Disclaimer: Kakashi-sensei me pertenece, y Naruto pertenece a Kishimoto.
¡Buena lectura!
10
Hinata peinó sus largos cabellos negros cuidadosamente, el sol amarillo dorado ascendía lentamente tras las colinas, iluminando un mundo que parecía recién lavado. Las gotas de agua del temporal de la noche anterior se deslizaban por las hojas verdes de los árboles y las plantas, dejando el aire levemente perfumado con aromas tranquilos y embriagantes, recordando a los días tranquilos de primavera que aún no habían llegado.
Miró hacia atrás en dirección al pequeño establo mal conservado y pensó en Sasuke, recordó el rostro del mercenario entregado al sueño profundo, se acordó de como sus pestañas negras y largas adornaban su rostros, como su cabello oscuro le cubría la frente de forma displicente, como él parecía otra persona cuando dormía, alguien más calmado y tranquilo, alguien que no era amenazador.
Sus ojos plateados se cerraron mientras la imagen de Uchiha Sasuke se desvanecía lentamente de su mente. Hinata sentía dentro de su corazón que hacía mucho tiempo que había perdido el miedo por el mercenario dando lugar a otros sentimientos que habían nacido y se habían instalado en su corazón.
La Hyuuga sabía que nunca había conseguido odiarlo de verdad, aún siendo él el hombre que le había robado la virginidad ella no le odió. Le temía, como un ser más débil teme a otro más fuerte, y se odiaba a sí misma por su debilidad, por su incapacidad de defenderse de Sasuke por haber nacido más débil que él. Le había despreciado en un principio, sabiendo la fuerza que él poseía, intentó alejarse de él, ignorar su presencia, pero no lo consiguió. Con el tiempo vio al mercenario reconstruir el feudo, contratar nuevos empleados, rehacer su hogar... No había solamente fuerza en Sasuke, sino también inteligencia, no sólo era un guerrero portando una espada y que nada más conocía la guerra. Él había lidiado con personas simples, labradores de tierra ignorantes. Era un buen patrón, respetaba a los empleados así como al feudo que había tomado para sí por la fuerza. Y Hinata sabía que con el tiempo había aprendido a admirarle, más sabía que sólo podría estar segura si se mantenía a distancia... Pero no tuvo fuerza para conseguir aquello.
Sasuke se aproximó y aunque ella quiso mantenerse lo más lejos posible de él, no lo consiguió. De alguna extraña manera la presencia del mercenario se tornó reconfortante. Percibió que era fácil convivir con su silencio, aprendió que no necesitaba temerle, descubrió que a pesar de las apariencias él era un hombre solitario y no se molestaba con lo que ocurriera o con el tiempo que pasaba en la misma medida que se preocupaba ella.
Hinata abrió los ojos y un suspiro trémulo escapó de sus labios, no sabía con certeza cuando había aparecido ese sentimiento que hacía a su corazón ir más rápido, pero de alguna forma presentía que siempre estuvo allí. Talvez desde el momento en que sus ojos se posaron en la figura imponente de Sasuke, mientras él la observaba con su mirada fría cavar la tumba de su propio padre. Más, no pensó en aquello, no dio importancia a aquel sentimiento que se había fortalecido con el tiempo, creando raíces en su corazón... y la noche anterior aquel sentimiento había trascendido de su pecho de forma tan intensa y avasalladora que se había entregado a Sasuke. No había pensado en las consecuencias de aquel acto, sólo había le había deseado con todas las fuerza de su ser, sintiendo una felicidad indescriptible cuando percibió que era un deseo mutuo. Pero la noche había pasado, dando lugar a un día claro con una brisa gélida. Hinata sabía que no podía dejarse llevar por aquel sentimiento, y una vez más todo se resumía en una sola cosa: Su debilidad. Era demasiado débil para vivir aquel amor sin sentido que había tomado su cuenta de su alma. Después de todo lo que le había pasado no debía amar a Sasuke, pero aún así le amaba. Sin embargo no podía continuar eludiéndolo, aquel sería un amor sin futuro, si se dejaba llevar por el flujo de corriente de aquel sentimiento inexorable, tenía la certeza de que acabaría amando aún más al mercenario, deseándole aún más, y en algún momento no se lo retribuiría. No podía esperarse palabras románticas de Sasuke o promesas de felicidad que duraban eternamente.
No. Sasuke no le prometería nada, estaría con ella durante algunas noches, donde Hinata sabía que encontraría a felicidad suprema para después perderla a la mañana siguiente. Sería sólo la amante nocturna que sacia sus sueños y deseos por momentos, mientras intenta hacer que esos momentos duren eternamente. La chica de ojos plateados no podía hacer aquello consigo misma. Era débil, sí, más poseía aún sin razón, un poco de orgullo propio; no sería la amante del mercenario, no dejaría que aquel sentimiento acabase con su ser, aunque en ese momento no poder vivirlo le provocase una agonía extrema.
Una sonrisa ingenua y triste brotó de los labios de Hinata, la chica siempre había deseado que un príncipe apareciese en su vida y robase su corazón, mas no fue eso lo que aconteció, al final Sasuke no era ningún príncipe encantado, pero aquello no hacía la diferencia, ya que ella no era ninguna princesa.
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Los ojos color ónice se abrieron aún somnolientos, las manos ágiles y fuertes tantearon a su alrededor, buscando el cuerpo suave y caliente de Hinata, pero no encontraron nada, sólo la brisca fresca y gélida de la mañana. Sasuke sintió una punzada de irritación al percibir que ella ya se había levantado. ¿Cuántas veces tendría que dormir con aquella mujer para tener la oportunidad de despertar y aún tenerla a su lado? Decidió que no dejaría que aquel pequeño detalle alterase su humor, que parecía estar óptimo aquella mañana. Se levantó y se colocó el pantalón rápidamente, las cosas de Hinata continuaban al lado de las suyas, eso significaba que ella estaba cerca y no necesitaba salir corriendo tras ella, acarició sus cabellos negros con la palma de la mano derecha, enseguida levantó los brazos para desperezarse de forma lenta, dejando que la somnolencia abandonará su cuerpo.
El aroma de Hinata invadía todo el lugar, los recuerdos de la noche anterior bailaban por el linde de su mente, trayéndole ecos de escalofríos y temblores que recorrían su cuerpo. Finalmente había tenido a Hinata en sus brazos sin resistencias, y aún así el deseo que sentía por ella sólo parecía haber aumentado, jamás en su vida sintió aquello por otra mujer, y estaba dispuesto a aprovechar aquella experiencia con toda la intensidad.
Salió del granero y se protegió los ojos de los rayos de sol que descendían sobre el lugar en horizontal, el cielo era azul añil, y casi no había nubes. Sasuke sabía que no tenía que impresionarse con aquel sol brillante en pleno invierno, la primavera siempre parecía llegar más pronto en Konoha.
Oyó pasos viniendo en su dirección y sus ojos recayeron en los plateados de la chica, que en ese mismo instante enrojeció intensamente al verle de aquella manera. Los finos labios del Uchiha se curvaron en una media sonrisa debido a la timidez de ella, la encontró linda vestida con aquel kimono simple de la noche anterior, con sus cabellos presos en una cola de caballo floja, era increíble como cualquier ropa quedaba perfectamente con la figura delicada de Hinata.
Sasuke caminó en dirección a la chica, que permaneció parada, sus brazos fuertes enlazaron cariñosamente la cintura de ella, que no reculó. Con delicadeza y cuidado, el mercenario apoyó su barbilla en su cabello, inhalando el perfume a flor de melocotón que ella exhalaba, cerró los ojos apreciando aquello, pero no consiguió percibir cuan tensos estaban los músculos de la chica.
Dentro de su pecho, Hinata sentía su corazón latir lentamente con un dolor profundo, si no tenía el coraje de decirle nada a Sasuke en aquel momento, entonces nunca más lo diría...
-Te despertaste muy pronto. –dijo el chico aún con la mujer entre sus brazos-. ¿Tienes algo en contra de estar hasta tarde en la cama?
Sus ojos plateados estaban mareados, algo parecido a un nudo se formó en su garganta, la respiración comenzó a dificultársele. Con delicadeza y sintiendo sus manos temblar, Hinata las apoyó en el pecho de Sasuke para que el abrazo fuese interrumpido.
Los ojos color ónice miraron a Hinata sin comprender.
-Sasuke-sama... –La voz de la chica no pasaba de un murmullo bajo.
- ¿Que pasó, Hinata?, ¿Por qué estás llorando?
La chica balanceó la cabeza intentando librarse de las lágrimas incómodas que estaban enturbiando su visión. Era mucho más difícil de lo que ella pudo imaginar, el dolor en su corazón parecía aumentar, como si alguien estuviese cavando un profundo agujero.
-Ha sido un error... –Habló Hinata luchando contra el nudo en su garganta, que cada vez se estaba tornando mayor-. Lo de anoche Sasuke-sama, fue un error.
El horror se expandió por el rostro del mercenario, Sasuke reculó un paso, dejando que sus brazos cayesen perpendiculares a lado y lado de su cuerpo. No conseguía entender por qué Hinata estaba diciendo aquello.
- ¿Por qué estás diciendo eso? No te forcé a nada Hinata, lo deseaste tanto como yo. –El chico intentaba controlar la furia que se extendía rápidamente por su cuerpo.
-Sí, tienes razón, pero ambos cometimos un error que no se puede repetir más.
-Hinata, ¿Tienes idea de lo que estás diciendo? –Preguntó Sasuke, sintiendo como si un agujero hubiese sido abierto bajo sus pies–. Anoche no te parecía un error, ahora me dices eso, como si estuvieses arrepentida de haber pasado la noche conmigo.
-Y lo estoy. –Mintió la chica, dejando caer una lágrima que descendió por su mejilla.
Aquellas duras palabras dieron en Sasuke con la misma intensidad de una patada en su estomago, durante dos segundos el mundo entero pareció rodar, mientras todo aire era expelido de sus pulmones.
- ¿Por qué? –preguntó el mercenario bajando el timbre de voz.
-Soy tu empleada Sasuke-sama, esa es lo único que me relaciona contigo.
-Hinata, yo... –Intentó decir Sasuke, pero paró antes de terminar la frase.
No sabía lo que decirle, sentía algo por Hinata completamente inédito pero no sabía cuál era el nombre de ese sentimiento, no tenía la certeza de que estaba enamorado de ella, hacía mucho tiempo había decidido que en su vida no había espacio para sentimientos como el amor. Talvez ella tuviera razón al decir que eso no pasaba de un error, talvez supiese con más claridad de cosas como aquel sentimiento que parecía envolverles a ambos. Debería aceptar entonces aquella decisión, aunque en aquel momento fuese lo más penoso. Estaba demasiado confuso y lastimado como para intentar discutir aquella decisión.
Se dio la vuelta, conteniendo el impulso de abrazarla y limpiar suavemente las lágrimas cristalinas que caían de sus ojos perlados. No deseaba verla de esa manera, respetaría la decisión de Hinata independientemente de cual fuese. De alguna forma, Sasuke sentía que merecía aquello, sabía que desde el comienzo había sido un error desearla, desearla con tanta intensidad como para haberla poseído por medio de la fuerza. Sabía que la había lastimado, era justo entonces que ella le pagase con la misma moneda. Aunque aquella herida doliese insoportablemente.
-Voy a recoger mis cosas. –Dijo el mercenario intentando hablar con voz neutra-. Estamos cerca del feudo, si andamos rápido, a la hora del almuerzo estaremos entrando a la villa.
La brisa fresca de la mañana barrió el lugar, cargando consigo las hojas de los árboles. Sasuke entró al granero dejando a la chica atrás.
Hinata se abrazó a sí misma como si con aquel gesto pudiese confortarse, su pecho descendía y ascendía rápidamente, parecía no haber aire suficiente en sus pulmones, sentía frío aún estando bajo el sol, que comenzaba a calentar cada vez más el día.
Inocentemente, Hinata havia guardado una pequeña esperanza en su corazón, creyendo que Sasuke no aceptaría aquella decisión de forma alguna. Había imaginado que él también sentía algo por ella y que deseaba asumirla como la única mujer en su vida... Más él aceptó rápidamente sus palabras, aceptó con calma su decisión sin cuestionarla o decir lo que opinaba sobre aquello. Quizás en el fondo estuviese aliviado, ya había conseguido lo que deseaba y no se tendría que preocupar más. La tristeza se infiltró por el cuerpo de la chica, se expandió por todo su ser como una droga, dejándola como dormida. De alguna forma, todo había perdido un poco de color...
¿Entonces, era eso lo que se sentía cuando se perdía un sueño antes de haberlo alcanzado?
OoOoOoOoOoOoOoO
Caminaron en silencio con pasos cortos y rápidos, ante los ojos plateados de la chica el paisaje comenzó a tornarse más familiar. Habían pasado más de dos semanas desde que Zabuza viniera a buscarla a pedido de Sasuke, la nostalgia por su casa era enorme, también añoraba a su hermana y a su sensei, y también su hogar. Aún no sabía como contaría que ahora Sasuke era el legitimo dueño del feudo Hyuuga, más no conseguía se preocuparse por aquello en ese momento, sólo pensaba en como sería abrazarlas y ser abrazada por ellas de nuevo. Nunca antes necesitó tanto de su hogar, y a cada paso que se aproximaba al feudo Hyuuga su corazón se sentía un poco menos pesado.
Casi a la hora del almuerzo, -como Sasuke había previsto-, llegaron al feudo, los empleados se inclinaban cuando el mercenario pasaba por su lado dirigiéndose a la mansión Hyuuga. Todo estaba como Hinata recordaba, la enorme mansión construida en madera reluciendo al sol de la mañana, las enormes puertas dobles de roble estaban cerradas, la chica apretó el paso dejando a Sasuke un poco atrás, su corazón latía rápido mientras abría una de las puertas intentando hacer el menor ruido posible. Retiró las sandalias sucias de barro del camino y entró en la casa silenciosamente, sintiendo el olor de madera barnizada bajo sus pies de una forma que se le hizo familiar. Miró a su alrededor viendo que todo continuaba exactamente en el mismo lugar, oyó voces bajar hablando en la sala de al lado y caminó en aquella dirección.
Kurenai y su hermana estaban de espaldas a la puerta, sentadas en dos confortables butacas. Cajas con hilo y aguja, y tejidos de varios colores estaban esparcidos por todo el lugar. Kurenai intentaba enseñar a Hanabi a coser.
-No es así Hanabi-sama, el punto no puede ser tan largo. –decía la sensei con la paciencia de una profesora experimentada.
-Ya te dije que no soy buena para éste tipo de cosas, eso va más con Hinata que conmigo.
-Toda mujer debe saber por lo menos lo básico en nociones de costura.
Unos ojos plateados como los de Hinata miraron hacia arriba con disgusto, demostrando toda la insatisfacción de la menor de los Hyuuga.
La risotada dulce y cristalina de Hinata eco por la sala, llamando la atención de Hanabi y Kurenai.
-Es bueno saber que mi hermanita no cambió nada mientras estuve fuera. –Dijo Hinata sonriéndoles a ambas.
Los ojos de Hanabi se abrieron, durante algunos segundos las hermanas se miraron, hasta que la niña saltó de la butaca y salió corriendo en dirección a Hinata.
-Ne-chan –dijo Hanabi precipitadamente–. Volviste. ¿Estás bien?
-Estoy bien Hanabi, no te preocupes.
-Pero tardaste tanto, pensamos que talvez aquel mercenario hubiese hecho algo contigo y no te dejase volver más a casa.
-Estoy bien Hanabi, no te preocupes; él no hizo nada conmigo.
La menor puso cara de no creerse aquello, más permaneció en silencio.
-Hinata-sama. –dijo Kurenai aproximando a su pupila y abrazándola-. Sé bienvenida de vuelta a tu hogar.
La Hyuuga mayor se sintió protegida en los brazos de aquella mujer que conocía de toda la vida, tenía tantas cosas que contarle a su sensei, ahora más que nunca necesitaba sus consejos. Pero en aquel momento todo podía esperar, lo único que importaba es que estaba en casa.
-Estoy feliz de haber vuelto. –susurró la chica contra el hombro de su sensei.
La puerta se abrió atrayendo la atención de las tres mujeres, Sasuke las miró con el rostro inexpresivo y se quitó la capa de nubes escarlata dejándola en el aparados al lado de la entrada, así como el equipaje que traía.
-Voy a verificar como fueron las cosas en el feudo en mi ausencia. Estaré de vuelta para la comida, quiero que mi baño esté preparado.
-Sí señor. –respondió Hinata.
Sin decir nada más el mercenario salió del lugar, dejando a las tres completamente solas.
-Detesto a ese hombre –dijo Hanabi con voz dura.
- ¿Estás realmente bien, Hinata-sama? –Preguntó Kurenai mirando atentamente el rostro de la chica-. ¿Ese hombre no te hizo nada malo?
La chica balanceó la cabeza negativamente.
-Debes estar cansada del viaje, déjame prepararte un baño; cuantas conmigo y con tu hermana en todo lo que necesites.
Kurenai colocó una de sus manos en los hombros de Hinata guiándola al pasillo, por un momento Hinata se permitiría olvidar todos los problemas y dolores de su corazón.
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Sasuke cabalgó por todo el feudo intentando mantener su mente enfocada en cualquier cosa que no fuese Hinata.
Verificó el cercado, las plantaciones de arroz, conversó con los labradores; todo parecía haber ido muy bien en su ausencia. Ahora que el feudo realmente era suyo tenía que dedicarse aún más a aquel lugar, quería que el feudo fuese creciendo sobre su comando, crear allí raíces, estar en aquel lugar pacífico olvidando que era un mercenario, olvidando las batallas por un tiempo, fingiendo ser un hombre común... Estando cerca de ella.
El rostro de Hinata no abandonaba su mente, el crepúsculo se aproximaba lentamente, aún así era como si el tiempo no hubiese pasado. El mercenario se sentía confundido y herido, como cuando había recibido la noticia de Hinata aquella mañana. Era frustrante estar en aquella situación, debería haber encontrado algo para decirle. Cualquier cosa hubiera sido más provechosa que aquel silencio. ¿Por qué Hinata estaba siendo de aquella manera? ¿Cómo podía decir que la noche anterior había sido un error si ella se entregó de tal forma? No había como esconder aquello. Sasuke sentía cuanto le había deseado ella también, se sintió feliz en saber que ella también le quería y ahora, una vez más, no podía aproximarse a Hinata.
¿Por qué actuaba de forma tan obstinada?, ¿Por qué no olvidaba definitivamente a Hinata y se procuraba otra? Conocía a tantas que con un simple chasquear de dedos estarían a su disposición. Más era inútil, continuaba deseando a Hinata con el mismo ardor y pasión de la noche anterior, incluso más. Ella parecía haber infectado su mente y su cuerpo, no podía quitársela de la cabeza, y deseaba que ella sintiese lo mismo, lo cual no pasaba.
Hinata estaba evitándole una vez más, dejando claro que no tendrían ningún tipo de relación que no fuese la de patrón-empleado, ella parecía aceptar eso fácilmente, ¿pero entonces por qué él no lo conseguía asumirlo de la misma manera?
Sentía rabia de sí mismo por haberse envuelto tanto con una mujer, golpeó los espolones con fuerza a los lados del caballo, que aumentó la fuerza del galope. Deseaba volver a la mansión sólo para verla y estar a su lado en silencio, contemplando sus movimientos, al mismo tiempo tenía ganas de irse y estar lejos de Hinata y todo lo que ella representaba. Se sentía perdido y detestaba eso.
La noche cayó por los campos, las luces débiles y doradas eran vistas por todo el valle, indicando donde estaban las casas simples de los labradores. El mercenario hizo que el caballo andáse de un lado a otro, sin saber que dirección tomar. Apretó las riendas con firmeza en sus manos e hizo al animal galopar en dirección a la mansión Hyuuga, no importaba donde fuese, la presencia de Hinata era constante en su mente, y lentamente comenzaba a percibir que también lo era en su corazón.
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Después de dejar el caballo en el establo, Sasuke se encaminó para la mansión. En el interior, todo estaba iluminado por la claridad dorada de las velas. Estaban poniendo la mesa en el comedor principal. Caminó por el largo corredor silenciosamente en dirección al cuarto que había tomado para sí.
La habitación estaba impecablemente ordenada, la ropa de cama estaba cambiada y olía levemente a limón, un alegre fuego crepitaba en la chimenea dejando el ambiente tibio. Hinata estaba sentada en la alfombra frente a la chimenea, con aguja e hilo cosiendo una de sus camisas. Sus largos cabellos negros descendían como una cascada por su espalda fina y delgada cubierta por una fina camisola de lino. La chica aún no notaba su presencia, estaba concentrada en el trabajo que estaba realizando.
Sasuke cerró la puerta tras de sí con cautela, Hinata continuaba absorbida en la costura, el mercenario sintió como sus manos hormigueaban de deseo por tocarla. Tenía la certeza absoluta de que más que nunca quería estar a su lado, verla realizar siempre aquellas tareas domésticas tan peculiares, abrazarla siempre que lo desease, como ocurría en aquel instante. Era terrible imaginar que tal vez aquel fuese un deseo solamente suyo, y que Hinata no desease lo mismo.
El mercenario se movió lentamente, no podía controlarse, no quería controlarse. Se agachó tras ella de forma silenciosa, moviéndose rápidamente. Sus brazos enlazaron a la chica, haciendo que ella se sentase en sus piernas. El corazón de Hinata saltó en su pecho, primero por el susto y después al percibir que estaba tan próxima a Sasuke.
El cuerpo de él era fuerte y rígido, le proporcionaba una sensación de seguridad y bienestar. Sabía que debía resistirse a aquello, pero no conseguía alejarse de aquel abrazo... No quería alejarse de ese abrazo.
- Sasuke-sama... –balbuceó la chica.
-Lo sé. –Respondió el chico en voz baja-. Sé que es errado, sé que no lo deseas, pero no soy suficientemente fuerte como para resistirme a ti, resistir tu presencia.
Sus ojos plateados se cerraron con fuerza, si continuaba oyendo frases como aquella, no sabía si conseguiría contenerse, se entregaría completamente a aquel hombre todas las veces que se lo pidiese.
Las manos del mercenario sujetaban sus muslos de forma posesiva, colocándolas una a cada lado de su cuerpo; después subieron por su rostro, acariciándolo.
Los labios de Sasuke estaban tan próximos de los suyos, sentía el hálito de él mezclado con su perfume masculino, una fragancia penetrante y deliciosa que turbaba sus sentidos. Hinata percibía que sus resistencias estaban cayendo por los suelos, no conseguía luchar contra el deseo que sentía por Sasuke, aún sabiendo que era errado deseaba que los labios del mercenario se posasen sobre los suyos de forma posesiva, como había hecho la noche anterior.
Las manos de la chica de orbes plateados subieron por la espalda ancha y musculosa del Uchiha, percibió sus ojos color ónice quedar turbados, estaban perdiendo el control. Con fuerza, Hinata agarró un puñado de cabellos negros creyendo que su corazón iba a explotar en cualquier momento, los labios de Sasuke rozaron los suyos, y todo terminó bruscamente cuando una voz llena de pánico llamó al mercenario a través de la puerta.
- ¡Sasuke-sama, venga rápido, por favor! –Llamó una de las empleadas.
El mercenario y Hinata se vieron de forma preocupada, con rapidez y delicadeza Sasuke quitó a Hinata de encima de su cuello y abrió la puerta corredera, encontrando a una mujer con el rostro libido y asustado.
- ¿Qué ha pasado? –preguntó el chico inmediatamente.
-Intrusos señor, están en la sala y exigen hablar con el señor inmediatamente.
Los ojos negros del Uchiha volaron en dirección a Hinata, que tenía el rostro pálido y los ojos abiertos. Una onda de preocupación tomó cuenta de su cuerpo, no importaba quien fuese, no haría mal alguno al feudo o a Hinata.
-Quédate aquí, Hinata.
Sin una palabra más, el mercenario salió para el pasillo seguido de cerca por la empleada.
Hinata no obedeció la orden de Sasuke, saliendo en su busca, los pasos del mercenario eran rápidos y firmes, y le llevaron directamente a la sala principal de la mansión.
Oyeron voces alteradas mucho antes de llegar al lugar.
- ¡Naruto, eres idiota!, ¿por qué me has seguido?
-No te estaba siguiendo, sólo iba al mismo lugar que tú.
Sasuke se encontraba al frente de sus mejores amigos de infancia, sus ojos brillaron peligrosamente.
-Naruto, Sakura, ¿qué es lo que estáis haciendo aquí? –La voz del mercenario era baja y peligrosa.
Hinata se paró tras Sasuke y observó la escena por encima de su hombro. Había una mujer de cabellos cortos y rosáceos y ojos color esmeralda que usaba una capa con nubes escarlatas igual a la de Sasuke. A su lado estaba un hombre de cabellos rubios y fulgurantes y unos ojos que brillaban como zafiros, su sonrisa era de mofa mientras miraba encaraba al mercenario. En su frente brillaba una bandana con el emblema de Konoha.
- ¡Sasuke-kun! –Gritó la mujer de cabellos rosáceos corriendo en dirección al Uchiha. Sus brazos enlazaron el cuello del chico, que no se movió-. ¿Qué está pasando Sasuke? Pediste alejarte de Akatsuki, ¿Por qué?
-Eso no es de tu incumbencia.
-Pero no puedes, ¿qué piensas que harás estando aquí y cuidando de un feudo?
El chico de cabellos negros no respondió la pregunta de la mujer, al revés de eso su mirada gélida se fijó en el hombre rubio que ya no sonreía.
- ¿Y que quieres aquí, Naruto?
-Lo mismo de siempre. –Respondió el shinobi rubio-. Llevarte de vuelta a Konoha.
-Pensé que ya habíamos resulto ese asunto anteriormente.
-Aún no has vuelto a Konoha. –Respondió Naruto-. Por lo tanto, no lo resolvimos.
-No voy a volver contigo.
-Eres un proscrito en casi todas las naciones Sasuke. Lo lamento, pero entonces tendré que llevarte a la fuerza; a ti y a Sakura.
La risa de mofa de Sakura eco por la sala de madera.
-No importa cuanto tiempo pase Naruto, continuas siendo el mismo. –Dijo la mujer de cabellos rosas.
-Vuelve a Konoha, Naruto –dijo el joven Uchiha-. Preocúpate con los asunto de un futuro Hokage.
-Estoy preocupándome con asuntos de un futuro Hokage.
Hinata no entendía quien eran aquellas personas, más tenía la impresión que de alguna forma estaban conectadas al pasado de Sasuke.
- Sasuke-kun, sentó tanto tu falta. –Habló Sakura, rozando sus labios con los del mercenario-. Sabes lo mucho que detesto estar lejos de ti.
-No hagas eso, Sakura –respondió el mercenario, alejando a la mujer.
Una vez más sus ojos recayeron sobre el rubio, un silencio incómodo se cernió sobre el lugar.
-No quiero pelear contigo de nuevo, Naruto. Pero si fuera necesario no tendré reparo.
-Nunca pierdes obstinación, ¿no es asÍ Sasuke?
-Iros los dos ahora; No os quiero aquí.
- ¿Por qué debería irme? –Preguntó el rubio-. Estoy en mi país, ya que éste feudo está en Konoha.
-Éste feudo es mío. – Sasuke.
-Fue lo que oí decir –respondió Naruto–. ¿Qué pretendes con esto, Sasuke?
Los dos hombres se miraron de forma peligrosa.
-Sasuke –dijo Sakura–. ¿Por qué insistes en quedarte en un lugar como éste?, o mejor dicho, ¿Por qué compraste éste lugar?
-Ya te he dicho que eso no es de tu incumbencia. Sakura. Vete ahora.
Los ojos esmeraldinos se abrieron al oír al mercenario hablar en ese tono de voz.
-No voy a salir de aquí sin ti. –Respondió Sakura obstinadamente.
-Ni yo –La siguió Naruto.
-Genial. –respondió el mercenario irritado-. Entonces esperad aquí hasta que se agote vuestra paciencia.
Sasuke le dio la espalda a ambos y se encaminó de vuelta al pasillo.
-Sasuke-sama... –Llamó Hinata, sintiéndose confusa.
¿Quién era aquella mujer que le había besado, y por qué no lo había resistido?
-Ven Hinata, no te preocupes con estos dos, son inofensivos.
Hinata siguió los pasos de Sasuke por el pasillo de vuelta al cuarto. Retorcía sus manos una contra otra nerviosamente, mientras su mente no dejaba de hacerse preguntas que no era capaz de hacer. Alguna cosa le decía que nada sería igual mientras aquellos dos extraños estuviesen en el feudo.
OoOoOoOoOoOoOo
En la sala principal, Sakura y Naruto permanecieron en silencio, viendo a Sasuke y a Hinata alejarse por el pasillo.
-No ha cambiado nada. –Comentó el rubio-. Y tú tampoco.
- ¿Quién es esa mujer que le acompaña, Naruto?
-No lo sé Sakura, pero debe ser alguien importante para Sasuke, ya que permite que ella esté cerca de él.
La mujer de cabellos rosados no respondió nada, pero sus ojos esmeraldinos se posaron sobre la espalda de Hinata con odio latente.
Continuará...
Nota de la autora: Yare Yare mina-san, no me matéis, volví. Siento muchísimo la demora del capítulo, pero mi computadora murió debido a un rayo, y hasta ahora he sobrevivido yendo y viniendo de la UTI. Lamento realmente la demora, estoy intentando ya ir adelantando los próximos capítulos para actualizarlos en breve.
Como podéis ver, después de muchos acontecimientos Naruto e Sakura aparecieron y podéis estar seguros de que muchas van a haber muchas sorpresas. Gracias por los increíbles reviews que recibí, y por haber sido agregada a los favoritos de mucha gente. Realmente no tengo como agradecerles. Espero que continuéis acompañando el fic, besos y ja neh :D
Nota de la traductora: ¡Hola! Aquí de nuevo con mis actualizaciones express; últimamente he tenido mucho tiempo, pero me temo que éste es el último capítulo que voy a poder traducir por el momento. ¿El motivo? La autora aún no ha sacado el capítulo once, así que todas vamos a tener que esperar a leerlo. Espero que seáis pacientes hasta entonces. Bueno, respecto a éste capítulo, quiero decirle a Hinata que se resista un poco más, Sasuke sigue siendo un patán después de todo. Después de ésta breve nota, paso a agradecer a todas/os los que me dejaron reviews: Adrifernan19, Megumi Yuu, viicoviic, sairiko, Crazy-ale-chan, hinatauchiha20, carrieclamp, carolina, Akanne Hygurashi, Mina-San86, gaahina-4e, anabell, Basi, Mari-Adri-chan Uchiha Hyuga, y Pheve-.-Chan. En fin, ¡un besito y saludos! Istha ~
