Disclaimer: Naruto no me pertenece, felizmente, sólo Kakashi-sensei es mío.
¡Buena lectura!
8
A la mañana siguiente, el sol invadió las cortinas de etéreo tejido del cuarto de Hinata, despertándola para comenzar un nuevo día. Por algunos instantes se sintió confusa sin saber donde estaba, no reconociendo el cuarto a su alrededor, más luego los recuerdos de la noche anterior inundaron su mente en flashes rápidos y precisos, y la chica se sentó sobre la cama, completamente despierta.
La luminosidad del cuarto era escasa, sólo venía de una parte abierta de la ventana. En la chimenea, un alegre fuego crepitaba, calentando el ambiente. Hinata notó que sobre la mesita del cuarto había un desayuno lindamente preparado, un kimono muy bonito y simple estaba sobre la butaca y encima de él había también había un papel de color pardo. Sin perder el tiempo, la muchacha descendió sintiendo sus pies calientes contra el suelo helado. La letra del papel era fina pero muy bonita; leyó todo con mucha atención:
Lamento no poderme despedirme de ti personalmente, pero algunos asuntos me lo impiden. Mis criados estarán listos para servirte en todo aquello que desees. Alguien irá a buscarte cuando estés preparada y te llevará hasta la posada donde se encuentra mi hermano.
Espero que pienses en lo que te pedí que puedas entenderlo...
Uchiha Itachi
Cuando terminó de leer la pequeña carta, el corazón de Hinata latía muy fuerte dentro del pecho, las escenas de la noche anterior danzaban en su mente, haciendo que respirar fuese difícil. Todo aquello parecía una tremenda locura en la que estaba envuelta. De repente extrañó su casa, a su hermana, a Kurenai, y todo aquello que le era conocido y amado. Sintió la falta del feudo y de la sensación de seguridad que tenía cuando estaba en aquel lugar, la visión de hogar que tenía cada vez que pensaba en el feudo Hyuuga... Ese lugar que ahora había pasado oficialmente a las manos de Uchiha Sasuke.
La mano derecha de Hinata apretó la carta hasta que ésta se transformó en una pequeña bola de papel. Sólo de pensar que su casa, su hogar, que había pertenecido a su familia por tantas generaciones ahora pertenecía al mercenario, hacía que todo su cuerpo temblara con indignación. No quería dejar el lugar donde ella había nacido y sido criada, aún así aceptaría no permanecer allí como una simple criada. No importaba como, pero sabía que en su interior, jamás volvería a ser una mujer de posición importante, pero no permitiría que su hermana fuese una sirvienta y mucho menos Kurenai, que era como su segunda madre.
La chica miró en dirección al desayuno que le habían preparado, no tenía hambre y quería salir de aquel lugar lo más rápido posible. Por eso se vistió con un kimono de un profundo tono azul oscuro y peinó sus cabellos, que había vuelto a quedar lisos. Lavó su rostro bien, quedando éste sin ningún vestigio de maquillaje de la noche anterior. Sin saber que hacer, abrió las ventanas del cuarto, se sentó en una butaca y esperó.
OoOoOoOoOoOoO
Hinata perdió la noción del tiempo que estuvo allí mirando por la ventana, viendo la luz del sol ir aumentando gradativamente sobre los jardines de la mansión de Itachi. Cuando la puerta se abrió, la chica se asustó del criado, que era el mismo de la noche anterior.
-El señor Uchiha me pidió que la llevase al lugar al lugar donde está hospedada si así lo desea. ¿Le gustaría ir ahora?
-Sí, por favor. –respondió Hinata rápidamente.
-El carruaje ya está listo para partir, podemos irnos ahora mismo; acompáñeme.
El criado se dio la vuelta, con lo que Hinata siguió sus pasos presurosos por los corredores. La mansión tenía la mayoría de las ventanas cerradas, y el silencio parecía mayor que nunca. Hinata se preguntó si el hermano mayor de Sasuke aún estaría allí, escondido tras alguna de aquellas puertas de madera.
El criado llevó a la Hyuuga por lo que parecían ser el piso inferior de la mansión, el carruaje que la trajera allí la noche anterior estaba preparado con un cochero en el asiento. El criado, de edad avanzada, le dio la mano a Hinata, ayudándola a subir. Le deseó un buen viaje y volteó para dentro de la mansión, en silencio. El carruaje partió con sacudidas rápidas por las calles de piedra, por las ventanas de vidrios impecablemente limpios, Hinata vio la mansión de Uchiha Itachi alejarse rápidamente. Esperó verle a través de alguna de ellas, pero casi todas estaban cerradas y sus ojos perlados recorrían muy rápido las que estaban abiertas, así que no vio ninguna silueta e intentó alejar la imagen de Itachi de su cabeza, así como el hormigueo que sentía en sus labios siempre que recordaba que el mayor de los Uchiha los había rozado con los de él. El encuentro con el Uchiha ya había pasado, ahora tenía que prepararse para encontrarse con Sasuke. Su corazón dio un salto cuando recordó a Sasuke, ¿Cómo debía estar? Respiró hondo intentando calmar los latidos de su corazón, su vida parecía haberse transformado en una gran sucesión de altibajos que la hacían estar mareada debido a la velocidad vertiginosa en la que todo estaba pasando. Hinata no se sentía preparada para enfrentar todo aquello...
OoOoOoOoOoOoOo
No demoró mucho hasta que el carruaje paró con una fuerte sacudida enfrente de la pequeña casa de apariencia humilde, que era uno de los escondites de Akatsuki. El cochero descendió de su puesto y ayudó a Hinata a descender. En la calle se había acumulado una fina capa de hielo, dejando la acera traicioneramente resbaladizas. Grandes nubes de vapor salían por las bocas de los caballos que empujaban en transporte. Cuando Hinata estuvo frente a la puerta, ésta se abrió sin que necesitara llamar. Una de la señoras mayores le hizo pasar y ella entró en el lugar, agradeciéndoselo, pues allí el ambiente se encontraba caliente, La vieja empleada caminó por entre los pasillos con suelo de mármol y enormes pilares sin hacer ninguna pregunta. La chica la siguió, sintiendo su estómago regirarse, como si estuviese dando vueltas. ¿Qué diría Sasuke? No podía contarle la verdad, pero aún así no conseguiría esconder el hecho de que ya sabía que él era el nuevo dueño del feudo Hyuuga. Su mente rodaba por todas las preguntas que se estaba haciendo a sí misma. Cuando la puerta de su cuarto que compartía con Sasuke se abrió, su corazón pasó a su garganta, donde latía de manera descontrolada. Más su nerviosismo fue en vano; el cuarto estaba vacío.
- ¿Dónde está Sasuke-sama? –preguntó Hinata incrédula, mirando en la dirección a la señora mayor que ya comenzaba a acercarse por el pasillo.
-El señor no ha vuelto desde ayer por la noche. –respondió la criada con su tono de voz bajo.
Los ojos de Hinata se abrieron ante su respuesta, ella había estado una parte de la noche con Sasuke, más tenía la certeza de que él había vuelto a la posada después de que ella se hubiese ido con Itachi. ¿Sería que él se había ido?, ¿Habría vuelto al feudo sin ella?
El miedo se infiltró por su cuerpo y sintió frío aún con la ventana cerrada. Las palabras se le habían quedado en la boca y su garganta estaba seca. Vio como la criada se alejaba por el corredor, sin conseguir que le diera más información. Entró en el cuarto, cerrando la puerta corrediza detrás de sí, el fuego crepitaba en la chimenea, dejando un aroma gustoso en el ambiente. Miró en dirección a la ventana sin cortinas, la calle estaba desierta, una fina lluvia caía sobre la villa, dejando ver un cuelo grisáceo; Talvez en la noche helaría. Sin saber lo que hacer, Hinata se sentó en la butaca del cuarto y esperó a Sasuke.
OoOoOoOoOoOoOoOo
Las horas se arrastraban con una lentitud horrible; a cada instante, Hinata miraba en dirección a la puerta esperando a que Sasuke la abriera para que así su nerviosismo se fuera, más él no apareció en ningún momento del día.
La misma vieja criada apareció a la hora del almuerzo, trayendo consigo una bandeja con una sopa para Hinata, que rehusó a tomarla. La señora se fue sin insistir. Por la tarde, la lluvia desapareció, dejando paso a la nieve, que caía lentamente. Durante horas, los ojos perlados siguieron veladamente los copos de nieve, que se iban amontonando en las calzadas de las calles y en los tejados de las casas. La tarde se fue esfumando y Sasuke no apareció. El cielo ceniciento se oscureció, dando lugar al azul profundo de las noches invernales y sin estrellas. La única fuente de luz en el cuarto era el fuego que aún crepitaba en la chimenea.
Cuando la calle desapareció por completo, amparada por la oscuridad de la noche, la criada apareció una vez más trayendo consigo una bandeja con la cena, pero no pidió a Hinata que la tomase. Reavivó el fuego, que iluminó todo el cuarto con su luz amarilla-dorada, lanzando grandes sombras a la pared; desapareció sin decir una palabra.
La Hyuuga suspiró pesadamente, su corazón estaba muy dolorido y se sentía preocupada, su cuerpo se había adormecido debido al hecho de haber permanecido en la misma posición por horas. Sus párpados pesaban, más ella rehusaba a dormirse antes de que Sasuke llegara. Las horas continuaban arrastrándose en la oscuridad. Hinata no percibió cuando cerró los ojos y se durmió...
OoOoOoOoOoO
Una sombra se meció en la oscuridad, el sonido de algo cayendo con fuerza hizo que Hinata se despertara.
- ¡Mierda de mesa!, ¿Qué estás haciendo en medio de mi camino? –La voz de Sasuke sonaba alta y estridente, de forma diferente a su timbre siempre controlado.
- ¡Sasuke-sama! –Llamó Hinata reconociendo al mercenario, levantándose de la butaca y corriendo en dirección a la chimenea para atizar el fuego, que se había transformado apenas en brasas. La chica le aventó más leña, por lo que comenzó a crepitar, espantado la total oscuridad del cuarto. Los ojos plateados se abrieron cuando se posaron sobre el mercenario.
El kimono de Sasuke, otrora impecable, ahora se encontraba en un estado lamentable, manchas de barro seco estaban por todas partes, así como también en la piel pálida de Sasuke, el cabello del moreno estaba completamente desaliñado, sus manos, brazos y rostro se encontraban cubiertos por arañazos y cortes, donde la sangre ya estaba seca. pero de entre todas las cosas, la que más llamó la atención de Hinata fue que Sasuke olía fuertemente a Sake.
-Sasuke-sama, ¿qué te pasó? –preguntó la muchacha, su voz al fin salió de su garganta.
Sus ojos negros encontraron los de Hinata, Sasuke parecía un poco confuso, como si en aquel momento se hubiese dado cuenta de la presencia de la joven; después su semblante quedó serio.
- ¿Y qué estás haciendo aquí? –preguntó el moreno tambaleándose y cayendo de cualquier manera sobre la butaca, donde otrora Hinata estuviera–. ¿No deberías estar junto a mi hermano en una de sus millares de mansiones?
Los ojos de Hinata se abrieron más aún, y la ironía de aquella frase le acertó como una bofetada en la cara. Ella no había hecho nada malo, aún así la trataba como si estuviese equivocada.
- ¿Por qué volviste? –La voz del moreno ahora era fría, cortante.
-No soy la sirvienta de tu hermano.
-Te puedo garantizar que eso puede estar resuelto en un segundo en caso de que te interese pertenecer a mi hermano.
- ¿Desde cuando una esclava tiene opinión propia?
Sin conseguir contenerse más, la chica de ojos plateados salió de enfrente de Sasuke y fue en dirección al baño, mojó en una pequeña palangana una de las toallas y volvió para el cuarto, comenzando a limpiar las heridas del cuello del mercenario. Más fue impedida él la agarró del brazo y la toalla mojada calló al suelo.
- ¿Entonces es eso lo que quieres?, ¿Realmente deseas pertenecer a mi hermano? –La mano de Sasuke apretaba su brazo, haciéndole daño, pero ella no se lo demostraría; soportó aquella mirada fría e intentó responder con la cama que no tenía dentro de sí.
- ¿Y qué importa lo que deseo o no? No quiero pertenecer a nadie, deseo ser libre...
La mano de Sasuke cayó, liberando a Hinata, que estaba dolorida y enrojecido. La chica de ojos plateados bajó, poniendo la toalla en el suelo.
- ¿Por qué no huiste? –preguntó el moreno en un tono de voz menos distante, más sin encarar a Hinata.
- ¿Adónde iría? –respondió la muchacha en un murmullo, de espaldas a la butaca.
El silencio entre ambos fue largo e incómodo, podía oírse claramente la madera rechinando en la chimenea. Hasta que las palabras de Hinata rompieron el silencio.
-Tu hermano me contó que compraste el feudo Hyuuga... –Las manos de la chica apretaban compulsivamente la toalla.
- ¡Ese desgraciado! –Berreó el moreno, pateando la mesa y dejándola patas arriba en el suelo.
Hinata se giró encarando a Sasuke y sintiendo todo su cuerpo temblar. Aún no había perdido por completo el miedo que le tenía. El moreno tenía los ojos cerrados y la mano derecha sobre el entrecejo, que estaba levemente arrugado.
- ¿Y qué pretendes hacer ahora? –continuó Hinata, intentando controlar la ola de pánico que amenazaba con invadirla.
Los ojos negros y fríos de Sasuke se posaron en su rostro y permanecieron allí por un largo tiempo; hasta que la voz del moreno sonó en el cuarto, en tono bajo.
-Podrás decidir lo que quieras. Eres libre de escoger tu camino.
Los ojos negros bajaron hasta el suelo. Hinata sintió su corazón latiendo fuertemente, mas ya había tomado su decisión, era hora de decírsela al mercenario. Se acordó de la propuesta de Itachi, mas logo se lo quitó de la mente, estaba haciendo aquello por sí misma.
-Quiero estar en el feudo, junto a mi hermana, y con Kurenai-sensei si así ellas lo desean, no quiero dejar el feudo Hyuuga, aunque por eso tenga que ser una criada el resto de mi vida. Sólo quiero que mi hermana y mi sensei no sean sirvientas...
- ¿Por qué tomaste esa decisión?
Los ojos de color perla se llenaron de agua, y Hinata se dijo a sí misma que no lloraría frente a aquel hombre, levantó los ojos cristalinos bañados en lagrimas y respondió con la voz levemente embargada.
-Ya me quitaste todo lo que poseía... No quiero tener de dejar el único lugar que llamé hogar por su causa...
Sin decir nada más, Hinata salió de enfrente de Sasuke y volteó enseguida una vez más con una toalla mojada, comenzando a limpiar los cortes del moreno, que no protestó.
- ¿Dónde te lastimaste así? –preguntó la muchacha un poco amedrentada por estar tan cerca del moreno.
-Haku puede ser realmente diestro cuando quiere luchar de verdad – respondió el moreno en un susurro.
- ¿Luchaste con Haku-san?, ¿Pero por qué? –preguntó la chica, incrédula.
El Uchiha demoró algunos instantes en responder, y Hinata pensó que talvez él no tuviese ganas, más fue un pensamiento que no tomó en serio.
-Fui a buscarte después de que mi hermano se te llevase de la fiesta, pero ni Haku ni Zabuza me dejaron pasar, entonces tuvimos una pequeña lucha.
- ¿Por qué fuiste tras de mí?
-Pensé que mi hermano pudiese de alguna forma lastimarte... Aparte de eso, él siempre tiene la pésima manía de meterse en mi vida... Realmente llegué a pensar que no te volvería a ver. Itachi siempre consigue aquello que desea.
Se hizo el silencio entre ambos, los movimientos lentos y delicados de la joven comenzaron a concentrarse en el rostro de Sasuke, también lleno de cortes. Era tan extraño mirarle desde cerca de aquel modo. Ver la forma de sus ojos oscuros, brillantes, su boca bien hecha... Sintió como sus manos comenzaban a sudar y temblar.
-Mañana volvemos al feudo –dijo el moreno, y su voz sonaba de forma distante y un poco somnolienta.
-Todo bien –respondió la chica, sintiendo su corazón latir alegremente, sabiendo que al día siguiente estaría de camino a casa.
Los ojos de Sasuke se cerraron pesadamente. Hinata percibió que él se había dormido, y tomando una manta de encima de la cama, cubrió al mercenario. No había dejado de percibir que el moreno se había referido al feudo Hyuuga como "casa"... ¿Será que era así como el Akatsuki consideraba el feudo? ¿Cómo un hogar?
La chica de orbes plateados balanceó la cabeza levemente, intentando espantar todas las preguntas que nublaban su mente, pues no tenía respuestas para éstas, pero Hinata si tenía la certeza de algo, que de alguna extraña forma, su destino continuaba entrelazado con el de Uchiha Sasuke.
Continuará...
Nota de la autora: Yare Yare mina-san, estoy de vuelta y sin pedidos de disculpa, porque después de tanto tiempo sin actualizar, no tendría vergüenza si las pidiera, más estoy realmente avergonzada. La culpa de mi demora fueron problemas familiares, sentimentales, personales, todo junto en una combinación que me afectó seriamente durante un buen tiempo... Sin contar, lógicamente que estamos en esa terrible y desagradable época del año que odio (Creed que odio fin de año) Pero de alguna forma paré con este fic. Debo decir que estoy muy feliz de escribirlo, ya que es la primera historia en la que recibo más de cien reviews, y estoy más que emocionada con eso. Una alegría que se debe a vosotros, mis queridos y especiales lectores.
Ah, antes de que se me olvide, mi demora también fue debida al inicio de un nuevo proyecto, un fic Itachi/Hinata/Sasuke, es una idea que se me pasó por la cabeza y tuve que plasmarla en el papel. Espero que os agrade, probablemente será Rated M. Pero voy a postearlo cuando esté más tranquila con relación al fic Lua de Sangue (Luna de Sangre).
Espero que les haya gustado este capitulo medio corto, voy a dar un spoiler: Tendrá Lemon XDD. Gracias por leer el fic, besos y Ja ne :D
Nota de la traductora: ¡Hola! Al fin acabé de traducir éste capítulo. Siento no haber podido contestar los reviews, no tengo demasiado tiempo. Éste capítulo se me hizo corto comparado con los demás, por eso me tardé menos. Debo agradecer sus comentarios a: viicoviic, adriana33, kaiser94, hinatauchiha20, megumi Yuu, Mari-Adri-chan Uchiha Hyuuga, Lunita Urie, Sabaku-no-menny, meilyn999, adrifernan19, tsubasa_sari, Sayuri Koitsumi, .x, graciela, Akanne Higurashi, anabell, gaahina-4e, carrieclamp, Michi-chan, de nuevo Meilyn999 (me dejó dos reviews en éste capítulo) y Mina-san86. ¡Gracias a todas/os! Un gran beso, y espero veros en el siguiente.
Istha ~
