Capítulo XVI

Destinos unidos

Las muertes de Jesse, James y Meowth fueron un duro golpe a la moral de Ash y sus amigos. No solo habían perdido a su mayor y más preciada fuente de información para poder dar con los escondites del Joker, sino que también habían perdido a unos valientes colegas y amigos. Ante la muerte de su hijo, los padres de James –Mark y Eileen–, se encargaron de los servicios fúnebres de su querido hijo. Pese al dolor, ninguno de ellos dejó de mostrar orgullo por saber que su hijo sacrificó su vida por la causa contra el Joker (Ash y sus amigos les contaron todo lo ocurrido).

El funeral se llevó a cabo en una pequeña playa cercana a Pallet, donde los padres de James tenían una casa de verano, a las afueras del pueblo. Ash, Misty, Brock –quién ya se había finalmente recuperado del hospital– y el resto de sus familiares y amigos estuvieron presentes para darles sus respetos a los redimidos agentes Joker y mostrar su apoyo por la causa por la que luchaban. Tanto James, como Jessie y Meowth, fueron sepultados juntos en una magnífica tumba de mármol blanco con la efigie de un Moltres (el símbolo de la familia de James). ¿La razón? Como ni Jessie, ni Meowth tenían una familia propia que se encargase de ellos, los padres decidieron enterrarlos juntos para honrar de forma póstuma el cariño y la amistad que se tuvieron entre sí.

Luego de que el padre de James y el Prof. Oak pronunciasen unas palabras en honor a los fallecidos ex-agentes Rocket, todo mundo partió de vuelta con rumbo al rancho de Oak, mientras que los padres de James regresaron –con muchísima tristeza– de vuelta a su casa de verano. En ese momento, el sol estaba empezando a ponerse en el horizonte, y el único que se quedó atrás, con la promesa de volver más tarde, fue Ash.

Nadie de sus amigos, ni Misty, dieron muestras de estar en desacuerdo y dejaron al muchacho solo delante de la tumba, junto con su Pikachu. Ash se encontraba mirándola fijamente, donde se encontraban los nombres de Jessie, James y Meowth grabados en la piedra. Estaba completamente inmóvil y con la cabeza baja, derramando unas cuantas lágrimas de dolor por los agentes. Solo la rabia era más grande que su tristeza…

—"Les fallé muchachos… Ojalá y algún día puedan perdonarme…" —pensaba Ash dolido por el hecho de que no pudo rescatarles de las garras del Joker.

El pokemon de Ash se acercó al entrenador y empezó a frotar su rostro contra la pierna izquierda del entrenador, en un acto por reconfortarlo. Ash se arrodilló donde su pokemon y le acarició por un rato, mientras le decía a su amigo…

—No pude salvarlos, Pikachu. No pude ser más fuerte que el Joker… y no logré salvarlos.

Pikachu rugió débilmente, uniéndose al dolor de Ash. Sin embargo, solo pasó un segundo para que de nueva cuenta, el pokemon levantase las orejas y mirara en dirección de los arbustos que se encontraran detrás de ellos.

Aunque Pikachu no se acostumbraba a esas espontáneas apariciones, Ash ya lo había hecho; y tras acariciar de nuevo a su pokemon para tranquilizarle, se puso de pie y siguió mirando la tumba.

—¿Cómo es que lo haces Batman? —preguntó Ash de forma triste, mientras seguía viendo al majestuoso Moltres de mármol— ¿Cómo puedes aguantar este tipo de fracaso? ¿Este tipo de… dolor?

—Trato de no tomarlo tan personal —respondió Batman, quién se acercó un poco donde el entrenador; pero manteniendo su distancia.

Ash sonrió de una forma condescendiente, y se volvió donde el encapotado para responderle:—Por alguna razón, no te creo ¿Lo sabías?—.

—La muerte de nuestros seres queridos puede llegar a consumirnos por dentro si lo permitimos —le respondió Batman de forma solemne—. Es por eso que hay que tratar de aprender de ella y guardarle respeto.

—Suenas como si ya tuvieras experiencia en la materia —le contestó Ash gentilmente.

—La tengo… Y este no es el lugar, ni el momento para hablar de ello. —agregó Batman calmada pero firmemente.

—Lo entiendo —respondió Ash, en señal de comprender que ese era un límite que debía respetar; para luego continuar hablando—. Ahora lo que debo de hacer es asegurarme de que el sacrificio de Jesse, James y Meowth, no sea en vano.

—¿Qué tienes en mente? —le preguntó Batman, curioso por saber cómo iba a continuar el muchacho sin su mayor fuente de información.

El muchacho dio un suspiro de resignación, sabiendo que era lo que pretendía el Caballero de la Noche…

—Por ahora, lo más que podemos hacer es esperar a que Bill reprograme todo su Sistema de Almacenamiento antes de que el Joker se ponga en movimien-…

Sin embargo, para cuando había volteado donde se encontraba el Señor de la Noche, este ya había desaparecido. Ash solo se quedó mirando el lugar por un instante, al tiempo que pensaba: "Supongo que él no es del tipo de los que les gusta esperar…"


Celadon City, durante las primeras horas de la noche

Celadon City era, por mucho, la ciudad más grande de toda la región de Kanto. Incluso superaba en tamaño a la propia Saffron –a pesar de que esta última era la sede del gobierno de la región–. Teniendo la Gran Tienda Departamental como sede a esa ciudad, ello la volvía como una de las más populares en todo Kanto y por ello, la ciudad se aseguraba un continuo flujo de ingresos por parte la tienda y el turismo.

Quizás otro de los grandes atractivos de la ciudad –principalmente para entrenadores pokemon– era su gimnasio y la líder que lo administraba: Erika Flowers. Con casi 28 años de edad, se ha convertido en una de las entrenadoras más respetadas de la Liga Añíl sin dejar que su aparente calma y dulzura oculten su determinación y coraje en las batallas pokemon. A pesar de eso, Erika también disfruta mucho de la elaboración de perfumes a partir de las flores que ella cultiva.

Aquella noche en Celadon, Erika no sabía que su gimnasio, así como ella misma, se convertiría en el blanco de una bella pero mortal mujer que se encontraba llegando a la ciudad junto con unos cuantos soldados del Equipo Joker (todos de incógnito).

Nadie en la ciudad, ni la misma policía o las milicias de Celadon, se molestaron en prestar atención a tres minivan negras, junto con un tráiler, que entraron a la ciudad. Y eso fue porque los conductores de las minivan tuvieron la prudencia de llegar por diferentes rutas. Dos llegaron por la ruta que lleva a Fuschia City, uno por la ruta de Vermilion City y finalmente, el tráiler por la ruta de Saffron City. Una vez que los vehículos se posicionaron en puntos estratégicos cercanos al gimnasio, uno de los conductores contactó por radio a una mujer que se encontraba usando un amplio sombrero y gabardina negros –que a su vez se encontraba escoltada por dos fornidos individuos–…

—Señorita Hiedra, todas las unidades están en posición y listas para esperar su orden.

—Muy bien, tesoro —respondió con dulzura maléfica Hiedra Venenosa—. No vayan a atacar hasta que esté adentro y yo dé la señal…

—¿Está usted segura señorita? El lugar estará lleno de entrenadores que podrían ponerla fuera de combate con facilidad —le trató de persuadir el subordinado del Equipo Joker.

—Descuida, muchacho. Tengo el presentimiento de que me llevaré muy bien con sus pokemon —expresó en medio de una risa malvada de autosatisfacción la villana, para luego cortar la conversación y decirle a sus escoltas que la siguieran directo hasta el gimnasio.

A pesar de que eran tiempos convulsos, aún había personas que se animaban a pasear por las calles de la ciudad –más si se trata de una ciudad tan grande como Celadon–, fue por eso que casi nadie se inmuto en aquella mujer ni en sus dos corpulentos acompañantes, quienes caminaron con toda naturalidad hasta entrar hasta las mismas puertas del gimnasio, como si estuviesen en su casa.

Al llegar al recinto, todas las entrenadoras del lugar –el gimnasio de Erika era muy conocido por albergar a muchas mujeres– miraron extrañadas a los nuevos visitantes, algunas no dudaron en lanzarles recelosas miradas al desconocer cuáles eran sus intenciones. Sin embargo, a Hiedra no le molestó en absoluto aquél ambiente; de todas formas, estaba a punto de apoderarse del lugar –y de paso, matar a cuanta persona se le pusiera en frente–. Llena de orgullo y cinismo, la villana de Gotham habló en voz alta para que todos la escuchasen…

—¡Demando inmediatamente la presencia de la dueña de este recinto! ¡Qué se muestre ante mi si en verdad tiene agallas!

Erika no se mostró ajena a esa manifestación abierta de desafío y salió de entre varias de sus entrenadoras que le escoltaban para ponerse de cara contra la intrusa…

—¿Quién eres tú y cómo te atreves a hablarme de esa forma en mi gimnasio? —gritó Erika desafiante.

La villana se rió burlonamente para el asombro y enojo de todas las presentes para luego decirle a la líder del gimnasio con toda naturalidad…

—La persona que se va a apoderar de este lugar, y de todas aquellas bestias que alberga —dijo Hiedra Venenosa, provocando la ira de todas las presentes que revelaron sus pokebolas, listas para acabar con aquella mujer.

—Tendrás que pasar por todas nosotras primero —respondió Erika al tiempo que se ponía al frente de todas sus seguidoras, listas para el combate.

La villana soltó otra risa burlona, aún más notoria que la anterior y se despojó de su sombrero y gabardina, revelando su cabello pelirrojo y su escultural cuerpo color verde cubierto por un disfraz que parecía hecho de hojas de varios árboles para luego decir a Erika una última vez antes de desatar el caos…

—Sera un placer…

Tras decir esas fatídicas palabras, su piel comenzó a rodearse de un aura verde que hizo temblar el lugar por completo. Ninguna de las entrenadoras sabía que pasaba, hasta que Hiedra levantó los brazos para que inmediatamente surgieran de la tierra gigantescas raíces de color café que comenzaron a rodear el lugar y a derribar a cuanta persona se le pusiera a tiro. Incluso antes de que algunas entrenadoras pudieran convocar a sus pokemon hierba, los miembros del Equipo Joker que estaban esperando el ataque de Hiedra aparecieron por todas partes abriendo fuego contra todos los que se resistiesen y tomando prisioneros a cualquier persona que no consiguiese escapar.

En medio de todo el caos, Erika se las había arreglado para esquivar a los Jokers y a las plantas asesinas de Hiedra, hasta que finalmente pudo volverse a plantar delante de ella…

—¿Cómo te atreves a destruir mi gimnasio? —gritaba la entrenadora furiosa.

—¿Destruirlo? Jajajaja! ¡Sólo estoy redecorando, querida! —respondió Hiedra burlona, aún estando rodeada de esa aura verde.

—Yo también redecoraré… ¡Pero tu cara! —gritó Erika para luego convocar a uno de sus pokemon— ¡Shiftry, acaba con esa perra!

Luego de que apareció delante de Hiedra, un feroz Shiftry listo para atacar a la villana, esta no hizo más que reír nuevamente para luego decirle entre enojada y divertida a la líder del gimansio…

—¿Tú me llamas perra a mí? Ay, querida ¡pero si ni siquiera tienes idea de lo qué puedo ser capaz!

—¡Y nunca podrás demostrarlo! ¡Shiftry, Tormenta de Hojas!

"Una medida inútil y desesperada" pensó Hiedra mientras veía burlonamente como las manos de Shiftry brillaban en un color verde intenso para luego soltar cientos de miles de hojas en dirección a Hiedra. Ante eso, Hiedra solo levantó su mano en dirección al ataque de Shiftry para hacer que se desvaneciera en el aire, ante el asombro de Erika y su pokemon.

—Pero… No puede ser. ¡Es imposible! —decía Erika incrédula a lo que acababa de ver.

—Y eso no es lo mejor que has visto, muchachilla —recalcó Hiedra orgullosa del efecto logrado con su víctima—. Este es mi mejor truco —dijo la villana al tiempo que se acercaba la palma de su mano derecha a sus labios y soplaba.

De su palma, salió una especie de polvo verdoso que se acercó rápidamente al pokemon de Erika, provocando que este se retorciese en un intento por luchar por aquella sensación extraña que se apoderaba de él. Pero no pasaron siquiera 10 segundos para que el pokemon dejara de moverse y sus ojos brillaran de un color verde, para luego volverse contra Erika y gruñirle amenazadoramente…

—¿Qué haces, Shiftry? Soy yo, Erika. ¿No me reconoces? —le gritaba una Erika muerta de miedo por lo que acababa de ocurrir.

—Tu gimnasio, y tus pokemon, me pertenecen ahora… Jajajajajaja!


Prisión Regional de Kanto, a las afueras de Saffron City

El alcaide de la prisión todavía no se lo terminaba de creer, ni siquiera cuando ya se encontraba justo afuera de la entrada principal esperando junto con el capitán de la guardia y 2 guardas más. No se podía creer así mismo que el único hombre que –aparentemente– es capaz de enfrentarse contra el Joker y su equipo criminal, le había llamado por teléfono –haciendo uso de una línea telefónica inrrastreable– para solicitarle permiso de interrogar al único pez gordo del Equipo Joker encerrado allí. Mucho menos podía creerse así mismo que de un momento a otro llegaría Batman a la prisión para interrogar a Black Mask. Sin embargo, allí estaba…

En poco tiempo, un gigantesco vehículo negro que casi podría ser un tanque se detuvo justo en la reja de entrada a la prisión. Como los guardias sabían quién era, inmediatamente abrieron la reja para darle paso a su tripulante. Un imponente hombre de 1.90 disfrazado como murciélago: Batman.

El alcaide de la prisión sabía con solo verle, que Batman no era alguien que le agradaba perder su tiempo (y mucho menos en estos tiempos tan tumultuosos). Fue por eso que se aproximó con rapidez al vigilante que se acercaba a pasos agigantados en dirección a la entrada para luego tratar de ponerse a su lado mientras entraban a la prisión –ya que Batman caminaba más rápido que el funcionario, haciendo que a este le costase seguirle el paso–.

—Movimos al prisionero al salón de interrogatorios tan pronto recibimos su llamada señor Batman —le habló con una rapidez inusitada al encapotado, en un intento por disimular su asombro.

—Muy bien, alcaide —respondió secamente Batman—. Necesito que me lleve con él. Es preciso que me diga cuál será el siguiente movimiento del Joker.

—Por supuesto, Batman. Si es usted tan amable de seguirme… —le respondió el alcaide al tiempo que le mostraba el camino.

Conforme iban avanzando por los pasillos de la prisión, Batman se fue dando cuenta de que las cosas eran bastante diferentes en cuanto al sistema penitenciario se refería. A diferencia de lugares como la Prisión Blackgate o el Asilo Arkham en donde la seguridad era exageradamente rigurosa, aquí en la Prisión Regional de Kanto las cosas eran mucho más relajadas, demasiado para el gusto del Caballero de la Noche.

Empezando por los pasillos. Casi no hay guardas recorriéndolos, ni mucho menos hay suficientes cámaras de seguridad. Había muchas cosas en el lugar que dejaban mucho qué desear, sin embargo el Justiciero de Gotham se guardó todas esas inconformidades para consigo mismo para no ofender al alcaide de la prisión.

Aunque por otra parte, el alcaide tenía la sospecha de que el Señor de la Noche no se encontraba conforme con lo que veía en su prisión. Por lo que le dijo a modo de disculpa:

—Sé que la seguridad en esta prisión le parecerá algo relajada. Pero debe de comprenderme; nosotros nunca habíamos tenido que lidiar con su mismo tipo de "problemas".

Batman no dijo nada, y el alcaide se mostró más nervioso… Se ve que tampoco es una persona que perdona las excusas con facilidad…

Finalmente, tras caminar por unos 5 minutos (que al alcaide se le hicieron eternos), llegaron donde se encontraba Black Mask. La puerta estaba custodiada por dos guardias, quienes se hicieron a un lado para darle paso a los dos hombres. Pero poco antes de que el alcaide entrara, este se vio impedido por la mano del justiciero en su hombro…

—Me sentiría más cómodo si me permitiese interrogar a Black Mask a solas —le habló Batman con una voz amable pero firme, que no daba lugar a cuestionamientos.

El alcaide entendió inmediatamente las intenciones del Caballero de la Noche, y este le dio el paso para después cerrar la puerta y dejarle cuestionar al villano todo lo que pudiera…

Black Mask se encontraba detrás de una mesa blanca de metal, usando un traje completamente azul cielo –el traje que usaban los reos dentro de aquella prisión–. En cuanto Batman se hizo presente, Black Mask le miró impertérrito para luego decir…

—Siéndote sincero, Batman, de no ser por estos colores que nos obligan a usar, yo podría quedarme en este lugar. Es mucho más cómodo que en Gotham…

—Regresarás a Blackgate como lo había acordado con la policía local. No pienso dejarte en un lugar donde podrías escapar fácilmente —le contesto Batman de forma tajante.

—Jejejeje! Se nota que no te gusta mucho este lugar… —le respondió burlonamente Black Mask—. No te culpo, estos imbéciles de este mundo no tienen la más mínima idea de lo que es tener un sistema penitenciario seguro. No a diferencia de Blackgate, o esa casa para fenómenos de circo, Arkham.

Batman ignoró el comentario burlón de Black Mask y decidió ir directo al grano…

—¿Por qué te uniste al Joker, Black Mask? ¿Qué pretendías ganar con esa asociación? —a continuación, Batman le miró inquisitivamente para terminar la oración— Sin mentirme… No es una buena noche para que me mientan.

Black Mask le sostuvo la mirada al encapotado, como si quisiera comprobar si estaba realmente diciendo la verdad; pero el villano decidió no poner a prueba la paciencia del Caballero de la Noche.

—Fuera de tener algunas de esas criaturas para mi disfrute personal, nada más.

—¿Y el Joker? ¿Qué es lo que pretende? —continuó Batman con el interrogatorio.

Black Mask observó nuevamente al Caballero Oscuro como si no diera crédito a lo qué el estaba oyendo. ¿De verdad le iba a decir el plan del Joker así como así? Si hay algo que siempre odió Black Mask entre sus filas son a los soplones, ¿qué le hacía pensar que él se volvería un soplón? Aquél pensamiento hizo que Black Mask se soltara a carcajada suelta.

Cosa que a Batman no le agradó en lo más mínimo…

Sin que Black Mask pudiera hacer algo para evitarlo, y para el asombro del alcaide y algunos guardas que se encontraban observando el interrogatorio, Batman pateó en contra de Black Mask la enorme mesa de acero y como si fuese un muñeco de trapo, el Caballero de la Noche levantó a Black Mask y lo puso contra el cristal. Black Mask, haciendo uso del poco aliento que podía sacar –pues los enormes brazos de Batman le cortaban la respiración– le dijo en forma desafiante…

—¿Qué harás murciélago? ¿Me vas a romper la boca? ¿Me vas a quebrar mis huesos? Jajajaja! No eres capaz de hacer nada de eso; a diferencia del Joker, claro. ¿O acaso no recuerdas lo que le hizo a ese mocoso insolente que sustituyó a Nightwing?

La alusión que hizo el villano a la tragedia de Jason le llegó a Batman hasta lo más profundo y le hizo arrojarle contra la ventana, provocando el susto de los testigos, quienes corrieron rápidamente a la puerta del salón para detener a Batman de que hiciera algo terrible. Batman supo lo que había hecho y les hizo la seña a los policías para que se calmasen. Al fin y al cabo… todo era parte del plan.

Tras tranquilizar a los guardas, Batman fue donde se encontraba Black Mask y nuevamente le levantó del suelo con una gran facilidad, para luego acercar su rostro al del gángster y amenazarle…

—Puedo arrancarte la respuesta a golpes si así lo deseas, pero estoy dispuesto a darte otra oportunidad… ¿Qué es lo que quiere hacer el Joker?

Black Mask, que tenía la boca llena de sangre, apenas y pudo hablar con normalidad, pero decidió hacerlo por el simple hecho de que respetaba el hecho de que el Caballero de la Noche le diese una última oportunidad para confesar… Cosa que no hacía con las personas a las que interrogaba.

—Mmmphh… Solo para resumir… Hacer lo que siempre ha tratado de hacer con todo lo que hay a su alrededor… Ver el mundo destruido y en llamas…

—¿Destruir este mundo? ¿Sólo eso? —inquirió Batman, urgiéndole al villano a confesar más.

—Yo solo estoy en esto por el hecho de poder conseguir algunos de esos animales para llevarlos a Gotham… Al —Black Mask tosió—… Al igual que los otros… Pero… Tú y yo sabemos que al Joker no le bastará solamente eso. Tú y yo sabemos que él es del tipo de personas que disfruta con ver el mundo arder en llamas…

Batman ya lo sabía incluso desde antes que Black Mask se lo dijera, pero necesitaba oírlo de sus propios labios negros para convencerse de que no estaba equivocado. El Joker buscaría destruir el Mundo Pokemon solo por simple diversión. Ahora lo importante era saber en dónde iba a encontrar a los villanos de Gotham…

—¿Y los otros? —le urgió Batman sin soltarlo, más bien subiéndolo aún más al techo— ¿Dónde están los otros?

—Bane… —Black Mask luchaba contra la falta de aire— Bane se encuentra junto con el Joker… Es algo así como el segundo al mando… Los otros… Bueno… Tiene algo que ver con el hecho de hacerse "amigos" de ciertos pokemon.

—Habla claro, Black Mask… —le amenazó Batman mientras lo acercaba nuevamente a su rostro enojado.

—Los animalejos de hierba… —carraspeó Black Mask— estoy seguro que se llevarán muy bien con Hiedra…

Sin que Black Mask dijera nada más, Batman soltó al villano de sus manos al tiempo que la respuesta llegaba a su mente: Hiedra sería capaz de controlar a los Pokemon de Hierba, de la misma forma en que Freeze podría hacerse de los tipo Hielo y el Espantapájaros de los Fantasmas…

El Caballero de la Noche salió corriendo deprisa de la sala de interrogatorios, dándole paso a los estupefactos guardas que se encargarían de ponerlo en custodia. Tras hablar de forma breve con el alcaide, urgiéndole que acelerara la extradición del villano de vuelta a Gotham, salió a toda prisa de la prisión con rumbo a su batimóvil. Una vez dentro, Batman activó un intercomunicador que lo comunicó con Robin…

—Robin… Sé dónde va a atacar Hiedra. Prepárate para verme en Celadon City.

—A la orden —respondió Robin rápidamente.

Inmediatamente, Batman cambió la frecuencia de su comunicador para luego volver a hablar…

—¿Me escuchas, Alfred?

—Siempre, señor… —le contestó amablemente un hombre cuya voz denotaba sus 65 años de edad, además de un ligero acento inglés.

—Necesito que descargues a mi base de datos toda información que me pueda ser útil con respecto a los Pokemon de tipo Hierba.

—¿Planea capturar algunos, señor? —bromeó el mayordomo de la familia Wayne.

—Es probable que Hiedra Venenosa los utilice para hacerse con el control del gimnasio de Celadon City, si no es que también la propia ciudad.

—De inmediato, amo Bruce. Y una cosa más…

—¿Qué pasa, Alfred?

—¿Quizás quiera que también tenga listo el botiquín de Primeros Auxilios?

—Creo que puedo encargarme de Hiedra como siempre, Alfred —le contestó Batman un poco irritado por aquella insinuación.

—Pero por lo general, la señorita Hiedra nunca tiene a sus órdenes criaturas que podría utilizar para tratar de matarlo, señor…

Batman se quedó pensativo unos segundos. En realidad, Alfred tenía razón. Esto no sería como otras ocasiones que luchó contra aquella malvada dama de verde. Esta vez, tendría a muchos aliados que no dudaría en utilizar para detener a Batman, o peor…

—Voy a correr el riesgo, Alfred.

—¿Alguna vez no lo ha hecho, amo Bruce? —preguntó sarcásticamente el mayordomo de la familia antes de cortar la comunicación.

Aunque también Batman tenía sus propios aliados en este extraño y nuevo mundo. Batman miró por un instante el comunicador donde tenía la frecuencia de Ash Ketchum y después de unos segundos, volvió a poner la vista en el camino; pensando para sí: "Solo espero que no les necesite demasiado pronto esta noche…"


Mientras tanto en Pewter…

Debido al funeral de los 3 agentes, ni Ash, ni Misty, ni ninguno otro de los involucrados tuvieron tiempo de explicarle a Brock lo que sabían hasta el momento. Pero esa misma noche, en un intento para distraerles de toda esa vorágine de emociones que experimentaron apenas hace unas horas, la familia de Brock invitó a los muchachos a cenar a su nueva y remodelada casa.

El gimnasio seguía siendo igual de grande, pero ahora contaba con lo más avanzado en tecnología pokemon. En cuanto la casa, era ahora dos veces más grande y más amplia de lo que era antes del incendio, pero sin perder el toque sencillo que tenía antes del ataque de Bane. Durante la cena, Ash y el resto pusieron al tanto de todo lo ocurrido hasta ahora. Desde el momento en que llegaron los agentes después de ser perseguidos varios días, hasta el episodio heroico de Ash junto con los Legendarios de Alto Mare y el Dúo Dinámico. Toda la familia de Brock escuchó todo con un interés que casi rayaba en la emoción pero tanto Flint como el propio Brock se encargaron de bajarles los ánimos a los suyos; estos no eran momentos para actuar como si vieran una película muy entretenida. Había que mantener la cabeza fría…

—Pero… ¿Cómo vamos a continuar ahora que Jesse, James y Meowth están muertos? Ellos suponían nuestra mayor fuente de información —preguntó Brock, ya metido de lleno en el asunto.

—Es malo que ya no contemos con el elemento sorpresa, lo admito —respondió Ash pensativo, tratando de encontrar alguna solución—. Pero al menos todavía podemos contar con que Bill está a salvo con nosotros. Además de que está trabajando horas extra con la reconfiguración del Sistema de Almacenamiento.

—Y por mientras —aclaró Paul de forma ácida—, nos quedaremos sentados esperando a que el Joker y sus esbirros ataquen a alguna ciudad inocente.

El comentario no pasó inadvertido por ninguno de los presentes, quienes le dedicaron al entrenador (quién no se inmuto) una mirada fría y reprobatoria. Gary contraatacó diciendo:

—¿Tú crees que nos da gusto que estemos aquí sin hacer nada y además viviendo con la incertidumbre de no saber qué hará ese payaso? ¡Al menos tratamos de encontrar una solución al problema, en lugar de estar actuando como unos idiotas que solo hablan por que sí!

—¿Cómo me llamaste, Oak? —Paul se levantó de la silla furioso listo para ponerse al tiro con Gary.

—¡Acércate un poco para que te lo repita Ikari! —Gary se levantó también, haciendo caso omiso al arranque de furia del entrenador de Sinnoh.

Sus dos respectivas novias intentaban contenerlos en vano y todo apuntaba a que los dos entrenadores se iban a dar la refriega de sus vidas, hasta que Misty perdió los estribos y se levantó con tal fuerza que todo mundo se quedó atónito. Mayor fue la sorpresa cuando la entrenadora les gritó con aquella energía propia de ella…

—¡A CALLAR LOS DOS! ¡BASTA YA DE ACTUAR COMO UN PAR DE MOCOSOS DE 12!

Los dos entrenadores se quedaron quietos y no parecía que tenían ya los mismos ánimos para matarse como hace unos instantes…

—¿ES QUÉ ACASO NO ENTIENDEN QUE ESTO ES LO QUE AL PAYASO ESE LE GUSTARÍA DE NOSOTROS? TODOS ESTAMOS METIDOS EN ESTO Y DEBEMOS DE BUSCAR LA FORMA DE ARREGLAR ESTE PROBLEMA. ¡ASI QUE SIÉNTENSE DE INMEDIATO LOS DOS O LES JURO QUE LA QUE LES ROMPERÁ LA CARA SERÉ YO!

Luego de aquél arranque, muy bien justificado, de furia por parte de Misty; los muchachos regresaron a sus lugares sonrojados por la vergüenza, mientras que el resto quedó asombrado por el gran poder de convencimiento que la entrenadora de Cerulean podía tener a veces.

Ash rompió ese incómodo silencio al mirar a su novia y sonreírle con complicidad mientras decía:

—Esa es mi chica…

Aquello provocó alegres risas entre los presentes que terminaron por extinguir por completo la tensión de hace unos segundos, incluso Paul y Gary se encontraban riendo a carcajada suelta.

Sin embargo, la risa no duraría mucho ya que el hermano de Brock, Forrest, llegaría a toda prisa a donde se encontraba todo el grupo para darles noticias importantes…

—¡Oigan, muchachos! —les gritó con semblante preocupado el segundo hermano de los chicos Slate— ¡Vengan rápido! ¡En el noticiero están contando algo impresionante!

Ninguno de los presentes necesitó preguntar de qué se trataba y todos, al tropel, se dirigieron a toda prisa para ver en dónde atacó el Joker (o alguno de sus asociados)

Forrest puso la TV a todo volumen al tiempo que los muchachos, el resto de sus hermanos y los padres de Brock, se juntaban para poder ver el nuevo aparato que la familia compró junto con todo lo demás de la casa (una LCD de 65 pulgadas)…

—"Cuesta mucho trabajo ver estas imágenes, damas y caballeros, pero aparentemente podemos apreciar desde el helicóptero de nuestro noticiero que del Gimnasio de Celadon, parece que ha salido unas especies de raíces gigantes que además se están extendiendo a una velocidad sorprendente por los alrededores del gimnasio. Si esto no se detiene, pronto la ciudad quedará sepultada en una inmensa capa de vegetación…"

Ninguno de los presentes podía dar crédito a las imágenes que la conductora estaba transmitiendo a todo el Mundo Pokemon. Celadon City se encontraba atrapada en una especie de infierno vegetal de plantas mutantes.

—Esto debe de ser obra de esa bruja de color verde —intuyó Misty al ver indignada como la ciudad se encontraba siendo invadida poco a poco—. La tal Hiedra Venenosa.

—Creo que ya entendí qué es lo que pretende el Joker… —adivinó Max sorpresivamente.

—¿Y qué es? —le urgió May a su hermano— ¡No nos dejes esperando que esto es importante!

—Bueno… —Max se llevó un dedo a la barbilla en actitud pensativa— Dicen que junto con Bane y el Joker, se encuentran algo así como un astronauta congelado, un espantapájaros, un cocodrilo humanoide y esa tal Hiedra ¿verdad?

—Mr. Freeze, el Espantapájaros y Killer Kroc —intervino Drew—. Será mejor que te aprendas esos nombres, Max.

—Bueno, esos… —respondió el muchacho de 15 años un tanto fastidiado al ver que lo corregían—. Si lo piensan bien, muchachos… ¿Con qué tipos de Pokemon podrían ser afines?

El silencio que siguió de la pregunta –señal de que todos trataban de encontrar la respuesta–rápidamente fue interrumpido por una entusiasta Duplica, quién lo adivino casi a la primera…

—¡Es cierto! —decía la muchacha de pelo azul, al tiempo que levantaba un dedo triunfante— ¡El tal Freeze se llevaría perfecto con los Pokemon de Hielo, el Espantapájaros con los Fantasmas y Kroc se llevaría de maravilla con los Pokemon Acuáticos!

—¿QUÉ? —gritó Misty horrorizada ante lo último que dijo Duplica— ¿Ese fenómeno amigo de los Pokemon Acuáticos? ¡Sobre mi cadáver!

—¡Oigan, oigan! —Gary interrumpió a los muchachos— ¡Aún hay más en las noticias!

Todos se callaron para seguir oyendo…

—"Tenemos noticias de que un enorme tanque (si es que eso es) de color negro se dirige a toda velocidad con rumbo al gimnasio. Damas y caballeros, si nuestras esperanzas están en lo cierto, entonces Batman se encuentra en rumbo para buscar ponerle fin a este problema y rescatar a quienes estén adentro".

—¡Qué bien! —exclamó emocionada Dawn— ¡Estoy segura que Batman le dará su merecido a esa bruja Hiedra!

Casi todos estaban emocionados al saber que Batman ya se había adelantado, pero Ash no perdió el semblante preocupado y Misty lo notó inmediatamente…

—¿Pero es que no te da gusto saber que nuestro amigo enmascarado está en camino? —le preguntó un tanto exasperada la pelirroja a su novio— Estoy segura de que arreglará este asunto en un dos por tres.

—Lo que pasa es que alguien está decepcionado porque no tendrá su dosis diaria de protagonismo, jejejeje —se burló Gary, contagiado de la euforia general.

—Me temo que no es eso —intervino Tracy, provocando que todo el entusiasmo se apagara de un de repente.

—¿En-entonces qué es? —las muchachas preguntaban asustadas.

Ash se volvió con Misty y le preguntó:—¿Recuerdas cuando a Tracy y a mí nos paralizó por accidente un Vileplume?—.

Misty lo recordó sin problemas. Cuando los tres se encontraban viajando por las Islas Naranja, durante un descanso que hicieron en una de las tantas islas del archipiélago, a Tracy y a Ash les paralizó por accidente un Vileplume y permanecieron en cama varias horas, hasta que Misty los pudo curar con una planta especial.

Todos parecieron adivinar, a pesar de no estar familiarizados con ese incidente…

—Imaginen que no nada más sean varios Vileplume. Imaginen que haya más pokemon de hierba. Todos y cada uno con habilidades distintas de entre cada especie —habló Ash a todos los presentes con una voz adusta.

—Ni siquiera Batman podría ser capaz de aguantar eso —se levantó Brock, contagiado de un sentimiento de ansiedad.

—¿Y si Max está en lo cierto y Hiedra pudiera ser capaz de influenciar a los Pokemon de Hierba de alguna forma? —preguntó Drew de forma titubeante.

Ash se levantó de inmediato, para luego decirles a todos…

—No puedo dejarlo ir solo a ese lugar. Debo ir a ayudarlo.

—Voy contigo —segundó Brock—. Estuve demasiado tiempo inactivo mientras ustedes hacían parte del trabajo. Ahora es mi turno de ayudar…

Ash no dio muestras de oponerse y decidieron irse juntos. Pero antes de eso, Flint intervino por primera vez en toda la tarde…

—Me permito recordarte, Brock, que los pokemon de tipo roca pueden estar en desventaja contra los de hierba.

—No te preocupes, papá —le respondió Brock con confianza—. Digamos que, al igual que Ash, tengo unos cuantos trucos bajo la manga.

—¡Esperen! —Misty les gritó a los muchachos obligándoles a volverse con la pelirroja— También iré yo.

—Pero Misty… —empezó a decir Ash preocupado—. Los pokemon de agua no podrían servir de mucho tampoco.

Misty le puso un dedo a los labios de Ash, obligándole a guardar silencio, para luego decirle con una sonrisa de confianza…

—Ya me he mantenido fuera de esto lo suficiente, Ash. Además, ni tú ni Brock son los únicos que tienen unas cuantas sorpresas. No son los únicos que han entrenado durante todos estos años. Además… —la pelirroja les guiñó un ojo— hace años que no tenemos una aventura juntos como antes.

Los dos muchachos sonrieron y sin más que decir, accedieron a llevar a Misty.

Pero antes de eso…

—Tracy —Ash se volvió una vez más al grupo—. Creo que también sería buena idea que vinieras con nosotros. Con el tiempo que has pasado con el Profesor, seguramente has aprendido muchas cosas sobre Pokemon que quizás nos puedan ayudar.

Tracey se levantó del sillón de donde se encontraba y dijo con tono solemne…

—Quizás mis Pokemon no sean tan fuertes como los de ustedes, pero me sentiré honrado Ash.

Con el equipo listo, Ash le dijo a Gary…

—Gary, tú y los muchachos regresen a casa del Profesor. Recuerden lo que acordamos cuando fuimos por Black Mask, no pueden vernos todos al mismo tiempo por el momento. Ya llegará el tiempo para ello.

—Por supuesto, Ash —le respondió entusiasta su ex-rival mientras le tendía su mano.

—Y no necesito recordártelo… Si algo me llegara a pasar… —comenzó Ash.

—Verás que eso no ocurrirá, amigo —le cortó Gary con una sonrisa—. Ahora muévanse, y tengan —Gary les entregó la pokebola que contenía a Skarmory—. No creo que Pidgeot pueda con los cuatro.

—No lo necesitaremos, Gary —respondió Ash sonriente, para el asombro de los presentes— Pidgeot podrá perfectamente…

—¿Pero cómo… —empezó a formular Paul una pregunta que nunca pudo concluir, ya que los entrenadores habían salido afuera, con todos siguiéndoles.

Una vez fuera, Ash liberó a su Pidgeot y le ordenó que llevara a en su lomo a Misty y Tracy. En cuanto a Brock y él, Ash se adelantó un poco y se llevó sus dedos a la boca para proferir un fuerte silbido que se pudo oír incluso más allá de la ciudad. Un silbido que fue capaz de oír cierto pokemon, cuyo rugido se dejó sentir a varios metros de distancia.

De repente, de entre las nubes salió volando a toda velocidad un majestuoso Charizard que rápidamente llegó donde su entrenador. Una vez en el suelo, el Charizard rugió de alegría al volver a ver a Ash, y le permitió acercarse para acariciarle por detrás de la cabeza.

—Hola, viejo amigo. Sabía que vendrías…

Todos parecieron satisfechos con el hecho de que Ash contaba con Charizard, quien no solo les facilitaría el viaje, sino que además era un poderoso aliado en este tipo de situación que se avecinaba. Tras los buenos deseos por parte de todos, Ash llamó a su Pikachu para que se colocara en su hombro, y tras subir junto con Brock a lomos del lagarto de fuego, al igual que Misty y Tracy hicieron lo propio con Pidgeot, los pokemon levantaron el vuelo y se dirigieron a toda velocidad con rumbo a Celadon para detener a Hiedra.

6 héroes distintos: Batman, Robin, Ash, Misty, Brock y Tracy, se dirigían desde lugares diferentes a un mismo destino. Todos juntos, unidos en una causa común


He vuelto... Ojalá la inspiración dure más tiempo esta vez.

Aaron