EPILOGO PARTE I
...
"JUEGO DE CARETAS"
...
NOTA:-
...
Hola a todas/os. Tanto las que me han entendido como las que me han odiado… La verdad es que pensé en escribir una nota, pero luego de pensarlo mejor, me decidí a escribir un epílogo, no que dejara contenta a aquellas personas que criticaron duramente mi decisión de realizar un final alternativo, sino a quienes me han seguido a pesar de no compartir mis ideas o estar en acuerdo absoluto de lo que fue el término de mi historia.
Chicas/os, no estoy en desacuerdo con las críticas, pero creo que hay un límite entre el desacuerdo a los insultos, pues creo que sin sonar autorreferente, jamás he contestado un mensaje utilizando los mismos adjetivos descalificativos que recibo… Siempre trato de ser imparcial y objetiva.
Nunca he rogado por comentarios, es más, me di el tiempo de leer cada capítulo en donde implorara porque me dejaran un RR o amenazara como se me hizo ver. Tampoco me considero una persona enfrascada en su burbuja personal, que faltara el respeto a las lectoras/es. No soy escritora, soy solo autora…pero también como todo el mundo que aquí lee tiene una vida más allá de este mundo, por lo que lamento si mi demora en las actualizaciones se ha tomado como un insulto.
Por último, dedicar este epílogo (o parte de él) a quienes han entendido siempre mis razones para realizar cada paso que doy. Problemas familiares y laborales me tuvieron con procesos fuertes (situaciones que no detallaré como una persona X me lo pidió para así tener una visión más objetiva de mi proceder, pues son parte de mi vida real, no de Pame Cullen o Pam3.c.s), por lo que lamento por esas personas antes señaladas, mi N/A anterior o la forma en que le quise dar termino a una historia que se me atascó con tanto lío, no que me tuviese aburrida como se creyó.
Y bien, eso es… Largo ¿Si? Pero soy directa, así como me conocen, por lo mismo… dejar en claro que lamentablemente no soy de las personas que piensen en que si una historia está repleta de sexo será más leída o tendré más audiencia (crítica también realizada por la falta de encuentros sexuales entre Ed/Be) No busco eso, busco que alguien se entretenga leyendo, y creo que al menos, los pocos o muchos seguidores que tengo…son los mejores y los justos
Ya, ahí está mi testamento Y les pido que cuando comenten, obvien hacer alusión a lo que arriba digo, porque las personas que me leen, saben que no busco polémicas o mayores insultos, o simplemente más adeptos… sólo busco quedar en paz jajaja. Ojo, los comentarios ofensivos (MUY OFENSIVOS) fueron borrados :P Por algo es mi cuenta ¿No? Ya, me lean y nos vemos en la segunda parte y final… Lo corté, porque está demasiado extenso ¡Cueck! Me llegó la inspiración de rompe y porrazo jajaja
(*) No prometo un final feliz comiendo perdices, pero al menos, no algo tan radical como lo fue en final :)
...
"Era solamente una mejor oportunidad de trabajo. Una forma de mejorar su vida y procurar la de su paciente. Pero Bella Swan se entrampó en un juego de mentiras, rostros escondidos. En donde ella, no fue la excepción"
...
Bella.-
...
- ¿Por qué aun mantienes esas flores marchitas y te niegas a tirarlas?.- traté de parecer indiferente ante su pregunta.- ¡Bella, te estoy preguntando algo!
- ¿Perdón?.- me voltee y Tanya me observaba con su ceja alzada
- Sabes de quienes son ¿Verdad? Tú desde un principio supiste quien las enviaba para ti.- retó con sonrisa socarrona
Negué con mi cabeza y seguí inmiscuida en la elaboración de la torta que había preparado para mi hija.
Aun cuando no respondí, ella estaba en lo correcto y yo conocía perfectamente al dueño de ese enorme ramo de flores, sin que tuviese que llevar una tarjeta con su nombre como presentación, cosa que claramente no había sido así.
Aun no encontraba respuestas a todas las preguntas que surgieron cuando aquel día 13 de Septiembre había aparecido ese hombre que jamás había visto con ese obsequio de cumpleaños. Por más que le cuestioné sobre el remitente, él se negó en forma rotunda aduciendo que no había tenido conexión personal con él, más sólo por vía telefónica.
Ya estaban marchitas como mi amiga y ex cuñada decía, sin embargo, me negaba a dejarlas abandonadas en el tacho de la basura. Porque aunque el tiempo siguiera pasando y de ellas ya no quedara más que la simple vara sin hojas o pétales, mi amor pasado seguía igual, mutando y dejando pasar tiempo, pero siempre ahí.
No podía mentirme, no como él. Y a pesar de que habían pasado ya casi 4 años desde la última vez que lo había visto, cuando su imagen llegaba a mi cabeza, mi corazón seguía respondiendo de igual forma. Y dolía, dolía pensar en lo que pudo haber sido y no fue.
- ¿Son de…él?.- preguntó titubeante Tanya
- No se de quien me hablas.- expresé con voz neutra
- Ya, y tu crees que me como ese cuento.- continuó.- ¿Son de él?.- repitió
- No lo creo. Sólo las he guardado porque me pareció un bello detalle de alguien sin nombre.- dejé mi teatro, respondiendo bromista
- Tu cumpleaños pasó hace ya unos buenos meses Bella. Creo que incluso el árbol de navidad debiera estar ya en lugar de ese…ramillete muerto
- Si tanto te molesta, lo quitaré.- traté de mostrarme indiferente y terminar con el tema
- No me molesta, sólo…no entiendo.- suspiró con frustración
- A veces es mejor no buscar respuestas donde no las hay.- concluí
Seguí en lo mío y no obtuve más preguntas por su parte, lo que me relajó. No sabía como explicarle lo que incluso para mí, aun seguía siendo un misterio. Se suponía que hacía 4 años había dado vuelta la página con todo y sus mentiras, sin embargo, aquí seguía siempre preguntándome qué sería de él.
¿Estaría con esa mujer? ¿Encontraría a otra? ¿Tendría hijos? ¿Sería feliz? ¿Habría cambiado? ¿Me recordaría?
Siempre los mismos cuestionamientos y nunca ninguna respuesta.
James había acabado su carrera hacía un buen tiempo atrás, y ese mismo día había renunciado a la empresa de Edward. Había sido un balde de agua tibia y fría al mismo tiempo para mí su decisión, ya que por una parte siempre estaba alerta a algo que saliera de su boca y que lo mencionara a él, y por otra, sentía que por fin el dolor del pasado quedaría enterrado. Pero no había sido así, y parecía que un nuevo dolor se aferraba a no dejarme, el saber que lo único que aun nos unía, había desaparecido.
La única vez que James y yo habíamos conversado de Edward, había sido cuando me había comunicado su renuncia voluntaria. Había sido algo escueto, y recordaba perfectamente que estaba ligado a un constante intercambio de opiniones ofuscadas por ambos en torno a temas de trabajo, y también a miradas despectivas por parte del que había sido su jefe. Todo enmascarado al entorno laboral, sin embargo, sabíamos que no era así.
No me extrañaba, y estaba segura que todo tenía un nombre y apellido; Alice Brandon. Mal que mal, era eso lo que le había dejado ver en nuestro último encuentro aquella vez, dejando entrever que me daría una nueva oportunidad con James. Cosa que nunca pasó, por más que el lo intentó, pero yo no estaba lista para algo así, y siendo realista, nunca lo estaría para nadie que no fuese él, y él tampoco volvería.
Había pasado momentos duros luego de todo el término de nuestra relación, si es que se le podía llamar así. Mi madre, Phil, Rose y Emmett habían estado preocupados a un nivel enfermizo a causa de mi constante baja de peso y más aun, de mi estado depresivo. Las primeras veces que había viajado a Florida o ellos habían venido a visitarnos con Liz, intentaba ser convincente en mi mejoría, pero a una madre nunca se le puede ocultar la verdad, y a la mía no podía.
Fue en una crisis no controlada, en que debí decirle lo que realmente había sucedido a mi madre. Más su respuesta, había sido la más sorpresiva de todas.
…
(Inicio F.B)
- ¿Sabes? Siempre supe que había algo extraño en todo esto, desde el principio.- comentó acariciando mi cabello, mientras recostaba mi cabeza en sus piernas
- Sin embargo no dijiste nada.- susurré sonriendo
- No mi amor, porque aunque me creas loca o en este momento lo dudes…había algo en él que de todas maneras me tranquilizaba
- Es un maestro del camuflaje.- recité una frase de tantos libros de amor no correspondido que había leído entre mis episodios de mayor desolación
- Podría enmascarar muchas cosas Bella, pero no sus verdaderos sentimientos. Y te repito, aunque lo dudes ahora, creo que igualmente fuiste importante para él
Levanté mi cabeza como si hubiese estado depositada en brasas ardientes. No daba crédito a lo que mi madre decía, aun después de haber escuchado silenciosamente todo mi relato de cómo él había manipulado toda la situación. Sequé mis lágrimas con rabia, ahora dirigida a ella, y me erguí sentada sobre mis rodillas para replicar sus palabras.
- ¿Qué yo le importé? ¿Acaso escuchaste todo lo que te dije? Mamá, estamos hablando de que él…mintió.- rugí entre dientes.- Estuvo engañando a su mujer con su propia familia e inventó un matrimonio falso
- Bella, creo que lo único que debes superar tú es el engaño de tu matrimonio.- abrí la boca para refutar, pero ella negó.- Hija, tú sabías todo lo que Edward traía a sus espaldas. Estabas al tanto de toda su relación enfermiza con esa mujer, por lo tanto, pidiendo perdón por lo que voy a decirte… No puedes pensar en ser víctima de todo, si tú sabiendo todo aquello, le diste una oportunidad
- Pero mamá…- intenté nuevamente protestar
- No Isabella.- al escucharla llamarme de esa forma, bajé mis niveles de ansiedad.- Mira hija, una cosa es que Edward haya tenido una vida con pasados estrepitosos antes de conocerte, y bien o mal, no te corresponde juzgar, si de igual manera lo aceptaste. Otra cosa muy distinta es lo que pasó entre ustedes, es ahí donde debes enfocarte y buscar respuestas de por qué pasó
- Porque es un mentiroso y siempre lo será.- afirmé con vehemencia
- ¿Y tú piensas que encontrarás algún día a un hombre sin defectos?.- cuestionó inspeccionándome
- ¿Me estás diciendo que debí perdonarlo y seguir adelante como si nada?.- estaba atónita
- No. Lo que yo estoy diciéndote, es que independiente de muchas cosas, a veces se debe escuchar al corazón y no la cabeza. Lo que intento decirte, es que ninguna persona está libre de pecado…y lo que intento hacerte reflexionar es acerca de tu decisión y el por qué de ella ¿Lo condenaste por las mentiras que tuvieron lugar desde que ustedes estaban juntos o le echaste encima de igual manera lo que traía consigo en su pasado cuando tu no existías para él?
Me quedé en silencio sin querer responder a ello, porque sabía que mi madre en cierta manera tenía razón. Yo había acusado a Edward por todo el conjunto de cosas que ella había enumerado. El ver a esa mujer, me había trastornado de tal forma, en que no veía solución a nada. Yo no quería reconocer, pero finalmente sus mentiras era un punto de todo, porque lo que más me carcomía, era ella…ella y la relación que habían mantenido, pero eso sólo lo había comprendido con el tiempo y la soledad.
- Bella.- me llamó y tomó mis hombros para acercarme a ella.- No estoy poniéndome de parte de él y tampoco estoy obviando tu rabia y tu dolor. Porque el dolor de los hijos, es igualmente el dolor de una madre.- besó mi cabeza y me apoyé en ella.- Lo único que yo estoy diciendo es lo que veo, y te veo sufrir incluso más con su ausencia que con sus errores.
- Dicen que todo pasa mamá, y se que voy a olvidar
- Espero que sea así mi amor, si esa es tu última palabra.- sobó mis brazos.- Nosotros estaremos para ti siempre.
(Fin F.B.)
…
¿Lo habría perdonado en algún momento de haberlo mantenido a mi lado? No lo sabía, aunque creía que no. En comparación a él, yo también tenía grandes defectos, y uno de ellos era mi orgullo…acompañado de mi inseguridad.
- Mamá, tengo sueño.- Liz entró en mi habitación fregando sus ojitos
- Ven con mamá ¿Quieres dormir conmigo hoy?.- le pregunté viendo sus dientes faltantes asomarse con la sonrisa que me brindó
- ¿Tienes miedo?.- cuestionó ahora seria subiéndose rápidamente a la cama
- Un poquito.- indiqué con mis dedos la fracción
- Está bien mamita, yo cuidaré de ti.- señaló orgullosa de sí misma y se acurrucó a mi lado
Mi nena estaba cada día más hermosa. No había querido cortar su cabello en todo este tiempo, y ahora cascadas de rizos caían por su espalda. Cada día su personalidad igualmente me sorprendía, pues para su edad era una niña demasiado despierta.
- ¿Estás contenta de pasar unos días con los abuelos?.- mi madre y Phil habían insistido en llevársela por unos días
- Muy contenta.- contestó risueña.- Tú también podrías venir.- señaló
- Mamá debe seguir trabajando.- puntualicé el obstáculo que me impedía ir con ella
- Te echaré de menos.- se abrazó más fuerte a mí
- Yo mucho más mi pequeña saltamontes.- apreté mis brazos a su alrededor
- Mamá.- llamó unos minutos más tarde
- Dime preciosa.- acaricié su cabello despejando su frente
- Tía Tanya dice que deberías buscar un novio ¿Qué es eso?.- suspiré con fuerza. Tanya era la mayor culpable que mi hija tuviera en su vocabulario palabras de adultos
- Tía Luna es la novia de tu papá. Eso es una novia o en mi caso un hombre sería mi novio.- ejemplifiqué con la pareja ya estable que James tenía hace un par de años
- ¿Se dan besos en la boca?.- rechiné mis dientes. Esto no era tema para una niña de casi 5 años
- Si mi amor.- respondí incómoda por lo próximo que vendría
- ¿Y por qué tu no tienes un novio para darte besos en la boca?.- reí por su cuestionamiento
- Porque un novio se busca cuando una persona está sola y yo te tengo a ti.- expliqué
- Pero yo cuando sea grande también tendré un novio y no quiero que quedes sola mamita.- apoyó su cabeza en mi pecho con fuerza
- Estás muy pequeña para pensar en eso.- traté de sonar sería, pero conociendo a mi hija, sabía que no lo dejaría ahí. Lo que no me esperaba era su próxima pregunta
- Tú tenías un novio.- soltó y mi cuerpo reaccionó con tensión.- ¿Por qué no te quedaste con él? Abu dice que estabas…tontita por él.- terminó con risitas casi contagiosas, sino hubiese estado ofuscada por las palabras de Renné trasmitidas en mi hija y el nuevo recuerdo de Edward
- Es hora de dormir señorita, y esos son temas de adultos.- esta vez sí que mi rostro fue de expresión irrefutable
- Siempre todo es tema de grandes. Ya quiero ser grande.- la oí levemente refunfuñar en susurros.- Buenas noches mami. Te amo.- se despidió con un beso sobre mi mejilla
- También te amo y que tengas dulces sueños.- fue mi turno de besar su pequeña frente
A los pocos minutos ya estaba en su mundo mágico de los sueños.
Anoté mentalmente hablar con Tanya y mi madre para que dejaran de meterle cosas en la cabeza a mi hija, que sin ninguna duda, no iban acorde a su edad. Además, tampoco quería que ella supiera los pormenores de mi relación con Edward. No lo entendería, y menos quería tener que explicarle la relación tan íntima que habían creado entre ambos, pues durante mucho tiempo ella se recordó de él, y escuchar pronunciar su nombre de sus pequeños labios, siempre traía de vuelta el mar de lagrimas en mí.
…
- ¿Cómo lo estás llevando estos días sin Liz?.- Jane me observó con ojos de ternura, sabía que no era nada fácil estar alejada de mi hija
- Intentando acostumbrarme.- dije sinceramente.- No es primera vez que nos separamos, pero no logro superarlo
- Te entiendo.- le sonreí
- ¡Es que no saben!.- gritó Tanya en cuanto entró en la sala que disponíamos dentro del Hospital para tomarnos un tiempo de descanso.- Habrá una convención en New York para enfermeras, y nos han designado a Jane y a mí para ir
- Me alegro mucho, felicidades.- expresé abrazándola
- Yo también estoy feliz.- intervino Jane.- Pero no podré ir esta vez
- No creo que sea decisión tuya Jane.- refutó Tanya.- Por lo que han dicho, es orden superior y deberemos aceptarla
- ¿Qué inconveniente tienes?.- cuestioné preocupada por su rostro tenso
- Bien, no quería dar esta noticia de esta manera, pero… Mark y yo seremos padres.- tocó su barriga imperceptible aun y nosotras le saltamos encima literalmente
- ¡Felicidades!.- gritamos a coro aun abrazándola
- Gracias.- sonrió.- Y bueno, los primeros meses son complicados, por lo que no creo poder resistir un viaje tan largo
- Es comprensible.- argumentó Tanya.- Deberás hablar con la Jefaza.- guiñó un ojo al apodo que le había dado a la doctora Anne
- Ella te comprenderá.- apoyé.- Pero creo que es necesario que se lo digas cuanto antes para que otra persona vaya en tu reemplazo
- Iré ahora mismo.- asintió y voló fuera del lugar
- ¡Dios mío!.- abanicó sus brazos al aire mi amiga.- Tendré que hablar seriamente con mi hombre de las cavernas para que nos pongamos en campaña. No puedo ser la única que sólo haya visto los pañales de mi sobrina.- solté una carcajada por sus ocurrencias
- Ser madre es maravilloso.- la alenté
Seguimos hablando de las planificaciones que cada una tenía para su vida, las que en mi caso sólo incluían a una pequeña hermosa que se encontraba a kilómetros de mí, hasta que el fono que allí había interrumpió nuestra charla. Tanya descolgó e inmediatamente sus ojos se enfocaron risueños en mí.
- Anne necesita verte ahora mismo en su despacho.- canturreó
- ¿A mi?.- me apunté con el dedo
- Me parece que serás mi compañera de viaje.- chilló y me zarandeó
- No lo creo.- señalé sin saber muy bien qué decir
- Bien, ve y verás.- me empujó.- ¡Suerte!.- gritó antes de cerrar la puerta tras de ella
Caminando por el pasillo hasta donde se encontraba la que había sido mi Jefa todo este tiempo, mil imágenes pasaron por mi cabeza al sólo pensar en la posibilidad que Tanya había descrito. New York significa para mí demasiadas cosas juntas, y la verdad, es que cada una de ellas me llevaba a un solo nombre y un cúmulo de nerviosismo.
Golpee la puerta suavemente, escuchando a Anne darme autorización para acceder a su despacho.
- Bella, que bueno que aun estás aquí.- dejó sus documentos de lado y se fijó en mí
- Tú me dirás.- expresé, sintiendo una especie de deja-vú
- Jane ha venido a contarme la buena nueva.- sonrió cálidamente como solía hacerlo siempre.- Y bueno, teniendo en cuenta su estado y situación, no creo que ella pueda aceptar lo que le he ofrecido. Es comprensible.- mis nervios se intensificaron con sus palabras
- Algo así comentó.- retorcí mis manos debajo del escritorio
- Pues bien, hay una invitación a una convención dedicada a temas de salud importantes.- señaló.- Es en la ciudad de New York y cuenta con todos los gastos pagados.- puntualizó.- Deben ser ocupados sin objeción dos cupos por personal nuestro, y bueno, había pensado primeramente en Tanya y Jane, pero debido a los contratiempos, he decidido que vayas tú.
No había manera de sacarme esta situación de encima, y parecía que mi cuerpo tampoco instaba a buscar algún argumento para rebatir. Esto era extraño y a la vez atemorizante, pues en esa ciudad se encontraba la persona que estos 4 años había pasado en mi cabeza constantemente, y aunque era una ciudad inmensa…también era cierto el dicho que el mundo era un pañuelo.
- Me honra mucho tu determinación Anne.- sonreí con nerviosismo
- Me alegra mucho Bella, además tú sabes que yo confío en ti y estoy segura que pronto retomarás tu carrera profesional. Así que esto es un paso adelantado.- comentó mis deseos expresados hace algún tiempo, de terminar por fin la carrera que por mi hija había detenido.
- Así es.- asentí
- El viaje es en dos semanas más.- fue lo último que registré antes que mi cabeza volara a otro lugar, un lugar que era demasiado que conocido para mí.
…
Los días parecían haber transcurrido como un borrón, y ya me encontraba hospedada en el hotel dispuesto para todos los invitados a esa convención. Agradecía haber sido ubicada en una habitación personal, pues no me sentía con demasiado ánimo para seguir el ritmo que llevaba Tanya desde que habíamos pisado la ciudad.
Ella quería recorrer y comprar todo cuanto tuviera a su merced. Parecía como si nunca hubiese estado aquí o como si nunca más fuese a volver, a diferencia mía, que parecía estar aun asimilando que estábamos en el mismo lugar que él, si es que aun se encontraba aquí.
La cena de recepción había estado bastante bien, conversando con personas de diversas partes y transmitiéndonos conocimientos varios, dependiendo del lugar geográfico del que veníamos.
La primera noche no pude pegar ojo. Los recuerdos venían a mi mente en cuanto me disponía a cerrarlos, y más de una lagrima cayó cuando me di cuenta que su imagen parecía estarse borrando de mi mente. No quería eso, quería al menos vivir con el recuerdo de ese ser hermoso que algún día había conocido… Alguien hermoso que escondía demasiada fealdad con sus acciones.
Serían sin duda los 7 días más largos de mi vida. Por lo que me preparé mentalmente al siguiente día por realizar labores que me los hicieran agotadores y eso ayudara a transcurrir el tiempo con más premura.
James llegó a tiempo para recogernos a Tanya a mí en el hotel.
- ¿Alguna idea de donde quieren ir?.- consultó mientras conducía por el tráfico infernal
- Yo quiero internarme y perderme en estas fabulosas tiendas.- indicó Tanya un centro comercial
- ¿Y tú Bella?.- se giró mirarme al asiento trasero
- Lo que sea me parece bien.- respondí algo muy distinto a lo que estaba pensando
Luego de estacionar su auto, James nos condujo por todas y cada una de las tiendas en que Tanya libremente desembolsó su dinero. Nosotros en cambio sólo observábamos una que otra cosa para nuestra pequeña, y obviamente James para su novia. Hasta que en un momento dado mis pies me solicitaron un descanso y decidimos con el padre de mi hija sentarnos a tomar un café, mientras su hermana y mi amiga seguía buscando lo indicado para ella
- Hablé esta mañana con Liz.- comentó mientras revolvía su taza.- No sé que le están dando de comer a nuestra hija, pero parecía una verdadera cotorra
- Lo noté.- reí de buena gana.- Todos los días me cuenta sus aventuras desde que se levanta hasta que se duerme. Mamá simplemente está encantada que Liz sea la única que la apoya en todas sus ideas
- Estaba pensando ir a visitarla en estos días.- indicó ahora que su presupuesto había subido considerablemente. Tenía un importante puesto en su trabajo
- Sería una buena idea.- lo alenté.- Yo iré una vez que llegue a casa
- ¿Te has sentido bien en esta ciudad?.- su pregunta fue disparada de forma abrupta, y cuando levanté mi cabeza para observarlo, él contemplaba su café disimuladamente
- La convención ha sido de los más interesante.- desvié el tema, no con mucho éxito por lo visto posteriormente
- Bella, creo que…- refregó su frente.- Sabes de qué hablamos.- puntualizó
- No veo otra cosa que pueda interesarme o lo que quieras dar a entender con tu pregunta.- dije un poco sensible.- Estoy acá por trabajo y nada más
- Ambos sabemos que en esta ciudad vive alguien que tuvo que ver de una manera significativa en tu vida Bella.- su tono utilizado era formal.- Cuando te consulto, es porque igualmente ambos sabemos que eso ha traído consecuencias con el tiempo. Que no ha sido todo borrado
- Eso es algo que yo debería decir, y para tu información todo ello es tema pasado.- mentí
- La semana pasada estuve en una reunión empresarial con él.- soltó sin frenos
Mi mano quedó estática sobre la mesa y hasta mi respiración sufrió un leve cambio. Más me obligué a mí misma a serenarme y no dejarme al descubierto sobre cuanto me afectaba aun saber sobre él. Aquí frente a mí estaba la única persona que podía alivianar un poco la carga que había llevado todos estos años por saber de él ¿Sería la primera vez que se veían? ¿Sería porque estaba aquí y ahora? ¿Preguntaría por mí? Mi lengua dolía al morderla de la manera que estaba haciendo.
- Estaba acompañado de Jasper. Simplemente nos saludamos por cordialidad…
- Basta.- subí el tono de mi voz.- No te he pedido detalles y tampoco quiero saberlos
- Te afecta.- asumió con convicción.- Bella… ¿No has pensado la posibilidad de…?
- Estoy muerta.- nuestra conversación fue interrumpida cuando Tanya se desplomó sobre el asiento contiguo. No sabía si alegrarme o llorar como una cría.- ¿De qué hablan?.- cuestionó cuando vio nuestras miradas desafiantes
- De nada importante.- respondimos al mismo tiempo.
Gracias a Dios, nadie más cuestionó nada, sin embargo, yo quedé con algo en mí… Y no sabía cómo explicarlo.
…
- ¿Qué haces mamá?.- mi pequeña había terminado de contarme sus hazañas del día
- Comprándote un hermoso regalo para cuando vuelvas o yo vaya antes a verte.- respondí mirando en los escaparates
- ¿Una muñeca?.- rodé mis ojos. Era en lo único que pensaba
- En realidad estaba pensando en ropa.- tapé mi móvil al reírme cuando escuché su bufido
- Genialoso.- gruñó
- ¿Debo sorprenderme quien te enseñó esa nueva palabra?.- instintivamente elevé mi ceja
- Tío Emmy.- dijo orgullosa
- Hija, intenta poner filtro a todas las palabras que salen de la boca de tu tío.- solicité casi rogando
- ¿Qué es eso?.- inquirió con esa vocecita curiosa
- No repetir todo lo que tú tío habla.- expliqué.- La mayoría de las cosas son…
- Burradas.- terminó con otro de los tantos términos que mi cuñado le transmitía
- Palabras al viento.- susurré para mí negando con mi cabeza
Liz me relató su nueva amistad con una chica que vivía cerca del barrio de mi familia. Al parecer la pequeña y mi hija habían entablado una corta, pero muy buena amistad. Se le notaba contenta, y aunque yo ya quería traerla de regreso conmigo, me apenaba pensar en que allá estaba teniendo lo que tanto anhelaba en Forks, una amiga más cercana.
Perdida observando la ciudad y deteniéndome en cada lugar donde veía algo que podría gustarle a mi Liz, me encontré llevando mis pies por un lugar que había recorrido hacía mucho tiempo atrás, y que sólo vine a recordar cuando quedé frente a frente con un imponente edificio, que gritaba a kilómetros Edward Cullen.
…
- ¿Qué te ocurría anoche? Parecía que habías visto un fantasma.- susurró Tanya mientras se llevaba a cabo una de las exposiciones finales
- Nada. Es sólo que estaba agotada.- mentí
- Debiste haber venido con nosotros, lo pasamos increíble ¿Vendrás hoy?.- cuestionó mencionando la salida nocturna que habían tenido varios participantes
- No lo creo.- me excuse en forma inmediata
- ¿Por qué no? Será divertido.- intentó persuadirme
- La verdad es que ya tengo planes.- sus ojos quedaron fijos por más de un minuto en mí, por lo que decidí argumentar a ello.- Pensé en llamar…a una compañera de hace años que vive acá
- ¿Compañera de qué?.- exigió saber curiosa
- De…pues de cuando estudié acá junto a tu hermano ¿De qué más? No tengo mayores conocidos en esta ciudad.- encogí mis hombros
- Si, bueno…- balbuceó.- Podría acompañarte si lo deseas
- No.- dije demasiado efusiva.- No Tanya, no es necesario. Te aburrirás de seguro, puesto que lo más recurrente serán el tema de nuestras hijas.- sonreí
- Está bien, pero cualquier cosa me llamas.- pidió, sabiendo que lo más probable que podría pasarme era perderme
- Lo haré.- prometí
Di una infinidad de vueltas en mi habitación, caminando de un extremo a otro, intentando refrenar mis impulsos. Ciertamente aquello que tenía pensado hacer y por lo que me había excusado con Tanya, estaba muy lejos de ser una reunión de ex compañeras que sólo tenían un tema en común. En realidad, no era una junta y tampoco pensaba conversar largas horas con esa persona… Solamente estaba buscando tener una última mirada.
- ¡Mierda!.- gruñí con frustración tomando un puñado de mi cabello y tirando de él.- ¿Qué estupidez estás haciendo Bella?.- me reprendí yo misma.
El reloj que estaba sobre la mesa de noche marcaba las 5 de la tarde, y si sacaba bien mis cuentas en una hora y algo, él se estaría marchando de ese lugar que ayer había vuelto a ver.
Mi cabeza nuevamente comenzaba a dar vueltas, acompañado de mi estómago, cuando decidida tomé mi cartera y salí casi corriendo de esas cuatro paredes sintiendo el latir de mi corazón retumbar en mis oídos.
Corrí por las escaleras, no queriendo tomar el ascensor para tener más tiempo en qué pensar. Esto no debía tomar demasiada elaboración si quería hacer las cosas bien, por lo que en cuanto estuve fuera del hotel, corrí nuevamente en dirección al primer taxi que apareció y que se deslizó por las calles Neoyorkinas.
Observaba la gente pasar ensimismada en sus pensamientos, mientras los míos parecían un huracán en pleno apogeo. El taxista sintonizó una canción que sin duda alguna propulsó algo en mí y seguí la letra de la canción con tarareos para perderme un poco de lo que estaba a punto de hacer ¿Qué buscaba? No lo sabía, o más bien sí, tan sólo necesitaba verlo una vez más.
No estaba preparada para encontrar algo más que su presencia, por lo que cuando a mi mente llegó la imagen de dos y no uno, mi cuerpo comenzó a sudar de manera escandalosa, y supongo que mi rostro expresó lo que mi cuerpo pugnaba por sacar a flote, ya que la mirada del taxista se trasladaba desde la calle hasta el espejo retrovisor en menos de 10 segundos.
La sensación de estar siendo enjuiciada por mis irracionales acciones me llevaron a descender de ese auto varias calles antes de mi destino. Mirando mi reloj de pulsera avancé a pasos lentos hacia mi destino, sintiendo cada vez más que si mi mano se alojaba en mi pecho, podría tocar mi corazón en forma directa ¡Cielo Santo! Me sentía como una quinceañera escapando de clases para hacer alguna ilegalidad.
Me detuve a casi una cuadra de donde supuestamente Edward tendría que salir en poco más de 15 minutos, y me senté en un banco a esperar por él. Era ilógico todo esto y lo sabía. Yo misma lo había sacado de mi vida, y hoy a 4 años de ello, prácticamente estaba abriendo mis brazos para él. Pero no dejaría que me viera…tan sólo necesitaba verificar si mis recuerdos estaban aun algo intactos, y sobre todo, necesitaba obligarme a creer que en cuanto lo viera, este fuego que ahora sentía, se moriría.
Me esforcé en mantener mi mente lejos de la realidad estos restantes minutos. Pensé en mi trabajo, la convención y en lo que llegaría a cocinarle a Liz en cuanto estuviésemos juntas nuevamente en nuestro hogar. Hasta planifiqué mi viaje a Florida para pasar unos días junto a mi familia, pidiéndole a Anne que me concediera unos días de permiso.
Hasta que como si un rayo hubiese golpeado el mismo lugar en el que me encontraba, lo ví allí, de pié en forma impecablemente vestido y hablándole algo a quien recordaba como Jasper.
Y no pude evitar el río de lágrimas que asomaron en mis ojos… Porque era él, la misma persona que vivía en mi vida real y de sueños, la misma que yo había decidido dejar ir aun cuando esa decisión había sido mi muerte en vida. El mismo personaje que a pesar de haberme mentido, seguía siendo el dueño de todo lo que conllevaba mi vida. Porque el tiempo era perdón, y yo lamentable o no, parecía haber entendido en ese mismo instante que su perdón había llegado mucho antes.
El traje negro que llevaba parecía resaltar aun más la palidez de su piel, y hacer más destellante el color de sus ojos y sus labios. Lo veía revolver entre los bolsillos de su chaqueta y pantalón, y luego extraer de él lo que parecía un teléfono. Instintiva y tontamente llevé mi mano hacia mi cartera en donde descansaba mi móvil, como si esperara que un milagro ocurriera para que al sonar la canción que me alertaba de una nueva llamada, una vez atendida fuera su voz la que me saludara.
Jasper se despidió de él, y quedó detenido en medio de la vereda esperando la contestación de su llamado. Me negué a creer que una mujer sería la recepcionista de sus palabras de saludo acompañadas por frases de amor como solía hacerlo conmigo. Quise creer que sólo hablaba con otra persona, alguien sin importancia… Pero su sonrisa destelló, y aunque mi cuerpo se estremeció, igualmente un dolor agudo se instauró en mi pecho.
¿Acaso creía que todo este tiempo él estaría esperando mi perdón? ¿Y qué significaba ese ramo de flores cada año para mi cumpleaños o el de Liz? Yo misma lo había desterrado de nuestras vidas ¿Qué esperaba ahora?
Me levanté fugaz de mi asiento para correr en dirección opuesta, pero mis pies no respondían y seguían allí observándolo hablar y caminar en círculos.
Tenía dos opciones, y ninguna era más fácil que la otra… Hasta que como había escuchado a mi madre, dejé hablar a mi corazón, y fue cuando se quiso reencontrar con su parte perdida.
- Edward.- lo llamé demasiado bajo, pero no para él que tan sólo dos pasos antes de llegar a su altura, como si con la mente lo hubiese llamado, se volteó en mi dirección y me vio.
Aquí estábamos él y yo, después de tantos años…y tan pocos al mismo tiempo.
...
Continuará...
...
Bien chicas/os... aquí está la primera parte del Epílogo. No quise hacerlo tan detallado y meterme tanto en una escena, porque al menos a mi me aburre leer en forma minusiosa algo :)
Espero que lo disfruten y un beso para cada una/o ¡Ojo! No estoy enojada por lo que dije en la nota, solo estoy siendo Pamela de la vidi real, mas formal jajaja
(*) No habrá adelanto en el blog, así que no lo busquen jeje
...
Pam3
