Escribir es como cocinar. Cuando tú lo haces no tiene el mismo sabor, pero te emociona cuando alguien dice que te quedó… muy bueno ^_^

Korina Herrera Zuno

Especialmente dedicado a Pikacha.

¡Feliz cumpleaños!

Los personajes, excepto uno que otro inventado por mí para la trama, son de Kishimoto-sama

Capítulo 8. Inspiración

Advertencias:

OoC.

AU.

Yaoi (SasuNaru).

Alguna que otra grosería.

La siempre presente falta de ortografía.

El lector podría morir de aburrimiento.

Comedia de valor dudoso.

Puede contener spoilers del manga.

En este capítulo la hemorragia la pondrán los lectores.


- ¡He dicho que no, dattebayo! –gritó Naruto con fiereza, apretando sus manos hasta formar puños con ellas.

- ¡Pero Naruto…! –gimió Ino con lágrimas en los ojos, y las manos entrelazadas delante de su boca, en una clara actitud suplicante.

- ¿Qué pasa aquí? –intervinó Sasuke con una ceja alzada, que si uno se fijaba con cuidado estaba más dedicada a la rubia que al ojiazul-. Están llamando la atención de todo el set –dijo el Uchiha señalando con un cabezazo a la gente que se encontraba a sus espaldas, hambrienta de chismes.

Los pobres trabajadores de programa comenzaron a silbar, culpables, al verse descubiertos por los jóvenes, antes de salir corriendo en desbandada dejando detrás de sí solo una nube de polvo. Naruto incluso habría jurado ver a Sai con una bolsa de palomitas con mantequilla en la mano.

- El señor Uzumaki… -contestó la Yamanaka cruzándose de brazos, sin dejarse amedrentar por la mirada del pelinegro-, ¡qué no tiene palabra! –gritó apuntando al rubio con una dedo acusador.

- ¡Cuánto te lo prometí no sabía de qué iba! –se defendió Naruto con la cara comenzando a enrojecer.

- ¡Uzumaki Naruto siempre cumple sus promesas! –le recordó Ino descruzando sus brazos para colocar las manos en su cintura.

- ¡Eso es del programa! –dijo el rubio exasperado.

- ¡También el dattebayo y no te lo sacas de la boca! –lo acusó la Yamanaka con una sonrisa de triunfo.

- ¡Eso es… es por qué…! –comenzó a balbucear nervioso el Uzumaki jugando con sus dedos, mirando a Sasuke para que acudiera en su ayuda-. ¡Veras yo…!

- ¿Vas a decirme que paso para que te ayude a salir de la bronca, usuratonkachi? –preguntó el Uchiha con seriedad.

No sabía que había ocurrido entre su dobe y la Yamanaka, pero ya había aparecido ese desagradable cosquilleo en el pecho, indicándole la conocida sensación que se parecía mucho, pero claramente no eran celos… Claro que no… él no estaba celoso del dobe, ¡y mucho menos por Ino!

El rubio dio un suspiro de resignación antes de contestarle a su compañero de trabajo.

- Le prometí a Ino que le ayudaría inspirarse para escribir una historia para un club que ella fundó –explicó el ojiazul rascándose la mejilla derecha con nerviosismo, y el Uchiha se estremeció de terror, conociendo claramente la naturaleza de ese club.

¡Estaba bien! Sasuke apoyaba totalmente al club de la Yamanaka, pero tenía claro que a algunos miembros les gustaban cosas… un poco subidas de tono. Y si a Ino se le ocurrió involucrar a su dobe con algo como eso…

"¡Más vale que me de las fotos!" pensó el pelinegro con determinación "Después encontrare una manera discreta de deshacerme de ella…".

- Se hizo una convocatoria para un concurso de fanfics –dijo rápidamente la Yamanaka, percibiendo las ansias asesinas del moreno-, ¡y como fundadora y presidenta debó y quiero participar! –dijo la muchacha señalándose con orgullo-. ¡Pero la inspiración no llega! –gritó echándose al suelo, tirándose de los rubios cabellos con desesperación.

- ¡Pero yo no sabía que era ese tipo de club! –gritó Naruto cruzando sus antebrazos en delante de su pecho, sin dejarse enternecer por la desgracia de su compañera-. ¡Ni que me ibas a pedir eso!

- Dobe, ¿qué es ese y eso? –preguntó Sasuke, haciéndose el que no entendía, aunque de verdad no sabía qué era eso.

- ¡Es un club yaoi! ¡Yaoi! –gritó el Uzumaki escandalizado, sorprendiendo al Uchiha de que conociera ese término-. E Ino me pidió… me pidió que… que yo… -comenzó a balbucear de nuevo, volviendo a ponerse nervioso.

- ¿Qué te pidió Yamanaka? –preguntó el moreno con el entrecejo fruncido, e Ino tragó saliva al escucharlo llamarla por su apellido de nuevo.

El pelinegro se estaba enojando, y eso no sería bueno para nadie en el foro de grabación. Con excepción, por supuesto, del protagonista del programa.

- Ino me pidió que yo t-te… -siguió susurrando el Uzumaki, sujetando la camiseta azul de algodón que llevaba ese día.

- Usuratonkachi –llamó Sasuke, llevándose una mano a la frente para frotarla con fuerza. Necesitaba calmarse, además estaba seguro que Ino no le tocaría ni un pelo al dobe, poniendo en peligro su vida con eso. La rubia era su cómplice, y estaba agradecido con ella, aunque no se lo dijera-, lo que vayas a hacer hazlo de una vez antes de que Ino te pida algo peor.

- ¿Seguro, teme? –preguntó dudoso el Uzumaki, abriendo uno de sus ojos azules, que segundos atrás mantenía cerrados.

- Seguro, ¿qué te pudo haber pedido que fuera tan grave? –contestó con despreocupación el pelinegro, encogiéndose de hombros.

- Bueno… -balbuceó el rubio, todavía inseguro.

Armándose de valor, Naruto se abalanzó de improviso sobre Sasuke, echándole los brazos al cuello. Antes de que el moreno pudiera darse cuenta, el Uzumaki lo estaba besando, al principio con timidez, pero al no ser rechazado cobró confianza. El rubio se separó un poco, para total disgusto del Uchiha, solo lo suficiente para tomar algo de aire, y volver a besar a su compañero con más calma, de manera más pausada, como si quisiera memorizar los delgados labios del moreno.

Quiero que beses a Sasuke. Pero no un beso simple, sin sabor… ¡uno bueno! ¡Quiero que lo impresiones con tu manera de besar!

"¡Muy bien! Más vale que no sea otra estúpida broma de Kiba, ¡porque entonces si habrá un muerto en el estudio!" pensó Sasuke cuando sintió como algo caliente se colaba finalmente en su boca, y él no tardo en corresponderle de la misma manera. Llevó ambas manos a la cintura del rubio, acercándolo lo más que podía contra él, consiguiendo que Naruto aumentara la intensidad con la que lo besaba.

Era increíble, sentir como el muchacho le mordía sensualmente el labio inferior, antes de chuparlo con suavidad y dejarlo ir. Naruto le acaricio las mejillas con los pulgares, para después depositar un pequeño beso en sus labios. El rubio estaba algo sonrojado, y la respiración entrecortada, visiblemente acalorado. El moreno no se encontraba mejor.

Y tan rápido como comenzó… termino. Lo supo cuando el Uzumaki lo empujó de golpe, mandándolo sin ninguna consideración al suelo. Se golpeó fuerte la cabeza, pero el aturdimiento que dominaba su mente venía de muchos segundos antes y por una razón muy diferente.

- ¡Adiós, teme! –gritó Naruto antes de echarse a correr.

- Sasuke, ¿estás bien? –preguntó la rubia con preocupación, golpeando con un palo de madera al moreno, en busca de alguna reacción que le dijera que seguía con vida.

- Ino… eres mi mejor amiga en el mundo –aseguró el Uchiha, con una ligera sonrisa en el rostro, antes de soltar un largo suspiro de satisfacción.

La Yamaka le devolvió la sonrisa, tranquila una vez que el pelinegro salió de su shock. Además… ¡Ahora tenía algo de material para ponerse a escribir!


Zaludos

Zaphyrla

Bajo la luz de la luna llena

Que iluminaba en todo su esplendor las blancas calles de Ellora

Ella solo suspiraba

Recordando los ojos azules de aquel halcón

Que había escapado alzando las alas al viento