Santana

Santana caminaba por los pasillos de su enorme casa en Malibú, buscando algo que no sabía que era, aunque ella si sabía que era. ¿Qué estaría haciendo ahora si las cosas fueran diferentes? Estaría quizás, llegando a su casa o caminando con ella por Nueva York, preparándose para ir a ver la función de esa noche. ¿En que momento había salido todo mal? Santana no lo sabía, pero tampoco sabía como arreglarlo. Solo se había hundido en el "Que tal si" y muchas veces no podía salir de eso. Ni siquiera dos sesiones diarias de psicológo la ayudaban a salir del pozo en el que estaba.

Rachel era lo único que ocupaba su mente constantemente, y desde el día en que dejaron de lado su relación amorosa para ser amigas, todo había cambiado.

Santana miró una foto de ella y de Brittany, tomada hacía un par de meses, en una visita que la rubia pudo hacer gracias a que el tour en el que estaba había sido suspendido. Se preguntó, otra vez más, porque la amistad con Brittany siempre fue eso, amistad, a pesar de las relaciones sexuales en las que las dos se habían enfrascado. Se preguntó, porque ella no pudo mantener una amistad con Rachel después de su separación.


Santana se arrepintió dos horas, veinticinco minutos, cuarenta y dos segundos con tres décimas después de que llegaron a Lima. Si no fuera por su madre, hubiera salido corriendo para ir a reclamar lo que por amor le correspondía. Rachel.

Cuando volvió con su psicológa, ésta le hizo hacer un ejercicio y Santana se dio cuenta que no era que la sentía solamente su amiga, sino que era la suma de ambos sentimientos, lo que la hacía sentirse tan cómoda con la diva. Pero, durante los siguientes meses en los que intentaron ser amigas, Santana no solió perdió para siempre a la diva, sino que también perdió su coraje. Nunca pudo encontrar las palabras para explicarle a Rachel que quería volver a estar con ella. En pareja.

Poco a poco la bronca que sentía dentro suyo, hacia ella misma, creció hasta hacerse una gran bola de ira que la comenzó a alejar de Rachel, incluso como amiga. A pesar de todo, evitó descargar esa furia en la pequeña morena.

Fue Brittany quien la encontró llorando de dolor en el baño, porque casi se rompe el brazo al golpearlo contra la pared. La rubia la abrazó y la escuchó llorar desconsoladamente por el amor que todavía sentía hacia Rachel.

Poco a poco, la relación con Brittany cambió y se encontró despertando más de una vez, desnuda, a su lado. Y sintiendo los efectos del sexo. Decidió hacer oficial su relación. Cuando lo habló con Brittany, la rubia dijo algo que a Santana le quedó muchos años sonando en su cabeza.

"Cuando Rach vea que estás con otra persona, seguramente va a volver a buscarte."

Cuando anunciaron la relación en glee, Santana juró que escuchó como el corazón de Rachel se rompía un poco. O eso quería decir.

La siguió con la mirada todo el año e incluso muchas veces fuera de la escuela. A veces se quedaba vigilando desde lejos la casa de la diva.


Todas las mañanas se levantaba con la misma sensación. Se miraba al espejo, sonreía y recordaba lo que había soñado.

Rachel, siempre soñaba con Rachel.


Mientras se acercaba el final de ese año, Brittany había notado que la Santana que estaba de novia con ella no era la Santana que ella conocía.

"Si nos vas a hacer nada. No vas a intentar conquistarla. No vas a engañarme y solo te vas a quedar acá, sentanda, recibiendo lo que te doy y dándome casi nada, no nos sirve seguir juntas, San" dijo un día la rubia mientras miraban la televisión.

"¿Qué?" preguntó Santana sorprendida por las palabras.

"La extrañas. La extrañaste todo el año. Me encanta estar con vos, pero nosotras siempre fuimos más amigas que novias, que pareja, etc. Tendrías que luchar por ella."

"¿Cómo?"

"No sé. Vos sos la que estuviste con ella tanto tiempo. La que mejor la conoce"

"Está con Quinn"

"¿Crees que ama a Quinn?¿Piensas que Quinn me llama todas las noches para contarme lo lindo que pasó el día con Rachel? No. Llama llorando, desconsolada. Porque si, en cierta forma está con Rachel, pero ni siquiera tiene a su amiga. No es como nosotras. A pesar de lo que hay entre nosotras, siempre prevalece la amistad. Ellas están como, simplemente, no sé. Quinn es feliz, porque tiene a Rachel, pero Rachel...Quinn me dice que Rachel no es la misma. No parece la misma y que está con ella solo porque pareciera que necesitaría tener sexo. Tanto como vos lo necesitas, San."

"¿A dónde vas?" preguntó la latina minutos después, mientras pensaba en las palabras de la rubia y no había notado que se había levantado.

"A mi casa, San. Piensa en lo que te dije y no dejes pasar más el tiempo."

Fue la última semana de clases, en la que Santana todavía tenía tiempo para decidir que hacer con la universidad, que se decidió a hablar con Rachel. Pero siempre, había algo en el medio. Sobre todo su propio miedo. Miedo que venció, cuando el último día volvió a su casa y escuchó como su madre se despedía de Shelby. Cuando cortó la comunicación, Santana interrogó a su madre y se dio cuenta que no iba a tener el tiempo que ella pensaba que iba a tener.

Fue corriendo hacia lo de Rachel, e intentó hablar con ella. Pero no tuvo oportunidad. Rachel no la dejó hablar.

Santana volvió cabizbaja y dándose cuenta de que el miedo había ganado la partida.


En la oficina, muchas veces se hacía la mujer seria, pero últimamente, Los Ángeles no le generaba ninguna excitación.

Las noticias corrían como reguero de pólvora. Y los culpables siempre eran culpables, mientras que los inocentes, terminaban siendo culpables.

Siempre se hacía un tiempo para leer en línea los tabloides neoyorkinos y así enterarse sobre lo que estaba pasando con Rachel.

Cuando la vio en una foto, caminando con Quinn por Central Park, estalló en furia. Era la primera reacción que tenía en 8 años, y se iba a abrazar a ella.

Fue caminando hacia la oficina de su jefe y comenzó a hablar.

Salió con respuesta a todas sus dudas.

Y un nuevo plan en su cabeza.

Al pasar frente a un espejo, se dio cuenta de una cosa. Santana López, estaba de nuevo.


"¿Estás segura de ésto, Britt?" preguntó la latina mirando los anillos

"Si seguimos dudando nunca vamos a casarnos" dijo Brittany señalando uno.

"Si, pero casarnos así, para que tengas un seguro médico y puedas firmar el contrato con esa compañía, no me parece"

"Míralo por el lado bueno"

"¿Tiene un lado bueno?"

"Si, vamos a invitar a Rachel y si ella viene, es capaz de interrumpir nuestra boda"

"¿Estás segura?"

"La vi hace poco. Tiene la misma mirada que tu tienes. Siempre pensando en alguien más. Uds. dos son las idiotas más grandes que conozco."

"Espero que el lado bueno resulte" dijo Santana

Pero, no resultó. Rachel no confirmó su asistencia a la boda. Al contrario, por los demás futuros asistentes, se enteraron que de pronto un día Rachel consiguió su primer papel en Broadway.

Brittany, cambió de idea a último minuto y la compañía igual la contrató. Así que la boda fue suspendida y Santana se quedó pensando en lo que daría por ser ella quien le diera la noticia a Rachel.

No hubo comunicación alguna por parte de la diva cuando se envió la notificación de cancelación del casamiento.

Santana creyó que ya a Rachel no le importaba.


Muchas veces, recordaba cada cosa sobre Rachel. A veces, pasaba horas escribiendo cada sentimiento o pensando cada vez que podía en ella.


Aunque a Brittany no le importaba demasiado, Santana pasaba horas averiguando sobre las cosas que hacía Rachel y con quien las hacía.

Varias veces, se encontró controlando la entrada del establo, pensando en que alguna noche ella iba a aparecer con Puckerman para llevar a cabo alguna broma. Pero, lamentablemente no lo hacía.

Lo que más le molestaba, sin embargo a Santana, era la sonrisa triunfante que portaba Quinn Fabray, sobre todo desde el día en que Rachel se comenzó a acostar a ella.

"¿Sufriendo la pérdida?" preguntó Quinn acercándose a Santana un día en el pasillo

"¿Qué pérdida?" preguntó la latina haciendose la que no sabía nada

"La de Rachel. Tengo que agradecerte, aunque nunca pensé que lo haría, por arruinar las cosas"

"Si alguna vez escucharas" dijo Santana tratando de controlar la furia " te darías cuenta que no fui yo sola la que arruinó las cosas. Fue de mutuo acuerdo"

"¿Estás segura? A vos te veo miserable, a ella no" dijo Quinn señalando con su cabeza en dirección a donde estaba Rachel.

"Entonces no estás viendo bien, Fabray."

"Por supuesto que vas a decirme eso Santana. Estoy segura de que a pesar de que estás en una relación monógama con Brittany, no quieres que ella sea feliz"

"Ahora te estás comportando como una idiota"

"¿Estás segura?"

"Por supuesto. Lo que más quiero en este mundo, en mi propia vida, es que Rachel sea feliz"

"Entonces deja de andar besando el suelo que ella pisa"

"¿Eso en qué puede afectarte?"

"Estás poniendo nerviosa a mi novia, aunque creo que es por el cariño que todavía te tiene que no ve realmente lo acosadora que te volviste"

"¿Tu novia? No vi la confirmación de su relación en lo de Jacob"

"Es cuestión de tiempo"

"¿Estás segura? Porque en la fiesta de Puckerman anoche, escuché bien clarito cuando ella te decía que solo era sexo"

"¿Estás admitiendo que la estás acosando?"

"No, solo pasaba camino al baño"

"No te lo crees ni vos"


No podía nunca dejar de pensar. Tantos "Que hubiera pasado si..." dando vueltas por su mente. Tantos cambios que le encantaría hacer en su vida si podía volver al pasado.

Fue un domingo, en el que decidió pasar por primera vez todo el día en su enorme mansión, cuando recibió una visita inesperada.

"¿Quinn?" preguntó al ver a la rubia, mucho más madura, del otro lado de su puerta.

"Hola Santana. Necesitamos hablar" dijo Quinn sin intentar entrar en la casa de la latina, esperando la orden.

"Pasa, por favor" dijo haciendose a un costado para permitirle el paso. "Casi 8 años."

"Casi 8 años, lo sé." dijo Quinn sentándose apenas llegaron al living

"¿De qué quieres hablar conmigo? La última vez que intenté comunicarme contigo me cortaste cuando dije mi nombre" dijo Santana sentándose al frente de eso

"De lo único que nosotras dos podemos hablar" dijo la rubia

"¿De qué? Realmente no tengo ni idea de que es lo que nosotras dos podemos hablar"

"Rachel"

"Rachel"

"Exacto."

"¿Qué pasa con ella? Estoy segura de que su vida juntas en Nueva York debe ser muy linda. ¿Viniste a darme explicaciones del por qué no estoy invitada a la boda?"

"Ojalá Rachel aceptara casarse conmigo, pero, sé de primera mano que nunca dejó de pensar en ti. Estoy acá para ver que eres capaz de hacer por ella. Si todavía estás segura de que quieres mas que a nada en este mundo que ella sea feliz."

"¿Crees que yo dejé de pensar en ella?"

"Estuviste a punto de casarte con Brittany"

"Eso no tenía nada que ver con el amor. Brittany puede explicarte las cosas"

"Realmente por eso no vine. Hasta hace unos días atrás, estaba en Nueva York y vi como Rachel cambió su vida de la noche a la mañana. Creo que va a ser en parte feliz, pero sé que siempre le va a faltar un pedazo de su vida, y esa eres tú. El cambio, por más que creo que es muy bueno para Rachel, es muy grande y creo que va a necesitar una figura constante a su lado. Alguien, que realmente la haga feliz."

"Me acabas de decir que ese cambio de por si le trae felicidad y ahora me dices que necesita a alguien que la haga feliz. ¿Estás bien?¿Cuándo empezaste a usar drogas?"

"Santana, cuando te enteres, que estoy segura que es algo de lo que se enterará todo el país, te vas a dar cuenta de que estoy hablando de dos tipos de felicidad diferentes."

"¿Qué puedo hacer, Quinn?"

"Darte cuenta, que te estás matando y la estás matando con esta distancia"

"Ella también puede venir hacia acá. Buscarme. Pelear por mi"

"¿Estás segura? Vos no fuiste quien pasó meses enteros encerrada con la invitación a su boda"

"¿A dónde vas?"

"Tengo que seguir mi viaje"


"¿Qué vas a hacer, San?" preguntó Brittany

"Hablar con ella"

"¿Cómo, si le tienes terror?"

"No sé. Algo voy a inventar"

"¿Estás segura?"

"Si."

"San"

"Solo quiero decirle: si me dices que te siga a Nueva York, lo hago, pero solo si me lo dices, Rachel"

"¿Tienes posibilidad de seguirla a Nueva York?"

"No solo tengo la beca completa en UCLA, también tengo la de NYU, y la oportunidad de elegir cualquiera de las dos la primer semana del verano. Si hablo con ella la última semana de clases, estoy segura de que puedo elegir."

"Espero que estés segura"


"¿Estás segura, Santana?" preguntó su jefe

"Por supuesto" respondió la latina

"La semana pasada me diste esa gran idea, que aunque todavía no llevamos a cabo, ya me ha generado ganancias por adelantado y ahora me dices esto. No sé como reaccionar"

"Señor, tengo que contarle una historia, para que entienda"

"¿Entender?"

"Entender"

Y ella comenzó a hablar, contando la historia.


"¿Qué estás haciendo, Santana?" preguntó María López entrando de repente en el cuarto de su hija, quien estaba tirada en el piso con una botella de whisky viendo fotos en la computadora

"La extraño" dijo arrastrando las palabras por la borrachera

"Entonces haz algo, pero deja de llorar"

"Tengo miedo"

"¿De qué?"

"De haberla perdido para siempre"

"Si no lo intentas, ¿Cómo vas a saberlo?"


Con un nuevo departamento, trabajo y destino, Santana se subió a un avión directo L.A – J.F.K

No sabía como iba a hacer para vencer a sus miedos al enfrentarse a Rachel.

Se acomodó en el asiento y sacó de su agenda una foto. Era de hacía unos meses atrás, en la que salía Rachel cargando un bebé. La nota, que había acompañado a la imagen ahora cortada, contaba que la diva había adoptado a una pequeña niña. También contaba que Quinn Fabray, amiga personal de Rachel, había estado el día que ella firmaba los papeles. Ésto le dio más miedo todavía a Santana, pero una nueva esperanza nacía en su corazón.

Cuando se chocó con Mercedes en el aeropuerto, sonrío ampliamente y escuchó a la morena hablar de como había viajado desde Nashville para conocer a la bebé de Rachel. Tímidamente, preguntó si podía acompañarla.

Mercedes dijo que no creía que existiera problema alguno y se subieron a un taxi. Como habían quedado en que iban a ir directamente a lo de Rachel, Mercedes dio la dirección de destino.

Santana abrió los ojos sorprendida al escuchar que era la misma dirección de su nuevo departamento y se lo contó a Mercedes.


Cuando Rachel abrió la puerta, Santana casi se desmaya. No era lo mismo verla en persona que en las fotos, pensó.

Cuando Mercedes se fue a conocer a la bebé, quiso decirle lo que pensaba hacer. Tirar por la borda todos sus planes. Declararle que nunca había dejado de estar enamorada de ella, de desear estar con ella. De sentirla. Pero, aunque el ambiente no era tenso, y estaban hablando un poco, Santana sabía que seis meses de planeamiento no podían ser dejados de lado, así como así.

Primero, tenía que asentarse que acercarse de nuevo a Rachel. Segundo, acomodarse en la ciudad. Tercero, conocer a la bebé.

Y eso hizo cuando Mercedes volvió.

Luchó contra las lágrimas cuando la vió por primera vez. Era hermosa, pequeñita. Y por las fotos, se parecía bastante a Rachel. Por un momento pensó que también iba a tener que compartir el amor de la diva con esa pequeña criatura pero se dio cuenta de que quería compartirlo.

Volvió a la cocina y preparó la mesa junto a Mercedes.

Cuando Mercedes pidió la historia de la niña, Santana se sintió incómoda. ¿Sería hija de alguna amante de Rachel a la cual le había sucedido algo?

Pero, venció otro de sus miedos y preguntó que tenía que ver Quinn en la historia de Lea. No pudo evitar que la pregunta saliera con un poco de celos.

Cuando terminó de escuchar la historia, tenía ganas de matar a la rubia. ¿Sin consultar con Rachel quería prácticamente casarse con ella?¿Cómo podía hacer eso?¿Por qué no le dijo nada o le intentó explicar algo de esto en su visita? Santana levantó la vista y se encontró con los ojos de Rachel clavados en ella. ¿Era entendimiento lo que estaba viendo?¿Era eso una pequeña sonrisa? La diva tardó mucho tiempo en quitar la vista de Santana y la latina no fue capaz de mover sus ojos de los de ella.


Cuando Mercedes anunció que se iba a ir a acostar, Santana se quedó sola en el living de Rachel, pensando si sería correcto también marcharse o no. Pero, escuchar como la diva saludaba a Lea por el monitor, hizo que se quedara.

La vio entrar hablándole por lo bajo a la bebé que la miraba con los ojos abiertos y concentrada en el movimiento de los labios. Aunque evitó que su mente fuera a lugares en donde recordaba que era capaz de hacer Rachel con esos labios, no reaccionó a tiempo ante algo que dijo Rachel.

"¿Perdón?" preguntó Santana

"Oh, lo siento. No me di cuenta que probablemente estarías cansada. Por lo menos no tienes que hacer ningún viaje, pero si quieres puedes quedarte a dormir en el sofá" dijo Rachel sin repetir la pregunta. ¿De qué estaba hablando?¿Acaso la distracción le había dado la idea de que Santana estaba cansada? Si en realidad pudiera decirle en que estaba distraída, pero no era momento.

"No, no es eso. Solo estaba...digamos que estaba como pensando en cosas del pasado." dijo levantándose para acercarse a la diva.

"Ah, por experiencia, te diría que quedarse en el pasado no es bueno" dijo Rachel seriamente. En sus ojos, Santana pudo notar algo, como si hubiera algún tipo de dolor que la diva todavía no podía arrancarse.

"Lo aprendí hace poco." dijo Santana "Pero, ¿qué me habías dicho?" La cercanía con Rachel, hizo que un poco de excitación comenzara a aparecer en su entrepierna. Supo que ella se había dado cuenta porque no le quedaba ninguna duda que sus pupilas se habían dilatado.

"Quería saber si podías tener a Lea mientras le preparaba la mamadera" dijo la diva bajando la vista para mirar a la bebé. Fue en ese momento en que Santana recordó que la pequeña niña estaba entre ellas y la miró.

"Tiene tus ojos" dijo mientras estiraba las manos para sostenerla.

"Es casi imposible" respondió la diva mientras ponía a Lea en los brazos de Santana y se dirigía a la cocina.

Santana, por temor a que a Lea le moleste la ausencia de su madre, caminó detrás de ella y se sentó en un taburete, mientras la diva se movía por la cocina.

"¿Por qué te mudaste a Nueva York?" preguntó de pronto.

"No sé. Creo que necesitaba un cambio. Además a L.A le faltaba algo primordial" respondió eligiendo con cuidado cada palabra.

"¿Qué le puede faltar a L.A que New York tiene?" preguntó la diva y Santana pudo notar un poco de temor en la voz. Y sonrió con anticipación a la respuesta que iba a dar.

"Rachel Berry" respondió, sonriendo más ampliamente ante la reacción de la diva, quien se había quedado completamente quieta.

Rachel no habló, ni siquiera cuando sacó la leche del fuego, minutos después. Ni siquiera cuando se dio vuelta y la miró antes de dirigirse hacia ella y sacar a la bebé de sus brazos. Caminó hacia el living, y la latina la siguió sintiéndose cada vez más y más nerviosa. Cuando vio que se sentó en el sofá y comenzó a alimentar a Lea, Santana decidió sentarse a su lado.

"Santana..." comenzó a decir Rachel y ella se cansó. Ésta vez no la iba a dejar hablar, ésta vez, Santana iba a hablar.

"Rachel, esta vez voy a hablar yo." dijo con firmeza. "Hace más de 8 años que lo único que hago es navegar en la lástima que siento por mi. Por un lado, por tomar esa decisión contigo, ese verano. Fue la decisión más estúpida que tomé y que tomaste y sé que no puedes negarlo. Pero en mi caso, desde ese momento comencé a caer en una espiral de autocompasión y autodestrucción que me llevó 8 años darme cuenta. Cuando noté que había sido idiota de mi parte aceptar nuestra separación, comencé a temer por tu reacción si me acercaba y te lo decía. Así que en vez de aceptar nuestra amistad, me alejé. Lo cual fue más idiota de mi parte. Después vino mi relación con Brittany, la que sé que en el fondo te lastimó, y a mi me mantuvo casi a flote. Aunque solo fuera por el sexo. Ella se cansó, ¿sabías? Se cansó de vivir siempre a la sombra de lo que yo sigo sintiendo por vos. Y si, Rachel. Digo sigo sintiendo porque esa es la razón principal por la cual yo estoy en esta ciudad, 8 años después.

La noche que fui a tu casa a hablar, no me diste la oportunidad. Y si, sé que en este momento estoy hablando por los 8 años que no lo hice contigo. Así que espero que me soportes." dijo tomando una rápida y enorme bocanada de aire. "Esa noche, que fui a tu casa, iba a pedirte una nueva oportunidad. No puedes imaginarte el tiempo que pasé juntando coraje para esa noche, o pensando cuando había ganado miedo para hablar contigo. Pero al no darme la oportunidad, no pude decirte que si me aceptabas de nuevo, iba a terminar en esta ciudad junto a ti. Quizás, nuestra distancia al final sea buena, y para terminar, sé que si me aceptas, no te voy a perder nunca más. No te hablo de hoy, ni de mañana, porque debemos volver a conocernos. Pero dame una oportunidad, Rach. Por favor."