Dis: "Los personajes son autoría de Steph Meyer. La historia es producto mío"

Capítulo XXI

...

Ed.-

...

Mientras ambos comíamos la cena que Bella había preparado para que nuestra noche fuera una velada perfecta, veía como sus manos temblaban ligeramente. También me sentía un tanto nervioso, pero trataba en cada vez que nuestros ojos se encontraran, decirle que todo estaba bien, que esto era solamente parte de nosotros, de lo que sentíamos.

- Hice postre.- comentó

Miré su plato y sonreí cuando lo ví casi intacto, yo tampoco sentía demasiada hambre; al menos no de comida. No podía esperar un minuto más para sentir la calidez de su cuerpo en contacto con el mío, por lo que cuando se levantó para recoger el último platillo en la cocina, me puse de pié y con un grito ahogado de su parte por la sorpresa, la levanté en mis brazos y nos giré en dirección a las escaleras.

- Creo que mi hambre va por otro lado.- murmuré

- Eres un…

- Un hombre con buen gusto.- la corté y ella sonrió

Ubicó su rostro en mi cuello y sus brazos a su alrededor. Podía sentir su cálida respiración golear con mi piel y lograba erizar donde tocaba. Mientras sus brazos cada vez ejercían más fuerza y sus dedos trazaban patrones irregulares sobre mi cabellera. Sus nervios parecían intensificarse a cada paso que daba, y yo no estaba mejor.

No era nuestra primera vez, sin embargo, nadie podía quitarnos la sensación de que era una nueva primera vez especial… Era un nuevo paso, uno definitivo donde ella sería totalmente mía y yo de ella.

Me sorprendí cuando la habitación quedó delante de mi vista atenuada por una pequeña luminosidad desprendida de velas regadas por el suelo de la misma. Ella lo había preparado todo, e hizo que mi pecho se hinchara al ver que mi deseo por ella era recíproco, sobre todo porque esta noche quedaría en nuestras cabezas marcada a fuego.

- ¿Te gusta?.- su voz sonó débil aun con su rostro escondido en mi cuerpo

- Me gusta mucho, pero más que todo, me gusta lo que llevo en mis brazos.- respondí dejándola sobre sus pies

Aun con la poca luz que había en el lugar, pude notar sus mejillas sonrosadas.

Mis manos subieron dando pequeños toques por sus brazos hasta llegar a su rostro. Lo tomé y lentamente lo acerqué al mío, comenzando así un beso en el que le demostraba que no sólo me gustaba todo, sino que me llevaba incluso al borde de la locura saber a lo que nos aproximábamos.

Mi cuerpo se dividía entre dos mitades que pugnaban por ganar la batalla, en donde una me recordaba ser gentil, paciente y tenerla a ella como base de todo. Y la otra que me empujaba a saciar mi sed con rapidez, energía y rudeza… No quería pensar en nada más, pero lo cierto era que mi deseo por ella rayaba en la demencia y lucidez, y mis pantalones rogaban por estar fuera de mi cuerpo y anclar el suyo al mío son barreras ¡Mierda! Necesitaba calmarme y hacerle el amor, no follarla como un condenado.

- Bella…- casi imploré cuando su mano antes tímida, ahora aferró con fuerza mi miembro sobre el pantalón

- Déjame darte placer.- estuve a punto de gritar como idiota al escucharla

- Estoy a punto de violarte, por favor…ayúdame a…- su risa cortó mi discurso

- ¿A punto de violarme?.- preguntó sobre mi boca

- No te rías, te deseo demasiado. No sabes cuanto.- tiré de su cuerpo para estrecharla al mío

- Yo también.- sus dientes jalaron mi labio inferior.- Y estoy dispuesta a dejarme violar, si eso hace que te apresures a quitarme la ropa y dejar…

- Te amo.- ahora fue mi turno de dejar sus palabras a medias

- Yo también te amo, y necesito sentirte ahora ya.

No fue necesario que se repitieran las palabras para que empezara la acción. Mis manos parecían temblar cada vez que quitaban una parte de su ropa, a la vez que debía contener mi cuerpo cuando las suyas tan suaves rozaban partes de mi cuerpo. Iba a necesitar un autocontrol exuberante para no correrme en cuanto estuviera incluso en las puertas de su centro, porque de solo imaginar su humedad y calor… ¡Dios bendito! Parecía que cierta parte de mi cuerpo saltaba dentro de mis boxer que poco a poco descendían por mis piernas.

Me tomé unos minutos para hacer viajar mis manos por su cuerpo ahora desnudo. Estábamos allí por fin, los dos sin ninguna prenda que nos obstaculizara fundir calor con calor, y me perdí un tiempo para vislumbrar la maravillosa mujer que el destino nuevamente me enviaba, incluso aunque no lo mereciera… Algo demasiado bueno debía haber hecho en mi vida pasada para que este nuevo regalo llegara a mi vida.

- Eres…una de las mujeres más hermosas que he visto.- hice pasar las yemas de mis dedos desde su cuello al canal de sus pechos

- El hermoso eres tú.- sonreí ante lo que acababa de ocurrírseme al oír su contestación

- Me sentiría mejor si me dijeras que soy el hombre…más dotado que has visto.- una sonrisa se expandió por su rostro

- Bueno…la verdad es que…- antes que terminara de responder tomé su mano y la ahuequé sobre mi masculinidad

- ¿Alguna duda?.- sisee al sentir como sus dedos se movían bajo los míos y con su índice lograba expandir la humedad de la punta de mi miembro

- Ninguna. Eres realmente asombroso…- sus dientes mordieron un lado de su labio inferior.- Me pregunto si serás igual de…¿Sabroso?

Esta no era la Bella de siempre ¡Oh mi Dios! Por supuesto que no lo era, y yo tampoco era el caballero de brillante armadura para no dejar que mi dama fuera quien probara los placeres de la vida en primer lugar cuando su pequeña boca comenzó con besos húmedos a recorrer mi pecho en dirección al sur de mi cuerpo.

- Veamos.- susurró con mi longitud frente a su rostro

¡Joder! ¡Joder! ¡Joder! Apreté mis manos en puños para no dejarlas caer sobre su cabeza y empujarla hasta que se tragara el último trazo de mi sexo… Mis gemidos se debían escuchar hasta la casa vecina gracias a la sensación de su lengua contra mi carne y sentir como succionaba suavemente.

Mi cabeza que había estado alzada hacia el cielo, bajó para observar a mi mujer trabajar en mi cuerpo. Mi mano masajeó su cabeza y no pude evitar ejercer un poco de presión, sin sentir objeción por parte de ella, pero yo no deseaba llegar a la cúspide así, menos cuando sus dedos se situaron por debajo de mi miembro estimulando todo lo demás.

- Ven aquí…quiero sentirte.- logré articular para alzarla por debajo de sus brazos y hacerla retroceder hasta la cama

En cuanto estuvo bajo mi cuerpo, lo saboree por todos sus rincones. Deleitándome con la dureza de sus pezones al sentir mi lengua jugar con ellos, los estremecimientos de su vientre al arremolinar y chupar con mi boca sobre su ombligo, y sus suspiros cuando me acercaba a la parte más sensible de todo su ser.

La humedad que expelía su centro inundó mis sentidos y me enloqueció haciendo que mi lengua penetrara allí hasta que sus protestas pasaron a ser fuertes gemidos incorporados con un "más". Yo le daba todo lo que ella pedía, pero al mismo tiempo, necesitaba saciar mi necesidad, por lo que mis dedos se convirtieron en cómplices de mi boca al momento de hacerla explotar sobre mí.

Sin perder tiempo me incorporé y la besé con fuerza, incluso haciendo chocar mis dientes con los suyos. Quería que se probara a sí misma y que su cordura quedara reducida junto a la mía al saborearse en mi boca y lengua…

Mi cuerpo se alineó con el suyo, el cual se impulsaba en lo alto para terminar la agonía y estar unidos de una vez por todas. Sonreí ante su ruego silencioso, compartido por mí y siendo terminado por mí.

- Así…Sí Edward…- susurró cuando su centro fue inundado por mí

- Muévete conmigo.- ahuequé sus nalgas para hacerme llegar más profundo

- Me gusta.- respondió en tono alto

- Más que eso…- respondí casi sin aliento.- Esto es…el paraíso.- sonreímos y nuestros rostros volvieron a unirse concentrados en las sensaciones

No sabía si esto era el cielo o el infierno, porque mi vida nunca había estado guiada por seres celestiales especialmente, pero definitivamente fuera cual fuera, quería permanecer por siempre allí, con ella junto a mí… El placer parecía aumentar en cada embestida, en cada gemido, en cada sacudida que recibía la cama con nuestros cuerpos intentando buscar fundirnos aun más.

Sus manos tomaron mechones de mi pelo con rudeza en el momento que sentí su centro comenzar a cerrarse en torno a mi masculinidad. Despegué mi cuerpo lo justo para llevar mi mano y dejar mis dedos rozar y presionar sobre su parte más sensible… Estaba a punto de dejarme llevar, y necesitaba que ella compartiera este momento conmigo…

Dos respiraciones erráticas, dos cuerpos colmados de sudor, dos corazones latiendo sin pausa… Y nuestros nombres gritados en torno a la oscuridad fue el resultado de la culminación. Mi semilla recorriendo sus entrañas fue el punto máximo de mi vida… Un antes y un después… Un presente y un futuro totalmente opuesto al pasado… Por fin un lugar donde pertenecer…casi sin mentiras… Casi…

- Te amo.- y la misma palabra expresada sin límites fue la entrega más placentera que en mi vida había experimentado.

Comprendí entonces que sí había amado antes, pero no con la intensidad de ahora.

Desperté y sonreí de forma inmediata al sentir unos cálidos brazos alrededor de mi pecho. No lograba verle el rostro con su pelo desparramado sobre él, sin embargo, lograba sentir su tranquilo respirar.

Me maravillé al descubrir que mi mujer podía pasar de ser una tímida chica, a una ardiente amante. Realmente durante las veces que habíamos desatado nuestros instintos, ella se desinhibía de tal forma, que con mi experiencia parecía un novato en todo esto. Y me gustaba, lograba que mi cuerpo respondiera en automático a sus osadas caricias.

Un suave golpeteo en la puerta me sacó de mis pensamientos. Con cuidado levanté sus brazos y me liberé de su agarre. Se removió un tanto y murmuró algunas cosas, pero se volvió sobre su costado y nuevamente siguió durmiendo. La verdad es que yo también hubiese querido estar más tiempo en la cama, nos habíamos dormido cuando los primeros indicios del amanecer se dejaban caer sobre el poblado, pero estaba seguro de quien se encontraba en la entrada de nuestra casa.

- ¡Dah!.- gritó mi pequeña en cuanto abrí la puerta

- Se despertó temprano…y comenzó a llamar…a Bella.- comentó James de malas ganas, y yo estaba seguro que también a mí

- Ven acá princesa.- al estirar mis brazos, ella se lanzó en el acto.- Supongo que es lógico, al estar acostumbrada a ser lo primero que ve cuando despierta.

- Si, claro.- refunfuñó

- ¿Tienes hambre?.- le pregunté a Liz mientras caminaba con ella hacia el ala de la cocina

- Ya le he dado su desayuno. Yo también se como tratar a mi hija.- el tono de voz de James me hizo detener y voltearme para hacerle frente

- ¿Necesitas decirme algo?.- increpé

- Sé que usted es el nuevo marido de Bella, pero eso no le hace el nuevo padre de Liz. Ella solamente tiene un padre y ese soy yo

- No basta sólo dejarlo en claro a través de palabras James. Lo que realmente vale es llevar lo que se dice a la práctica.

- No quiero perder lo único que tengo.- susurró esta vez segundos después de mi contestación

No podía culparlo en ese sentido, y me vi sintiendo lástima en cierto modo por la forma en que observaba a la pequeña en mis brazos. Yo también había perdido a mi hija, y no le obsequiaba ese dolor ni a mi peor enemigo. Yo tampoco quería reemplazarlo en su papel de padre, sin embargo, podía apostar que amaba tanto a esta princesa como lo hacía él, la diferencia, era que James había mal puesto sus prioridades.

- James, no quiero quitarte el lugar que te corresponde con Liz.- apunté.- Aquí no soy yo el que está actuando mal. Y aunque no me lo hayas pedido, te daré un consejo.- su rostro no perdió al mío.- Dale el primer lugar a tu hija. Que nunca haya nada más importante que ella, y ten por seguro, que ni una fortuna podrá quitártela nunca… Pero hazlo, no sólo lo expreses… Eso habría hecho yo…- terminé en voz baja observando a Liz

- Gracias.- murmuró acercándose a nosotros.- Volveré pronto hija.- le prometió a la pequeña dándole un beso en su mejilla.- Cuide…de ellas mientras no esté.- pidió sin mirarme y encaminándose a la puerta

- Lo haré, que no te quepa duda.- prometí

Mientras Bella seguía durmiendo, aproveché mi tiempo en la compañía de Liz cocinando lo poco que sabía realmente para no morirme de hambre y también terminando algunos pendientes de la oficina. Liz pronto reclamó mi presencia, y como solía ser siempre, acudí a ella como un insecto frente a una luz… Pensé en mis tiempos malos, y al ver la sonrisa de la pequeña princesa, podía decir incluso que no encontraba recuerdos claros de aquel tiempo, definitivamente mi vida era un antes y un después, solo esperaba que este después fuera eterno.

- ¿Divirtiéndose sin mi?.- fuimos ambos los que nos sorprendimos con la entrada de Bella

- Algo así ¿Verdad?.- Liz estiró sus brazos a ella, que no demoró en tomarla

- ¿James dijo algo?.- evité entrar en detalles de nuestra plática y también dejarla tranquila a ella

- Solamente que volvería pronto. Quiere recuperar el tiempo perdido con Liz

- Ya era tiempo que notara lo ausente que ha estado desde hace un tiempo

- Bella, creo que James solo priorizó mal las cosas por hacerlo mejor para ustedes o para Liz en específico.- sus cejas se alzaron levemente

- ¿Me he perdido de algo?

- No.- sonreí.- Has sido participe activa de todo…en especial de la mejor noche de todas.- su rubor no demoró en hacer aparición, sacándome una carcajada

- No debería preguntar eso…- tomó un juguete de la pequeña como para distraerla de lo que hablaría a continuación.- ¿Fue lo que…esperabas? Digo, no tengo mucha experiencia

- Estoy de acuerdo en que no deberías preguntar eso.- comenté serio, haciendo que ella volteara asustada en mi dirección

- Lo siento, yo…- comenzó atropelladamente

Me acerqué a ella y la abracé por su espalda pegando mi boca a su cuello y desplegando varios besos allí hasta llegar detrás de su lóbulo.

- No deberías haberlo preguntado porque mi cuerpo reacciona de inmediato a los recuerdos de la noche pasada.- susurré sintiendo su estremecimiento.- Fue mejor que cualquier otra noche que recuerde amor.- besé su cabello.- Te amo

- También te amo.- se volteó con Liz jugueteando con un elemento en sus manos.- Soy feliz contigo Edward, y quiero que todo esto siga así. Nunca mentiras entre nosotros

No sabía la razón de ese comentario a pito de nada en este momento, sin embargo, asentí… siendo incapaz de expresar en voz alta algo que no podía prometer de manera categórica cuando habían algunas mentiras que nos tenían aquí ahora. Pero ¿Por qué terminar con este momento con algo que realmente no tenía mayor importancia? No, no tenía relevancia aquello que me guardaba, y estaba seguro que cuando tuviera el valor de decírselo, sólo sería una discusión más.


Be.-

Mientras adornada las rosas que Edward me había obsequiado esta mañana antes de partir a New York por nuestro segundo mes de matrimonio, no pude desprender de mi rostro esa sonrisa de quinceañera que llevaba adosada desde que todo por fin había tomado el lugar que debía.

Ya no había mentiras, así como tampoco había que fingir… Amaba todas y cada una de las noches que pasábamos juntos, incluso aunque sólo fuera compartiendo opiniones o estando el uno al lado del otro. No necesitaba expresar con palabras a todo el mundo lo enamorada que estaba del hombre que tenía a mi lado, porque parecía que sólo con respirar su misma esencia, estaba dejando en claro que mi cuerpo expelía amor.

Margot había vuelto a trabajar con nosotros, ahora que Liz estaba un poco más grande y yo, por petición de Edward y anhelo mío igualmente, había vuelto a retomar mis horas en el Hospital. Me sentía una mujer plena, la cual nada ni nadie podría derrumbar.

- ¿Bella?

- Dime Margot.- contesté aun oliendo el aroma dulzón de las flores

- Hay una llamada para usted.- me giré hacia ella, quien tenía el auricular en sus manos

- ¿Quién es?.- pregunté antes de llevarme el aparato a mi oído

- Esme Cullen.- contestó con amabilidad, sin saber que mi cuerpo casi sufrió un espasmo al escuchar ese nombre

- Gracias.- asentí con la mejor sonrisa que pude elaborar y caminé al despacho que ocupaba Edward para adelantar su trabajo mientras estaba en casa

Caminé de un lado hacia otro, tapando con mi mano el aparato y que no se fuese a escuchar el rápido golpeteo de mi corazón, que a esta altura lo sentía incluso en mi garganta. Mil preguntas pasaban por mi cabeza y otras mil pugnaban por aparecer, pero los nervios estaban haciendo estragos en mi mente, por lo que lo único que lograba procesar era temor. No sabía, ni tampoco entendía su llamado ¿Sería que necesitaba hablar con Edward? Pero no, Margot debía haberle dicho que él no se encontraba ¡Dios! Respiré unas cuantas veces y tomé el valor para contestar.

- ¿Bueno?

- ¿Isabella? Hola.- su voz tampoco parecía ser un mar en calma

- Hola.- dije en forma educada.

- Bien, supongo que te preguntas ¿Por qué el llamado? Hablé para comunicarme con Edward, pero…la chica que me respondió me comentó que se encontraba en su empresa, y bueno…somos familia.- titubeó al final

- Por supuesto.- respondí sin querer sonar grosera. No sabía mucho de la relación entre Edward y ella, pero al menos tenía claro que su madre parecía ser un títere del que ahora era mi suegro

- Yo…la verdad es que estaba planeando un viaje y…- una fuerte inspiración se escuchó del otro lado.- ¿Piensas tú que sería bueno viajar a verlos? ¿A todos?

Me quedé unos cuantos minutos sin habla. Definitivamente hoy era uno de esos días en que todo parecía irreal. Por conversaciones que habíamos mantenido el último tiempo, Edward había dejado en claro que su madre no profesaba aversión hacia mi persona, sino más bien, estaba actuando de esa forma retraída y alejada, por clara decisión de su padre. Y que según él nuevamente, tampoco tenía que ver conmigo, sino más bien con lo errores que él había cometido y que no deseaba tampoco aclarar con ellos.

- No veo problema.- respondí casi con esfuerzo. No sabía si Edward iría a estar en acuerdo, pero suponía que algo bueno debía traer que ella entrara nuevamente en su vida

- ¿Cómo está mi hijo?.- una irónica sonrisa se expandió por mi rostro

¿Era posible que una madre preguntara ello sobre alguien que ella misma había traído al mundo? Estaba clara en todas las cosas que Edward había hecho, pero sinceramente, era de las personas que creía en que por más tropiezos que tuviese un hijo, una madre siempre estaba ahí para levantarlo.

- Creo que esa pregunta debería responderla usted misma en cuanto lo vea.- expresé en forma tranquila

- Tienes razón.- suspiró.- ¿Y tú? Se que tienes una preciosa niña, que se ha convertido casi en los ojos de mi hijo…He llamado a Jacob para saber más de él.- confió antes que yo también quisiera saber de donde tenía tanta información

- Yo estoy feliz. Y mi hija también. Puede estar y sentirse orgullosa de tener un hijo que aprende de sus errores y casi es capaz de sacrificarse a sí mismo por ver feliz a los demás.

- Lo estoy, es sólo que…- calló un momento.- Espero que podamos conversar cuando esté por esos lados

- Aquí estaremos esperando su visita.- finalicé

No compartimos muchas palabras más luego de ello. Esme parecía tener un peso muy grande sobre sus hombros, supongo que teniendo que ver con haberle dado en cierto modo la espalda a su único hijo. Esperaba que este viaje sirviera para limar asperezas, y esperaba también, que Edward pudiese enfrentar el pasado de una nueva forma…sacando igualmente un peso que no correspondía de su cabeza y corazón.

- ¿Esa sonrisa se debe a que tu hombre regresa a tus brazos?.- reí con más fuerza por las palabras de Tanya

- Si.- canturrié arreglando mi delantal para un nuevo turno.- Está trabajando de esa forma. Se queda un par de días allá y luego vuelve unos cuantos acá

- ¿Nunca te has puesto a pensar en que…puede haber otra?

Ni siquiera tuve tiempo de prepararme para esa pregunta cuando un sin fin de escenas pasaron por mi cabeza y ninguna con mejor aspecto que la otra. Esa mujer fue la primera que abarcó gran parte de mi cabeza y tuve que afirmar mis manos de manera disimulada sobre la mesa para no dejarme llevar por las ráfagas de pánico que entraron en mi cuerpo.

- ¡Ey Bella, es solo una broma!.- gritó Tanya, y me ví obligada a armar una especie de sonrisa

- Por supuesto que lo es.- respondí sacudiendo mi cabeza para borrar imágenes de Heidi, ella y él.

- Ese hombre tiene sólo ojos para ti. Imagínate que yo he movido mis caderas delante de sus ojos y no hay reacción alguna.- se quejó haciendo un mohín que en vez de molestarme, me espantó cualquier pensamiento funesto.

- Entonces estoy segura.- dije medio en broma y medio cierto para reafirmar mi seguridad.- Que un hombre se niegue a ti o está muy enamorado…

- ¡Bella!.- gritó Jane entrando como un bólido al camerino donde nos encontrábamos en una de las alas del Hospital.- Hay una mujer preguntando por ti en recepción.- informó y luego desapareció.

- ¿Una mujer? ¿Qué Jane no conozca?.- balbuceó Tanya casi igual de preocupada que yo

- Ha llegado bastante gente nueva a Forks.- elevé mis hombros en desconcierto

- Sip, tienes razón.- no le dio más importancia.- ¡Recuerda que hoy tenemos noche de chicas con Liz y Margot! Así que las quiero a las 9 en mi casa.- anunció antes de salir

Esa era la rutina impuesta desde que Edward había reacomodado sus horarios de trabajo para pasar unos días sumido en la empresa en su estancia en New York, y los restantes de la semana acompañados de Liz y de mí en nuestro hogar. Tanya se llevaba con ella a mi pequeña en compañía de Margot, así mismo, James viajaba más seguido para aprovechar su tiempo perdido con nuestra hija. Todo estaba cambiando, y todo estaba dando giros en sentidos positivos a mi vida.

Pero todo no podía ser color de rosas…

Y me quedó más que demostrado cuando fui avanzando hacia el lugar donde me esperaba la incógnita mujer, y quedaba al descubierto su rostro. Aquel rostro, que hubiese querido escuchar había desaparecido para siempre… sobre todo esa sonrisa de suficiencia con la que siempre se hacía presente en mis peores pesadillas.

- Vaya, vaya, vaya… Así que a nuestro Edward ahora le gusta innovar con disfraces en el arte de amar.- fue su saludo burlesco en cuanto me vio con mis prendas de trabajo

- No voy a decir buenos días Ángela, porque el sólo verte hace que no lo sean ¿A que debo tu visita?.- no supe de donde vino ese temperamento aguerrido, pero lo mantuve aun cuando sus ojos parecieron traspasarme

- Quisiera poder decirte que estoy aquí para una visita de cortesía, pero como tu bien lo has dicho… Verte tampoco me complace, por ahora…- susurró abanicando su rostro con una carpeta

- Mira Ángela, éste es mi lugar de trabajo y por lo demás, Edward no se encuentra…

- Se a la perfección donde encontrar a nuestro Edward.- ronroneó de tal forma que unas cuantas nauseas se formaron en mi estómago

Varias chicas pasaron por nuestro lado, y obviamente pudieron notar la tensión que desprendía al menos mi cuerpo, por lo que sutilmente se quedaron viendo un tanto alejadas. No quería dar un espectáculo que me costara el trabajo, como tampoco quería dar una imagen errónea a mi persona, que era lo que ocurriría estando en compañía de esa mujer, por lo que uní todas las fuerzas que pudiesen existir en mi interior, y me armé de valor para enfrentar lo que fuese que se avecinada, pero a solas.

- ¿Necesitas hablar conmigo?.- pregunté rogando porque un milagro se hiciera presente.

- Soñaría con decir no, pero lamentablemente…- dramatizó

Hice un gesto con mi mano señalando uno de los cuartos que se ocupaban comúnmente como salas de descanso para el personal que debía quedarse a cumplir horas durante las noches, y cerré la puerta tras nuestra entrada. De espalda a esa mujer, cerré los ojos e hice una plegaria silenciosa para que su venida no terminara con mis sueños presentes y futuros.

- Es realmente impresionante como las cosas cambian de un momento a otro.- comenzó y sentí sus pasos avanzar por la habitación.- Cuando nos conocimos, resultaba ser que yo era la principal, y ahora… Bueno, ahora la mujer con cara de santurrona, resultó ser una astuta, por no ocupar palabras más fuertes.

- No puedes compararme contigo.- me voltee hacia ella que se encontraba apoyada sobre una mesa.- Nos alejan kilómetros de distancia la una a la otra

- Me temo que no tanto querida ¿O acaso me dirás que no te interesaste en mi hombre cuando aún vivía su difunta esposa?.- sonrió de una forma que daba escalofríos observarla

- De haber sido así, al menos yo respeté el nombre de Heidi.- me sonrojé al decir eso y recordar una escena muy vivida en esa casa

- ¿Por cuantas semanas, días, minutos u horas?.- desafió

- Ángela, debo volver al trabajo así que apreciaría si hablas de una vez.- apremié su estancia aquí

- ¡Claro!.- elevó sus manos sonriendo.- Edward regresa hoy al nido de amor.- dijo burlesca

Me mordí la lengua por preguntar de cómo ella estaba tan enterada de los pasos de Edward. Eso no era bueno para mi salud mental y emocional, aun cuando estaba segura que él me amaba. Sabía que sólo un poco de duda, terminaría por sepultar la confianza que con sudor había logrado apostar en él… Algo mal en mí, pero lamentablemente hoy confirmaba que era así, la confianza aún pendía de un hilo.

- Toma.- extendió ese sobre que traía entre sus manos hacía mí

- No me interesa lo que hay ahí, así que por favor habla claro y lárgate de una vez por todas

- Estoy segura que lo que hay aquí.- agitó el contenido.- Te interesará más de lo que mi boca pueda pronunciar

- ¡Basta de tontería Ángela!.- exploté.- ¿Sabes qué? Puedes irte por donde viniste, la verdad es que tengo bastantes cosas importantes que hacer, para perder mi tiempo contigo

- Incluso ocuparte de un matrimonio falso.- soltó sarcástica y me congelé

- Lo único falso aquí…

- Es la ideal vida que te ha construido Edward.- terminó mi frase y pude sentir como el intacto molde que era mi cuerpo, comenzaba a vibrar

Con un suspiro de frustración rasgó aquel sobre y extendió una serie de papeles sobre la mesa. Desde mi posición no lograba divisar lo que era, sin embargo, algo me decía que saliera corriendo de allí y pusiera una venda en mis ojos…pues nada de ello me iba a agradar… Ángela al ver mi reticencia de avanzar siquiera un paso hacia su lugar, caminó en mi dirección y como si de una marioneta se tratara, haló mi brazo y me ubicó de frente a todo lo que había dejado caer.

- Veamos, parece que te has quedado un tanto congelada, por lo que te contaré brevemente de lo que trata este montón de papeles. Un contrato matrimonial falso, la adquisición de un juez que comúnmente trabaja realizando labores de reparación en la empresa que tu marido tiene, o tu falso marido si así lo deseas…

Ni siquiera seguí escuchando lo que ella iba relatando, porque mis ojos quedaron clavados en un nombre que conocía muy bien, y que supuestamente era quien nos había unido como marido y mujer… ¿Qué era esto? ¿El juez ya no era juez, y era un trabajador de Edward? ¿Acaso…? Mis ojos vagaron por otros tantos papeles y me quedé casi en blanco al ver el traspaso de dinero que estaba a nombre de Edward Cullen, en transferencia a la empresa donde Phil estaba actualmente trabajando ¿Qué tenía que ver él con ello? ¿Casa, auto, universidades? Y por último, pude ser una escucha activa de cuando mi corazón dio su último latido…

- ¿Qué es esto?.- susurré

- ¿Esto? Bueno, un regalo de tu…de nuestro Edward para mí ¿No es bello? Me obsequió el departamento en que solíamos tener nuestros encuentros secretos mientras Heidi vivía. Ahora ya no hay nada que esconder, así que él me lo ha transferido con letras y todo.

- ¿Desde cuando que no ves a Edward?.- cuestioné incluso sabiendo que eso terminaría por destruirme

Su rostro se acercó hasta el mío, y ni siquiera reaccioné cuando su pelo rozó el mío para alojar su boca de víbora sobre mi oído

- Salió de tu cama, para calentar la mía como todo este tiempo Isabella…

Removí los papeles para encontrarme con fotos tomadas de él y ella por separado pasando por el mismo lugar… Obviamente yendo al mismo sitio, el cual sabía perfectamente donde llevaba…

- Sabía que no creerías mis palabras, por lo que me tomé el atrevimiento de tener pruebas fehacientes.

Me senté cuando mis piernas parecían no querer sostenerme. La sonrisa que irradiaba esa mujer, era como un poco más de presión en el puñal que me estaba enterrando con sus palabras ¡Esto no podía ser cierto! Me negaba a creerlo, pero las pruebas estaban allí, todas esparcidas sobre la superficie de esa mesa, que parecía estar cubierta por llamas de fuego, pues mis manos no se atrevían a volver a rozar allí.

- Es muy cierto ese dicho que dice, el que ríe último, ríe mejor.- murmuró carcajeándose

- Tiene que haber una explicación.- susurré intentando convencerme de ello

- La explicación es muy obvia, querida.- añadió con falso cariño.- Edward jugó todo este tiempo contigo

- ¡No!.- grité saliendo de mi asombro

- Convénceme de lo contrario.- increpó

Pero no tenía más pruebas, que mi amor por él… No había más recursos a los que recurrir, que todas las noches que habíamos vivido amándonos y escuchando palabras de amor de sus labios. En realidad, no tenía nada. Y ella, nuevamente lo tenía todo.

- Edward se casó contigo… O bueno, quiso parecer aquello, solamente para tomar posesión de todo lo que la estúpida de Heidi te dejó.- explicó con rabia.- Y bueno, sacó sus beneficios por lo visto… Porque me imagino que tu rostro descompuesto tiene que ver con largas noches enredada entre las sábanas con él ¿Verdad?.- rió con fuerzas.- Te entiendo Bella, yo también estaría igual que tú al saberme usada, al saberme…utilizada.

¿Nuncatehaspuestoapensarenque...puedehaberotra? Esas palabras martillaron con fuerza en mi cabeza y todo encajó.

...

Continuará...


OMG! Ahora sí que ha sido bastante tiempo :O

Pero bueno, he dado mis excusas correspondientes en Face, Twitter y Blog :( Lo siento, y aunque se que esa palabra al final parece molesta, es la verdad.

He estado con demasiadas cosas, y aunque suene cruel, la vida es más que FF y tiene demasiadas complicaciones.

En fin, creo que era hora de darme tiempo para ustedes y aquí está el nuevo capítulo :)

¡En el momento perfecto según yo! Pues... ¡Llegó NOVIEMBRE!

¡Dios! De verdad que este es el mejor mes del año y me encantaría que fuera Noviembre siempre jaja, claro trayendo películas de Rob y Kris :D

-.-

Bien, espero no demorar tanto con la próxima actualización y darle tiempo a mis otras historias igualemente. La nueva aventura en que me metí de Jacob y Nessie y terminar con Mi Angel del Infierno. También agradecerles a quienes están al pendiente de mí y las historias. A PADU y también a mis otras chicas...

Para quienes me preguntaron, sí soy la misma que salió en la entrevista de "Spilled Coffee", o sea, a no ser que otra persona se haya adjudicado mis historias xD

Y eso... Gracias por la paciencia, y espero me sigan leyendo :)

"Rob & Kris" "Edward & Bella" "Amanecer" "Robsten" (Mucho para este mes, qué genial)

...

Pam3