Mi trato con el demonio.
Capitulo 3: ¿Quién te hace daño?
Como lo había dicho, no tiene nada de malo que me divierta un poco mientras encuentro a la persona de alma pura ¿verdad? Bueno, sinceramente yo no creo en el amor a primera vista y esto no es amor, sino simple atracción hacia ese ángel. He de admitirlo, nunca me había sentido atraído hacia un chico, pero éste es especial. Además, sus facciones son finas, así que fácilmente se le puede confundir con una chica, pero no soy tan idiota para saber que es una chica, si no chico y uno bien lindo.
Después de que todos se fueran a sus lugares, llegó el profesor, ese hombre tenía el cabello de un extraño color plateado, de seguro dirán ¿Qué tiene de extraño?, lo que tiene es que no aparenta más de veinte o veinticinco años , tenía su rostro cubierto por una mascarilla y un poco de su cabello tapaba su ojo izquierdo.
-Buenos días mis queridos estudiantes, lamento la demora, pero me encontré con un gato negro y tuve que venir por el camino largo. –Algunos susurraban: "no sé porque sigue diciendo estúpidas excusas si no le creemos". Ese sujeto es…raro – Hehehe, veo que tenemos nuevos estudiantes, por favor pónganse de pie –Nos indico el sensei.
Hinata y yo nos pusimos de pie y todas las miradas se posaron en nosotros, yo estaba acostumbrado ya que siempre fui el centro de atención en cada una de las escuelas a las que asistí, pero no sabía cómo estaría Hinata, ustedes saben, es un demonio. La miré de reojo y un leve tic apareció en mi ceja derecha, esa chica no era Hinata, se veía tan…tan tierna y tan…frágil ¡No, Naruto!, ella es un demonio, sólo está aparentando, estoy más que seguro de que si ella estuviera viva seria actriz, o algo parecido.
-Bueno, por favor preséntense –dijo el sensei.
-Mi nombre es Hinata Hyuuga, tengo 17 años, espero que seamos muy buenos amigos –primero se presento Hinata, su voz sonó tan dulce, sus mejillas se sonrojaron un poco y prácticamente todos quedaron embobados. No os dejéis engañar ¡Es un ogro!
-Mi nombre es Naruto Nami…Uzumaki, tengo 17 años, un placer. –Fué mi turno, decidí usar el apellido de soltera de mi madre, quién sabe, tal vez aparezca en las noticias y todos queden como "¡Es él!", mejor me evito problemas. Por mi presentación seria, las chicas me miraron embobadas y con ligeros sonrojos, yo solo las miré indiferente, las mujeres de hoy en día sí que son masoquistas.
-Un gusto chicos, mi nombre Kakashi Hatake, no tengo planeado decirles que me gusta y que no, mi sueño es… bueno tengo muchos hobbies, cualquier problema o consulta que tengan me dicen ¿ok?, ahora tomen asiento por favor. –después de esa presentación todos quedamos con una gota resbalando por nuestras sienes, yo me limité a tener un ligero tic en mi ojo izquierdo, posteriormente Hinata y yo tomamos asiento.
-"Lo reitero, ese hombre es muy raro"- pensé mientras seguía con mi tic.
-Puede que sea raro, pero es muy buena persona –Escuché y dirigí mi vista hacia el frente y ví cómo el ángel llamado Sasuke me miraba sobre el hombro.
-¿Lees mentes o algo así? –No había mencionado nada como para que él supiera que es lo que estaba pensando. Solamente rió quedamente, esa fue la mejor melodía que había escuchado en mi vida y en lo poco que llevaba de muerto.
-No, pero tu cara lo decía todo. –me respondió al tiempo en que me regalaba una esplendida sonrisa.
-Ah –solo pude responder eso ya que me quede embobado con su hermosa expresión.
-Me llamo Sasuke Uchiha, ojala nos llevemos bien, Uzumaki-kun –dijo volteándose completamente.
Y cuando se volteo mis ojos se abrieron sorprendidos al igual que mi boca y solo puede decir:
-¿Qué te sucedió ahí? –le pregunté, mientras apuntaba su cara ya que debajo de su ojo izquierdo tenía un gran parche cubriendo su mejilla, además de tener el labio partido.
-Ah, esto –dijo tocándose la zona afectada y por un momento sus ojos dejaron de brillar –es que soy muy bueno para meterme en problemas, hehehe –me dijo y rió nerviosamente.
-Claro, deberías tener más cuidado – le seguí el juego, ya que se veía algo incomodo al hablar del tema.
-Sí, lo haré –dijo antes de darse vuelta y poner atención a la clase.
La clase de Kakashi-sensei pasó relativamente rápido, pero realmente no preste mucha atención, nunca fui muy bueno en los estudios y si no lo fui cuando estaba vivo ¡¿Para qué demonios hacerlo cuando ya estoy muerto? Así que usé mi tiempo en algo productivo, bueno, si productivo se le puede llamar a observar a Sasuke sin pestañar ni un segundo, entonces sí, fué productivo.
Apenas finalizó la clase y Kakashi-sensei se fue del salón, una masa de chicas con hormonas alborotadas se formo a mí alrededor, ni siquiera muerto esto iba a cambiar. Todas me preguntaban cosas como "¿Tienes novia?, ¿Qué tipo de chicas te gustan?" y cosas por el estilo, mas de una fué indecente y me sacaron más de un tic. Pude observar como Hinata hablaba con los chicos que tal vez trataban de conquistarla y también vi como Sasuke sonreía levemente por mi desgracia, o simplemente le causaba risa mis expresiones, no lo culpo, después de todo Naruko también se reía de mi cara.
Y hasta ahora vengo a pensar en eso ¿Cómo estaría mi familia?, Mamá y Naruko… ¿estarían bien?, ¿Mi padre, que estaba de negocios, se habría enterado? O por lo menos habrían encontrado mi cuerpo, a menos que el mal nacido que me mato, lo haya tirado a algún río, lo dudo, no hay ninguno cerca de esa zona ¡Joder! Me estoy deprimiendo, solo han pasado dos días y echo de menos la cálida sonrisa de mi madre, lo bipolar que puede llegar a ser y también extraño a la ruidosa de mi hermanita, con la que siempre estábamos metiéndonos en problemas, hasta había creado planes para alejar a los pervertido cuando ella creciera.
Mejor, dejaré de pensar en eso, ya que me di cuenta de que Sasuke cambió su expresión, ahora me mira con preocupación, yo solo lo miro y le regalo una sonrisa para que se calme, tal vez soy un libro abierto para él y eso me produce gracia, mucha gracia. Al ver mi sonrisa, el sonrió también y nuevamente se giro y me dejo la vista a la parte izquierda de su cara, su hermosa cara adornada por esos horribles parches ¿Quién lo golpeó?, ¿Quién le estaba haciendo daño?, ¿Quién es el mal nacido que se atrevió a tocarlo?
Prometo que enviare al mismísimo infierno al mal nacido que golpeo a mi ángel y antes de irme al cielo lo haré sufrir, incluso si no consigo mi propósito lo haré sufrir toda la eternidad.
Continuará…
