PET SHOP HORROR
[Harry Potter – Universo Alterno]
[Yaoi – Parejas Varias]
[Kaede Sakuragi]
Nota Principal – CAMPAÑA: No permitamos que el PLAGIO se lleve nuestro trabajo, así que si conoces una historia Robada, por favor denúnciala a sus respectivos dueños. No es justo que nuestras horas de dedicación se vayan a la basura y se vean inmiscuidas en una total falta de respeto para el Autor y los lectores. Entre más luchemos, más saldremos adelante. Kaede Sakuragi adherida a esta propuesta. Gracias, Katrinna Le Fay, por prestar tus palabras, y que seamos varios en gritarlas.
Con ayuda de Luna Shinigami
Beteado por Ros Potter
Los diarios británicos se habían echo la gran fiesta, donde uno decía que el propio dueño de la tienda de mascota era traficante y había secuestrado a un niño, un supuesto hijo de un detective despedido de Scotland Yard. Otros decían sobre la brutalidad policiaca, donde los defensores de los derechos de animales salieron a protestar, haciendo una revuelta justo en frente del departamento de policía. Otros inventaban historias, donde se involucraba la pedofilia y zoofilia. Una había conseguido hablar con la "madre" del menor involucrado, entre lágrimas y gimoteos había contado una historia totalmente distinta a la que todos por debajo sabían.
Harry estaba sentado en el fondo de una de las tantas celdas, algunos habían querido ponerlo con los demás presos, pero su padrino se los impidió imponiendo el rango de autoridad. Nadie era lo suficientemente valiente para contradecirlo y ni que decir su compañero, aquel científico pro file que formaba la pareja. Tenía su rostro entre sus manos, no paraba en pensar en el rostro de su hijo tirado, ensangrentado. Había visto todo negro, y como consecuencia se había girado, roto un par de narices y empujado a varios para llegar al pequeño, que con delicadeza había tomado en brazos, sacando la serpiente de su cuerpo y levantado con rapidez para salir hacia fuera llamando una ambulancia. Los medios se habían echo un cóctel esa imagen.
Fue hasta el hospital, gritando que lo atendieran, y fue alejado del pequeño cuerpo cuando entro en cirugía, quedándose allí sentado en el suelo junto a la puerta donde habían desaparecido los médicos con la camilla. Tres detectives llegaron, no le dijeron nada, pero se quedaron con él hasta que luego de cinco horas el cirujano salio cansado.
Le había dicho que la bala apenas había perforado su estomago, y que agradecía al animal que se había interpuesto, ya que eso redujo la velocidad y de allí salvarle la vida al pequeño.
Harry lloró. Abrazo al doctor y sin escuchar algo mas se dirigió donde su hijo reposaba, conectado a varias maquinas. Lloro al ver el pequeño cuerpo allí tirado. Toco sus cabellos negros y beso su frente, para luego susurrar palabras que nadie escucho.
Minutos después estaba en un auto policial dirigiéndose hacia el departamento de Scotland Yard donde termino ahí en una celda, no le dijeron nada, ni hicieron ningún comentario, pero no era sordo y sabía las historias fantásticas que decían de él y Draco. Y todas las cosas que su pequeño parecía "haber sufrido en la tienda".
- Señor Potter – un hombre con traje y aspecto misterioso se acerco acompañado por un uniformado, quien este le hizo señas para que los dejara solo. Su cabello castaño algo largo, como si estuviera mal cortado pero aun estaba peinado de una forma moderna. Sus ojos oscuros hacían juego con su sonrisa algo maliciosa – Señor Potter. Soy Evan Rosier, su abogado – saco unos papeles de un portafolio y empezó a leerlos en silencio.
- Yo no tengo abogado – le dijo mientras se acercaba hasta los barrotes y lo miraba con desconfianza.
- Lo se, pero fue un pedido especial – rió despacio mirándolo detenidamente, sus ojos podían demostrar que aquel sujeto quizás no era tan buena gente como sospechaba - Luego que lo saque de aquí, Señor Potter. Lo llevare con quien me contrato. Primero debo confirmar que usted ataco a varios policías en una redada.
- Los malditos estúpidos le dispararon a mi hijo – se acerco a las barras y las sujeto con fuerza, gruñendo en forma molesta.
- Debo decir que tiene un punto allí. Los oficiales a cargo fueron separados y están bajo investigación, la muerte quizás de un infante es realmente grave para…
- ALBUS NO ESTA MUERTO! - grito de repente mirándole con furia.
- El infante no lo esta, es cierto – el hombre sonrió despacio, mirándolo enigmáticamente – Mi jefe se encargara de sus atenciones, no se preocupe. Dentro de una hora mas o menos usted saldrá de aquí con su expediente limpio no se preocupe.
- Quien demonios lo mando – Harry desconfiaba de aquel sujeto, podía hasta oler en él que la muerte rondaba, sus ojos eran los mismo de un asesino que disfrutaba la tortura y la locura que llevaba a sus victimas al suicidio.
- Eso Señor Potter, lo averiguara en una hora – le sonrió con malicia girándose para salir por el pequeño pasillo entre las celdas.
- OIGA! QUIEN LO CONTRATO! – grito pero no obtuvo respuesta. Su cerebro empezó a procesar los hechos y temió por pensar quien pudiera ser su "salvador" – Debo hablar con Sirius – murmuro bajo mientras miraba la puerta cerrada, ningún maldito guardia estaba cerca.
La oficina estaba totalmente en caos. Entraban llamadas de gente que quiera saber que había pasado con el niño, otros que paso con los animales, gente importante y bastante influyente llamaron para preguntar por el Conde, otros llamaron para decir que debería matar a todos los bichos y con ellos al rubio pedófilo. Y miles de cosas así.
El Ministro Fudge estaba en su oficina, discutiendo los hechos del circo que se había armado en todo aquel momento. Los altos mandos de la policía parecían culpar a Kingsley por la brutalidad y la mala imagen que estaba teniendo Scotland Yard, además que ciertas asociaciones amenazaban con sus abogados si no tenían soluciones.
Aquel hombre, se sentía aun mas viejo cuando de repente vio entrar a un sujeto sin permiso a su oficina, la secretaria pedía disculpas y llamaba a seguridad. Aquello sorprendió a todos, era una copia exacta del conde pero en adulto, su cabello largo albino caía sobre su espalda, llevaba puesto un traje blanco elegante y una capa estilo inglesa sobre sus hombros donde el emblema de la nobleza británica sobresalía.
Un hombre vestido de negro le seguía, sus cabello semi largo negro igual que sus ojos demostraba que estaba molesto, su nariz aguileña y su seño fruncido daba un toque de que con aquel hombre no se andaban con pequeñeces.
- Mi nombres es Severus Snape, representante del Duque Malfoy aquí presente – dijo con vos gruesa y autoritaria – Venimos a recoger a su hijo, el Conde Malfoy que usted a apresado sin fundamentos, además de hacer una denuncia y demanda hacia el departamento de policía, donde estos agentes estarán presos hasta que el juicio por su incompetencia sea resuelto – prácticamente tiro sobre el escritorio del Ministro unos documentos, donde se podía leer todo lo que había sucedido con lujos de detalles – Aquí tienen también la copia de seguridad de la tienda donde podrán ver que el Conde no hizo nada para defenderse, que uno de sus hombres disparo a una criatura y no solo eso – rió de costado – También aquí tiene detallado la autopsia del tigre de bengala negro, una rara especie protegida por los derechos de animales internacionales, donde el seguro paga mas o menos quinientas mil libras por los años del animal, siendo que tenia como unos treinta años – dijo en forma burlesca el pelinegro – Imagínense como actuara la aseguradora cuando el robo y matanza de un animal ha sido en su distrito.
- Que demonios esta diciendo? – El Ministro se levanto abruptamente leyendo con rapidez los papeles – De donde saco estos documentos, la investigación aun no esta echa y no puede estar robando cosas de mi departamento.
- Disculpe señor Ministro – Severus sonrió con sorna – Pero la autopsia fue terminada hace mas de diez horas, por lo tanto hace mas de seis se puede acceder a ella en forma legal ante las acusaciones que están dando contra el hijo del Duque, por lo tanto si a usted no le habían llegado los informes no es mi problema – cada uno de los presentes tomaron los documentos, y todo lo dicho allí estaba en lo correcto.
- Kingsley por favor, has que liberen al Conde – le dijo sentándose detrás de su escritorio leyendo otra ves los documentos.
- Pero señor, tenemos pruebas que …
- Has lo que te he ordenado – siseo molesto mientras miraba mal al hombre de color.
- Si Señor Ministro – gruño por lo bajo y sin siquiera mirar hacia atrás salio a toda prisa, maldiciendo al maldito rubio, que desde que lo conocía había sido un enorme grano en su culo.
- Y por cierto – Severus se giro y dio otro documento al Ministro – Esto es por el maltrato animal y la desaparición de los mismos. Cada animal capturado y colocado en la bodega de la institución fue sacada con brusquedad, se han encontrado restos de sangre, pelaje y plumas de dichos animales – le volvió a sonreír con maldad – Y debo recordar que también son animales protegidos por la ley internacional y validados en cien mil libras cada uno por los años vividos - rió despacio cuando la cuenta era mas de cinco o seis animales capturados, ya que el resto no se encontró – Que tenga un buen día – le dijo saliendo de allí seguido por el Duque.
Los altos mandos pudieron saber que realmente aquel muchachito rubio con aires aristocráticos y mal genio no era alguien común y corriente.
Kingsley averiguo todo lo que aquel abogado había dicho, siendo verdad en cada una de las acusaciones, suspendiendo a varios, retando a otros y casi sufriendo cuando el Ministro y sus colegas le echaron en cara su departamento. Los animales habían sido prácticamente arrancado de sus jaulas, había habido una lucha y por lo menos quizás algún que otro bicho muerto, pero eso no era lo peor, es que le dijeron que el pago del seguro por parte de la institución seria de su propio sueldo y de los inútiles que se habían atrevido a no vigilar las bodegas.
Draco estaba sentado en su celda, junto a cinco presos más. Pero este parecía no prestarles atención. Sentado en forma aristocrática, mirando sus uñas finas, sacándole una suciedad inexistente. Sus ojos grises parecían mercurio liquido y aun así su rostro era tan angelical posible. Cuando el Jefe Kingsley llego hasta allí le pareció rara la escena, estaba junto a peligrosos hombres, violadores y quizás asesino, pero ninguno parecía querer acercársele lo suficiente.
- Tardaron mucho – fue el comentario de este cuando se levanto y camino hacia la salida de la celda.
- Draco – Lucius hablo por primera vez mirándolo con reprobación.
- Estaba aburrido – gruño saliendo detrás de Severus quien iba delante de todo – Y mis niños? – pregunto sin poder evitar la preocupación.
- Desaparecidos – fue la respuesta de su padre, para mirar al hombre negro que venía rumiando su suerte – Al parecer hubo un robo en las bodegas y cada uno de los animales fueron llevados, aunque debo decir que la evidencia de sangre pelaje y plumas será lo suficiente para una demanda.
- Al demonio con la demanda! – casi grito – Quiero a mis niños vivos y sanos conmigo! – le miro retadora casi con ganas de gritarle aun mas.
- Draco – Severus hablo despacio en un grado más agudo mientras lo jalaba hacia su lado para que lo mirara a los ojos.
- No te atrevas ese truco conmigo – siseo casi igual como una serpiente.
- Ahora debemos salir de aquí – Lucius fue quien tomo a su hijo del brazo y lo hizo caminar hasta el ascensor.
- Dime que Albus está bien, - el rubio miro a su padre con angustia, al final, todos querían al pequeño niño.
- El esta …
- DRACO! – la vos de alguien llamo la atención, vio como Sirius se acercaba a ellos agitadamente – Al fin te encuentro – observo detenidamente a los dos que lo acompañaban, identificando al sujeto de negro – Tu eres quien se me escapo la otra noche – le dijo despacio con algo de molestia.
- Qué suerte la mía – Severus gruño por lo bajo.
- Sirius! – la vos de Remus fue ahora la que interrumpió, aunque parpadeo varias veces al ver al rubio aristócrata de las otras noches – Hola Lucius – le dijo despacio saludándolo por instinto, los otros tres personajes miraron al rubio mayor interrogantes.
- Qué? No puedo conocer yo también gente? – gruño molesto.
- Sirius – el castaño volvió a decir recordando por que buscaba a su amigo – Dime que tu pagaste la fianza de Harry.
- No, al contrario venía a decirte que debíamos ir al banco a retirar dinero – pero la mirada de desesperación del otro lo hizo temer lo peor – Que paso con Harry?.
- No está. Fui a verle para decirle que llamaron del hospital, y no está. Me dijeron que pagaron su fianza y se fue con un hombre. Pensé que eras tú.
- No, yo no he sido – por unos segundos se quedaron viendo la nada para luego como si hubieran descubierto algo importante – Él lo tiene.
- Él? Quien es él? – Draco pregunto algo molesto y preocupado. Tanto Sirius como Remus se le quedaron mirando y pensaron lo mismo, Harry jamás le había contado todo sobre su vida.
El auto iba a una velocidad asombrosa, demasiado, aunque para ser un auto deportivo iba bien, 160 Km/H, Harry miraba al conductor, el mismo abogado Rosier, aquel hombre que había pagado su fianza, apoyo la cabeza en la ventana, viendo como lentamente comenzaba a formarse en el cielo los nubarrones de la lluvia, de reojo podría ver el rostro del hombre reflejado por el espejo retrovisor, algunas arrugas demostraban por el serio rostro del abogado, pero ese presentimiento en Harry que todo no era color de rosa, sus alarmas de detective estaban prendidas, pero también la curiosidad de saber quien fue el hombre que le había liberado.
Dudaba que el conde, dado que aunque fuese muy influyente, no le había visto mas familia que sus animales, cerró los ojos con dolor, bajo esas pestañas negras y sus parpados, recordando lentamente todo, aquel animal que murió por salvar a su hijo, su hijo, abrió los ojos de repente.
- Debo ir al Hospital Memorial de Londres- le dijo al hombre, que al parecer se las dio de sordo porque aumento la velocidad del auto.- ¡Oiga! ¿Me escucho?- le grito con el temperamento que tenia Potter, no estaba para juegos estúpidos - ¡Rosier!- le dijo tratando de mover al hombre, podía ver los acantilados y como las llantas traseras patinaban con fuerza por el agua que caía por la carretera, haciendo el rumbo algo mortal.
- Mi señor desea verlo Joven Potter - dijo con voz pausada el abogado, su prioridad era llevar al detective ante su señor, por eso este había movido cielo y tierra para tener a Harry James Potter Evans de nuevo. Pero no contaba con la naturaleza de Potter que le zarandeo.
- Me importa una mierda! quiero ir al Memorial Hospital!- le grito Harry sin soltar al hombre, que viro el volante con fuerza, para evitar el ataque del joven detective.
La lucha en al auto comenzó, Harry por detenerlo, Rosier por llevarle a su destino, las curvas se veían cada vez más cerca, mientras el auto derrapaba mortalmente, las llantas hacían una cruda fricción, mientras el liquido de frenos y los frenos mismos se exigían demasiado.
El morocho de ojos verdes lanzo un derechazo al Abogado, que sintió su mandíbula romperse ante la fuerza el ex policía, entonces todo sucedió en cámara Lenta, Harry abrió sus ojos verdes grandemente cuando vio una curva demasiada cerrada, trato de maniobrar con Rosier herido y desmayado, el auto viro demasiado rápido y las llantas hicieron el sonido característico de la ruptura de un eje, fue un grito mudo y sus brazos se cruzaron en frente de su rostro cuando el auto, cayó por la curva, cayendo directamente por el escampado, este dios varios giros en el aire, quebrándose todas y cada una de las ventanas, los vidrios fuertes del auto rasgaron la piel Rosier y de Harry causando heridas a los costados y sanguinolentas, el liquido para frenos se regó por toda la carretera que dejaron atrás, un grito se escucho, cuando el auto termino de caer, los asientos se compactaron con fuerza, al haberse estrellado con una de las rocas, sin caer aun totalmente. El olor a gasolina por el escape era fuerte, penetrante y alarmante. Minutos más tarde una explosión, miles de pedazos caían aun más en el fondo del barranco. Una gran llamarada fue prendida por el auto.
Dos meses después...
En todo Londres la noticia de las mascotas, el niño baleado y el detective desaparecido había disminuido el chisme, pasando a otros de más importancia.
Los asesinatos en serie. Por una bestia que aun estaba suelta, que supuestamente había sido muerta con el caso del dueño de la tienda de mascota, el cual había salido impune de los cargos, retirado cada denuncia y pagado con intereses los daños. Sirius Black, junto a un gruñón Severus Snape habían luchado con la tenencia del pequeño Albus, Ginny Weasley había intentado recuperarlo, por lo visto le era mas útil ahora que antes, cada uno de los que sabían la verdadera historia del niño quería hervir en aceite a la pelirroja pero el intento de linchamiento fue detenido cuando el abogado defensor y novio actual de la misma se había presentado.
Theodore Nott era uno de las peores alimañas carroñeras. Tenía un aspecto humano elegante y buen porte, sus ojos oscuros brillaban con superioridad y su intelecto y amabilidad deslumbraban a muchos, aunque Draco y compañía solo veían a una sucia hiena.
El rubio había cerrado la tienda, aunque se negaba dejarla, por lo tanto, algunos animales habían aparecido de repente, primero los regaño por no huir, luego los abrazo y beso a cada uno. Albus tenía su habitación, donde una mamba más pequeña negra lo cuidaba. Junto a unos cuervos algo más desmejorados de los que tenía antes el conde, o eso aparentaban.
Había mandado a varios de sus niños a buscar a Potter, ninguno regreso con buenas noticias. Solo habían descubierto que el abogado que lo había sacado, había sido encontrado muerto en un barranco, el auto totalmente calcinado pero los restos humano en el, se pudieron identificar con Evan Rosier, ex abogado de una firma importante, echado por estafador e investigado por homicidio. Jamás pudo saberse si este trabajaba con alguien o por sí solo. Habían peinado toda el área y no encontraron absolutamente nada.
La puerta de la cocina, que daba al callejón se abrió despacio dejando entrar a una de las figuras que siempre iba a visitarle. Entro sigiloso como siempre era habitual, pero se encontró con una pequeña discusión
- Draco escúchame! - la vos de Lucius era bastante fuerte y molesta - No puedes quedarte mas aquí, ya he hablado con él, le explique la situación. Deberemos irnos más o menos en unos diez días, nos mandara unas cosas para trasladar a los demás y entonces...
- NO! - grito el rubio conde - No me iré - gruño mirándole desafiante - No iré hasta saber que paso con Harry - su vos era algo mas angustiosa - No me iré - le miro despacio - sabes que si es verdad lo que nos contaron, ese quien se lo llevo puede ser le Lord Os...
- Lupin! - interrumpió el rubio mayor cuando se percato de su presencia, el aroma a chocolate era indiscutible - Es mala educación escuchar conversaciones ajenas - gruño molesto, aun así ese espécimen de humano le atraía pero ante todo estaba su familia.
Remus se acerco un poco dejando entrar solo el flequillo castaño, claro que luego de escuchar la medio conversación de el Conde y Su padre, la mirada no era suave y tranquila como siempre aparenta, era dura como el oro, de sus mismos ojos, sus ojos estaban doradamente peligrosos - Conde. Duque - saludo por los títulos mobiliarios.
- Lupin - saludo Draco mientras iba y se sentaba en uno de los sillones - Es inútil padre, lo siento - se levanto al instante y desapareció en uno de los pasillos en dirección de la habitación del pequeño niño.
Lucius suspiro desganado:- Siéntate Lupin - le hizo seña para que lo hiciera frente a este - Y deja ya los títulos, creo que nos conocemos bastante bien para saber que son solo eso, títulos - los ojos grises miraron los durados - A que debo tu visita?
- Quería verles. Saludar a Albus - dijo dejando la tarta encima - ¿Como están?- pregunto.
- Bien, el niño sonríe otra vez, aunque no le gusta salir de su habitación - suspiro - Además su "madre" intento volver otra vez, si no fuera porque esta con ese abogado juro que... - un gruñido salió de su garganta, para luego tranquilizarse, Remus Lupin no era una persona de toda confianza por lo tanto el secreto de su verdadero ser no había sido revelado, como tampoco el de Severus frente al odioso de Black.
- Tuve el placer de conocer a Nott - dijo sarcásticamente - Realmente el asqueroso abogaducho de tercera, piensa que puede de nuevo tener a Albus, pero antes de que siquiera le ponga una mano encima esa asquerosa hiena y la repugnante rata pelirroja, les meto una bala en el cráneo así pase toda mi vida en la cárcel - era extraño que Lupin definiera también a las personas, a pesar de ser un "humano".
Lucius rió por lo bajo:- Bien, la segunda bala llevara mi nombre firmado - levanto una copa de vino que se había servido con anterioridad, olvidada cuando empezó la discusión con su hijo. Le miro por unos segundos, aquel hombre castaño, juraría que cada vez que lo ve el aroma a macho era demasiado atrayente, aunque no podría ser, el era un lobo albino de buena estirpe - Cuando me va a invitar esa copa, detective? o es más, cuando podré disfrutar esos chocolates que tiene en la almohada? - rió coqueto, al diablo las discusiones que tenia con Severus sobre sus feromonas animales y demás cosas que hacían que su libido subiera luego de tanta abstinencia. Además su lobo interior quería ESE humano.
Tan rápido como gruñir, los ojos dorados de Lupin se volvían castaños y su rostro adquirió un extraño sonrojo, era la mar de raro el detective - He bueno... yo... la copa no está mal verdad - le sonrió.
- Entonces - miro su reloj antiguo, uno de oro con cadena que salía desde su pequeña chaqueta, y de allí un pequeño bolsillo donde este indicaba las siete de la tarde - Podemos ir a cenar entonces - le dijo terminado su copa, levantándose despacio mientras salía en busca de su abrigo. Aquel pantalón negro que llevaba le remarcaba todo su trasero, y la camisa blanca de diseñador era lo bastante apretada y semi transparente para dejar ver los pequeños botones que formaban los pezones. Aunque fueron cubiertos por la chaqueta negra, conjunto con todo su traje.
Remus trago saliva y se apaño un pedazo de tarta de chocolate y se levanto limpiándose la boca, caminando algo torpe, es que al parecer el pobre detective sufría doble personalidad, aun así, se las apaño para llamar a Sirius e indicarle que salía de la tienda, que viniera él a hacer el relevo y cuidar al conde y a Albus.
Los dos hombres salieron por las calles de China Town, hasta tomar un taxi. Lucius lo llevo a uno de los mejores restaurantes, y le dijo al otro que no se preocupara, el pagaba, además allí hacían una excelente fondeau de chocolate de los dioses. El lugar era muy fino y hasta delicado, pero el rubio se las arreglo para que fueran guiados hasta una de las habitaciones privadas, donde no solo había una mesa para cenar si no también un pequeño living con sillones para una buena copa de vino o café luego de la comida. El camarero trajo todo lo que en francés pidió el Duque y de allí sonreír ante la incomodidad del castaño.
El detective solo atino a quitarse la chaqueta de cuero, quedando en una desastrosa camisa a cuadros pero pegada a su cuerpo, mostrando los músculos de los brazos, donde se veía gruesas y largas cicatrices, que en vez de avejentar o afear al policía, le daban un aire peligroso, también tenía un tribal en forma de Lobo aullándole a la luna - Es un bonito lugar – su vos salio algo cohibida ante tanta elegancia.
- Uno de los mejores. He traído a Severus aquí a veces para... comer - rió despacio cuando recordaba la última vez, casi su amigo lo mata cuando la comida era un hermoso muchachito camarero de ojos parecidos a los de Black y un cabello tan característico - Aunque nunca me aburro de él, siempre terminamos hablando en el sofá mientras tomabas una copa del mejor brandy.
- Son muy amigos con Sevy... digo con Severus - se corrigió el policía
- Si, lo somos - el rubio le miro curioso, jamás le habían hablado del mote que le había puesto Draco a Severus, aunque en su forma animal era lo más común. Sus ojos grises estudiaron los del hombre, parpadeo varias veces, como no se había dado cuenta antes.
- Dije algo malo? – pregunto con su sonrisa bonachona de siempre, sus ojos mieles y ese toque inocentón que demostraba solo cuando estaba junto a él.
- Podrías dejar de fingir – le dijo despacio mientras tomaba su copa de vino y bebía un poco. Los ojos grises se volvieron mercurio y le miraron serios, sus cabellos rubios albinos parecían moverse ante una brisa que extrañamente no había ya que ese lugar tenia las ventanas cerradas – Tienes nombre? O solo vives detrás del humano? – las preguntas eran serias pero se había percatado que quizás Remus no conocía su "otro yo" animal.
Remus cerró un segundo sus ojos y cuando los abrió eran dorados como el mismo oro liquido, y su sonrisa se volvió enigmática y Alfa - Tardaste mucho en deducirlo - dijo tomando el vaso con fineza y hasta prepotencia.
- Debo confesar que si - levanto su copa para hacer un brindis pequeño al aire - Es descortés no saber el nombre del otro mientras compartimos una exquisita cena - le dijo mientras tomaba el cubierto y pinchaba la deliciosa carne con salsa que le habían traído ya hacia unos minutos, quedando solos en aquella habitación.
- Realmente el humano me dice Moony, un nombre alusivo a la luna llena que es cuando puedo tomar un lugar en este cuerpo - dijo bebiendo y devorando con la mirada al rubio, como si traspasara la ropa y de paso el alma.
- O sea que Remus sabe de tu existencia - le miro serio - Y tu "pareja" - refiriéndose a Black - Sabe que eres una vez al mes? Creo que el secreto y las leyendas van de la mano en esta época.
Soltó una risa, mostrando los caninos - Canuto no es mi pareja - llevo la mano a la pierna aristocrática del rubio - No me gustan los perros.
- Comprendo - le dijo mientras le daba un pequeño golpe a aquella mano y sonreía con superioridad - Y tampoco van los modales en tu curriculum - le dijo como todo un sangre pura ante un lacayo - Y dime, Moony - sonrió con algo de altanería - Eres un cazador? Un lobo solitario? Alguien de venganza? O simplemente un libertino como la mayoría de los lupus granjeros - la ceja fue levantada con aristocracia y arrogancia.
Soltó una risa - Los modales van con Remus, mi pequeño Lobo Aristocrático, soy un... Lobo solitario. Iba de cacería y termine "cazado" así que me quede con Remus y su compañía.
- Entiendo - le dijo despacio mientras le observaba, aquel hombre lobo era rustico, tenía un cuerpo bastante fibroso, manos grandes y algo callosas, sus ojos sobresaltaban en su piel tostada y su cabello castaño era pulcro pero también algo tosco. Le observo detenidamente, era un alfa, demasiado poderoso para su gusto, y aun así...- Tengo hambre - susurro despacio sin esperar que sus pensamiento fueran dichos en vos alta. Tomando algo de carne con el tenedor y llevándoselo a su boca, sabia a nada y no tenia consistencia, era como comer aire con algo.
- De verdad tienes hambre de esa carne?- pregunto acercándose peligrosamente a el cuerpo del lobo más pequeño, acercándose a su oído, dejando que el aliento crispara la piel de porcelana - He visto como le coqueteas a Remus, como lo tientas, como muestras tus feromonas con fuerza, como te encanta ver excitado y torpe al pobre Humano.
Lucius se vio envuelto en aquella pequeña batalla por la dominación, y en su mente pensaba no dejarse ganar, pero su piel pálida estaba casi erizada bajo la ropa - Remus es bastante divertido cuando le hago insinuaciones, además comparto su gusto por los chocolates - le miro a los ojos despacio, sin demostrar nada de sus sentimientos o reacciones - Te gusta aquel delicioso dulce?
- Me gustan las cosas más ... exquisitas- paso su mano grande por el cabellos lacios y lo olio - mas agridulces, el chocolate no es mi tentación mas grande.
- Entonces, cuál es tu especialidad? - el rubio giro su rostro apenas, ya que el otro hombre lobo estaba tan cerca que hasta su piel podía sentir el aroma de macho que despedía, uno que a Lucius jamás había sentido y le daba un cosquilleo bastante agradable. Los ojos grises se encontraron con los durados y pudo ver que la fiera estaba a punto de saltarle encima. Sonrió despacio, mostrando sus dientes perfectos y blancos, demostrando que quizás no sería un sumiso fácil.
- Mi especialidad ?- pregunto en tono jocoso mientras sus manos apretaban el cabello sin llegarlo Jalar, aunque el rubio mostró sus dientes blancos, el mostró sus caninos como los de un animal - Cual deseas que sea Lucius - toco con suavidad el cuello del platino, claro que sus manos eran ligeramente callosas, cosa que sentía el rubio - Tengo demasiadas especialidades-
- Dudo que tengas clase - le dijo desafiándolo en forma divertida - Pero debo decir que quizás lo bruto sea tu mejor carta - sus ojos grises le miraban con desafío, levantando suavemente su mano izquierda la cual la poso despacio en el pecho del otro. Con una caricia lenta llego hasta el cuello y de allí subió hasta su mejilla. Sus ojos mercurio brillaron en forma maliciosa y un segundo después, Moony era tirado al suelo con una mejilla sangrante, Lucius estaba parado, la silla en el suelo y lamia despacio sus dedos manchados por aquel hermoso liquido rojo - Soy alguien de la nobleza, por lo tanto no estarás a mi altura - le dijo despacio y casi ronroneando.
El golpe lo tomo de improvisto y sus ojos brillaron aun mas, pero esta vez enojados, se levanto con demasiada agilidad, para alguien que compartía el cuerpo con un humano y una de sus manso convertidas en garras, agarro el cuello de cisne de Lucio empotrándolo contra la pared devolviéndole el golpe con un poco mas de violencia con la que recibido - Necesitas ser domesticado.
- Y tú que te pateen de vez en cuando - gruño mientras con una patada entre las piernas lo hizo gruñir y bajar su presión en la mano, logrando empujarlo, al mismo tiempo que lograba volverlo a golpear en el rostro, dejándole otro hermoso rasguño en su mejilla - Mmmm ... debo decir que ahora si puedo degustar la comida - le dijo en forma altanera, mientras desabrochaba su camisa para dejarla en un costado - No quiero que la ensucies - le dijo sonriéndole con malicia.
Sonrió burlón entre los caninos, el rostro se veía algo mas animal, mas fuertes, sobre todo la boca y los ojos, las manso eran garras completas, todo en él había crecido un poco más, se trono los huesos del cuello, la caza le excitaba y revolvía mas animal, tomo con su mano la sangre de su mejilla.- Tu sangre será deliciosa pequeño Duquecito.
- Realmente te vuelves algo bruto - le dijo mirándolo detenidamente - Ven y comprueba si eres digno de mi atención, perro - le dijo en desafío.
Gruño como un animal, viendo como los oídos humanos de Lucius se movían al escucharle, pero el cuerpo se exponía a una gran cantidad de hormonas, se lanzo contra tomándolo con violencia para arrojarlo contra el sillón, cayendo ambos por este, mas fue Lucius quien recibió todo el impacto tanto del lobo alfa como de la losa en su cuerpo al caer.
Pero al instante de caer, Moony recibió un zarpazo, luego una mordía fuerte en el hombro y de allí sentir la carne desgarrar. Con una fuerza característica de aquellos animales, fue empujado contra la pared y que un hermoso lobo blanco, con manchas rojas en su pelaje se levantaba con algo de dificultad, pero aun así, había logrado lastimarlo. Los dientes blancos, sus ojos grises enojados, su pelaje totalmente erizado por la lucha retrocedió de apoco, cojeando ya que el impacto logro lastimarle la pata izquierda trasera. Un lobo con el tamaño de un pony se alzaba en el medio de aquella habitación.
- A eso jugamos – gruño mostrando los dientes rabioso, ataco al hermoso lobo albino, claro que se encajaron en su cuello unos grandes dientes de un lobo mucho más grande que el otro, de pelaje canela y ojos dorados.
Pero aun así no se dejo amedrentar por eso, siguió luchando, logrando clavar sus garras en el bajo vientre del este, y de allí no solo rasguñarlo, si no empujarlo otra vez. Lucius quedo parado con dificultad en un costado, tenía la boca abierta y respiraba agitado, el macho frente a el no parecía sufrir tanto como su cuerpo lo resentía. El lobo castaño era fuerte, grande y no era comparación con su delicado y aristocrático cuerpo. Pero aun así, gruñía en desafío, si quería dominarlo debía ganárselo, y no se dejaría intimidar por tamaño y brutalidad, no era un aristocrático por nada.
Aun con la reacción de el lobo más pequeño, el lupino más grande se lanzo de nuevo clavando su hocico con todo y colmillos de nuevo en el cuello para subyugar clavándolas profundamente mostrando su fuerza y superioridad, sus garras se clavaron en varias partes del cuerpo del otro lobo, logrando tirarlo al suelo sin que el otro le soltara.
Lucius gimió adolorido, gruñendo ante las fauces que lastimaban su piel. Sintió el cuerpo rendirse sin más. Ladeo un poco su cabeza y con su hocico olfateo la herida que le había hecho antes, lamiéndola despacio en forma de disculpa. Aquel hermoso pelaje blanco estaba cubierto por sangre y tenía rasguños algo profundo, aun así este estaba más concentrado en conformar al alfa con su pequeña lamida. El hocico del alfa se abrió lentamente y complacido por el gesto del beta, lamió la herida en el cuello pero sin que una de sus patas se quitara del cuerpo ajeno.
Se quedaron segundos lamiéndose las heridas por un momento, hasta que la mano blanca manchada de sangre fue hacia el rostro tosco, tocando los rasguños que le había hecho con anterioridad - No se preguntara el humano porque su rostro esta lastimado? - el rubio aun debajo del cuerpo del castaño dijo despacio mientras delineaba sus dedos por la mejilla. El cuerpo lastimado, ya no tenía su piel perfecta y blanca, ahora estaba sudada y sucia.
- Seguramente pensara que trato de atrapar a un sucio delincuente - le susurro con vos gruesa mientras empezaba a lamer la piel que estaba lacerada, uno de los rasguños iban desde la clavícula hasta el ombligo, así que el castaño empezó a delinear el recorrido de la herida y quitarla sangre en esta. El cuerpo del otro reacciono con un pequeño temblor, sintió la cálida lengua recorrer su piel, erizando sus pezones, el pecho trato de gemir pero su autocontrol se lo impedía. Cerró sus ojos, mientras se dejaba "limpiar". El ombligo fue dedicado expresamente, penetrando con la lengua, degustando aquel pequeño agujerito y mordiéndolo por los lados, haciendo una excelente simulación de una mamada experta, las manos empezaron a recorrer los muslos, presionándolos lentamente.
- Alguien vendrá - dijo despacio mientras intentaba no reaccionar ante los toques - Debemos ordenar este desorden - gruño mirando a su alrededor, todo estaba tirado y algunos muebles rotos - Oye, te estoy... ahhhh ... - gimió despacio cuando una lengua jugaba con el glande semi erecto.
- Nadie vendrá - gruño pasando su lengua mas no chupando del todo, solo tentándolo, apenas rozando sus colmillos con la punta rosa de miembro.
- Has usado tu poder - gruño mostrando sus colmillos - Maldito perro - le dijo mientras se removía despacio intentando sentarse.
- Ni lo intentes - le ordeno gruñendo de nuevo yendo directamente otra vez a su cuello.
- Suéltame - le miro desafiante. Los ojos se encontraron frente a frente, sus rostros casi se tocaba, sus aromas se mezclaban haciendo que Lucius sintiera una pequeña descarga, una simple molestia en su cabeza, donde un pequeño movimiento entre sus cabellos lo hizo sentirse algo... incomodo. Abrió su boca para protestar sobre algo pero el pequeño "plim plim " entre sus cabellos se hacía mas nítido, hasta que vio que el macho mordisqueaba sus orejas afelpadas que habían aparecido.
Eso horrorizo al lobo blanco.
- No se escucha convincente - olisqueo las orejas y las jalo con sus colmillos mordiéndolas suavemente y Lucius sintió las manos de el lobo alfa buscando entre su espalda baja una posible colita blanca que jalar, sintiendo también un inmenso mástil erecto y babeante en su muslo derecho.
- Suéltame - gruño aun más fuerte, pero sabía que significaba esa aparición, cada animal se acicalaba entre ellos cuando era por cortejo o familia. No tenía nada que ver con aquel bruto lobo, pero el cortejo parecía que su cuerpo lo aceptaba, sentía la electricidad y la satisfacción que le provocaba el contacto con sus pequeñas protuberancias traidoras. El cuerpo reaccionaba igual, había aceptado al alfa por sobre toda las cosas. Gruño mas fuerte cuando el otro se movió y se ubico entre las piernas, haciendo un vaivén provocador.
Moony sonrió lobunamente al verse aceptado así que comenzó a moverse sobre el beta de forma tentadora y suave, tal como en el fondo de su maldita conciencia se lo pedía Remus, aun así Moony era posesivo y algo bruto, así que no pudo esperar el vaivén suave y gentil, fue aumentando los embistes, por ahora superficiales.
Lucius no supo cómo reaccionar, jamás había sido sumiso, aparte de jamás haber perdido una batalla, ningún alfa había estado a su altura ni poder. Moony era diferente. Gruño intentando moverse, posando sus manos en el nutrido y musculoso pecho del otro, arañándolo despacio ante la nube de excitación que tenia y que se perdería en cualquier momento del orgasmo.
El lobo le miro y lo beso con fuerza mostrando su poderío ante el delicado aristócrata, delicado pero fuerte, el desgraciado, y viendo su rostro turbado por el placer poso una de sus manos en el pene erecto - Tsk no te vas a venir sin mi, la diversión es de los dos.
- Maldito - le dijo bajando su cabeza, olisqueando su cuello, lamiéndole la herida que había allí, casi ronroneando ante las caricias toscas que le hacía - Sabes que no seré un sumiso complaciente, ni que creas que siempre estaré allí cuando lo desees - le dijo mientras le miraba a los ojos.
-Lo sé - le gruño con una sonrisa colocando un elegante piecito blanco en su hombro dejando el otro reposando en el suelo - para eso estará Remus y lo harás bailar en la palma de tu mano cada vez que tu desees.
No pudo decir más nada, porque sintió como su enorme pene entraba en su orificio virgen. Se mordió la lengua, para no gemir ni gritar ante el dolor, seria sumiso en la relación, pero jamás iba a demostrar debilidad. Sus ojos mercurios le miraron mal, con desafío y aun así, el cuerpo reaccionaba tenso ante la intromisión
- Si te tensas mas te va a doler. Soy Moony - le dijo lamiéndole el cuello para que se calmara un poco, total en la parte interna de su pene, había un hueso llamado baculo, hueso que usan los lupinos para mantener la erección el tiempo necesario, más que un humano promedio, lo cual hacia que su erección fuera más grande y gruesa, aun así no dejo de meterse en aquel estrecho orificio.
- Duele - le dijo molesto, cerro sus ojos, sintiendo como el alfa quería reconfortarlo, gruño molesto, y mas con sí mismo - por que... - mostró sus dientes en forma de des conformidad – me no dejas darme la vuelta - era humillante pedir tal cosa, pero si quería que aquella copulación fuera hecha con todas las reglas (aunque luego se tendría que aguantar los comentarios y burlas por parte de su amigo el vampiro)
El otro gruño desconforme, sacándola punta de su pene de aquel orificio pero aun así, no dejaba de mirarlo, no porque admirara la hermosa fachada que era el lobo albino, era más bien por si decidía huir darle caza.
El rubio se giro despacio, sintiendo como las manos del otro aun estaban en sus caderas, se coloco en una forma que la hombría quedaba justo para volver a entrar en su cuerpo, estaba arrodillado frente a este, su espada estaba recostada contra el pecho de lobo castaño, su mirada estaba adelante, y aun así, deseaba ser poseído. El instinto del lobo decía que pertenecía aquel alfa, y debía aceptarlo, aunque en el transcurso de aquello iba a educarlo y darle bastantes clases de etiqueta si quería que estuviera a su altura.
El cuello fue besado, hincando sus dientes y abriendo con sus dedos callosos la abertura de sus nalgas y posicionando su pene. Hasta empezar a penétrale de nuevo con mucho mas ahínco. La cola blanca quedo aprisionada entre los dos cuerpos, mientras el gruñido del alfa era fuerte ante las embestidas que hacía. Lucius gruño cayendo hacia adelante, sus manos en el suelo estaban rasgando el pido ya que el movimiento y las sensaciones del acto carnal estaban enloqueciéndolo, gruño por centésima ves pero esta era de placer y ganas de aullar a la luna, aquel lobo estaba dándole en el punto preciso para satisfacer su apetito. Le mordió excitado, jugando con aquellos pezones del cuerpo plano, moviéndose con más fuerza, más potencia y más posesión.
El gruñido de ambos se extendió por la habitación, demostrando que llegaron al orgasmo al mismo tiempo. Lucius sintió ser llenado y marcado por el alfa, mientras que sus brazos no resistieron y se doblaron cayendo hacia adelante, su respiración agitada, su cuerpo sudoroso y adolorido, todo por culpa de Moony y aun así... se sentía satisfecho. El alfa cayó sobre su cuerpo sin aplastarlo, besándolo suavemente sin destrabarlo... aun.
La noche avanzo y jamás el camarero regreso por los platos ni presentar el postre.
NOTA DE LA AUTORA
Bien, debo confesar que este fic me sorprendio lo bastante para decir que .. XD gracias a comenarios " descentes y cordiales" y con " buena intencion"... hemos decidido con Luna Shinigami en varias paginas donde lo publicamos, a cambiar la historia XD ... Tenia pensado basarme de una forma en la historia, pero al llegar comentarios que nos hicieron sonreir, casi llorar de la emosion y hasta tomar la opinion/gusto/fanatismo hacia el fic que hemos de cambiar algunas escenas ya escritas para publicar XD debo decir. Asi que eso nos retrasara un poco mas. Ademas aun falta año nuevo XD olviden tener una actualizacion antes de reyes XD ... ñ_ñ gomen ne.
