Summary: Dos jóvenes enamorados... El destino cambia sus futuros. Para Bella, un dolor irremediable, años sin saber del amor de su vida... Pero el destino le hará una jugada para volver a unirla a... Edward.

Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la creadora de Twilight. Yo solo me entretengo con ellos.

Capítulo 4:Primer día en el campo.

Me encontraba dentro de esa... ¿mansión? Porque era muy obvio que casa no era; demasiado grande, espaciosa, muy bien adornada, casi llegaba a parecer palacio, pero no lo era según decía un letrero de madera pulida esa era la recepción. En mi fuero interno estaba que explotaba de la emoción, ya podía ver como sería mi cabaña si la recepción era de tal imponente belleza.

Al entrar, nos encontramos con una despampanante rubia que se encontraba detrás de un gran escritorio, igualito a esos que hay en los edificios gigantescos del centro de Los Ángeles, lujoso, decorado con impresionantes pinturas que según mi conocimiento debieran ser originales, amplios sillones de cuero negro, muebles antiguos con adornos precioso sobre ellos.

Luego de admirar impresionada todo eso, con Emmett nos dirigimos hacia aquella chica rubia, de larga cabellera lisa, él llevaba mis maletas y parecían como si no pesaran nada lo cual había comprobado que no era así cuando las tomé en el aeropuerto; la señorita en el mostrador estaba ensimismada con algo en la pantalla de la computadora, así que no se percató que Emmett y yo nos acercábamos, cuando llegamos lo suficientemente cerca a la chica, pude ver de qué se trataba lo que estaba leyendo, creo que era una página de moda o algo así…

— ¡Cariño! —gritó Emmett sobresaltando a la chica de tal modo que llegó a saltar en su asiento, haciendo que aterrizara de pompas en el suelo y eso realmente debe haberle dolido ya que hizo un extraño sonido; y al igual que la chica el grito de Emmett también me sobresaltó a mi, y para rematar yo estuve a punto de caer igual que esa chica si no me hubiera sujetado tanto al escritorio, porque tenía demasiado claro que mi torpeza podía ser muy perjudicial en algunos casos, así que trataba de evitarlos lo más posible.

— ¡Hey Emmett! —respondió ella de vuelta mirándonos con sus impresionantes y chispeantes ojos celestes tratando de ponerse en pie, lo consiguió luego de unos cuantos intentos porque el piso estaba resbaloso y los tacones de no sé cuántos centímetros que estaba usando no la ayudaban mucho que digamos.

— ¿Cómo estás cariño? ¿Qué tal tu día? —preguntó Emmett abrazándola y dándole un beso en sus labios llenos y con labial rojo a la rubia, lo que me hizo rodar la cabeza para no presenciar una escena de besos, cuando ya terminaron pude por fin dirigir mi cara hacia ellos.

—Uhm —se aclaró la garganta Emmett, obviamente para que le prestara atención —Bueno Rose, te quiero presentar a nuestra nueva campista Bella, Bella esta es Rosalie o Rose para los amigos y es mi novia —dijo finalizando la presentación ante aquella mujer que parecía ser una curvilínea modelo de esa que se ve en los catálogos y revistas de moda; haciendo que yo alargara mi mano para saludar a Rose formalmente, pero al parecer ha ésta no le gustó mi forma de saludar ya que frunció el entrecejo y en vez de tomar mi mano me dio un amistoso abrazo, lo acepté gustosa ya que uno nunca sabe, siempre se pueden hacer nuevos amigos, aunque no acostumbraba a ser muy afectuosa con las personas.

—Bienvenida al Campamento, espero que tu estadía sea muy grata Bella —dijo Rose con una amistosa sonrisa en la cara, haciendo que a su vez yo sonriera de la misma forma.

—Eso es lo que más deseo Rose —contesté de la misma forma.

—Bueno Bella, vamos a conocer tu cabaña y luego te daré los horarios de las actividades que puedes hacer ¿Qué te parece? —preguntó mientras volvía al otro lado del escritorio recogiendo algunas hojas y le decía a Emmett algunas cosas en el oído.

—Claro que me encantaría, después de todo a eso vine ¿no? —respondí con una alegre sonrisa, ya que cada vez que veía este lugar se me estaba haciendo más y más difícil pensar en que me la podía pasar mal aquí si es tan poco tiempo ya me sentía a gusto.

—Genial, por favor sígueme —esa fue su simple respuesta.

Nos dirigimos a una fabulosa puerta de cristal giratoria, siempre desde pequeña había soñado con tener mi mansión con una puerta como aquella, de color celeste o verde; ahora solo vivía en una "mansión" pero era propiedad de mis padres, no era mía y no la podía remodelar a mi gusto.

Cuando salimos de la recepción, entramos a una especie de jardín trasero inmenso donde habían especies de árboles que nunca había visto, flores muy bellas de distintos colores y según lo que podía apreciar con muy buen aroma, caminamos por un sendero diseñado exclusivamente de piedra y estaba muy bien adornado en sus costados por arbustos, tenía mucho estilo todo el decorado y me gustó mucho. Finalmente dimos con un sector en donde se encontraban muchas simples y agradables cabañitas de madera en diferentes colores, deduje que en una de esas dormiría yo en mi estadía aquí.

—Bueno, la cabaña celeste es la tuya, tu madre escogió ese color ya que según ella te gusta, pero si la quieres cambiar, por mi no hay ningún problema —me dijo apuntando a una cabañita muy mona y bonita, y de mi color preferido, el celeste.

—Amm no, claro que no, está perfecta —solté sin pensar.

—Que bueno que te haya gustado —dijo con un suspiro, hasta que se dio vuelta hacía mi, con una sonrisa malévola en la cara —Bella, ¿te gustaría conocer a una amiga mía? solo si quieres, ella será tu compañera de cabaña, así que solo pensé que te gustaría conocerla y bueno…

—Sí por supuesto, dime donde se encuentra —dije muy entusiasmada de conocer a mi nueva compañerita. No sabía por qué actuaba así, yo nunca me emocionaba por nada y menos por una mísera persona, a mi no me importaba nada ni nadie solo yo, pero este cambio de aire o como se le pueda decir creo que me estaba haciendo bien, me sentía distinta, más como era antes… hace ya unos años.

—Genial, me encanta que las personas sean tan entusiastas como tú, no quiero que pierdas esa energía así que vamos a buscarla, ella está por acá —dijo apuntando mientras avanzábamos por otro de esos senderos de piedra, idéntico al que recorrimos antes. Minutos después llegamos a una especie de establo donde había solamente vacas, a lo lejos pude distinguir a una chica, de baja estatura, de contextura delgada y fina, su pelo era corto y cada punta de este iba en diferentes direcciones, de color negro. Se movía de tal forma que parecía que bailara, era sumamente ágil. Cuando fijó sus ojos en nuestra dirección vi sus ojos negros y chispeantes, llenos de emociones que se reflejaban en ellos y de sus labios salió una radiante sonrisa.

—Alice, te quiero presentar a tu compañera de cabaña, ella es Bella —dijo apuntando en mi dirección mientras le hablaba —Bella, ella es Alice —me informó Rose cuando nos encontrábamos junto a la chica.

— ¡Wow! Genial, por fin tengo una compañera —empiezo a creer que todas las personas de campo abrazan efusivamente ya que tal como Rose lo hizo, Alice también me abrazó, más bien se abalanzó contra mi con tal energía provocando que me cayera de pompas en el suelo, pero eso no fue lo peor, luego sentí algo viscoso en mi trasero y no, no puede ser mi mala suerte ¡Me hizo caer en estiércol de vaca! la vaca que ella estaba ordeñando. Mentalmente me repetía "Bella, es la última vez que te dejas abrazar, la última" lo repetía como un mantra, aún no podía asumir que estaba sentada en la peor desgracia de mi vida, si, desgracia ya que no era una desgracia común y corriente si no una con un final lleno de m… bueno ustedes saben.

¡Bueno chicas! Espero les haya gustado este capítulo, dentro de poco estaré actualizando, chicas mil disculpas por no actualizar pronto solo que me arreglaron la pc pero no se preocupen vuelvo recargada y llenita de ideas jejeje , bueno espero envíen sus comentarios sobre el cap , Las Kiero!

Milly