Summary: Dos jovenes enamorados... El destino cambia sus futuros. Para Bella, un dolor irremediable, años sin saber del amor de su vida... Pero el destino le hará una jugada para volver a unirla a... Edward.
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stepahie Meyer, la creadora de Twilight. Yo solo me entretengo con ellos.
Capítulo1:¿Qué? ¿Un campamento?
Estaba mirando a la nada, sentada a los pies de este maravilloso árbol, no es que tenga un árbol favorito ni nada por el estilo. Porque este indudablemente me recordaba a mi pasado… mi primer amor. La naturaleza del campo me recordaba mi vida antes de vivir en la ciudad, todo lo que pasó ese fatídico verano años atrás y justo ahora me estaba acordando de él… de mi primer, gran y único amor de mi corta existencia.
Flashback
— Bella— dijo él, mi todo, la persona más importante de mi vida en esos momentos, mi primer amor.
— ¿Qué pasa Ed?— respondí mirándolo fijamente a los ojos, sus preciosos y cautivantes ojos verdes, esos que me hacían perderme y me llevaban más allá de la realidad, que me miraban con ternura…
— Bella, te quería... te quería decir… Wow, esto cuesta mucho… — ¿Qué le pasaba? ¿Por qué se trababa tanto?
Estaba ansiosa por saber lo que me tenía que decir, así que lo apresuré diciendo— ¿Qué Ed? ¿Qué quieres decirme?
Edward me miraba con una extraña mezcla de amor y tristeza, pero ¿por qué con tristeza? Estaba conmigo ¿cómo podía estar triste?
Se formo un gran silencio entre ambos, pero él lo cortó diciendo —Bella… me tengo que ir. Mis padres se mudarán y… y yo tengo que irme con ellos, así que… — ¿Qué? ¿qué me quería decir? ¿esto era verdad? No. Él no se podía ir, no me podía dejar sola, yo lo amo y él a mí.
— ¡No! No, esto no puede ser cierto, tú no me puedes dejar— Grité. Ya mis ojos estaban llenos de lágrimas que no paraban, no las podía controlar. Ed no me podía decir esto justo ahora, porque yo estaría en la ruina sin él a mi lado. Él era lo más importante para mí, era a quién más quería y aún así me dejaba, me abandonaba y se iba lejos de mí.
Trató de consolarme, pero no lo logró, todos sus intentos fueron en vano. Cuando tocó mi piel sentí un leve escalofrío, una reacción involuntaria de mi cuerpo que trababa de protegerse del dolor, no era igual a cuando me tocaba las mejillas cuando me besaba y yo tiritaba y me ruborizaba; eso sin dudas era bueno, pero esto distaba mucho de algo bueno. Sin esperar más, salí corriendo de allí, sólo quería irme a casa y no escucharlo más ¿Cómo podía hacerme sufrir tanto? Me adentré a mi habitación, llorando desconsoladamente al recordar sus palabras y su abandono.
Ya no lo iba a poder sentir, no iba a poder hablarle, abrazarle, tocarlo, besarlo… simplemente compartir tiempo de ocio con él ¿Por qué? ¿Por qué cuando eres feliz pasa algo y te destruye?
Fin del flashback
El recordar esos momentos me hizo sentir muy mal, el recordar todo el dolor y la pena. Hace ya más de 5 años, pero ya no importa, ahora tengo una nueva vida, una nueva y maravillosa casa y todo lo que necesito. Que más da el pasado, solo fue un estúpido amor infantil y sin sentido, pueden haber muchos más en la vida ¿No es así?
Dejé los pensamientos del pasado atrás y me levanté, caminando hacia mi casa.
Bueno, basta de hablar de mi pasado. Mejor me presentaré, me llamo Isabella Marie Swan, Bella o Bells para los amigos. Nací un trece de septiembre y tengo diecinueve años. El pueblo en el que nací se llama Forks, en el lluvioso estado de Washington, casi en la frontera con Canadá. Me considero una buena chica y tímida hasta morir. Mis amigos en el Instituto me decían que tenía un doctorado en sonrojos. A parte de eso, me encanta la música y odio el campo ustedes ya sabrán porqué. Bueno, mejor se los digo, es que en el campo tuve mi primer amor y dejarlo me rompió el alma, desde entonces no he vuelto al campo, siempre me ha traído malos recuerdos. Luego de vivir en Forks me vine a Los Ángeles con mis padres ya que ahora tienen una de las más grandes industrias de objetos tecnológicos llamada Tecnology Swan. Mis padres son Charlie Swan, jefe de esta gran empresa, y mi madre Renée, que trabaja como decoradora de interiores.
Toda mi vida aquí en Los Ángeles ha sido gratamente buena, éramos una familia feliz, no podría decir normal por que no lo éramos, apenas y pasábamos tiempo juntos, solo nos veíamos en las comidas, pero aún así éramos felices en lo que hacíamos, aunque los extrañaba mucho, sabía que valía la pena porque la empresa de mi padre crecía y se expandía, y mi madre cada vez era más reconocida y solicitada en su trabajo. Yo era la que sufría las consecuencias…
— Bella— me llamó mi madre, sacándome de mis cavilaciones— ¿Podríamos hablar?— Es raro que Renée se de un tiempo, y menos para conversar conmigo, así que debía de ser muy, pero que muy importante. Me paré y la seguí hasta su despacho, si, lo sé, cada uno de mis padres tiene un despacho en la mansión, es muy raro.
— Bella, cariño por favor pasa y toma asiento— me dijo indicándome el asiento delante de ella, me senté pero con algo de preocupación, a la espera de lo que sea que tenga que decirme. Intentando hacer memoria, alguna travesura hecha, pero no recordando nada.
— ¿Qué pasa madre?— pregunté con recelo ya que vi que no empezaba a hablar. Esto se estaba poniendo incómodo y extraño.
— Ok Bella, te diré. Tu padre y yo hemos decidido… enviarte a un campamento de verano ya que no queremos que pases aquí sola todas las vacaciones. Teniendo en cuenta todo el trabajo que ambos tenemos y no podremos acompañarte. Te vas mañana, por 2 meses así que disfruta— diciendo esto último se puso de pie dispuesta a salir y dejarme, sola como siempre.
Si, yo sabía que era malo, pero nunca creí que tanto. Mi boca no pudo articular ninguna palabra, lo único que hice fue abrir la boca del asombro, me encontraba en shock, así que tuve que tratar de sacar todas mis fuerzas para poder preguntar
— ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste madre? Sabes que odio con todas mis fuerzas el campo, tú sabes cuánto lo odio, me puedo quedar aquí, no les estorbaré para nada, pero por favor no me envíes allí. Te lo ruego— logré decir con lágrimas bañando mi rostro. Mi madre se quedó quieta en su lugar, como si aquí no hubiera pasado nada, cosa que no era cierta, aquí pasaba y pasaba de todo.
Luego de unos momentos de un silencio incómodo, dijo— Isabella, yo sé por lo que pasaste hace unos años, pero eso no quiere decir que este verano será igual ¿comprendes? Así que irás a ese campamento gustes o no, es nuestra decisión y no hay vuelta atrás. Irás quieras o no…
