Capítulo XIV

Carrera contra el Tiempo

Los cuatro entrenadores volaron a toda velocidad hasta Pallet. Para ese entonces, Gary había utilizado su PokeNavegador para contactar a su abuelo y contarle toda la situación. Tras escuchar cómo se desarrollaron los eventos de aquella batalla en el Faro de Bill, el científico les ordenó volver cuanto antes para ayudar al pokemaniáco mientras él contactaba a Delia Ketchum y le explicaba la situación.

Tras un fugaz viaje, los muchachos aterrizaron en la terraza de Oak, donde los estaban esperando el resto de sus amigos. Tan pronto llegaron, las muchachas se sorprendieron del estado deplorable de Rogers mientras que Tracy y Drew se aproximaron para ayudar a Ash y compañía a transportar a Bill.

—Rápido. Llévenlo adentro —les urgió Delia Ketchum.

Mientras lo iban transportando hasta la sala, Gary preguntó:

—¿Dónde lo ponemos, abuelo?

—El mejor lugar para que Delia pueda trabajar es en mi laboratorio —dijo Oak con decisión.

Luego de asentir en señal de que estaban de acuerdo, los entrenadores llevaron a cuestas a Bill hasta el laboratorio de Oak. Una vez allí, lo pusieron encima de una mesa de metal a modo de una de operaciones.

—Samuel, necesito unos guantes esterilizados, todo el instrumental de veterinaria pokemon que tengas a la mano y un equipo de primeros auxilios—le urgió Delia mientras se lavaba las manos.

—¿Instrumental de veterinaria? —se cuestionó Ash, extrañado— ¿Seguro que funcionará?

—Cuando sabes lo que haces, hijo —le contestó calmadamente Delia (pues no podía permitirse el estar alterada) —, cualquier instrumento cumple con el propósito.

Oak le alcanzó todo lo que Delia le había pedido. Tras colocarse los guantes, Delia se colocó un cubre-bocas y se volvió con los entrenadores…

—Necesito que salgan inmediatamente. Les avisaré cuando todo haya terminado.

Los muchachos obedecieron y dejaron a Oak y a Delia solos con el pokemaniaco para dirigirse a la sala donde todos esperaban saber que había ocurrido en el faro. Allí, los cuatro les contaron a todos sobre como irrumpieron en el lugar –poniendo especial énfasis al "Gran Plan" de Ash–.

—Vaya que eres un genio, Ash Ketchum —le decía Misty mordazmente a su novio—. Llegar como si nada y desatar el caos total.

—Al menos el plan funcionó ¿no? —respondió Ash a la defensiva—. Rescatamos a Bill y le arruinamos su plan al Joker.

—Ah claro que si… ¡Sí no es que te mataban antes! —le gritaba exasperada la pelirroja.

—¡Bueno, ya basta! —gritó Drew desesperado—. ¡Todavía nos tienen que contar el resto de la historia! ¿Recuerdan?

Luego de que la pareja se quedó callada, Gary pudo terminar de contar el resto de la historia…

—… Y después de eso, Batman desapareció de nuevo y se llevó consigo a Black Mask para entregarlo a la policía —finalizó Gary.

—¡Wow! —decía Tracy sorprendido— Ese Batman tiene que ser adivino o algo para llegar justo en el momento preciso. Un poco más y Black Mask los hubiera llenado de plomo a más no poder.

—Al menos ese Black Mask es ahora un problema menos —dijo May aliviada.

—Pero aún así —aclaró Max—, debemos de tener más cuidado que nunca. Estoy seguro que el Joker no está contento con saber que su plan no empezó con el pie derecho.

—Por ahora no debemos preocuparnos por eso —aclaró Ash—. Lo más importante es esperar a que Brock y Bill se recuperen. En cuanto al Joker, eso lo retrasará por un momento y nos regalará algo de tiempo.

—Por otro lado —recordó Richie—, debemos de estar pendientes de Jessie, James y Meowth. Estoy seguro que ahora que sabemos lo que hará el Joker, tratará de encontrarlos a toda costa.

—Pero no se podrá acercar a Alto Mare —exclamó Dawn—. No mientras se encuentren Latios y Latias custodiando la ciudad.

—Creo que ya quedó demostrado que al Joker no le importa quién se le ponga enfrente con tal de lograr lo que busca —recordó Duplica.

—¿No me digas que estás dudando del poder de los Pokemon Eon? —le inquirió Drew.

—No, no es eso… —se apresuró a corregir Duplica—. Por supuesto que confío en ellos, pero… ¿Y si el Joker se atreviese a hacer lo que ningún otro?

Todos se quedaron en silencio… Nadie quería siquiera pensar en eso…

—¿No hablarás… de matar a un pokemon? —preguntó Misty preocupada.

—Dejó a Brock en coma, casi mata a Bill, aniquiló a los equipos Magma, Aqua y Galactic… Perdónenme si lo digo chicos, pero yo sí creo al Joker capaz de matar a un pokemon.

—Esperemos que estés equivocada Duplica —respondió Max con toda la sinceridad del mundo.

—¿Y qué noticias han tenido de Brock? —preguntó Gary evadiendo aquella tenebrosa posibilidad.

—Mientras ustedes estaban rescatando a Bill, necesitábamos distraernos de alguna forma; así que fuimos a visitar a Brock a Saffron —le respondió Casey a Gary.

—¿Y qué noticias hay? —preguntó Ash rápidamente.

—Ya va de salida —respondió Casey alegre—. Nos contaron que ya abre los ojos y ya puede reconocer quienes están con él. Sin embargo, todavía lo tienen con máscara de oxígeno. Quieren asegurarse de que el cerebro sane por completo, recibiendo la mayor cantidad posible de aire limpio.

—Eso son buenas noticias —dijo Ash algo entusiasmado—. Es lo que más hace falta en estos momentos tan difíciles.

—No suenas tan entusiasmado, Ketchum —le inquirió Paul, ignorando la mirada asesina que le dirigían Dawn y Misty.

—Es que… —empezó a decir Ash, ignorando la pedantería de Paul— todavía no sé cómo le diremos lo que ocurrió.

—Tenemos que —le dijo Misty con dulzura mientras ponía una mano sobre su hombro—. Brock merece saber lo que le ocurrió y lo que ese Bane hizo con su gimnasio. No sería correcto dejarlo al margen de todo esto…

—Pero Myst…

—Tú mismo lo dijiste, Ash. Todos nosotros estamos metidos en esto y todos ayudaremos en este desastre.

Ash sonrió con cariño a su novia, agradeciéndole con la mirada el hecho de que siempre estuviera allí para levantarle la moral.

En tanto, las conversaciones se interrumpieron cuando Delia Ketchum y Samuel Oak llegaron visiblemente cansados. Delia tenía la frente empapada de sudor y tanto su ropa como la de Oak, estaban manchadas de sangre.

—¿Y bien? —preguntó Gary a su abuelo.

Los dos adultos sonrieron a los presentes, mientras que ellos hacían lo mismo al adivinar la noticia…

—Lo logramos —respondió Delia con voz cansada pero entusiasta.

—Fue difícil. Pero Bill también nos ayudó bastante. Su deseo de vivir fue más fuerte que nuestros esfuerzos —dijo Oak con una sonrisa de triunfo.

Todos los entrenadores se pusieron a gritar y saltar de entusiasmo y júbilo. Era una derrota para el Joker y un triunfo –el primero– para ellos. Pero en ese momento, Delia y Oak callaron a los entrenadores…

—Ahora está descansando. Lo mejor será no hacer mucho ruido y esperar hasta mañana para que le pregunten lo que deban… —les recomendó Delia.

—Ahora que lo dices, Delia —segundó Oak—, creo que todos deberían descansar. Este ha sido un día bastante intenso para todos ustedes.

—Pero… Somos demasiados —exclamó Gary preocupado—. ¿Dónde van a dormir?

—Descuida, Gary. Tengo a la mano varias cobijas, sábanas y almohadas. Suficientes para que todos puedan estar cómodos esta noche —le tranquilizó Oak.

—Siendo así entonces será mejor que me regrese a casa, mamá —dijo Ash.

—¿Y por qué no te llevas a Misty para que duerma con nosotros? —dijo Delia Ketchum sin ningún recato, provocando que la joven pareja se sonrojara.

—¡Mamá, por favor! —gritó Ash abochornado, ante la risa de los presentes.

—¡Ay, por favor hijo! Seré tu madre, pero eso no quiere decir que sea una vieja anticuada —le dijo Delia a su hijo mientras guiñaba un ojo—. Yo se que ustedes, chicos, necesitan tener de vez en cuando un tiempo a solas para… "hacerse cariñitos"

—¡MAMÁ! —gritó de nuevo Ash, mientras su cara (al igual que la de Misty) se volvía roja como un tomate.


En la misma base donde el Joker asesinara a 3 de sus agentes, el Príncipe Payaso del Crimen se encontraba sentado en su despacho, con Harley Queen sentada a su lado, mientras trataba de ver algo de TV sin éxito…

—Esta debe de ser la peor programación que haya visto en mi vida —se quejaba el Joker mientras hacía zapping con el control—. Ni siquiera Gotham tiene una programación tan mala.

Su diálogo consigo mismo se vio interrumpido cuando Domino entró en la estancia…

—¿Señor Joker? —preguntó la agente rubia al hombre que se encontraba sentado en el sillón de terciopelo púrpura.

—¿Se te ofrece algo niñita? —le preguntó Harley Queen con recelo a Domino.

—Será mejor que vengan a la sala de Comunicaciones y Rastreo. Hay algo que estoy segura que le interesará al señor Joker…

Al oír eso, el payaso apagó la TV y se volvió con la agente Joker, mientras le dedicaba aquella demencial mirada…

—Espero que valga la pena, muchachita… Al Joker no le gusta que lo interrumpan en medio de su descanso.

La agente tragó saliva y le respondió con voz temblorosa a su jefe:—Le aseguro que valdrá la pena, señor—.

El Joker y Harley siguieron a la agente por una serie de pasillos metálicos hasta llegar a otra puerta tan grande como la del despacho del Joker. Adentro, los demás villanos de Gotham se encontraban observando una gran pantalla en medio de la estancia. Mientras varias personas se encontraban trabajando en sus computadores, o en grandes paneles.

Al ver aproximarse a la pareja de villanos, Bane le habló al Joker:

—Al parecer estos idiotas si saben hacer su trabajo después de todo…

—¿Y qué te hace decir eso, grandulón? —le preguntó el Joker con interés.

Bane le señaló la pantalla gigante:—Míralo tú mismo—.

El payaso se abrió paso entre sus asociados hasta quedar delante del gigantesco monitor. Era un mapa gigantesco del Mundo Pokemon con imágenes vía satélite. En un rincón, se encontraba un punto rojo que parpadeaba constantemente en una isla remota…

—¿Y qué se supone que es eso que parpadea? —preguntó el Joker en voz alta esperando que alguien le respondiera.

—Uno de nuestros espías consiguió localizar a los traidores que buscamos, señor —le respondió uno de los trabajadores, que tecleaba constantemente comandos para acercar la imagen.

El rostro del Joker cambió a uno con una sonrisa malévola:—¿De verdad? ¿Y en dónde se encuentran esos tres soplones?—.

—Los renegados Jessie, James y Meowth –de acuerdo con nuestras fuentes–, se encuentran escondidos en una ciudad conocida como "Alto Mare". Uno de nuestros espías radicado allá, nos dio la ubicación exacta del trío.

—Jejeje! Pueden correr del Joker, pero no esconderse… ¡Amplía la imagen! ¡Ahora! —ordenó el Joker mientras en sus expresiones se veía ese deseo por acabar con alguien de formas inimaginablemente dolorosas.

El trabajador, intimidado por la voz del payaso, tecleó más aprisa hasta que el satélite mostró un pequeño pero agradable edificio de 3 pisos. Allí, una mujer pelirroja entraba al edificio silbando alegremente, mientras cargaba con una bolsa de vívieres.

—Si… —dijo el Joker con placer—. Esa es la pelirroja que diario está con esos dos.

—Esperamos instrucciones, señor —contestó el trabajador.

—Denme un transporte que me lleve hasta allá inmediatamente —respondió el Joker con decisión. Luego se dirigió con Harley:—Tú vienes conmigo queridita—.

—¡Wii! ¡Vamos a ir a matar a alguien! —decía Harley Queen mientras daba brinquitos entusiasmada.

—Pero señor… —iba a objetar el trabajador, pero se encontró con el rostro del Joker a unos centímetros del suyo, provocando que se quedase callado:—¿Tienes algo que decir, amigo?—.

—¿No pensarás ir solo con Harley verdad? —le inquirió Hiedra Venenosa al payaso.

—¿Y tú no me negarás el placer de matar a esos traidores personalmente, verdad? —contraatacó el Joker.

—¿Y qué hay de ese Ketchum? —preguntó el Espantapájaros—. Ahora ya sabemos que el murciélago lo protege.

—No debemos preocuparnos por el murciélago, amigo de paja. Porque mientras yo estoy dándole a esos traidores una lección, ustedes tendrán que actuar pronto.

—¿A qué te refieres? —se extrañó Mr. Freeze.

—Hasta donde me he podido fijar —empezó a conjeturar el Joker—, hay ciertas especies de pokemon con las que se llevarían de maravilla ¿me equivoco?.

—Ah… Ya sé a dónde vas con esto —exclamó complacido Killer Kroc.

—Exacto, lagarto —asintió el Joker contento de saber que entendió—. Ustedes pueden hacerse "amigos" de los pokemon con los que se identifiquen. Hiedra, con esas plantas con patas…

—Te recuerdo que siguen siendo plantas, Joker —le advirtió Hiedra, ofendida por cómo se refería el Joker a las plantas.

—Freeze… Tú y esos animales de hielo, pueden hacer una buena combinación. En cuanto a ti, Espantapájaros; los fantasmas también se especializan en el miedo como tú. Y tú, Kroc; te encargarás de esos pokemon acuáticos.

—¿Y se puede saber cuál es el motivo para poder apoderarnos de esas pestes? —preguntó Kroc.

—Ahora que Batman está ayudando a ese mocoso, necesitaremos de todas las artimañas de las que podamos hacer uso. Estamos en el terreno de ese Ketchum, lo mejor sería utilizar ese terreno a nuestro favor.

—Será magnifico —expresó con interés Hiedra— utilizar mis dones con esos animales; serán unos excelentes ayudantes…

—Lo mismo digo de las criaturas de Hielo… Ah, ya me imagino las posibilidades… —comentaba Freeze con voz complaciente.

—Supongo que será divertido volverme el señor de todos esos animales acuáticos. Si a nadie le gusta, me lo puedo comer —decía Killer Kroc mientras se relamía los dientes.

—Jajajaja! Eso es de lo que estoy hablando. Ahora muchachos, si me disculpan, Harley y yo tenemos a unos traidores que asesinar.


Ya faltaban no menos de 15 minutos para medianoche en Pallet Town. Todo el poblado dormía plácidamente y las luces producidas por pokemon nocturnos llenaban de romanticismo el paisaje. Solo una pareja que se encontraba en el domicilio Ketchum no podía conciliar el sueño aún…

Los se encontraban recostados en ropa interior, y cubiertos bajo una sola sábana blanca. La pelirroja poco a poco se estaba entregando a los brazos de Morfeo, pero el trigueño apenas y podía cerrar los ojos.

—Ash Ketchum… ¿En qué estas pensando ahora? —preguntó Misty con los ojos entreabiertos.

—Pensé que estabas dormida… —le contestó vagamente Ash a su novia.

—Lo estaba. Pero tu sola respiración hace que me despierte… Estas pensando en algo —le contestó Misty mientras se apoyaba en el pecho de su novio.

—Estaba pensando sobre lo ocurrido esta tarde… —decía Ash con la mirada puesta en el techo.

—No me digas que estás enfadado por lo de tu madre… —saltó Misty lista para defender a su suegra, pese el bochornoso episodio que le hizo pasar junto a su hijo.

—¡Claro que no! —reaccionó Ash rápidamente antes de que Misty sacara conjeturas erróneas—. Me estaba refiriendo a lo que le ocurrió a Bill.

La mirada de la pelirroja se volvió una llena de ternura y comprensión; provocando que ella se posicionara arriba de Ash y le mirara con aquellos ojos…

—Ya deja de pensar en eso… Lo lograron. Lo rescataron…

—Aún no podemos cantar victoria… —respondió Ash entre consciente de donde estaba y, a la vez, perdido en algún lugar distante—. No sabemos si esos bastardos de los Joker consiguieron sonsacarle a Bill lo que buscaban.

—Ya sabrás de eso en su momento. Por ahora, quiero que descanses y dejes de pensar en eso…

—Pero Myst… —el trigueño no iba a olvidarse de ello tan fácilmente.

—Si no lo haces —la pelirroja se fue acercando hasta el oído de Ash, para luego susurrarle con picardía— me veré obligada a hacértelo olvidar con "mis propios métodos".

Ash reaccionó inmediatamente ante la insinuación de Misty. Sonrió, y a modo de broma le contestó:

—Me parece que me es difícil olvidarlo…

La pelirroja sonrió también y tras quitarse el brassiere, dejando que la luz de la luna brillara sobre sus pechos erguidos, le dijo al trigueño:

—Muy bien Ash Ketchum, tu lo pediste…

Los dos novios se enredaron en un apasionado beso mientras bailaban entre las sábanas, al compás de una melodía llena de pasión y erotismo desmedidos…


Al día siguiente en Alto Mare…

Era una hermosa mañana la que se asomaba por los callejones y callejuelas de Alto Mare. Una ciudad que bien era capaz de suplantar a la ciudad de Venecia en el universo de Wayne. Sus edificios de corte colonial y sus canales daban una idea al visitante de cómo es esa ciudad, un lugar tranquilo y lleno de paz. Todos sus habitantes se sentían seguros y orgullosos de aquél lugar, más que nada por sus famosísimos custodios: Latios y Latias.

En una calle, una chica pelirroja vestida con jeans y una camisa holgada –le gustaba usar ropa cómoda y holgada por las mañanas, para así poder sentir la brisa matutina fluir por todo su cuerpo– iba de regreso a una casa de tres pisos (de parte del Oak y su amigo de Alto Mare) que se encontraba a unas calles del canal principal de la ciudad, ubicado en una plazoleta escondida entre varios callejones. Había doblado una esquina para llegar al lugar cuando de pronto empezó a sentir que algo no estaba bien. Intentó ignorar aquél sentimiento pero algo en su cabeza le decía a gritos que no entrara al departamento. Sus sospechas se confirmaron en cuanto vio la puerta principal entreabierta…

Jessie se fue acercando lentamente hasta tener la puerta frente a ella y la abrió completamente. Dentro, el recibidor estaba completamente desordenado. Parecía como si hubiese ocurrido una pelea muy dura en aquél lugar. La mesita de centro estaba caída y rota, el florero estaba despedazado, las flores se encontraban pisoteadas, la alfombra arrugada… y manchada de sangre. Jessie se llevó la mano que tenía libre a la boca, presa del horror; y antes que pudiese hacer algo, oyó que se cerraba la puerta y una voz siniestra y maniaca le decía:

—¡Que bueno que trajiste el desayuno! ¡Jajajaja!

Jessie gritó al tiempo que un payaso le propinaba un golpe que la dejaba inconsiente…


En Pallet Town, mientras tanto, Bill ya se había despertado y escuchando lo que Ash y sus amigos habían averiguado. Bill escuchó todo con detalle y con cierto semblante de consternación…

—Y es por eso que necesitamos que te quedes con nosotros… —finalizó Ash—. Si existiera la posibilidad de que impidieras el acceso del Joker al Sistema de Almacenamiento, necesitamos que estés a salvo.

—Y él único lugar es con nosotros —complementó Gary.

—Esto es serio muchachos —dijo Bill, quien se encontraba sentado en la cama—. Si las cosas están tan mal como ustedes dicen entonces debo de aplicarme desde este momento…

—Me temo que usted no está en condiciones de abandonar la cama, señor Rogers —se adelantó Delia Ketchum.

—Lo siento mucho, pero desde aquí no puedo hacer nada. Necesito salir de mi cama y tener una computadora a la mano. Porque me temo que el Joker ya está en movimiento…

—¿A qué te refieres Bill? —preguntó el Prof. Oak, extrañado.

—Cuando me estaban interrogando, Black Mask ordenó a sus hombres buscar en el faro todo lo que tuviese que ver con mi Sistema de Almacenamiento en caso de que yo muriera en el interrogatorio.

El miedo se apoderó de los presentes…

—Eso… Eso quiere decir… —empezó a decir Misty.

—Que lo más seguro es que encontraron mis anotaciones sobre el programa. Y me estoy refiriendo a todas mis anotaciones. Contraseñas, comandos, claves; todo el Sistema…

Bill se incorporó, ayudado por Gary y su abuelo, y tras asegurarse de no perder el equilibrio, Bill se paró erguido y se dirigió a los presentes:

—Mi condición es lo que menos importa en estos instantes. El Mundo Pokemon se encuentra en riesgo, y yo soy en parte responsable al haber fracasado en negarle al Joker su arma más letal… Lo único que les pido, es que me den una computadora y su permiso para unirme a ustedes…

Todos se quedaron en silencio. Pero era un silencio solemne, un silencio respetuoso ante la gran calidad moral de Bill y su deseo de ayudar a salvar al Mundo Pokemon del Joker. Ash se acercó hasta el Pokemaniaco y le extendió la mano:

—Bill… De verdad será un verdadero honor tener a alguien como tú en nuestro equipo.

Bill sonrió y le estrecho la mano a Ash, para luego unirse en un abrazo fraternal. Pero en ese momento, sonó el videoteléfono y Oak se apresuró a contestar la llamada. No había imagen en la pantalla y solo se oía una respiración entrecortada y llena de miedo…

—¿Pero qué… —empezó a decir Oak, hasta que se oyó del aparato un grito desgarrador de alguien que era torturado. O más bien, torturada…

—¡NO POR FAVOR! ¡POR PIEDAD!

Todos los presentes se quedaron perplejos al escuchar esos gritos tan desgarradores; pues ellos ya sabían de quién se trataba…

Casi sin pensarlo, Ash se separó del grupo rápidamente y tomó el teléfono al tiempo que hacía al profesor a un lado y gritaba frenéticamente a la pantalla:

—¡Jessie! ¡James! ¡Respondan chicos! ¡Aquí estoy!

—Jajajajajaja… —rió una loca y maléfica voz del otro lado.

—¡Déjalos ir Joker! ¡Déjalos ahora mismo!

—Vaya que tienes muchos cojones muchachito —respondió el Joker de entre la pantalla oscura—. Pero me pregunto si solo lo haces para aparentar…

—Si les pones un dedo encima… —empezó a decir Ash, pero el villano le interrumpió.

—¿Tu qué, mocoso? Ja! Tú no puedes hacer ya nada por ellos… A menos…

—¿A menos qué?

—Qué vengas a buscarlos, jejejeje… Si es que te atreves por supuesto.

—¡Tenlo por seguro payaso!

—Jajajajaja! Me gusta tu espíritu, Ash Ketchum. Ya veremos si sigue siendo así cuando nos veamos frente a frente. Solo una cosa… Asegúrate de llegar solo, y sin que nadie te siga. De lo contrario…

—AHHHHHH! —volvió a gritar Jessie.

—Maldito hijo de…

—Ah, ah, ah… No puedes decir malas palabras delante de una dama. ¡Jajajajaja! ¡Te estaré esperando niño! ¡Ya verás la divertida que nos daremos!

Dicho eso, la señal se cortó…

Sin esperar a que alguien dijera algo, Ash salió corriendo a la terraza del Prof. Oak, solo para ser detenido por una mano que se aferraba fuertemente a su brazo izquierdo.

—¡No lo hagas Ash! —le decía el Profesor al iracundo muchacho.

—¡Debo ir, profesor! ¡Ya oyó lo que les está haciendo! ¡Debo hacer algo!

—No seas idiota Ash —le regañó Misty, que recién se iba uniendo al esfuerzo de detener al trigueño—. ¿No te das cuenta que eso es lo que quiere?

—Misty tiene razón, Ash —se adelantó Gary—. A ese payaso le gustaría tener una oportunidad para matarte… ¿y tú piensas dársela en bandeja de plata?

—La vida de Jessie, James y Meowth peligra —puntializó Ash—, y son más importantes ahora en este momento. Si los perdemos ahora, quizás perdamos la posibilidad de dar con el Joker.

—¿Y tu vida qué, Ketchum? ¿Acaso eso no importa? —le inquirió Paul, exasperado ante la terquedad del entrenador de Pallet.

Ash iba a contestar la pregunta cuando se oyó un sonido que provenía de su PokeNavegador. Ash tomó el aparatito y tras abrirlo, pudo ver un mensaje que dejó asombrados a muchos…

"Me acabo de enterar de lo sucedido. Yo me encargaré de ir por ellos. NO HAGAS NADA TONTO Y QUÉDATE DONDE ESTÁS."

-B-

Ash se quedó mirando el mensaje por unos segundos hasta que su novia se le acercó para verlo. Su expresión era la misma que todos: de sorpresa…

—¿Cómo lo supo? —preguntaba Ash sorpendido.

—¿Es él? —preguntó Drew al irse acercando junto con los demás, sin poder ocultar su estupefacción— ¿Es Batman?

—Pero… ¿Cómo? Nadie más sabía donde estaban Jessie, James y Meowth —decía Misty intentando vislumbrar la respuesta.

—A no ser… —recordaba Oak con asombro.

—¿Qué cosa, abuelo? —le urgió Gary desesperado por respuestas.

La respuesta le había llegado de golpe… Ahora todo tenía sentido. Aquél señor en la estación de ferries, su repentino interés por entablar una conversación con el académico pokemon y el trio de ex-Rockets…

—Ese hombre sospechoso del que les hablé… Aquél que nos encontramos en la estación…

—¿Quiere decir que ese hombre era Batman disfrazado? —preguntaba Paul incrédulo.

—Tiene sentido —sentenció May—. De todas las personas que había en esa estación… y tenía que chocar con ustedes. No sé yo, chicos, pero quizás Batman quiso asegurarse de que abandonaran esta región a salvo… y permanezcan a salvo.

Pero el hecho de que Batman se encontraba en camino hacia Alto Mare, no significaba que Ash iba a permanecer tranquilo. Aprovechando la distracción de los otros, el trigueño consiguió zafarse del brazo de su novia y llevarse la mano derecha a su cinturón, donde se encontraba la pokebola de Pidgeot…

—¡Ash! ¡No seas idiota! —le gritaba Gary desde el suelo.

—¿Es qué acaso ya se olvidaron quiénes son los guardianes de Alto Mare? —les cuestionó Ash exasperado por tanta preocupación que el joven consideraba innecesaria.

—¡Pero ese hombre está loco Ash! ¡No creo que le importe mucho quién se interponga en su camino! ¡Sea o no Pokemon Legendario! —aclaraba Tracy.

—Yo ya he tenido experiencia con Latios y Latias, y estoy seguro que serán un excelente As bajo la manga por si las cosas se ponen peliagudas —les tranquilizó un Ash sonriente mientras guiñaba un ojo cómplice.

Viendo que ya no tenía sentido intentar convencer al testarudo entrenador, todos se limitaron a desearle un buen viaje (Delia y Misty fueron muy insistentes en cuanto a desearle suerte).

Mientras sus amigos se encontraban encomendando al valiente trigueño a la protección de Ho-Oh, en los pensamientos del muchacho solo se concentraba un pensamiento que iba repitiendo en su cabeza cual mantra: "Aguanten muchachos. Ya voy por ustedes"