Lamento la demora! Para variar se me complicaron las cosas. La escuela, los finales, la graduación y otros asuntillos por ahí me ocasionaron un pequeño bloqueo. Tuve que partir el final en 2 porque me estaba quedando medio largo, de modo que la segunda parte no demoraré mucho en subirla. Ahora sí, el gran final!

DISCLAIMER: Hetalia no es mío y nunca lo será, porq siempre me hacen repetirlo? T.T


Algo que ni Suecia ni Noruega admitirían nunca, era que reconocían que los dotes de Dinamarca como guerrero y estratega no debían pasarse por alto. No en balde en el pasado gozó de una gran reputación como valiente caballero. Misma que se vio arruinada el día que conoció a un cierto joven rubio y a su hermano menor.

Noruega efectivamente había embrujado a una aldea entera, pero fue para proteger al entonces pequeño Islandia cuando lo acusaron injustamente de practicar la brujería. Obviamente no iba a permitir que nadie lastimara a su hermanito.

Dinamarca fue enviado con la misión atraparlo, pero los planes cambiaron cuando conoció al presunto culpable. Porque por más ilógico e irracional que fuera, él sí que creía que los cuentos de hadas y el amor a primera vista podían ser verdad.

Y fue así como a pesar de la negativa de Noruega y la indiferencia de Islandia, el caballero renunció a su título y se auto impuso la misión de protegerlos. Tiempo después llegó Suecia y cuando adoptó a Sealand y Ladonia parecía que la familia al fin estaba completa. Entonces apareció Tino.

Por ningún motivo iban a permitir que alguien lastimara a un miembro de su familia y se quedara sin castigo.

La sospecha de que se trataba de una trampa se hizo más evidente al no encontrar soldados o guardias que se interpusieran en su paso por el castillo. Seguramente Natalya estaba demasiado confiada en que podría detenerlos por su cuenta. Ya habían podido presenciar una muestra de su poder y eso no hizo más que ponerlos aún más en alerta.

-Noru, si fueras una reina, bruja loca y narcisista, ¿Dónde te esconderías?

El aludido no se molestó en responder e intercambió una rápida mirada con Suecia, quién solamente asintió.

-Siento que me estoy perdiendo de algo-se quejó Dinamarca.

-Cállate y haz algo útil-lo reprendió Noruega. Él y Suecia buscaban algo en las paredes.

El de lentes notó un retrato de la reina sentada en su trono. Tras ella se encontraba una puerta. Lo analizó con detenimiento y exploró sus alrededores. A diferencia de la pintura, ahí no había ninguna puerta. A menos que…

Se acercó con cautela hasta el trono e inspeccionó con cuidado la pared detrás de él. Sobre todo se percató de que uno de los ladrillos estaba especialmente gastado. Aunque dudando, lo tocó para revisarlo mejor y un ruido resonó en todo el salón.

Los otros dos acudieron de inmediato a su lado, a tiempo para observar la nueva entrada que acababa de aparecer. Natalya debía estar ahí.

-Tenemos que decidir qué hacer-les dijo el líder-Después de todo se trata de una bruja, y no podemos asegurar que…¡Hey!-exclamó cuando Suecia lo pasó de largo y entró sin más

Noruega se sorprendió por lo inusual de la escena, ya que normalmente tenía a ser al revés. Y sin embargo, podía comprender perfectamente a Suecia. De haber estado en su lugar, probablemente habría reaccionado de la misma forma.

-¡Ponme atención cuando te hablo!-le gritó un muy enfadado-¡Su!-y fue tras él.

El nórdico restante dejó escapar un suspiro de resignación y los siguió. Dado que ninguno de los parecía pensar con claridad en ese momento (algo extraño tratándose del más alto), le correspondía a él asegurarse de ser racional del grupo y asegurarse que salieran de ahí ilesos.

Los tres se tomaron unos instantes antes de continuar avanzando. La habitación estaba casi en total obscuridad y apenas y podían ver por dónde se movían. Sin embargo, tenían la certeza de que no estaban solos.

-¿Qué es eso?

Dinamarca señaló un punto en específico del cuarto y ni se molestó en esperar a que los otros dos dijeran algo para ir a investigar. Resulta que se trataba de unas cortinas que debían estar cubriendo algo muy importante. O al menos eso fue lo que dedujo.

Les hizo una seña a sus compañeros para que se prepararan por si resultaba ser algo peligroso y así descubrió…

-Un espejo-observó Noruega.

-Supongo que tratándose de una persona tan maniaca y vanidosa como ella era más que obvio que tuviera uno-opinó el líder mientras lo examinaba con cuidado.

-Así como es obvio que te hace falta un cerebro.

De inmediato se pusieron en guardia. Finalmente, Natalya había aparecido.

-Debo confesar que por un momento pensé que serian más inteligentes y se quedarían en esa sucia cabaña-se aproximó hacia ellos avanzando con completa naturalidad-Pero ahora tendrán que pagar las consecuencias.

-R'grésame a T'no-demandó Suecia en tono severo y amenazándola con su espada.

-¿Para qué? Él ni siquiera te ama-la malvada reina soltó una despectiva carcajada-¿En serio crees que vale la pena?

Si bien se mostró algo abatido por sus palabras, no demoró en recobrar su ímpetu cuando Dinamarca y Noruega se colocaron a su lado. Tenían un propósito y no se irían hasta cumplirlo.

-No i'porta-cuando habló, la otra dejó de reír-S'lo r'grésalo.

Aún si eso significaba renunciar a él definitivamente, no importaba. Le bastaba con saber que Tino iba a estar bien. O, si es que ya no podían hacer nada al respecto, estaba más que dispuesto a cobrar venganza en su nombre.

-Es muy tarde para eso.

Natalya hizo un movimiento de manos y unas sombras aparecieron de la nada. Se movían generando remolinos y golpeaban a los nórdicos sin que pudieran hacer algo por esquivaras. Eran demasiado rápidas.

Lo que no se imaginaba, era que estaba por llevarse una gran sorpresa.

Noruega se las arregló para avanzar hasta interponerse entre la malvada reina y los otros. Tras él apareció un destello verdoso que duro por apenas unos segundos, pero que fue más que suficiente para detener de golpe el hechizo de la bruja.

-Así que conoces un par de trucos…-comentó en respuesta a la desafiante mirada del nórdico-Bueno, lamento decepcionarte…¡Pero necesitas algo más si quieres vencerme!

Suecia decidió aprovechar la distracción momentánea para correr hacia ella con su espada en alto más que dispuesto a atacar. En medio de su arrebato, no consiguió ver que las sombras se reagrupaban, ni tampoco escuchó la advertencia de Dinamarca.

Para cuando se percato del peligro, algo lo derribó, ocasionando que sus lentes cayeran lejos de él. Antes de poder levantarse por su cuenta, lo mismo que lo arrojó al suelo se encargó de hacerlo, sujetándolo con fuerza e impidiéndole moverse.

Anticipándose a los otros dos nórdicos, la bruja convocó más criaturas para rodearlos y que así tuvieran que enfocarse en defenderse en lugar de rescatar a su compañero.

-Tengo una deuda pendiente contigo…-tomó un mechón de su cabello, bastante más corto a comparación del resto-Me pregunto si tal vez debería convertirte en sapo…o mejor aún, empezar con esos otros dos mocosos…

-No d'jaré que l'stimes a mis h'jos-comenzó a forcejear para liberarse.

-Realmente no estás en posición de hacer amenazas-se burló Natalya.

-¡Pero nosotros sí!

Finalmente, Dinamarca consiguió abrirse paso a base de hachazos. Nunca antes Suecia se sintió tan feliz de verlo.

-Mira, la verdad creo que le harías un gran favor transformándolo en sapo…

Y mientras Noruega lo liberaba, Suecia pensó que después de todo no estaba tan feliz.

-Pero conozco a un cierto par que jamás me perdonarían si le pasara algo- la señaló amenazante con su hacha-Y tampoco puedo dejar que lastimes a alguien de mi familia…

El líder de inmediato arremetió contra ella e incluso consiguió hacerle un pequeño rasguño en la mejilla, algo que por supuesto la enfureció. Natalya no iba a ser derrotada tan fácilmente y con la ayuda de su cuchillo consiguió bloquearlo. Sin embargo, pronto quedó claro que estaba en una muy clara desventaja, dado que los otros dos nórdicos ingresaron a la pelea una vez que se deshicieron del resto de criaturas.

-Admito que quizás los haya subestimado-concedió a la vez que retrocedía y discretamente ocultaba su mano derecha tras su espalda-Pero sigo siendo la reina, la más hermosa del reino…¡Y ustedes no me vencerán!

Les lanzó su cuchillo con fuerza, si bien los tres consiguieron esquivarlo, pero no fue más que una distracción. Su verdadera intención había sido invocar a una nueva horda de sombras y no lo pensó dos veces para hacer que atacaran al responsable de haber desfigurado su hermoso rostro.

Lo único que los otros pudieron hacer, fue contemplar atónitos como Dinamarca yacía inmóvil en el suelo. Suecia arrojó su espada y corrió a examinarlo. Noruega estaba demasiado impresionado como para siquiera reaccionar hasta que la risa de la reina lo devolvió al mundo real. Frunció el ceño y apretó los puños con fuerza.

-¿Y ahora qué, pretenden vengarlo también?

Pero no le respondió. A cambio, avanzó hacia ella con completa determinación.

-Dinamarca es una total molestia…-comenzó a decir-Es ruidoso, fastidioso…-en sus mano se formó una luz verde que disparó a donde estaba Suecia con el nórdico inconsciente para evitar que las sombras se acercaran a ellos-Hace lo que quiere sin considerar las opiniones de los demás y sólo entiende lo que le conviene-un destello apareció tras él por apenas unos segudos-Supongo que debes estar pensando que debería estar agradecido por librarme un sujeto tan insoportable, ¿verdad?

Natalya no dijo nada. Sintió como si algo pasara junto a ella, si bien lo único que consiguió divisar fue un rápido resplandor verdoso que le produjo escalofríos. Inútilmente quiso conjurar más criaturas, pero Noruega las destruyó todas sin ningún esfuerzo.

-Falso.

El usualmente serio y frío rubio ahora reflejaba una gran ira en su rostro, sobre todo en su mirada. Le bastó con un simple ademán para materializar un ente mucho más grande que las sombras de la reina. El extraño ser, obedeciendo la orden de su amo, mandó a volar a la malvada reina al otro extremo de la habitación, ocasionando que se impactara de lleno contra el espejo colgado en la pared.

Suecia estaba bastante sorprendido por la muestra de poder de su compañero. Nunca pensó que pudiera ser tan fuerte…o pronunciar tantas palabras juntas. Se aparto un poco para permitirle que se acercara y le puso una mano en el hombro para confortarlo en cuanto notó la preocupación oculta en su mirada. Dinamarca aún seguía con los ojos cerrados.

-R'spira, s'lo e'ta inc'nciente.

Y como para comprobar lo que decía, el nórdico de cabellos desordenados en ese momento reaccionó. Emitió un quejido y le dirigió una sonrisa a los dos, si bien acabó centrando su atención en su querido Noru.

-¿Qué tal un beso para que tu príncipe despierte?

Contuvo la respiración cuando aparentemente el otro obedeció su petición, sin embargo…

-Idiota.

En lugar de beso recibió otro golpe que lo dejó retorciéndose del dolor. El de lentes no estaba seguro si burlarse o sentir algo de compasión por su líder.

-¿Habrá escuchado lo que dije?

Suecia respondió negando con la cabeza y Noruega disimuló un suspiro de alivio.

-Ni una palabra de lo que pasó-exigió en tono amenazante.

-Pr'metido-se apresuró a asegurarle. Luego del desplante que le tocó presenciar, lo que menos quería era acabar como Natalya.

Hablando de la reina, justo acababa de levantarse. Tenía la ropa rasgada y el cabello desordenado, lo que la hacía ver como una de las típicas brujas de los cuentos.

-Esto no se quedará así. Voy a…¿Huh?

Al tratar de dar un paso, un sonido llamó su atención. El piso se encontraba lleno de cristales del espejo contra el que se había estrellado y pisó uno sin querer.

-¡No,no!-exclamó histérica, ocasionando que los nórdicos se pusieran en guardia-¡¿Tienen idea de lo que hicieron?

Se inclinó desesperada para recoger los fragmentos, pero en el mismo instante que tocó uno, su mano comenzó a desvanecerse. Debido a alguna fuerza inexplicable, el resto de los cristales se alzaron solos y comenzaron a unirse, recuperando la forma del espejo y apareciendo en él el reflejo de la reina, quien dejó escapar un grito. Una brisa helada llenó todo el salón.

-¡Cuidado!-advirtió Dinamarca al ver que Natalya trataba de correr hacia ellos, y tomó su hacha por si acaso. Pero no tuvo que hacer nada.

El viento se concentró en el espejo recién formado y pese a su resistencia, acabó por jalarla hasta introducirla en él, produciéndose entonces un gran resplandor que les impidió ver qué más sucedió.

Noruega fue el primero en recobrar la visibilidad, percatándose de que alguien más se encontraba en el lugar que antes ocupara la malvada bruja.

-¡Al fin!-exclamó entusiasta el desconocido, un hombre de cabello blanco-Mi gran genialidad es demasiada como para seguir atrapada en ese estúpido espejo-se dio la vuelta y descubrió que no estaba solo-Así que ustedes fueron los que encerraron a la bruja…nada mal, supongo…no es como si necesitara ayuda porque soy tan awesome que pude haberme liberado en cualquier mome…¡Hey!-protestó cuando Suecia le apuntó con su espada-¿Se puede saber cuál es tu maldito problema?¡Baja eso, ahora!

-Id'ntificate-demandó sin obedecerlo.

-Soy Gilbert Beildchsmit, el caballero más awesome de todo el mundo. Esa bruja loca me encerró en el espejo porque es una metiche amargada sin sentido del humor.

-Te burlaste de ella y no sabías que te estaba escuchando.

-¡¿Cómo supiste!-cuestionó sorprendido a Noruega, quien simplemente suspiró y murmuró algo parecido a "estoy rodeado de idiotas"-Quiero decir, me gustaría quedarme y seguirlos premiando con mi genialidad, pero tengo mejores cosas que hacer…no puedo recordar la última vez que fui a un bar.

-¡Te comprendo totalmente!-Dinamarca le dio unas palmaditas en la espalda y los otros dos simplemente lo ignoraron-Pero antes de que te vayas, pensamos que tal vez nuestro amigo haya sido hechizado, ¿cómo podemos revertirlo?

-Natalya guardaba todos sus hechizos en ese libro-señaló un estante donde sobresalía uno muy grueso y de portada dorada-Pero si fuera ustedes, quemaría esa cosa sin dudarlo. Ahora, si me permiten…

Tras lo cual se apresuró a salir antes que le dijeran otra cosa. Lo único que Gilbert quería era dejar seco el bar y hacer de cuenta que esa horrible experiencia nunca ocurrió. Y tal vez buscar a una cierta hada de cabello castaño que seguramente lo había extrañado mucho (eso o lo golpearía con su sartén hasta dejarlo inconsciente por desaparecer sin más).

-Pero que tipo tan agradable-el líder se despidió agitando la mano-Me gustaría salir a beber con él alguna vez.

-Deja de perder el tiempo y vámonos-lo reprendió Noruega y se lo llevó jalándolo de la oreja en lo que Suecia iba a buscar el libro.

Una vez que la desaparición de Natalya se hizo conocida, se hicieron grandes festejos celebrando el fin de la tirana. Si bien eso no dejó de lado el grave problema al que debían enfrentarse. Sin el príncipe para asumir el trono y gobernar, nadie más podría hacerlo y eventualmente el reino se perdería, si es que algún otro no trataba de invadirlo aprovechándose de la situación. Lo que nadie sospechaba, era cuál había sido el verdadero destino del joven príncipe.

Pese a todos los esfuerzos de los nórdicos, Tino seguía sin despertar. La posibilidad de que en realidad hubiera sido asesinado y no hechizado cobraba más fuerza. Y sin embargo, el ojivioleta siempre mantuvo su belleza. Lucía como si simplemente estuviera durmiendo.

Aunque descubrieron muchas otras cosas interesantes (y algunas que hubieran deseado nunca saber), libro de Natalya fue de poca utilidad. Seguramente previniendo que algo así pasara, se tomó la molestia de arrancar algunas páginas. Realmente no había nada más que pudieran hacer.

Era difícil decir quienes lo lamentaban más. Por una parte, Sealand y Ladonia lamentaban la pérdida de no sólo alguien al que querían profundamente, sino que además llegaron a considerarlo como su madre. Mientras que Suecia no dejaba de arrepentirse por nunca confesarle sus verdaderos sentimientos. Pero era demasiado tarde para eso.

Dinamarca, Noruega e Islandia lo veían desgastarse día a día, demasiado ocupado en confortar y cuidar a sus pequeños y pasar el resto de su tiempo al lado de Tino.

Si bien el príncipe no reaccionaba, eso no impedía que Suecia le hablara y se quedara con él tomando su mano, pidiéndole que despertara, finalmente admitiendo lo mucho que lo quería y asegurándole que estaba bien si no le correspondía. Lo único que de verdad deseaba era verlo bien.

Hasta Hanatamago lo estaba resintiendo mucho. La cachorrita estaba bastante desanimada y prácticamente no se apartaba de su amo.

-Vamos, tiene que haber algo que no hayamos pensado todavía.

Los hermanos intercambiaron una larga mirada entre ellos y centraron su atención en el líder del grupo.

-Ya lo hemos intentado todo-comenzó Noruega.

-Y nada ha funcionado-concluyó Islandia.

-¡Pero tiene que haber algo!-siguió insistiendo.

Los otros dos guardaron silencio y lo observaron recorrer la sala cual león enjaulado. También ellos lamentaban lo sucedido con Tino, pero preocupándose y gritando no conseguirían nada. Lo mejor que podían hacer era conservar la cabeza fría, por más difícil que fuera y tratar de encontrar otra solución.

-¡Ay!

Ambos lo observaron tropezar y caer al suelo sin inmutarse.

-No se preocupen, estoy bien-dijo cuando Islandia caminó hacia él, si bien el peliblanco lo pasó de largo y recogió el objeto que lo hizo tropezar.

-Es un libro de cuentos. Creo que es de Sealand.

-¡Ese niño!-exclamó Dinamarca mientras se levantaba-¿Cuántas veces hay que decirle que no deje sus cosas tiradas por ahí?

-Tú haces lo mismo-comentó Noruega.

-Quizás, pero el punto es…¿Dijiste libro de cuentos?-Islandia asintió-Déjame verlo.

El mayor procedió a hojearlo con cuidado, moviendo los labios pronunciando pasajes y frases cortas de las historias como si estuviera buscando algo en especial. Los otros no sabían qué pretendía.

-¡Eso es! Miren…-se los acercó para que pudieran leerlo-No sé cómo no nos dimos cuenta si era tan obvio.

Se los acercó para que lo leyeran y a cambio recibió miradas llenas de escepticismo.

-Un beso de amor verdadero.

-Eso es ridículo-opinó el mayor de los hermanos.

-Nunca funcionará-expresó el menor.

-En los cuentos siempre funciona. Además no es como si tuviéramos muchas alternativas-dejó escapar un suspiro-¿Qué tenemos que perder?

Y antes que pudieran objetar algo más, fue los nórdicos faltantes para contarles sobre su gran descubrimiento.

-Es broma, ¿cierto?

El primero en opinar fue Ladonia y Noruega e Islandia murmuraron un "te lo dijimos". Pero no todos estaban de acuerdo.

-¡Qué buena idea!-asintió Sealand con un entusiasmo que hacía mucho no veían en él-Estoy seguro que funcionará, ¿y tú, papá?-se giró para observar al más alto, que en esos momentos estaba teniendo una crisis de sentimientos encontrados.

-¿Ven? Yo siempre tengo buenas ideas-sonrió orgulloso-¡Su! Ahora te toca a ti.

El aludido regresó al mundo real de golpe y se señaló por si no había entendido bien.

-¿Acaso ves a alguien más que sea alto, use lentes y tenga una cara capaz de asustar a los monstruos por aquí?-el líder prácticamente lo jaló, ignorando el claro gruñido de advertencia cortesía del otro-¡Así que ve y dale un gran beso!-lo empujó, haciendo que por poco se cayera sobre el príncipe durmiente.

Suecia se detuvo apenas a milímetros que sus labios tocaran los del ojivioleta. Se sonrojó intensamente y de inmediato sacudió la cabeza para tratar de aclarar su mente. No pudo evitar sino cuestionarse por estar pensando…cosas cuando Tino continuaba en ese estado. Al final tomó aire y acercó su rostro lentamente, sin embargo…

-No pu'do.

-¿Huh? ¿Qué quieres decir con que no puedes?-cuestionó Dinamarca en voz alta lo que todos pensaron.

-No pu'do-acabó por separarse y desvió la mirada-No f'ncionará, no c'nmigo-aclaró.

-¿Ya no lo quieres?-quiso saber un muy preocupado Peter y su padre guardó silencio unos instantes.

-Lo qu'ero, y m'cho-aseguró con determinación-Por eso no pu'do h'cerlo-pronunció sin atreverse a mirar al príncipe-T'no ama algu'en más.

-¡Es imposible!-exclamó el nórdico mayor-¿Por qué nunca lo mencionó?

-Eso no lo podemos asegurar-intervino Islandia-Nunca lo dijo abiertamente.

-¿Y de quién se supone que está enamorado?-preguntó Noruega.

-Del pr'ncipe Iván.

En el instante que Suecia lo nombró, los demás palidecieron de la impresión. Realmente no se lo esperaban. Todos menos los dos pequeños.

-¿Quién ese príncipe Iván?-el niño pelirrojo frunció el ceño y se cruzó de brazos esperando por una respuesta.

-Es el gobernante del reino de Rusia-comenzó a explicar el rubio del rulito flotante-Él es…

-¡Un loco maniaco psicópata completamente desquiciado!-mientras hablaba, Dinamarca tuvo un escalofrío. Ese nombre le traía malos recuerdos de sus épocas de caballero-No sé que le vio Tino, seguro estaba ebrio o algo.

Sin embargo, para Suecia era obvio lo que debían hacer.

-T'nemos que ll'varselo.

-¿Te volviste loco?-preguntó el antes caballero, opinión compartida por los demás, especialmente Sealand y Ladonia.

-Es el ún'co que pu'de r'mper el h'chizo-admitió con dificultad y vaya que le costaba trabajo hacerlo. Sobre todo por la forma en que sus hijos lo miraban-No t'nemos otra opc'ón.

Sabía bien lo que hacer eso implicaba. Una vez que llevaran con Iván y lo despertara, sería el perfecto "y vivieron felices para siempre". Sólo que él no estaba incluido. Pero a pesar de todo, era lo correcto y con qué Tino pudiera ser feliz era más que suficiente.

Aprovechando que los otros estaban distraídos, se permitió acariciar el rostro del ojivioleta con delicadeza para después armarse de valor y acercar sus labios lentamente…

Lástima que acabó por arrepentirse y en lugar de su plan original depositó un tierno beso sobre su frente.

-Vas a e'tár b'en-le dirigió una pequeña sonrisa, si bien el príncipe no podía verlo-Lo pr'meto.

Y otra cosa que nadie, ni siquiera Suecia pudo notar, fue la lágrima solitaria que resbaló por el rostro de Tino.