Escribir es como cocinar. Cuando tú lo haces no tiene el mismo sabor, pero te emociona cuando alguien dice que te quedó… muy bueno ^_^

Korina Herrera Zuno

¡Feliz Cumpleaños a Shirou Neko!

Los personajes, excepto uno que otro inventado por mí para la trama, son de Kishimoto–sama

Capítulo 10. Uchihacest.

Especialmente dedicado a bella–rosalinda, porqué ella lo pidió.

El ItaDei fue por mi cuenta.

Advertencias:

OoC.

AU.

Yaoi (SasuNaru. ItaDei/MadaDei).

Uchicest (Mención) (¿Era necesario poner esta advertencia?).

Alguna que otra grosería.

La siempre presente falta de ortografía.

El lector podría morir de aburrimiento.

Comedia de valor dudoso.

Puede contener spoilers del manga.


– Ah…

Naruto detuvo su mano, antes de que sus nudillos tocaran la superficie de la puerta. El rubio estaba parado justo delante del camerino de Sasuke, buscando al moreno para entregarle los nuevos libretos del programa, cuando escuchó ese sonido salir de la habitación.

Ese gemido… ¿había sido de Sasuke?

– Relájate, ototo– contestó una voz más grave dentro del cuarto–. El dolor pasara pronto.

Esa voz… ¿era de Itachi?

El ojiazul sintió como el calor se le agolpaba en la cara, provocando que el rostro se volviera de un vivo color rojo.

"Tranquilízate, Uzumaki" se regaño así mismo el rubio "No pienses cosas que no son, dattebayo".

– Está sangrando– se quejó Sasuke con la voz algo ahogada.

– Es normal que sangre un poco cuando entra– le respondió su hermano–. Te gustara cuando termine.

– Lo estas disfrutando, Itachi– le acusó el menor por lo bajo.

– No tienes idea, ototo– aseguró el aludido–. De verdad no tienes idea… Te quejas como una niña.

– Leí en un libro que este tipo de conversaciones son necesarias para estrechar los lazos familiares– les interrumpió una tercera voz–, pero yo necesito silencio para trabajar.

Naruto parpadeó varias veces, confundido por el rumbo que había tomado la conversación.

"¿Sai?" pensó el muchacho mientras empujaba la puerta.

– ¡Muy bien!– gritó el rubio–. ¡¿Qué está pasando aquí, dattebayo?

Naruto se encontró con una escena extraña una vez que entró. El Uchiha mayor estaba recargado en la pared a su izquierda, lugar que parecía ocupar desde un buen rato antes de que el rubio irrumpiera tan delicadamente. Sasuke estaba acostado boca abajo sobre el sillón de su camerino, con Sai sentado en un banquillo a su lado. El anbu le estaba clavando una jeringa en el cuello al otro pelinegro. El rubio le lanzó una mirada asustada a la aguja de metal y a todos los extraños utensilios que rondaban a su moreno amigo.

– Ya terminé, Uchiha–bastardo– anunció Sai, sacando la jeringa con algo de brusquedad y colocando un algodón en el sitio por donde había penetrado en la piel.

– Eres… un idiota– gruñó Sasuke entre dientes, soportando el dolor que le causó el chico.

– ¿Qué están haciendo, dattebayo?– preguntó Naruto, totalmente confundido.

– Mi ototo se cansó de la pintura de utillería– le contestó Itachi con naturalidad.

– Sai me hizo un tatuaje– le explicó Sasuke, mientras se llevaba una mano al hombro para quitar el algodón que lo cubría y mostrárselo. Eran las tres aspas que le había puesto Kishimoto durante el examen chunin. Al parecer el pelinegro había decidido que le quedaban bien–. La copia barata no es idiota en todo lo que hace.

– Me alegra que aprecies mis habilidades artísticas, Uchiha–bastardo– dijo Sai con una sonrisa falsa cubriéndole el rostro y con unas ganas enormes de golpear a su compañero de trabajo por dentro.

Itachi había permanecido en silencio el resto de la conversación, mirando a Naruto detenidamente.

– ¿Qué pensabas que hacíamos, Naruto–kun?– le preguntó el Uchiha mayor, provocando que los otros dos muchachos voltearan a ver inmediatamente al rubio.

– Y–yo no sabía… ¡No sabía que Sai estaba aquí!– balbuceó el Uzumaki, sintiéndose algo culpable–. Y el teme dijo… ¡Pero yo no quería oír nada, dattebayo! Pasaba por aquí y…

– ¿Qué te estaba imaginando, usuratonkachi?– le cortó Sasuke, mirándolo con suspicacia.

– ¡¿Qué te estás imaginando que me imaginaba yo, teme?– le gritó Naruto, pero su cara roja le traicionaba.

– Si tú quieres…– susurró con una voz sensual Itachi mientras se acercaba al rubio y le acariciaba el rostro–, puedo hacer realidad esas fantasías, con nosotros como protagonistas.

– Quieto ahí– susurró Sai, extendiendo un brazo para detener a Sasuke–. Espera, solo espera…

No tuvieron que esperar mucho para que una nueva voz se escuchara en la habitación, sacándoles una sonrisa burlona a los dos muchachos.

– Eso sería muy entretenido de ver– dijo Deidara, recargado en el marco de la puerta. El rubio tenía el entrecejo fruncido, mirando a Itachi con mala cara y los brazos cruzados. El moreno se separó de golpe del Naruto, maldiciéndose internamente, pero el otro ojiazul no dio señales de mejorar su ánimo.

– No abras la boca– le ordenó Deidara mientras alzaba uno de sus dedos, deteniendo los pocos pasos que el Uchiha había dado en dirección a él.

Justo en ese momento un celular comenzó a sonar, y para sorpresa de todos, el aparato le pertenecía a Deidara. El molesto rubio se llevó una mano al bolsillo de su pantalón, pero sus ojos brillaron cuando vio el nombre que parpadeaba en el celular.

– ¿Hola?– contestó el rubio, dedicándole una sonrisa maliciosa al moreno delante de él–. ¡Madara! ¡Qué gusto saber de ti!

Antes de que Itachi pudiera hablar, Sai saltó sobre su espalda, tapándole la boca. El Uchiha mayor trató de sacárselo de encima pero el trabajo se le complicó cuando Sasuke se colocó a sus espaldas, haciéndole una llave que lo mantuvo quieto mientras su rubio cuñado atendía la llamada.

"¡¿Por qué demonios tiene Deidara guardado el número de Madara?" se dijo a sí mismo Itachi. Alguien tendría que darle unas cuantas explicaciones… en cuanto se liberara de ciertas molestias.

– ¿Esta noche, hum…?– preguntó el rubio todavía por celular, recargándose descaradamente sobre el Uchiha mayor que todavía seguía sujeto por los dos muchachos–. No, no tengo nada que hacer. ¡Bien! ¡Nos vemos ahí entonces! –aseguró Deidara con una enorme sonrisa, mientras el moreno negaba con la cabeza–. ¿Itachi? ¿Quién es ese? No lo conozco, um… ¡Ja ja ja! Sí, sí. Hasta en la noche, Tobi.

El Uchiha mayor dio un cabezazo hacia atrás, que impactó directo el rostro de Sai, pero aún así el moreno no le soltó. Sasuke le regresó el golpe, justo cuando el ojiazul cerraba su celular.

– Lo siento, chicos. Me tengo que ir…– dijo Deidara tomando la barbilla de Itachi y sacudiéndola de un lado a otro con una enorme sonrisa en la cara–. ¡Parece que tengo una cita!

– ¿Saben que él va a asesinarlos, dattebayo?– les comentó Naruto mientras veía al otro rubio desaparecer por la puerta.

– Kishimoto nos necesita vivos– le recordó Sasuke, forcejeando por seguir manteniendo sujeto a su hermano mayor.

– El jefe no está aquí, Uchiha–bastardo –dijo Sai, cuya nariz comenzaba a sangrar exageradamente–. ¡Auch!

Itachi le había mordido la mano.


Confieso que esta historia ha sido de las más divertidas de hacer; y de las más difíciles, ya que cada vez que intentaba escribir la escena soltaba una carcajada enorme, escandalosa, de esas que te dan pena ajena, nada más de imaginarme la cara de Naruto. La escribí mientras esperaba a mi papá afuera de una tienda, sentada en el carro, ¡y todo él que pasaba me miraba raro! ¿Por qué será? :P

Gracias a kAeDe-HiMe, hikikomori-chan, xXxhikaryxXx, saku-aya, TheRusso, serenity-princess, Chiyo-san n.n, Pikasha, SmileSkuashSKII, nonomi-chan, Daneshka Boticcelli (Of course, my dear XD), okashira janet, ANI, SawakoHyuuga, Lenay-chan, saskenaru, YukikoChan-KN, maga guardiana, Katari-chan, Priscila-senpai Alice DK, LittleMonsterStick, Alessandra Castle, Michi Uchiha, , eminahinata, Uchiha Yuuki-chan.

Por otro lado, las peticiones e ideas que surgieron de: Lilyth369, serenity-princess, SmileSkuashSKII, okashira janet y Sayuri-chan; ya estan en proceso OwO

Zaludos

Zaphyrla

Bajo la luz de la luna llena

Que iluminaba en todo su esplendor las blancas calles de Ellora

Ella solo suspiraba

Recordando los ojos azules de aquel halcón

Que había escapado alzando las alas al viento