PET SHOP HORROR
[Harry Potter – Universo Alterno]
[Yaoi – Parejas Varias]
[Kaede Sakuragi]
Nota Principal – CAMPAÑA: No permitamos que el PLAGIO se lleve nuestro trabajo, así que si conoces una historia Robada, por favor denúnciala a sus respectivos dueños. No es justo que nuestras horas de dedicación se vayan a la basura y se vean inmiscuidas en una total falta de respeto para el Autor y los lectores. Entre más luchemos, más saldremos adelante. Kaede Sakuragi adherida a esta propuesta. Gracias, Katrinna Le Fay, por prestar tus palabras, y que seamos varios en gritarlas.
Con ayuda de Luna Shinigami
Beteado por Ros Potter
La policía estaba acordonando una de las calles linderas a una vieja fabrica. Cuando los detectives llegaron, vieron a algunos novatos vomitando no muy lejos de ellos. Las dos nuevas adquisiciones del departamento llegaron, con sus placas y sus guantes de látex, viendo el cuerpo tapado por un plástico, la sangre estaba por todos lados en el suelo por lo tanto si te acercabas al peritaje no podías evitar pisarla. El forense estaba recolectando lo que vendría a ser parte de los intestinos, mas allá estaba parte del cuero cabelludo y otras pertenencias de la victima. Cartera, zapato, algún que otro dedo.
- No veía esto desde que el imitador de Jack había enloquecido en las calles – gruño el medico mientras se levantaba y ordenaba a los demás traer una camilla – Todo suyo, detectives.
- Primer día – susurro Sirius mientras levantaba el plástico, encontrándose el torso de un hombre, totalmente destrozado, como si le abrieran el estomago y vaciado su contenido. Sus piernas estaban rotas, y se podía ver que había desgarro de arañazos animal – Algún perro por la zona? – pregunto como si nada, mientras el pobre novato que estaba detrás de él tomando nota trataba de no devolver el desayuno.
- No señor – gimió pasito – permiso – salio de allí a toda prisa para desaparecer detrás de un contenedor, donde segundos se escuchaba las arcadas.
- Mira Remus. Tiene una mordida aquí – señalando el cuello – Aquí – señalando uno de sus brazos – y una garra aquí – dijo poniendo su mano como una sobre el muslo derecho, casi junto a la entrepierna – Parece animal, pero si no hay perro en la zona – dejo la duda en el aire.
- Mira eso – el castaño se acerco, con sus guantes y un bolígrafo saco de pecho destrozado una especie de pelaje ensangrentado – Ey chico! – llamo a otro policía, quien por instinto llevo una bolsita plástica donde Lupin deposito la evidencia – Que lo lleven a analizar – el agente asintió y salió rápidamente.
- Una bestia – Sirius susurro despacio.
- No me extrañaría – uno de los compañeros se acerco para ver con desagrado el cadáver – Potter era quien llevaba los homicidios con animales. Todos caían en la tienda del chino rubio que tanto le gusta – Seamos Finnigan se acerco a ellos mientras anotaba unas cosas en su libretita – En el último año y medio hubo más asesinatos inexplicables, y cada uno de ellos eran con mascotas perdidas, encontradas o muertas. Potter llevaba bien los registros y todo eso, pero bueno… - suspiro haciendo una pausa mirando a los dos detectives – Como el jefe lo echo, y el también renuncio, nadie tiene tanta información como él – levanto sus hombros con desinterés, para luego alejarse y seguir con los pocos testigos del lugar.
- Que piensas, Remus – el morocho le miro intrigado, aun así ya sabía que iba a decir.
- Terminemos esto, y vamos a verle – le dio una palmada en el hombro y siguieron las investigaciones, llevándose el cuerpo luego de una hora.
Era ya tarde cuando ambos detectives llegaron a la dirección que le habían proporcionado. Remus admiraba todo aquello, su hobbies secreto era poder investigar mas allá de las culturas que uno no conocía en realidad.
La imponente puerta roja se levantaba y los escalones parecían algo pequeños que lo normal. Bajaron con cautela, sintiendo un aroma raro proviniendo del interior, cosa que afecto el cerebro de ambos detectives, pensando que los perros de piedra se movieron para parpadear sus ojos. Se miraron interrogantes, justo uno de ellos abrió la boca para decir algo cuando el grito de un pequeño niño se hizo presente.
- ALTO SCOTLAND YARD! – gritaron ambos detectives cuando la puerta fue pateada y abierta con brusquedad, se escucho otro grito pero fue más por sorpresa – Aléjese del niño! – la escena era un chico rubio con chengosan sostenía una cuchilla grande, frente a este estaba un pequeño niño morocho de ojos verdes rodeado por animales, un lobo, una serpiente negra, dos cuervos, un cocodrilo, dos o tres lagartijas, había cachorros de tigres y de gatos. El chico estaba en el suelo, la serpiente rodeaba su cuerpo y cuando los detectives les apuntaron esta se irguió con ferocidad mostrando sus alargados y mortales colmillos – Aléjese con cuidado o disparare – el morocho siseo despacio – Moony dispara a cobra, yo lo haré con el lobo – siseo despacio.
- Ni se le ocurra! – el rubio se interpuso entre ellos y sus preciados animales – Quien demonios son ustedes? Y que hacen en mi tienda? – su mirada gris era furica, y el cuchillo que sostenía era aun más peligrosa.
- Somos de Scotland Yard, y usted está arrestado por intento de asesinato y secuestro – el morocho hablo con desprecio.
- Ven pequeño, no te muevas con brusquedad – el castaño hablo mientras se acercaba despacio, pero al ver que el enorme lobo albino empezó a mostrarle los dientes, este quito el seguro del arma.
- Luc, no – el conde gruño despacio sin dejar de mirarlos.
- Lo haces por las buenas o por las malas – el morocho gruño mientras apuntaba al rubio con la intención de dispararle. Sin previo aviso una bola peluda negra con alas se abalanzo con rapidez, casi no dejándole tiempo de reaccionar. Con sus pequeños colmillitos de murciélago logro morderle la nariz, este grito y con un manotazo lo lanzo contra la pared, le apunto con su arma para rematarle.
- NO! – Draco se movió con rapidez, abalanzándose contra el detective cuando su compañero se giro listo para dispararle.
- Remus, Sirius. ALTO! – los dos policías se quedaron algo desconcertados cuando vieron aparecer a Harry Potter por una puerta, trayendo un enorme pastel rectangular con una velita de cumpleaños, Ambos hombres no sabían que interpretar aquello, hasta que el castaño observo mejor la escena, estaba el niño entre animales, pero aun así, había platitos y cubiertos en la mesa baja, con unas copas y algo de papitas, entonces comprendió que era aquello.
- Y tenía que ser tu padrino. Potter! – gruño en vos alta el rubio – Ya veo donde salió el energúmeno bruto que te caracteriza – miro mal a los dos detectives hasta que un pequeño chillido llamo tu atención – SEVY! – salió corriendo hacia donde el pequeño y rechoncho bicho apareció casi cojeando de su patita, el ala lastimada estaba sangrando y parecía que le dolía por los pequeños gemiditos de dolor – OH Sevy, mira lo que este bruto neandertal te hizo, mi chiquito hermoso – beso su cabecita, luego la alita que gimió lastimosamente – OH, lo siento. Papi Draco te cuidara, y te dará ración extra de pastel. Que el bruto de Black traerá ahora de la pastelería francesa que hay a diez cuadras de aquí – gruño mirándolo fríamente al morocho.
- QUE? – grito Sirius – Que demonios te crees para ordenarme tu mocoso … – iba a golpearlo cuando el castaño lo interrumpió.
- Sirius basta.
- Pero Moony él …
- Ya, amigo – guardo el arma – Nos equivocamos – le dijo señalando al pobre niño que estaba agazapado detrás de un tigre negro con rayas blancas, mientras dos cuervos les miraban en forma asesinas, y ni que decir la mamba negra que parecía sisear con odio.
- Sirius – Harry dejo el pastel en la mesa baja – Vamos yo voy contigo – le dijo sacándole de allí a la rastra en medio de protestas.
El silencio se volvió algo incomodo, mientras Draco besaba y le daba cariños a Sevy, Albus miraba con desconfianza al otro hombre.
- Señor Conde – susurro pasito – es amigo de papá? – el rubio gruño mirando mal al otro detective – y tendré que hacerle esos juegos que la señora me ordenaba cuando iba un amigo de su novio?- las alarmas sonaron en la cabeza de ambos, Lupin no era idiota, y había escuchado bien la pregunta, solo sumo 2 +2 y guala.
- Draco es tu nombre, verdad? – no espero respuesta – Remus Lupin. Detective de Scotlan Yard – hizo una pausa mirando al pequeño Albus al que todos hablaban en la oficina luego del incidente con Weasley – Por favor, podría explicarme que fue eso de los juegos? – sus ojos mieles, se tornaron casi amarillos, y el conde supo que a este sujeto debía decirle la verdad.
- Maldito mocoso del demonio – Sirius iba despotricando en la calle, con un divertido ahijado a su lado, gruñéndole cuando este oculto su sonrisa con una tos muy pero muy fingida – Anda, así que esa es la rubia con quien te acuestas
- Sirius! – su vos era de regaño y molestia – Draco no es una dulce damisela, como te habrás dado cuenta, y además no me acuesto con él. Solo es que… - levanto sus hombros no sabiendo cómo explicarse.
- No es lo que me contaron en el departamento – le miro serio – La verdad es que no pensé que te involucraras con alguien así. Hay muchos asesinatos a su alrededor, y digamos que con tu hijo allí metido – la frase quedo con aire de suspenso.
- Bien, me importa una mierda lo que digan en el departamento de policía. Me echaron, renuncie y me di el gusto de romperle la nariz al idiota de Ronald – gruño por lo bajo – Además es tu culpa entrar a la tienda con el arma en la mano y amenazarle. Si escuchaste los rumores, te habrán advirtió que no está solo, le acompañan sus fieles mascotas, esas que jamás vendería.
- Harry, no eres idiota – le detuvo tomándolo del brazo, mirándolo con aquellos ojos azules griceasos – Se que has seguido por mucho tiempo los casos, que has investigado legal e ilegal al Conde Draco Lucius Malfoy – el morocho lo miro sorprendido – Si, yo también se hacer los deberes y saber donde preguntar. También te diré que lo poco que averiguamos con Remus, ha sido lo bastante instructivo para decirte que es mejor que saques a tu hijo de allí, vete a… no se… Grimmauld Place? Sabes que mi casa está para ti para lo que quieras, y no tienes que vivir en ese diminuto departamento. Además, Harry – lo tomo de los hombros para que lo mirara a los ojos – Sabes bien que tu familia es lo bastante …
- No Sirius – interrumpió, mirándolo serio, y luego suspirando – No. No quiero eso, y lo sabes – siguió caminando. Hubo un silencio prolongado, hasta llegaron a la pastelería, donde no solo compro la ración del pequeño "Sevy", si no que también compro para el hermoso gruñón y cascarrabias Conde.
- Estas seguro que no sales con él? De la forma que conoces sus gustos – le dijo burlo.
- Lo vengo conociendo ya hace tiempo, a pesar que es sospechoso de varios homicidios él sale impune, tiene cartas bajo la manga, como si fuera … magia – rió despacio ante aquella locura – Además, gracias a él he podido resolver muchos casos, desbaratar bandas de prostitución, pedofilia, sicarios, robos millonarios – suspiro desganado – Cosa que al Jefe Kingsley odia. Sabes que jamás pudo llevarse bien con Draco? El Ministro lo ama, parece esos viejos rechonchos pelados, revoloteando alrededor de algo que les gusta como si fuera un juguete nuevo y él es el niño en navidad – ambos hombres rieron. Volviendo hacia la Tienda de Mascota. Justo antes de que el morocho abriera la puerta, Sirius lo detuvo un momento su rostro era de preocupación y algo de molestia.
- No quiero discutir contigo, ni nada, pero debo decirte por qué volvimos – susurro despacio, mirando la puerta y desde adentro se escuchaba la risa de un niño – él ha vuelto – el otro se tenso – hemos visto las marcas en las paredes, son asesinatos de poca monta, pero el símbolo de la serpiente con calavera es la misma, dibujo, estructura, pintura, todo – volvieron a escuchar risas y luego gruñidos, para luego sentir carcajadas mas fuertes – Si Albus está aquí contigo sabes que él puede …
- No – susurro, negando – Lo hablaremos después, es el cumpleaños de mi hijo – dijo sin más para entrar y sonreír ante la imagen. El lobo albino estaba con un sombrerito de papel de cumpleaños mientras que el pequeño murciélago trataba de salir debajo de otro, ya que era muy grande para su pequeño cuerpecito.
Remus solo estaba allí acomodándole los sombreritos a las mascotas, riéndose del pobre murcielaguito, mientras tenia también un sombrero de perritos en su cabeza, aunque Albus le retaba con suavidad por reírse de Sevy, la escena era "mágica" y entando en la mitad de todas las mascotas, el mismo encantador Conde.
- Hay uno para mí? - Harry entro sonriéndoles, mientras dejaba los dos paquetes en la mesa.
-Si una bala entre los ojos - siseo por lo bajo el rubio, mientras sonreía ante su tarta favorita, sus ojos grises brillaban aun mas ante su delicioso premio - Mira Sevy, tu favorito - dijo como un niño cuando le dio el trozo de pastel del otro paquete en un plato grande al rechoncho murciélago.
- De la pastelería francesa verdad?. Harry si tiene gusto para esto, Sirius hubiera comprado una tarta seca con pasas - Remus se levanto con agilidad y ayudo a servir las tartas, pero casualmente servía también en platitos para las mascotas - Conde tiene un juego de té, yo se prepararlo delicioso - le aseguro el detective de cabellos castaños ante la mirada sorprendida de Black.
- Merlín, quien eres tú, y que has hecho con Remus - le dijo el morocho mientras le miraba servirle a él.
- Se llama educación, Black, Educación - gruño Draco mientras ahora le daba la porción a Albus quien tímidamente miraba el plato - Vamos, come, seguro que tienes hambre - le sonrió con dulzura - Además nada pasara si lo haces - le susurro al oído al niño quien sonrió despacio y con delicadeza tomo el tenedor y empezó a comer en raciones pequeñas.
Remus alzo una ceja mirando a su compañero - Compórtate Sirius. Ya lastimaste mucho a Sevy - dijo besando la alita del murciélago que pareció resoplar de fastidio y fue por el juego de té para servirlo, mientras Albus le daba un jugo. El pequeño bicho abrió su boca mostrando sus colmillitos diminutos, pero así, agito sus alas sin poder volar aun pero camino graciosamente hacia donde estaba el Conde, quien lo recogió y empezó a darle pedacitos de su pastel.
- No sé porque tiene ese bicho como mascota, son horribles, lleno de pulgas y además traen rabia.
- Rabia te daré yo Black si sigues insultando a Sevy - Draco gruño despacio mientras lo miraba mal.
- Ya, ya, traigan la fiesta en paz - Harry sonrió nervioso, con ambos caracteres podría pasar cualquier cosa.
Ante la escena, el lobo albino se había posado junto a Remus, este estaba más interesado en el aroma que desprendía el humano que otra cosa. Sintió sisear a Blaise, sacando su viperina lengua, mostrando sus ojos castaños oscuros justo como diciendo que era una presa bastante interesante. Luc gruño por debajo desafiándole.
La mano de Remus se poso en la del Lobo albino y la acariciaba despacio desde el hocico hasta las mullidas orejas blancas - Es una buena mascota Sirius, además es tu culpa por haber entrado como si hubiera un secuestro con rehenes incluidos - le advirtió, no muy suavemente el castaño - hoy es el cumpleaños de Albus y no vamos a discutir - le ordeno a Black aunque no pareciera.
- Demonios - gruño por lo bajo y empezó a comer mirando mal al animalejo negro con nariz pequeña ganchuda.
- Ocho años, verdad Albus - Draco le hablo despacio al niño, quien sonrojándose asintió.
- Y que te gustaría que te regalaran? - Harry pregunto mirándolo sonriente, el niño empezó a temblar y a sollozar despacio - Que pasa? - se acerco a este, sin entender el comportamiento.
- Es la emoción - mintió Remus soltando al lobo y limpiando con suavidad las lagrimitas de Albus – Verdad - los ojos dorados se conectaron con los del conde por ahora no necesitaba que Harry matara a la perra, ya que cada animal de la tienda, y el mismo, deseaba un pedazo de esa puta.
- Seguro - el rubio sonrió despacio - Mira, porque no limpiamos todo luego de comer pastel y vamos a la tienda del barrio chino, allí hay cosas muy bonitas, elegiremos algunas ropas y juguetes, eso será nuestro regalo, y cuando piense que quieres veremos cómo conseguirlo, de acuerdo? - el pequeño niño le miro despacio, y asintió.
- Es un hecho - Harry dijo después - No te preocupes, te aseguro que ya no sufrirás mas - le beso la frente, pensando que lo que el niño sufría era por los maltratos de su ex esposa. Aunque Sirius Black no era un detective por lo lindo y rico de su familia, y la mirada de Remus le dijo que luego hablarían.
Por otro lado, los animales estaban expectantes, podría sentirse las ganas de asesinar que tenían. Albus miro a cada uno de ellos, el hombre de cabellos rubios largos, y el de pelo negro parecían realmente enojados, pero los dos muchachos con plumas en la cabeza, negra y roja le decían que no era su culpa, que esos hombres lo cuidarían. Los pequeños gatito le miraban sonrientes y le decían lo mismo, sus padres lo cuidarían bien.
Uno de los cuervos se poso en el hombro derecho y el otro en el izquierdo, mientras Remus sonreía – Sirius y Yo también te daremos un regalo - le aseguro - No se. Ropa. Juguetes. YA SE! Otra tarta una de chocolate fundido, con chocolate blanco y relleno de chocolate – sigo entusiasmado con ojitos brillantes.
- Agh, Remus, otra vez! - gruño el morocho - Te comiste uno en el desayuno, no entiendo donde metes tantas calorías - Sirius le miro feo, haciendo muecas, logrando que el pequeño niño sonriera despacio - Ves, es un glotón, si come mucho saldrá rodando por la puerta - le dijo en forma de secreto, aunque lo decía en vos alta para que lo escucharan los demás. Albus rió otra vez, se sentía feliz con esas personas, y parecía que no le iban a hacer nada de lo que la señora siempre le hacía hacer con sus "amigos".
- Tu vas a salir con el rabo entre las piernas – el castaño le dijo con un pequeño tic en su ojo derecho - Además soy de complexión delgada, puedo comer lo que sea y no engordar - le aseguro con una enorme sonrisa - En cambio tú tienes panza de cervecero. Flojo.
- OK. OK me rindo - Sirius levanto sus manos y todos rieron.
Albus miro a todos y se sintió feliz, tenia gente a su alrededor muy buena.
Era de noche, ya muy tarde. Las calles estaban casi desiertas. Los pasos de algún descuidado ciudadano ingles iban despacio y sin prisa. El sonido de sus auriculares se notaban en el silencio de la noche por lo tanto aquel ingenuo no escuchaba que lo estaban siguiendo. Una figura un poco más baja que él, seguro. Con pasos pequeños y hasta rápidos para una persona normal, con ropas raras que ni la oscuridad parecían un vestido largo con capa. Los cabellos largos se movían ante la brisa pequeña del ambiente y sus ojos amarillos sobresalían como una bestia en asecho a su presa.
El hombre siguió su camino como si nada, llegando a una esquina donde un pequeño farol iluminaba se detuvo para encender un cigarrillo, cual encendedor no funcionaba, gruño al aire, mientras lo sacudía y lo golpeaba contra la palma de su propia mano, pero una flama cerca le hizo girar su rostro, encender su cigarrillo, miro a quien tenía a su lado y la belleza de tal persona fue deslumbrante.
- OH, gracias preciosa - dijo despacio, mirándolo bien - vienes de alguna fiesta de disfraces? - le dijo mirando el quimono que llevaba puesto, aunque luego de unos minutos de casi desnudarle con la mirada se percato - Eres un muchacho muy lindo - le dijo casi con depredación.
La sonrisa fue larga y sonrió al apagar la lumbre de la flama, tal vez, solo tal vez, si no se hubiera fijado tanto en la hermosa fachada de aquel suave jovencito, hubiera fijado la mirada en sus malignos ojos amarillos, se acerco mas para pararse de puntitas y aspirar el olor de aquel hombre, moviendo su fina nariz en desagrado.
- Mmmmm - el hombre no espero ninguna respuesta solo atino a acercarlo más a su cuerpo, tomándolo de la cintura y también olfatear sus cabellos, tenían un aroma a flores y algo mas metálico que no supo identificar - Vivo cerca, te llevare - gruño excitado mientras pasaba su lengua por la blanca piel del pequeño muchachito indefenso.
Este acentuó la sonrisa y el hombre sintió un dolor fuerte en su abdomen, los ojos amarillos brillaron al olor metálico de la sangre y cuando el hombre vio hacia abajo, la mano delicada le había penetrado el abdomen y ahora la dulce manita tenia parte de sus intestinos entre los dedos.
- Que demonios...? - gruño dando pasos hacia atrás, pero con ellos sentía como sus órganos iban cayendo al suelo. Estiro su mano como tratando de tomarlos pero fue inútil, cayó de rodillas primero, miro por sobre el hombro de muchacho y vio ojos rojos, de un hombre alto, con un traje de diseñador - A...yu... da - dijo apenas, cuando cayó su cuerpo hacia atrás, quedando en una posición media extraña. El hombre sonrió y su pequeña mascota lamia sus dedos despacio.
- Von a petit - le dijo despacio mientras acariciaba sus largos cabellos largos negros. Se acerco y le saco los intestinos solo por hacer desorden. El verdadero gusto se lo daba cerca al rostro, sus largas uñas afiladas se encargaron de sacar los ojos, aun con el hombre vivo, desangrado y desviscerado pero vivo.
Aun así, en el silencio de la noche, se pudo escuchar un pequeño ruido desapercibido. Ambos personajes se giraron y observaron como un muchacho, según el hombre de ojos rojos veía, un hermoso tigre negro con rayas blancas según aquella bestia que devoraba carne humana, se les quedaba viendo para luego salir huyendo.
- Atrápalo! - gruño el sujeto y como buena mascota salió corriendo detrás de su presa. Los ojos amarillos del "dulce" muchacho se agudizaron y se lanzaron en cacería, con una velocidad impresionante, apenas haciendo mover un poco las ventanas de las edificaciones por donde pasaba, como si fuera una sola brisa.
El tigre corría a toda prisa, tenía que llegar a la tienda, había salido por que necesitaba un paseo, como todos los animales del conde, salían de vez en cuando para no estar siempre encerrados. Corrió a toda prisa, lo que sus cuatro patas le daban, pero sentía su pelaje erizarse aquella bestia rara, una mezcla de varias lo perseguía, sentía sus ojos depredadores y el olor a sangre. Sentía su presencia y las ganas de matarlo. Temió, luego de tanto tiempo estaba con temor. Pensó en sus gatitos, en su cuervo hermoso de ojos azules.
Solo faltaban unas cuadras, y entraría al terreno seguro, donde varios animales darían la alarma y aunque pudiera ser herido de gravedad podrían defenderse solo, una cuadra quizás y listo…
Pero de repente el tigre aminoro el paso, casi hasta detenerse, mirando el suelo con su quijada abierta viendo como en vez de chorrear saliva estaba largando sangre. Su cuerpo se debilito de repente y sus patas no pudieron sostener semejante peso, sus ojos verdes pudieron ver a la figura que se acercaba con una sonrisa de niño con su premio.
- Tsk Tsk - movió el delicado dedito de un lado hacia el otro sonriendo, acercándose, oliendo al tigre moribundo, la sangre, esa sangre si valía la pena, se sentía extasiado con tal premio, dio dos pasos y pudo ver sus ojos, le encantaron los ojos verdes de aquel tigre, lo hechizaron y decido por convicción, aquella rara mascota que serian los ojos mas deliciosos del menú.
Su mano frágil, acaricio el suave pelaje sus largas uñas se enterraban en el cuero del animal a simple vista, pero lo que pasaba, eran sus manos en la piel morena del joven, dos diferentes perspectivas en un mismo cuerpo.
- Quien eres? - gruño el castaño mientras miraba al jovencito ensangrentado, rogaba que alguno de sus compañeros le viera, o sintiera la sangre. Que le avisaran al conde, o algo. Sus ojos verdes miraron desafiantes aquellos amarillos.
Solo le miro sonriente, los ojos del chico cambiaron de color un segundo dejando pálido al castaño - Ya sabes quién soy?- dijo una suave voz, la mano toco el pecho y escucho los latidos que sonaban como un tambor y se acerco para besar aquellos labios antes de que su mano atravesara la caja torácica y tomara el corazón entre sus dedos, sintiéndolo aun latir.
- Si - susurro despacio en un último aliento, cerrando sus ojos, pensando en su pequeño cuervo negro.
De repente como una reacción tardía un largo rugido salió de su pecho, dejando llevar su alma lejos en aquel instante. Logrando que algunos humanos se extrañaran ante tal alboroto y de allí pender luces y abrir ventanas para ver que sucedía. Encontrando en el medio de la calle, a un enorme animal salvaje con el pecho abierto y mucha sangre a su alrededor. La cabeza estaba de lado y no poseía ojos.
Amanecía cuando Draco pudo acercarse al cuerpo de su hermoso tigre. Vio como algunos lo tocaban y sonreían ante tal cosa. Miro furioso a esos humanos y con delicadeza se les acerco y siseo despacio.
- Vuelve a burlarte y te aseguro que no podrás tener sexo jamás en tu vida - la vos dura y amenazadora surtió efecto ya que estos se alejaron del cuerpo del tigre con rapidez. Cuando estuvo lo suficientemente controlado su temperamento se acerco al cuerpo y se arrodillo, con ojos llorosos acaricio su pelaje ya algo duro por las horas tirado en el suelo, toco sus garras, despacio, como queriendo tomarle la mano y de allí gimió pasito cerrando sus ojos.
- Por favor, aléjese de animal - un novato se había acercado con al intención de quitarlo.
- Déjalo - la vos del detective Black lo detuvo, quien hizo señas para que alejara a los curiosos. Se acerco despacio a este - Lo siento, pero debemos llevarlo para examinarlo, y ver si... - suspiro - la bestia que ataco a las otras víctimas.
- El no fue - gruño el rubio mirando aun al tigre.
- Es el procedimiento - le dijo despacio mientras hacía señas a los forenses que tomaban el cuerpo del animal y lo cargaban en una camioneta.
- Lo quiero devuelta, entero, con todas sus partes aun en su cuerpo y sin desmembrar, Black, o te aseguro que lo que hicieron a Lucio se los haré a cada uno de tus patéticos policías - la amenaza estaba hecha, y se giro para salir de allí. Sintió a su amigo acercársele despacio.
Remus tomo aliento, aun con la amenaza del conde, no lo miraba a él, sino al tigre, aquel que el día de ayer estaba celebrando el cumpleaños de Albus, con suavidad paso las manos por su pelaje - Sirius voy a ir con el forense. No voy a dejar que lo partan como animal de carnicería - El morocho no dijo nada, solo asintió. Vio como su compañero partía con la camioneta.
Miro a su alrededor, espero encontrar alguna pista, pero no fue así. Dejo la escena para irse caminando a unas cuadras de allí, otro cadáver se encontraba, un hombre joven no poseía órganos ni los ojos, casi igual que al tigre pero la diferencia era que aquí si había un dibujo de la calavera con la serpiente. El maldito había vuelto y parecía ahora quererse notar.
- Que tenemos aquí? - dijo con vos autoritaria, mientras uno de sus compañeros, Seamos le informaba
- Un hombre caucásico de unos treinta años -dijo Seamus mirándole - presenta un corte en el abdomen, creemos que de garras, también presenta la ausencia de sus ojos y laceraciones en los muslos.
- Alguna pista? - se agacho para ver el cuerpo con más detenimiento, si no conociera al tigre muerto diría que fue quien provoco esta muerte también.
- No ninguna. Solo ese grafico extraño de la calavera y la serpiente señor.
- De acuerdo. Toma testimonios, o algo, rastrea el perímetro, cualquier cosa basura, pelo, o alguna colilla de cigarrillo sirve - le ordeno mientras tapaba el cuerpo, acercándose a la pared donde el dibujo parecía estar vivo y hasta sonreía con diversión - Has vuelto maldito hijo de puta - susurro despacio para sí mismo.
- Sirius - la vos de su ahijado llamo la atención, acercándose hasta donde él se encontraba.
- No puedes estar aquí Harry, ya no eres policía - tomo el brazo para alejarlo un poco.
- Lo sé, pero tenía que venir - suspiro viendo el cuerpo cubierto - Es igual a los otros, verdad? - el otro asintió - Draco estaba en la tienda, no se le ve abatido como pensé, pero esta todo en silencio, cada maldito animal pareciera que no quiere ni chillar - suspiro mirando hacia un costado, viendo como el jefe Kingsley llegaba - tenme al tanto - susurro escabulléndose con rapidez.
El hombre negro llego con cara de pocos amigos, levanto el plástico que tapaba la víctima y luego sonrió hacia el detective:- Bien, por lo menos ha sido la última víctima de la bestia - dijo orgulloso.
- Que? - le tomo desprevenido - Disculpe señor pero...
- No, Black, hemos atrapado a la bestia, aunque ya muerta espero que este terror se acabe, iré hablar con la prensa - dijo orgulloso mientras se dirigía hacia los periodista, percatándose de un hombre que jamás había visto, de ojos castaños, cabellos oscuro y de un porte arrogante, mirándole con una sonrisa superiora.
- Ey, Seamus, quien diablos es ese sujeto? - gruño señalando quien acompañaba a su jefe.
- Pues realmente Señor no se. Ha ido muchas veces a la jefatura y habla con Kingsley, pero no se sabe nada, es un tipo raro., siempre tiene esa sonrisa burlona - replico.
- Entiendo - le miro despacio, no le dio buena espina.
En los noticieros de la tarde, en los diarios también, salió la noticia, aquella bestia era la causante de varias muertes, que sería investigada y además el dueño de la tienda de mascota iba a ser investigado. Decomisando cada criatura que poseía. El periódico salió volando hacia la chimenea, donde se consumió con rapidez. El silencio era en toda la tienda.
- Mandare a los niños y los demás animales con... - Lucius fue interrumpido por el gruñido del propio Draco.
Aslak acaricio con suavidad los cabellos de su amo - Debemos encontrar quien mato a Lucio y hacerle lo mismo - sentencio del de cabellos rojos, nadie hablaba mucho en la tienda, menos cuando aun se escuchaban los graznidos del cuervo de ojos azules por la pérdida del tigre.
- Debemos recuperar el cuerpo - Severus hablo despacio, serio y fríamente - Lucius tiene razón, Draco, debemos mandar a los mas débiles y desprotegidos con... - el sonido de algo rompiéndose los hizo callar, el rubio mismo había lanzado una de sus tasas de té contra la pared. Todos los animales se quedaron quietos ninguno hacia ni un solo movimiento.
- Estas asustando al niño - la vos retadora del albino mayor hizo reaccionar al rubio.
- Voy a limpiar - susurro Albus despacito, mientras iba hacia la cocina en busca de una escoba y una pala
- No - dijo Aslak soltando a el rubio y yendo por el niño - estamos solamente tristes - le dijo dulcemente al pequeño - Entonces ¿que haremos? - mirando a los demás. Pero Draco no decía nada. Estaba allí, sentado ahora mirando la nada, mientras cada uno de los animales le miraba expectante.
- Aslak, toma a tu hermano y sus hijos. Kira y Kiba, ayuden a juntar a los demás. Los que posean crías y sean algo débiles para un ataque serán llevados a...
- No los mandaras allí - la vos fría del rubio conde hizo casi estremecer a todos.
- Muchacho - una vos anciana hablo despacio, acercándose hasta este, una hermosa lechuza real vieja - Se que te duele, pero debemos proteger a los que quedan - Draco miro a su alrededor y vio a sus mascotas, temerosas - Debemos trasladarlos.
- Dumbledore, no quiero enviarlas con... - se cayó cuando el golpe fuerte de la puerta los hizo sobresaltar.
- POLICIA! ABRA! - todos gimieron y hasta chillaron. Segundos después todo fue un caos. Las aves chillaron con fuerza, solo estaban humanos Albus y Draco, las aves los animales, se enroscaban protegiendo a su dueño dispuesto a atacar a cualquier costa.
- Fuera todos - grito el rubio, mirando a cada uno de sus protegidos - Fuera! - las puertas traseras se abrieron por arte de magia, algunas jaulas y habitaciones lo hicieron. El conde miro los ojos grises de su padre y este asintió, con vos autoritaria les dijo a todos que salieran. Aunque muchos lo hicieron solo quedaron unos pocos los más fieles.
Cuando la puerta de la tienda fue derribada en el centro de la tienda solo estaba el, tomado de la mano de Albus. Mientras animales comunes quedaron en su lugar, donde también fueron rescatados por este, ayudando también a despistar la huida de los demás.
- Señor queda arrestado por asesinato en serie cometido por sus animales - uno de los agentes se acerco a este y lo jalo del brazo con brusquedad, otro tomo a Albus y lo empujo sobre el sofá, este grito ante el golpe y empezó a llorar.
Un cuervo de ojos azules se lanzo en picada graznando, atacando al agente rasgando la piel y luego yéndose directamente a uno de los ojos destazándoselo. El siseo proveniente del suelo hizo sobresaltar a varios, quienes apuntaban con temor a una mamba negra que trepaba con movimientos tensos el sofá, casi colocándose sobre el cuerpo del pequeño niño. Solo uno tuvo la idiotez de jalar el gatillo. La serpiente se enrosco en el cuerpo del deteniendo la bala y el otro cuervo se lanzo por los ojos del imbécil.
- ALBUS! - Se escucho el grito de alguien llegando por la cocina, mientras se dirigía hacia el sofá, unos detectives quisieron detenerlo pero fue inútil - ES MI HIJO PEDAZO DE ESTUPIDO! LE DISPARO A MI HIJO! - el niño grito ante la sorpresa y empezó a llorar aun más fuerte, viéndose sangre en su regazo.
Un detective logro tomar al pájaro y lanzarlo contra la pared sin miramientos, mientras le apuntaba para rematarlo, pero sorpresivamente alguien lo tomo del hombro girándolo y al siguiente segundo estaba tirado en el suelo con la nariz rota.
- Estúpido, has herido al niño - la vos de Sirius fue los suficientemente alta para que muchos se percataran de lo que habían echo. Albus lloraba aun mas mirándose las manitos.
- Papa - dijo entre gemidos antes de desplomarse en el sofá.
