Nuevo chap ¡oh si! Jajaja, ahora ando de buenas y no me enojare porque el chap pasado casi no tuvo rr's v.v espero que no sea así siempre. Bueno ya nos enteramos de que el trío dorado regresa a Hogwarts… que emoción no? Tendrán otra oportunidad de estar con sus amigos una vez más…
Espero que este chap les guste y si no ya saben la solución déjenme sus reviews con sus opiniones de que les gusto y que no.
Por último antes de dejarlos leer agusto, le quiero dar miles de gracias a crazzy76 que de verdad me está apoyando muchísimo y también animando a tratar nuevas cosas!
En fin ¡A LEER!
2.- De Compras y Sorpresas.
Los 3 chicos ya se encontraban camino al Callejón Diagon habían decidido que esta vez no se aparecerían y llegarían por vía muggle, Metro y Taxi, ya que antes querían pasar a saludar a Tom en el Caldero Chorreante.
Hermione aun no podía borrar de su mente las caras de sorpresa de Harry y Ron al acabar de leer sus cartas, si en ese momento hubiera tenido una cámara a la mano no hubiera dudado en sacarles una foto y mandarla al El Profeta para que todo Londres pudiera reírse de sus caras.
Pero a pesar de toda la felicidad que tenían los chicos las palabras de Harry no dejaban de retumbar en su cabeza…
"¿Y regresaremos a Hogwarts?" – Pregunto Harry con una mirada perdida.
"Harry pero que dices hermano, ¡por supuesto que regresaremos! o ¿Por qué lo dices?" – Le dijo Ron claramente confundido.
"Porque de verdad se me va a hacer muy difícil regresar al lugar en donde vi morir a tanta gente, estoy seguro de que Hogwarts no va a volver a ser igual"
"¡Vamos Harry! Te aseguro que todo va a estar muy bien, volveremos a ver a todos nuestros amigos, a Neville, a Luna, a Dean y Seamus, y también a Ginny eh" – Le dijo Hermione alzando las cejas cuando mencionaba a cierta pelirroja que sabía le robaba más de un suspiro a su mejor amigo.
"Estemm… Si tienes razón todo va a estar genial" – le contesto un Harry con mejillas encendidas – ¡Pero que estamos esperando!, vayamos al Callejón Diagon a comprar lo que viene en la lista de útiles antes de que se llene todo de gente y tengamos que volver otro día.
Hermione aún trataba de convencerse de que en verdad nada iba a cambiar en Hogwarts, pero aunque no quisiera admitirlo algo dentro de ella le decía que no todo iba a seguir igual…
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El sol se empezaba a meter por entre los altos ventanales de Malfoy Manor.
Los elfos domésticos ya empezaban a preparar todo para el desayuno, otros hacían la limpieza del lugar y una pequeña elfa subía al tercer piso dispuesta a despertar a su amo.
¡TOC TOC!
"Adelante"
"Joven Malfoy vengo a comunicarle que el desayuno ya está preparado, el amo Lucius me informo que no bajará a comer y la ama Narcissa salió hace unos instantes, ¿gusta que le prepare un lugar en el comedor o le mando el desayuno para acá?"
Draco Malfoy estaba sentado en su escritorio revisando su correspondencia cuando encontró cierta carta que le llamó mucho la atención.
"Tráelo para acá Bibi, hoy desayunare aquí en mi habitación" – Dijo el sin prestar mucha atención a lo que decía, esa carta lo estaba llenando de intriga.
"Por supuesto amo, en un instante regreso" – Dijo Bibi desapareciendo en el instante.
Con mucho cuidado el rubio abrió el sobre y se dispuso a leer…
Querido Señor Malfoy:
Se le informa que tiene oportunidad de reingresar al colegio Hogwarts de Magia y Hechicería para cursar su séptimo año y finalizar sus estudios.
Se le espera el 1 de Septiembre para comenzar el curso y nos agradaría mucho que aceptara ser maestro suplente impartiendo Pociones en los grados de 1ero a 3ero.
Después personalmente hablare del asunto con usted, mientras tanto le ruego conteste a esta carta diciéndome si sus intenciones son regresar al colegio, por el momento no toquemos el tema acerca del puesto de maestro.
Le recuerdo que el Expreso de Hogwarts sale del andén 9 y ¾ a las 11 en punto. Y también le anexo la lista de útiles que necesitara para este curso.
Espero su respuesta.
Con cariño…
Minerva McGonagall.
"Así que maestro suplente… Interesante" – masculló releyendo su carta – "¡Bibi!".
"¿Si amo Malfoy?" – Dijo la pequeña elfa apareciendo al instante.
"Ya no me traigas el desayuno, prepara mi túnica salgo en 20 minutos… Voy de compras al Callejón Diagon".
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Al parecer Harry tenía razón en lo de salir temprano. A pesar de que salieron a las 10 de la mañana de Grimmauld Place al llegar al Caldero Chorreante el lugar estaba abarrotado de gente. Saludaron a Tom y le pidieron una mesa para el desayuno.
Al finalizar se despidieron de Tom y de unos Ravenclaw que los habían saludado preguntándoles que si los verían en Hogwarts a lo que los leones respondieron que sí, que lo más probable es que se volvieran a encontrar en el Expreso de Hogwarts.
Pero si creyeron que en el Caldero Chorreante había mucha gente estaban muy equivocados. El Callejón Diagon estaba a reventar, nunca en sus vidas habían visto tantísima gente. Lograron pasar la entrada con empujones pisotones y hasta tacleadas y cuando descubrieron él porque del mar de gente una sonrisa divertida se asomo en sus rostros.
Era la reinauguración de Sortilegios Weasley.
Después de la muerte de Fred la vida de George se había tornado de color negro. Ya no se solía ver al alegre gemelo hacer bromas y siempre andaba con la mirada perdida, pero al parecer al fin se había decidido en salir a delante.
"¿Les parece si vamos a darle una visita a George y después vamos por lo que necesitamos?" – Les dijo Ron, claramente entusiasmado con la idea de que su hermano al fin había decidido abrir Sortilegios Weasley de nuevo, a lo que la Hermione y Harry asintieron entusiasmados.
Entre tanto mar de gente no se les hiso tan difícil ingresar a la tienda ya que un pequeño camino de micropuffs brillantes los guiaba entre la multitud. Al llegar quedaron sorprendidos, no solo porque alrededor había una inmensa variedad de artículos si no porque también el lugar había sido remodelado totalmente.
Los colores purpura y naranja no dejaban de predominar y la tienda estaba el doble de grande de lo que la recordaban, había puertas que al parecer conducían a lugares en donde podías probar las bromas y otras que te llevaban a otra parte de la tienda. A lo lejos pudieron divisar al pelirrojo que les sonreía y los llamaba para que fueran hacía el. Utilizaron una puerta que había a su lado que decía Todo derecho hasta donde se paga y en un dos por tres aparecieron a un lado de George que le cobraba su mercancía a una bola de amigos.
"¿¡Chicos como están! Por un momento creí que no iban a venir a mi gran reapertura, seguramente fue el aguafiestas de Ronald que no los dejaba salir de aquella aburrida Mansión ¿verdad?" – Los saludaba George mientras les daba un fuerte abrazo a cada uno.
"No para nada George, esta vez el glotón de tu hermano no tuvo la culpa" – Le dijo Hermione soltando una carcajada – "Que bien que por fin decidiste abrir la tienda de nuevo"
"Si, admito que no fue fácil para mí tomar la decisión pero una noche melancólica me puse a pensar en que Freddie no hubiera querido que me quedara deprimido como una cuarentona y dejara el imperio que habíamos creado a un lado, así que decidí abrir de nuevo" – Le decía George con una clara mirada triste en su rostro.
"Me alegra mucho que tomaras esa decisión George… ¡Rayos!, como me hubiera gustado tener la Piedra de la Resurrección para que Fred hubiera venido a darte una patada en el trasero durante esos meses que estuviste andando como un inferi" – Le dijo Harry sonriéndole.
"Creo que la piedra de rio esa no fue necesaria como para que Freddie viniera, aunque no lo vi estoy seguro que durante varias noches vino a darme unos coscorrones, porque me levantaba con un dolor de cabeza ¡que no te cuento! – Decía George riendo.
"Me dio mucho gusto verte hermano, que bien que vuelvas a ser tu" – Le dijo Ron a su hermano dándole un abrazo – "Nos gustaría quedarnos más y comprarte algunas cosas pero ahora necesitamos ir a comprar cosas para el colegio, porque si… regresaremos a Hogwarts, ya que me empezaba a hacer a la idea de no tener que ir mas a las clases de Adivinación nos llegan las cartas de Mcgonagall diciéndonos que somos 'Gratamente recibidos para cursar septimo' que fastidio ¿no?.
"No digas eso Ronnie, es lo mejor para tu futuro si no de lo único que servirías seria para ser un elfo domestico o algo así, ya que eres una clase de cosa rara" – Le dijo George dándole un coscorrón – "Bueno chicos no los distraigo mucho, sigan con sus cosas, pero eso si… les advierto que si no me pasan a saludar cuando vayan a Hogsmeade lo más seguro es que tengan unos dementores visitándolos en las noche" – dijo el carcajeándose.
Esa visita a George los había relajado mucho ya que la idea, que al principio se veía demasiado bien, de ir al Callejón Diagon resultaba que en realidad había sido una muy mala decisión. La gente no paraba de pedirle autógrafos o fotos a Harry y a decir verdad todo se estaba tornando medio incomodo. Ya después de pasar casi una hora en Sortilegios Weasley la gente se había dispersado y al salir todo ya estaba tranquilo.
Los chicos se habían separado para hacer sus compras, Hermione había decidido ir hacía Flouris & Blotts a comprar sus libros mientras Harry y Ron habían corrido como gorilas hacía la tienda de Artículos para Quidditch. Ya dentro de la tienda la chica parecía una niña en navidad, había encontrado el recién publicado libro "Historia de Hogwarts: Secretos jamás contados narrados por Albus Dumbledore" y sin poder esperar más fue a pagarlo junto con los demás ejemplares para el colegio, abrió el libro en cuanto el cajero se lo dio y en seguida empezó a leerlo sin importarle que el mundo siguiera girando.
Querido Lector, ahora tienes este esplendido ejemplar sobre la Historia de Hogwarts en tus manos. Si lo tienes es porque seguramente eres de los pocos súper dotados que pueden atreverse a leer un libro de tal magnitud en cuanto a páginas.
Hermione no pudo evitar reír, hasta en un libro el ex director de Hogwarts había dejado plasmado su buen humor. Hasta ese momento se dio cuenta de que ya no estaba dentro de la tienda, pero ese no fue un impedimento para interrumpir su lectura.
Te puedo asegurar que experimentaras una emoción jamás vivida al leer este maravilloso libro. Te encontraras con muchos secretos y con más de una sorpresa.
Y al terminar de leer esta última palabra Hermione choco contra algo y cayó al suelo.
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Draco caminaba por el Callejón Diagon como si este mismo le perteneciera. A pesar de la marca negra que aun permanecía en su piel y que en ese momento estaba a la vista de todo el mundo la mayoría de la gente que pasaba a su lado lo saludaba cortésmente y hasta con respeto.
Después de finalizada la guerra los Malfoy fueron citados en los tribunales, durante varias semanas se estuvieron presentado puntualmente en el Wizengamot. Su madre Narcissa y el salieron libres de cargos librándose de la cadena perpetua impuesta por Shacklebolt cuando Harry había presentado muestras a su favor con Draco por no haber revelado su identidad en Malfoy Manor cuando fueron tomados por los carroñeros y con Narcissa Malfoy al no revelarle a Voldemort que seguía vivo cuando se acerco a él en el bosque prohibido para confirmar si había muerto y con Lucius declaró que él no había estado presente en la batalla de Hogwarts por estar buscando a Snape. Los Malfoy dejaron de ser rezagados sociales y habían regresado a ser la familia más influyente de todo Londres mágico.
Para Draco la reciente aceptación por la sociedad le había caído como anillo al dedo, nuevas influencias, más chicas, más fiestas y mas derroche, pero a pesar de todos los lujos del mundo había algo que hacía que no se sintiera del todo satisfecho, le faltaba alguien a su lado. Cosa que nunca admitiría, aun tenía un apellido por sacar adelante y los sentimientos definitivamente estaban a un lado en sus planes.
Pasó a un lado de la tienda de Artículos para Quidditch y por el ventanal divisó a cara rajada y al pobretón mirando embobados la más reciente Nimbus en el mercado, en la tenía desde que la habían importado desde Irlanda.
Al girar para proseguir su camino algo se atravesó en su camino, un destello de cabellos castaños le pego de lleno en el rostro y un penetrante y embriagante olor a rosas se coló de golpe en su nariz.
