El viaje a Rusia transcurrió sin ninguna eventualidad y en un ambiente de gran solemnidad y algo sombrío. Además, contrario a las recomendaciones hechas, Suecia consiguió salirse con la suya y durante todo el trayecto llevó al ojivioleta en brazos.
Gracias a la insistencia de los más jóvenes, se decidió que irían todos juntos. Incluso Hanatamago pudo acompañarlos. Lo cierto era que no querían perderse la que probablemente sería su última oportunidad para poder hablar con Tino.
-Tino no puede querer a ese príncipe Iván, no debe-protestaba el pequeño Sealand.
-Pues lo hace, así que resígnate-respondió enfadado Ladonia.
-Es que no puede ser-insistió el rubiecito-Vi cuando estaba con papá y los dos parecían muy felices.
-Como sea, ya no importa-lo rebatió sin dudar su hermano adoptivo-Tino se quedará con el príncipe, vivirá en el castillo y se olvidará de nosotros.
-¡No lo hará!
-¡Si lo hará!
-¡Que no!
-¡Que sí!
-B'sta-los silenció su padre-Ll'gamos.
Finalmente, habían arribado al Reino de Rusia y frente a ellos se alzaba el majestuoso palacio hogar del príncipe. Era el momento de decir adiós. Lo único que les restaba por hacer era esperar a que Iván viera a su amigo.
-Lo siento, pero su alteza real dejó muy en claro que no quería que lo molestaran hasta nuevo aviso.
-¡Oh, vamos! Tiene que ser una broma-Dinamarca externó en voz alta lo que todos pensaban.
-De verdad lo siento, pero el príncipe esta…muy ocupado-se disculpó el sirviente, un joven rubio de lentes que lucía bastante nervioso.
-¿Y se puede saber qué es lo que lo tiene tan ocupado?-se le acercó amenazante y el otro se vio obligado a retroceder.
-No estoy autorizado para dar esa información-respondió visiblemente incómodo-Así que por favor les sugiero que…¿Huh?-se percató que el más alto de los recién llegados cargaba a otra persona-¿Tino?
-¿Lo conoces?-preguntó el pequeño Sealand. Y no era el único confundido.
-Es...era mi mejor amigo-se acercó para comprobar que se tratara del ojivioleta-Escuché que había muerto. ¿Cómo es qué…?
-Es una historia muy larga-interrumpió el líder-Pero resumiendo, todo fue una trampa de Natalya, puede que Tino no esté muerto de verdad y el único que puede salvarlo es el príncipe Iván. ¿Podrías ir a buscarlo?
Todavía sin comprender bien a qué se referían, el joven sirviente asintió. Si lo que decían era cierto y existía alguna forma en que pudiera ayudar a su amigo, lo haría de buena gana. Aunque eso implicara interrumpir a Iván a mitad de su luna de miel.
Luego de esperar un poco, el príncipe Iván aceptó recibirlos. Si bien sonreía abiertamente, no sentían que estuviera para nada contento. Y sin embargo la persona a su lado, un hombre de cabello largo y negro para nada se veía asustado.
-Eduard, espero que tengas una muy buena razón para interrumpirnos.
El aludido tragó grueso y comenzó a temblar. Quizás no había sido tan buena idea después de todo. Le dirigió una rápida mirada al rubio durmiente para desearle suerte y después emprendió la graciosa huída.
-Queremos que ayudes a nuestro amigo-intervino un inusualmente serio Dinamarca-Una bruja le hizo eso y pensamos que puede regresar a la normalidad si tu lo besas.
-Oh, me halaga que hayan pensado en mí, da-sonrió el príncipe, ocasionando que los niños se esconderán detrás de su padre, Hanatamago gruñera e Islandia inconscientemente se acercara más a su hermano-Pero lamento informarles que no puedo hacer eso. Ahora estoy casado y se supone que al único que puedo besar y hacer uno conmigo…-en ese punto recibió un codazo del hombre a su lado-Es a mi querido Yao.
Suecia sintió como sus esperanzas se destrozaban nuevamente. Iván no amaba a Tino y con ello toda posibilidad de que pudiera despertar había sido eliminada. Aunque tuvo que admitir que tal vez fuera lo mejor. ¿Cómo se sentiría el ojivioleta al saber que su querido príncipe estaba casado con otro? Realmente era muy injusto y cruel.
-Asumo que su amigo debe estar bajo la maldición de una bruja entonces-aru-habló Yao, el pelinegro al lado de Iván.
-Así es-respondió Noruega-Al principio creímos que estaba muerto.
-¿Y qué fue lo que los hizo cambiar de opinión-aru?-cuestionó mientras se acercaba a examinar al rubio durmiente que yacía en su improvisado lecho y en respuesta, Noruega le mostró el libro que habían tomado del castillo de Natalya-Ah, ya veo…
-¿Por qué siento que me estoy perdiendo de algo?-se quejó el nórdico mayor.
-Tu siempre estás perdido…-se burló Islandia.
-Tienen magia negra muy poderosa aquí, deberían haberlo destruido-aru-expresó Yao al hojear el libro.
-Estuvimos buscando una cura para él-el inexpresivo muchacho dejó escapar un suspiro-Pero no funcionó, las páginas fueron arrancadas-le indicó un pasaje en específico.
-"La muerte dormida" ¡Aiyah! Sólo alguien con un corazón verdaderamente malvado se atrevería a usar esa terrible maldición-exclamó profundamente horrorizado-Sin embargo estaban en lo cierto al pensar que tiene cura-aru.
-¿Osea que Tino despertará?-cuestionó ilusionado el pequeño Sealand.
-También acertaron con la cura-aru-hizo una pausa. Iván adivinó la incomodidad de su pareja y puso una mano sobre su hombro-Un beso de amor verdadero es lo único que puede romper la maldición…pero el sentimiento debe ser correspondido-aru. Lo siento mucho-aru.
-Entonces…-el niño empezó a hablar, pero el nudo en su garganta le impidió seguir.
-Se quedará así para siempre-terminó por él Ladonia, apenas conteniendo las lágrimas y Suecia se apresuró a abrazarlos a ambos, si bien él mismo sentía que iba a desmoronarse en cualquier momento.
A fin de cuentas, su viaje había sido para nada y el final feliz no existiría.
-Tal vez yo pueda ayudar.
Todos se giraron para contemplar al sonriente príncipe, quien avanzó solemne y en completo silencio hasta donde se encontraba Tino.
El de lentes contuvo la respiración y se aferró a los pequeños. Acabó por desviar la mirada. Le resultaba imposible de observar la que seguramente sería una tierna escena de amor. Sin embargo…
-¡Iván!-exclamó Yao horrorizado.
-¿¡Pero qué demonios te pasa!-gritó Dinamarca y de fondo podían oírse también los reclamos de Sealand y Ladonia y los ladridos de Hanatamago. Hasta Noruega e Islandia lucían indignados.
En lugar de la dulce imagen que había visualizado, Suecia se encontró con que Iván golpeaba con su puño el pecho del ojivioleta. Lo peor fue que nunca borró la sonrisa en su rostro.
Justo cuando se disponía a detenerlo, algo increíble ocurrió: Tino se incorporó, víctima de un violento acceso de tos que le hizo arrojar lejos una especie de fragmento negrusco.
-Tenía el cuello un poco abultado así que pensé que podría estar ahogándose con algo-explicó tranquilamente mientras el más alto de los nórdicos corría al lado del ojivioleta y le daba suaves palmaditas en la espalda-Si yo fuera tu tendría cuidado. Podría tener una costilla rota…o tal vez dos o tres.
Suecia le dirigió una fría mirada y de inmediato regresó su atención hacia el que acababa de despertar. La impresión lo hizo volver a apartarse, lo que Hanatamago aprovechó para ir con su amo y recibirlo con ladridos entusiastas y lamidas cariñosas.
-¡Mamá!-lo llamaron Sealand y Ladonia al mismo tiempo a la vez que lo abrazaban.
-¡No puedo creerlo, en serio estás vivo!-Dinamarca llegó tras ellos y se unió al abrazo de grupo, arrastrando consigo a Noruega e Islandia.
Algo confundido y abrumado por tantas muestras de afecto (y por haber sido llamado "mamá"), el rubio recién vuelto a la vida poco a poco comenzó a asimilar lo sucedido.
-¿Dónde estamos? ¿Qué pasó? Uh…siento como si me hubiera embestido un toro…-se llevó una mano al pecho (y en ese punto, Yao reprendió a su esposo por haber sido tan brusco)-¡Ah! ¿En dónde está Su?
El aludido, aún en shock, se mantuvo algo apartado del resto. De modo que no se dio cuenta de cuando los otros lo señalaron, ni de cuando Tino se levantó a toda prisa para ir hacia él. Y no fue sino hasta que sintió que rodeaban su cuello y unos labios sobre los suyos que regresó a la realidad, aunque mucho más desconcertado y confundido que antes.
-Te extrañé-la suave voz del ojivioleta lo sacó de sus pensamientos-Te amo…
Ahora sí que todos y sobre todo el mismo Suecia no comprendían qué había pasado. Tino lo adivinó, porque le dirigió una sonrisa y puso un dedo sobre sus labios.
-Admito que al principio no era así-se sonrojó intensamente-Pero cuando estaba inconsciente…no podía ver, pero sí podía escucharte-acarició su rostro con delicadeza-podía sentirte a mi lado tomando mi mano, incluso tus lágrimas…
Fue turno del de lentes para ponerse completamente rojo. Le pareció escuchar la risa de Dinamarca, pero un golpe de parte de Noruega lo hizo callar de golpe.
-Lo que no puedo entender es de donde sacaste la ridícula idea que me gustaba Iván-continuó hablando e Islandia murmuró un rápido "te lo dije" que nadie escuchó-En serio, preferiría que me devoraran los lobos…sin ofender.
-No hay problema, da-repuso con toda la calma del mundo-Ahora que ya todo está bien, Yao y yo queremos seguir nuestra luna de miel así que hagan a favor de marcharse…-lo consideró mejor- a menos que quisieran volverse uno conmigo, en ese caso…
-No le hagan caso-aru-el otro involucrado le tapó la boca para que no siguiera hablando y los nórdicos decidieron aprovechar para huir mientras podían.
El viaje de regreso contrastó enormemente con el de ida.
Tino no estaba seguro de a quién escuchar, dado que todos estaban muy emocionados por llamar su atención. Bueno, todos excepto por uno, quien irónicamente era la persona con la que más deseaba hablar.
De modo que, cuando finalmente volvieron a su hogar, se apresuró en recurrir a Noruega. Por suerte no demoró en comprender sus planes.
-¿Por qué no van a darle de comer a Hanatamago?-preguntó a los pequeños.
-¡Pero todavía hay muchas cosas que contarle a mamá!-se defendió Sealand.
-Pero Hana debe tener hambre y Tino querrá descansar un poco.
-¿Por qué iba a querer descansar si estuvo dormido tanto tiempo?-lo rebatió Ladonia y el mayor dejó escapar un suspiro de frustración.
-La placa de madera que hicieron para Tino…-recordó de pronto-Sería un buen detalle que se la dieran ahora-se sintió aliviado de que no le alegaran-Podrán hacer después de alimentar a Hanatamago.
Los niños y la cachorrita entraron a la cabaña a toda prisa. Noruega decidió aprovechar para dirigirse a Islandia, sin embargo el peliblanco pareció intuir que algo sucedía por lo que se limitó a decirle que iría un rato a su habitación. Ya había sido suficiente tiempo de convivencia familiar. Y con eso, sólo quedaba uno…
-¡Sé cuál es la manera perfecta de celebrar! Creo que aún tenemos cerveza…
Optó por saltarse la advertencia y llevarse a Dinamarca jalándolo de la oreja sin hacer caso a sus protestas y reclamos.
-Todavía tenemos un asunto pendiente-fue su única explicación-Y no es lo que estás pensando-aclaró de inmediato.
Tino espero a que se fueran antes de buscar a Suecia. El de lentes se había mantenido algo apartado del resto y su seriedad era mayor a la de costumbre. Cualquiera pensaría que luego de lo ocurrido se mostraría más feliz pero al parecer no era el caso y tampoco hizo ningún esfuerzo por comentarlo. Era más que obvio que habría que obligarlo a hablar.
-¿Su?-lo llamó dudando el ojivioleta y el aludido se tensó al escucharlo-Tengo…tenemos que discutir algunas cosas.
Suecia tragó grueso. Por su tono de voz dejaba ver que no aceptaría una negativa, de modo que se limitó a asentir. No tenía escapatoria.
-Siento mucho lo que pasó. Todo-tomó aire-Haberte molestado esa noche cuando bebí demasiado, el malentendido con Iván…y ponerme tan…afectuoso en el palacio-los dos se sonrojaron al recordar eso último-Pero lo que no lamento es lo que dije ahí. Es en serio cuando digo que te amo.
Guardó silencio, esperando algún comentario o por lo menos una palabra de parte del otro, que estaba demasiado interesado en ver al suelo y no fue sino hasta varios minutos después que se atrevió a romper con el silencio.
-No c'mprendo por qué-siguió con la mirada gacha-No t'ngo n'da que ofr'ecerte, y ah'ra que N'talya ya no e'tá, pu'des r'gresar a tu reino.
Tino se convertiría en rey y pasaría a gobernar. Sería más inalcanzable que antes. Seguro que se conseguiría a alguien mejor y más a su nivel.
-Ay, Su…-pronunció en un suspiro-No puedo creer que pienses así…pero si necesitas razones, tengo muchas para hacerte comprender-tomó su mano y le dirigió una cálida sonrisa-Eres un hombre gentil, fuerte y muy amable. Alguien que se preocupa por su familia y un padre ejemplar. Sin mencionar adorable y tierno…
Conforme lo escuchaba, el de lentes estaba convencido que debía estarse burlando. Estaba acostumbrado a que lo llamaran de muchas formas y adorable y lindo no eran adjetivos que usaran muy seguido.
-Reconozco que no me di cuenta hasta que caí en la maldición-admitió algo apenado el joven príncipe-Supongo que por eso dicen que no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde. No me di cuenta de lo especial que eres hasta que no pude verte más-se aproximó más a él, rodeando su cuello con sus brazos para asegurarse que le prestara la debida atención-Incluso entonces, nunca dejé de importarte.
-N'nca te h'bría ab'ndonado-le dijo sin pensar.
-Lo sé…¿Realmente estabas dispuesto a dejarme con Iván?
El más alto asintió en silencio y sin despegar su mirada turquesa de la violeta frente a él.
-S'lo qu'ería…qu'ero que seas f'liz.
-El verdadero amor no surge de un día para otro, por eso ahora puedo asegurarte que mis sentimientos son verdaderos-volvió a sonreírle-Si quieres que sea feliz, entonces di que me correspondes.
Suecia no tuvo que pensarlo más.
Juntó sus labios con los de su querido príncipe en un tierno beso mucho menos torpe y apresurado que el anterior. Rodeó su cintura con sus brazos y se aferró con fuerza a él, acción imitada por Tino, quien de inmediato le correspondió con la misma intensidad. Lo cierto era que ninguno quería desaprovechar el momento, era algo que llevaban anhelando por mucho tiempo, especialmente Suecia.
Tan absortos estaban en su mundo perfecto, que les resultó imposible percatarse que estaban siendo observados desde una prudente distancia.
-Eso fue tan ridículamente cliché-criticó Dinamarca. Con una mano le tapaba los ojos a Sealand y con la otra a Ladonia, ignorando por completo sus quejas y protestas.
-Pero ya era hora-opinó Noruega, quien cubría los ojos de un muy inconforme Islandia, pasando por alto sus "que ya no soy un niño".
Hanatamago los veía curiosa y después se enfocaba en su amo y su otro amo. No entendía bien qué trataban de hacer (¿acaso olvidaron que necesitaban respirar, o estaban tratando de comerse?), pero estaba contenta que todo se hubiera arreglado.
Y ya sólo quedaba un problema por solucionar: terminar de quemar el libro de Natalya.
Entre Dinamarca y Noruega lo habían deshojado y colocado los restos en la chimenea. Tan sólo restaba encenderla.
-Pensamos que te gustaría hacer los honores-explicó el líder a su compañero de bebida.
-Será un placer-tomó sonriente el cerillo que le ofrecía y luego de prenderlo, lo acercó a los trozos de papel, que de inmediato se encendieron.
Conforme las hojas se quemaban, una gran nube de humo negro comenzaba a surgir. Pero eso no fue lo único que la quema del libro trajo. Algo más comenzaba a materializarse, pero no alcanzaban a divisar bien de qué se trataba.
-Qu'dense atrás-ordenó Suecia a sus pequeños y a Tino. Más que nunca debía protegerlos. No permitiría que les pasara nada.
Contrario a la advertencia del más alto, el ojivioleta avanzó al frente sin despegar la vista de la chimenea. Por un momento le había parecido ver algo…mejor dicho, a alguien. Pero no podía ser, ¿o sí?
-¡Ah!-gritó cuando dos figuras salieron disparadas hacia él, arrojándolo al suelo.
El resto de los nórdicos lo llamaron y Suecia no lo pensó dos veces para acercarse, seguido por Dinamarca, ambos más que dispuestos a pelear de ser necesario.
-¡No, esperen!-se levantó a toda prisa y se interpuso entre ellos y los desconocidos-Está bien, ellos son…
-¡Mi bebé!
Una mujer…hombre de cabello rubio corrió hacia él lo abrazó con fuerza. Junto a él apareció otro hombre de cabello castaño.
-¡Ay, pero mírate cómo has crecido!-exclamó entusiasta sin soltarlo, ignorando la mirada desconcertada de los demás presentes.
-Feliks, déjalo respirar-pidió el otro cuanto notó que el rubio abrazado por su esposo dejaba de moverse-Es bueno verte de nuevo, hijo…
-¿Hijo?-repitieron todos al unísono.
-Yo también me alegro de verlos-les dirigió una sonrisa-Madre, Padre…
-Pero creí que habías dicho que los reyes habían muerto-recordó Dinamarca.
-Muerto no, desaparecieron-corrigió el príncipe-No han cambiado en nada-contempló maravillado a sus padres-¿Cómo fue qué…?
-Tipo, esa vieja bruja nos encerró en su libro-explicó la reina, sintiendo un escalofrío mientras lo recordaba.
-La única manera de liberarnos era destruyéndolo-concluyó el rey y después echó un rápido vistazo a su alrededor-Creo que pasaron muchas cosas en nuestra ausencia.
Tino suspiró e intercambió una rápida mirada con Suecia, esbozando una sonrisa. Tenía mucho que contar.
Toris y Feliks se mostraron horrorizados al conocer por todo todas las tragedias que su querido hijo tuvo que pasar. Aunque se alegraron de que hubiera contado con la ayuda de personas tan amables como los nórdicos, el hecho de que Suecia se presentara como el esposo de Tino…
-¡Sólo está bromeando, no le hagan caso!
-¿Br'meando?-repitió visiblemente deprimido.
-¡Ah, no te pongas así!-quiso consolarlo.
La verdad no les daba confianza. Pero si lo dicho por Tino era cierto y ese tal Suecia realmente lo había ayudado mucho entonces no debería de haber ningún problema, o al menos eso querían pensar.
El regreso de la familia real fue más celebrado que la desaparición de Natalya. Y la noticia del compromiso del joven príncipe con uno de los valientes héroes que derrotaron a la malvada bruja fue igualmente bien recibida.
Los seis nórdicos (siete contando a Hanatamago) recibieron importantes nombramientos y puestos en la corte y admitidos como habitantes permanentes del castillo.
Dinamarca recuperó su título y su reputación como caballero, pero sin duda lo que lo hizo más feliz fue cuando después de unos cuantos rechazos (y golpes), Noruega, el nuevo consejero del rey aceptó casarse con él.
Islandia se convirtió diplomático y embajador del reino, oportunidad que aprovechó para viajar y conocer más lugares, algo que nunca creyó tener la oportunidad de hacer. Y por más que evitara admitirlo, también conoció a mucha gente interesante, destacándose sobre todo ni más ni menos que el hermano de Yao, el esposo del príncipe Iván. Si bien por más que Dinamarca y Noruega se esforzaron, el peliblanco se negó rotundamente a admitir que su relación con ese misterioso joven fuera algo más que una amistad diplomáticamente obligada.
Sealand y Ladonia finalmente tenían la familia que por tanto tiempo habían anhelado (mascota incluida). Ladonia incluso comenzó a llamar a Suecia papá. Aunque los niños eran bastante revoltosos y traviesos, no tardaron nada en ganarse el cariño de sus abuelos. Y su única preocupación a partir de ese entonces, fueron ponerse de acuerdo para decidir con quién dormiría Hanatamago por las noches y si preferían tener un hermanito o hermanita.
Tino estaba feliz de tener a sus padres de vuelta, si bien le resultaba un poco extraño que la diferencia de edades cambiara tan drásticamente, pero a fin de cuentas lo que de verdad importaba era que las cosas regresaran a la normalidad. Además tenía cosas más importantes en qué ocuparse, por ejemplo cuidar de sus huevos hijos y de su prometido y futuro esposo Suecia, quien a su vez era el guardia y protector personal del príncipe.
Así, todos vivieron felices para sie…
-¡Espejito espejito!-habló Feliks al objeto colgado en la pared-Tipo, necesito que me digas una cosa…
-¿Ahora qué demonios quieres?-en el cristal apareció la imagen de una mujer de cabello largo y que en su rostro tenía una imagen de inmenso fastidio.
-Es que, osea…-se dio la vuelta para buscar unas cosas y mostrárselas a su consultora de moda- ¡No puedo decidir con qué tiara combina mi vestido!
Y si Natalya hubiera podido golpearse contra la pared seguramente lo hubiera hecho.
Bueno, más que final feliz, todo tuvieron lo que realmente merecían.
FIN
Terminé! Otra vez, perdón por el retraso y espero q les haya gustado otro de mis desvaríos. Puse algo de Rochu y una pequeña insinuación de otra parejita, espero q la hayan adivinado XDD
Según versiones del cuento, Blancanieves despierta cuando al llevársela el príncipe a su reino, uno de los sirvientes deja caer el ataúd en que iba y eso hace q se le salga el pedazo de manzana que la tenía dormida, pero en la película usan el beso, so…a fin de cuentas el príncipe si despertó a Blanca..er…Tino, pero Suecia pudo haberlo hecho de no haber sido por el pequeño e insignificante malentendido…aunque al final consiguieron arreglar las cosas. Supongo que cuenta como una combinación de ambas formas para despertar a la princesa, o algo así.
Respuestas a sus reviews:
Black-Zola: No me mates a Suecia! Ya viste q todo se arregló y no fue necesario llegar a la violencia!...XDD Y más que morir en lenta agonía, Natalya recibió el peor castigo de todos: lidiar con Feliks de aquí a la eternidad.
Akira Lalaurie: Claro, el vodka hace la diferencia (?). Hacer el inventario rlz! Ok no XDD…X3
Yaikaya: Muchas gracias! Pues es q si los nórdicos no fueran tan nórdicos no serían nórdicos(?), perdón divago. Espero que el final te haya gustado ^^
PukeRainbows: Verdad q Su es un amor? ;3; Y Noru tbn! Aunque no lo admita en el fondo quiere a Den, pero es capaz de demostrarlo cuando de verdad importa. Aquí tienes el final!
Y así es como termina la historia, espero que les haya gustado. Apenas termine mis exámenes trataré de subir más cosas. Sin mencionar con mi suerte lloverán ideas para fics ahora que estoy ocupada…damm ;3;.
Si les gustó, me dejan un reviewcito plz?
