Cap. 9. La familia de Tanya

La casa estaba completamente silenciosa, no había ni una sola luz encendida ni se escuchaba ningún tipo de sonido del interior. Si fuese una casa de humanos estaría segura de que nadie se encontraba allí y me habría marchado pero debido a su condición vampírica esperé un poco a ver si alguien me abría la puerta.

Un momento después la puerta se abrió mostrando a una chica realmente hermosa, era rubia, su pelo caía en cascada por su espalda en suaves ondas y estaba vestida como una modelo de pasarela. Podía igualarse en belleza con Rosalie, la cual siempre había pensado que era la mujer más hermosa del mundo. Me echó una mirada de arriba abajo que me intimidó un poco y me preguntó:

- ¿Quién eres?

Su respuesta me asustó un poco pues yo esperaba un saludo o algo por el estilo no una pregunta tan directa. Me aclaré la garganta y le conté la historia que había inventado.

- Hola, espero no molestarte, mi nombre es... Marie - Decidí decir mi segundo nombre por si acaso conocían mi historia y se negaban a mi petición.

No creía que Edward llegase tan lejos para mantenerse fuera de mi vida como me había prometido pero la sola duda de que hubiese hablado con ella sobre mí me llenó de esperanzas, al menos eso significaría que le importaba un poco...

- ¿Y qué quieres? - me respondió cortante.

- Me gustaría charlar un momento con vosotros sobre un tema delicado - titubeé.

En ese momento otra mujer apareció detrás de la rubia, era morena y tenía un cabello precioso. Su aspecto era dulce y amable. Me recordó a Esme.

- ¿Y qué es eso que tienes que decirnos? Por favor pasa y cuéntanos.

Su aspecto me tranquilizó, al contrario que la chica rubia, la morena no mostraba hostilidad solo me miraba con curiosidad.

Al entrar pude observar la hermosa casa, estaba decorada de una forma antigua con unos muebles que deberían tener al menos doscientos años, pero al mismo tiempo había un toque de modernidad pues contaban con todos los adelantos de una casa actual.

Me senté junto a ellas en el sofá del centro de la enorme sala y comencé con mi historia.

- Venía buscando vuestra ayuda, tengo entendido que sois amigos de los Cullen y esperaba que pudieseis ayudarme a encontrarlos.

Las dos chicas se miraron a los ojos y empezaron a mover levemente los labios, sabía que estaban hablando a velocidad vampírica para que yo no me enterase de su conversación pero fingí no darme cuenta para no darles motivos para sospechar que conocía su secreto.

De pronto mi enfermedad volvió a hacerse notar y sentí un mareo. Ahora no, no podía ponerme enferma justo en este momento, necesitaba estar atenta a todas sus palabras en el caso de que se negasen. Tal vez por su lenguaje corporal podría descubrir algo.

Cerré los ojos por un momento y me concentré en recuperar la cordura e intentar paliar un poco los efectos del mareo para ser consciente de todo lo que ocurriese.

En ese momento la chica rubia habló:

- ¿Los Cullen? ¿De qué conoces tú a los Cullen?

Ahora había llegado mi momento, tenía que ser convincente mintiendo por esta vez, tal vez incluso mi mareo sirviese para que se tragasen mi historia.

- Conocí al doctor Cullen en el hospital, yo estaba enferma y él me tenía un cariño especial. Estaba muy implicado con mi recuperación cuando lo llamaron para un trabajo al que no podía negarse. En Forks se dice que al doctor lo enviaron a Los Ángeles, pero sin embargo él me dijo que si necesitaba algo que viniese aquí, pues desde aquí sabrían indicarme en lugar donde se encontraba para que él pudiese examinarme.

- Qué extraño, Carlisle nunca había hecho algo así con ninguno de sus pacientes ¿por qué iba a hacer contigo una excepción? - me preguntó escéptica la chica rubia.

- Bueno, al parecer mi enfermedad no es una enfermedad muy común, se dan muy pocos casos en el mundo y el doctor Cullen estaba interesado en encontrar personalmente la forma de curarme. De hecho desde que él se marchó los doctores de Forks han sido incapaces de descubrir nada nuevo...

Esperaba que relacionasen esto con el afán de investigación y superación de Carlisle y por ello no dudasen de mis palabras. Por otra parte me sentía mal por mis mentiras ya que aunque Carlisle era el mejor doctor del mundo, el doctor Gerandy también era un gran doctor que se había portado muy bien conmigo. Me dolía calumniarlo aunque solo fuese levemente.

- Te anotaremos la dirección de los Cullen - dijo la mujer morena mientras cogía un papel y apuntaba los datos.

- No estoy segura Carmen ¿qué pasaría si todo eso es mentira? ¿qué pensarían los Cullen si damos su dirección a cualquier extraña que pregunte por ellos? - le replicó la chica rubia.

- Pero Tanya ¿has visto su aspecto? Esta chica realmente está enferma, por lo que los Cullen se enfadarían con nosotros en caso de habernos negado a dar su dirección, además si no hubiese sido por ellos ¿cómo iba a saber ella de nuestra amistad si vivimos a miles de kilómetros? Y en el peor de los casos los Cullen no tienen nada que esconder por lo que no habría ningún problema - le contestó con una mirada suspicaz.

- Tal vez tengas razón, aunque no estoy del todo convencida de esto. Serás la responsable si algo ocurre. Yo no quiero saber nada.

- ¡Eres tan melodramática! no ocurrirá nada, solo hace falta mirar su rostro para ver que no lleva segundas intenciones. -Me tendió el papel con la dirección y me dijo - ten cielo, espero que encuentres a Carlisle y él ayude a que te mejores.

- Muchísimas gracias, es muy importante para mí poder localizar al doctor.

Tras despedirme con una sonrisa amable por parte de Carmen y una mirada desconfiada de Tanya salí de su casa y me dirigí de vuelta al pueblo. Observé el papel que Carmen me había entregado y descubrí mi nuevo destino: Ithaca, en el estado de Nueva York.

Al observar el destino decaí un poco pues no esperaba que se encontrasen tan lejos, tardaría al menos una semana en llegar hasta allí pues tenía que atravesar prácticamente todo Canadá hasta llegar a la parte este de Estados Unidos.

Pero decidí levantar mi ánimo, ahora sabía donde se encontraban. Eso me daría fuerzas para afrontar ese largo viaje, pues la recompensa sería buena, los encontraría después de tanto tiempo. Podría reencontrarme con mi mejor amiga.


Bueno, tal como prometí ¡aquí está el capítulo nueve! llevo todo el día enferma y aquí estoy escribiendo para que tengáis nuevo capi, tal vez alguno lo esperaba para el día pero no pudo ser antes. Son las 23:43 pero aún del sábado jeje.

¡Estoy súper contenta, no llegamos a los 60 reviews pero si a los 56! eso me da muchas ganas de seguir escribiendo. Gracias a todos los que dejasteis reviews, ¡si no fuera por vosotros mis historias no seguirían!

A partir de ahora no sé cuando actualizaré pues voy a comenzar a trabajar. Estoy muy ilusionada con mi primer trabajo pero me temo que me robará mucho tiempo. De todos modos voy a intentar seguir actualizando en cuanto pueda.

Un besazo enorme a todos

Libezzy