Disclaimer: todo esto pertenece a JK Rowling.


Ginny sabe, a pesar de que nadie más se de cuenta, ella es una Gryffindor, una leona, que huele cada secreto; no es que sea cotilla, no, solo esta al tanto de lo que le pasa a los que la rodean, y ella los entiende.

Entiende el porqué de cada sonrojo de Hermione Granger, a pesar de que su novio y hermano la miren asombrados cada vez que ella le rosa la pierna a Hermione para que se controle.

Lo supo desde el momento en que Draco Malfoy comenzó a mirar con deseo a su mejor amiga, lo supo cundo Hermione le devolvió la mirada aquella mañana en el Gran Salón.

También lo supo cuando Hermione casi se durmió sobre su pergamino en la biblioteca, y Lavander le susurro al oído a Ron que ella no había pasado la noche en su habitación.

Lo supo.

Ella solía negar con la cabeza preguntándose a ella misma como podían ser taaan indiscretos.

Y la confirmación llegó dos semanas después cuando Malfoy la tomo de la muñeca y mirándola fríamente le espeto:

—Sé que sabes lo mío con Her—se cortó para luego continuar—con Granger.

—Por supuesto que lo sé—respondió la leona—son demasiado obvios.

El desconcierto apareció en el rostro del Slytherin.

—¿Obvios?

—Vamos Malfoy—replicó la Weasley con burla en la voz—cada vez que la miras en el Gran Salón parece como si estuvieras debatiéndote internamente entre ir a nuestra mesa sacarle la ropa y hacerle cosas poco inocentes.

Draco alzó una ceja y sonrió de costado.

—No le digas a nadie, Weasley.

—No iba a hacerlo—comentó Ginny con aire divertido—eso lo tienen que hacer ustedes.

—¡Por favor, Wasley!—masculló Draco—Si les decimos a alguien vamos a tener a todos Hogwart en nuestra contra.

—¡Por Merlín, Malfoy!—chilló ella entre risas—¿Le temes a un par de idiotas?

Un nuevo brilló apareció en los ojos grises, se dio media vuelta y desapareció.

En la cena, Malfoy y Granger aparecieron de la mano.

Ginny sonrió. Ella siempre lo supo.


Primero fic, espero les guste :)

Pluma de Cristal.