PET SHOP HORROR

[Harry Potter – Universo Alterno]

[Yaoi – Parejas Varias]

[Kaede Sakuragi]


Nota Principal – CAMPAÑA: No permitamos que el PLAGIO se lleve nuestro trabajo, así que si conoces una historia Robada, por favor denúnciala a sus respectivos dueños. No es justo que nuestras horas de dedicación se vayan a la basura y se vean inmiscuidas en una total falta de respeto para el Autor y los lectores. Entre más luchemos, más saldremos adelante. Kaede Sakuragi adherida a esta propuesta. Gracias, Katrinna Le Fay, por prestar tus palabras, y que seamos varios en gritarlas.


Con ayuda de Luna Shinigami

Beteado por Ros Potter


La noche en Londres esta vuelta era bastante estrellada, aunque no había luna llena, era cuarto menguante en la fase ultima. Las calles algo desiertas por la hora ya tarde, había poco movimiento pero aun así algunos negocios como bares o restaurante estaba abierto. Una esquina bastante concurrida, estaba algo alborotada, mucha gente estaba sentada afuera, en las mesas con sus vasos de bebidas y algo para picar, mientras hablaban animadamente.

Una de las figuras salio de uno de ellos, camino por la desértica calle de la esquina, doblando hacia un lugar aun mas solitario y silencioso. Con pasos firmes, alegre por la bebida en su sistema y hablando solo sobre planes futuros con su novia, con la casa y la familia que pensaba tener. Estaba llegando a su auto cuando sintió que algo lo observaba. Se giro despacio no encontrando nada, solo árboles que se mecían por la suave brisa, como no encontró nada de interesante, tomo las llaves de su bolsillo y cuando quiso abrir la puerta algo lo tomo por detrás y de allí sintió como su cuello era perforado por algo, haciéndolo gritar de dolor.

Alguien corrió hacia el lugar, enfundando un arma y apuntando hacia todos lados, en busca de lo que el grito había sido. Llego hasta el único auto estacionado y de allí encontrar el cuerpo de un hombre muerto, totalmente desangrado. El movimiento entre las sombras lo hizo ponerse en guardia y sin dudarlo cuando vio alguien huir de allí... disparo.

- Demonios! - gruño alguien que cayo al suelo, mirando con sorpresa su brazo herido, al levantar su vista se encontró con un hombre de unos 40 años, ojos algo claros, su cabello castaño oscuro, tirando azulado le apuntaba en la cara.

- Alto ahí! - grito con el arma aun en mano observando las sombras, no sabia que demonios se movía, no veía realmente nada en tan densa oscuridad, pero sabia por el simple movimiento y ese gruñido que había encontrado al atacante y le había disparado.

- Maldito sicópata! - la vos salio de entre las sombras lo mas fuerte posible - Por que me disparo! - gruño molesto, la sombra se incorporo un poco, con el brazo herido saliendo hacia una tenue luz - Baje la maldita arma, maldito idiota.

- Usted huyo - no bajo el arma, no sabia si aquella voz con todo y persona estaba armada - Además no se queje, agradezca que no lo mate. Quejicas - dijo en rin tintín.

- No. Me. Llame. Así - gruño apareciendo bajo la luz del farol, vestía un traje negro con gabardina del mismo color, sus cabellos negros caían sobre su rostro, pero aun así sus ojos oscuros sobresaltaban su piel blanca - Maldito perro sarnoso - gruño por lo bajo. Apareciendo con un brazo herido, mientras la sangre caía al suelo y este lo miraba en forma molesta - Por que me disparo? – pregunto con desprecio y molestia que el detective casi podía jurar que era un gruñido animal.

Alzo una ceja de forma aristócrata para ser un simple policía - Los inocentes no salen corriendo de la escena del crimen "Quejicus".

- Yo no huía de aquí - le miro despacio - Quise atrapar al maldito que golpeo aquel hombre - señalo hacia un lado de la calle, justo detrás de donde estaban empezaba un pequeño parque infantil, donde algunas hamacas se movían solas - Pero usted estúpido perro me disparo y el agresor escapo - No sabia ni creerle o no, pero al final su buen corazón le hizo guardar el arma y acercarse al tétrico sujeto - No me toque! - manoteo el brazo que iba directamente hacia el herido - Idiota - gruño por lo bajo mientras se giraba y empezaba alejarse.

- Ey! Quejicus debemos ir a un hospital!

- No iré a ningún lado con usted! - le escupió con asco mientras iba en dirección al parque, estaba mas preocupado por lo que había "atacado " al humano antes, que por la maldita herida. No había podido ver exactamente que era, pero su agilidad, su precisión y hasta su frialdad en matar al instante lo hizo estremecer. Quizás debería volver a la tienda y contarle al conde sobre eso.

- Ey, esta herido - dijo agarrándolo de nuevo y siendo mas grande, lo cogió de la cintura como se hace con un bulto de papas y se lo hecho al hombro.

- Suélteme! - gruño, pero se quedo quieto un momento por que de repente sintió un escalofrió, segundos después con su agilidad lo hizo caer al humano, mientras aquella criatura que había atacado antes, se había abalanzado sobre ellos, logrando solo que esta desgarrara la espalda, el detective grito por el golpe, pero se sorprendió que al siguiente instante algo había atacado a su preciada carga y salir corriendo entre las sombras. Solo viendo quizás un enorme animal con garras salir huyendo del lugar.

- Una ambulancia - se escucho decir de repente, Severus observo al humano estaba a su lado con un teléfono móvil - Si, soy el detective Black, Sirius Black. Necesito una ambulancia en el parque oeste, cerca de la manzana de bares, si... esa misma. Un hombre herido y otro apunto de morir, que vengan algunos con armas, creo que un animal salvaje los allá atacado, si... si... aquí estaré - Cuando colgó miro al hombre tirado en el suelo - Bien Quejicus, ya viene la ambulancia, así que quédate quietecito y no te desangraras mucho.

Severus gruño molesto:- Déjame en paz - intento levantarse con dificultad, que fuera lo que lo ataco lo había dejado realmente mal herido.

- Sirius - la vos de otro hombre llamo la atención, venia corriendo agitadamente, sus cabellos castaños, sus ojos mieles resaltaban bajo la luz del farol.

- Genial, otro mas... - dijo por lo bajo molesto el vampiro.

- Ya cállate Quejicus que estas desangrándote, Rems por aquí! - grito escandalosamente el "perro".

- No tengo nada - dijo entre dientes, debía salir de allí, no había comido, estaba débil y para colmo de males tenia que aguantar a este perro y su perrito. Con dificultad se levanto, intento acomodarse las ropas y huir de allí aunque sea golpeando al pequeño mutt de paso

- Ey man - le dijo de nuevo agarrándolo de la cintura - estas herido carajo y te quedaras aquí hasta que llegue Remus y te llevemos al medico así tenga que llevarte atado.

- Suéltame - su vos fuer gruesa, sus ojos se tornaron un toque rojo y el aroma que despedía era algo dulzón - Suéltame ahora mismo, Sirius Black - su vos de mando hizo que penetrara en la mente de este, casi tambaleándolo despacio hacia atrás, cuando sintió el agarre débil se separo, vio como el otro humano se acercaba, extrañamente tenia un aroma muy conocido, gruño ante eso. Solo miro por última vez aquel sujeto y con su habilidad... desapareció.

- Que mier … - dijo parpadeando cundo Remus se hizo a su lado.

- Sirius estas bien? Que paso?- le pregunto el de cabellos castaños y ojos miel

Sirius le miro fijamente y luego a la nada - Si te digo jamás me lo creerías Moony... nunca me lo creerías.


La noche era especial, muchas personas se le quedaban mirando embelezados, era aristócrata desde hacia mucho tiempo, y hoy tenia ganas de divertirse. Camino elegante entre los lugares populares, pero ningún humano llamo su atención, aunque quizás debería buscar algo antes de ir a dormir, necesitaba "alimentarse". Vio unas muchachas, lindas, reían cuando lo vieron y cuchicheaban cosas sin sentido, aunque no le importaba quizás terminar entre sus sabanas. Rió despacio, hizo una reverencia, y cuando se disponía a cruzar la calle para ir a presentarse, alguien lo tomo del brazo y lo hizo hacia atrás. Un auto paso segundos después, casi atropellándolo sin no fuera por que aquel humano le había salvado la vida.

- Deberías tener cuidado - dijo una voz demasiado varonil a su oído... con una mano fuerte sosteniendo su brazo aristocrático. El rubio se giro, levantado su ceja observando aquel espécimen de hombre, castaño, ojos mieles, algo dejado en cuestión de cutis y ropa. Por uno momento lo observo descaradamente, alejándose un paso por lo menos y observándolo de arriba abajo.

- Un cumplido entonces por su... momento de héroe - susurro despacio, el aroma de aquel hombre era bastante fuerte para su instinto lobuno.

- No soy un héroe - negó - mire antes que usted al parecer el semáforo, hubiera sido una desgracia que alguna calamidad hubiera pasado esta noche.

Lucius lo observo detenidamente, para luego sonreír - Lo tendré en cuenta - le dijo despacio acercándose a este, levantando su mano y de allí tocar sus cabellos castaños sorprendiéndolo.

Remus lanzo un poco la cabeza hacia atrás aun así le sonrió mostrando dos largos caninos - Disculpe, mi nombre es Remus Lupin y a quien tuve el gusto de salvar.

- Puedes llamarme Lucius - le dijo despacio mientras sacaba una pequeña basurita del cabello de este - Parece que estuviste en un lugar con chocolate - le dijo pícaramente cuando de entre los cabellos saco algo de ese dulce oscuro ya seco - Señor Remus, debo decir que sus... forma de divertir son algo inusual - sonrió en forma aristocráticamente, dando a entender que el pobre hombre había tenido una de esas sesiones de sexo con "juguetitos y comida".

- Oh no. No. Es que soy adicto al chocolate - se defendió de manera graciosa y hasta inocente para su edad, en contraste a su propio cuerpo.

El rubio sonrió:- Adicto al chocolate - sonrió cuando paso su dedo índice por el cuello y de allí llevarlo a sus propios labios - Mmm con almendras y nueces - sonrió despacio viendo la turbación del otro - Jamás había conocido a nadie que fuera tan ... - le miro otra vez, desnudándolo sin reparo con la mirada - Inusual como usted.

El sonrojo no pudo evitarlo – Yo inusual? - pegunto rascándose la cabeza – He ... le gustaría tomar algo? Digo una cerveza un té... algo así.

- Un whisky quizás, luego de tanto dulce me supongo que por lo menos querrá algo fuerte - le dijo mientras empezaba a caminar, llevándolo a un exclusivo restaurante con terraza en el primer piso. Ambos hombres fueron llevados, atendidos y de allí quedaron en silencio un momento.

Lucius disfrutaba aquello, aquel humano era bastante fibroso por lo que podía ver sus manos, trabajador y además con un aroma a chocolate, y a él quien tanto le gustaba robar los bombones suizos del conde. El castaño se sentía fuera de Lugar, fuera de contexto allí y un tanto nervioso e incomodo he es un bonito lugar. Mirando todo.

- A que se dedica, señor Lupin. Espero que no a salvar vidas como la mía - rió despacio, tomando su bebida observándolo con aquellos ojos grises penetrantes.

- Soy detective de Scotland Yard – la sonrisa orgullosa adorno su rostro sacando su placa y mostrándosela pero no era de plata a pesar de ser plateada.

- Detective, interesante - dijo despacio admirando aquello - Y dígame, estaba buscando algún ladrón, en algún lugar donde fabrican chocolate y por casualidad usted fue... victima de quizás sus mas exquisitos bombones? - pregunto con un poco de burla.

- No. Es que yo. Oh, yo ... he … mmm … yo …. - se enredo solo la lengua mientras su rostro mostraba unas mejillas bastantes sonrojadas infantilmente – Bueno no estaba buscando ladrones en una fabrica de chocolate aunque me gustaría – sonrió avergonzado.

- Entonces algún "juego" con el chocolate?

- Tampoco - dijo enfurruñado - seguro algún dulce se quedo en mi cama y luego en mi pelo, nada del otro mundo.

- Ah, entonces, en allí donde disfruta más el chocolate, enredado entre sus sabanas - el rubio sonrió pícaramente mientras tomaba su whisky, imaginándose quizás libidinosamente la escena.

Alzo su vaso y claro se atraganto, jamás había estado cohibido de esa forma - Bueno puede ser.

Lucius se sorprendió, sonriéndole despacio coquetamente:- Interesante - susurro mientras bebía otro trago - Debo decir que su novia estará mas que satisfecha, sexo y chocolates en una sola vez, es bastante... - rió por lo bajo.

De nuevo rojo - No me gustan las chicas - dijo mirándole con algo de seriedad.

El lobo sonrió, siempre provocaba eso en las personas, su personalidad, su aroma y su esencia de criatura mágica provocaba que las personas con las que invocaba su poder, fuera como un suero de la verdad. Y así su victima caía en las mejores fantasías, y el se alimentaba de eso. Aunque desgraciadamente no tenía ganas de hacer desaparecer semejante espécimen humano. Suspiro un poco, quizás tendría que ir a comer a otro lugar:- Una gran lastima para las damas y una gran ventaja para su novio entonces.

- Tampoco tengo novio, no tengo mucho tiempo con mi trabajo, hoy salía para mi departamento. Llevo 25 horas de servicio y no he dormido nada.

- Le gustaría pasar la noche conmigo? - fue directo, fue discreto y hasta tentador, por que se acerco hacia Remus de repente y el aroma dulzón lleno las fosas nasales del humano - Puedo hacerlo dormir como un bebe luego de unas horas de sexo - ronroneo despacio.

Remus abrió grandemente sus ojos y lamió sus labios cuando sonó el chasquido de radio policial en su cinturón. De inmediato su actitud y pose cambio como si dentro de un mismo cuerpo habitaran dos personalidades completamente diferentes – Sirius. Sirius me escuchas? - se levanto y miro al rubio, pero sus ojos pasaron de miel a dorado - creo que la conversación será en otra ocasión - le beso la mejilla cerca a los labios y salió del restaurante con agilidad.

El rubio parpadeo varias veces, no supo por que, pero el encanto se esfumo, lo vio bajar a toda prisa y luego verlo perderse por la calle lateral. Levanto su ceja aristocrática, tenia hambre y por lo visto no iba a poder hacer nada con ese dulce chocolate. Gruño molesto, cuando fue a pagar y querer bajar las escaleras, un escalofrió sintió en su espalda, cuando se giro sintió como algo pasaba con rapidez entre los techos para luego desaparecer.

Eso había sido extraño, y mas si su estomago pedía a grito comida.


Al otro día, en el edificio de Scotland Yard, era temprano, por lo tanto no había mucha gente.

Por eso extraño los gritos que se escuchaban desde el departamento de homicidios, donde una acalorada discusión iba subiendo de tono. Los dos detectives amigos se miraron uno a otro, la vos era malditamente conocida y los gritos de la otra persona aun mas. Apresuraron su paso al llegar hacia una de las tantas oficinas no pudieron evitar escuchar como algo caía al suelo y se rompía algo.

- Repítelo Potter! REPITELO!– se escucho la vos de Ron Weasley con odio.

- Que tu hermana era una puta! – Harry se levanto del suelo con el labio partido – Reconócelo, varios aquí te dirán que bien la pasaron entre sus piernas – gruño mientras se abalanzaba contra el pelirrojo que se había soltado de sus compañeros, con movimientos ágiles el morocho esquivo el golpe, con una patada justo dada en las costillas lo hizo doblarse aprovechando darle un buen golpe en el rostro, logrando romperle la nariz.

- POTTER! – se escucho gritar al capital Kingsley.

- Y para que sepas… - siguió hablando el otro ignorando los gritos y los que intentaban separarlo del otro que estaba caído – Me separe por que la encontré montándose no con uno o dos tipos – grito – ERAN TRES! TRES! GINNY ERA LA PUTA MAS COTIZADA! - Ron se levanto y se dirigió hacia el, logrando golpearlo fuertemente, ya que lo sujetaban sacándole el aire cuando le pego en el estomago.

- YA BASTA! SEPARENLOS! – la vos del capitán negro se hizo resonar por sobre los gritos, insultos y algo de aliento de sus compañeros – POTTER ESTA SUSPENDIDO. WEASLEY LO MISMO PARA USTED! – se interpuso entre ambos muy enojado – Potter, luego de eso recoja sus cosas, por que no volverá a ser miembro de esta unida y de ninguna otra. Me tiene harto.

- Si! Vete con la puta china esa, que también abre las piernas a todo cliente que pasa por su tienda de mascotas – el pelirrojo le grito sonriéndole con desprecio, por eso no vio venir el golpe. Harry se había soltado con una agilidad felina de sus compañeros empujados a su capitán y de allí lanzarse sobre su ex cuñado, el golpe que le dio en el rostro no solo lo termino noqueando, si no que le rompió la mandíbula.

- POTTER! – cuando lo separaron este parecía no ser él mismo, sus ojos tenían un lado demente y muy peligroso.

- Váyase a la mierda! – le gruño a Kingsley, mientras se soltaba de los valientes que habían ido a sostenerlo, tomando su chaqueta que estaba en uno de los pocos escritorios que no se habían interpuesto en la pelea, dejando la placa y la pistola sobre el escritorio – Renuncio – rió despacio tomando el pequeño bulto que estaba escondido bajo el escritorio –Y sabe que .. – rió aun mas – Eso lo sabrá mi tía – y sin mas, salio con su preciada carga en brazos hacia la puerta mirando a los dos hombres que habían llegado.

- Harry …

- Ahora no Sirius, en serio, ahora no – y sin más tomo el ascensor y despareció de allí.

Black y Lupin se miraron entre si, para luego mirar dentro del departamento, unos médicos atendían al pelirrojo en el suelo y decían algo de que no podría hablar por unos meses y algunos discutían por lo bajo que se lo merecían. Lo peor era la cara de espanto del Capitán, las últimas palabras de Harry lo habían afectado, por lo tanto empezó a maldecir a todo el que se le cruzaba.

Era bastante temprano cuando el golpe de la puerta trasera se sintió, a Draco le extraño ya que no esperaba a nadie y además estaba alimentando a sus pequeñas criaturitas. Salio de aquella habitación donde yacían en el suelo tres cuerpos moribundos, que pedían ayuda al rubio mientras veían como las bestias se acercaban para "desayunar". Salio cautelosamente, yendo hacia la parte de la cocina y de allí ver a cierto detective dejando con delicadeza algo sobre el sofá.

- Potter? - le llamo extrañado, la tienda estaba algo silenciosa.

- No sabia a donde traerlo - susurro despacio, mientras destapaba aquel bulto que dormía con pequeñas lagrimas en sus ojitos.

- Eso es... - dijo en vos baja mirando aquella criatura.

- Mi hijo - suspiro despacio - la cosa que quería deshacerse mi EX esposa, era a mi hijo - susurro pasando sus dedos por los cabellos despeinados oscuros - la maldita jamás me dijo que había tenido un hijo, jamás - el semblante del detective era desconcertante - Maldita puta - gruño mientras llevaba sus manos a su rostro y allí gruñir tratando de no gritar para no despertar al niño para luego empezar a reírse angustiado - Me dijo que lo traía por que no lo quería, que era una copia mía a su edad. Que era un estorbo, que era hora que su padre se encargara de tenerlo, es más, me dio los papeles legales y todo para deshacerse de él - le miro despacio - Y la muy puta también me había traído papeles de adopción, si no lo quería, tenía que firmar documentos para que lo dejara tirado en un orfanato, uno de los peores. Draco! El peor de todo Londres! - alzo su vos casi gritando.

El pequeño gemido hizo girar su rostro, y vio al pequeño niño de ocho años mirarlo con miedo, sus ojos verdes resaltaban entre la maraña de cabello negro, su pequeño cuerpecito temblaba y estaba a punto de llorar.

- No, Albus, no llores - susurro despacio el detective, pero este pareció temerle

El rubio solo pudo escuchare atentamente, apenas moviendo sus cabellos lacios sobre sus hombros, hasta que vio aquellos ojitos hundidos de miedo y con suavidad con la que trataba a sus mascotas, bajo sus largos brazos y con las manos abiertas, alzo al pequeño - Hola pequeñín - dijo suavemente con temor a asustarle y meciéndolo despacio entre sus brazos, el niño temblaba pero aun así el latido del corazón tranquilo lo relajo un poco. Observo a su papa y empezó a llorar silenciosamente.

- No, Albus, no - susurro angustiado el morocho - No te haré nada. Lo siento si te asuste, pero... - no tenía escusa, estaba desarreglado, tenía el labio hinchado y aun tenia sangre en sus manos del otro policía. Gruño molesto levantándose de repente y alejándose un poco, caminando de un lado a otro como león enjaulado.

- Ya pequeño - se sentó con la finura de muñeca china sentándose en la mecedora sin soltar al niño - Cálmate Potter - le ordeno pasando sus manos por el cabello enmarañado del niño - estar tan agitado hace que asustes al pequeño, aun cuando estés enojado el niño no merece tu insatisfacción, ahora mismo te calmas - alzo su mano y le señalo un cuartito - Entra a lavarte la cara al menos, parece que hubieras salido de la morgue, y cuando parezcas, escucha bien, parezcas una medio persona decente vuelve a tomar el té con Albus y conmigo. ¿Quieres Cheescake de Agaras y te de Limón? - le dijo con suavidad al nene.

El pobre niño le miro extrañado, dudando. Jamás le había preguntando que quería o por lo menos le habían dado cosas ricas, siempre lo trataron como un animalito o un pordiosero. Las ropas eran viejas, ajadas y demasiadas sucias. Pero asintió despacio sin entender lo que le ofrecían.

Harry se había ido al baño, limpiado la sangre del otro y mojado el rostro, mirándose al espejo gruño otra ves, Ginny se había presentado allí, saludado a Ron como si no hubiera pasado nada, y cuando el entro ella miro con desprecio le dijo que tenia su paquete en el patio, lo había dejado allí para que no ensuciara, y se había ido como si nada, cuando el fue a ver que era, casi se muere de la impresión. Un niño de ocho años, era mas pequeño que lo habitual, paradito allí en el medio del patio con un morral viejo con cosas y cuando lo vio supo que era su hijo, y este su padre. Eran un calco en viejo y en joven.

Había ido a buscar a su ex, pero ella había partido quien sabe donde, le reclamo al pelirrojo y le dijo que por que le había ocultado tal cosa, y el maldito había respondido que ella le había dicho que era un recogido de la calle y que no tenia por que cargar algo que no era suyo.

Ahí había empezado toda la discusión.

Cuando salio encontró al conde, sentado en su sillón junto a Albus, quien comía con temor y hasta con susto, a un costado el lobo albino, del otro el pequeño murciélago, extrañamente con un ala herida, en la mesa comiendo parte del pastel.

Más el rubio solo le ayudaba - Así no, mira - dijo con suavidad ayudándole con la cuchara - Rico ¿verdad? a mi me encantan los postres, y seguro a ti también mi pequeño reptil - le sonrió pasando sus manos por la caria sucia - Oh, quieres leche? es rica, nutritiva y te ayudara a crecer tanto como el neandertal bueno para nada de tu padre, claro mucho mas guapo.

- Draco, no le digas cosas como esa - gruño ya mas calmado - Por que esa rata alada debe comer en un platito pastel - gruño tomando la taza gimiendo ante el escozor de su labio, el cual aun seguía sangrando

- Porque Sevy no va a comer en el suelo, que descortesía de tu parte – gruño besando la alita de su murcielaguito - No le hagas caso Sevy, que va a saber un neandertal atrofiado con cerebro de mosquito de las clases estrictas de etiqueta china - aquel ambiente fue cortado por una pequeña risilla tímida, ambos hombres se giraron para ver al pequeño que al ser descubierto, bajo su cabeza y gimió despacio llenando sus ojitos verdes de lagrimas. El lobo albino gruño molesto mientras con una dulzura jamás vista, empezó a lamerle el rostro. El pequeño Sevy chillo un poco, y apenas pudo llegar al regazo del muchachito y de allí batir sus alitas graciosamente, ya que era un poco rechoncho y muy cómico sus colmillitos. Albus lo tomo despacio y acaricio la cabecita negra.

- Te has ganado a mis dos mascotas más amadas Albus - dijo con suavidad Draco.

- Eso es - dijo el morocho mirando casi con suplica al rubio quien vio las intenciones y empezó a negar. Pero antes de que le dijera sus opiniones - Seria perfecto, así tu tienes compañía, lo protegen tus mascotas y yo puedo buscar trabajo - rió despacio - Me despidieron sabes? - rió tontamente mientras despeinaba sus cabellos nervioso.

- Potter eres un … - empezó a decir en vos alta, enojado, pero el gemidito del pequeño Albus, lo hizo detenerse – No pequeño, no te preocupes – le dijo con ternura – Aquí Luc y Sevy te cuidaran bien – miro mal al morocho – Y tu … - gruño levantándose, yendo hasta este y jalándolo del brazo hasta la cocina – Maldito bruto tarado – gruño mirándolo con aquellos ojos grises tan mercurios molestos – Como se te ocurre que puedo tenerlo aquí. Es una tienda de mascota, no una guardería. Y como es eso que no tienes trabajo? Eres un maldito detective de Scotland Yard, Merlín! – dijo con fastidio, mientras gruñía y lo maldecía por lo bajo.

- Golpee a mi ex cuñado – gruño recordando mientras miraba sus manos, estaban algo hinchadas por los golpes que le había propinado – Necesito el favor, Draco, por favor – le puso esa cara de cachorro abandonado, mientras lo tomaba de ambos brazos en forma delicada – Por favor – susurro despacio mirándolo a los ojos. El morocho era un poco más alto que el rubio, los ojos verdes miraban intensamente el rostro de este, mojándose los labios despacio, concentrado en la boca del otro. El aroma del incienso empezó a circular en toda la cocina, el ambiente se volvió raro y Draco por un momento perdió toda razón de su alrededor, pestaño despacio, mientras su cara se mostraba dulce y algo sonrojada. El cuerpo de Harry se movió despacio, lentamente para ir acercándose al del conde mientras se inclinaba un poco en dirección de su rostro. Apenas unos milímetros y el roce estaba justo...

- NO! – grito de repente Draco, empujando a Harry con violencia, cuando este se sorprendió tropezó y cayo al suelo. Iba a protestarle cuando vio que el rubio estaba de rodillas, sosteniendo una mamba negra, bastante larga y grande para que sea normal – Blaise, estate quieto – gruño el conde, mientras jalaba a la resbalosa serpiente, mostrando sus colmillos con la intención de morder al detective – BASTA! – con una mano libre le dio un manotazo en la cabeza – No seas infantil – le regaño como si fuera un niño - Nada de eso! - gruño exaltado, mirando mal a la serpiente - Luego hablaremos - dijo entre dientes, mientras en toda la tienda se escuchaba los chillidos de los animales, el gruñido de unos y el rasgar del suelo de otros - No. Se. Metan! - grito mirando a cada uno de ellos que se silenciaron al instante. Luego observo al morocho con el ceño fruncido- Que?

- Jamás voy a entenderte - miro al letal animal que siseaba en su dirección - No he echo nada para que me atacara - miro mas allá, vio al niño estar quietecito sobre el sofá, con el lobo - Y sabes que? Tienes razón - dijo resignado, levantándose - No se por que lo pensé, pero no puedes tener a Albus - ambos salieron de la cocina, Draco dejando a la serpiente en su terrario cerca - Se lo llevare a una tía que vive en Liverpool seguro ella podrá tenerlo hasta que consiga algo - su vos era seria y melancólica - Lo siento pequeño - susurro intentando tomarlo en brazos, pero el lobo gruño molesto, interponiéndose entre ellos. El murciélago mostró sus dientes, y gruñían en dirección del conde.

- No! - volvió a decir el rubio - No... no se puede. Pero... - dio una patada en el suelo, maldiciendo en vos baja mirando a sus dos preciados animales, Harry vio la interacción dándose cuenta que quizás el rubio tenia el don de entender lo que las bestias decían – De acuerdo, Potter - siseo mientras lo miraba - Puede quedarse. Prometo que mis mascotas no le harán nada - suspiro acercándose al niño - Verdad Albus, que quieres quedarte conmigo? - su vos era dulce que el morocho tuvo un poco de envidia. El pequeño muchachito miro a su padre temerosamente, esos ojitos verdes parecían suplicar y no tuvo otra opción.

- OK, pero te portaras bien, yo veré como nos arreglamos - dijo este acercándose y besando su frente - Todo saldrá bien – acaricio el pequeño rostro del niño, estaba algo sucio y se notaba que había llorado por el rastro que había dejado. Harry suspiro desganado – Iré a buscar unas cosas y regreso – miro al conde despacio tomando su mano entre las suyas - Gracias – susurro besándolas despacio – Nos vemos campeón – le dijo a su hijo y salio de allí con rapidez.

Draco observo despacio sus manos sin entender lo que había sucedido.

- Allá va el valiente león - la vos de Severus se escucho luego que el otro partiera, para luego hacer un gesto de desagrado - Vomitare el pastel - gruño mientras se sentaba en uno de los sillones, con su brazo vendado.

- Admítelo, romperle la mandíbula al Weasley hubiera sido un buen espectáculo - Lucius tomo la tasita de te y empezó a beber - Esta frío - gruño despacio, mirando luego al pequeño que estaba a su lado.

- Puedo calentarlo - susurro pasito mirándolo nervioso - Se hacer Té, la señora donde estaba me enseño muy bien mis labores - todos allí se le quedaron viendo, sorprendidos y hasta por un momento mudos. El niño tembló, pensó quizás había dicho algo que no debía y sus ojos volvieron a llenarse de lagrimas.

- No llores - susurro Draco, acercándose despacio, para limpiar las lagrimas de su sucio rostro - No hiciste nada malo, solo que... - titubeo un momento.

- Puedes vernos y escucharnos? - Lucius había levantado una ceja en forma de desconfianza, pero cuando el pequeño asintió parpadeo varias veces sorprendido.

- Imposible - Severus le miro despacio - es hijo del humano ese, no puede ser que nos vea.

- Albus - Draco llamo su atención - Dime, entiendes lo que ellos dicen y ves su forma humana - el niño volvió a asentir - te sientes extraño por eso? - El niño negó despacio - Te sientes seguro aquí? - Albus afirmo despacio.

- Merlín - susurro Severus - entonces el... - Draco levanto su mano y lo miro feo, para que no siguiera hablando.

- Bien, entonces debes prometer que jamás le dirás a nadie de lo que veas y escuches aquí, salvo si es necesario, pero por le momento, el bruto de tu padre no sabe nada. De acuerdo?.

- Si señor - susurro despacio, temeroso - Me enseñaron a guardar secretos y seguir ordenes, señor. Mi antigua ama me golpeaba si no le obedecía por lo tanto soy bueno haciéndolo - el jadeo fue general, todos allí en la tienda primero se sorprendieron, y luego gruñeron con ganas de ir a destrozar a la maldita que había dañado tanto al pequeño niño.

- No te preocupes, aquí no se te castigara. Quizás se retara por alguna cosa pero se te enseñara de la mejor manera - susurro el rubio mayor, quien poso su mano en los cabellos algo sucios del muchachito - Quieres darte un baño? Quizás luego saldremos de compras para darte una ropa apropiada - el niño le miro despacio, y luego asintió.

- Y tendré que darle su baño también? - susurro quedito - Mi otra ama me hacia darle un baño a su novio, le gustaba que le limpiara con mis manitas su...

- PUTA! - gruño Draco asustando al pobre niño quien empezó a llorar - No, no amor, tu no mi pequeño reptil tu no - susurro al oído mientras lo abrazaba - Mira, te acompañare a tomarte un baño - dio unas palmas y aparecieron unos niños, pequeños con

orejitas de gato y colita - Ellos son mis niños, tomaras un baño con ello, seguro que te divertirás mucho - los cinco gatitos tomaron las manitas de humano y desaparecieron corriendo en dirección del baño, un muchacho alto de ojos verdes y cabello castaño sonrió despacio viendo a sus crías ir y meterse en la gran bañera - Te los encargo Lucio - le dijo despacio Draco mientras este hacia una reverencia y cerraba la puerta. Segundos después estallo la ira - MALDITA PUTA! SI LA ENCUENTRO JURO QUE LA MATARE CON MIS PROPIAS MANOS.

- No, si yo la encuentro primero - siseo un muchacho de cabellos negros y ojos azules, poseía unas plumas de cuervo entre sus cabellos.

- Competimos? - otro muchacho apareció de cabello rojo sangre, con ojos bicolor.

- Antul, Aslak. Esa puta es mía - siseo Draco despacio mientras se sentaba entre sus dos mascotas preferidas

- Podría yo ir a visitarles - susurro aquella mamba, su piel negra contrastaba sus ojos castaños claros, su elegante porte y sus ropas finas oscuras demostraba su sangre real

- Tengo donde preguntar - dijo acercándose despacio, mientras tomaba la manta en la que había estado envuelto Albus - aun puedo sentir sus esencias y olores - sus ojos se tornaron aun mas brillantes mostrando su larga pupila negra sobre el dorado.

- No quiero que los mates - Draco le miro serio.

- De acuerdo - gruño en desacuerdo - Aun así - volvió a oler la manta - Reconozco este aroma de algún lado.

La tienda se quedo en silencio, mientras cada uno pensaba la mejor forma de matar a un ser humano.