Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, los he tomado prestados de la historia de la increíble Naoko Takeuchi.


Dejando el pasado atrás


Makoto POV

-Oye Darien, ¿has visto a Andrew? -Le pregunté confusa al mejor amigo de mi novio. Me había levantado en busca de mi chico, pero no lo había encontrado en ninguna parte y la verdad me encontraba un poco inquieta.

-Lo vi en la mañana, pero luego desaparecio, creí que estaba contigo -Dijo frunciendo el ceño en una muestra de preocupación, lo que solo logró que me inquietara aún más. A veces envidiaba a Darien, ya que el siempre parecía conocer a Andrew tan bien. Si Darien se mostraba así de preocupado, era que probablemente mi novio era capaz de cometer una locura-. ¿No dejó una nota? ¿Algo?

-No. ¿Debería preocuparme? -Pregunté temerosa. El me miró de manera inquieta, pero después de unos momentos me sonrió tranquilizadoramente y palmeó mi hombro.

-No te preocupes. Probablemente simplemente fue a tomar aire o algo así. Ya volverá -Le sonreí a Darien, apreciando el esfuerzo que hacía por calmarme.

-Eso quisiera. Pero se llevo el auto -Dije con un poco de pánico en ala voz.

-Tal vez fue a dar una vuelta en carro -Dijo inseguro. Luego pareció darse cuenta de algo, ya que me miró con asombro-. Ahora recuerdo.

-¿Qué cosa? -Pregunté preocupada ante su tono de voz.

-Hoy es el aniversario de la muerte de Reika -Me sentí mal de repente. Andrew no me había dicho nada, lo que me hacía sentir herida y me hacía pensar que el no quería abrirse conmigo y no me tenía la confianza suficiente para contarme ese tipo de cosas-. Suele deprimirse mucho en esta época del año. Sin embargo, contigo aquí, no esperaba que este año pasara.

-¿Creés que este en el cementerio entonces? -Si era el aniversario de Reika, era probable que ahí era donde estuviera, tal vez le hubiera ido a dejar flores o a platicar con ella. Digo, sabía que era normal que Andrew la extrañara y quisiera irla a visitar, sobre todo en el aniversario de su muerte, pero me dolía el que no me lo haya dicho. Darien negó con una expresión sombría. Si no estaba en el cementerio, ¿dondé más podía estar? Vi como Darien tomaba las llaves de su coche y se dirigía a la salida.

-Makoto acompañame. Tendremos que ir a buscarlo -Sin dudarlo, me subí al auto con el y no tardamos mucho en salir a la carretera. Darien manejaba increíblemente despacio, fijandose en los locales que había a los lados del camino.

-¿Qué buscas? -Pregunté confundida. Deberíamos estar buscando a Andrew, no un lugar para comer o lo que fuera que Darien estaba buscando.

-Un bar -Y en ese momento todo encajó. Cuando Andrew estaba deprimido, el solía tomar como si no hubiera un mañana. Probablemente eso hacía en esos momentos. No pude evitar el sentirme decepcionada. Tanto que a mi novio le había costado dejar eso, para que cuando la fecha donde más debía mostrarse fuerte se acercara, volara a ahogarse en alcohol.


Serena POV

-Así que... -Escuché una voz a mis espaldas y un cálido aliento recorriendo mi cuello. Reconocí esa voz de inmediato haciendo que mi corazón parara-. Embarazada, ¿eh?

Desde mi revelación de la noche anterior, yo había estado evitando a Seiya y buscando todas las maneras de no tener que enfrentarme con el. Pero no podía esconderme toda la vida, y parecía que el momento había llegado.

-Si -Dije apenas en un susurro. Sentí como Seiya paraba al lado mío mientras ambos mirabamos fijamente al horizonte. La playa era tan hermosa, y era un lugar tan pacífico. Creí que al hablar con Seiya me sentiría increíblemente nerviosa, pero aquel lugar parecía tener un efecto tranquilizador sobre mi cuerpo. Sentía como las pequeñas olas llegaban a mis pies y me arrastraban un poco más adentro. Era una sensación tan placentera y maravillosa. Nos quedamos en silencio. Volté a ver a Seiya y ver como el viento desordenaba su cabello. Se veía muy guapo, pese a la expresión de amargura plasmada en su rostro. Me odiaba por dañarlo tanto. Pero no había nada que pudiera hacer. Y tal vez nunca pudiera estar con el hombre que amaba, pero al menos tendría a mi hija a mi lado, y encontraría en Darien un gran esposo y al mejor de los amigos. Pero jamás podría quererlo como quería al hombre parado a mi lado. Jamás podría sentir ese amor tan grande y que incluso dolía cuando lo veía. Simplemente porque el no era Seiya.

-¿Así que eso es todo? -Y ahora si percibí la molestia en el tono de voz de Seiya, me miraba con reclamo y enojo.

-Eso es todo -Dije calmadamente.

-¡Entonces luchar tanto por ti no sirvió de nada! ¡Llegas y me regalas una de las más maravillosas noches de mi vida y me dices que me amas, dándome esperanza de que tal vez podamos estar juntos, y luego esta mierda pasa! Aún podemos solucionar las cosas bombón -Su tono ahora era calmado, casi de súplica. Luego vi como su vista se fijó en mi vientre-. Aún podemos estar juntos. Yo podría cirarlo. Podríamos criar a ese bebe juntos. Yo podría amarlo. Amarlo como un verdadero padre. De verdad podría amarlo. ¿Y sabes por qué? Porque es una parte de ti bombón. Será como una pequeña versión de ti. Un pequeño ángel.

¿Cómo no amarlo? ¿Cómo no amarlo si era el hombre más maravilloso que había conocido? Bueno, Darien también era un hombre maravilloso, simplemente no el que yo quería. Deje que las lágrimas corrieran libremente por mis mejillas ante las palabras de Seiya. El estaba dispuesto a eso, después de todo lo que lo había hecho sufrir, estaba dispuesto a quedarse a mi lado y estaba dispuesto a criar a un hijo que no era suyo. Todo por mi. Y lo peor, es que el haría todos esos sacrificios contento. Sentí como sus dedos limpiaron tiernamente mi lágrimas. Luego tomó mis manos y las besó, mientras me miraba con amor. Seiya Kou, el hombre al que más quería y sin embargo, al que no podía tener.

-Lo siento Seiya. Te amo. Pero no puede ser. -Dije soltandome de su gentil agarre y marchandome de ahí. Volté hacia atrás para verlo contemplandome con expresión destrozada. En esos momentos, el no era el único que tenía un corazón roto.


Rei POV

-¡Me humillaste enfrente de todos los demás! -Gritó Yaten mientras se pasaba las manos por el cabello con furia-. Dime Rei ¿te provoca placer? ¿El verme humillado? ¿Te provoca placer el ver que otras personas son humilladas? ¿Viendo como otros los miran con burla o con lástima?

-¡Claro que no! -Grité ante lo enfermiza de la idea-. ¿Cómo puedes pensar eso de mi?

-Ah, tienes razón -Dijo con una risa amarga-. Se me olvida que la única capaz de provocarte placer es Minako. Eso lo dejaste muy claro frente a los demás cuande me ¡humillaste!

-Esa no fue mi intención. Además, tu fuiste quien me dijo que tenía que decir como me sintiera después del beso -El se quedó callado por primera vez.

-¿Así que de verdad la quieres? -Si. Supongo que si la quería, pero todo era muy confuso aún. También quería a Yaten, o, al menos, eso creía. Toda esa confusión era tan desesperante.

-...Si -Yaten suspiró pesadamente y el enojo pareció desaparecer de sus facciones.

-Y a mi... ¿me quieres?

-...Si

-Ambos somos tus amigos Rei, pero no puedes tenernos a los dos así que, ¿de quien estas enamorada? -Yaten hasta parecía un poco temeroso por mi respuesta. Y la verdad es que yo no tenía una.

-No lo se -Dije sinceramente. El volvió a suspirar y pasar la mano por su cabello una vez más, esta vez no de furia, sino en un claro gesto de desesperación.

-Aún podemos hacer esto funcionar. Yo te quiero Rei, y estoy seguro que cuando toda esta confusión pase, te daras cuenta que tu me quieres también. Solo necesitas un poco de tiempo para darte cuenta, pero no necesitamos romper. ¿Que dices?

-Necesito un poco de tiempo, Yaten -Eso era justamente lo que necesitaba. Tiempo. El descubrir lo que estaba sintiendo. El me tomó de la mano con expresión resignada.

-Esta bien -Dejo escapar en un suspiro. Me soltó y se sentó en el borde de la cama. Yo solo lo observé y opté por salir de la habitación en la que minutos antes habíamos estado manteniendo una tensa conversación. Saliendo de esta, me encontré con los ojos de mi otro tormento. Yaten y Minako iban a terminar volviendome loca. Esa maldita confusión de no saber que sentía por los dos me mantenía en un constante mal humor. Minako me miró sin saber que decir y me dio una sonrisa tímida. El día anterior yo había prácticamente confesado mi amor por ella frente a nuestro grupo de amigos, y la verdad no sabía como mirarla a la cara.

-Hola -Dijo ella rompiendo el tenso silencio en que nos encontrabamos.

-Hola -Dije sin saber que más decir. Incomódamente me hice a un lado dispuesta a irme. Había lidiado con Yaten, que era mi novio. Pero no sabía como lidiar con Minako, que era mi... no se que ¿Mejor amiga? Aunque en nuestra situación ese título abarcaba más que eso.

-Rei -Volté a ver a Minako, que se veía igual o más incomóda que yo, si eso era posible-. Sobre lo que dijiste ayer, tu...

-No hagamos esto ahora -Prácticamente supliqué.

-¿lo decías en serio? -Aún así terminó su frase. ¿Qué podía decirle? Podía evitar la situación, pero tarde o temprano tendría que hablar con ella.

-Si -Así que opté por ser sincera. Vi el brillo de la esperanza relucir en sus ojos y de alguna forma eso me hizo sentir una mala persona. No debía hacerla albergar ilusiones, ya que después de todo, yo era un mar de confusión-. Ahorita no quiero hacer esto, Mina, hablamos luego.

Antes de que ella abriera la boca y pudiera hacerme otra pregunta salí del lugar. Por primera vez no sabía que me depararía el futuro. Pero no podía quedarme sentada y esperar que las cosas pasaran por si solas. Tendría que tomar una decisión. Pronto.


Makoto POV

Y por fin. En el tercer bar donde buscabamos, ahí estaba, sentado en la barra, el único a esas horas de la mañana. No era el único en el local, pero si era el único que se encontraba solo en la barra y con expresión sombría. Tenía la cabeza baja y miraba fijamente sus manos. Me di cuenta de que no había nungun vaso o copa frente a el.

-¡Andrew! -El volteó a verme con sorpresa antes de tomar una expresión de culpabilidad.

-¿Cómo me encontraste? -Preguntó decaído. Darien ya no estaba, puesto que le había dicho que se fuera, que yo tenía que hablar con Andrew a solas, y además alguien tendría que llevarse el auto de Andrew.

-No fue fácil dar con el bar. Pero era obvio que estabas en un bar, Andrew. Dime, ¿por qué te haces esto a ti mismo? No es bueno para ti, Andrew. Si estas sufriendo por lo de Reika, busca otra manera de desahogarte, pero no esta. ¿No ves que esto solo te hace daño? -Le expliqué un tanto molesta, pero lo cierto es que estaba terriblemente preocupada por mi novio.

-No he tomado nada -Me sorprendí ante su declaración-. Iba a hacerlo. Pero no por sufrimiento o tristeza. Era por culpa. En esta época del año, yo siempre me encontraba destrozado, pensando que mi vida no tenía sentido, y que no había salida a mi tristeza y mi dolor. Pero este año todo cambio, ahora no me siento así. Ahora siento esperanza, y creo que las cosas van a salir bien. Todo por ti. Pero no puedo evitar el sentirme culpable. No se supone que me sienta así. Se supone que tengo que estar destrozado y tal vez llorando. Siento como que le debo eso a Reika. Pero a ti también te debo muchas cosas Makoto. Por eso es que aunque pensaba embriagarme, no lo hice. Y es porque simplemente sabiendo que tu estas conmigo, es suficiente.

-Andrew -Dije sorprendida-. Creo que es hora de que nos vayamos. Hay un hotel por aquí cerca...

-Espera ¿Un hotel? -Preguntó visiblemente confundido.

-Si, Andrew. Quiero que tu seas el primero. Estoy lista -Dije sonriendo segura de mi misma. No había ni un rastro de duda en mi. Así que tomé a mi novio de la mano y salimos del local.


Serena POV

Me senté a un lado de Rei. La había encontrado sentada en la arena con su vista fija en el mar. Se veía bastante tranquila, pero pude ver que algo la preocupaba.

-¿Estas bien? -Ella me dio una mirada rápida antes de volver la vista al mar.

-No exactamente -Dijo calmadamente.

-¿Tiene algo que ver con Yaten y Minako? -Pregunté. Era bastante obvio. La declaración de Rei de la noche anterior sobre como se sentía respecto a Minako nos había dejado a todos con el ojo cuadrado. Bueno, excepto a Seiya, a Makoto y Andrew. ¿Cómo es q ue ellos se habían dado cuenta y yo no? Si, yo era un poco distraída, pero como es que no lo note. Y no me refería a lo que Rei sentía por Minako. Me refería a lo que Minako sentía por Rei. Eso era bastante obvio. Nunca me di cuenta de las miradas de añoranza que esta le dirigía. Hasta me sentía un poco mal por no haber notado los problemas que tenían mis amigas. Estaba tan concentrada en mis propios problemas, que no me daba cuenta de nada más. Era una persona tan egoísta.

-Es bastante obvio ¿eh? -Dijo con voz monótona.

-Si tu no hubieras dicho lo que dijiste anoche, nunca me hubiera dado cuenta -Y eso era verdad-. ¿Lo haces?

-¿Eh? -Me miró confundia ante mi extraña pregunta.

-A Mina... ¿la quieres? -Me expliqué. No podía decir que las situación no me pareciera extraña. Una de mis mejores amigas quería a otra de mis mejores amigas, y viceversa. Definitivamente vivíamos en un mundo complicado. Rei se quedó en silencio por bastante tiempo, que llegué a pensar que no me había oído o que simplemente no tenía ganas de contestarme.

-...si, la quiero -Dijo finalmente. Yo la miré sonriente.

-¿Entonces cuál es el problema? -Pregunté sin entender. Si la quería, todo estaba resuelto ¿qué no?

-No es tan sencillo

-Claro que lo es, tu solo te empeñas en complicar las cosas.

-Serena, tu quieres a Seiya, ¿cierto? -Yo me quedé callada. ¿Así de obvio era? Seguramente todos ya se habrían dado cuenta, tal vez incluso Darien, pero no había querido decir nada y prefería hacerse el obsiso-. ¿Entonces cuál es el problema?

Ahora entendía el punto de Rei. Ella tenía razón. Las cosas no eran sencillas. Yo no podía estar con Seiya porque estaba el futuro, Rini y Darien. Además, no quería herir a Darien, que no estuviera enamorada de el no significaba que no lo quisiera. Lo quería y me preocupaba por el. Y quería que fuer feliz. Porque el se lo merecía.

-Ahora me entiendes ¿cierto? Además, al menos tu sabes que amas a Seiya, yo no tengo ni puta idea de lo que siento. Esta Yaten. Y lo quiero. También quiero a Minako. Pero no se trata de solo a quien quiero. Se trata de a quien necesito y a quien amo. Y eso es algo que todavía tengo que averiguar. -Dijo determinadamente.

-Te aconsejo que lo hagas pronto Rei. No siempre estarán ahí esperando por ti. -Le dije sabiamente.

-Seiya sigue ahí ¿que no? -Dijo suspicazmente. Yo suspiré con tristeza. Si, Seiya seguía ahí. Y tal vez ese era el problema. Mientras Seiya siguiera ahí, yo nunca podría seguir adelante. Pero la verdad, yo no quería que Seiya estuviera en otro lugar. No podría soportar el que se fuera lejos. Aunque tal vez era lo mejora para el. Que se fuera lejos como Minako. Aunque a ella no le había salido muy bien el plan, ya que a las primeras de cambio tomó un avión y no se había despegado de Rei desde que llegó. Supongo que hay lazos que ni la distancia ni el tiempo pueden romper.

-Pero ni Yaten ni Mina son Seiya -Recargué mi cabeza en el hombro de Rei y nos quedamos así, disfrutando del viento de la noche. Había dos personas en mi vida, pero yo no podía estar con la que amaba. Así que me quede pensando en mi futuro con la única opción que tenía, mientras Rei se debatía también entre dos opciones. La única diferencia, es que al menos, ella tenía oportunidad de elegir.


Andrew POV

-¿Estas segura? -Le pregunté por segunda vez. Nos encontrabamos ya en la habitación de hotel, pero no podía evitar preocuparme porque Makoto estuviera cómoda y cien por ciento segura de que eso era lo que quería.

-Si, Andrew, estoy segura. ¿Lo estas tu? -Que pregunta tan estúpida.

-Hace mucho tiempo que no estoy tan seguro de algo. -Dije sinceramente. Me acerqué a ella y la tomé en mis brazos. Makoto tendría esa apariencia fuerte y ruda, pero en realidad era tan frágil. Uní nuestros labios en un beso tierno, sin prisas, quería disfrutar lo más que pudiera de ese momento. Mi lengua pidió entrada a su boca, y ella accedió. Un escalofrío de placer respondió mi cuerpo. Hace tanto tiempo que no me sentía así. Tanto, que las sensaciones parecían totalmente nuevas.

Sus manos deshicieron los botones de mi camisa lentamente. Suspiré cuando sus manos heladas tocaron mi pecho. Se sentía tan bien. Dejé caer el tirante de su vestido de playa por su hombro y dejé un ardiente beso ahí. Seguí besando lentamente su cuello, escuchando los pequeños gemidos de placer que escapaban de su boca. Mordí el lobulo de su oreja y la sentí temblar tiernamente en mis brazos. Me deshize por completo de mi camisa y deslizé su otro tirante por su hombro, de manera que el vestido cayó al suelo dejandola solo en ropa interior. Su suave piel y sus suaves curvas eran una hermosa imágen. Demonios, ¿cómo es que Makoto no podía saber cuan hermosa era? Su apariencia de una niña inocente pero a la vez de una mujer seductora me volvían loco. Volví a besarla, esta vez más profundamente, y sentí como su mano se dirigía a mi cinturon. Vi como batallaba al intentar quitarmelo, así que quise facilitarle las cosas y me quité el pantalón yo mismo. Pasé mis manos por su espalda y deshice el broche de su sujetador. Ella se abrazó a mi tímidamente, no queriendo que la viera desnuda. Le quité el sujetador delicadamente, y luego hice lo mismo con sus bragas. Cuando terminé volvió a apretarse a mi, no queriendo que la viera, pero yo la aparté un poco, queriendo guardar la imágen de su cuerpo desnudo para siempre conmigo. Caímos sobre la cama, donde mi quité los boxers y seguí besandola, ahora con más necesidad y ardor. Ni siquiera nos importo la falta de aire. Tomé uno de sus pechos en mi mano y proseguí a besar el otro tiernamente. La necesitaba. En ese momento. Dirigí mi miembro endurecido a su entrada. Ella lo sintió y me miró un poco asustada.

-¿Dolera? -Preguntó un poco temerosa.

-Probablemente -No le iba mentir. Le sonreí tranquilizadoramente-. Pero se pasa.

Entonces entre en ella lentamente y alcancé a escuchar un grito sofocado. Vi como cerró sus ojos fuertemente ante la repentina intrusión. La besé otra vez intentando calmarla, y empecé a moverme dentro de ella lentamente. No pasó mucho tiempo antes de que sus quejidos de dolor se convirtieran en gemidos de placer. Sentí como sus uñas rasguñaron mi espalda ante el placer que estaba sintiendo. Era magnífico. Todo era perfecto. Sentía cerca el orgasmo, y seguí empujando.

-Andrew... Andrew... -Gimió. Escuchar como decía mi nombre de esa manera me llevó al límite y me hizo ir más rápido. Sentí como sus uñas se clavaron aún más en mis espalda y sentí como mordió mi hombro, que en vez de dolerme, hizo el momento aún más excitante. Los dos acabamos en un grito ahogado y yo caí a un lado de ella tratando de recuperar la respiración. Y entonces me sentí liberado. En ese momento estaba dejando mis miedos atrás. Estaba dejando la tristeza, el dolor, la agonía. Todo quedaba atrás. Dejando el pasado atrás. Todas esas horribles sensaciones de vacío, tristeza, frialdad, indiferencia, fueron reemplazados con otra cosa. Paz. Una paz que hacía sentir a mi cuerpo una refrescante sensación de bienestar.

-Mako...

-¿Si, Andrew? -Dijo ella áun respirando pesadamente.

-Creo que te amo.


A la mañana siguiente

Había vuelto a llevar a Makoto a la casa de la playa junto con los demás y le había dicho que volvería en la tarde, porque tenía un viaje que hacer. Llevaba ya bastantes horas de camino pero finalmente había llegado a mi destino. Hace tanto tiempo que no visitaba ese lugar. Okinawa. El lugar que había sido mi hogar por mis dos últimos años de preparatoria. Y el lugar donde residía Zafiro. Hace varios días ya que había sido informado por el hermano de Reika, Nimura. El me había hablado informandome que habían atrapado al bastardo causante de mis desgracias, pero que se le atrapaba por otras multas menores y no por lo que ocurrió con Reika, ya que de eso no se tenía ningun tipo de prueba, a pesar de que las habían buscado. El se encontraba ahora en la cárcel de Okinawa, que era el lugar a donde me dirigía. Entré al lugar maloliente que era esa cárcel y me dirigí al señor que se encontraba de servicio.

-Disculpe, vengo a visitar a Zafiro Black -El señor me escrutó con la mirada.

-¿Es un pariente? -Dijo con un gesto duro y la mandíbula endurecida. Al parecer ese era su estado normal.

-Soy un amigo -Le entregué mi identificación.

-Muy bien, firme aquí, por favor -Dijo devolviendome la identificación y dándome una carpeta donde se anotaban todas las visitas. Apunté mi nombre de mala gana, no queriendo que quedar alguna pista de que yo había estado ahí-. Este hombre lo escoltará a la celda.

Un centinela llegó y desganadamente tuve que dejarlo palparme en busca de armas o cualquier objeto filoso. Cuando se cercioró que no llevaba nada peligroso dio media vuelta e hizo una seña para que lo siguiera. Lo seguí a traves de celdas con hombre gritando groserías. Al parecer todas las cárceles se parecían entre si. Por fin llegamos a una celda y ahí lo vi. La sangre empezó a hervir por mis venas y sentí una rencor venenoso recorrer mi espina vertebral. El hombre que me quitó todo estaba parado frente a mi, y lo único en lo que podía pensar era en arrancarle la cabeza con mis manos. El me miró sorprendido y con los ojos fuera de las órbitas pero luego sonrió burlescamente. Quise arrancarle esa sonrisa del rostro al golpes.

-Andrew Furuhata. Que agradable sorpresa, mi buen amigo -El centinela salió del lugar pero antes nos dirigió una mirada de advertencia.

-No vengo aquí para pelearme, gritarte o reclamarte. Ni siquiera para amenazarte -Dije tranquilamente-. Tal vez meses atrás lo hubiera hecho. Planeaba vengarme Zafiro. Planeaba hacerte pagar por todo lo que me has hecho sufrir. Pero he decidido que tu no lo vales. Planeaba quitarte todo lo que tenías así como tu hiciste conmigo. Ya sabes, ojo por ojo, diente por diente. Pero luego me di cuenta... de que tu no tienes nada Zafiro. Siempre has sido un bueno para nada. Nadie te quiere, y cuando mueras, a nadie le importara. Así que tu castigo es precisamente este. Vivir en la miseria en la que siempre has vivido y morir solo. Porque estas solo. Tendrás socios y compañeros de celda, pero nadie te quiere y a ninguno le importas realmente.

Vi la intensa furia y el dolor en su mirada. Luego volvió a sonreír con crueldad y amargura.

-Vaya, Andrew. Por un momento me creí tus palabras. Pero en realidad, tu no planeas vengarte porque no tienes la fuerza de voluntad para hacerlo. Era un cobarde Andrew, y siempre lo has sido. Como cuando Reika se suicido, ella también era una cobarde. Y luego tu intentaste hacer lo mismo, por cobardía.

-Me he enamorado otra vez, Zafiro -Dije sonriendo al recordar a Makoto y los acontecimientos de la noche anterior-. Y ella me enseño algo muy importante. Perdon. Así que eso es a lo que vine. Te odio, Zafiro. Pero te perdono. Zafiro, yo te perdono. Te perdono por haberte obsesionado con mi esposa, te perdono incluso por ser el causante de su aborto. Te odio y no quiero volver a verte en mi vida nunca más. Pero te perdono. Y lo hago porque sé que no sería capaz de seguir adelante hasta que te mirara a la cara y te dijera esto.

El me miró con incredulidad y rabia contenida. Y luego... empezó a reír. Fue una risa horrible y amarga.

-Tu no lo entiendes ¿verdad Andrew? Yo amaba a Esmeralda, y tu te acostaste con ella. Yo juré que me vengaría. Yo no estaba obsesionado con Reika. Estaba obsesionado contigo. Aún lo estoy. Me gusta hacerte sufrir. Mi meta en la vida y mi mayor placer, es hacerte miserable. Te hare pagar por lo que me hiciste. Lo de Reika no fue suficiente. Cuando salga de aquí, que lo har muy pronto te hare tan miserable que al final no lo aguantaras. No voy a matarte Andrew. No, yo no quiero matarte. Yo quiero que te suicides. Quiero que tu dolor sea tanto, que al final decidad acabar con tu vida. Entiendelo, Andrew. Tu me mantienes vivo. Yo me alimento de tu sufrimento. -Yo simplemente miraba a Zafiro horrorizado ante sus palabras. Todo lo que me había hecho ¿había sido por Esmeralda? ¿Aún me guardaba rencor por aquello? Yo me había disculpado. ¿Hasta que grado llegaba la locura de Zafiro?

-Estas loco -Dije saliendo de la cela. El centinela cerró la puerta. Zafiro pegó su cara a lo barrotes y se pusó a gritar.

-¡Te voy a quitar todo, Andrew! ¡Ya lo hice con Reika! -Yo seguí caminando ignorando su gritos que intentaban llamar mi atención-. ¡Tal vez es hora de que me deshaga también de Makoto Kino!

Paré en seco. ¿Cómo sabía acerca de Makoto? Me devolví enfurecido y le grité a travez de los barrotes.

-¡Ni se te ocurra tocarla! ¡Como es que sabes de ella, fenómeno!

-Tengo contactos haya fuera, Andrew. Siempre estoy vigilando tus pasos, y ahora los de ella también. No falta mucho para que me saquen de aquí, y cuando lo hagan, no lo se, tal vez ella sea mi primera víctima.

El odio que sentía hacía ese homber volvió a renacer en mi, más fuerte que nunca.

-Eres repugnante -Dije antes de marcharme, ahora con un nuevo objetivo. Mantendría a Makoto segura costase lo que costase. No dejaría que nadie le hiciera daño. Mucho menos Zafiro Black.


Bueno, aquí esta el otro capítulo. Cuando Andrew creía que las cosas iban mejorando, todo se pone peor.

Rosy: Si, Seiya sufre, pobrecito, pero no pierdas la esperanza, el amor siempre triunfa al final. O al menos, esperemos que el amor triunfe.

Nos vemos a la próxima y gracias por leer. Dejen sus reviews.