Disclaimer: Naruto no me pertenece, ¡Kakashi-sensei, sí!
¡Buena lectura!
16
Fueron llevados por pasillos sombríos y mal iluminados, candelabros colgaban en las paredes de piedras frías y húmedas. Chiharu dormía suavemente en sus brazos, la joven de pupilas perladas lo estrechó aún más entre sus brazos. Se sentía grata de que fuera aún tan pequeño y no se diese cuenta de lo que sucedía a su alrededor.
Tras ella, los pasos rítmicos y leves de Deidara anunciaban su repugnante presencia. La mente de Hinata trabajaba de forma muy rápida. No sabía dónde se encontraba ni si estaba muy lejos del feudo Hyuuga, pero sabía que necesitaba escapar de allí lo más rápido posible…
El lugar -como notó la joven- era inmenso. Pasaron por una infinidad de pasillos que parecían entrelazarse entre sí, como en un laberinto cada vez más oscuro. Ella halló que aquel lugar lúgubre combinaba perfectamente con la personalidad de Deidara, el rubio Akatsuki realmente debía sentirse como en casa allí.
Algunos pasos más y Hinata se sintió apreensiva. Ya no conseguía distinguir muy bien el camino que había recorrido hasta llegar allí, sabía que el Shinobi estaba haciendo aquel largo camino con el propósito de confundirla, mandando un mensaje sin palabras, de que huír de allí sería una tarea ardua en caso de que lo intentase.
Pararon frente a una inmensa puerta de madera que casi se caía a pedazos, el lugar recordaba más a una fortaleza que a un castillo. Deidara abrió la puerta con gran estruendo. Dentro, Hinata vio una gran cama con dosel de madera, una chimenea encendida, una mesa con algunas frutas y toallas limpias; el suelo era de piedra y el frío se infiltraba por los pies gélidamente, no había ninguna alfombra para aplacar aquella detestable sensación.
Hinata circuló por el cuarto, sentía un gusto terrible en la boca, sus manos sudaban y temblaban. No osaba mirar a Deidara, sentía tanto enojo por aquel hombre, tanta rabia… No estaba acostumbrada a aquellos sentimientos extremos de aversión, por eso sabía que no podía descontrolarse o perder la cabeza; de ninguna manera eso la ayudaría a escapar de allí.
-Al fin solos –Brincó Deidara con una inmensa sonrisa cubriéndole el rostro.
Los ojos perlados de Hinata se clavaron en el rostro sonriende de Deidara, una ansia de vómito barrió su estómago de modo convulsivo. El mal gusto en su boca aumentó, quería tener algo más en las manos que pudiese herir a aquel hombre. Su cuerpo hervía de rabia.
-No pareces feliz, querida –Los ojos azules de Deidara brillaron de forma gélida.
-Eres repugnante –Exclamó Hinata.
Su sonrisa aumentó en sus labios rosados.
-Vas a cambiar esa opinión respecto a mi, Hinata, aunque tenga que forzarte.
La joven no respondió, simplemente giró el rostro bruscamente para no tener que mirar a aquel ser repugnante.
-Bien –Continuó Deidara como si se estuviese divirtiendo mucho-. Este es tu nuevo cuarto. Espero que lo aprecies. No hay muchos sirvientes en este lugar, pero espero que tengas paciencia, será sólo por un tiempo.
Hinata trató de ignorar las palabras que entraban en sus oídos, percibió como un viento frío agitaba sus cabellos, miró en aquella dirección y vio una ventana clavada en la roca; se preguntó si estaría muy lejos del suelo.
Deidara caminó alegremente por el aposento y depositó la pequeña bolsa de ropas de Hinata sobre la cama.
-Espero que no estés pensando en huír –Comentó el rubio, notando la dirección en la que los ojos de Hinata estaban volteados-. Si saltases por la ventana probablemente la caída te mataría, abajo sólo hay una vieja fosa llena de animales hambrientos.
Hinata sintió la pequeña esperanza que calentaba su pecho desaparecer, como una flor marchitarse. Aún así, no podía desistir; por el bien de Chiharu.
-Este lugar era una fortaleza años atrás –Explicó el Akatsuki-, contruída entre rocas, es muy difícil traspasar sus muros y defensas. Los pasillos son mi parte favorita, construídos de forma que confunden a las personas. Yo mismo tuve gran trabajo para aprender a caminar libremente por ellos. Créelo, Hinata, tus oportunidades de huír son mínimas.
Algo helado y pegajoso se escurrió por la columna vertebral de la joven, que sabía que sus oportunidades eran escasas, aunque aún así necesitaba intentarlo, aunque fallase. Lo intentaría una y otra vez hasta conseguirlo.
-Hay un banquete esperándonos en la sala principal, toma un baño y vístete con algo lindo; eres mi invitada especial.
-¡No quiero cenar contigo! –La voz de Hinata era firme.
-Sí lo harás, o pasarás hambre. A partir de hoy sólo comerás cuando yo coma, tu vida dependerá exclusivamente de mí, hasta que esté harto de tu presencia.
Los ojos gélidos y azules de Deidara se clavaron en el bebé adormecido en los brazos de la Hyuuga, que sintió su estomago dar un vuelco. No podría soportar seguir viva si algo le pasase a Chiharu.
-Sólo nos libraremos de ese pequeño inconveniente –Dijo Deidara, apuntando en dirección a Chiharu.
-¡No vas a tocar a mi hijo!
Hinata estrechó al pequeño entre sus brazos con un poco más de fuerza, con lo que el bebé despertó y comenzó a llorar intensamente.
-¡Sakura! –Gritó Deidara, visiblemente molesto por el llanto.
En un instante, la pelirosa entró en el cuarto, como si durante todo aquel tiempo hubiese estado oyendo tras la puerta. Sus ojos verdes estaban opacos. Paró fente a Hinata sin mirarla, como si esperase una orden.
-¡Quítale al niño! –Ordenó Deidara fríamente.
Sakura dio un paso en dirección a la joven madre, que intentó luchar con todas sus fuerzas para mantener a su hijo con ella, pero aún esforzándose al máximo, fue inútil, pues a pesar de no aparentarlo, Sakura era muy fuerte.
La joven de orbes perlados no lo percibió, mas gruesas lágrimas se escurrieron por su rostro en el momento en que la pelirrosa tomó a su hijo en brazos. Chiharu continuaba llorando sis calmarse.
-¿Qué vas a hacer con mi hijo? –Preguntó Hinata nerviosa, sintiendo el miedo devorar sus entrañas-. No puedes matarlo…
-No voy a matarlo –Cortó Deidara-, porque tiene una herencia sangüinea extremadamente rara. No serán pocos los que se interesen por el hijo de Uchiha Sasuke, principalmente sus enemigos. Ciertamente, conseguiré una buena suma por él.
-¡No puedes vender a mi hijo!
La bofetada golpeó de lleno en la cara de Hinata, haciendo que su cabeza se torciese bruscamente para un lado. Inmediatamente sintió el rostro de la sangre en su boca, sus piernas temblaban incontrolablemente. La Hyuuga irguió nuevamente el rostro sintiendo el labio cortado, y sus cabellos negros cayendo por su rostro.
La mano de Sakura continuaba erguida amenazadoramente.
-No te mato en este instante –exclamó la pelirosa–, porque espero que Deidara te haga sufrir mucho más en vida…
-Si vuelves a tocar a Hinata, Sakura, te mataré.
-Como quieras –Respondió la mujer de ojos esmeralda-. Pero le debía una de esas…
Los ojos gélidos de Deidara recayeron sobre Hinata.
-Cuida de esa herida, te estaré esperando en media hora para comer conmigo. Sin excusas.
Hinata trató de correr en dirección a la pelirosa para rescatar a su hijo, pero Deidara la empujó lejos, y sin decir ninguna palabra más, ambos Akatsuki dejaron el cuarto, cerrando la puerta con llave.
La Hyuuga gritó para que le abriesen la puerta, estampó sus puños contra la madera hasta que estos se le durmieron y comenzaron a sangrar.
La desesperación tomó cuenta de su ser…
&
Del otro lado del pasillo mal iluminado, Deidara y Sakura estaban parados, ignorando los gritos de Hinata y Chiharu.
-Haz que esa criatura pare de llorar –Ordenó Deidara.
-Debe tener hambre.
-Entonces dale algo para que se calle –Respondió el rubio-. Alguien de confianza ya viene de camino para llevárselo.
-¿Vas a venderlo?
-Lógico, ¿Crees que voy a criar al hijo del desgraciado de Sasuke? No te preocupes, Sakura, también tendrás oportunidad en la subasta que haré por el pequeño. Es lo más cerca de Sasuke que llegarás.
Los ojos esmeraldinos de Sakura brillaron con odio.
-Estás equivocado, Deidara. Ahora que Sasuke piensa que la perra Hyuuga lo traicionó, vendrá a pedir consuelo en mis brazos.
-Te gusta engañar, ¿no? Bien, haz lo que quieras, sólo calla a esa criatura.
Sin decir nada más, Deidara le dio la espalda a Sakura y se adentró por el corredor, con su capa de nubes escarlatas moviéndose fantasmagóricamente.
Sakura continuó parada por algunos segundos en el pasillo, intentó calmar al niño que continuaba llorando entre sus brazos.
-Vamos, para de llorar –Susurró la pelirrosa de forma enfermiza-. Te pareces tanto a él…
&
Naruto entró silenciosamente por una de las ventanas que circundaban la mansión del feudo Hyuuga. Una bruma suave se deslizaba sobre el césped mientras la luna en forma de hazada recorría el cielo de la madrugada. No le había gustado para nada recibir el sapo mensajero de Hanabi, sabía que la chiquilla no lo llamaría sin tener realmente un motivo muy fuerte. Por eso marchó lo más rápido posible. La vieja Tsunade no estaría para nada contenta al saber de su desaparición a la mañana siguiente. Mas, tenía un terrible presentimiento de que algo estaba muy mal, y aquella sensación era cada vez más fuerte mientras profundizaba en las sombras de la mansión Hyuuga.
Sus pasos resonaban en el piso de madera, todo estaba en silencio, pero la ausencia de ruidos nocturnos sólo hacia que las cosas estuviesen aún más extrañas en opinión de Naruto. El feudo parecía abandonado, como si no hubiese nadie durmiendo allí en ese momento.
El portador del Kyuubi apretó el paso yendo en dirección al cuarto de Hinata y Sasuke. Allí también había silencio, parecía todo normal, mas las sensaciones de incomodidad del rubio aumentaron a tal intensidad que no pudo ignorarlas. Trató de abrir la puerta corredera pero su pie chocó contra un pequeño bulto que hasta aquel momento no había percibido en el suelo, frente a la puerta.
El bulto se movió lentamente, y de en medio de los metros de tejidos salío Hanabi, con los ojos perlados muy abiertos, encarando encima de sí el rostro bronceado de Naruto.
-Chiquilla –Preguntó el rubio, confuso-, ¿qué haces durmiendo frente a la puerta del cuarto de Hina-chan?
-Viniste –Exclamó la menor de las Hyuuga con un hilo de voz.
El nerviosismo contenido en la voz de Hanabi hizo que Naruto quedase en alerta. Ahora tenía la certeza que las cosas no estaban ni un poco bien en el feudo. Naruto bajó hasta quedar arrodillado, sus ojos color de zafiro quedaron a la altura del rostro de Hanabi. Parecía muy apreensiva, su cara hinchada como si hubiese llorado hasta dormirse, y el cabello despeinado que le daba un aire infantil. Observaba a Naruto buscando alfo que no sabía decir que era.
-¿Qué está pasando? –Preguntó el rubio, ahora también en voz baja.
-Hinata se ha ido –Se desahogó Hanabi-. No sé el por qué… Se llevó a Chiharu con ella, no conseguí oír su conversación con Sasuke… mas ella dijo que no quería estar más con él, que no volvería…
-¿Estás segura de lo que me dices? Esa no parece tu hermana…
-Estoy segura –Hanabi respondió, valientemente-. Lo ví todo, ella se fue con un rubio de cabello largo que usaba una capa con nubes rojas, igual a la de Sasuke… Yo… Pensé que Sasuke iba a pelear con ella, traerla de vuelta, pero no hizo nada… Sólo se encerró en el cuarto, dijo que no iría tras ella…
El cerebro de Naruto trabajaba muy rápido, intentando colocar en toda la información que Hanabi le pasaba. Tenía certeza absoluta que el rubio al que ella se refería era Deidara, pero ¿por qué se había llevado a Hinata, y por lo visto sin resistencia? No tenía sentido… ¿por qué Sasuke no lo había impedido?
-Te mandé el mensaje –Continuó Hanabi- porque no sabía qué hacer. Sasuke no quiso explicarme nada… Creo que está pensando en dejar el feudo…
-¿Por eso estabas durmiendo en su puerta?
Aún con la débil iluminación producida por la luna sobre el pasillo, Naruto pudo ver el rostro de Hanabi sonrojarse. Encontró esto divertido: una chica como ella pensado que dormir frente a la puerta de Sasuke conseguiría impedir irse en caso que él lo hubiese decidido.
Realmente le gustaba su forma de pensar.
-Entiendo –respondió e rubio con voz calma, tratando de calmar a la Hyuuga-. Voy a entrar al cuarto a hablar con Sasuke. Ve a tu cuarto y duerme; mañana cuando despiertes, tu hermana estará de vuelta…
-No me prometas algo que no puedes cumplir… Mi padre siempre prometía cosas, y…
-No soy tu padre, Hanabi, y si estoy diciendo que traeré a Hinata de vuelta, puedes creerme.
Los ojos perlados de Hanabi lo sustetaron por un largo instante la mirada azul de Naruto. Trató de encontrar alguna vacilación, mas no había ninguna. Estaba plenamente convencido de lo que prometía, y de alguna forma, eso la calmó.
-Está bien –Asintió Hanabi, levantándose-, voy a mi cuarto.
Naruto puso uno de sus inmensas y típicas sonrisas, y dejó a la chica seguir por el pasillo. Ya casi había desaparecido, cuando le llamó una vez más:
-¿Naruto?
-¿Qué?
-Dile a Sasuke –Comenzó Hanabi, avergonzada- que no quiero que se vaya. Ya no siento rabia de él… Yo…
-Puedes estar tranquila, chiquilla; se lo diré…
Hanabi asintió con un movimiento de cabeza y desapareció en la esquina del pasillo. Los ojos color zafiro de Naruto miraron con dureza la puerta del cuarto frente a él. Una vez más la sensación de incomodidad barrió su estómago. Estaba seguro que la conversación que tendría con Sasuke no sería agradable.
&
Naruto abrió la puerta del cuarto. Todo estaba ordenado, el fuego medio y anaranjado brillaba en la chimenea de piedra. Sasuke estaba sentado en una butaca de respaldo alto, con su maleta hecha a sus pies. El rubio sólo podía visualizar el perfil de su amigo, mas no gustó ni un poco de lo que vio.
-Vete –Ordenó Sasuke-. No quiero que te entrometas más en mis problemas.
-Sasuke...
-Esta vez no no voy a oírte, Naruto. Si no sales de aquí ahora, patearé tu maldito culo hasta la salida.
Naruto quiso hacer la gracia con la última frase de Sasuke, pero no lo hizo. Podía sentir la rabia de su amigo invadiendo el cuarto, dejando el aire tan cargado que era difícil de respirar. El rubio respiró hondo intentando desnubilar su mente. Necesitaba mantener la calma; prefirió ir directo al grano:
-¿Por qué la dejaste ir con Deidara?
Inmediatamente, el rostro de Sasuke se clavó sobre Naruto, que percibió que su amigo tenía activado su linaje sanguíneo; sus ojos escarlatas brillaban diabólicamente a la luz del fuego.
Pero su voz estaba extrañamente contenida cuando le respondió:
-Porque ella así lo quiso.
-¡No puede ser! –Respondió Naruto-. Estás hablando de Hinata, ¿cómo iba a querer irse con Deidara? ¡Ella te amaba!
-¿De verdad?
-Sasuke, idiota, ¿cómo has podido dudar de eso? –Gritó Naruto.
Los ojos de Sasuke flamearon mientras obserbana a su amigo descontrolarse. Naruto estaba muy próximo, aguantándose por un hilo muy fino, queriendo pelea; esa era la manera más fácil de convencer a alguien que tenía.
-Ella no me amaba, Naruto. Ela não me amava Naruto, ¿y no podría, no? No paso de un mercenario que le robó todo lo que apreciaba.
-Diciendo todas esas tonterías no pareces el Sasuke que yo conozco –Respondió Naruto-. Necesitas confiar en ella, Sasuke. Hinata nunca te abandonaría por voluntad propia.
-¡Se llevó a mi hijo! –Explotó el Uchiha-. Ella salió por la puerta cargando a mi hijo en brazos y siguiendo a Deidara. ¿Cómo me puedes decir que una mujer así me ama?
Sasuke encaró a Naruto, deseando en aquel momento que el rubio perdiese la cabeza y le diese un puñetazo. Sentía el odio corriendo por sus venas como ácido, haciendo que le fuese difícil pensar, difícil respirar. Nunca se había sentido de aquella manera antes. Era como si estuviee herido, mas no había sangre, dolía, pero no sabía decir dónde. Quería verter todo su odio en alguien.
Giró su rostro, incapaz de continuar con aquella conversación. No quería decir nada más, explicar nada, pensar nada. El rostro sonriente de Hinata volvía a su mente en una espécie de tortura particular. Comenzaba a sentir ganas de golpearse a sí mismo.
-Vete, Naruto –Continuó Sasuke, bajando el tono de su voz-, no tienes nada que hacer aquí.
-No me voy a quedar quieto sabiendo que Hina-chan puede necesitar ayuda.
-No lo entiendes –Exclamó Sasuke, pasándose las manos por los cabellos negros y ya bastante despeinados-. Todo indica que ella me estaba traicionando, lo admitió… No puedo ir tras ella.
-¿Por qué no? –Preguntó Naruto.
El sharingan se clavó en el rostro del rubio. Después de algunos segundos, Sasuke vovió a mirar al fuego que crepitaba en la chimenea; no conseguía seguir sentado. Se levantó y dio una vuelta por la habitación. Durante todo ese tiempo, los ojos azules de Naruto seguían a Sasuke.
-A ti nunca te han traicionado…
Las manos del portador del Kyuubi volaron en dirección al cuello de la camisa de Sasuke. Naruto le encaró, muy prócimo a su rostro, pero cuando su voz sonó, esta era calmada y con una pequeña nota de tristeza:
-¿Eso crees? –Preguntó Naruto-. ¿Entonces cómo crees que me sentí cuando Sakura me contó que te estabas acostando con ella?, ¿Cómo crees que me siento sabiendo que la única mujer que he amado sólo tiene ojos para ti? No importa lo que haga o cuántas veces lo intente. Ella no me mira, no piensa en mí. Y no consigo odiala; ni a ti.
Naruto soltó la blusa de Sasuke, como si sintiese asco de estar tocándole. Sus manos se cerraron en puños cerrados, y el moreno percibió que Naruto apretaba sus dientes con la mandíbula cerrada. Casi hacía una fuerza sobrehumana para controlarse.
-Deberías ir tras Hinata –Continuó el rubio de espaldas a Sasuke-, aún si ella realmente te a traicionado… Aunque ella no te ame, -cosa que dudo-, debes ir tras ella, porque la amas. Porque esa es la verdad.
Sasuke no respondió nada, detestaba tener aquellas conversaciones sobre sentimientos con Naruto. Aún sintiéndose pésimamente, él sabía que su amigo estaba en lo cierto.
-Voy a estar afuera –Continuó el rubio-. Te voy a esperar, y si no apareces iré tras Hinata yo solo.
Sin decir nada más, Naruto salió del cuarto pisando duro y cerrando la puerta corredera a su espalda.
Sasuke se quedó solo en el cuarto, pensando en las palabras de su amogo. Sabía lo que tenía que hacer. Dio un paso en dirección a la puerta mientras colocaba en su vaina a Kusanagi.
&
Afuera, Naruto estaba parado con las manos tras la cabeza, mirando el cielo nocturno, perdido en sus pensamientos. Sin embargo cambió de postura cuando percibió que Sasuke se aproximaba.
-Naruto –Llamó Sasuke, el rubio miró en su dirección-, ¿es por eso que siempre me has perseguido?, ¿por eso siempre quisiste que volviese a Konoha?, ¿porqué era lo mejor?
-Eres mi amigo –Respondió el rubio-. Me importas.
Sasuke asintió.
-Es mejor que nos vayamos. La fortaleza donde Deidara se encuentra está lejos de aquí…
Sin decir nada más, ambos comenzaron a correr mezclándose con la oscuridad de la noche.
&
Hinata estaba sentada en una silla de madera con respaldo alto, la comida de su plato permanecía intocada El corte en su labio provocado por Sakura ardía intensamente, pero no le importaba. Deidara se sentaba frente a ella, apreciando la comida. Escondida en las sombras de una de la paredes, Sakura permanecía simplemente con los brazos cruzados observando la escena.
-No es muy inteligente de tu parte no comer, Hinata –Comentó el Akatsuki-. No te dejaré morir de hambre. Si es necesario, yo mismo te meteré la comida por la garganta.
-¿Dónde está mi hijo?
-Ya te dije millares de veces que no te preocupes, no voy a matar a ese niño asqueroso. Aunque ganas no me faltan.
Deidara volvió su atención a su plato de comida, y Hinata miró una vez más a su alrededor. Se encontraba en un inmenso salón de piedra, las ventanas eran altísimas y había una única salida: la puertas de entrada dobles que estaban tras Deidara. Hinata pensó varias veces en salir corriendo, mas sus oportunidades eran mínimas con Sakura y Deidara allí presentes. Si por lo menos tuviera una oportunidad de ir algún lugar sola…
-Necesito ir al baño –Pidió Hinata.
Los labios rosados de Deidara se abrieron en una sonrisa fría.
-Hermosa tentativa, Hinata –Respondió Deidara-, pero es exactamente por ese motivo que Sakura está aquí. Como ves soy un caballero, y ella podrá acompañarte a los lugares donde la educación no me permite entrar. ¿Quieres que llame a Sakura para que te acompañe al baño?
El rostro de Hinata se viró bruscamente en dirección a la pared. Las lágrimas subieron a sus ojos, pero ella no dejó que se derramasen; no frente a Deidara.
-Fue lo que pensé –La voz de Deidara tenía un tono de burla innegable.
Hinata estaba desesperada por saber dónde estaba su hijo, no podría soportar más aquella situación.
-No pongas esa cara –La voz del rubio perforaba sus oídos como una tortura lenta-, después de acostarme contigo, te garantizo que vas a olvidarte muy rápido del idiota de Sasuke.
La sonrisa del rubio se tornó más radiante. Entonces, Hinata oyó sonidos fuera del salón. Parecía que había personas corriendo, los murmullos llegaban hasta allí de forma ahogada, mas fueron suficientes para aplacar el humor de Deidara.
-¿Qué está pasando? –Preguntó el rubio, irritado-. Sakura, ve a ver qué…
Deidara no pudo terminar la frase, cuando las puertas dobles del salón se abrieron, revelando a dos figuras. Los ojos perlados de Hinata se clavaron inmediatamente en Sasuke, y no pudo contener el impulso en su corazón ni el alivio que la invadió.
Él estaba allí parado, al lado de Naruto, su espada desenvainada estaba sucia de sangre, así como sus ropas y manos. Sus ojos escarlata indicaban que tenía su herencia sanguínea activada.
Deidara se levantó y se puso delante de los dos invasores, mas no fue él quien quebró el silencio del recinto.
-Sasuke –Llamó Sakura suavemente-, ¿qué estás haciendo aquí?
-No te entrometas –Respondió el Uchiha-. Ignoraré tu presencia, no quiero saber qué es lo que estás haciendo aquí. Este asunto no te atañe.
-Eres más estúpido de lo que imaginé, Sasuke –Esta vez la voz de Deidara no era tan confiada-, ¿aún no has conseguido entender que Hinata no te quiere?
-Debí haberte matado hace mucho tiempo –Respondió Sasuke.
Todo pasó muy rápidamente después de eso: Sasuke se lanzó en dirección a Deidara con su espada en un puño, Sakura trató de correr en dirección a ambos, pero los brazos de Naruto la tomaron de forma imperiosa, impidiendo que se moviese con facilidad. Hinata se levantó de un salto, corriendo hacia uno de los lados del salón. Su corazón latía descompasado, no quería ver a Sasuke lastimado…
Kusanagi descenció sobre Deidara, que la desvió una vez. Al segundo golpe, un Kunai surgió en las manos del rubio, que de esa forma consiguió desviar los ataques de Sasuke con mayor facilidad.
Hinata aplastó su espalda contra la pared, sus ojos estaban fijos en la lucha: ambos hombres luchaban muy bien, sus movimientos eran rápidos y precisos. Notó que Sasuke tenía un feo corte encima de su ojo izquierdo y como sangre escurría por un tajo hecho en el brazo derecho de Deidara.
Sasuke forzó aún más sus golpes, el sonido de las armas chocando rimbombaba en el gran salón, ecoando por las inmensas paredes de piedra. Irguió una vez más su espada, y esa vez Deidara no tuvo tiempo de defenderse. El golpe le dio de lleno, haciéndole un corte profundo en el tórax. El moreno paró de atacar y observó a su enemigo, que se tambaleó hasta la mesa y dejó su cuerpo descansar levemente sobre una silla. Sus ojos gélidos encaraban a Sasuke.
-Te voy a perdonar la vida –Dijo Sasuke, apuntando su espada a la garganta de Deidara- si sales de aquí ahora y nunca más te acercas a mí, a Hinata o a mi hijo.
Los labios de Deidara se abrieron en una sonrisa ensangrentada. De repente se estaba carcajeando:
-Sasuke –Se rió Deidara-, ¿cuándo vas a aprender a no dar oportunidades a tus enemigos? Debería haberte matado cuando tuve oportunidad.
El Uchiha se puso una vez más en pose de ataque, mas Deidara ya no estaba en la silla al lado de la mesa. En un movimiento rápido, el Akatsuki tomó a Hinata como rehén, manteniendo un Kunai en el cuello de le chica. Sasuke se quedó sin hacer nada.
-Desgraciado –Bramó Naruto aún sosteniendo a Sakura en brazos.
-Ahora Sasuke, suelta la espada.
Por un momento, la mano de Sasuke permaneció aguantando a Kusanagi, los ojos perlados de Hinata estaban fijos en el rostro del Uchiha, pidiendo silenciosamente que él no soltase la espada, mas él no la miraba a ella.
-Suelta la espada o la degüello delante de ti –Afirmó Deidara.
La mano pálida del Uchiha dejó caer la espada al suelo con un tañido metálico.
-Muy bien –Continuó el Akatsuki-, estoy completamente decepcionado con tu presencia aquí esta noche, Sasuke. Siempre estás jodiendo mis planes, pero esta va a ser la última vez que lo hagas.
En un movimiento aún más rápido, Deidara empujó a Hinata con brusquedad hacia delante. La joven se desequilibró y cayó al suelo. Sasuke corrió en su dirección para ayudarla, pero entonces percibió como lentamente, Deidara venía en su dirección con un kunai levantado en su mano. Se preparó para recibir el golpe, mas este no llegó.
En el último segundo, Sakura había escapado del abrazo de Naruto y colocado frente a Sasuke. El kunai de Deidara atravesó hasta el mango el pecho de la pelirosa, manchando completamente su blusa de sangre. El grito de Naruto resonó en el gran salón.
Sin perder tiempo, Sasuke levantó a Kusanagi del suelo. Deidara miró en su dirección, completamente desarmado. En sus ojos azules se reflejaba el miedo. La espada de Sasuke descendió con precisión sobre el cuello del Akatsuki y su cabeza rodó y su tronco cayó al suelo inherte.
El rostro preocupado del moreno se volteó en dirección a Naruto, el portador del Kyuubi. Aguantaba a Sakura en brazos y había retirado el kunai. Intentaba con sus propias manos parar la hemorragia en el pecho de la pelirosa.
-¡Sakura! –La llamó Naruto, desesperado-. ¡Abre los ojos!
El Uchiha se agachó al lado de Naruto y tomó con delicadeza una de las manos de Sakura, gentilmente. Lentamente, los párpados de la joven se irguieron revelando sus ojos esmeraldinos.
-Sasuke –Susurró la Haruno. Un hilo de sangre se escurrió por su boca.
-No hables –Pidió el moreno.
-Necesito llevarte con Tsunade –Exclamó Naruto aún con sus manos sobre la herida ensangrentada-, no sé si es una herida mortal, o…
-Sasuke –Llamó Sakura-, ¿estás bien, no te lastimaste?
-Estoy bien.
-Qué bien –Repitió la pelirosa, sonriendo débilmente-, me siento feliz por haberte ayudado.
Los ojos esmeraldinos de Sakura se cerraron de nuevo. Sasuke encaró el rostro preocupado y sombrío de Naruto.
-Llévala con Tsunade –Ordenó el moreno-, estoy segura que ella cuidará de Sakura mejor que nadie. No va a dejar que su pupila muera… Cálmate, se pondrá bien.
-¿Y tú y Hinata?
-No te preocupes por mí, voy a llevarla a casa.
-Pero… -Quiso protestar Naruto.
-No me discutas, llevate a Sakura de aquí.
Sin perder el tiempo, el rubio se levantó cargando a la pelirosa con cuidado. Sasuke colocó la mano derecha sobre el hombro de su amigo.
-Cuando las cosas estén mejor –Dijo Naruto-, te iré a visitar al feudo.
Sasuke aceptó con un asentimiento de cabeza, y observó a Naruto darle la espalda y salir corriendo por las puertas dobles.
Un silencio inmenso y opresor recayó sobre el salón. Sasuke sabía que no estaba preparado para aquel momento, aún así, el Uchiha se giró para mirarla. Los ojos perlados de Hinata estaban abiertos y lágrimas se escurrían por su rostro. Por un instante, el moreno deseó que la joven se lanzase a sus brazos, mas ella no lo hizo. Con cautela, Sasuke se aproximó.
-¿Estás bien? –Preguntó– ¿No estás herida?
-Estoy bien… -Respondió Hinata con un hilo de voz- pero tú estás herido.
El moreno observó un corte en su brazo que hasta ahora no había percibido. Intentó limpiar su rostro con la mano, pero tuvo la certeza de que no lo había consiguido del todo. Desactivo su sharingan y siguió mirando a Hinata.
-No te preocupes por eso –Informó al fin Sasuke, refiriéndose a sus heridas.
Hinata aceptó, y sus ojos se desviaron de Sasuke y se posaron sore el cuerpo de Deidara. Sintió una ánsia de vómito tremenda. El moreno siguió la mirada de la Hyuuga, y sintió como se le apretaba el corazón; no quería saber en lo que ella estaría pensando.
-No me arrepiento de haberlo matado –Concluyó el Uchiha.
Hinata volteó para hacer frente a Sasuke, quería que la abrazase y dijese que todo estaba bien, pero lo más probable era que él no la perdonara por haberlo engañado. Debía sentirse muy agradecida por el simple hecho de verlo a salvo. Sabía que nada solucionaba disculparse, aún así las palabras salieron de sus labios.
-Lo siento mucho…
-¿Por qué?
-Si hubiese alguna otra forma no te habría mentido.
Los ojos ónix de Sasuke permanecieron sobre Hinata, que desvió el rostro para seguir hablando:
-Deidara envenenó a Chiharu, dijo que era para escoger a quién amaba más. Dijo que sólo me entregaría el antídoto si te repudiaba y lo seguía… Sé que eso ahora da igual… pero no puedo arrepentirme por haber salvado la vida de mi hijo… aunque por eso me odies.
-¿Crees que te odio?
-Te engañé –Respondió Hinata–, desprecié tus sentimientos por mí.
La morena fue incapaz de continuar hablando, sus ojos se volvieron hacia el suelo. No conseguía seguirle mirando. Los amaba de forma tan intensa...
Los dedos de Sasuke se posaron en la quijada de Hinata delicadamente. Levantó el rostro de la joven, obligándola a mirarle.
-Hiciste lo que consideraste correcto –Dijo el Uchiha-. No puedo odiarte por eso… Realmente no puedo.
-Sasuke...
Hinata no supo que decir quién tomó la iniciativa al darse el abrazo, pero no le importó. Su rostro tocó el pecho de Sasuke y aspiró su pergume tan conocido y adorado. Sus manos se agarraron a sus hombros con desesperación. No quería separarse de él nunca más, no podía vivir sin Sasuke. Era verdad que él la había herido y robado cosas muy importantes, pero en compensación él le había dado mucho más de lo que un día soñó tener. La había hecho feliz.
Las lágrimas subieron a sus ojos y descendieron con facilidad por sus mejillas ya manchadas.
-¿Qué pasa? –preguntó Sasuke, preocupado-. ¿Por qué estás llorando?
-No sé dónde está Chiharu…
-Cálmate, te prometo que lo encontraremos.
&
Sasuke y Hinata recorrieron juntos los pasillos de la fortaleza. No había shinobis allí, lo que indicaba que Deidara realmente había creído que allí no sería molestado.
Encontraron a Chiharu durmiendo en una precaria cuna de madera, en un cómodo anexo de la cocina. Las viejas empleadas no se opusieron a entregar el pequeño a Hinata. Sabían que ella era la verdadera madre y sólo estaban cumpliendo órdenes. No demostraron ningún sentimiento cuando recibieron la noticia de la muerte de Deidara. Las sirvientas simplemente tomaron sus cosas y dejaron la fortaleza.
Hinata apretó delicadamente a su hijo en brazos. Chiharu dormía profundamente y parecía muy cansado. La joven de orbes perlados se sentía como saliendo de una pesadilla que había durado noches sin fin.
-Quiero ir a casa –Susurró Hinata.
Sasuke asintió y se llevó a Hinata y a su hijo de aquel lugar horrible.
&
El feudo Hyuuga quedaba casi a cuatro kilómetros de la fortaleza donde Deidara se había refugiado. Sasuke podía recorrer fácilmente corriendo aquel trayecto, pero no podía cargar a Chiharu y a Hinata al mismo tiempo, por eso fueron a pie.
Varias veces el moreno le preguntó a Hinata si no le gustaría parar y descansar un poco, pero ella siempre se negaba , sonriendo y diciendo que le gustaría llegar lo más rápido posible al feudo.
Sasuke asentía silenciosamente. Se sentía aliviado de ver a Hinata sontiendo gentilmente como si nada hubiese sucedido. Parecía determinada a dejar la figura de Deidara y todo el horror que había pasado atrás. Era mucho más fuerte de lo que demostraba.
Por algunos instantes los ojos ónice de Sasuke se oscurecieron recordado el cuerpo inherte de Deidara, no demoraría mucho hasta que Akatsuki supiese de su muerte. Se había colocado en una situación delicada, pero en aquel momento se sentía tan bien en tener de vuelta a su esposa y a su hijo, que no conseguía preocuparse demasiado.
La madrugada avanzó mientras Hinata y Sasuke caminaban de vuelta a casa. El azul oscuro de la noche, lentamente dio espacio al verde claro y varios tonos de amarillo, rosa y naranja de la aurora… Un nuevo día comenzaba, y el feudo Hyuuga estaba cerca.
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Hanabi estaba sentada, su cabeza recostada en el vidrio de una de las ventanas de la sala que daban al jardín principal de la mansión. Sus ojos perlados estaban fijos en el vidrio de una de las ventanas de la sala, oteando el horizonte. Nada se movía a excepción de los insectos que vivían sus vidas tranquilamente.
La menor de las Hyuuga suspiró, tratando de contener las ganas de llorar… Era un insulto que hiciese tan buen día cuando ella se sentía extremadamente mal. Quería saber dónde estaban su hermana, Sasuke, su sobrino y Naruto. ¿Por qué siempre tardaban tanto en volver? Intentaba borrar de su mente todas las cosas malas. Una sombra silenciosa se colocó a su lado, la chica sabía, sin necesidad de mirar, que se trataba de Kurenai.
-Se están demorando –Susurró Hanabi.
El ama de llaves asintió con un movimiento de cabeza. La joven le había contado a la mujer el mensaje que envió a Naruto y su visita de madrugada. No sabían dónde habían ido Sasuke y Naruto, pero esperaban ansiosamente que ambos volvieran trayendo consigo a Hinata y Chiharu.
-¿Será que no volverán?
-No pienses en cosas malas, Hanabi –Protestó Kurenai en voz baja-, tenemos que seguir teniendo fe…
La frase del ama de llaves quedó suspendida en el aire. Parecía haberse atragantado con sus propias palabras. Los ojos perlados de Hanabi se irguiron para encarar el rostro de la gobernanta, que estaba rojo y excitado.
El corazón de Hanabi se aceleró y miró por la ventana. Afuera, bajo el sol dorado de la mañana, Hinata y Sasuke se aproximaban a la casa a pasos lentos.
La joven no lo pensó dos veces, sintió las lágrimas ardiendo en su rostro mientras sonreía y corría en dirección a su hermana.
Hinata y Sasuke pararon en el jardín frente a la mansión Hyuuga. El cielo estaba azul y sin ninguna nube, y un agradable viento recorría el ambiente. Hanabi venía corriendo, cogiéndose el kimono para no tropezar. La sonrisa de Hianta era radiante.
Hanabi paró frente a su hermana conteniendo todos los impulsos de abrazarla que tenía, ya que tenía en brazo a Chiharu. Los ojos perlados de la joven se posaron sobre Sasuke, no consiguiendo esconder la felicidad que sentía al verle.
-¿Dónde está Naruto? –Preguntó Hanabi, quedándose sería de repente.
-Tuvo que llevar a Sakura hacia Konoha –Respondió Sasuke-. La hirieron gravemente.
-¿Por qué Sakura estaba allí? –Preguntó una confusa Hanabi.
-Es una larga historia, hermanita –La voz de Hinata era tranquila y cariñosa-. Entremos, te lo contaré todo…
En la solera de la puerta, Kurenai sonreía a todos, dando una silenciosa bienvenida y esperando ansiosamente por saludarles, aunque eso sí, siguiendo las normas de etiqueta.
Los tres iban en dirección a las puertas abiertas de la mansión, cuando Hanabi pisó algo que se quejó débilmente.
Todos miraron al suelo y vieron a un sapo verde de ojos saltones, que Hanabi acababa de pisar. El sapo salió de debajo de los pies de la chiquilla, mirando alrededor de forma reprobadora. Dio un salto corto y se paró frente a Sasuke.
-Es un mensaje de Naruto –Explicó el Uchiha.
El sapo abrió su enorme boca y le extendió al moreno, envuelto en su lengua rosada, un pergamino. Tras esto desapareció en una nube de humo blanca.
En mala letra, la carta decía:
¡Sasuke Teme!
Sakura-chan está bien, Tsunade oba-chan conseguiu salvarla sin ningún problema. Va a tener que estar internada algunos días y después enfrentar al consejo de Konoha, pero lo que importa es que está bien y al fin en casa… Espero que no hayas tenido problemas para llegar al feudo, pretendo visitarte pronto. Y no te preocupes, que no voy a forzarte más a volver a Konoha. Ya tienes un hogar.
Cuida bien a Hina-chan y a mi ahijado.
Pide discupas a Hanabi por no haberme despedido personalmente de ella, y que continuó esperándola en Konoha.
Naruto.
-¿Qué dice? –Preguntó Hinata, ansiosa.
-Dice que Sakura no corre riesgos.
-Menos mal –Suspiró Hinata, aliviada.
-¿Por qué dices eso? –Preguntó Sasuke, confuso.
Las mejillas de Hinata se sonrojaron al responder:
-Sé que no le gusto, pero aún así, ella usó su propio cuerpo para defenderte; le estoy muy agradecida.
Los ojos ónice se estrecharon, tornándose menos fríos. Con gentileza, pasó un dedo por la blanca faz de Hinata, y sus ojos recayeron sobre su hijo, que dormía en los brazos de su madre. Recordó el comentario que Naruto había hecho en la carta:
-Ese idiota de Naruto llamó a Chiharu "su ahijado".
-Creo que es una buena idea que él sea el padrino –Comentó Hinata.
-Lo apoyo –Respondió Hanabi.
Sasuke las miró con los ojos fuera de las órbitas.
-Haced el favor de no apoyar a Naruto en todo lo que diga –Dijo el Uchiha.
Hinata sonrió y Hanabi le puso una mueca a Sasuke.
-Entrad todos –Llamó Kurenai, que estaba oyendo la conversación-, debéis estar exhaustos.
Hinata y Hanabi fueron hasta las puerta, mas Sasuke se quedó atrás.
-¿No vienes? –Preguntó Hinata desde el marco de la puerta.
-Ve yendo –respondió el moreno-, yo necesito ver una cosa…
Hinata sonrió, y a pesar de la curiosidad dejó a Sasuke solo.
Sasuke esperó a que Hinata se distanciase por completo, entonces se giró un poco más adelante; justo donde terminaba el jardín encontró lo que buscaba. Nada indicaba que allí había una tumba, pero el moreno percibió que en aquel lugar la hierba era un poco más escasa que en otros.
Una imagen volvió nítidamente a su mente: Hinata sola esforzándose en cavar una tumba para su padre… No podía llamar a aquello un primer encuentro romántico.
Sintiéndose un poco extraño, Sasuke bajó al suelo y tocó el terreno casi con reverencia. Había pensado varias vecs en retirar los restos mortales de Hiashi de allí y llevarlos al cementerio de la familia, pero aquello haría que todo el esfuerzo de Hinata hubiese sido en vano.-Deberíamos haber tenido esta conversación en otras circunstancias –Dijo Sasuke en voz baja-. Pero no lleguemos a conocernos.
El silencio del jardín sólo era roto por el viento y el sonido de las abejas sorbiendo el néctar de las flores.
-Quiero que sepa –Continuó Sasuke- que voy a cuidar de sus hijas, de su nieto y de este feudo que ahora es mío. Descanse en paz.
El Uchiha se levantó, se desperezó largamente, sintiendo sus miembros doloridos. Miró hacia la mansión que continuaba con las puertas abiertas, sonrió y caminó de vuelta a su hogar.
Fin
Nota de la autora:
Bien, señoras y señores, ya estamos en el último capítulo de este fic. Espero que puedan disculparme por la demora, esta vez tuve varios motivos: viajes, tuve gripe por dos veces, y también porque siempre que intentaba escribir el final nada me gustaba. Debo decir que este fic no quedó de la forma en que lo había concebido en su inicio, pero soy feliz porque parece que les gustó.
No sé lo que decir como consideraciones finales. Sólo quería agradecer desde el fondo de mi corazón, a todo el mundo que acompañó a este trabajo. Escribí cada capítulo con cariño y mucha dedicación. Por última vez, disculpen la demora del posteo:D
Gracias principalmente a la gente que siempre me incentivó mandándome reviews.
Hasta otra. Besos y Ja neh :D
Nota de la traductora:
Se acabó.
Fue exactamente un año y dos meses lo que me pasé traduciendo esta historia; ¡Y la de cosas buenas que me trajo! Aunque se puede decir que comenzó en un momento triste y que en algunos momentos casi he desistido en seguirlo, también me ha traído mucho ánimo: en muchos instantes alivió mis pesares, y en otros iba completamente con mi pésimo estado de ánimo. Éste, aunque no importe mucho, ha sido un año especialmente malo para mí, y esta historia me ha ayudado mucho a superar ciertos momentos de pena y desasosiego.
Por otro lado me ha encantado este fanfic: he sonreído, llorado y me he angustiado con muchas de las situaciones; y sobretodo he visto como los personajes iban madurando de principio a fin. Creo que es la primera vez que me siento así respecto a una historia. Y es que ha sido mi primera traducción larga; estoy muy contenta de al fin haber terminado, aunque por otro lado me siento triste. He tenido que hacer mucho esfuerzo, y a veces no me sobraban las ganas, pero todo ha sido para que pudieseis disfrutar de esto que hoy he terminado. Ha sido todo un reto, y espero que os haya gustado tanto como a mí traducirlo.
Gracias a todas vosotras por estar ahí siempre apoyando con vuestros comentarios, haciendo la traducción menos pesada y animándome a continuar. No sé qué habría hecho sin eso, que aunque no lo parezca hace mucho. Bueno, como no me quiero hacer más pesada de lo que soy, ahí van mis agradecimientos especiales:
Principalmente a Dondeloth por crear esta maravillosa historia, y sobretodo a las autores en cuyas novelas se basó para escribir: Kathleen (El lobo y la paloma) y Nora Roberts.
Por sus reviews, favoritos, alertas a:
DarkAmy-chan, Iriaaa, Hyuuga Hikari, Nary, Helen, DarkMikoto, Dagorfly, ania-coug, Miyuky-san, Maria-chan Uchiuga, Kadliita, Basi, NarutoKonoha, Lia DuBlack, Sairiko-chan, Hikaru-Ringo, PaulaHyuuga, Hisana, Fiffy20, Sabaku-no-Menny, HinaRe, DiosaMaya021, AleSwan, Irene, Harukauzaki, Lunita Urie, Vegetapr69, Nadeshco . Uchiha, Constanza, Gaahina-4e, Akanne-Hyuuga, OrquidBlack, Nevan17, Viicoviic, Akanne Higurashi, xDelax, Anabell, Pameliz, Itzel, LennaParis, Meilyn999, Carolina, Adrifernan19, Minata-chan, Crazy-ale-chan, Megumi Yuu, Sami, Adriana33, Kaiser94, Tsubasa_Sari, Sayuri Koitsumi, Graciela, Michi-chan, Carrieclamp, Kairi-Sparda, Helena-Uchimaki no gaara, Phebe-chann, Ferny, Berenice, Inuneanne, Hinata-Mary, Natividada, MegumiYuu, AikoChibi, StrayGravity, Angela-Hinata, Le Petite Vicky, Shaapitaa, Camile Nathair, Vainilla-Pervinca, Sloth-Hyuuga, Layill, Yop, Natyia, Karla, Flordezereso, Shiru, Hyuuga y Love-Isaq.
También quiero agradecer a todos los que pusieron la historia en favoritos, alertas, etc...
¡Muchísimas gracias por todo, y hasta otra!
