. Habían pasado tres años desde que cometí el mayor error de mi vida y en el cual, arrastré con él a mi familia. Desde que dejé y mentí a Bella en ese maldito bosque, la veía allá a donde miraba, y sentía su ausencia en todo momento. Me repetía a mi mismo que hice lo correcto al alejarla de mi y de un mundo a el cual ella no pertenecía por el simple echo de que ella no estaba condenada a vivir eternamente. Le prohibí a Alice que volviera a tener visiones sobre Bella, alegando que teníamos que cortar cualquier relación que nos uniera a ella, y aunque sabía que ella no mandaba en sus visiones, nos torturaba a mi y a ella el ver como se encontraba. Las primeros meses fue insoportable; ya no era la misma, parecía un cadáver andante y ni hablaba ni comía. Toda la familia se reunió muchas veces para hablar sobre como iba Bella y discutir sobre si deberían o no volver, yo me mantenía ajeno a todo ello, encerrado en mi habitación y sin ninguna distracción; había dejado mi preciado piano en Forks , ya que solo me traería recuerdos de ella, pero los recuerdos, en vez de venir acompañados por el piano, venían acompañados por mí. Tampoco tenía la voluntad de comprar otro ya que me contradecía yo mismo considerando que nunca más podría encontrar un instrumento semejante a ese, no porque fuera de gran calidad o tuviera más de un siglo de antigüedad, sino porque un día lo había compartido con ella, sobre el fino banco que se hallaba enfrente de él. Pasado menos de un año, Alice nunca volvió a tener visiones con respecto a ella, y yo no sé si e veras agradecí o maldije que así fuera , ya que sentía una gran frustración al no saber lo que ocurría en su vida. La familia se derrumbó más después de que eso ocurriera , cada quién iba y veía con su correspondiente pareja e intercambiaban alguna que otra conversación con el resto de la familia, pero eso sí, nunca conmigo. Pero la noche del veinte de Enero de dos mil doce no aguanté más y decidí partir de nuevo hacia Forks en busca de aquella de quien nunca debí alejarme. Cuando estaba a punto de coger el Volvo y partir, en su interior se encontraban Emmett y Alice que se veían diferentes al estar felices de volver a ver a su hermana, lo supuse al saber que Alice habría tenido una repentina visión de mi decisión. Los tres tomamos el camino hacia Washington en silencio oral, cada uno sumido en sus propios pensamientos, y yo, al estar absorto en los míos, esquivé los de mis hermanos. Justo al día siguiente, llegamos a Forks, y yo estaba más que nervioso.¿Qué habría sido de ella?¿seguiría en el pueblo o se habría mudado?¿se acordaría de mí? Todo eran preguntas y más preguntas, y cuando estábamos a punto de coger el desvió que nos llevaba hasta la casa Cullen, con el fin de instalarnos principalmente, para poder llevar a Bellla hasta la casa, en la cual se encontrarían Alice y Emmett junto con el resto de la familia que partía esa misma noche hacia Washington, Alice tuvo una visión de la cual no me percaté ya que no podía leer ninguno de sus pensamientos, ni los de ella ni los de Em. -Edward retrocede…-habló por primero vez durante todo el trayecto mientras gemía al contener un inexistente llanto. -Pero enana ¿cómo nos vamos a ir ahora que por fin estamos a punto de encontrarnos con nuestra Bells?- preguntó Emmett a la vez que yo me planteaba la misma pregunta. -Edward ¿no has visto la visión?-me dijo Alice, ignorando la pregunta. -No Alice, no la he visto, es un poco frustrante pero es que no puedo leer ninguno de vuestros pensamientos-confesé. -¡Por favor no sigas, Edward!-suplicó. -Lo siento Alice, pero estoy de acuerdo con Emmett y no nos vamos a ir ahora que vamos a volver a verla, que es lo que te ocurre,¿ as visto que nos odia? O…-no terminé la frase ya que un intenso olor a sangre vieja y a un cuerpo en proceso de descomposición inundó mi olfato. -¿ Que diantres es ese horrible olor?- pregunto Emmett a la vez que aguantaba al igual que el resto de nosotros la respiración, cosa que le resultaba especialmente difícil a Alice, al estar sollozando al mismo tiempo. -¡Es Bella!- dijo Alice, y Emmett y yo echamos a correr hacia donde provenía el olor. Se intensificaba aún más conforme nos aproximábamos a la casa, y cuando entramos en ella, la imagen nos dejó impactados y sollozando en el piso a la vez que gritábamos "¡no puede ser!"al reconocer el semi descompuesto cuerpo del que un día fue el cuerpo con vida de mi Bella, sobre mi piano de cola negro, que se encontraba teñido de un antiguo rojo sangre, como confirmación de que ella yacía más que muerta sobre él, y junto a la que un día fue su hermosa mano, su última memoria. HOLA, ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO EL PENÚLTIMO CAPÍTULO Y QUE ME LO HAGÁIS SABER CON UN BUEN COMENTARIO, AHORA PODEIS COMENTAR TODOS, YA QUE COMO SIEMPRE DEBIÓ SER, SE PERMITEN COMENTARIOS ANÓNIMOS, LAMENTO LA TRISTEZA DE LA CUAL SE CARACTERIZA, PERO ES IMPRESCINDIBLE, AGUARDO VUESTRA OPINIÓN Y OS QUIERE, ROCESME.
