Cap. 6. Olympia

La despedida en el aeropuerto fue realmente difícil para los dos, hasta llegar al punto de ver a Charlie, el hombre de hierro, derramar verdaderas lágrimas. Nos separamos cuando anunciaron que los viajeros del vuelo procedente a Londres debía despegar.

Llegué hasta la puerta de embarque y estuve allí durante varias horas para dar tiempo a mi padre a volver a Forks, una vez que pensé que se había marchado me encaminé hacia mi verdadero destino, Olympia, la capital del estado. Al principio había considerado la idea de viajar hasta Inglaterra ya que allí nadie podría reconocerme y en caso de que encontrasen mi cuerpo no llegase a oídos de mi padre, pero al final no pude hacerlo, es muy duro morir sola, pero aún más en un lugar tan lejano en el que no sé que puedo llegar a encontrar...

Una vez que me encontré sola en mitad de Olympia me senté en un banco y no pude aguantar por más tiempo. Me derrumbé. Lloré, lloré y lloré. Ahora ya no debía fingir por nadie, ahora solo estaba yo. Sola frente a la muerte, una muerte que estaba demasiado cercana.

Alquilé una habitación en una pensión por unos días, aún no me sentía lo bastante débil para morir y debía asegurarme de estar en algún lugar dónde nadie pudiese verme en ese momento. Si la policía encontraba un cadáver intentarían reconocerlo y es posible que mi padre acabase enterándose de algo…

Sentada en la pequeña cama de mi habitación comencé a pensar y tuve miedo, mucho miedo. En este lugar, alejado de los protectores bosques de Forks, un lugar en el que brillaba el sol con fuerza y la ciudad se imponía a través de la ventana, era difícil pensar que todo había ocurrido de verdad, ¿y si después de todo, no había sido más que un hermoso sueño? ¿Y si él jamás existió al igual que el resto de su familia? ¿Podría ser todo producto de mi loca mente adolescente? Mientras pensaba en todo esto el dolor en mi pecho se acentuó ¿puede una alucinación doler tanto?

No podía haber sido una alucinación, ellos debieron existir. Él debía ser real.

Comencé a hiperventilar con esta horrible conclusión a la que había llegado, necesitaba salir, respirar aire.

Corrí a través de toda la ciudad hasta que encontré un pequeño bosque, me adentré entre los árboles y me senté en el tronco de un árbol caído. El gesto me provocó una sensación de déjà vu, todo había comenzado en un lugar similar. Aquel tronco caído en el que decidí aceptar la realidad de las palabras de Jacob...

Recordar ese momento hizo que todo mi cuerpo temblase, estaba muy cerca de los recuerdos, más cerca de lo que me había permitido estar en mucho tiempo. Pero eso era justo lo que yo ya no tenía, tiempo. Así que decidí rendirme a mí misma y soportar el dolor que ellos acarreasen. Necesitaba recordar, necesitaba llevarme todos los recuerdos conmigo y sobretodo necesitaba saber que él realmente existía en algún lugar.

Rememoré toda nuestra vida juntos, empezando por aquella primera clase de biología, el casi accidente con Tyler, su indiferencia, cuando empezamos a hablar como amigos, el restaurante en Port Angeles, nuestro día en el prado, la primera noche que se quedó en mi cuarto, cada vez que me declaraba su amor eterno...

Había sido tan estúpida ¿cómo alguien como él podría amar a alguien como yo? sin embargo ahora, en mis recuerdos, parecía que él realmente me amaba cuando me lo decía, tal vez era una ingenua que solo veía lo que yo quería ver. Era posible que al fin y al cabo todo hubiese sido realmente producto de mi imaginación. Tal vez desde que llegué a Forks me volví totalmente loca y nadie se dio cuenta...

No podía soportarlo más, los recuerdos habían sido demasiado para mí, me caí al suelo sin poder evitarlo, no pude levantarme, pues estaba demasiado ocupada evitando que el agujero en mi pecho me partiese en pedacitos.

Y así pasé toda la noche, intentando soportar el dolor para ser capaz de ponerme en pie y regresar a mi cuarto y fallé estrepitosamente. Un nuevo día llegó y seguía igual.

Necesitaba saber que había sido real, ahora, al final de mi vida, necesitaba morir con la certeza de que en algún momento, había sido verdaderamente feliz a su lado.

Pero no encontraba ninguna manera, tras su partida no había quedado ningún rastro de su presencia, pues todos sus regalos habían desaparecido misteriosamente ¿Él se los llevó o nunca estuvieron?

Necesitaba encontrar algo, algún lugar donde encontrar una prueba de su existencia.

Entonces mi enferma mente me enseñó la solución, recordé un lugar del que había oído hablar en numerosas ocasiones. Solo esperaba que todavía siguieran allí.

Allí esperaba conseguir información sobre los Cullen, sabía que él no querría saber nada de mí pero conocía otra persona que sí: Alice. Ella seguía siendo mi mejor amiga, nunca tuve ocasión de despedirme de ella, tampoco pude de decirle lo importante que era así como darle las gracias por todo lo que me había ayudado siempre.

En ese momento me di cuenta de qué era lo que quería hacer por sobre todas las cosas antes de morir, despedirme de mi mejor amiga.

Este descubrimiento me dio las fuerzas para levantarme del bosque y encaminarme hacia mi nuevo destino:

Denalí

La otra familia de vampiros buenos de la que había oído hablar a los Cullen en innumerables ocasiones, eran sus amigos, posiblemente ellos sabrían donde localizarlos.


Después de un tiempo vuelvo con el sexto capítulo de la historia, por una parte estoy feliz ya que 131 personas leyeron todos los capítulos pero por otra un poco triste ya que el último solo tuvo 5 reviews

Espero que os haya gustado el capi, ahora nos dirigimos a un nuevo lugar, Denalí ¿lo esperabais? al fin y al cabo Bella siempre contó con esa información.

¿Llegará a Denalí o le ocurrirá algo por el camino?

¿Encontrará allí a los Cullen?

Todo esto y mucho más en los próximos capítulos :P

Un besito

Libezzy