Hola lamento averme tardado tanto pero ya saben las tareas de las cuales son siempre muy enfadosas jeje ;)


Capitulo 3: "¿La Feria Igual a Problemas?" Pt. 2

Los guerreros del valle de la paz por fin habían terminado de bajar las largas escaleras, y al contrario de lo que se pudiera pensar no fue una caminata aburrida pues al menos las dos parejas de enamorados se habían pasado un buen rato.

Víbora iba serpenteando muy cerca de Grulla disfrutando de la algo graciosa historia de el de cómo se la había pasado de lo peor en aquella eterna semana que le tomo recuperar la herida de su ala.

Más atrás Tigresa no podía evitar reír un poco ante las incontables anécdotas de cómo Po se había metido en problemas. Por un momento Po se perdió en la bella riza de la maestra felina, y su transe no paso desapercibido.

-¿Qué, tengo algo en la cara?- Pregunto una confundida Tigresa al ver que Po no dejaba de verla ni un segundo.

-¿Qué?- dijo Po saliendo de su transe -A no es que… tienes una muy… bonita sonrisa- dijo algo tímido el Panda. Esto hizo que Tigresa se sonrojara un poco y apartara la mirada.

-Gracias- Dijo la felina aun sin mirar a Po para tratar de disimular lo sonrojada.

Tigresa Volteo a ver a Po y aun con la mirada agachada no pudo evitar ver los nuevos pantalones del panda.

-lindos Pantalones Po- Dijo la felina.

-¿Qué en serio te gustan?- Dijo Po algo entusiasmado por el comentario de Tigresa.

-Sí, se ven bien, ¿por cierto donde los conseguiste?- Pregunto algo curiosa la felina.

-A pues veras fue un regalo de mi padre- Dijo Po al recordar lo contento que se veía su padre cuando el regreso al restaurante.

-Fue algo muy bonito de su parte- Dijo Tigresa dándole a Po su más tierna sonrisa, pues ella también recordó lo triste que se puso el Señor Ping cuando Po tuvo que irse y se imaginaba lo feliz que a de ver estado cuando el panda regreso.

-Sí lo fue- Respondió Po mientras mantenía su sonrisa.

Así los Cinco Furiosos y el Guerrero Dragón continuaron su viaje hacia la feria que se encontraba en los límites del pueblo, cerca del río.

Lo que nadie sospechaba es que una pandilla de peligrosos y torpes cocodrilos planeaban dar su "Gran" golpe esa misma tarde.

-¿Y estás seguro de que esto va a funcionar?- Pregunto uno de los despistados cocodrilos.

-¡Claro!, les acabo de decir que el plan es ¡INFALIBLE!- alardeo Fung, el líder de los cocodrilos bandidos.

-Mira los Cinco Furiosos y el Panda no están en el valle pues se fueron a "quien sabe", que queda en "a quien le importa" – dijo el ahora obviamente desinformado líder.

-Si tienes razón esos torpes aldeanos no podrán contra nosotros- Dijo el otro cocodrilo.

-Oye por ahí oí que va a haber una feria en el pueblo, porque no vamos- Dijo Gahri, uno de los tontos cocodrilos.

-¡Caya Gary!- Grito un enojado Fung.

-En realidad es "Gahri"- Corrigió el cocodrilo pronunciando su nombre en un tono algo raro.

Lo único que consiguió el torpe cocodrilo fue que Fung lo aventara lejos.

Después de unos gruñidos de enojo por las tonterías de sus subordinados Fung continúo.

-¡Ya basta pues!- Grito el líder de los lagartos -¡Hoy mismo con el éxito de mi plan por fin podremos dejar esta pobre vida de ladrones, vamos por las riquezas chicos!- Dijo más en forma de discurso, mientras ponía su mejor pose y alzaba un puño.

-¡Sí!- Exclamaron al mismo tiempo la banda de ladrones.

Un silencio reino en la habitación mientras Fung mantenía su pose, pero el silencio no duro mucho.

-¿Y si comemos primero?- Dijo Gahri que ya se recuperaba de su aturdimiento.

Fung solo agacho la cabeza y dio un gran suspiro de decepción.

-Está Bien- Dijo el líder de los cocodrilos después de una pausa.

Mientras en otra parte de los bosques del Valle, una desconocida figura se encontraba caminado río abajo.

-Ok definitivamente debí dar vuelta a la derecha y no seguir río abajo en ese roca hace unos kilómetros – Dijo el extraño viajero que ahora estaba algo fastidiado.

El viajero dio un fuerte suspiro –Bueno pues de regreso se ha dicho- Dijo mientras empezaba su camino de regreso.

-De todos modos tanto caminar es sano, jeje- bromeo para sí mismo el viajero, y así siguió su camino a por la orilla del río.

Ya en el valle los Furiosos y Po acababan de llegar a la feria que se encontraba en las afueras del pueblo, cerca del río que corría por el Valle de la Paz.

-Wow-

Exclamaron todos los guerreros del Kung Fu, pues la Feria era mejor de lo que esperaban. Había malabaristas, payasos en sancos, diversos puestos de comida, puestos de juegos, y mucho más.

-¡Esto va a ser genial!- Grito Po al ver todo lo que les esperaba.

-¿Y qué esperamos?- Dijo un impaciente mono.

-¡Es cierto vamos!- Exclamo Víbora muy emocionada.

Así los Cinco Y Po entraron a la feria volteando para todos lados, eligiendo a donde ir primero. Pero pronto Po vio un rostro conocido.

-¿Papa?- Dijo Po algo sorprendido y confundido al ver a su padre en la feria.

-¡Po, Hijo que alegría verte por aquí!, ¿y dime qué haces tú aquí?- Pregunto el señor Ping algo curioso mientras terminaba de darle un gran abrazo a su hijo.

-lo mismo te podría preguntar Pa´-

-Bueno que mejor lugar para vender fideos que un lugar lleno de gente hambrienta como una feria, además a los encargados no les importo que me pusiera a vender mis ¡Deliciosos Fideos!- Dijo el Señor Ping con un tono de orgullo en su voz.

-A ya veo- Dijo Po mientras observaba el pequeño local improvisado.

-Pero dime tu todavía no me dices que haces aquí- Dijo El ganso mientras recuperaba su curiosidad.

-Bueno es que vine…-

-¿Qué pasa Po?- Dijo Tigresa que se había acercado a ver lo que entretenía tanto a Po.

-A hola Señor Ping- Dijo la felina al ver al padre de Po en su pequeño local.

-Así que por eso estas aquí Po, que alegría me dan sabia que este día llegaría, además una feria siempre es un buen lugar para una cita- Dijo el ganso mientras ponía una sonrisa de oreja a oreja.

-¡¿Una Cita?- Casi gritaron al unisonó Po y Tigresa muy nerviosos y apenados.

-No, no, no pa' yo y la maestra Tigresa venimos con el resto de los chicos a la feria y no estamos en una cita- Dijo Po aun muy nervioso.

-Aaah, que pena si asen una linda pareja- Dijo decepcionado el ganso.

-¡Pa!- Grito Po avergonzado ante la insistencia de su padre.

-A esta bien ya pues me callare- Dijo algo fastidiado el Señor Ping –Pero dime no quieren unos fideos, se los dejo a mitad de precio- Dijo el ganso recuperando su entusiasmo.

-… ya que dame dos pa'- Dijo igualmente fastidiado el panda, y la verdad es que ya era la hora de la comida y Po ya tenía hambre.

-Lo ves nada mejor para ahogar las penas que la comida- Dijo el ganso mientras daba un pequeño golpecito con su cuchara en el estomago de su hijo.

Después de un minuto el Señor Ping le dio los fideos a Po, Este se despidió y se dirigió hacia la maestra Tigresa.

-A lo siento por aquello- Dijo un Po muy apenado y dando de igual manera una sonrisa nerviosa.

-Si… no importa…- Dijo la maestra que se encontraba muy sonrojada e igualmente apenada.

-¿Y los chicos?- Dijo Po mientras le ofrecía uno de los platos de fideos a Tigresa y ella lo recibía, ya que no pudo ver al resto de los Furiosos.

-Bueno, Grulla y Víbora se fueron a pasear por ahí, y Mono y Mantis se fueron a algunos juegos- Dijo la maestra ya mas recuperando su compostura.

-A ok, que tal si buscamos donde sentarnos- Dijo el Panda buscando un lugar para poder disfrutar mejor la comida.

Tigresa solo le asintió con la cabeza y así los maestros se sentaron en unas mesas cercanas al carrito del señor Ping. Ambos charlaban mientras comían y como siempre Po logro sacarle algunas risas a Tigresas con sus ocurrencias, como volver a hacer su imitación de Shifu con unos fideos por bigotes que a diferencia de hace unos años esta vez sí cumplió con su objetivo e hiso reír a Tigresa.

Mientras Mono y Mantis se encontraban en uno de los juegos que consistía en meter unos aros en unos palos lanzándolos hacia ellos. Mantis iba ganando lo que ya empezaba a fastidiar a Mono.

-¡A si mira ese tiro!- Alardeo el pequeño insecto ante su asombroso tiro a siegas y de espaldas.

Mono solo puso una cara seria y después dijo –Te propongo algo, si logras anotar un aro con los ojos vendados y dando un salto mortal, te diré donde escondo mis galletas- Dijo algo retador el primate.

-¡Hecho!... de todos modos como si no supiéramos donde las escondes- Esto último solo lo susurro el pequeño insecto.

-¿Qué?- Dijo algo confundido Mono por creer entender lo que dijo Mantis.

-¿Ah?, no nada jeje- Dijo Mantis.

Y así el pequeño maestro se coloco una pequeña venda en los ojos no sin antes calcular el tiro, tomo aire y se preparo para dar el salto. Pero no sabía que un bromista Mono ya preparaba su revancha por tanto presumir.

Mantis dio el asombroso salto y en efecto al estar en el aire lanzo el aro y logro atinarle al palo de madera, pero lo que no sabía es que al caer un plato de fideos ya lo esperaba en la repisa del local.

¡Splash! Mantis cayó en el plato de fideos ahogándose por unos segundos en la sopa, mantis rápida mente salió del líquido con fideos tosiendo para escupir la sopa, y al final miro muy enojado a un Mono que se retorcía en el piso sobando su barriga mientras reía a carcajadas.

-¡Estás muerto!- Grito un Mantis muy enojado mientras se abalanzaba contra Mono. Este solo dio un chillido de miedo como cualquier primate hace y salió corriendo antes de ser atrapado por un furioso Mantis.

Mientras en otra parte Víbora y Grulla se encontraban disfrutando de un pequeño show de unos payasos en un pequeño teatro. Víbora reía ante las tonterías y torpezas de los actores que le recordaban un poco a Po, Grulla también se reía pero en especial no podía dejar de mirar la hermosa sonrisa de la serpiente.

-¿Qué pasa Grulla?- Pregunto Víbora al ver que Grulla no dejaba de mirarla con unos ojos y una sonrisa muy tierna.

-ah ah, ¿Qué?, a no nada- Dijo Grulla muy nervioso al salir de su transe.

-Vamos dime- Insistió Víbora con una sonrisa que hipnotizaba al ave.

-Bueno es que… veras- Trataba de completar su frase la nerviosa ave -¿Sí?- Pregunto de nuevo Víbora mientras se entusiasmaba más, Grulla trago algo de saliva y después hablo igualmente algo nervioso –Bueno es que te ves muy linda cuando ríes-

-Gracias- Dijo Víbora mientras se sonrojaba y agachaba un poco la cabeza.

Pero fueron interrumpidos cuando uno de los payasos grito –ahora hermosa gente del valle de la Paz, necesitamos de un voluntario para nuestro siguiente acto- El payaso se acerco al publica buscando a un adecuado asistente.

-Que tal usted Maestro Grulla, un valiente guerrero del kung fu será perfecto- Volvió a decir el payaso mientras apuntaba con el dedo a Grulla.

-¿Yo?, a no no no, yo no soy bueno para esas cosas- Dijo algo incrédulo Grulla.

-Mmm, parece que el maestro necesita motivación, vamos público, Grulla, Grulla, Grulla- Empezó a gritar el payaso que bajo todo ese maquillaje parecía ser un cerdo.

El público empezó a gritar el nombre de Grulla y este empezó a incomodarse hasta que alguien coloco su cola en su ala derecha. Esta era de Víbora.

-Vamos grulla será divertido- Dijo la serpiente motivando a su amigo.

-Aaaah está bien pero solo porque tú me lo pides- Ambos maestros se sonrojaron cuando Grulla dijo esto.

Entonces Grulla bolo de las gradas al escenario.

-Y bien, ¿qué tengo que hacer?- Pregunto un curioso Grulla.

-Usted no se preocupe maestro, solo colóquese aquí…- Dijo el cerdo mientras acercaba a Grulla a lo que parecía ser una rueda gigante con un blanco pintado.

-Después lo ajustamos un poco- Continuo el cerdo mientras sujetaba a Grulla al gran círculo con unas correas en los pies y en las alas que ahora se encontraba extendidas a cada lado.

-Eh, ¿y esto para qué?- Pregunto algo nervioso Grulla pues ya no le gustaba como iba el asunto.

-No se preocupa ya verá- Esto se lo susurro a Grulla el cerdo mientras ponía una sonrisa algo maliciosa que puso más nervioso al ave.

-A hora maravilloso público les presentamos a Yai Shi la coneja experta en cuchillos- Grito el cerdo mientras una coneja vestida como un ninja negro saltaba al escenario.

-¡¿Cuchillos?- Grito un ahora asustado Grulla mientras sus ojos se habrían como platos.

Y antes de que siquiera Grulla pudiera intentar zafarse o Víbora pudiera venir en su rescate, que por cierto ella también ya estaba preocupada, otro payaso hiso girar la rueda junto con Grulla y la coneja empezó a lanzar sus afilados "amigos". Había que reconocer que la coneja era muy precisa pues ninguno siquiera roso a Grulla y todos se clavaban en la madera detrás de él. El acto duro un poco más de un minuto y al terminar bajaron a un tembloroso y asustado Grulla.

Víbora rápidamente fue a ver a su amigo que ahora se encontraba desmayado atrás del escenario.

-¡Grulla!, ¡Grulla!- Gritaba desesperada Víbora mientras intentaba despertar al ave.

-aaah… que paso… ¿estoy en el cielo?- Pregunto un confundido Grulla que apenas se despertaba.

Víbora dio una pequeña risita y después continuo –No, pero casi, dime estas bien- Dijo la maestra mientras levantaba la cabeza de Grulla con su cola.

-Si… pero ya no vuelvo a confiar en los payasos- Dijo Grulla mientras sonreía.

Esto hizo que Víbora diera otra pequeña risa por la broma de Grulla. Entonces la coneja ninja se acerco a los maestros.

-Gracias por su participación en el show maestro Grulla- Dijo la coneja mientras hacia una reverencia. –Y dígame, ¿no quiere llevarse un recuerdo?- Pregunto la coneja mientras le enseñaba un afilado cuchillo a grulla que al verlo abrió sus ojos a más no poder y se volvió a desmañar.

-Ah lo siento, jeje, creo que mejor me retiro gracias otra vez- Dijo la coneja mientras se marchaba de regreso al escenario.

Y así Víbora se quedo cuidando a un inconsciente Grulla. La verdad a ella no le molestaba, de hecho le gustaba estar con él y el cuidarlo después de aquella… traumática experiencia se podría decir que era algo lindo.

La tarde ya se estaba marchando y el sol se empezaba a meter.

Mientras en el pueblo, mientras todos estaban distraídos en la Feria, un grupo de cocodrilos estaban saqueando una tienda en específico.

-Que no se les olvide ni un kilo me oyeron, no, ¡ni un gramo!- Gritaba Fung a sus secuaces.

Al terminar de echar su botín en una carreta los cocodrilos salieron muy riendo de la tienda y el sonido de los gritos y risas en la feria atrajo su atención.

-Fung seguro que no podemos ir- Pregunto el cocodrilo llamado Gahri.

-¡Ya le dije que no podemos perder tiempo!- Grito el molesto líder de los lagartos.

- P-Pero tal vez… encontremos más en la feria, digo todas las ferias tienen, ¿que no?- Insistió Gahri.

-Mmm… si, puede que tengas razón, ¡Muy bien chicos vamos a la feria, entre más mejor!- Grito Fung.

-¡Sí!... ahh, ¿puedo ir al baño primero?- Pregunto Gahri.

-¡Nooo!- Grito Fung enojado mientras tiraba su casco al piso, después de una pausa –ohh… está bien, pero ve rápido- Dijo Fung.

Mientras en la feria a Po se le ocurrió la mejor forma de declarársele a Tigresa, a Po se le ocurrió que el mejor lugar para algo así seria junto a una pequeño risquito que se encontraba a la orilla del rio y daba una maravillosa muestra del atardecer. Después de convencer a Tigresa de que lo acompañara a donde ella no sabía y sentarse en el risquito Po estaba… pues lo más listo que podía.

-Hermosa- Dijo Po.

-¿Qué?- Pregunto algo sonrojada y nerviosa Tigresa.

-El atardecer, no te parece hermoso- Dijo Po.

-Ah, si es hermoso- Dijo algo apenada pues pensaba que Po se refería a… ella.

Po dio un fuerte suspiro y respiro profundo.

-Ahmm, Tigresa…- Empezó Po.

-¿Sí?- Pregunto Tigresa.

-Veras… últimamente pues… quiero decirte algo…- Decía Po algo nervioso, no más muy nervioso.

-Te escucho- Dijo Tigresa algo nerviosa ella también pues empezaba a imaginar porque Po la había llevado ahí y lo que estaba por decirle.

-Mire la verdad es que me la paso muy bien contigo y… yo lo que quiero decir es que estoy… -Po trataba de expresar lo que sentía.

Tigresa se estaba emocionando pues se podría decir que ya sabía lo que Po le iba a decir.

Pero lamentablemente Po no iba a poder continuar.

En el aire se escucho un fuerte grito y rápido todos los maestros del kung fu voltearon a ver la fuente del ruido.

Todos Mono y Mantis, con Mono algo golpeado, Víbora y Grulla, con Grulla algo mareado aun por los desmayos, y Tigresa con Po, pudieron ver claramente como unos cocodrilos robaban el puesto de un conejo que pedía desesperadamente ayuda.

-¡No devuélvanme eso!- Gritaba el aldeano conejo.

-¡Silencio insecto!- Grito el líder de los cocodrilos.

Todos los maestros del kung fu observaron al cocodrilo que inmediatamente reconocieron, era ¡Fung!

-Hay no, ¿Por qué?, justo cuando se lo iba a decir-

-Hay no, ¿Por qué?, justo cuando me lo iba a decir-

Pensaron Po y Tigresa decepcionados por la intromisión del bandido, pero ni modo ellos eran los defensores del Valle de la Paz y tenían que ayudar.

Así los Cinco Furiosos y el guerrero Dragón Saltaron enfrente de la pandilla de ladrones que al verlos se quedaron con la boca abierta.

-¡¿Qué? No, no, no, ¡ustedes no estaban en el pueblo!- Grito un sorprendido Fung.

-Pues te equivocaste- Dijo Po algo molesto pues lo habían interrumpido en el momento más importante, hasta ese entonces, de su vida.

-Arghh, ¡Tontos debieron haberme dicho que estos ya habían regresado! – Grito Fung a su pandilla mientras tiraba su casco en el piso muy enojado.

-No importa Fung, Ahora regresaras toda esa… ¿Pólvora?... ¡que te robaste!- Dijo Po algo confundido pues no sabía para que rayos Fung y su bola de bandidos querían algo sin tanto valor como la pólvora.

-A si… pues, ¡Ataquen!- Grito Fung a sus Bandidos.

De inmediato una pelea se desato entre la torpe pandilla de Fung y los Maestros del Kung Fu. Mono y Mantis se encontraban luchando contra cuatro cocodrilos, dando patadas y puñetazos en las caras de los lagartos. Víbora y Grulla hacían equipo contra otros seis cocodrilos. Po se encontraba luchando contra Gahri y otros tres cocodrilos y al final Tigresa Se encontraba luchando con Fung.

-Vamos gatita dame tu mejor golpe, jaja- Dijo algo bromista Fung.

Pero solo consiguió que Tigresa se enfureciera y le mostrara su más intimidante cara de ira mostrándole los colmillos. Fung solo puso una cara de sorpresa y miedo, y ahora tenía que esquivar como podía los ataques de la enojada felina, y también contraatacando con patadas, puñetazos y su cola, pero era inútil pues no era rival para el Kung Fu de la felina maestra.

En medio de la pelea Po pateo a Gahri contra uno de los puestos dejándolo algo aturdido, al levantarse se encontró con una antorcha que se estaba usando para alumbrar el local pues ya solo quedaban pocos rayos de sol en el Valle. Gahri vio la oportunidad de usarla como arma y se abalanzo con ella contra Po, el oso solo lo volvió a patear pero esta vez desafortunadamente lanzo a Gahri contra la carreta llena de barriles de pólvora. La antorcha cayo inevitablemente contra uno de los barriles encendiéndolo lentamente.

Todos miraban asustados el inevitable desenlace, todos los barriles se iban encendiendo. Finalmente lo inevitable paso, una gran explosión resonó por todo el valle, y por unas fracciones de segundo Po miro aterrado como Tigresa sufría los efectos de la explosión antes que el también saliera volando por la explosión.

Al mismo tiempo Tigresa miraba asustada la gran bola de fuego que crecía frente a ella, instintivamente puso sus brazos frente a ella cruzándolos para protegerse pero inevitablemente ella también salió volando hacia el rio que estaba detrás de ella.

El silencio reino por unos instantes, todos los que habían participado en la pelea y estaban cerca de la misma se encontraban inconscientes. Por unos pocos segundos Po logro abrir los ojos y busco desesperadamente con la vista a Tigresa, pero no la encontraba.

En el bosque del Valle el desconocido viajero caminaba tranquilamente rio arriba hasta que un gran estruendo que resonó por todo el lugar hizo que volteara hacia el lugar del que venía, claramente pudo ver como en la distancia por detrás de los arboles se veía una gran luz y una columna de humo que se elevaba en los cielos.

-¡Pero que Rayos!- Grito el viajero al ver la escena que no podía significar nada bueno.

Rápidamente se echo a correr para ver lo que había ocurrido.

Mientras en las aguas del rio… Tigresa se encontraba flotando rio abajo, afortunadamente boca arriba. Se sentía cansada, lastimada y exhausta, quería levantarse y salir del río para buscar a Po, solo quería saber que él estaba bien, pero no podía.

Trataba de mantenerse despierta pero sentía que sus parpados cada vez le pesaban más. No, no podía dormirse debía mantenerse despierta, debía salir del frio río y pronto… pero no podía, ni siquiera podía mover un musculo.

-¿De verdad estoy tan mal?- pensó la felina.

pasaron unos momentos hasta que la felina escucho un ruido que venía de las orillas del río, con la poca fuerza que le quedaba volteo a ver en la dirección en la que venía el ruido, pudo ver a duras penas una mancha borrosa que se acercaba por la orilla, parecía que se acercaba a ella pero solo podía ver borroso, sus ojos ya no aguantaban. Tigresa cerro sus ojos y pensó por un momento, -Po, por favor que seas tú…- lo último que Tigresa pudo oír antes de desmayarse fue un "Splash" en el agua…


Bueno Eso fue todo, por ahora... gracias a todos por leer mi fic. Ahora los reviews (El review jeje):

Gwevin234: Gracias por seguir leyendo mi fic jeje, lamento que no hayas podido conocer al viajero en este episodio pero la espera ya llegara a su fin no te preocupes jeje ;D