Capítulo XV

La Sonrisa Asesina

Espoleado por Ash, el Pidgeot del trigueño voló por los cielos a velocidades nunca antes vistas. La concentración del entrenador era tal que no se molestó en ver como Pallet había quedado como una mancha en el horizonte. De igual forma pasó cuando atravesaba el océano a toda velocidad, pasando de largo lugares como Cinnabar Island, las Islas Seafoam o las Islas Naranja. El único lugar que importaba, era una gran ciudad insular localizada en la costa suroeste de Johto. Una ciudad que fácilmente podría sustituir a la Venecia de Wayne… Alto Mare.

Al ver en la distancia la ciudad, Ash urgió a su pokemon a volar con mayor velocidad; al mismo tiempo, seguía pensando en el trío de ex-agentes Rocket:

"Ya llegué muchachos. Esperen un poco más…"

Aún con esos pensamientos en su mente, Ash se llevó su mano al lado izquierdo de su cinturón, de donde sacó su PokéNavegador y se lo llevaba cerca de su boca para establecer contacto con Oak en Pallet.

—Profesor, estoy en Alto Mare.

—¿Tan rápido? —inquirió una voz juvenil que se oía distante, Gary Oak—. Realmente te lo estas tomando en serio Ash.

—¡Silencio Gary! —le reprendió su abuelo en el mismo aparato, al tiempo que se dirigía a Ash— Es bueno saber que has llegado tan rápido Ash…

—La vida de Jesse, James y Meowth lo valen amigos —respondió con decisión Ash a su aparato; para luego preguntar al profesor—. ¿En dónde está la casa exactamente?

—Te enviaré las coordenadas de inmediato —le avisó Oak. Acto seguido, Ash levantó su PokéNavegador para revelar una pequeña pantalla que leía "Descargando información…" junto a un pequeño porcentaje que se llenó rápidamente; dando paso a la revelación de un mapa detallado de la ciudad, mostrando un punto parpadeante en donde se supone está la casa del trío.

—Listo. Ya recibí la información —confirmó Ash mientras hablaba—. Estoy a unos pocos metros de ellos.

—Mucho cuidado, Ash; y suerte —respondió el académico Pokemon antes de cortar la comunicación.

La ciudad ya estaba comenzando a adquirir su actividad cotidiana. Sin embargo, casi como si el destino lo hubiese predispuesto de aquella forma, la zona por la que se encontraba el edificio de los ex-Rockets se encontraba casi solitaria. A lo mucho, no pasaba de haber más de un solitario caminante matutino que transitaba con total parsimonia; ajeno a los terribles eventos que se estaban gestando –si no es que se gestaron ya– detrás de la puerta de entrada a la residencia.

Ash aterrizó a su Pidgeot a pocos centímetros del suelo de la plazoleta y en un callejón que le ocultaba del edificio, para luego regresar a su pokemon rápida y silenciosamente. Acto seguido, alzó la vista hasta el segundo piso del edificio donde presumía que se encontrarían atrapados los agentes, víctimas del malvado Príncipe Payaso del Crimen.

—"El momento de la verdad…" —pensó Ash dando un suspiro profundo, para alejar de su sistema cualquier trazo de nervios y levantarse su moral.

Luego, entró a la casa. No necesitó de llave alguna, pues la chapa de la entrada estaba rota. Señal de que habían forzado la entrada…

Ash sabía desde el momento que entró al lugar que estaba corriendo muchísimos riesgos al ir sin ayuda en pos de sus nuevos aliados. Sin embargo, le tranquilizaba saber que a estas alturas del partido, Latios y Latias debían de saber que Ash estaba en Alto Mare. Y si la memoria no le fallaba, su amistad con Latias le iba a ser muy útil cuando las cosas se pusieran feas.

La primer cosa que recibió al moreno en su entrada a la estancia, fue ver un tapete arrugado con manchas de sangre junto con varias fotos –y una mesa– rotas; señal de que hubo una pelea entre dos personas. A la derecha de Ash, se encontraba una sala de estar, adornado por 2 sofás y 2 sillones reclinables y unos cuantos libreros. La televisión se encontraba encendida, pero con un gran agujero en la pantalla; provocando que en el aparato no se viera nada más que estática. Conforme Ash iba caminando silenciosamente, parecía que las imágenes le llegasen por sí solas. James debía de estar viendo la TV con Meowth plácidamente, mientras esperaban a Jessie por el desayuno. Casi sin tener oportunidad de hacer algo, la puerta había sido derribada y el Joker había hecho aparición por el lugar…

Ash siguió avanzando; donde se supone estaba una mesita en donde se colocaba un teléfono inalámbrico, no había nada más que pedazos de madera y el teléfono tirado a un lado, sin batería. Meowth debió de haber tratado de atacar al Joker para darle tiempo a James de escapar pero de alguna forma, el maniaco payaso no solo sometió al pokemon, sino que lo arrojó con violencia hasta la esquina donde se encontraba la mesa. Todavía se podían ver los trazos de sangre del pokemon gato; señal de que había quedado malherido con el impacto contra la mesita y la pared.

James debió de haber tratado de pelear con el demente en venganza por lo hecho a Meowth, pero el Joker no debió de hacer nada más que jugar con su presa. Perfecta prueba de ello, fue la TV rota. Es probable que el Joker hallase estrellado la cabeza del muchacho Rocket contra el televisor. A pesar de ello, James trató de poner resistencia contra el criminal; para luego llevarse la golpiza de su vida. Golpiza que llegaría hasta el recibidor; donde se encontraba la sangre en la alfombra…

Y después llegó Jessie… Y al Joker no le bastó más que un puñetazo limpio para dejarla inconsciente.

Cada paso que daba el entrenador por dentro de la estancia, era cada paso que recordaba de cómo el Joker irrumpió en el lugar con el solo propósito de acabar con Jessie, James y Meowth. Era algo que hacía que al trigueño le hirviera la sangre; producto de sentimientos mezclados: rabia, impotencia, horror… Luego de revisar toda la planta baja de la casa, Ash intuyó que los agentes estarían como rehenes en la planta alta. Acto seguido, el entrenador empezó a subir las escaleras cuidadosamente, con el fin de no hacer ningún ruido que delatara su presencia en la casa. Al llegar, notó que todas las puertas del segundo piso estaban abiertas, menos una.

— "Allí están" —pensó el muchacho mientras se acercaba a la puerta, solo para notar que estaba trabada.

—"Maldición… Este tipo me quiere complicar las cosas" —pensaba Ash desesperado mientras luchaba por destrabar la puerta con las manos; todo ello, sin ningún éxito. Al muchacho no le quedaría más remedio que…

—"… derribarla. Tengo que derribar la puerta" —pensó Ash con amargura mientras retrocedía unos cuantos pasos a fin de tomar vuelo para llevar a cabo su tarea. Ello significaba una cosa…

—"Si derribo la puerta, entonces ese payaso sabrá que estoy aquí. Tendré que moverme rápido".

Ese era el plan. Parecía la única opción viable para estas circunstancias tan especiales. Solo esperaba que Latios y Latias escucharan a tiempo sus llamados de auxilio si las cosas iban mal. Sin darle más vueltas al asunto, el trigueño se lanzó de lado contra la puerta; cual Ryhorn en plena embestida.

CRASH!

La chapa había cedido con facilidad ante la velocidad y el peso combinados de Ash, abriendo la puerta completamente. Luego de que el entrenador se incorporase a sí mismo, noto que lo que se suponía era el cuarto principal (donde huelga decir que allí dormían los dos agentes), estaba completamente de cabeza. Los muebles estaban tirados en el suelo, la cama se encontraba volteada y deshecha; y quizás lo más impactante de todo, las paredes de la estancia estaban llenas de grafiti rojo que solo rezaban ocho letras en distintas direcciones: "Jajajaja!".

Y justo en el centro del lugar, atados los tres juntos, se encontraban Jessie, James y Meowth.

—"No…" —pensó Ash con asombro al ver a los tres agentes en un estado lamentable. Meowth se encontraba con rasguños y golpes por todo el cuerpo, el impacto contra la mesa del teléfono fue más terrible de lo que el entrenador pensaba. James se encontraba con buena parte de su cabello púrpura pinto por la sangre que salía de su cabeza; su rostro no estaba tampoco tan bien que dijéramos. Mientras que Jessie, tenía moretones en toda la cara y una parte del vestido se encontraba rasgado y con sangre. Los tres estaban con la cabeza baja, inconscientes y apenas respirando.

El entrenador se apresuró a llegar donde ellos y trató de desatarlos como pudo, mientras les decía con aprehensión "Ya estoy aquí muchachos. Resistan. Los sacaré de aquí". Pero antes de seguir desatándolos, Jessie realizó unos cuantos tardos movimientos de su cabeza y, sacando fuerzas de quién sabe dónde, levantó la mirada donde había oído la voz del joven tostado.

—A-ash… —dijo Jessie con una voz muy débil.

—No te esfuerces Jessie. Ya te sacaré de aquí…

—No… No lo hagas. D-déjanos aquí. Déjanos y vete… —le respondió la pelirroja con voz pasiva pero firme.

—No los dejaré aquí Jessie —respondió con determinación Ash mientras seguía desatándolos.

—No… No lo entiendes… Es un-

—¿Es un qué Jessie? ¡Por favor aguanta!

—Es una trampa…

Aquellas palabras que la débil mujer pronunció de sus labios, hicieron que Ash se detuviera en seco para luego fijar la mirada a Jessie…

—¿Qué? —le respondió Ash incrédulo y horrorizado—. Repite eso, Jessie, por favor.

—Por favor… —le respondió la ex-Rocket con los ojos llorosos y una mirada llena de pavor—. Vete… Está aquí. ¡Están aquí!

—Demasiado tarde, pequeño… Jajajajaja! —respondió una voz femenina detrás de Ash.

El entrenador no pudo reaccionar a tiempo. Antes de que pudiera terminar de volverse para ver a su atacante, Harley Quinn había golpeado al entrenador de Pallet con un enorme mazo de madera que lo lanzó hacia la pared de la izquierda, dejándolo inconsciente. De las sombras, el Joker había aparecido en una puerta contigua a donde Ash se encontraba…

—Jejejeje! Parece que atrapamos a un polizón…


No sabía cómo diablos le habían sorprendido el Joker y su novia, Harley Quinn; pero conforme iba recuperando el conocimiento, Ash no podía evitar sentirse como un estúpido al haber caído en una trampa tan simple. Al mismo tiempo, ahora buscaba los medios para poder escapar de allí con el trío sin que el Joker los matara a todos en el proceso. Con todas las fuerzas que su dolor de cabeza le permitió, Ash centro sus pensamientos en Latias y Latios; con la esperanza de que pudieran llegar en su auxilio. Sin embargo, sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando vio el rostro de Harley frente a él. La chica había cambiado a una cara de curiosidad e interés…

—¿Ya se despertó el muchachito? —preguntó con voz alegre Harley al semiconsciente Ash—. No te duermas niño… No querrás perderte la fiesta.

—¿Qué les han hecho? —preguntó Ash con las fuerzas recuperadas.

—¡Qué bien! ¡Estás despierto! —gritó Harley con alegría mientras se levantaba para avisar al Joker—. ¡Cariñito! ¡Nuestro amigo despertó!

Ash dirigió la mirada al payaso que se encontraba paseándose en la habitación. El Joker fijó su mirada en él y le dirigió aquella demencial sonrisa…

—¡Bienvenido a nuestra pequeña fiesta de bienvenida, Ketchum! ¡Eras el único que faltaba para poder empezar la celebración!

—¿Qué les has hecho? —preguntó el entrenador con fuego en sus ojos— ¿Qué hiciste?

—Bueno… Evidentemente, no a todos les gustan las fiestas sorpresa. Así que tuve que "convencerlos" un poquito… Jajajajaja! —respondió el Joker entre risas.

Ash intentó levantarse como pudo mientras decía con todo el odio que podía irradiar su cuerpo…

—Eres un… ¡Eres un… —sin embargo, Ash no consiguió terminar su insulto contra el Joker, ya que el payaso le propinó un buen puntapié en la mejilla izquierda; dejándosela morada y con un pequeño hilo de sangre saliendo de la comisura izquierda de la boca.

—Cuida tus modales muchacho. Recuerda que estás en una fiesta y debes comportarte —dijo el Joker con sorna mientras se arrodillaba delante de Ash.

—¿Qué diablos… quieres de nosotros? —le preguntó furioso Ash mientras luchaba por incorporarse (cosa difícil teniendo las manos atadas a la espalda).

El Joker tomó de los cabellos al entrenador y puso su cara frente a él; respondiéndole con todo su desprecio…

—Podría empezar por darte una lección a ti y a tus amigos por entrometerse en mis planes —el Joker hizo una pausa y se quedó un poco pensativo antes de seguir hablando—. Por otra parte, esta trampa la hice para poder conocerte Ash Ketchum.

—¿Qué quieres de mi? —le respondió el muchacho, impertérrito.

—Como lo dije antes Ash Ketchum, tú tienes cojones. Y no muchas personas muestran cojones ante el Joker. Así que… ¿qué te parece si hacemos un trato? Olvídate de estos imbéciles, olvídate de tus amiguitos leales… Ven conmigo a Gotham, niño. Tú serás mi asociado, mi igual. El mundo será nuestra ostra; tú con tus criaturas y yo con mis chistes, y el mundo será nuestro.

—Debes de estar loco si realmente piensas que me interesa unirme a ti… —le contestó Ash con repudio.

—Bueno… Siempre puedes tomar la salida difícil. Pero te lo advierto, muchacho. Si tú me jodes, yo te jodo a ti. Pero no solamente a ti. Digamos… ¿a tu novia quizás? ¿O qué te parece si le hago una visita a tu madre?

Aquellas palabras tocaron las fibras más profundas del entrenador, que en su rabia le propinó un cabezazo al Joker mientras le gritaba…

—¡NO TE ATREVAS A TOCARLAS, PAYASO!

El Joker entre furioso y divertido por semejante atrevimiento, se levantó con rapidez del suelo entre sus risotadas.

—Jajajaja! De verdad que me dará muchísima lástima hacer esto, niño. Tenías mucho potencial… —decía el Joker mientras revelaba de una de sus mangas una pequeña pero filosa navaja—. Pero si de verdad quieres que las cosas sean de esa forma, créeme que te daré gusto… Y ¿por qué no? ¡Yo también me daré gusto! Jajajaja!

—¡El muchachillo va a morir! ¡El muchachillo va a morir! —Harley realizaba una cantaleta infantil mientras daba brinquillos de alegría desde un asiento contiguo a donde estaban los agentes.

—Di buenas noches, Ketchum… —le decía el Joker teniendo al entrenador agarrado de la ropa y listo para la estocada fatal.

Pero de un de repente, sin que el Joker o Harley pudiesen hacer algo, las paredes de la estancia empezaron a temblar. En ese instante, un bólido de color azul que iba a una velocidad fantástica atravesó la recámara y lanzó al Joker lejos del entrenador; mientras que otro bólido –de un color rosa esta vez– atravesó el muro contrario para luego empujar a Harley en dirección del Joker.

—¿QUÉ MIERDA?… —gritaba el Joker furioso mientras trataba de quitarse de encima a Harley.

Ash supo inmediatamente la respuesta. A su lado, se encontraba una pokemon de color rosa que le dirigía una mirada dulce y le ayudaba a quitarse sus ataduras…

—¡Latias! —gritó de alegría Ash mientras le daba un abrazo a su vieja amiga. En ese mismo instante, Latios se colocaba junto a ellos; provocando que Ash también le diese al hermano Eon un efusivo abrazo, al tiempo que le decía—: Me alegra mucho que estén aquí.

Oímos tu llamado en la distancia —le respondió Latios por medio de su telepatía—. Pudimos sentir tu desesperación y llegamos aquí tan rápido como pudimos.

¿Pensabas que te íbamos a dejar abandonado, Ash? —le preguntó con cariño Latias al entrenador—. No dejaríamos que ese hombre ni nadie te hagan daño nunca.

Sin embargo, no hubo tiempo para seguir charlando con los Hermanos Eon; ya que de repente el Joker –furioso– gritaba al tiempo que sacaba una ametralladora:

—¡Tú no te vas a ningún lado, Ketchum! —exclamaba el Joker al tiempo que abría fuego contra el entrenador y los Pokemon Eon. Sin embargo, se necesitaban más que balas para poder contra los Legendarios de Alto Mare. Mientras que Latias levantaba un campo de fuerza alrededor de ella y su amigo, Latios se lanzaba al ataque contra el payaso y su pareja.

Por más que Harley trataba de golpear a Latios con su mazo, este demostraba ser más rápido que los golpes del arlequín, haciendo que la villana se desesperara y se lanzara a una inútil persecución de su contrincante; dejando solo al Joker con Ash y Latias.

—¡A DÓNDE CREES QUE VAS TONTA! —le gritaba el Joker furioso mientras gastaba balas— ¡LA PELEA ES AQUÍ!

El momento en que el Joker se distrajo para gritarle a Harley, Ash supo que esa era la oportunidad para poner fuera de combate al Joker. Latias, adivinándole el pensamiento, estuvo de acuerdo con el entrenador y sin que este profiriera una sola palabra, Latias le lanzó una Energibola al Joker que lo lanzó a la habitación contigua. Dejándolo aparentemente fuera de combate…

—¡Buen trabajo Latias! —le felicitó Ash—. Ahora ayúdame a desatarlos —le dijo al Pokemon Eon mientras le señalaba a los agentes inconscientes.

Latias asintió y por medio de sus poderes psíquicos removió las ataduras de los agentes. Sin tiempo que perder, Ash subió a Jessie y a James al lomo de Latias mientras que Meowth iría en brazos de Ash.

Sin embargo, una explosión sacudió la estancia y Latias salió disparado por otra pared a los pies de Ketchum. Se encontraba parcialmente herido y con quemaduras. Pero cuando Ash se dirigió a preguntarle a Latios si se encontraba bien, el Pokemon Eon, lanzó a Ash lejos por medio de sus poderes psíquicos mientras le gritaba telepáticamente…

¡Ponte a salvo, Ash! ¡Estos no juegan limpio!

Fue en ese momento, que una nueva explosión rodeó el lugar y Latios volvió a recibir el daño. De entre el humo –y el agujero de la pared de frente a Ash–, salió Harley con una bazuca y riendo divertida…

—Jajajaja! Me parece que ya no tienes la ventaja dragoncito —gritó Harley al tiempo en que se preparaba para disparar de nuevo. Sin embargo, Latias embistió a la villana antes de que pudiera hacer más daño; provocando que el proyectil se desviase hacia la planta baja, a la cocina, provocando que el lugar empezase a arder en llamas.

El humo que levantó el caos provocado por Harley fue tal, que el entrenador no podía ver que había sido de sus dos aliados, ni de los Rocket heridos… Ash trataba de gritar en medio de todo el polvo y el humo…

—¡Latios! ¡Latias! ¿Dónde están?

Ash se levantó tratando de buscar al trío renegado al tiempo que trataba de encontrar la salida. Sin embargo, en medio de toda la confusión no pudo ver que alguien se acercaba por detrás listo para matarle…

—¡Ya eres mío Ketchum! —gritó el Joker mientras blandía la navaja contra el entrenador. Ash trataba de esquivar las sacudidas como podía, pero el humo le afectaba la visibilidad y, por tanto, no le permitió ver un pedazo de madera que le hizo tropezar y quedar expuesto a una cortada (superficial) que el Joker le haría al pecho. La punzada de dolor que sintió Ash lo hizo caer a los pies del Joker, quien tenía los ojos rojos y una demencial sonrisa de triunfo.

—Como dije antes… Buenas noches, niño.

Pero el Joker no consiguió matar a Ash en ese momento, ya que al lado del Joker irrumpió por la ventana una imponente figura negra que derribó al payaso. El Joker ya sabía de quién se trataba y estaba listo para ese momento…

—¡Ahora sí tenemos una fiesta, Batsy! —al tiempo que el Joker se lanzaba al combate contra su odiado némesis. Pero también Batman sabía defenderse bien de los ataques del Joker, quedando los dos enzarzados en un violento combate cuerpo a cuerpo.

—¡No habrá fiesta esta vez, Joker!

Ash no se había movido en todo ese rato, producto del asombro de ver a aquellos dos titanes del Bien y el Mal peleando como dos fieros leones, hasta que Robin apareció en el mismo lugar donde Batman irrumpió en la estancia, para ayudar a Ash a levantarse…

—¡Este lugar se va a caer en cualquier momento! —le gritó Robin a Ash en medio de todo el ruido del fuego y los derrumbes—. ¡Debemos de sacar a tus amigos de aquí!

—¡Ayúdame a sacarlos rápido! —le respondió Ash con la misma intensidad mientras se ponía en su espalda a James, al tiempo que Robin hacía lo propio con Jessie y Meowth.

—¿Puedes cargarlos con esa herida? —le preguntó Robin al entrenador al tiempo que le señalaba el corte de su pecho.

—Está bien. No me hizo mucho daño. Ahora debemos de salir rápido —le tranquilizó Ash mientras se terminaba de acomodar al agente herido.

Con los agentes resguardados, los dos muchachos estaban dispuestos a salir por uno de los agujeros del techo –ayudados por la pistola de gancho del Joven Maravilla–, sin embargo un nuevo temblor sacudió el lugar y lo siguiente que ocurrió fue que una red salía disparada en pos del entrenador pokemon; dejándolo atrapado al instante junto con James y Meowth. Robin se volvió y vio de nueva cuenta a Harley con la misma bazuka y riendo divertida…

—¿No pensarán que se irán así de fácil, verdad? —habló la secuaz del Joker al tiempo que apuntaba a Robin la misma bazuka. Sin embargo, con todo y el verse obligado a cargar con la agente, el pupilo de Batman pudo lanzar unas cuantas bombas de humo que le cortaron la visibilidad a Harley, para luego lanzar unas boleadoras que se enredaron alrededor de su cuerpo y brazos.

—Tú no eres la única que tiene juguetes bajo la manga — le gritó Robin con una sonrisa triunfante, tras ver a la villana definitivamente fuera de combate.

—¡Robin, sácalos pronto de aquí! —le urgió Batman a su aprendiz, mientras seguía lidiando con el Joker.

—Jajajaja! Ustedes no irán a ningún sitio… ¡Si eso significa que todos volemos en pedazos! Jajajajaja! —reía el Joker mientras de su traje sacaba un pequeño transmisor que se llevaba a los labios para gritar—: ¡Ahora!

Para la sorpresa de nuestros héroes –y de paso a los habitantes de Alto Mare, que se encontraban sumidos en el pánico ante semejante espectáculo de un edificio en llamas–, llegaron de diversos lados, varios helicópteros de combate (AH-64 Apache) con pintura púrpura y el rostro del Joker como símbolo que comenzaron a abrir fuego contra la planta alta. Mientras Batman y Robin esquivaban las balas con gran agilidad, el Joker aprovechó la confusión y –junto con Harley– los dos subieron a uno de los helicópteros mientras el Joker reía como demente y gritaba al edificio…

—¡Ahora sí digan adiós imbéciles! Jajajajajaja! —acto seguido, ordenaba a los 4 helicópteros—: ¡Destruyan ese lugar!

Sin embargo, los misiles que aquellos helicópteros arrojaron contra el edificio nunca llegaron a tocar su objetivo. Porque de repente, todos los misiles se rodearon de auras azules y rosas que detuvieron aquellas armas para luego ser arrojadas de vuelta contra los agresores del Dúo Dinámico y Ash.

—¿OTRA VEZ? —gritaba el Joker estupefacto y furioso, para luego ordenar a sus agentes Joker— ¡ESQUÍVENLOS, IDIOTAS!

Mientras dos helicópteros lograron esquivar los misiles, uno fue impactado en la cola y otro más en la hélice principal, quedando heridos de muerte. Sin embargo, milagrosamente, esos apaches no se estrellaron contra algún otro edificio de Alto Mare, sino que cayeron suavemente al canal principal…

—¡CREÍ QUE TE HABÍAS ENCARGADO DE ESAS PESTES! —le gritó furioso el Joker a su novia-secuaz.

—¡Creí haberlo hecho, Señor J! —le respondió una confusa y asustada Harley Quinn a su jefe.

De entre el mismo edificio que trataron de destruir, y para el asombro de todos, Latios y Latias surgían a toda velocidad para enfrentarse de nuevo con el Joker.

—¡Sí! ¡Adelante, Latios! ¡Vamos, Latias! —gritaba un entusiasmado Ash desde la red que le tenía atrapado.

Pero el Joker no iba a rendirse tan fácilmente…

—¿Quieren jugar con el Joker, eh? ¡Pues juguemos! —decía el payaso de Gotham mientras apuntaba a los pokemon con un rifle de asalto.

¡Nadie se atreve a atacar Alto Mare sin enfrentar las consecuencias! —gritaba Latios mientras abría su boca para formar una bola de energía turquesa (Pulso Dragón), para después lanzarla contra el helicóptero del Joker.

Mientras el segundo helicóptero se lanzaba contra Latios, para defender el transporte de su jefe, Latias se le ponía en medio, al tiempo que comenzaba a rodearse de un aura rosa…

Ah, no… No lo harás —decía Latias con valor mientras el helicóptero se rodeaba de esa misma aura rosada y salía disparado lejos.

El helicóptero del Joker, si bien pudo esquivar el Pulso Dragón de Latios, su piloto no estaba seguro de volver a tener tanta suerte, por lo que se volvió con su jefe…

—¡Señor! ¡Sí nos quedamos aquí, lo único que lograremos es que nos hagan polvo! ¡Solicitamos una inmediata retirada!

El Joker, por mucho que odiase admitirlo, admitió que esa era una batalla perdida. Por tanto, tras dar la señal de retirada, se dirigió de nuevo donde Batman y Robin se encontraban –junto con un liberado Ash, que se encontraba junto a ellos– para luego gritar…

—¡Esto no será lo último que verán del Joker! ¡Me encargaré que ese muchachito que tienes a tu lado Batsy, lamente haberse metido conmigo! ¿Me oyes, Ketchum? ¡Me encargaré de hacer de tu vida un infierno! Jajajajaja!

Latios y Latias, decidieron que era mejor dejar al Joker ir. Luego de asegurarse de que Ash estuviese a salvo, y que los pilotos de los helicópteros caídos estuvieran en manos de la Policía de Alto Mare, los Guardianes Eon volvieron de vuelta a su escondite en medio del aplauso general de todos los testigos de semejante espectáculo…

Pasada la impresión, Batman se volvió donde Ash con una mirada inexpresiva.

—Creí haberte dicho que no hicieras nada tonto, Ketchum.

—Y creo que ya deberías recordar a estas alturas del partido, que no me quedaré fuera de este asunto así de fácil —le respondió Ash con una sonrisa y mirada irónicas.

—Aunque debo de admitir… —respondió el Caballero de la Noche ligeramente complacido—, que sabes rodearte de buenos aliados (haciendo referencia a Latios y Latias). Sin ellos estaríamos muertos.

Ash iba a contestar algo como "¿Es eso un agradecimiento?", pero fueron interrumpidos por Robin que avanzaba lentamente y dirigiéndole a Ash una mirada comprensiva.

—Me temo que hay malas noticias, Ash…

El entrenador no dejó terminar a Robin. Tras haberle mostrado un rostro lleno de terror y un leve –casi imperceptible– "No…", el entrenador se dirigió donde se encontraban los cuerpos de los agentes.

Batman y Robin permanecieron un poco detrás del entrenador mientras este se arrodillaba junto al trío. El Caballero de Gotham, no necesitó más que mirarles un instante para saber lo que les pasó; pero quería que Ash lo supiera. Era necesario que supiera… a dónde le iba a llevar el camino que escogió…

Ash encontró una pequeña nota púrpura con letras rojas que rezaba "Como dije antes… Tú me jodes y yo te jodo". Tras leerla, Ash dio la vuelta al cuerpo de Jessie y lo que vio en ella le dejó profundamente impactado.

La agente ya se encontraba fría al tacto humano. Pero lo más horrible era su rostro: se encontraba completamente rígido, con los ojos completamente abiertos y con una expresión de locura; mientras que la boca se encontraba torcida en un rictus muy especial. Se encontraba torcida en una demencial sonrisa. Estaba –literalmente– muerta de risa; al igual que James y Meowth.

—¿Pero qué… —trató Ash de articular las palabras; solo para que Batman le dijera la fatídica respuesta.

—El arma más letal del Joker… El Gas de la Risa.

—Eso quiere decir que están… están…

—Muertos —terminó la frase Robin.

Ash no podía creerlo… Fracasó. Les falló. Pero eso no era lo más impactante de todo. Sino las palabras de la nota del Joker. Unas palabras que sin saberlo, le terminarían arrebatando todo en su vida: Tú me jodes y yo te jodo.