Buenas, ¿Cómo estan?

Les dejo un nuevo capítulo, el próximo no sé cuando lo voy a poder subir. Pero ya esta escrito un poco.

Bueno, pregunta. ¿Como quieren que se llame el nuevo coro? No se me ocurre ningún nombre.

Muchísimas gracias por todas las review, y las dejo con Pezberry.

Saludos!

Lore.


Parque de diversiones.

Rachel, Santana y Shelby, arrivaron a la casa de los López, cerca de las 7 de la tarde. Después de esa introducción, no quisieron ver más y de a uno o de a dos, todos se fueron marchando a su destino. Menos las tres morenas, que tenían que salir juntas.

"Santana ¿eres tú?" se escuchó la voz de una mujer cuando entraron en la casa.

"Si, mamá. Soy yo." respondió Santana.

"¿Vienes con Rachel y su madre?" volvió la misma voz a preguntar.

"Si, mamá"

"Entonces traelas a la cocina"

Cuando entraron en la cocina, una mujer casi igual a Santana pero mucho más madura las recibió. Le estrechó la mano a Shelby y abrazó a Rachel, provocando que ésta diera un pequeño grito entre sorpresa y carcajada.

"Santana, ¿por qué no le muestras la casa a Rachel y se quedan en tu pieza hasta que les avisemos que la cena está lista? Tu papá avisó que va a llegar en un rato también, y está muy emocionado."

Santana, solo asintió y agarró la mano de Rachel para mostrarle la planta baja.

"A veces crecen tan rápido que uno se olvida que ayer era una pequeña niña que se trepaba a los árboles para salvar a los gatos." dijo María López.

"No si estás obligada a solo observarla de lejos." dijo Shelby.

"Santana me contó un poco de la situación."

Y las mujeres se pusieron a hablar de sus hijas.

Santana guío a Rachel hacia su habitación, después de mostrarle la casa. No quería demostrarlo, pero realmente estaba nerviosa.

"Guau, Santana, es hermosa" dijo la diva observando la habitación de Santana, quien tenía todos los muebles de algarrobo y todas las paredes pintadas de un color naranja no muy fuerte que daban a la habitación (que era muy grande, con un baño en suite) un aire rústico.

"Gracias" respondió Santana, contenta de haberse quedado detrás de Rachel, así no veía su rubor.

"¿Qué quieres que hagamos hasta que nos llamen?" preguntó Rachel, acercándose al escritorio de Santana y admirando las fotos de la latina.

"¿Quieres que veamos algo de tele?" preguntó Santana acostándose en la cama, que era una King Size.

"Bueno." respondió Rachel, sentándose a un costado de la cama. "Pero no pongas ningún canal local, por favor."

"Oki doki diva. Pero acuéstate." dijo Santana

"No, así estoy bien."

"No, acuestate. No te vas a quedar ahí sentada como una estatua del pensador de Rodin sin terminar."

"No, Santana, así estoy bien." dijo Rachel cruzando los brazos sobre su pecho.

Santana, se sentó en la cama y se estiró hasta rodear la cintura de la diva, y acostarla ella. Un escalofrío corrió por su cuerpo cuando sintió el estómago de Rachel, pudo sentir los músculos de ella vibrar bajo sus manos. La acostó suavemente sobre la cama pero calculó mal el movimiento y su rostro quedó cerca del de Rachel.

"¿Alguna vez besaste a una mujer?" preguntó Santana, evitando mirar sus labios y manteniendo la mirada en los ojos de la diva, la cercanía le hizo recordar la conversación de un par de noches atrás.

"No" respondió Rachel luchando contra los mismos impulsos que Santana, y algunos más. La latina seguía con sus manos en el cuerpo de la diva, esta vez en sus caderas.

"¿Quieres conocer lo que se siente?" preguntó Santana sabiendo que estaba cruzando un límite, pero quería de una vez por todas, saber que se sentía besar a Rachel Berry. Su cuerpo y sus labios se lo estaban pidiendo a gritos.

"Si es contigo, lo siento Santana, pero no." respondió Rachel doliendole por dentro sus propias palabras.

Santana, miró a la diva a los ojos y pudo notar el dolor que esas palabras habían causado en la diva, y no entendía bien el porque. Sabía que tenía que enojarse y gritar y besarla sin esperar permiso, pero ya le había hecho mucho daño. Iba a intentarlo, por supuesto, pero eso no quería decir que no iba a indagar los motivos por los cuales Rachel la acaba de rechazar tan rápidamente.

"¿Por qué?"

"Porque no puedo"

"¿Es por esa chica por la que sientes algo?"

"En parte si."

"No me molestaría que me beses."

"No puedo Santana."

"¿Por qué?" si iba a tener que comportarse como una maldita niña de dos años en la etapa del porque lo iba a hacer.

"No me pidas que te lo explique" dijo Rachel comenzando a temblar un poco.

"Por favor Rachel, por lo menos explicame porque me estás rechazando."

"Vas a volver a odiarme." dijo Rachel comenzando a lagrimear. "A tirarme granizados, a maltratarme si sabes la verdadera razón."

Santana, llevó una de sus manos al rostro de Rachel para limpiar las lágrimas.

"No importa el porque, Rachel, no voy a volver a hacerte todas esas cosas." dijo Santana comenzando a dudar de sus palabras, no sabía como podía llegar a reaccionar ante lo que sea que Rachel pudiera decirle. "Rachel, quiero que confíes en mi, por favor. Sea cual sea la razón por la que me estás rechazando, prometo que no voy a enojarme y no voy a volver a ser la Santana López que hace una semana te insultaba a cada paso."

"¿Por qué?" preguntó la diva esta vez

"Porque me importas. Veo en ti una gran persona que me gustaría conocer mucho más profundamente, que quiero que confíe en mi y confiar en ella Rachel. Quiero ser tu amiga." dijo aunque realmente quería ser mucho más.

Rachel comenzó a llorar más profundamente.

"¿Qué pasó? Pensé que mis palabras te iban a calmar." dijo Santana preocupada.

"Porque eres tú" dijo Rachel sollozando. "Y solo quieres ser mi amiga."

"¿Soy yo quien?" preguntó Santana, estaba un poco perdida, entre sus pensamientos y sentimientos.

"Eres tú de quien te contaba la otra noche, en vos es en quien estoy interesada." dijo Rachel para volver a llorar.

Santana se quedó completamente estática, mirando a Rachel. Había sido ella todo este tiempo. A pesar de todo lo que le hizo, Rachel estaba interesada en ella. O sea, si tenía una oportunidad. Todos sus pensamientos y sentimientos comenzaron a unirse en una sola dirección, mostrarle a Rachel que ella también estaba interesada. Pero no podía con su felicidad, ¡Rachel estaba interesada en ella!

"¿Por qué estás sonriendo?" preguntó Rachel un poco enojada ya que al abrir los ojos vio que aunque Santana tenía su mirada clavada en ella, estaba como ausente pero con una sonrisa en los labios. La latina, volvió a la realidad para volver a perderse en los ojos de la diva.

"Estoy sonriendo porque soy yo." dijo Santana antes de tomar coraje y acortar la distancia que la separaba de los labios de Rachel. Al comienzo, el beso solo fue labios presionando otros labios.

Cuando Rachel abrió la boca para que el beso comenzara a intensificarse, Santana volvió a separarse.

"Todo lo que hice, todo lo que te hice, todo lo que te dije, en realidad fue por miedo. Miedo por lo que siempre me hiciste sentir." dijo Santana apenas comenzó a separarse. Agarró la mano izquierda de Rachel y la apoyó contra su corazón. "Cada vez que te veía en los pasillos, mi corazón comenzaba a latir como loco, comenzaba a sudar porque no sabía como acercarme a decirte algo, pero eventualmente lo hacía y en vez de decirte que ese día estabas hermosa, te terminaba tirando un insulto porque no podía vencer el miedo. Miedo a que el mundo sepa que me gustan las mujeres, pero sobre todo, miedo a que rechazaras. Con el tiempo, el tratarte mal se fue haciendo más fácil porque comencé a pensar que si me odiabas iba a dejar de quererte. Y realmente te quiero, Rachel. No puedes imaginarte cuanto te quiero."

Rachel, no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Santana la quería?¿Más que como una amiga? ¿Pero, cómo?

"¿Cómo?" preguntó "¿Qué fue lo que cambió?¿Por qué te acercaste a mi?"

"El domingo pasado me fui de tu casa completamente destruida y llegué acá llorando. Mi mamá me pidió que le explicara las cosas y no sé como ni de donde saqué el valor, pero le conté lo que sentía por vos. Ella me dijo que lo primero que tenía que hacer, era demostrarle que podíamos ser amigas y que si había juntado el coraje para hablar del tema con ella, que tenía que juntar el coraje para pedirte perdón por todo lo que había dicho y hecho. Y eso hice." Dijo Santana para recibir como respuesta un beso, que esta vez no evito incluir las lenguas y pasión. Cuando se separaron, Santana apoyó su frente con la de la diva.

"¡Chicas! Bajen que la cena ya está lista" interrumpió la voz de María López.

"Vamos a tener que hablar de esto." dijo Santana comenzando a alejarse de Rachel para levantarse.

"Por supuesto." dijo la diva sonriendo.


"Así que, Rachel, Shelby me estaba comentando que el lunes empiezan con el nuevo coro y que está segura de que ya tienes grandes ideas." dijo María López mientras observaba a su hija que sonreía aún más que cuando arrivó a la casa con la diva.

"Si, algunas tengo. Pero todas van a decidirse cuando mamá, perdón, Shelby, tenga definido el equipo a partir de las audiciones." respondió Rachel que intentaba no mirar a Santana pero que recibía patadas de la misma por debajo de la mesa.

"¿Cómo es eso?" preguntó Shelby que a pesar de todo era la primera vez que escuchaba lo que su hija decía.

"Ah si, no pretendo cantar ni una sola canción en las seccionales." respondió Rachel.

"¿Te das cuenta que necesitamos ganar?" preguntó Santana dejando de patearla debajo de la mesa.

"Si, pero no quiere decir que yo sola tenga que cantar. Puedes cantar un solo vos, Santana o hacer un dúo con Noah, sus voces son muy lindas, o Noah y Quinn mamá, ahí sonarían bárbaro y Santana un solo y Brittany y Mike hacen la coreografía, o Tina puede cantar el solo, o..." explicaba Rachel.

"Entendí hobbit" respondió Santana sonriendo

"¡Santana!" dijo la madre de la latina pegándole detrás de la cabeza.

"Fue con buena intención, sra. López." dijo Rachel luchando contra sus ganas de ir a acariciar a la latina en el lugar donde le habían pegado.

"Llamame María, Rachel."

"¿Tenías que pegarme?" preguntó Santana todavía acariciándose detrás de su cabeza.

"Y agradece que no está tu padre, todavía. ¿Cómo le vas a decir hobbit?" dijo María López mirando seriamente a su hija.

"Se lo dije cariñosamente. Hasta ella te lo dijo." dijo Santana

"Ella me dijo que fue con buena intención." respondió María

"Es lo mismo."

Rachel y Shelby miraban la interacción entre madre e hija entretenidas, hasta que el teléfono interrumpió la cena.

"Seguro que es papá diciendo que no va a poder venir a cenar." dijo Santana cuando su madre desapareció para atender y volver unos minutos después.

"Tu padre avisó que no va a poder venir a cenar." dijo María cuando ya estaba sentada.

"Hace mucho que no lo veo." dijo Santana bajando la mirada.

"No dormiste casi en toda la semana en esta casa, por supuesto que no lo viste." dijo María.

"Ah, es cierto."

El resto de la cena pasó velozmente y después de comer las cuatro mujeres se sentaron en el living. Santana y Rachel no podían dejar de mirarse, pero la latina sabía que su madre no iba a estar muy feliz si volvían a ir a su cuarto.

"Rachel, es hora de que volvamos a casa, Quinn seguro que va a estar esperando con Noah y no quiero que pasen cosas raras entre ellos." dijo Shelby levantándose.

"De acuerdo." dijo Rachel mirando a Santana y se levantó.

"Esperen." dijo la menor de las latinas levantándose también.

"¿Si, Santana?" preguntó Shelby

"Quería...quería pedirle a Shelby permiso para llevar a Rachel a cenar mañana a la noche." dijo Santana poniéndose completamente colorada.

"¿Cómo en una cita?" preguntó Shelby entretenida por el nuevo desarrollo de la relación.

"Si, como en una cita." agregó Santana.

"De acuerdo." dijo Shelby mirando a su hija, quien parecía completamente feliz.

"¡Si!" gritó Rachel levantando sus manos con los puños cerrados.

"Es hora de irnos, Rachel. No quiero que pases más vergüenza. Podrías haber esperado para estar fuera de la casa." dijo Shebly riendo.

"No, era necesario que expresara mi alegría en este momento." respondió la diva.

"Es bueno que su relación haya mejorado." dijo María en voz alta, sin darse cuenta de que en realidad quería pensarlo.

"¿Mejorado?" preguntó Shelby mirando a Rachel sospechosamente.

"Es una historia para otro momento. Vamos mejor." dijo Rachel agradeciendo a las mujeres de la familia López por la cena y saliendo de la casa rápidamente. Dejando a Santana completamente quieta en su lugar por dos razones, una Shelby no sabía nada de como ella la había tratado antes, pero eso era un poco obvio ya que desde que la madre de la diva había reaparecido el martes, habían pasado poco tiempo juntas, salvo por los momentos clave; y dos, Rachel le había dado un beso en la mejilla al despedirse, justo en la comisura de sus labios. Si se habían besado horas antes, pero sentir su olor tan cerca y esos labios en su piel hicieron que recordara esos momentos.


"¿Así que su relación ha mejorado?" dijo Shelby mientras manejaba hacia su casa.

"No tenía muchos amigos hasta la semana pasada. Santana era de esas personas que prefería odiarme a conocerme."

"¿Qué cambió?"

"Me pidió disculpas"

"Estoy tan orgullosa de haber criado una hija como vos."

"¿Por qué?"

"Dime, si mañana William Schuester se te aparece y te pide disculpas. ¿Lo perdonarías?"

"No. Porque por un lado sé que no sería sincero y por el otro lado se que no va a cambiar."

"¿Finn Hudson?"

"Tampoco. Pero quizás cambie de aquí a 10 años. En el futuro se verá."

"¿Kurt Hummel?"

"Kurt no me pediría perdón ni siquiera con toda la escuela en contra. Encontraría la manera de seguir odiándome."

"¿Por qué?"

"No lo sé. No creo que sea por mi vestuario, como siempre dice. Creo que hay algo más profundo que eso. Pero no sé que puede llegar a ser verdaderamente. Si es por lo enamorado que está de Finn, tampoco se que puede llegar a tener en contra mía. Desde que abrí la boca por órdenes de Schuester, me alejé completamente de él y dejé de demostrarle interés. Kurt lamentablemente es una persona compleja. Y no lo conozco tanto como para saber que hay debajo de todo ese show que pone diariamente."

"¿Por qué perdonaste a Quinn?" preguntó Shelby mientras esperaba que la puerta de su garage se abriera para poder guardar el auto.

"Porque aunque Quinn o Santana, y acá puedo unirlas a las dos, siempre fueron malas conmigo, en sus ojos siempre vi que había algo más. En el caso de Quinn dolor por algo que su maltrato hacia mi no podía resolver. Siempre, además, parecía ser tan perfecta, se esforzaba por ser perfecta, para todos y era evidente que lo hacía para la gente con la que se veía fuera del terreno escolar. Santana, cada vez que me insultó o me maltrató, pude notar un brillo distinto en sus ojos, como si algo se le fuera rompiendo cada vez que hacía esas cosas." dijo Rachel guiando el camino hacia el living, en donde iban a quedarse a esperar a Quinn. Sentándose, continuó. "A pesar de que tengo una reputación de hablar todo el tiempo en la escuela y de ser completamente egoísta, siempre pasé más tiempo observando a los demás que haciendo esas cosas de las cuales me acusan. Sobre todo desde que Noah y yo nos separamos. Pero ya todo volvió a la normalidad con él. Pero bueno, volviendo al tema. Al observar me di cuenta de varias cosas, por ejemplo, Finn nunca fue atento con Quinn mientras estaban juntos, todo lo contrario, mientras ella le hablaba él miraba a la persona que pasara cerca. No importaba si era hombre o mujer, cualquier cosa era mejor para desviar la atención."

"Si, en serio. Muy orgullosa. Tienes 16 años y lees bastante bien a las personas."

"Lo intento." respondió Rachel mostrando su gran sonrisa.

Quinn ingresó en la casa unos minutos después y se tiró al lado de Rachel apoyando su cabeza en el hombro de la diva.

"Tenemos un problema" dijo aceptando la taza de té que Shelby le ofrecía, ya que había ido a buscarlas cuando vio las luces de la camioneta de Noah en la calle.

"¿Qué pasó?¿Está todo bien?¿El bebé?" preguntó Rachel sacando a Quinn de su hombro y agarrándola para ver si estaba bien.

"El bebé es una nena, así que es mejor que comiences a decirle Beth. Y no pasó nada, por lo menos por ahora." dijo Quinn sacando las manos de Rachel de encima de ella y volviendo a acomodar su cabeza sobre su hombro.

"No entiendo."

"Creo que estoy enamorada de Puck." dijo Quinn completamente bajando la guardia. Desde que vivía con Rachel, se había encontrado cada día mucho más relajada que el anterior.

"Yo no lo creo, estoy segura de que lo estás." dijo Rachel confiada.

"Es que cambió tanto desde que volvió a ser tu amigo." dijo Quinn

"No, no cambió. Dejó de ser quien aparentaba ser para mostrar quien realmente es."

"¿Por qué le dicen Puck?" preguntó Shelby que no entendía ese sobrenombre de Noah.

"Se lo puso él cuando comenzó a juntarse con los "rebeldes"" dijo Rachel haciendo incluso las comillas. Inmediatamente, su celular empezó a sonar. "Disculpen."

Salió de la habitación y volvió unos dos minutos después.

"Quinn, mamá, tenemos una visita." dijo caminando hacia la puerta.

"¿Mami?" dijo Quinn sorprendida al ver a Judy Fabray parada bajo el umbral del living de la casa de Shelby Corcoran.

"¡Quinnie!" dijo Judy y corrió a abrazar a su hija. Para estallar en llantos al sentir los brazos de ella rodeándola.

Cuando se calmó, casi media hora después, Judy se dio cuenta de que estaba llorando, no solo al frente de su hija, sino al frente de la chica que se había metido en su casa como una ladrona y una mujer muy parecida a la anterior.

"Disculpen." dijo Judy mirando a las dos morenas.

"No hay problema, sra. Fabray." dijo Rachel

"¿Qué haces acá, mamá?" preguntó Quinn.

"¡Oh Quinnie, tu padre!" dijo Judy.

"Disculpe que la interrumpa antes de hablar, sra. Fabray. Soy Shelby Corcoran, la madre de Rachel."

"Mucho gusto en conocerla, sra. Corcoran." dijo Judy aceptando la mano que Shelby le estaba extendiendo para estrecharla.

"El gusto es mío. Ahora mi hija y yo las vamos a dejar solas, para que hablen." dijo Shelby obligando a Rachel a levantarse quien quería escuchar que había sucedido.

"No hace falta, sra. Corcoran." dijo Judy

"Por favor, llameme Shelby."

"No hace falta que se marche, eventualmente las vamos a tener que llamar de nuevo porque seguramente voy a necesitar oir una respuesta de uds." dijo Judy convenciendo con esto de que se queden en la habitación. Quinn y Rachel levantaron sus cejas izquierdas y compartieron una mirada.

"Russell, el padre de Quinnie, tiene una amante. Me enteré hace un par de días. Hoy que volvía a casa iba a tener todo listo para echarlo a patadas. Pero, preparando todo el día de ayer me encontré unos papeles que me llamaron la atención. Le llevé esos papeles a un amigo mío, que es abogado y el me recomendó que, en el caso de divorcio, esos papeles pueden salir a la luz, y digamos, si sigo viviendo en la casa puedo quedar comprometida. Son registros de fraudes y estafas que Russell ha realizado a través de los años. Puede llegar a hundirse muy profundamente. Si me quedo en la casa, consciente de esos papeles, puede llegar a hundirme mucho más a mi. Entonces solo tenía una solución, irme de la casa y entregar esos papeles a la justicia. Mi futuro ex esposo tiene toda una sección del FBI dedicada a él. Ellos hoy estuvieron muy contentos cuando recibieron las pruebas."

"¿Russell va a ir a la cárcel?" preguntó Quinn sorprendida.

"Por muchos años hija." respondió Judy con tristeza y relajación en la voz. "Además de que escucharan esto, quería pedirles, aunque no sé a cual de las dos hacerlo ya que sé que Rachel vive en la casa de al lado, un lugar en donde poder quedarme. Por lo menos hasta que lleguen los papeles haciendo del divorcio algo definitivo."

"Por supuesto, Judy. ¿Puedo llamarte Judy?" dijo Shelby.

"Si, Shelby." respondió la mayor de las rubias.

"Bueno, Judy. Puedes quedarte aquí con nosotras por ahora. No sé si te enteraste de lo que pasó con William Schuester, pero ellas se están quedando acá."

"Si, escuché algo hoy en la tienda. Que bueno que no les pasó nada a ninguna de las dos." dijo Judy abrazando a su hija.

"Bueno, entonces vamos todas a descansar." dijo Shelby.

Esa noche Rachel durmió con su madre, por primera vez en 6 años y Quinn con la suya, por primera vez en mucho más tiempo.


"¿Así que una cita con Berry, Santana?" preguntó Quinn, por mensaje de texto, un domingo a las 10 de la mañana. Se había despertado una hora antes, cuando Rachel saltó sobre su cama para pedirle ayuda para una cita. Y reluctantemente le contó con quien. Después de que Quinn terminara de reirse, se dio cuenta que haber demostrado que estar despierta era una mala idea. Rachel se paseaba desesperadamente de habitación en habitación e incluso había ido hacia su casa a buscar más ropa, en un período de tiempo menor a 15 minutos. Y todo a causa de un mensaje de Santana diciendo que en además de cenar, quería en realidad pasar todo el día con ella.

"Cierra la boca, Fuckerman." respondió Santana.

"Primero, no estoy hablando, estoy escribiendo y segundo, ¿Fuckerman? ¿En serio, Santana?"

"Por supuesto que es en serio, es más, considero que ese debería ser el apellido del bebé lagarto."

"No es un bebé lagarto, Santana."

"¿No te estás arrepintiendo de haberte reído de mi?"

"Para nada. Jamás haría algo así. ¿Por qué Fuckerman?"

"Fabray + Puckerman = Fuckerman"

"Me arrepiento de haber preguntado. Si tengo que preguntarte otra cosa, porque aunque me haya sorprendido gratamente saber que Rachel tiene un mejor gusto en cuanto a ropa del que siempre creí, ya se probó como 10 atuendos, así que, ¿A dónde la vas a llevar?"

"¡Berry! ¡Suelta ese teléfono y aléjate con las manos en alto!"

"Santana, ¿Cómo te diste cuenta?"

"Quinn te llamó en el primer mensaje Berry. Y en el anterior, Rachel. Era obvio que le habías quitado el teléfono de las manos a Fabray. Además del gratamente."

"¿Me puedes dar una pista de que ponerme aunque sea?"

"Si, algo cómodo."

"No es una gran pista."

"Jeans y una remera, Rachel."

"¿No quieres que te sorprenda con otra cosa?"

"No, Rachel. Quiero que pasemos el día cómodas con lo que tengamos puesto y no preocuparnos si a la otra le gusta la ropa que llevamos."

"Uno debe expresar interés a través de su ropa, Santana. Además, quiero estar linda para vos."

"Rachel, para mi sos linda, así que mete ese hermoso trasero en un jean, ponte una linda remera, un par de zapatillas o de sandalias COMODAS y listo. Ah, y por las dudas una muda de ropa."

"¿Nos vamos a ensuciar?"

"Ya hablé demasiado."

"Ok. Le devuelvo el teléfono a Quinn."

"¿Habló nuevamente con Fuckerman?"

"Piérdete, López."

"Oh, vamos Fabray."

"¿Te das cuenta que vas a llevar a una cita a Rachel Berry?"

"¿Celosa, Fabray?"

"No, pero si antes pensaba que esta chica era hiperactiva, con el despliegue que tengo hace una hora, no solo lo confirmo sino que no encuentro palabras para medir su nivel."

"Espero que no la hayas visto en ropa interior, Quinn. Podría llegar a hacer que ese bebé lagarto salga a la fuerza."

"No, López. No la vi en ropa interior. Si la vi con ropa que nunca imaginé que ella tenía."

"Mi hobbit es una caja, pequeña, de sorpresas."

"¿Ya la tratas como de tu propiedad?"

"Perdí mucho tiempo siendo una perra Fabray, e incluso en esos momentos mentalmente la trataba como de mi propiedad. Ahora, lo puedo hacer con mis amigas también."

"¿Somos amigas de nuevo? Me perdí el memo."

"No seas así, Quinn."

"Lo siento, San. Solo quería bromear, aunque por sms es dificil."

"La quiero demasiado Quinn, hace mucho tiempo que lo hago y cada vez se volvía más difícil."

"¿Estás bien?"

"Estoy feliz. Voy a salir con Rachel Berry. ¿Por qué lo preguntas?"

"Porque pareces salida de una de esas películas románticas completamente empalagosas. Y de pronto. ¿Brittany, eres tú?"

"Brittany está en la casa de Mike Chang, en donde pasó la noche."

"Bueno, San. Estoy segura de que estás con pánico al frente del espejo viendo que quedan 15 minutos para que vengas a buscarla. Así que, te dejo."

"Estoy en pánico hace dos horas. Casi no dormí."

"Va a salir todo bien Santana. Ya lo verás. Extrañamente, las veo como pareja y muy linda por cierto."

"¿En serio?"

"Si, piensalo. Ella hace que dejes de ser una perra aún cuando ni siquiera comenzaron con su primera cita."

"Te odio."

"Yo también. Suerte en la cita con Berry."

"Gracias."


"Puck, necesito un consejo, solo una frase que haga que no arruine esto."

"Buenos días. Satán."

"Muérdeme, Puckerman."

"Te muerdo donde quieras."

"Me estás haciendo perder el tiempo."

"Bueno, pero explicame porque no entiendo nada."

"Cita, Rachel, 10 minutos."

"¿Ella te avergüenza?"

"No"

"Eso es todo lo que necesitas. No sentirte avergonzada por mi princesa. Suerte Satán."

"Gracias, Puckerman"


"Hola, Princesa. ¿Crees que Quinn querrá pasar el día conmigo ahora que vos desapareces con Santana?"

"Noah, voy a ayudarte a conquistar a la rubia de tus sueños. No preguntes, ven rápidamente. Anoche apareció Judy Fabray."

"Voy rápidamente."


Santana apareció unos dos minutos antes de la hora que había señalado, y saludó respestuosamente a Shelby, Quinn y ¿Judy Fabray?. Rachel saludó a su madre y a las dos rubias y sacó a Santana de la casa.

"¿Qué fue eso?" preguntó Santana mientras se acomodaba el cinturón de seguridad.

"¿Qué cosa?" preguntó Rachel.

"¿Qué hacía Judy Fabray en la casa de Shelby?" pregunto la latina mientras se estiraba para ayudar a Rachel con su cinturón de seguridad, no es que lo necesitara, pero Santana la quería sentir cerca y además, para no pasar ningún límite primero se había puesto el suyo, que la mantenía lejos del cuerpo de la diva.

"Apareció anoche." respondió Rachel mientras esperaba que Santana levantara el rostro. Cuando la latina lo hizo, Rachel le dio un breve beso en los labios.

"Hola." dijo Santana con una sonrisa que Rachel nunca le había visto.

"Me gusta cuando sonríes así". Dijo Rachel.

"¿Así cómo?" preguntó Santana poniendo el auto en marcha.

"Así como que hubieras comido algo dulce y a la vez como si estuvieras en paz."

"Eso me generan tus besos" dijo Santana uniendo sus manos sobre la palanca de cambios. "¿Para qué apareció Judy?" preguntó después recordando los momentos previos al beso.

"Eso tendrías que preguntárselo a Quinn."

"¿No lo sabes?"

"Si, lo sé, pero no sé como reaccionará ella si te lo cuento. Además, es tu amiga."

"Si, tienes razón."


"¿A dónde vamos?" preguntó Rachel seriamente. Estaban saliendo de Lima y eso le había generado un gran dolor en el pecho. Pensaba que Santana no quería que la vieran en público con ella, a pesar de todo.

"¿No puedes esperar unos 15 minutos más, Rachel?" preguntó Santana ignorante de los pensamientos de la diva.

"Pero estamos saliendo de Lima."

"Si ¿y?"

"No, nada." dijo Rachel despacio, sacando su mano de debajo de la mano de la latina y poniéndola sobre su falda junto a la otra.

"¿Rachel?" preguntó Santana unos minutos después cuando se dio cuenta que no era imaginación suya el cambio de ambiente que había ocurrido en su auto y que provenía de la pequeña diva que estaba sentada a su lado.

"¿Si?" preguntó Rachel, nuevamente despacio.

"¿Qué pasa?"

"Nada."

"No me vengas con que no pasa nada, Rach. De golpe siento un frío en todo el cuerpo porque por alguna razón dejaste de sonreír y no sé porque. ¿Es por qué salimos de Lima? ¿Te preocupa algo?¿Quieres que regresemos? Si es así, podemos ir a Breadstix aunque dudo que haya mucha gente dando vueltas por Lima hoy."

"¿A dónde vamos?" volvió a preguntar Rachel ignorando lo que Santana le había dicho y así evitando darse cuenta de que la latina no tenía intenciones de ocultar su cita del pueblo.

"¡Ahí está el cartel!" dijo Santana señalando hacia adelante. No entendía que le estaba pasando a Rachel.

"¿Un parque de diversiones?"

"No es cualquier parque de diversiones, dicen que es el parque más grande en todo Ohio. Y lo inauguran hoy y casi todo el pueblo está invitado. Sé que vienen muchas de las porristas, y Britt viene con Mike y Sue trae a su hermana."

"¿No estás avergonzada de mi?" preguntó Rachel

"¿De dónde viene eso?"

"Pensé que...pensé que como estábamos saliendo de Lima no querías que te vieran conmigo en una cita." dijo Rachel sin levantar la mirada de sus manos.

"Rachel, voy a ser sincera." dijo Santana cuando ya había estacionado el auto en la playa de estacionamiento del enorme parque de diversiones. "Estoy aterrorizada. Tengo un tremendo miedo de que me vean tal como soy. Pero no porque esté con vos, sino porque me gusta una mujer. Una persona del mismo sexo. Nada más. Nunca podría estar avergonzada de estar con una persona tan maravillosa como vos."

"Gracias." dijo Rachel suavemente.

Santana, que se había sacado ya el cinturón de seguridad, no agregó nada más pero se inclinó para poder volver a besar esos labios. Cuando Rachel, con una de sus manos en el cuello de Santana su nuca, pidió entrada con su lengua a la boca de la latina, Santana no pudo frenar el gemido de placer que surgió desde sus adentros. Y cuando sus lenguas comenzaron a batallar, acariciándose y hurgando cada milímetro de la boca de la otra, Rachel sintió las manos de Santana en su cintura, acariciando con sus pulgares lentamente un poco de piel debajo de su remera.

Pero Santana, fue la primera en separarse, más que nada por la falta de aire. Y apoyando su frente en la de la diva, miró a los ojos de Rachel y se quedó ahí concentrada mientras su respiración se acomodaba.

"¿Vamos?" preguntó cuando ya estaba segura de que no tenía más su piel completamente colorada y su respiración estaba más acompasada.

Rachel solo asintió y procedió a bajarse del auto.

Mientras caminaban hacia la entrada, Santana iba pensando en lo que cada beso con Rachel había generado en ella. Primero, cada vez que sus labios tocaban los de la diva, ella no podía dejar de sentir la sensación de querer más, acompañada de la sensación de nunca querer separarse, junto a la sensación de que quería ir despacio. Quería esperar porque ninguna persona había generado dentro de ella tantos sentimientos como los que Rachel le generaba. Quería esperar porque sabía y estaba consciente (después de una extensa charla con su madre la noche anterior) de que más allá de que las cosas con la diva estaban funcionando rápidamente, considerando que hace solo 7 días, Santana la estaba maltratando y hace 6 recién le pedía perdón por casi dos años de tortura, la latina todavía tenía mucho camino para demostrarle a Rachel, a su madre y a si misma, que podía realmente cuidar lo que amaba. Además, tenía una reputación que no era cierta pero quería que Rachel supiera la verdad. Si, se había acostado con Finn, una vez lamentable, y con Puckerman un par de veces. Con Brittany se habían besado una que otra vez, pero para ninguna de las dos significó nada. Y todos los otros que alegaban haberse acostado con ella, lo habían hecho después de haberlo intentado, ser rechazados y llegar a un mutuo acuerdo para mantener la popularidad.

Santana, miró a su derecha para ver a la persona que había cambiado su forma de pensar en tan poco tiempo y a la vez mucho tiempo. Rachel le sonrío un poco nerviosa, y Santana sonrío ampliamente. Si había algo, en todo lo que había pensado que Rachel le provocaba, era libertad. El perdón de Rachel, el acercamiento a la diva, y el primer beso la noche anterior, generaron algo más que Santana nunca fue capaz de sentir desde el momento en que sus ojos se posaron por primera vez en Rachel Berry. Decidió, que cuando se sentaran a comer, iba a contarle muchas cosas.

La latina compró las entradas y caminó hacia la entrada. Cuando estaba por ingresar, se dió cuenta de que Rachel no estaba más a su lado. Comenzó a desesperarse, pero al momento en que se dió la vuelta, pudo ver a la diva observando la entrada y más allá.

"¿Qué sucede?" le preguntó Santana acercándose a Rachel y agarrando su mano.

"Es la primera vez que vengo a un parque de diversiones." dijo la diva, entrelazando sus dedos con los de la latina y mirando sus manos unidas. Le gusto ver la mezcla de los dos tonos de piel. Eran puros y brillaban ante la luz del sol, como si intentaran compartir algo de oro al mundo.

"¿En serio?"

"Si, mis padres nunca me llevaron a alguno. Siempre dijeron que era peligroso, por lo tanto, Shelby solo intentó una vez llevarme. Después de esa vez, no lo intentó más. Hubo un gran escándalo y gritos por solo preguntar si estaba bien."

"Entonces Berry, ud. deje que la tía López la lleve. Tengo todo planeado. Primero vamos a ir a los juegos más sencillos, como las tazas giratorias y cosas así y después de comer y de pasar una hora destrozando la vida de otras personas en los autos chocadores, vamos a subir a todas las montañas rusas, entrar en la casa del terror y voy a conseguir un maldito oso de felpa para vos." dijo Santana tirando a la diva hacia el interior del parque.

"¿Por qué maldito?" preguntó Rachel siguiendo a Santana con paso firme, ahora.

"Porque el empleado lo va a maldecir. No pueden engañar a Santana López y esos juegos están hechos para engañar a la gente."


Hasta la hora del almuerzo, más tarde de la que habitualmente tenían, Santana y Rachel se la pasaron riendose a carcajadas. Las tazas giratorias decepcionaron a la diva, quien dijo que no tenía sentido estar girando en unas tazas gigantes. En cambio, Rachel disfrutó más el Samba en donde se paró en el medio de la plataforma mientras giraba y se puso a cantar "Don´t rain on my parade" logrando que la gente que pasaba cerca se detuviera a escuchar y que el operador decidiera que no iba a frenar el juego hasta que la canción terminara. Así que todos ganaron una vuelta más larga de la habitual y pudieron escuchar cantar a Rachel Berry, quien cuando terminó de cantar recibió aplausos de sus compañeros de novia, la latina, la gente que se había quedado escuchando y el operador. Intentó hacer reverencias, pero como estaba un poco mareada se cayó generando carcajadas y riendo ella libremente.


"Santana, ¿Quién es tu amiga?" preguntó Sarah, una de las porristas, cuando vio a la latina sentada en uno de los restaurantes con una morena pequeñita pero muy sexy.

"Berry, López." dijo Sue asustando a la porrista y causando que ésta abriera los ojos en sorpresa ante el apellido de Rachel. "Smith" agregó Sue al descubrir a la tercera persona que ahora no quitaba los ojos de la diva y cuyos propios ojos comenzaron a brillar con malicia.

"Entrenadora" dijeron las tres al unísono.

"Entré en el restaurante y las vi. López, estoy orgullosa de que hayas tomado un paso adelante con Berry. Mañana voy a hacer el anuncio de que si alguna de las que se hacen llamar porristas en mi escuadrón, miran siquiera de reojo a Berry..." esta parte la dijo mirando fijamente a Sarah, quien era conocida por ser quien últimamente había estado apoyando a Mercedes y a Kurt en sus ataques a Rachel. "O siquiera piensan en tirarle algo en la cara o en el casillero o hablarle mal o cualquier cosa, van a quedar fuera del escuadrón. Y si así sucede, van a ir a parar mucho más abajo que las cloacas en la pirámide social de McKinley."

Sarah, quien escuchó las palabras de su entrenadora y que sabía muy bien que no se podía jugar con Sue Sylvester ni ocultarle cosas tragó aire sonoramente, logrando que todas la miren.

"Bueno, solo quise acercarme a saludar." dijo Sarah nerviosamente. "Nos vemos mañana o más tarde, López, Berry, Entrenadora."

Todas la saludaron antes de volver la atención hacia si mismas.

"Gracias, entrenadora Sylvester." dijo Rachel.

"Berry, creo que hemos pasado las formalidades. Es de público conocimiento que tu casa es mi casa. O la de tu madre." dijo Sue sonriendo.

"Eso es cierto." afirmó Santana.

"Pero dentro del terreno de la escuela, es Sylvester, Dios, Entrenadora o Sensei." aclaró Sue.

"¿Sensei?" preguntó Rachel sorprendida por el término japonés.

"Si, Sensei, Barbra."

"De acuerdo." dijo la diva sonriendo.

"Ahora me retiro. Porque como todo ser omnipotente, tengo que estar en otro lado." y con esto, Sue desapareció por la puerta del restaurante.

"¿Barbra?" preguntó Santana con una ceja levantada.

"Es mi segundo nombre."

"Siempre pensé que era un chiste."

"Nop."

Su comida arribó segundos después. Y las dos decidieron que lo mejor era conocerse un poco más, aunque ninguna tenía intenciones de realizar preguntas como ¿Cuál es tu color favorito?.

"Ok. Yo empiezo." dijo Santana cuando ni siquiera se le había ocurrido una pregunta. "¿Por qué rompieron la amistad con Puckerman?"

"Yo me convertí rápidamente en el blanco de todas las bromas en el primer año de secundaria. En realidad, en la primer semana. ¿Por qué? No lo sé. Pero la cuestión fue esa. Noah, cuando fue testigo del segundo granizado que me tiraron, decidió que lo mejor para él y su reputación era alejarse de mi. Poco después, para poder integrarse al grupo de rebeldes y de jugadores de football, comenzó a convertirse en mi torturador. En realidad nunca rompimos, per se, la amistad. Sino que nos alejamos."

"¿Qué cambió?¿Por qué lo perdonaste?"

"Porque volvió a ser Noah. Puck es solo una fachada que el puso en secundaria. Queriendo encajar. Su vida siempre se trató de encajar. Mi vida siempre se trató de encajar. Por eso siempre nos llevamos tan bien. Incluso él me busco cuando su padre se fue. Estuvimos caminando por la ruta durante dos días, teníamos solo 8 años."

"¿Cómo caminando por la ruta?"

"Si, Noah vino llorando a casa, porque su padre los había abandonado. Yo no sabía que hacer y el solo quería irse de Lima. Decía que el pueblo estaba maldito. Alegaba de que si nos ibamos, podíamos conseguir un trabajo y juntar dinero, llegar a Nueva York, conseguir más dinero y sacar a su mamá de Lima. Así que juntamos ropa, un poco de dinero y empezamos a caminar fuera de Lima. Nos escondíamos cada vez que pasaba un auto. Dormimos al borde del camino, haciendo guardias. Para nosotros era una aventura. Hasta que nos encontraron."

"¿Y qué pasó?"

"Nos prohibieron vernos por un mes. Mis padres alegaron que Noah era una mala influencia para mi, a pesar de su corta edad y de la mía. Sarah, la mamá de Noah, dijo que yo era una mala influencia para él. Pero ninguno de los cuatro adultos soportaron nuestra presencia demasiado tiempo, así que nos levantaron el castigo a la semana."

"Jajajaja, ya se metían en problemas desde chicos."

"Solo es uno de los muchos. ¿Puedo hacer ahora una pregunta?"

"Por supuesto."

"¿Qué hay de tu reputación? Porque no creo que sea tan...tan...promiscua, si me disculpas la palabra, como dicen que es."

"Y no lo es. Solo me acosté con Puck y bueno, con Finn. A todos los demás los rechacé. Con Finn no tuve otra opción, Sue me había dicho que tenía que hacerlo y además, no quería que él se diera cuenta de que realmente tenía una oportunidad con vos, así que lo hice. Es una de las tantas cosas de las que me arrepiento." dijo Santana bajando la mirada por primera vez en toda la conversación.

"¿Cuánto tiempo hace que sentís cosas por mi?" preguntó Rachel por fin haciendo esa pregunta.

"Desde el primer día de secundaria. Te vi caminar por el pasillo, dando pequeños saltitos a cada paso, tenías un jean algo desgastado pero que parecía caro, una remera roja que resaltaba el color de tu piel y el pelo atado en alto. Tus ojos brillaban, y me pareciste la chica más hermosa del mundo. La sonrisa que traías iluminaba todo el pasillo y todos sonreían al verte pasar. Eras contagiosa. Quinn, Brittany y yo, estábamos por pasar al lado tuyo , con nuestro uniforme, sintiéndonos la reinas de McKinley y yo con cada paso me sentía más nerviosa. Me sentí flotar cuando no le dedicaste ni una sola mirada a Quinn, pero tampoco me miraste y eso me hizo dar cuenta de que necesitaba llamar tu atención. Así que lo hice, comencé a impartir miedo en toda la escuela, para que pronto llegara a tus oídos mi nombre. Pero mientras tanto, Quinn había iniciado una cruzada de granizados e insultos contra la hija de una pareja de homosexuales. Rachel Berry. El día que uní tu rostro a tu nombre, fue el día que cambió todo. Iba a acercarme a hablarte, habían pasado dos semanas, ya era temida porque era parte de la Unholy Trinity. Quinn, me dio la orden de tirarle un granizado a Rachel Berry, y lo acepté. Nunca pensé que ibas a ser vos. Como no sabía quien eras, Quinn te señaló en el pasillo. Tenía dos opciones, y elegí mi popularidad. Tenía 15 años y elegí la peor decisión hasta ese momento. Me convertí en la perra que todos comenzaron a odiar al día siguiente de ese primer granizado. No soporté tu mirada a través del líquido cayendo sobre tus ojos. No soporté el grito de mi corazón, así que lo encerré en una jaula que me convirtió en quien fui durante un año y medio, mas o menos. Lo siento tanto, Rachel. No puedes imaginarte cuanto lo siento. Cuantas veces me desperté llorando porque soñaba una y otra vez con ese día. Cuantas veces me acerqué para pedirte disculpas y terminé insultandote. Ni puedes imaginarte cuanto tiempo me la pasé mirandote por los pasillos. Siempre hice todo por llamar la atención, aunque de una manera muy equivocada. Siempre rogaba encontrarte mirándome de reojo, pero nunca lo hacías y si no te insultaba nunca me mirabas."

"Eso no es cierto. Tenía que encontrar el momento perfecto, no podía dejar que Brittany y Quinn notaran que te estaba mirando." dijo Rachel con una sonrisa. Santana miró a la diva, quien ahora estaba sentada al lado suyo en vez de al otro lado de la mesa. Los ojos de Rachel buscaron algo en los ojos de Santana y después dos hermosas y suaves manos agarraron el rostro de la latina. "Yo te creo." dijo Rachel antes de cerrar la distancia entre sus labios una vez más. Esta vez, el beso no fue pasional, fue sincero, solo fueron labios ejerciendo presión sobre labios, pero fueron lo suficientemente dulces, como para que Santana por fin largara todo el dolor que tenía dentro. Segundos después, enterró su rostro en el cuello de la diva y lloraba por todo lo que había hecho. Y muchas veces, le pedía perdón entre el llanto.

Cuando Santana dejó de llorar, no quiso alejarse del cuello de Rachel, que emitía un dulce olor a rosas. Así que comenzó a darle pequeños besos en los lugares que podía acceder y se alejó reluctantemente, ya que por un lado, estaban en una cita, la primera cita; y por el otro lado, estaban en público.

"¿Cómo te sientes?" preguntó Rachel al volver a hacer contacto con los ojos de Santana.

"Libre." respondió ella volviendo a reclamar los labios de la diva.

"¿Libre?" preguntó Rachel cuando rompió el beso. No quería extenderlo, todavía estaban en público.

"Desde el momento en que me perdonaste, desde que empecé a pasar mas tiempo a tu lado, conociéndote, es como si mi corazón ahora estuviera libre. Tengo miedos, por supuesto, pero sé que si para sentirme bien conmigo misma tengo que admitir que estoy enamorada de vos, entonces lo voy a admitir todos los días."

"¿Estás enamoarada de mi?" preguntó Rachel.

"Si, ¿te dije otra cosa?"

"Solo me dijiste que me querías y pensé que de ahí ibamos a ver como se desarrollaban nuestros sentimientos." dijo Rachel

"Bueno, ya sabes por lo menos hasta donde están desarrollados los míos."

"Te voy a abrazar ahora."

"Berry, puedes hacer cualquier cosa conmigo. En serio." dijo Santana abrazando la diva.

"De acuerdo" dijo Rachel devolviendo el abrazo.

"Es tu turno. ¿Hace cuánto que sentís cosas por mi?" preguntó Santana cuando rompieron el abrazo.

"Yo también recuerdo ese primer día." comenzó a decir Rachel. "Recuerdo haber entrado feliz a secundaria, quizás era mi oportunidad de hacer nuevos amigos. Y recuerdo estar parada en mi casillero y ver venir tres chicas con uniformes de las Cheerios. Dices que no te mire, pero si lo hice. Te miré de reojo y pensé que eras hermosa. El color tostado de tu piel, tus ojos negros, tu cuerpo en ese uniforme. Pero eran Cheerios, y sobre que era un poco tímida, escuchaba los rumores anunciando que esa era Quinn Fabray con su segunda en comando Santana López y Brittany, de quien nadie sabía el apellido. Después comenzó, bueno lo que comenzó, con mi tortura y eso, pero sabía que no me había tocado todavía enfrentar a la gran y temible Santana López, eso decían en los pasillos. Hasta ese día en que me tiraste el primer granizado. Pude ver en tus ojos, en el momento en que lo hiciste dolor, aunque por supuesto no sabía hasta recién porque sentías dolor. Cada vez que me insultaste, cada vez que me lastimaste de cierta forma pude ver y sentir tu dolor. Pero eso, solo hacía que me sintiera más atraíada hacia vos, así que si tenía que soportar tus torturas, por lo menos sabía que de alguna forma teníamos algún tipo de interacción."

Santana decidió que lo mejor era sacar esa nube del pasado de encima de las dos, con otro beso, por supuesto. Se estaba dando cuenta que se había vuelto adicta a los besos de la diva, y eso que no la había besado tanto como para tener esa reacción.


Una hora después, Santana se movía incómoda mientras subían a la vuelta al mundo. Le había parecido ver a alguien que las seguía desde hacía unos minutos, pero no quería comunicar esas dudas a Rachel.

La diva, aplaudía excitada cada vez que la gran rueda se detenía y así podía observar más ampliamente todo el parque.

Había muchísima gente ahora, yendo de juego en juego, hablando. Niños corriendo entre padres y Santana se dió cuenta, que además de que podían tener a un acosador, Rachel podía perderse fácilmente.

Y había tanta gente, que ella no podía individualizar a la persona que las estaba siguiendo.


"¿A dónde vas, Rachel?" preguntó Santana corriendo entre el mar de gente tratando de no perder a la diva.

"Quiero ir a la montaña rusa" gritó Rachel.

"¡Pero ya fuimos 3 veces!"

"Pero está genial." susurró Rachel, apareciendo detrás de Santana y envolviendo entre sus manos la cintura de la latina.

"¿Podemos volver ahora?" preguntó Santana relajándose en los brazos de Rachel.

"Esta bien. Pero preferiría que no te alejes demasiado de mi." dijo Santana sacando las manos de Rachel de su cintura pero agarrando una como si su vida dependiera de ella.

"Desde que salimos de la vuelta al mundo estás rara". Dijo Rachel caminando hacia la entrada de la montaña rusa.

"Es que ya tengo hambre de nuevo y quiero pasar más tiempo a solas con vos, antes de llevarte a tu casa." dijo Santana. Aunque la realidad era completamente otra. No había dejado de notar que alguien las estaba siguiendo y eso la estaba molestando. Y mucho.

"Sabes que no es por eso." dijo Rachel.

"No quiero que te preocupes, pero creo que alguien nos está siguiendo."

"¿También lo sientes?" preguntó Rachel cuando ya estaban acomodadas en el vagón de la montaña rusa.

"¿Por qué no me dijiste antes que lo sentías?"

"Pensé que solo eran ideas mías y no quería preocuparte."

"¿Por qué me lo dijiste ahora?"

"Porque si te das cuenta de que te estoy ocultando algo, lo mejor que puedo hacer es decirte que es lo que estoy ocultando."

"Ok."


"Falta solo una cosa, Rachel, y después vamos a volver a Lima."

"¿Qué falta?"

"Te dije que te iba a ganar un oso de peluche."

"Oh."

"Vamos, allá hay que embocar los aros en la botella."


"¡Me encanta!" exclamó Rachel abrazando un pingüino de peluche, que tenía un pequeño bombín negro y un bastón.

"Me alegro que te guste."

"Gracias Santana." dijo Rachel abrazando a la latina.

"¿Podemos irnos?" preguntó la latina en el cuello de Rachel mientras mantenía el abrazo.

"Sip."


"Y aquí estamos, en la última parada de nuestra cita: Breadstix." dijo Santana mientras aparcaba el auto en el estacionamiento.

"¿Podemos pedir para llevar?"

"¿Y donde vamos a comer?"

"Puede llegar a ser una sorpresa."

"Mientras no sea con Puckerman, Quinn, Brittany, Shelby y mi mamá, todo bien."

"No, solo nosotras dos."

"De acuerdo."


"Noah, ¿dónde vas a estar a las 12 de la noche?" preguntó Rachel mientras observaba a la latina haciendo el pedido.

"En mi cama, durmiendo. Mañana tenemos clases."

"No, no vas a estar ahí. Vas a estar conmigo."

"¿Haciendo?"

"Ya te vas a enterar."

"Bueno, pero le dices a Santana y le explicas, porque realmente no quiero tener nada que ver con sus ataques de celos."

"Eres extremadamente miedoso."

"No, no lo soy. Si ya antes de esta cita, me miraba cada vez que me acerco a tu lado, no quiero ni imaginar como va a ser a partir de mañana."

"Esta bien, le digo. Necesitamos la llave de la escuela."

"Yo hablo con Sue."

"Nos vemos."

"¿Con quién te estás escribiendo?" preguntó Santana parada al lado de ella.

"Noah." dijo Rachel apoyando su cabeza en el hombro de la latina, mientras esperaban la comida.

"¿Que quería Puckerman?"

"El no quería nada, yo lo necesito para algo."

"¿Te estás aburriendo?"

"¿Por qué me estaría aburriendo?"

"No sé. Quizás por la razón por la que le escribes a Puckerman en el medio de una cita." dijo Santana bajando la mirada. Estaba dolida.

"Ey, San. No tiene nada que ver con esto. Solo que aproveché el momento en que estabas haciendo el pedido, para decirle a Noah que esta noche teníamos algo para hacer. Y no me estoy aburriendo. Todo lo contrario. Lo estoy pasando muy bien."

"¿Entonces?"

"Vengo pensando en algo, hace tiempo. Me parece que lo mejor es hacerlo mañana. Nada más."

"¿Me vas a contar qué es?"

"Creo que es mejor que lo veas y lo disfrutes."

"Empezamos mal, Berry."

"¿No me vas a dejar sorprenderte?"

"Si, pero en realidad siento que no confías en mi."

"Si confío. Solo que cuando se me ocurren ciertas cosas, es mejor involucrar a la menor cantidad de personas posibles."

"¿Por qué?"

"Porque así nadie puede caer víctima de quien quiera averiguar quien hizo tal cosa."

"Ese es nuestro pedido." dijo Santana buscando la comida y volviendo al auto.

"¿Quieres venir con nosotros?" preguntó la diva cuando ya estaban sentadas dentro del auto.

"¿Qué?" preguntó Santana mirando a Rachel sorprendida.

"Esta noche. ¿Quieres venir con nosotros para ver que es lo que hacemos con Noah cuando desaparecemos?"

"¿Estás segura?"

"Si."

"¿Qué quiere decir eso?"

"Quiere decir que confío en vos."

"De acuerdo."

"¿De acuerdo qué?"

"Voy esta noche."

"¡Bien!"

"¿A dónde vamos?"

"¿Puedo manejar?"

"No."

"Bueno, necesito que salgas de Lima, una vez más."

"De acuerdo."


Rachel las guío hacia un acantilado, que Santana no conocía. Ni siquiera daba a Lima y era por eso que nadie conocía ese lugar. La vista era de un bosque con un lago que brillaba con las últimas luces del día y bailaba con las estrellas, cuando arribó la noche.

Comieron sobre el capot del vehículo hasta que cayó la noche, y Santana prefirió que se encerraran en el auto. Como era un lugar desconocido para muchos, era bastante oscuro y no quería que nada les sucediera.

Se acomodaron en el asiento trasero, y los besos inocentes, comenzaron a convertirse en besos cargados de pasión.

"Rach, Rachel, espera." dijo Santana cuando la diva estaba muy concentrada en dejar su marca en el cuello de Santana.

"¿Si?" preguntó Rachel después de terminar con su trabajo y lamer el lugar abusado.

"¿Quieres ser mi novia?" preguntó Santana mirándola fijamente a los ojos, y evitando pensar en lo caliente que se sentían sus mejillas (y otras partes de su cuerpo, más al sur).

"¡Si!" dijo Rachel para volver a besar a la latina, insertando su lengua rápidamente en la boca de Santana y sus manos, debajo de la remera que esta traía, acariciando suavemente la espalda de ella.

Pasaron el resto de su tiempo en el acantilado, besándose y conociendo sus espaldas. Santana nunca intentó algo, como tocar los pechos de Rachel. Quería que todo fuera perfecto y quería tomarse su tiempo, saboreando a la diva, en pequeñas dosis.

Cerca de las 10 de la noche, Santana dejó a Rachel en la puerta de la casa de Shelby, con un dulce beso. Y le prometió esperarla a las 12 para acompañarla.


"¿Cómo estuvo?" preguntó Quinn quien miraba televisión en la planta baja, disimulando que en realidad estaba ansiosa por como había salido la cita entre sus dos amigas. Si, Quinn Fabray, también consideraba a Rachel Berry su amiga.

"Fantástica." respondió Rachel sentándose al lado de la rubia.

"¿En serio?"

"Si." dijo Rachel mirando a Quinn y sonriendo ampliamente. "Mi novia es fantástica."

"Jajajaja ¿novia?. Jajajaja felicidades." dijo Quinn chocando su hombro con el de Rachel mientras reía.

"¿Qué es tan gracioso?" preguntó Rachel sin dejar de sonreír. Ver reír a Quinn, era contagioso.

"No sé. Es que tu sonrisa, tu alegría, me hicieron reír."

"Quizás sea una señal."

"¿Una señal de qué?"

"De que todo va a empezar a ir a bien. Voy a cambiarme y hablar con Shelby. Noah me va a venir a buscar en un rato y quiero darme una ducha antes. Prometo que entre Noah y yo no va a suceder nada, incluso va a ir Santana para corroborarlo."

"No haces falta que prometas nada, Berry. Confío en uds. dos."

"Yo solo decía."

"Esta bien."

"Hasta mañana, por si no te veo cuando me vaya, Quinn. ¡Oh! ¿Estás bien?"

"¿Por qué la pregunta?"

"Por lo de tu mamá, acá, en la casa."

"Si, me alegra que ella esté acá. Extrañaba a mi mamá. Gracias por preocuparte, Berry."

"Para eso somos amigas Quinn."

"Es verdad."


"¿Ya son oficialmente novias?" preguntó María López, apareciendo de la nada en la habitación de Santana cuando ésta estaba buscando ropa para la aventura que tenía en un par de horas.

"Si, mamá."

"¿Y estuvo todo bien?"

"Fantástico."

"¿Y ya puedo decirle a todas mis amigas que mi hija es la novia de Rachel Berry?"

"¿Por qué querrías hacer eso?"

"Para vanagloriarme. Sus hijos o hijas salen siempre con personas demasiado estúpidas, incluso para este pueblo. Y siempre deseaban que aunque sea, salieran con una persona como Rachel Berry. Así que, ahora yo soy la madre de la chica que todos desean tener como hija."

"¿Me apoyaste en todo esto para sentirte superior a tus amigas?"

"No, jamás. Te apoyé en todo esto para verte feliz. El sentirme superior a todas ellas, es un plus. ¿Por qué no te estás preparando para acostarte?"

"Rachel va a ir con Puckerman a hacer no sé que cosa. Como no me gustó escucharlo cuando ella me lo contó, me preguntó si quería ir con ellos. Así que dije que si. No voy a dejarla sola con ese idiota."

"Anoche Rachel hablaba mucho de un tal Noah. ¿Quién es ese Noah?"

"Puckerman"

"Con razón. Pero por como ella hablaba pensé que era una buena persona ese Noah."

"Con ella lo es. Y es lo que mas bronca me da. Se comporta todo el tiempo como otra persona en su presencia. No sé como explicarlo."

"Deben ser muy buenos amigos."

"Lo son."

"¿Y el sabe que uds. hoy tenían una cita?"

"Si."

"¿Y entonces?"

"No puedo evitar sentirme celosa. Tendrías que ver la manera en la que interactúan. Si se lo ve de afuera, pareciera que son una pareja que están hace siglos juntos. Se entienden a la perfección."

"Sabía que los celos iban a ser un problema. Pero si Rachel te pidió que vayas con ellos esta noche, es para que quizás, dejes de pensar así."

"Igual no puedo evitarlo."

"Lo sé."

"Pasé demasiado tiempo sintiéndome celosa de todas las personas que se acercaban a ella. Ahora quiero dejar de hacerlo, porque sé que está conmigo."

"Santana, no puedes dejar de sentir esas cosas de la noche a la mañana. Tienes que aprender que todo lleva su tiempo, quizás hoy, te comiences a sentir más segura en cuanto a la relación de Rachel y Noah o Puckerman."

"Ojala."

"Yo me voy a la cama y tu, es mejor que pienses antes de actuar o de hablar."

"De acuerdo, hasta mañana."

"Y no vuelvan muy tarde, es día de escuela mañana."

"No sé a que hora esos dos decidirán irse a dormir."

"Bueno, controlense uds. dos, entonces, si llegan a dormir juntas."

"¡Me estuve controlando varias noches esta semana que pasó!"

"No la presiones Santana."

"No tenía pensado hacerlo."

"Hasta mañana hija."

"Hasta mañana, ma."


"¿Qué tal todo, Berry – López?" dijo Noah cuando su pequeña amiga subió a su camioneta.

"¿Berry – López?"

"Supongo que López lanzó la pregunta y oficialmente estoy hablando con su novia, en estos momentos."

"Supones bien."

"¡Muy bien diva!" dijo Puck sacando su puño para que Rachel lo choque con el de ella.

"Eso fue efusivo" dijo la diva mirando a Puck.

"Eres la novia de una de las 4 chicas más sexys de toda la escuela. Por supuesto que voy a hacer efusivo. Te enseñé bien, mi pequeño padawan. ¿A dónde vamos primero?"

"A buscar a Santana. ¿Quienes son las cuatro?"

"¿Santana?"

"Si, pensó que cuando me estaba escribiendo con vos era porque me estaba aburriendo en la cita. Y después se me ocurrió matar dos pájaros de un tiro, y la invité. Así también puede ver que no hacemos nada malo...nada malo en cuanto que pueda poner en peligro mi relación con ella y no en cuanto a lo demás y también, que no fuera tan celosa de tu presencia en mi vida. Lamentablemente no puedo erradicar tu presencia de mi vida."

"Soy un gran ser humano. Y te agradezco la intención de proteger mi vida. ¿Puedo verlas besándose?"

"Ya lo veremos."

"Las cuatro son: Quinn, Santana, Brittany y, por supuesto, la pequeña princesa judía."

"¿Quién es?"

"Vos."

"¿Yo?"

"¿Berry qué?" dijo Santana apareciendo en la ventana del acompañante, apenas los otros dos detenían la camioneta.

"Noah dice que yo soy una de las cuatro chicas más sexys de toda la escuela." respondió la diva, moviéndose hacia Noah para dejar lugar para que se siente su novia.

"Tiene razón, y eso que no sé quienes son las otras tres." dijo Santana acomodándose al lado de Rachel y dándole un beso rápido en los labios.

"Podrías haber usado un poco más de lengua en ese, López. A mi no me molesta. Adelante." dijo Puck tratando de llevar la cabeza de Rachel cerca de Santana.

"No, Puckerman. Quita esas imágenes de tu cabeza." respondió Santana abrazando a su novia.

"¿Van a estar así toda la noche?" preguntó Rachel

"Si." respondieron al únisono los otros dos.

"Genial. ¿Podemos ir a comprar cerveza?" preguntó Rachel.

"Si." respondió Puck, quien puso en marcha la camioneta. "¿Y después?"

"Después vamos al establo." dijo Rachel entrelazando su mano con la de Santana, quien los observaba detenidamente.

"¿Al establo? Hace mucho que no vamos a ese lugar." dijo Noah moviéndose un poco incómodo bajo la mirada de la latina.

"¿Qué hay ahí?" preguntó Santana.

"Ahí nos reuníamos para planear cosas. Y quedaron muchas otras que quiero usar esta noche." respondió Rachel.

"Yo sabía que nunca me tenía que haber alejado de vos." dijo Puck, antes de bajarse a comprar cerveza.

"Hola." dijo Santana mirando a la diva e inclinándose para besarla, como quería, profunda y apasionadamente.

"Hola." dijo Rachel después.

"¿Qué es lo que vamos a hacer esta noche?" preguntó Santana.

"Por ahora, tomar cerveza y buscar un par de cosas en el establo."

"De acuerdo." dijo Santana volviendo a besar a Rachel, esta vez, atrayéndola hacia su cuerpo y sosteniéndola fuertemente.

"A eso me refería. Gracias, López." dijo Puck que había vuelto en la mitad del beso y se quedó observando contento. Por fin, Rachel tenía a alguien a su lado.

"Pierdete, Puckerman." gruñó Santana.

"No puedo. Vamos al establo." dijo Puckerman entregándole las cervezas a Rachel y subiendo a la camioneta. "Rach, dijo Sue que Figgins tuvo una visión y puso cámaras de seguridad en todas las playas de estacionamiento y en las puertas de la escuela."

"Entonces vamos a entrar por otro lado." dijo Rachel.

"Sue, también contempló eso cuando le pedí la llave, así que me hizo pasar a buscar otra y me dio este mapa." dijo Noah entregándole el mapa a la diva.

Llegaron hasta el parque y ahí comenzaba otra aventura.