Disclaimer : los personajes de esta historia no me pertenecen, pues son de la mitología griega y esta historia es de fin puramente recreacional, aunque esta basada en el cómic de Myth my seasons de Zelda.
En el capítulo anterior …
Un día, tras mucho tiempo sin volver a aquel lugar, no supo por que acudió. Pero lo que vio le dejo completamente perplejo. La hierba lucía su hermoso color esmeralda, el gran olivo estaba cubierto de hojas y el aire era inundado por el dulce trinar de los pájaros. Pero lo más mágico de la aparición, era la menuda silueta que se recortaba cerca del gran árbol, el vaporo vestido de color blanco, la hermosa melena rubia ondeando al viento. Justo cómo aquel fatídico día. Hades no pudo menos que abrir sus grandes ojos oscuros de par en par. Sus pies obedecieron a una muda orden y comenzaron a andar lentamente hacía aquella pequeña figura, cuando de repente sus labios pronunciaron su nombre casi en un susurro.
Démeter.
La joven que se encontraba frente al árbol al oír ese nombre en boca ajena, se dio la vuelta hacía el dueño de la voz y se encontró frente a frente un hombre imponente, pues era alto, de cuerpo algo musculoso bajo aquella toga de color blanco, su pelo negro caía largo y lacio a cada lado de sus hombros, su cara tenía una expresión triste y taciturna, pero sus rasgos eran delicados y hermosos, tenía unos grandes ojos oscuros y una piel nívea. Le parecía un hombre muy hermoso, era imposible no mirarle, pues su aire misterioso y melancólico le atraían. No sabía por que, pero se sentía segura ante su presencia.
Hades no salía de su asombro, esperaba que fuera Démeter. Pero no fue así, aún así la sorpresa fue mayúscula. Cuando la muchacha se volteó, vio en su rostro a su añorado amor, su rostro era delicado,hermoso, una niña, pero aún así no dejaba de resultar un rostro hermoso, sus grandes y hermosos ojos verdes le miraban fijamente, pero se encontraban llorosos. Su cuerpo se veía frágil y menudo, era de baja estatura. Notó con la intensidad con que lo miraba a pesar de que se veía triste y desvalida. Un torbellino de sentimientos se daba en su cuerpo, pues por un lado se sentía cohibido ante la intensidad de la mirada de esa joven muchacha, sintió una inevitable ternura y deseo de protegerla por su parecido con la diosa de agricultura. Y su mente no salía de su asombro, pues no entendía como podía haber alguien en el mundo con tanto parecido a su amor sin ser ella.
Capítulo 2 : Perséfone
Démeter – repitió de nuevo el soberano de los muertos.
La joven diosa al oír de nuevo el nombre de su madre en los labios de ese misterioso hombre, le miró directamente a los ojos e intentó decir algo, pero de su boca tan sólo salió un lastimero quejido. Quería explicarle, que ella no era quien él pensaba, por lo que armó de todo la entereza que le quedaba y le respondió.
Soy Perséfone, la hija de Démeter.
¿La hija de Démeter? - dijo Hades un tanto confundido.
Sí – dijo Perséfone un tanto sorprendida ante esa obviedad.
Con que eres la hija de Démeter – dijo Hades repitiéndoselo así mismo mientras intentaba aparentar cierta normalidad.
¿No habrás visto a mi madre por alguna casualidad? . Llevó días buscándola, pero no la encuentro en ningún sitio, pero he estado escuchando su voz, guiándome hasta este lugar – dijo la joven rubia bajando su cara para ocultar las lágrimas que pugnaban por salir de sus bellos ojos verdes.
Hades no prestó demasiada atención a esto último que le decía la niña, pues por un momento se embebió en sus propios pensamientos recordando cierto día lejano.
Flashback
Démeter y Hades se encontraban sentados el uno junto al otro bajo el hermoso olivo en una agradable y calurosa tarde de verano. Estaban en un completo silencio, mirando cada uno al infinito, cuando fue roto por la melodiosa voz de la diosa.
Hades, ¿sabías que nunca podré ver crecer a un hijo?.
El dios de los infiernos al escuchar la preciosa voz de su hermana, volvió su testa hacía ella con una patente incredulidad dibujada en su rostro, pues no entendía a que venía aquella pregunta de repente.
No me mires de esa forma Hades, como si estuviera loca – dijo Démeter con una luminosa sonrisa en su rostro.- Te lo estoy diciendo en serio.
Entonces ¿por qué no podrías criar a tu hijo si algún día lo tuvieras? - inquirió Hades con un falso interés en el asunto.
Yo le daría mi poder, se convertiría en la nueva deidad y yo tendría que desaparecer en la nada – dijo la bella diosa con tristeza mientras volvía su mirada al infinito de nuevo.
Al escuchar esa respuesta, algo se encendió dentro de Hades, pues no quería perder de su lado a esa bella mujer, a su hermana, a esa que quería como compañera para afrontar la eternidad. Con un movimiento raudo la agarró de ambos brazos con fuerza y la hizo mirar hacía sí.
Entonces no tienes que tener un hijo. No te dejaré tener uno. ¿Me oyes?. No te dejaré tener uno jamás. No quiero que te vayas de mi lado – dijo subiendo cada vez más el tono de su voz., hasta que finalmente la atrajo hacía su cuerpo y la enterró en un poderoso abrazo mientras escondía su cara bajo su espesa mata de pelo rubio.
Fin del flashback
Por eso ella se había marchado, para poder darle la vida a su hija. Y por eso ella la había mandado hasta allí, por que sabía que él la estaría esperando. Y él para no defraudar a su desaparecida hermana, no la dejaría desaparecer nunca, no dejaría que nada malo le ocurriera al reflejo de su amor. Hades intentó desterrar esos pensamientos de su cabeza para centrar su atención de nuevo en su sobrina. Pues esta era aún una niña y no quería mostrarse descortés con ella, con ella no.
¿Así que tu eres Perséfone, la hija de Démeter? - repitió de nuevo Hades como intentando auto-convencerse del hecho.
Perséfone miró con extrañeza al hombre y aunque no entendía por que repetía tanto eso, lo único que hizo fue sonreirle tímidamente, pues algo le impelió a hacerlo.
Yo soy Hades – dijo el dios intentando parecer indiferente, aunque por dentro se sentía totalmente descolocado. - Ahora eres la nueva diosa de la naturaleza y agricultura, pues tu madre dio su vida para poder tenerte – apuntilló finalmente el moreno.
Encantada Hades – dijo Perséfone con su suave voz mientras le tendía su pequeña mano al señor del Averno, aunque por dentro se moría de tristeza ante lo que había hecho su madre.
Hades no respondió, pero no pudo menos que sonreír levemente ante ese gesto tan espontáneo. Pero de repente algo ensombreció el talante del dios.
¿Sabes quién es tu padre? - dijo Hades casi en un susurro.
No lo sé. Mi madre nunca me lo dijo. Pero siempre le oí decir a las ninfas algo sobre protegerme de Hera – dijo Perséfone a su tío mirándole sin entender a que venía a esa pregunta de repente.
El rostro de Hades se endureció de repente. Pues sus sospechas como padre de la niña se centraban en Zeús, quién si no. Pues si no, Perséfone no tenía que ser protegida de la celosa reina de los cielos.
Perséfone se dio cuenta del cadavérico semblante de Hades. Por lo que se acercó a él despacio y colocó su rostro a escasos centímetros del suyo.
¿Te pasa algo?. De repente te encuentro muy pálido, como si la sangre hubiese huido de tu rostro – indagó inocentemente la muchacha.
Al sentir cerca de él la presencia de la joven, Hades se apartó de ella y miró hacía otro lugar, pues se sentía un tanto incómodo con aquella situación.
Estoy bien – respondió secamente.
Al oír aquella desairada respuesta, la sonrisa que portaba Perséfone en su cara se borró.
Hades al verla de aquella manera se sintió un tanto culpable. Pues sabía que no debía tratarla de aquella forma, ya que ella estaba sola y tenía que enfrentar su destino como nueva diosa de la agricultura. Entonces comprendió el por que había acudido a aquel lugar, Démeter le había enviado a su niña con una petición final, protegerla. Lo haría por ella.
Te voy a cuidar yo de ahora en adelante en lugar de tu madre . - dijo Hades mirando a su joven sobrina.
Perséfone por toda respuesta le sonrió, no sabía por que se sentía tan cómoda junto a ese extraño individuo, algo le hacía confiar en él.
Sígueme si confías en mi – dijo escuetamente el señor del inframundo sin mirar a Perséfone.
Hades escuchó los breves y suaves pasos de su sobrina tras él. Por lo que supo que de alguna forma la niña confiaba en él, al igual que hacía Démeter. Eso le hizo sentir ternura por la menuda figura que iba tras él.
Ya llevaban un rato andando. Hades notaba el airoso movimiento de su melena, el como la joven diosa miraba a ambos lados del camino, sabía que miraba el desolado y yermo páramo en el que se encontraban. Tras cinco minutos más caminando se detuvieron ante la entrada de su reino, una angosta gruta que bajaba hacia las profundidades de la tierra. Todo estaba en silencio, esperaba por parte de la muchacha alguna muestra de disgusto ante la desolación del paisaje, pero no hubo nada por parte de ella, por lo que preocupado se giró a mirarla. Y la vio temblando levemente, como una hoja mecida por el viento. En ese momento Hades, sintió unas irrefrenables ganas de abrazarla y decirle que no tuviera miedo. Pues el mismo conocía esa sensación la primera vez que llegó allí, el sentimiento de la muerte, la opresión. Pero se acabó acostumbrando y llegó a amar esa soledad y sensación de paz que embargaba a aquel lugar a pesar de ser la morada de las almas de los seres mortales.
Perséfone sentía algo de miedo al encontrarse en aquel desangelado lugar, el ver esa angosta entrada a las profundidades de la tierra. Vio como Hades le tendía una de sus hermosas manos, sin tocarla notaba que tenía una piel suave, su mano era grande y sus dedos largos y finos.
No tienes nada que temer pequeña. Yo te protegeré.
Perséfone al escuchar la grave y varonil voz de Hades se sintió reconfortada y todo su temor desapareció, por lo que alargó su propia mano y la tendió sobre la palma abierta que le ofrecía el dios.
Hades al notar ese contacto tan íntimo con aquella joven, hizo que su corazón se hinchiera con un agradable calor.
Y así agarrados de la mano, uno del otro, fueron recorriendo el angosto, húmedo y oscuro pasadizo de piedra, hasta que finalmente llegaron al palacio de Hades. Este sentó a la muchacha en su trono de diorita negra. Notando como todos miraban expectantes a esa criatura, sobre todo la miraba con gran intensidad una ninfa que se encontraba pertrechada tras una de las delgadas y altísimas columnas de la sala del trono.
¿Te encuentras bien? ¿Estás cansada? - preguntó Hades a Perséfone pues habían recorrido un largo camino y el sabía cuán cansado era.
No, estoy bien. - dijo con una franca sonrisa en la cara Perséfone .- Solía pasear por el jardín de mi casa con mi madre y nuestras ninfas.
Hades al volver oír pronunciar el nombre de su amada de los labios de su propia hija, notó como su corazón se encogía de dolor. Un dolor que no sabía si algún día lograría superar.
Pero la escena fue rota por el carraspeó de Thanatos. Suceso que captó la atención del soberano de aquel lugar.
¿Ocurre algo Thanatos?.
Mi señor, hay alguien esperándole en la sala. Dijo que era urgente – dijo crípticamente el dios de la Muerte.
Entiendo Thanatos, tú y tus velados mensajes – dijo Hades intentando quitarle hierro al asunto . - ¡Ah! Y cuida de Perséfone mientras por favor.
Claro mi señor.
Perséfone miraba sin entender la escena. Su mirada pasaba de Hades a ese extraño ser, que respondía al nombre de Thanatos, iba vestido con una impoluta toga de color blanco, tenía un pelo rubio muy largo casi albino y sus ojos estaban tapados por una delgada cinta de color encarnado.
Hades dirigió sus pasos hacia la sala de audiencias. Ésta era una enorme sala muy similar a la sala del trono, salvo que estaba iluminada por teas encendidas y por todo mobiliario había otro trono de similares proporciones al de la sala del trono, pero esta vez de basalto. Vio a lo lejos la pequeña y delgada silueta de Hermes, el mensajero de los dioses.
Hermes. ¿Qué ocurre?. ¿Qué es tan urgente para distraerme de mis numerosas tareas? - dijo Hades haciendo que su poderosa voz retumbase por todo el lugar debido a que esta era de piedra.
Hermes al escuchar su nombre, se dirigió hacía el gran sitial de Hades y nada más verle hizo una reverencia. Se alegraba realmente de verle, pero no le traía buenas nuevas.
Hades se sentía incomodo con esas muestras de cortesía, por lo que indicó con un movimiento de su barbilla al dios mensajero que se levantara.
Se que no está en mi lugar decir esto, pero … - dijo Hermes titubeante.
Dí lo que tengas que decir Hermes, y rápido, tengo esperando a alguien.
Hermes notaba la poderosa mirada del dios del inframundo clavada en él, por lo que se armó de todo el valor que pudo.
Sé que tienes a Perséfone.
Hades se sorprendió ante el dictado del muchacho.
Al parecer las noticias vuelan. - dijo el dios con cierto sarcasmo en su voz.
Hermes se sentía culpable de tener que hacer aquello, pero no le quedaba más remedio.
Flashback
Esa misma tarde, Hermes se encontraba pertrechado tras el trono de su padre jugando con un viejo muñeco de trapo, que estaba hecho jirones. Escuchó los pasos de Zeús acercándose a su estrado, por lo que se mantuvo quieto, pues no quería ganarse una reprimenda de su padre, pues sabía lo caprichoso que era su carácter.
El dios supremo se sentó en su trono de mármol blanco.
¿Así que finalmente Démeter dio a luz a una niña? - dijo Zeús ufanándose de sí mismo, cosa que dejaba translucir en su tono de voz.
A lo lejos se escuchaban los pasos de otra persona, que al cabo de unos instantes hizo presencia en la sala. Se trataba de Hera.
Hermes notó el serio semblante de su madrastra, por lo que se imaginó que arreciaba tormenta para Zeús. Otra discusión de la pareja, pues eran legendarios los celos de la diosa suprema.
Zeús notó la presencia de su esposa en la sala, por lo que la miró. Ese día la encontró especialmente bella. Su pelo castaño cobrizo caía suelto por su espalda, su figura era resaltada por una preciosa toga de color rosa y el generoso escote era aderezado por una cadena de oro con un rubí en forma de lágrima. Su cara era un perfecto óvalo, su piel finísima del blanco más puro, los labios generosos y de color rojo intenso, la nariz pequeña y los ojos de un verde apagado.
¿Qué es lo que te ocurre mi querida reina? - dijo Zeús un tanto zalamero.
Deja de hablarme de esa forma – dijo Hera alzando su chillona voz. - ¿Qué es todo eso que has dicho de que Démeter había dado luz a una niña?. ¿Por qué te preocupas tanto por ella? ¿Acaso lo has vuelto a hacer? ¿Acaso me has vuelto a ser infiel?.
Zeús se envaró en su trono, por lo que rápidamente se levantó de él dirigiéndose hacía su mujer.
No tienes nada de lo que preocuparte Hera. - dijo seductoramente al oído de su mujer y recortó la distancia que había entre ellos, cubriendo los apetecibles labios de su esposa con los suyos, fundiéndose en un apasionado beso.
Hermes que lo había presenciado todo, escondido tras él trono de Zeús, supo que todo lo que había visto mucho tiempo atrás era cierto, que no era producto de su juvenil imaginación.
Fin del flashback
Por favor Hades devuelve a Perséfone. Cesa tu ira sobre los pobres mortales, el mundo esta muriendo y ellos la necesitan. Por favor, devuélvela. Ella no lo hizo. Démeter no te traicionó. - dijo su sobrino lastimeramente.
Hades se quedó petrificado al oír aquello último. De repente la angustia y la ira inundaron su ser y nublaron su intelecto.
¿Que pasó con Démeter? - dijo Hades alzando su voz mientras agarraba con fuerza los brazos de su trono.
Hermes miró a Hades, su semblante había mudado por completo y se había vuelto sombrío y hostil. Se fijó también en que los nudillos de su tío se estaban poniendo blancos de agarrar con tanta fuerza el sitial, que pareciera que se fuera a quebrar bajo sus marmóreas manos.
Hades … - dijo el joven dios en un susurro.
Contéstame – gritó Hades perdiendo la compostura por completo, pues no podía soportar más aquello.
Continuará …
Notas de autor : siento el no haber actualizado antes, pero estoy bastante ocupada con la universidad, pues se me acercan los exámenes y la fecha de entrega de sendos trabajos. Aparte tengo más fics y estos han de ser actualizados, aunque no se por que, me gusta más escribir este fic que ninguno, no me cuesta nada hacerlo, me sale solo, no necesito apenas inspiración. Este fic lo actualizaré, cada semana si puedo o cada 15 días en su defecto. Espero que os haya gustado este capítulo, creo que lo he dejado en un punto un tanto interesante, al menos bajo mi punto de vista xDDDD.
Ahora respondo a vuestros comentarios.
Hell_lightwood : Hola maja! Me alegro de que te haya gustado el primer capítulo, espero que este haya sido de tu agrado. Respecto a lo que me dices, yo no tengo el microsoft word, por lo que uso un programa similar para escribir que se llama, Open Office y uso todo correctamente, puntos, guiones de diálogo. Pero a la hora de subir el documento y aparecer en la pagina aparece sin los guiones de diálogo y yo no se que hacer, ya he desistido desde hace un tiempo a encontrar una explicación. Pero yo escribo con propiedad usando todo correctamente :P. Me siento muy halagada de que hayas puesto esta historia entre tus favoritas. Un saludito, hasta el próxim comentario.
Ara22 : Hola amiga! Que gusto que te haya gustado el capítulo y que vayas a leerlo al completo, espero que no te haya defraudado este capítulo y que tampoco lo haga el fic jejejeje. Y quién no ama a este Hades, es tan mono! :P. Un abrazo, nos vemos en el próximo capítulo.
