Dis: "Los personajes son autoría de Steph Meyer. La historia es producto mío"

Capítulo XXII

...

Ed.-

...

- ¿Así que todo está bien?.- rodé los ojos, aun cuando Jacob no podía verme a través del teléfono. Sabía que su pregunta iba más allá

- Todo bien. Y si vas a preguntar nuevamente, estoy buscando el momento perfecto

- Si dices que todo está excelente, creo que no debes seguir buscando.- habló con ironía. Mordí con fuerza la lapicera que descansaba en mi boca

- ¿Por qué siempre te empeñas en derrocar mis victorias?.- refunfuñé

- Alto ahí Edward, siempre te he apoyado. Pero sabes bien lo que pienso de esto, tú debiste haber ido con la verdad del principio. De haber sido así, ahora todo estaría más que un simple excelente, que para nada me suena muy así.- terminó refunfuñando

- O puede que todavía tuviese el zapato de Bella metido en el culo.- respondí molesto

- Estoy seguro que no. Ella está tan loca por ti como tú por ella, a la larga igual te hubiese perdonado.

- ¿Eso quiere decir que ahora no me dará ningún chance?.- traté de sonar indiferente, pero el temor bullía en cada palabra de esa pregunta

- No estoy diciendo nada.- suspiró. Supe en ese instante que algo más tenía por decir.- Edward

- Largalo ya.- exigí

- El otro día…estuve con…Alice y Jasper.- dejé lo que estaba haciendo para concentrarme en lo que estaba diciendo

- ¿Dónde?.- consulté un tanto agobiado. La verdad era que hacía algún tiempo no tenía contacto alguno con ellos

- En un restaurante.- señaló.- Alice se ve preciosa embarazada.- sonreí imaginándomela

- ¿Y Jasper?.- de los dos, era el que más me afectaba por su alejamiento

- Intercambiamos un par de...palabras...- murmuró algo inteligible.- Hubo un corto intercambio de palabras, sí eso es, y...ellos no estan del todo bien

Fruncí el ceño en forma marcada al escuchar eso. No me cabía en la cabeza una situación en que Jasper y Alice no estuviesen bien, o él no estuviera siempre casi brillando al irradiar la adoración que le profesaba a su mujer… Y en ese momento caí en cuenta de algo. Si bien la llegada de su primer hijo podía tenerlos en la cima de la felicidad, siempre iba a estar allí la sombra de la pérdida de Heidi para su hermana, puesto que muchas veces habían conversado en ser dos madres para un solo hijo.

- Supongo que está relacionado…aun con la pena de Alice por Heidi.- comenté incómodo

- Mmmm, puede ser.- balbuceó.- No sé, a mi me pareció…- lo sentí suspirar con frustración al otro lado de la línea.- Edward ¡Mierda! Hablamos de ti.- concluyó

- ¿Qué cosa?.- algo me decía que había sido más que un intercambio sin sentido

- Vas a matarme, pero... ¡Joder! Alice aun seguía con la cantaleta de lo de Ángela y tú, y bueno vi miradas extrañas entre ella y Jasper y le solté todo.- terminó casi hiperventilando

- Todo.- repetí lentamente.- ¿A que jodida mierda te refieres con todo, Jacob?.- sisee, temiendo lo peor

- Te lo he repetido, tu no tienes por qué cargar con todo. Lo siento Edward, pero Alice debía saber que Heidi tampoco fue la blanca paloma que todos pudiesen creer

Mi rabia incrementó a tal punto que sentí mis sienes golpetear con fuerza en mi cabeza. Corté la llamada con un crugir ante mi golpe sobre él... ¡Jacob no tenía derecho! ¡No tenía ningún derecho sobre este asunto y nada que tuviese que ver conmigo y mi vida! ¡¿Qué mierda se creía?. Tomé mi chaqueta en forma veloz y salí pitando de allí sin rumbo fijo...

No sé cómo, ni en que manera llegué hasta mi despacho... Pero en cuanto entré, me desplomé sobre el sofá y me regodié en mi miseria... Había salido directo a matar a golpes a Jacob, sin embargo, en el camino lo único que había decidido era emborracharme y olvidarme de todo... Y así lo había hecho...

Desperté sintiendo un agudo dolor en mi cuello. Realmente dormir en el sofá de mi oficina no había sido buena idea, y aun menos acostarme ebrio a morir. Pero con resaca y todo, me animé pensando que sería el último día aquí...y sacaría de mi cabeza todo aquello que no me agradaba.

Estuve durante todo el día sumergido en un mar de papeles y proyectos que revisar, que ni siquiera tomé un respiro para alimentarme en forma decente. Cada vez que mi secretaria traspasaba la puerta del despacho, estaba seguro que mi rostro mostraba una marcada molestia por su rápido andar y esquivar mi mirada escondiéndose detrás de las carpetas que llevaba. Esperaba que su última irrupción y la número doce del día hubiesen acabado, y al parecer fue así, pues no volví a ver su sonrojado rostro en toda la tarde.

Terminé de ordenar las últimas cosas que me faltaban. A cada instante observaba el reloj deseando que el minutero avanzara más rápidamente. Estos dos días habían sido agobiantes, y sumándole la distancia que existía entre Bella, Liz y yo, sentía que pasando un día más... no sería yo, sino sólo una pobre réplica... Me había acostumbrado tanto a estar en cercanía de ella, que realmente estaba barajando la posibilidad de mudarnos, quizás a otro lugar donde pudiese mover los hilos de la empresa y no perder de vista a mis mujeres. Un lugar que fuera del gusto de Bella... Siempre ella sobre mí, siempre.

La puesta de mi despacho se abrió y definitivamente desee haber golpeado la noche pasada a Jacob... Sin embargo, el rostro que llevaba parecía casi el de un fantasma y no reflejaba en nada el odio que alguna vez vi allí. Me dispuse a esperar su discurso, y estaba planeando en mi cabeza al mismo tiempo, como remediar esto... Yo no quería que ella lidiara con un recuerdo magullado de su hermana, no importaba yo...

- ¿Qué...?.- intenté decir sin saber muy bien como dirigirme

- Necesitas volver con tu mujer.- exclamó tan rápido que si no hubiese estado concentrado, muy escasamente hubiese comprendido. Me esperaba otro tipo de palabras, no esas

- ¿Qué? ¿Qué está pasando?.- me moví como un huracán sobre el teléfono. Ya lo que yo creyera daba igual, algo tenía que ver su visita con Bella, y eso me enfermaba

- Perdóname... No supe lo que hacía y...- un sollozo de su persona rompió con la poca calma que quedaba. Tomé el teléfono y rápidamente marqué los números que de memoria sabía, contando los segundos.

- ¡¿Qué mierda pasa?.- le grité y del otro lado alguien contestó.- ¿Bueno? ¿Margot?... ¿Bella?

- ¿Señor Cullen? Soy Margot, Bella aun no se encuentra en casa.- respondió en forma calmada

- Es…está bien.- fruncí el ceño mientras intentaba tranquilizarme, sin embargo, algo me decía que esto era sólo la calma que precede a la tormenta.- ¿Liz está bien?.- cuestioné aun con el pánico a flor de piel

- Ella ahora está dormida, pero está bien Señor ¿Ocurre algo?.- su tono me indicó que al menos en casa seguí todo normal ¿Entonces…?

- No, nada… creo.- susurré más para mí con la vista clavada en la persona frente a mí desmoronada llorando en la silla.- Estaré más tarde por ahí Margot. Hasta luego

- Que tenga buen viaje Señor.- se despidió y colgó

Tomé mi cabeza con ambas manos y tiré de mi cabello lo más fuerte que podía. No sabía qué estaba pasando, pero ciertamente no era nada bueno al verla de esa manera ¿Dónde estaba Jasper y por qué no estaba con ella? Alice se veía adorable con su enorme barriga, y por la forma en que acariciaba su tripa más la mención de Bella, estaba seguro que ese realmente impresionante rostro de amargura no estaba del todo relacionado conmigo ¿Hasta qué punto con Bella?

Caminé despacio hasta ponerme a su altura. No sabía si acariciarla para consolar su pena o sólo dejarla hablarme cuando se sintiera más calmada. Tomé un vaso con agua que acostumbraba a mantener sobre mi escritorio y se lo extendía, sintiendo la baja temperatura de sus manos al rozar las mías…

Dejé mis rodillas tocar el piso y me alinee a su porte, esperando…

- ¿Quieres hablarme?.- pregunté con el tono de voz más suave que pude

- Yo no quería que fueras felíz…- comenzó y una puntada de dolor se filtró en mi pecho.- Tú…tú…tú y Heidi… Ella te amaba, y en cambio tú…

- Yo también la amé.- le corté. Ella asintió aun con lágrimas cayendo por su rostro

- Ahora lo sé…- susurró

- ¿Qué…?.- no sabía cómo preguntar a qué se debía su presencia aquí y su llanto, pero necesitaba hacerlo.- ¿Qué está ocurriendo Alice?

Sus pequeños ojos buscaron los míos y si antes tenía dudas de que lo que fuera me afectaría del cielo a la tierra, ahora se habían disipado en un pestañeo. Volvió a cerrar sus ojos y más lágrimas se derramaron, seguramente como un presagio de lo que yo mismo estaba por vivir.

- Ángela fue a verme.- comenzó por fin cuando reunió el valor suficiente.- Ella me…contó sobre ustedes y cómo tú la habías forzado…- cerré mis manos en puños al oír cada palabra.- Ella habló de todo, y…todo lo que dijo fue siempre que eras tú quien había presionado su relación

- Supongo que dijo eso.- hablé con pesar, más aun por saber que ella y Jasper habían creído todo

- Y yo me cegué.- hipó.- Me cegué con el odio que siempre te tuve ¡Porque creí que tú eras quien había arruinado a mi hermana!

"Creí" Tan sólo esa palabra me hizo detener la multitud de pensamientos que atacaban mi cabeza ¿Creí? ¿Ahora no lo creía? ¿Estaba aquí por sentirse culpable de creerle a Ángela? Levemente sacudí mi cabeza. Alice no iba a terminar de odiarme en un abrir y cerrar de ojos, entonces… La llamada de Jacob cobró vida nuevamente y me odié por no haberlo escuchado más o haberle ido a partir la cara.

- Ya lo sé todo…- tomó su estómago con más fuerza y quise hacer lo mismo para darme valor.- Ya sé como se dieron las cosas entre tú y Heidi… Ya sé que…fueron ambos los que cometieron errores, y más…más ella

Me levanté como si alguien me hubiese dado una patada en el estómago ¡¿En qué mierda estaba pensando Jacob al contarle todo a Alice? ¡¿Es que se había vuelto loco? ¡¿Cuántas jodidas veces le había repetido que prefería ser yo quien cargara con todo?

- No se de qué estás hablando.- solté con un tono más duro del que quise. Quería desentenderme de esto

- Se que mi hermana te engañó con tu amigo cuando tú solamente estabas obsesionado buscando ser mejor para ella.- apreté mi mandíbula con fuerza.- También se que…tú error fue querer pagarle con la misma moneda, y que nunca quisiste a Ángela…

- No sigas.- pedí como si mi voz fuera la de un niño

- Y ahora entendí que tú también buscas la misma felicidad que un día te quitaron y que yo encontré en Jasper…- su voz se convirtió rápidamente en algo parecido a la frustración.- Y lo lamento… Lo lamento tanto Edward

- ¿Qué cosa lamentas?.- pregunté, aun cuando mi interior me gritaba la verdad

- Porque quise vengarme… Quise hacerte pagar por todo lo que supuestamente le habías hecho a Heidi y…Ángela me ayudó o me usó mejor dicho.- una fuerte bocanada de aire entró en ella.- Ayudé a Ángela a destruir lo que igualmente creí una mentira… Yo no creía en tu matrimonio, sin embargo, quería dejarte solo…y Bella…ella ahora piensa que… Ángela dejó caer todas tus caretas con ella, Edward. Ella ahora debe estar creyendo lo que yo siempre creí, que eras una mentira…que todo en ti, era una mentira.

Sentía como si el corazón fuese a salirse del pecho con cada paso que daba. Nunca antes girar una llave para abrir lo que antes era felicidad, me había costado tanto…parecía como si ese pequeño trozo de metal pesara una tonelada en mis manos.

En la casa no había un solo indicio de gente, pero sabía que estaba allí… La conexión que había creado con Bella era tan fuerte que casi podía sentir su pesar…o su odio hacia mí después de todo lo que debía saber… El mismo sentimiento que yo me profesaba.

Observé a lo lejos como la tenue luz de la cocina se filtraba por debajo de la puerta y me quedé unos segundos estático en mi lugar. Me reí de lo irónico… Yo, un hombre que jamás había temido nada, ahora estaba casi tan asustado como un crío que ha cometido una fechoría. La diferencia de esto, era que ese crío sólo recibiría una reprimenda, y yo estaba a punto de perder lo más valioso que nunca había tenido.

- Edward ¿Eres tú?.- escuché su voz y estuve casi a punto de echarme a llorar

¿Y si corría, me arrodillaba y pedía hasta el cansancio su perdón? ¿Tendría los mismos efectos que con Esme cuando era pequeño? ¡Vamos Edward, se hombre y enfrenta tus temores! Me alenté y mentalmente me di palmadas de ánimo sobre mi espalda.

Di los pasos que faltaban y abrí la puerta. Su rostro no reflejaba nada, absolutamente nada de lo que mis más horrendas pesadillas se habían dado paso durante todo el camino hasta acá. Estaba sentada con sus brazos extendidos sobre la mesa sujetando una revista, y nada… No había rostro de enojo o sorpresa, ni mucho menos esa sonrisa cálida que me esperaba cada día… ¡Nada!

- Hola.- saludé y me quedé en el otro extremo de la mesa

- Hola.- apenas y elevó la comisura de sus labios.- Supongo que ya estás enterado de que tuvimos visitas

- ¿Visitas? Quise incluso resoplar ¡Eso era el diablo en persona! Y mucho menos algo agradable.

- Tenemos que hablar.- sentenció cuando continué en silencio

- ¿Tu tranquilidad debe asustarme o relajarme?.- quise distender un poco el ambiente o mí ambiente mejor dicho sonriendo, ella solo me imitó a medias

- Creo que ya lloré todo lo que mi cuerpo podía resistir.- explicó, y fue peor que si me hubiese gritado.- Además somos adultos, y tanto Margot como Liz están dormidas… Así que para mi mal debo guardar la compostura y para tu bien, no saldrás herido de esto

¿Estas completamente segura de todo eso? Quise preguntarle… Si tan sólo con saber que te he hecho llorar, ya estoy muriendo…

- ¿Es cierto todo?.- comenzó directa

- Necesito saber a que te refieres con todo.- puntualicé, porque sabía bien que dentro de muchas verdades, existirían miles de mentiras.

- Edward, no quiero hacer el rol de juez y que tú hagas el papel de acusado. Quiero saber las razones y…entender.- si no hubiese estado tan atento a sus facciones, no hubiese notado ese pequeño temblor en su labio inferior

- Jamás tuve nunca tanto miedo de perder algo, como cuando creí que pasaría contigo.- encogí mis hombros sin querer parecer casual, pero era la única razón.- Aunque suene desesperado o loco, quizás hasta estúpido…es así Bella. Temía perderte y por eso inventé un castillo de mentiras para retenerte

- Entonces es cierto.- murmuró casi para sí misma.- ¿Qué más es cierto o que más es mentira? Edward…- gimió y refregó sus palmas por su rostro.- De todo lo que esperaba escuchar, juro por Dios que nunca me imaginé esto…

- Dicen que cuando uno ama, hace locuras…

- ¿Un matrimonio de mentira?.- increpó duramente.- ¿Enviar a mi familia lejos para que quedase sola y así poder quedar a tu merced? ¿Qué más Edward? ¡¿Qué más Edward?.- gritó finalmente, como lo esperaba

- Nada más Bella.- inspiró con fuerza y se levantó de la silla con rabia

- ¿Y Ángela? ¿Qué ha pasado todo este tiempo con ella? ¡Háblame! ¿Desde cuando te sigues viendo con ella? ¡O no…eso no está bien! ¿Me has visto la cara de idiota desde siempre?

- Eso no es así…

- ¿Ah, no? ¿Entonces? No me digas…- cubrió su frente con su mano mientras sonreía irónicamente.- ¿Después que te diste cuenta de lo absolutamente incomparables que éramos en la cama volviste con ella? ¡Por supuesto, si ella es una maestra de las zorras!

- Bella…- intenté explicar

- ¡¿Bella, qué?.- me acusó.- Edward…- volvió a nombrarme entre dientes intentando serenarse.- ¿Te das cuenta que ella se ha reído de mi todo este tiempo? ¿Entiendes lo que sentí cuando vi todo esto?.- soltó lo que pensé en un momento era una revista, sin embargo, lo único que se esparció fueron los papeles que conocía muy bien

Ni siquiera me quise inclinar a recoger todo ese montón de mentiras, porque lamentablemente eso era. Allí estaba ese contrato por el cual había tomado los servicios del falso juez que había unido nuestras vidas, también el documento en donde Ángela y yo habíamos firmado el traspaso de lo que alguna vez había sido el lugar de nuestros encuentros y finalmente, un montón de fotografías en donde se nos veía juntos… No eran antiguas, pero tampoco representaban algo sentimental… Pero por su expresión al ver lo mismo que yo veía, estaba seguro que no pensaba así.

- No he estado con Ángela desde hace mucho.- traté de sonar fuerte, pero mi voz no era mi mejor aliada en este momento, y no porque mintiera; sino porque temía.- No en el plano sexual si es eso lo que crees. Yo sólo estuve con ella para traspasarle lo que fue mi departamento

- ¿Por qué? ¿Qué favores estabas pagando, Edward?.- inquirió cruzando sus brazos

- Sólo estaba pagando nuestra tranquilidad. Ella quedó sin nada luego de que terminamos…lo que tuvimos. Y pensé que dándole eso, nos dejaría tranquilos

- Pero que hombre tan altruista tengo a mi lado.- ironizó.- ¿Me crees tonta? ¡Tú y ella se revolcaban cuando tu mujer estaba muriendo! ¡¿Crees que voy a tragarme esa fraternal historia?

Mi pecho retumbó de dolor al escucharla referirse así de mí y de lo que alguna vez pasó. Cerré los ojos intentando buscar tranquilidad en mí, porque aunque estaba tratando de salvar mi relación con ella y lo que habíamos construido, dolía un demonio que fuese ella misma, la mujer que más amaba en este mundo la que me restregara mis errores del pasado con esa dureza ¡Porque había errado! Pero… ¡Mierda! Eso ya era parte del pasado.

- Estoy diciéndote solo la verdad.- respondí mirándola directamente.- No quise contarte por temor a esto mismo, a que tú no vieras más allá. Lo de Phill fue bajo, lo sé…- tiré de mi pelo lo más fuerte que podía.- Pero era la única forma de acercarte a mí… ¡Bella, nunca ibas a aceptarme si no te ponía entre la espada y la pared! ¡Y la única forma de hacerlo era…! Cristo…era tenerme como único soporte.

- Me parece…es irónico lo que diré, pero me parece mentira que juegues así con las personas.

- No jugué, tan solo… Tan sólo adecué las cosas a nuestro favor

- ¡¿A nuestro favor? ¡Edward manipulaste mi vida, mi destino, mis elecciones!.- enumeró acercándose cada vez más hasta donde seguía de pié

- Bella, somos felices…- intenté dar razones

- ¡¿Felices? ¡¿Con mentiras?.- sus ojos estaban inyectados en rabia.- ¿Sabes que es lo más doloroso de todo esto?.- preguntó y esperó por mi respuesta, la cual no llegó porque parecía que mi boca se había secado al ver pasar su rostro de la rabia a la pena.- Que confié en ti de una manera que jamás lo había hecho con nadie. Porque creí en tus cambios… Creí que lo que estábamos comenzando a formar era mi sueño hecho realidad ¿Y qué me encuentro? Que de un día para otro me dicen que todo es…es un maldito plan, un plan formulado con engaños, con mentiras, con…con todo falsedad

Y eso fue todo… Porque rememoré cuantas veces en las películas la vida de una persona pasaba en sólo un minuto por su cabeza a la hora de morir. Y yo ví la mía, con mis errores y mis logros; y finalmente con la que había sido mi mayor felicidad en corto tiempo… Bella se desmoronó llorando y cuando quise acercarme, su rechazo fue inminente y un golpe certero en donde había descubierto que aun existía ese músculo que palpitaba por ella, y que ella misma me había hecho encontrarlo.

- Yo…yo lo único que quería, era que cuando dieras ese sí que nos uniría para siempre…fuese de verdad, y no por mis patrañas para tenerte cerca de mí.- comenté con dolor la verdadera razón de ese falso matrimonio

- ¿Q-qué?.- jadeó ella entre su llanto y me observó detenidamente entre la cortina de agua que formaban sus lágrimas sobre esos ojos hermosos que habían logrado cautivarme

- Lo sé, se que es…una locura, pero es la verdad mi amor.- dije con todo el sentimiento.- Yo anhelaba que aquel día en que te unieras a mí, fuera por amor y no por una orden. Quería Bella, que tú quisieras esto para nosotros… Se que cometí un error al ocultarlo, pero te juro por Dios que iba a decírtelo, en el momento que sintiera que me correspondías

- ¿Y cuanto más ibas a esperar?.- increpó, su dureza aun seguía allí y mis esperanzas de un perdón ya no flotaban en el aire.- ¡Te amo, te he amado todo este tiempo! ¿Qué más ibas a esperar Edward? ¿A que te avisara que llevaba un hijo tuyo dentro de mí y fuera un lazo indisoluble entre los dos?... Lo siento Edward, pero aunque tu discurso a los oídos de cualquiera, es romántico y esperanzador… A los míos, sólo me deja ver tu egoísmo, tu superioridad ante el resto…

Mi único hilo de esperanza murió allí, con esas palabras que sonaban y resonaban fuerte en mi cabeza. Porque sí, ella tenía razón… Yo había jugado con todo lo que habíamos construido, yo la había hecho un títere a mi merced.

- Te amo Edward, pero también…te odio.- suspiró con dolor, el mismo que yo tenía.- Y el odio en este momento…es más fuerte que cualquier perdón. No puedo Edward, no podría estár contigo nuevamente esperando siempre que otra mentira salga a la luz. Con esto, tú sólo enterraste lo que podíamos haber formado juntos… No puedo, lo siento…

Y me dejó allí, solo… Revolcándome en mi propia miseria… Porque eso quedaba de mí, solo miseria…

No sé cuantas horas pasaron, solo sentía mi cuerpo frío y engarrotado de tanto permanecer en la misma posición. No había más nada que hacer, ella jamás me perdonaría y yo ya no tenía más argumentos para retenerla a mi lado. Odiaba a Ángela, Alice, a Jasper y sobre todo me odiaba yo mismo… Por mis errores unos tras otros, por no aprender de todas mis caídas.

- Edward.- abrí los ojos y la claridad del día me golpeó. Me volteé hacia ella, que parecía una réplica exacta a cómo debía estar yo

- Aquí estoy.- respondí con mi voz rasposa y tratando de mover mi cuerpo

- Tus cosas están todas dispuestas en la entrada.- me avisó con frialdad.- Necesito que salgas hoy mismo de esta casa

- ¿Y Liz?.- cuestioné temiendo no poder deleitarme con esa preciosura un día más

- Por lo mismo quiero que salgas cuanto antes de aquí. Ella está aun dormida y lo prefiero así.

- Bella…- intenté razonar. Suponía que esa pequeña me extrañaría tanto como yo a ella

- Es una niña y se olvidará de ti.- sentenció con rudeza nunca antes vista en ella.- Con el tiempo ella entenderá que sólo eres un recuerdo y más pronto de lo que crees, ella ya no tendrá una sola pizca de tu rostro en su mente

- No seas así.- pedí. Sus palabras herían

- Ella tiene su padre y ese es uno sólo. Ella no necesita a nadie más… No necesita vivir rodeada de mentiras

- Nunca he mentido sobre ella. Yo amo a Liz, como te amo a ti.- una dura carcajada salió de sus labios

- Linda forma de amar, Edward ¡Bravo!.- aplaudió y tuve el presentimiento que ella no era la misma mujer amorosa de la que había estado enamorado

- Tú me estabas enseñando otra… Esa, es la única que conocí.- me defendí

- Heidi también quiso mostrarte otra.- rebatió con golpes directos.- Tú tampoco la tomaste, y quisiste lo fácil. Pues quédate nuevamente con lo fácil, quédate con Ángela

- ¡No he vuelto a estar con esa mujer! ¡Le di ese jodido maldito departamento porque nunca pensaría en llevarte a ti a ese lugar donde estuve con ella! ¡Me arrepiento de haber estado con ella alguna vez! ¡Nunca la amé, y nunca podría amarla! ¡Te amo a ti, maldita sea…!.- terminé mi verborrea de palabras llorando amargamente

Nunca en mi vida me había sentido tan vulnerable, ni siquiera aquella vez cuando Heidi me había engañado o cuando yo mismo me asqueaba de lo que me había convertido. Nunca antes, un dolor tan grande se había aferrado a mi cuerpo; y lo pero…era que parecía anclarse para siempre en mí.

Observé a Bella derramar lágrimas y limpiarlas con furia de su rostro. Esto era lo que yo había logrado, y esto era lo que yo había creado o cambiado. Una Isabella repleta de virtudes, a una que sólo remarcaba odio en sus ojos.

- Todo lo relacionado con la herencia pasará a ti.- prosiguió como si yo no fuera nada.- No quiero nada, y tampoco quisiera tener que seguir relacionándome contigo. Además, las fotos y cosas que tengo en mi poder jugarían en tu contra, si deseas retenerme a la fuerza como antes

- No…no lo haría.- hablé sobre mi voz quebrada

- No me fío de ti.- sentenció y abrió la puerta para que yo saliera de allí.

Eran pocos pasos los que marcarían un antes y un después, y parecían cada vez más difíciles de dar, así mismo, más rápidos pasar… En cuanto llegué a la puerta principal y vi todas mis cosas allí, supe que esto en realidad estaba pasando y no era una maldita pesadilla. Yo realmente estaba perdiéndolo todo, y quedándome sin nada…

- Espero…- comenzó.- Que la próxima vez que encuentres a alguien, sepas hacer bien las cosas Edward. Yo por mi parte, he aprendido que la gente no se conoce en tan poco tiempo… Tú aprende, a que las mentiras y engaños no te llevan a ninguna parte…

Quise poder decirle tantas cosas, poder rogar nuevamente para que su perdón llegara a mí… Pero me rendí, porque mis acciones habían roto todo. Y ella tenía razón…

Ahora estaba sólo, y nunca más encontraría la felicidad que había perdido… Podía encontrar felicidad, eso sí, pero nunca como esta ¿La razón? Porque yo había sido el único culpable de ello.


...

Bella.-

...

Lloré todo lo que mi cuerpo pudo resistir, el día que el salió por esa puerta para no volver. Lloré por todo lo tenido y perdido en tan sólo un abrir y cerrar de ojos. Y lloré, porque lo amaba tanto que dolía, pero más fuerte era el dolor por la traición.

Esas fotos no significaban nada, podía que fuese así. El traslado de Phil, si bien había sido una jugada y mentira suya, al fin de cuentas había traído muchas alegrías a mi familia y nada podía hacer en contra de ello. Pero su mentira sobre nuestra unión era algo que no podía perdonar aunque quisiera, porque cuantas otras mentiras me esperarían si seguía a su lado. Sería una constante sesión de preguntas sobre cada cosa que hiciera ¿Realidad o falacia?

No me merecía algo así, y mucho menos darle algo así a mi hija. Iba más allá de todo el amor que podía tener por él. Más allá incluso del saber que sin él, sólo la mitad de mi ser vivía.

Cuando el abogado llegó unas semanas más tarde con todos los papeles, los firmé sin siquiera pensar unos segundos. Y el dolor fue fuerte cuando me di cuenta que todo lo que nos unía estaba disuelto, pero yo era una mujer fuerte y no solo vivía por mí; sino por mi hija… Y ese sería mi puerto seguro para levantarme una y otra vez.

James se había mostrado cauto a la hora de pronunciar cualquier cosa que tuviese que ver con Edward, sin embargo, igualmente sabía que tras su partida, se había tomado unos días y había viajado con sus padres. Me alegraba por él, porque al menos esa parte de su vida parecía tomar rumbo nuevamente.

También sabía que Jasper estaba nuevamente de vuelta en la empresa y que Alice había dado a luz una niña que llevaba el mismo nombre de su hermana: Heidi. No tenía conocimiento si las relaciones de ello habían vuelto a ser lo que eran antes de que todo se viniera abajo, pero al menos parecía que ya lo amargo se esfumaba.

De Ángela no tuve noticias, ni buenas o tampoco malas. Y James ciertamente si supo algo, lo omitió. Estuve tentada a preguntar si Edward…dolía pensar siquiera en su nombre… Estuve tentada a preguntar si había vuelto con él, pero me reprendí a mi misma por interesarme en ello. No era mi asunto y tampoco era bueno por salud mental saber de ello.

A mi familia, en cuanto pasó todo… No tuve el valor para decirle la verdad. No quería que tuvieran una imagen negativa de él, aunque tampoco me preguntaba el motivo de ello. Mis excusas para la ruptura de lo nuestro, fue mi poca convicción de lo que sentía por él. Me aferré a el hecho de que luego de lo de James, no había tomado todo el tiempo necesario para mi y para comprender realmente el significado de una relación.

En resumen, quedé frente a ellos como la insegura Bella Swan, aunque siempre conté con sus palabras de apoyo.

Me ofrecieron irme con ellos a Florida, pero decidí quedarme en Forks. Donde pertenecía, y donde al menos no tenía como peso en la espalda estar viviendo bajo su mentira siempre… aunque luego de escuchar los triunfos de todos por esos lugares, tampoco pude decirles que todo lo bueno que les estaba ocurriendo tenía nombre y apellido. Incluso las aceptaciones de mi hermana y Emmett en las respectivas universidades. Sabía que era él, pero me negué a pensar en ello.

- ¿Bella?.- dejé los instrumentos que tenía para abrir la puerta

- Pasa.- indiqué en cuanto vi a Tanya

- ¿A qué hora termina tu turno?.- cuestionó dejando más utensilios medicinales sobre la loza

- Estoy acabando.- guardé todo dentro de los respectivos estantes

- Bien porque hay una persona afuera que te solicita.- me giré hacia ella curiosa de saber más

- ¿Una persona? ¿De acá?.- cuestioné frunciendo el ceño

- ¿De Forks?.- fue su turno de preguntar. Asentí.- No, la verdad es que nunca la había visto por estos lados

- ¿Y te dijo su nombre?.- inquirí

- Sólo me dijo si aquí, en este hospital, trabajaba Isabella Swan y le dije que sí

Un nudo se me posó en el estómago al pensar en aquella oportunidad que Ángela se había presentado igualmente buscándome. Me imaginé que de ser ella, Tanya me lo hubiese dicho, pues las fotos igualmente habían estado en sus manos. Pero entonces, otras cuantas personas se posaron en mi cabeza y mi ansiedad aumento a pasos agigantados.

- ¿Cómo es?.- pregunté observando fijamente la puerta

- Pequeña, con cabello negro y un tanto alocado. Y se viste como si fuera la reina de la moda

- Alice.- susurré tensándome

- No lo sé, no me dijo su nombre. Pero creo que deberías apurarte si quieres saber quien es. No creo que te espere toda la tarde, además que carga un bebe

No me quedó ni una sola pizca de duda en cuanto la describió y posteriormente me señaló de quien estaba acompañada. Miles de preguntas asaltaron mi cabeza para entonces ¿Qué buscaba? ¿Qué necesitaba decirme? ¿Le habría pasado algo a él? ¿Sería que iba a enterarme algo sobre él nuevamente? ¿Otra mentira? Habían pasado seis meses desde que lo había visto por última vez, y aunque el corazón fuese traicionero, comenzó a latir alocado en cuanto pensé en la posibilidad de tener noticias de él ¡Tonta de mí!

Caminé sintiendo mis piernas como hilo en cuanto más avanzaba. Una figura pequeña reclinada sobre un coche de bebé estaba esperando por mí en la sala destinada a ello. Varias personas pasaron por mi lado despidiéndose, a sabiendas de que mi turno había terminado.

- Hola.- saludé en cuanto estuve a pasos de ella

- Hola Bella.- respondió ella irguiendo su cuerpo

- Felicidades.- fue lo primero que dije en cuanto vi a la pequeña.- Es una hermosa niña

- Gracias.- contestó sonriendo hacia la bebé que dormía ajena a la tensión del momento

- Tu dirás.- ofrecí encogiendo mis hombros

- Quisiera que conversáramos en un lugar más tranquilo.- pidió

Asentí aun cuando todo mi cerebro me gritaba que corriera de allí, que no escuchara nada de lo que ella quería decirme ¿Más desilusión? ¿Para qué? Pero mi lado masoquista parecía querer tomar lugar, y me vi siendo conducida por un coche alquilado hacia la cafetería mas decente que podía encontrar en el pueblo. Al menos decente para ella, que parecía sacada de una revista de moda con ese traje entubado que llevaba puesto. Yo en cambio, no pasaba de mis jeans, zapatillas y una chaqueta para dejar fuera el frío de mi cuerpo.

Una vez estuvimos sentadas con tazas humeantes frente a nosotros, el silencio pareció reinar por una eternidad. Revolví mi taza no sé cuantas veces sin querer elevar mi cabeza hacia ella y rogarle porque me dijera algo de él ¡No, no y no!

- ¿Cómo está tu hija?.- su pregunta me sobresaltó

- Bi-bien.- sonreí al pensar en ella.- Ahora camina por todos los rincones y hay que tener todo en altura

- Supongo que yo también pasaré por lo mismo.- me devolvió la sonrisa.- Bien, creo que te estarás preguntando la razón de mi visita

- Crees bien.- asentí

- Yo tuve que ver en todo lo que pasó contigo y Edward hace unos tantos meses atrás.- reprimí el impulso de echarme a llorar al escuchar su nombre en otra persona

- Lo que pasó, es eso, pasado.- enfaticé

- Estoy de acuerdo.- movió su cabeza afirmativamente.- Sin embargo, el pasado siempre nos persigue cuando obramos mal, y yo necesito sacarme todo este odio que he acumulado por tanto tiempo y que de nada me sirvió.

- Entonces es con…él, con quien debes hablar.- omití su nombre a propósito, y supe que ella lo había captado

- Ya lo hice, y después de muchos años creo que podemos decir que llevamos una relación buena.- acarició el borde de su taza con sus finos dedos.- Jasper y yo estuvimos un tanto distanciamos cuando mi odio llegó a dimensiones que ni yo misma creí posible…- un suspiro largo salió de sus labios.- Cuando me alié con Ángela para destruir lo que tenía Edward contigo

Me quedé en silencio luego de que terminara de pronunciar aquello. Para mi Ángela siempre iba a ser la culpable de todo, y aunque sonara contradictorio, sería ella misma mi salvadora. La odiaba y le agradecía al mismo tiempo haberme demostrado que Edward no era quien yo creía. Pero escucharlo de ella ahora, era extraño…no la odiaba, sin embargo, ya no sabía sentir nada.

- Esas fotos y todo lo que te mostró aquella vez, lo reunimos ambas para que Edward sufriera lo que yo sabía, el había hecho sufrir a mi hermana… Poco después de ello, me enteré de la verdad, que tanto Heidi como Edward habían cometido errores…que no sólo había sido todo culpa de él cuanto pasó con mi hermana… Y quise reparar todo, pero ya era tarde…

- No sé con que objetivo me cuentas todo esto.- musité y senté mi cuerpo derecho en la silla

- Edward ha sufrido todos estos meses, Bella.- cerré los ojos un instante para despejar mi mente de su rostro.- No sé cómo ayudarlo y Jasper tampoco lo sabe… Ni siquiera Jacob ha podido sacarlo de ese auto encierro que se ha impuesto. De la casa al trabajo y del trabajo a la casa.

- Yo tampoco se como ayudarte, si eso es a lo que vienes.

- Tú lo sabes, y está en tus manos.- determinó

- ¿Y cómo? ¿Perdonándolo? ¿Eso es lo que quieres pedirme? ¿Después de todo, de que tu eras quien mas quería su dolor, me pides que vaya y lo perdonde? ¿Es eso?.- escupí con rabia

- Así y como lo dices, si. Vengo aquí para que reconsideres todo y le permitas volver a empezar.

No sabía si reírme o llorar, o incluso tirar todo lo que había sobre la mesa. Era precisamente ella quien más lo odiaba en tiempo pasado, quien me estaba pidiendo perdón para él. Esto era casi sacado de un mal programa televisivo en donde de pronto alguien me diría que estaba siendo grabada y que había caído en la trampa.

- Lo siento Alice, pero no puedo.- opté por decir en forma calmada, pero precisa

- Bella, no es bueno vivir con rencor. Por lo demás, Edward tuvo su razón para hacer las cosas de esa manera

- ¿Tú vas a darme lecciones de no vivir con rencor?.- solté con acidez

- ¡Si!.- rugió ella y me dejó en silencio.- Nadie mejor que yo puede decirte esa no es forma de vivir. No hay nadie en este mundo que pueda darte una mejor lección de ello que yo. Porque lo hice, y porque me mantuve amargada todo el tiempo…porque ni siquiera pude hacer feliz a mi hermana moribunda su último tiempo aquí.

Sus ojos se repletaron en lágrimas y me odié por haber actuado así. Ella no tenía culpa de mi amargura, y sinceramente, nadie más que yo era la causante de ello. Por haber sido tonta, por no darme cuenta a tiempo de las cosas, y sobre todo por darle una oportunidad a algo que desde el principio estaba mal.

- Alice, él me mintió y jugó no sólo conmigo, sino con la gente que me rodeaba… Yo no necesito algo así en mi vida. Y tampoco pretendo darle algo así de ejemplo a mi hija.

Asintió y se mantuvo en silencio hasta que terminó su taza de té. Yo por mi parte no era capaz de probar un solo bocado, con el nudo que tenía en mi garganta.

- Me he dado una nueva oportunidad con el padre de mi hija.- solté sin ponerme a pensar en consecuencias de ello.- Es lo que debía haber hecho desde mucho tiempo atrás. Darle una familia a mi hija y forma una yo.

- ¿Aun sin amor?.- inquirió mirándome con pesar

- Siempre he amado a James…quizás no de la forma intensa como solí hacerlo alguna vez, pero…una familia no sólo se construye a base de amor.

- Pero es lo principal.- objetó

- No para mí, no después de creer que no tendría fuerzas nuevamente.- elevé mi barbilla.- Así que eso es lo que haré.

- ¿No volverás a él?.- ese él, ya no existía

- Nunca.- enfaticé.- No podría… Quizás, soy mucho más orgullosa que tú.

- Mamá.- levanté mi cabeza para ver a Liz treparse al sofá donde me encontraba

- Dime amor.- le sonreí y acaricié su cuello

- ¿Feliz, tú?.- su pequeño dedito indicó mi pecho

- Contigo siempre.- tomé su mano y la besé

- ¿Y Eward?.- cuestionó dejándome helada.- ¿Feliz él?

- Lo será…amor.- respondí a duras penas

- Siempe me acuedo de él.- comentó jugando con mi pelo

Yo también, quise responder… Pero me callé y preferí dejar esas palabras para mí… Yo también siempre me recordaba de él, pero eso era ahora, sólo un recuerdo en nuestras vidas. Uno que nunca se borraría por lo que corroboraba en mi hija, pero que era parte del pasado…

...

Fin

...


Lo sé, van a matarme con este final... Pero tuve un bloqueo demasiado extenso para buscarle el lado bueno al termino de esta historia.

No quise extenderme más y tampoco quise releerla para saber si habían hilos sueltos, porque cada vez que se me ocurría volver atrás y revisar, me daba la tontera y borraba todo y no quería pasar un mes más así... Así que ahí está y lo siento :/

...

Gracias a todas las personas que me siguieron en esta historia. Lamento los lapsus de tiempo largos que los tuve sin capítulo y sobre todo,

lo malo de este último, pero no me salía nada más. Bloqueo total...

No prometo epílogo, porque no sé si seguiré tratando de encontrarle sentido a la historia. Me pasó que me agoté con ella...

::..

¿Mala autora? Puede que sí.

Besitos e igualmente gracias por siempre estar allí.

A mis PADUS, que la amistad siga.. independiente de las distancias

Pam3