cuando ví aparecer a Jasper junto a Alice. Tenía tiempo que no los veía y ciertamente mi ansiedad cobró vida por querer acercarme y hacerlos partícipe de todo lo nuevo que estaba viviendo, pero no podía y cuando ellos igualmente se percataron de mi presencia, pude percibir su incomodidad. Decidí que era tiempo de retirarme, no deseaba estropear nada más por el día de hoy.
- Yo te invito.- anuncié para despedirme
- Creo que va siendo tiempo de que hables con la verdad con ellos igualmente.- comentó Jacob asintiendo hacia el lugar de ellos
- Una cosa a la vez.- obvié respuestas concretas
- ¿Has sabido de Ángela?.- su pregunta no me alteró
- No se de ella y espero no saber nunca más
- ¿Ella está al tanto que tú y Bella…?
- No lo sé y tampoco me interesa. Gracias por reunirte conmigo Jacob.- extendí mi mano que tomó y apretó
- Somos nuevamente amigos.- volvió a bromear
Pasé por el costado de la mesa donde Jasper y Alice revisaban con disimulo el menú, aunque sabía por la rigidez de sus cuerpos que estaban pendiente de mi presencia. Estuve tentado a saludarlos, aun cuando tenía la certeza que con suerte ganaría una mirada de odio de ambos. Disminuí mi caminar y observé en su dirección, siendo tan sólo Jasper quien me devolvió la mirada…acusadora y pacífica a la vez. Seguí mi camino y aunque todo fue rápido y sin comunicación, supe que el que alguna vez fue mi amigo, tuvo la intención al menos de mirarme, lo que me hizo sentir un peso menos en el pecho. Estúpido o no, algo pasó en esos minutos.
…
Me reí de la sarta de locuras que había hecho durante mi estancia en la ciudad. Había trabajado como un poseso durante toda la noche coordinando y moviendo mis hilos de un lugar a otro, todo para esto, para estar de vuelta en Forks a primera hora de la mañana. Y aunque el reloj no había jugado mucho a mi suerte, ya que pasaba el medio día, estaba feliz de volver.
Me encaminé por el pasillo que llevaba a la puerta principal. La voz de Bella se escuchaba al otro lado de la puerta junto a las risas y regaños de Liz. No podía imaginar que estaría haciendo esa pequeña monstruito, pero de seguro alguna maldad por las advertencias que le daba Bella. Tomé las llaves y las deslicé por la cerradura, abriendo la puerta y encontrándome con la pequeña que jugueteaba con su comida. Tomaba un sorbo de leche y luego lo devolvía roseando todo a su paso.
- Buenos días.- saludé
Las dos se voltearon hacia mí con rostros de sorpresa. Claro que la pequeña estaba mas entretenida tratando de alcanzar el biberón que su madre aun sostenía.
- Pensé que estarías de viaje.- soltó Bella. No dejé que su frialdad me tocara nuevamente
- De hecho, he venido de un viaje largo y ahora solamente quiero distraerme.- aflojé mi corbata y comencé a quitarme el saco
- ¿Qué haces?
Sonreí y dejé caer mi maletín sobre el sofá. Liz fue la primera en correr hasta donde estaba impulsándose en su andador y estirarme sus bracitos para que la sacara de allí, y fue lo que hice. Jugué con ella lanzándola al aire y luego volviendo a repetir la acción escuchando como reía abiertamente. Esta pequeña cada día que pasaba me tenía más en sus manos. Vi de reojo como Bella se acercaba aun con el biberón de Liz en sus manos y esperaba una respuesta de mi parte
- No voy al trabajo.- dije simplemente encogiéndome de hombros
- ¿Alguna razón en especial?.- frunció su ceño, pero me regocijé ver asomar una pequeña sonrisa en sus labios
- Si, la hay.- Liz se quedó quieta mirándome como si entendiera que debía ponerme atención.- Tengo planes con mi familia
- ¿C-con tu familia?
- Te lo dije. Quiero una oportunidad y voy a comenzar desde hoy a ganármela. Así que espero que las mujeres de esta casa se alisten lo más pronto posible porque nos vamos de salida
- Edward, no creo…
- No quiero negativas. Soy Edward Cullen y mi palabra es ley.- sonreí con suficiencia.
Me observó como si estuviese molesta, pero supe que había ganado cuando suspiró como derrotada con fuerza y quitó a Liz de mis brazos. No perdí tiempo de acercarme y besar su frente antes de desaparecer por el pasillo y comenzar a marcar a mi secretaria.
- ¿Señor Cullen?.- contestó inmediatamente al ver la identificación
- Con él.- sonreí.- Te llamo solamente para hacerte saber que desde hoy me tomaré las vacaciones que he venido postergando hace tiempo
- Señor, pero… ¿Qué pasará con la sucursal que está en problemas?.- cuestionó extrañada
- Esta todo en orden. No hay nada de qué preocuparse.- me despedí y le pedí que no quería ser molestado a no ser que fuese de extrema urgencia.
Creí por un momento que Bella volvería a la planta baja y me diría que no pensaba hacer ningún plan que nos incluyera a los tres. Pero bajó hermosa y sencillamente preparada para lo que fuera que mi mente estuviera procesando. Me acerqué a ambas y sin esperar un solo momento besé la frente de Liz y luego la de ella para correr por las escaleras en mi turno de llevar algo más adecuado para lo que estaba planeando.
No era un día precioso, como normalmente pasaba en Forks, pero estaba agradable. Liz iba tomada de las manos de ambos y pegaba pequeños brincos carcajeándose. Estaba en el exterior y aunque hiciera un frío de aquellos ella era feliz.
Caminamos un buen trecho para llegar por fin al parque que había visto días atrás. La plaza estaba repleta de juegos que sabía dejarían pasmada a mi pequeña y no me equivoqué cuando pude ver sus ojos brillantes de expectación observando a los demás chicos que revoloteaban por allí. Nos reímos con Bella cuando unas niñas se acercaron a ella invitándola a participar. Sus piernas se agitaban con impaciencia, lamentablemente no podía aun mantenerse de pie sola, sin embargo, una chica mayor que saludó a Bella se ofreció para llevarla en brazos donde estaban las otras chicas, dejándonos solos a ella y yo.
- Mi padre siempre me traía a este parque.- me adelanté parándome frente a ella y enfoqué mi ojos en su rostro. Era total melancolía y me quise patear por idiota. Quería darle una bonita sorpresa, no entristecerla
- Lo siento, yo…
- Hacía mucho que no venía acá.- me cortó, sonriéndome.- Gracias por los buenos recuerdos que me trae este lugar
- Espero haberlo hecho así.- estiré mi mano y acaricié su mejilla
- Pensé que no te vería en varios días.- comentó cuando cerró sus ojos y volvió a abrirlos
- ¿Te alegraba eso?.- cuestioné esperando su respuesta
- Todo estaba marchando bien.- susurró bajando su rostro.- Siento haberme comportado así
- ¿Entonces no era un estúpido creyendo que algo estaba cambiando para bien?.- juguetee con una sonrisa que fue correspondida
- Quizás la estúpida soy yo…por…por…darte la oportunidad que me pediste.- sentí como mi respiración se atoraba
- ¿Q-qué…?.- mi boca parecía haberse resecado de un momento a otro
- Heidi y Jacob me pidieron conocer al verdadero Edward. Me estoy dando la oportunidad de hacerlo, solo…espero no equivocarme
- ¿Por qué piensas que puedes cometer un error?.- me acerqué unos pasos más a ella. La sentía nerviosa y quería terminar con ello. Solo darle confianza
- Tu historia y la de…Ángela. Heidi lo pasó mal…Yo sé que tu no eres solo el culpable, pero… No quiero ser otra Heidi, no quiero pasar por todo lo que ella tuvo que soportar
No pude decir nada a ello. Sabía que si bien yo había sufrido durante todo lo que habíamos vivido con Heidi, ella había pasado la peor parte. Mis recuerdos se fueron a ella, y nuevamente me vi pidiéndole perdón por todo. Una caricia en mi rostro me volvió al presente.
- Si vamos a empezar algo, lo quiero sin mentiras. Quiero toda la verdad y bien.- murmuró traspasándome con sus ojos marrones intensos
- No puedo ser yo desde cero Bella, solo puedo prometerte que jamás volvería a hacer lo que hice. Ni siquiera…si el día de mañana te das cuenta que no soy yo quien quieres.
- Me enamoré de ti Edward, de lo que encontré en el camino. Solo quiero que ese Edward que encontré vaya de a poco juntando sus piezas y deje sus caretas de lado. Quiero que seas el verdadero…no el que has querido mostrar todos estos años.
- Seré lo que quieras que sea.- comenzó a negar
- Volverás a ser el Edward del que todos me hablan y del cual me enamoraré más. Lo sé…
Acortó esa simple distancia y sus labios fueron quienes buscaron los míos. Un beso lento que sencillamente me demostraba la veracidad de sus palabras. Me acogía aun con mis daños del tiempo, me aceptaba aun cuando yo necesitaba curarme de muchas heridas del pasado y cuando debía comenzar a vivir de nuevo. La oportunidad que me daba, era la de un comenzar sin más y la anhelaba.
...
Continuará...
¡Hooooooooooooola! ¿Alguien que aun se pase por aquí?
Bien, no daré excusas porque ya todas saben la razón del retraso. Está en mi blog y mi face siempre acusa xD
El capítulo no es muy largo, pero de verdad...si me ponía a esperar para subirlo ¡Saldría el próximo año!
Estoy ahora para rematarla sin Note y este solo puedo ocuparlo unos minutillos que he aprovechado para escribir.
...
Un beso apretado a quienes han preguntado, comentado y regañado xD
Las quiero/ Los quiero y espero que el cap les guste. Todo comienza a aclararse
...
Besitos
Pam3
PD: Mi msn, twitter, face y blog están en mi perfil.
El adelanto lo publicaré entre hoy y mañana.
