POV. NESSIE DIARIO DE NESSIE CULLEN. Mi nombre es casi tan largo y extraño como el de los reyes de los países, me llamo Renesme Carlie Cullen Swan y soy híbrida. Mi madre era humana al tenerme y mi padre era vampiro, por lo tanto, mi especie es tan fascinante y sorprendente como esa relación. Tengo dos años humanos pero físicamente aparente ocho y de mente, soy mucho más madura que mi querido tío Emmett , que hoy en día con sus noventa y cuatro años humanos y con sus eternos veinte, es tan infantil como un niño de seis, y por ello es mi compañero de juegos y por lo tanto no me molesta . Mi tía Rosalie es como mi segunda madre, ella aparenta ser muy fría , pero conmigo es todo amor, y además de ello me cuidó al nacer mientras mi madre se transformaba. A partir de hoy te escribiré todas las noches diario, ya que eres mi regalo ciento veinte cinco , hoy , día de mi cumpleaños (cortesía de mamá). TRES SEMANAS DESPUÉS. Ya había pasado una semana desde mi cumpleaños, y seguía como de costumbre aprendiendo de las lecciones que los miembros de mi familia me instruían de vez en cuando. Mientras veía la televisión, mi tía el huracán más temido de todas las tiendas de moda y fiel aliada de las tarjetas de crédito, llegó a casa con mi pobre tío Jaz cargando con más de doscientas bolsas de más tiendas de las que yo conocía, a pesar de que era toda una experta, ya que mi tía Alice era quién me daba la clase todos los Miércoles de moda, marcas y sociedad, "ninguna puede faltar" decía ella, y mis libros eran los catálogos de Armani, Calvin Clein,… -Nessie cielo, te he comprado muchos vestiditos hermosos, rosa, azul, lila verde,…- y mientras seguía narrando todo el arco iris de colores de sus armas letales, yo llevé a cavo mi huida , que se vio interrumpida por el Señor Sureño. - lo siento , Ness cariño, sabes que te quiero mucho pero yo ya he soportado lo mío ahora te toca a ti- dijo mientras me cogía en brazos y me llevaba hacia los de Alice. Tres horas después había logrado ponerme y fotografiarme con la mitad de los vestidos, que seguían distintos estilos: hippie , moderno , antiguo, de princesa, de campo y… hasta de playa a sabiendas de que incluso nunca había pisado una. Y para colmo, mis padres habían ido con mis abuelos a buscar una nueva cama para su alcoba , que no sé porque se había estropeado por décimo novena vez desde el cumpleaños de mamá , y eso que no hacía mucho, y además, ¡ellos no dormían!, ósea conclusión , estaba sola bajo el foco del huracán. -Tía me encuentro mal, por favor , ¿podemos seguir mañana?- le rogué a mi asesora estética y no mentía, de verdad , no me sentía bien, algo muy raro, ya que nunca me había sentido mal. - ¿ De verdad te encuentras mal, Ness?, la verdad es que estás un poco amarilla.- Dijo mi tía mientras se empezaba a preocupar, a excepción de sus torturas, yo era la niña de sus ojos. - Alice es cierto, no está bien, noto su estado emocional algo decaído, será mejor que duerma.- dijo tío Jaz que al igual que el resto de la familia me cuidaba mucho, y se acercó a mí y me cargó, mientras sentía una oleada de somnolencia y con lo cual me dejé llevar. Cuando desperté noté que estaba en mi cama, y me sentía algo extraña, me dolía mucho la cabeza ,veía todo dando vueltas y ¡aaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhh! Me picaba todo el cuerpo. Así que para no preocupar a mis tíos que se habían quedado a mi cargo gustosamente, decidí que sería mejor verme en el espejo y verificar mi aspecto. Entonces encendí la luz y me miré en el espejo y no pude más que gritar el nombre de la única que me podría ayudar con esto, estaba horrible e incluso me sentía peor que eso. - ¡ Aliceeeeeeeeeeee!- grité a todo pulmón, mi carita estaba llena de ronchas al igual que mi cuerpo y…¡picaban! En menos de una fracción de segundo tenía a todos mis tíos conmigo frente al espejo, con una sola diferencia, ya que todos se encontraban espantados, mis tíos Rossi y Emmett estaban vestidos de policía y ladrón, lo cual no le dí mucho importancia por culpa de mi estado y por lo que gritaron mis tíos a la misma vez. -¡Tienes la Varicela!- y tras eso tío Jas me abrazó y me refugió en sus brazos ya que así decía que se relajaba, preparándose para el caos que se formó de llamadas, emociones y mil cosas más, lo único que de lo que era conciente era de que no me sentía bien y para calmo…¡me picaba!