Los personajes de Ranma y ½ no me pertenecen. Esta historia la escribo sin fines de lucro.
Espero que disfruten la historia, es la primera que escribo. Esta novela dio inicio gracias a la propuesta de una de mis compañeras del foro _ "Ranma 1 2" en español_ Eleniak, gran parte del segundo párrafo le pertenece. ¡Aquí está la historia amigas!
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Save me
El rocío empezaba a escurrir mientras abatía sutilmente en el frondoso jardín sin ser percibido por los habitantes que, serenos, reposaban sobre sus lechos sin tomar en cuenta este particular hecho. Lo que era de esperarse en una residencia donde el caos continuamente interrumpía el silencio.
Un lejano sonido filtró las últimas migajas de enajenación para dar paso a la lucidez. Akane comenzó a despertarse poco a poco, pero aún seguía aturdida y su mente nublada. Imágenes inconexas iban y venían. El abrir los ojos se estaba convirtiendo en toda una proeza y cuando finalmente lo consiguió no reconoció el lugar y tampoco tuvo muy claro que hacía allí. Intentaba incorporarse un poco, pero algo estaba mal: ¡las piernas no le respondían! Sin embrago, esa acción no se presentó para la joven como algo a lo que temer, fue quizás ¿cómo describirlo? Como una sensación que la tenía hipnotizada, fascinada.
De manera incomprensible, un calor acompañó a esa nueva sensación. Al abrir completamente los ojos, lo primero que consiguió divisar fue el estanque de los peces koi, posiblemente el sol del amanecer reflejado en el agua fuera lo que causara un efecto cegador sobre sus ojos cafés. Cuando finalmente logró conectar sus seis sentidos pudo reconocer su propia mano posada sobre una negra cabellera, que en esos momentos se encontraba alborotada y ligeramente humedecida. Ranma estaba ubicado en lo alto de los muslos de su prometida.
Aquel joven reposaba en la privilegiada ubicación mientras acomodaba la cabeza con sus manos. El viento meció los mechones que escapaban de su peinado. Esta acción hizo que parte de sus rebeldes cabellos rozaran la piel de las piernas de su espectadora, quien no pudo evitar sobresaltarse con este pequeño, pero significante acto fortuito.
Se podía observar al artista marcial descansar plácidamente, sin prejuicios, sin tapujos, como un niño puede llegar a descansar en compañía de su madre. Con el cuerpo retraído simulaba la posición de un felino, o cualquier animal pequeño que pudiera llegar a describirse; en esos momentos el joven no tenía nada que envidiar a ese asqueroso y abusivo cerdo negro.
Mientras que Akane se detenía a pensar en la situación, de manera casi inconsciente, empezó a trazar círculos sobre la espalda del joven, lo que provocó un leve ronroneo de satisfacción en el hombre que se encontraba arropado sobre sus piernas.
_Gracias_ pronunció adormecido. Y los recuerdos llegaron como un caudal de agua que desembocó en la psiquis de la joven.
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Las dos familias herederas de la categoría libre Saotome -Tendo se encontraban reunidas en torno a la mesa, en una agradable cena. Uno a uno los comensales se retiraron de la sala hacia sus dormitorios. Los primeros en dispersarse fueron los patriarcas, Soun y Genma; a continuación prosiguió a retirarse Nabiki, quien, según ella, tenía cosas más importantes en mente que una simple platica familiar. Kasumi se apresuró a recoger la vajilla que faltaba por retirar, mientras Ranma la ayudaba para apurar la marcha, ya que él consideraba que no era justo que la mayor de las Tendo cargara con tantas responsabilidades sin recibir ayuda. Akane, después de observar con asombro la nueva predisposición de su prometido, se prestó a socorrer a los diligentes después de posar en el piso a su mascota, P-chan.
_Akane, ¿cómo estuvo la cena?, ¿fue de tu agrado?_ preguntó Kasumi con sincera curiosidad y una sonrisa en el rostro.
_ ¡Sí! Sobre todo la sopa de miso_ dijo la menor de las hermas, e hizo un gesto mientras se relamía de forma exagerada la boca para dar a entender lo sabroso que estuvo todo_ ¡Una de las mejores que hiciste hasta ahora, onee chan!
_Gracias. Pero Ranma-kun fue quien me ayudó a preparar la cena, aprende muy rápido. Debo admitir que cocina muy bien.
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Desde aquel día de lluvia que llegara a la residencia Tendo, la convivencia de Ranma con Akane supuso una de las pruebas más duras y difíciles que le tocó vivir, ya que controlar el impulso de arremeter contra cualquiera de las discusiones con su prometida, era mucho pedir para su cordura. Sin duda, contenerse ante la primera respuesta que salía de su imaginación fue una de las experiencias más duras con las que tuvo que enfrentarse. Y no es que ello necesariamente supusiera una relación armónica, ¡más quisiera! Pues su gran bocaza y sus ganas de ganar discusiones no lo ayudaban precisamente a realizarse como el compañero que a él le gustaría haber sido.
Durante las últimas semanas, por esas cosas de la vida, ambos jóvenes se encontraban demasiado inmiscuidos en sus asuntos. La poca interacción de Akane para con él lo ponía de muy mal humor. Cierto día de verano, después de liberar la frustración contenida a base de patadas y golpes a un enemigo imaginario, Ranma decidió salir a caminar sobre la verja que separa la calle del canal.
Sin embargo, se detuvo al ser consciente del repicar de las campanas y observó que a unos pocos metros se celebraba un casamiento. La novia se veía como la mujer más feliz del mundo y su vestido parecía sacado de un cuento de hadas, de esos que las madres les leen a sus hijas e hijos antes de dormir, para soñar con un mundo mejor. Sobre su corto cabello, detalle que el joven no dejó pasar, se posaba un pequeño ramillete de flores blancas, diminutos lirios para ser exactos, y un escalofrío le recorrió la espina. Algún día tendría que recordarle a Akane nunca hacer gala de aquella flor, mucho menos el día de su boda.
El novio iba trajeado y lucía una radiante sonrisa. Si se miraba con detenimiento a aquel hombre podía notarse la inmensa felicidad recorrer todo su cuerpo; Ranma sintió que podía notar aquel detalle, ya que no a cualquier mujer se le regalaba una sonrisa de esas. No. Esa felicidad siempre era destinada para esa chica. Para esa mujer por la que uno cree haber nacido, crecido y educado.
Ante tan bella escena, Saotome no pudo evitar proyectarse sobre la feliz pareja, y no reparaba en detalles al imaginar cómo sería el día de su casamiento. La muchacha que estaría a su lado ya no era un secreto, no para él.
¿Pero qué locuras osaban aparecer en su cabeza?, él nunca podría llegar a unirse con esa terca, obstinada, y poco femenina marimacho. Primero se dejaba ganar por Ryoga, ¡o mejor! era capaz de abandonar su cuerpo a la desgracia de tragar comida preparada por ella. ¡Antes de hacer semejante cosa se casaba con cualquiera! No obstante, este monólogo interno sacó de su letargo al joven. De por sí ya era difícil mentir en vos alta pero tratar de seguir mintiéndose a sí mismo, ya le resultaba absurdo. Por esa razón tomó una determinación que cambiaría su carácter, pero por sobre todas las cosas, su cosmovisión del mundo. De Akane. Una noche de desvelo tuvo la idea de pedirle a Kasumi que le enseñase a cocinar, ese sería unos de los primeros pasos para acercarse a la joven. ¡Y quién lo diría! No solo resultó bueno para las artes culinarias, sino que encontró cierta emoción relajante en la tarea de cocinar siguiendo un estricto tiempo y procedimiento.
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_ ¿No lo crees así hermanita?_ pronunció muy emocionada Kasumi, quien vio en el nuevo pasatiempo de Ranma una gran excusa para liberarse de sus quehaceres, pero, sobre todo, el delegarle a Ranma la tarea de enseñarle a su hermana a cocinar. Sin esperar la respuesta de Akane, Ranma sacó su ego a relucir.
_Creo que es lo más preciso si en un futuro no queremos terminar envenenados ¿no te parece, maricmacho?_ pronunció lleno de orgullo el más joven de los Saotome, sin esperar por la respuesta de Akane y sintiéndose muy orgulloso en sus propósitos. Definitivamente por ese camino se sentía seguro en sus palabras, ya que dentro de su respuesta existían muchos mensajes involucrados. Por un lado, un futuro en armonía que él pensaba compartir junto a ella, en el caso que lo aceptara; y por otro lado, el mensaje de amor que suponía su nuevo aprendizaje, pues iba dirigido a cuidar la salud física de la persona más importante para él, logrando que en consecuencia ella no muera víctima de sus propios engrudos.
Estaba satisfecho con su decisión.
Pero, como es de suponer, Akane "no supo ver" más allá del discurso, y solo pudo escuchar "veneno" unido a críticas sobre su sazón. Aquellas palabras le produjeron vergüenza y ¿celos? porque un hombre aprendió más rápido que ella, que llevaba años intentándolo.
_Creo que tendrías que aprender a cerrar la boca. Por mí podrías irte a cocinar para cualquiera_ dijo con los ojos clavados en su mascota para que así su prometido no notara todo el dolor que pugnaba por salir de sus ojos. Últimamente los múltiples fallos deprimían a la joven.
_ ¿Por qué dices eso, boba?_ declaraba mientras pasaba por alto el humor de la joven_. Te preocupas por nada…_ pero lo que no vendría venir fue que en ese momento su discurso fue cortado por la joven, quien a continuación se dirigió a su prometido sin el menor reparo.
_Cretino _ el insulto fue oído por su hermana mayor, la cual se retiró para dejarles un momento de privacidad_. No estoy tan loca como para seguir en mis intentos. Lo entendí, ¡lo sé! Y no importa cuanto lo intente, ¡siempre es poco! jamás voy a estar a la altura… _ hizo una pausa para meditar_ de otra gente.Hace tiempo que lo dejé, ese ya es un caso perdido y no tengo el menor interés.
_ Vaya…_en verdad le extrañaba que sintiera eso. No pensó que fuera tan sensible en un tema como este. De haberlo sabido… Pero ¿realmente pensaba abandonar todo intento?_ Vamos Akane, ¿desde cuándo lo que yo diga te afecta tanto?_ Ranma se paró y posicionó ambos brazos pegados a la cintura en una pose de autosatisfacción_ Te desconozco_ y acto seguido lanzó un inofensivo golpe al aire_ ¿por qué no te defiendes? O es que acaso eres una cobarde…_ esto último lo expresó con ánimos de hacerla enfadar.
_ ¿Porque me canse de pelear?_ pronunció en voz alta casi sin ser consciente de ello_ Lo que ahora necesito es estar sola. Por favor_ realmente no sabía por qué, ya que esta discusión era igual a cualquiera que pudiera tener con Ranma, pero es que la joven entendió que no necesitiba entenderlo, tan solo seguiría a aquel resquemor que le pedía estar un momento de privacidad.
Pero nada era claro para una persona que constantemente necesitaba respuestas, y el muchacho comprendió esa contestación como un desprecio, no sabiendo ver más allá de la circunstancia y de lo leve y compuesta que estaba ella a la hora de hablar. Sencillamente decidió tomárselo a mal.
_ ¿Akane?_suspiró mientras largaba todo el aire contenido y sin querer escucharse ni a él mismo_. No soy la persona que debería decirte qué hacer, pero creo que deberías tomar las cosas con más calma y no dejar que un mal intento... _ pero nuevamente el muchacho fue interrumpido.
_ Ranma_respondió mientras se sobaba las sienes: ¿por qué de repente no seguir con una discusión se tornaba en más y más palabras? Con tono maternal, respondió _ .Cada quien tiene derecho a hacer lo que juzgue necesario, y yo necesito _resaltó esto último_ que me des un poco de distancia _ ¿y qué más podía decir? A veces pensaba que para poder entenderse con algunas personas necesitaba decir que se sentí indispuesta, para así zanjar las discusiones _ ¿Ranma?_ preguntó al ver como el joven parecía mirar hacia otro lado. No la ignoraba con intensión, sino que en cambio parecía que sus palabras le hubieron dejado sin más respuestas.
_ ¿Has terminado de hablar?_dijo con la voz entrecortada mientras se abría paso hacia ella_. Yo sé que soy… Lo que quiero decir, Akane _ pronunciaba Saotome, el cual se había hartado tanto de sus discusiones a medias como de su cobardía. Ese era el día, se había dicho internamente mientras miraba lejos del rostro de ella para no pensar en el rechazo que su imaginación le hacía ver en los ojos de Akane.
Y aun lleno de buenas intenciones, lo que ninguno de ellos pudo prever fue el estridente sonido de la mascota que en esos momentos sostenía la muchacha. La misma comenzó a gruñir y amenazar retando con la mirada a Ranma.
_ ¿Qué pasa chiquito?_pronunció con infinita ternura_ ¿Tienes sueño?_ dijo Akane con las voz dulcificada mientras oprimía más sobre su pecho al cerdo de forma maternal, sin ser consciente de lo que esta acción implicaba para P-chan. Ranma observó toda la escena mientras cerraba de forma dolorosa ambos puños_ Tranquilo. Aquí estoy para ti, bonito_ante estas dulces palabras el joven Hibiki asintió y acercó su hocico a la cara de su amada, y en un un gesto inocente la joven besó al cerdo, ¡y no solo en su trompa! sino que también lo hizo en reiteradas ocasiones sobre el vientre de la mascota.
Y el poco auto control que poseía Ranma se fue al demonio.
La inocencia ¿o idiotez? Sí, idiotez. La torpeza de su prometida lo afectó de la forma más peligrosa en que podía llegar a hacerlo. En un arrebato de cólera sujetó al animal de su pañuelo y lo arrojó al jardín. Ese cerdo solo vivía para causar problemas.
_ ¡¿Por qué has hecho eso, tonta?! _ el joven ya no pensaba, hacía. Se dejaba llevar por el momento y le gritaba a su prometida mientras la sujetaba de los hombros. Sus pupilas comenzaron a brillar y sus parpados a cerrarse. En ese momento fue el turno de Akane para desviar la mirada de los ojos de Ranma _ ¿Me odias? _preguntó con un valor que no sabía que tenía, considerando que era la única manera de preguntarlo sin vueltas ni mensajes encriptados. Pero ella no respondió. La joven se encontraba aturdida por aquel desenlace repentino e inesperado, sin duda, de todas las opciones posibles, que Ranma le preguntara eso después de arrancarle a su mascota de las manos, era lo último con lo que esperaba encontrarse_ No te has dado cuenta que algunas veces, lo que necesito… _ pronunciaba tomando coraje para decir lo siguiente y abrirse definitivamente.
No obstante, Akane reaccionó, pero no para seguir con ese contacto, ni para escuchar lo que tuviera que decir su prometido, sino que lo hizo al observar como su mascota se dirigía peligrosamente al estanque del jardín. Cuando llegó junto a su cerdito encontró al animal con lágrimas en su pequeño rostro. Lo que ella no llegaba a sospechar es que esas lágrimas no eran causadas por el dolor de la caída, eran producto de la impotencia y dolor. Hibiki fue el segundo de los tres en comprender la situación.
_ ¡Oye! ¡Qué quieres!_ demandó la joven tomando valor para retornar la charla por terrenos menos borrascosos, como la salud de P-chan. Y para entretenerse con alguna discusión superflua que no la lleve a pensar en cosas que, con seguridad, son incorrectas. Olvidar ese tono de voz, esa corta y cómoda distancia entre los dos. Pero lejos de amedrentarse, y ya sin ganas de seguir con lo que quiera que Akane estuviera pensando, Ranma arremetió de manera retadora. Si esto iba a ser una lucha, se lo tomaría como un reto.
_ Yo quiero… _ ¡pero mierda!, ¡que era bastante difícil! Y sin previo aviso, su rostro comenzó a temblar, ¡como tiemblan las castañas en el fuego! Sí. Entonces sería una cuestión de rapidez. Sus manos veloces volvieron a tomar a Akane, pero esta vez de la cintura. Por otro lado, su visión comenzó a moverse de lugar, y al cerrar los ojos sintió un fuerte mareo y su cuerpo sintió que daba tantas vueltas que bien podría caerse al piso en ese instante, ¡como el dragón volador! Situación que le hizo recordar que para ganar la movida final no solo debía serenarse, sino que necesitaba alzar el puño al cielo: y más pronto que el movimiento de las castañas, Ranma subió una de sus extremidades para llegar al rostro sonrojado de la chica para jalarlo hacia su alma incendiada de frialdad. La miró, se relamió, pensó en el valor que precisaba para generar el huracán de tigre, y la besó.
_Ranma…_ pronunció una abochornada pero feliz joven cuando se desprendió de su boca. Pero por toda respuesta, un maullido fue lo que exhaló su prometido. El pavor que le produjo el solo hecho de que la joven lo abandonase hizo que su subconsciente trajera otra de sus mejores técnicas: el neko-ken. Y sin embrago, aquel felino hombre volvió a atrapar aquellos labios con completa inocencia. Era él quien con vehemencia besaba a Akane, y no aquel humano que en esos momentos lo molestaba con demasiadas dudas a la hora de saltar hacia una decisión. Le estorbaba.
Sus manos, ahora garras, descendieron para sostener por la cintura a su dueña. Su instinto le ganó. La mano que antes se encontraba en la cintura la chica comenzó su camino rozando los laterales de los muslos de la dueña de ese olor que disfruta tanto. Como la tierra recién mojada. Entendió que ese deseo es el que lo llevaba a seguir, y que el mismo superaba con creces el sentimiento de ira contra aquel animal que reposaba en el suelo, o contra el supremo deseo de arrojar a la chica al suelo para poder enroscarse en ella y retozar con suprema tranquilidad.
Sus uñas comenzaron a delinear la tela de su pollera, deleitándose con cada descarga de adrenalina que emitía el cuerpo acalorado de la poseedora de su destino. Ella no podía dar crédito a lo que ocurría. Ranma se desenvolvía sobre su cuerpo como si este fuera un mapa que había memorizado con antelación, deteniéndose en cada nuevo continente. Sabía lo que debía hacer, lo que la razón le demandaba. Pero en todo caso, esos eran viejos preceptos. Y ya no sabía si podía estar muy segura de ellos.
Akane comenzó a besar delicadamente el cuello felino, degustándolo suavemente y sin apuros. Deteniéndose a sentir aquel olor frutal cuya reserva de sabor parecía inagotable. Lo besó hasta llegar a su nuca, a la vez que su raciocinio y antiguos consejos se empeñaban por recordarle que debía detenerse en su accionar. Cuando finalmente lo decidió tomó una decisión: esto bien podría ser un sueño, así que dejaría que terminase cuando la condenada historia quisiera que así fuera. Ya no dependía de ella.
Finalmente, el joven soltó su cuerpo y perfiló la cabeza, como adivinando por dónde iban los pensamientos de ella. Sintió las dudas y el temor pero no comprendió el porqué, y no creyó que fuera necesario buscar más que esa razón: su dueña no se sentía como debería hacerlo. Es por ello que recostó su cuerpo en el suelo invitando a su compañera a copiar la acción.
Y aun así, en un grado de exaltación y duda por los sentimientos de ella, fue él quien primero cayó rendido por el sueño. Distintas serían las circunstancias si ella estuviera en peligro, pero ese no era el caso. Posiblemente en la madrugada él olvidaría los hechos que desencadenaron en una experiencia que, personalmente, le habían dejado grandes respuestas a la joven. Ciertamente resultó muy cómico notar como en voz baja Ranma pronunciaba cada una de sus técnicas marciales mientras que el sonrojo lo invadía a cada nuevo contacto que daba. Casi estalló en risas cuando lo escuchó pronunciar el huracán de tigre mientas que una lágrima de puro pavor (pensó la joven) caí rauda por su rostro y moría en su cuello.
_Miedo_ fue la palabra que pronunció Akane mientras se refregaba los parpados_. Supongo que ya no…_ fueron las últimas palabras antes de que volver a quedar intensamente dormida acompañada de ese agradable calor. Ranma, quien desde hace tiempo disfrutaba de la calidez de la unión con su prometida, le dio un pequeño beso en la mejilla y se acercó para susurrar.
_ Yo tampoco_ recitó con convicción pensando en qué nuevas y maravillosas técnicas podría usar en el futuro_. Porque, sabes, Akane: _ él se acercó un poco más_ jamás me doy por vencido.
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Fin.
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Bueno, espero que haya resultado agradable. Tuve que reemplazar varios diálogos y descripciones porque la historia original tenía escenas y diálogos que para mí sobraban. Ahora sí, me gusta este contenido. Gracias por llegar a esta historia.
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