The Twilight Saga y todos sus personajes son una creación de Stephanie Meyer, yo solo uso a sus personajes para poder dar riendas a mi loca imaginación.

Este capitulo y todos los que le seguirán son corregidos por mi hermosa Beta Kiki D´Cullen para FFAD. (https: / www . Facebook . Com /groups/ betasffaddiction/)

Ahora a comenzar el capítulo...


"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante." Oscar Wilde.

Capítulo 3: El pijama de Ositos

A Edward, los diez minutos que su madre demoró en aparecerse con Carlisle le supieron eternas. Sentado en aquel enorme sillón de cuero marrón trató de calmarse por la discusión que había tenido con Bella. La situación se le había ido de las manos, nunca en su vida imagino que el destino le tuviera esa jugada que lo descolocó por completo. Todavía no podía caer en la realidad que empezaría a compartir su vida con Bella, admitía que siempre quiso hacerlo, más de una vez soñó con un futuro juntos, pero nunca de esta manera.

Se preguntó en qué momento los padres de Bella se habían separado. Era una duda que en ese momento lo estaba carcomiendo. Los Cullen siempre fueron una familia muy unida, aunque pensó que hacían cinco largos años que se había separado de Bella, en esos años podía pasar cualquier cosa; él había vivido muchas cosas en ese tiempo, buenas y malas, claramente Bella también había tenido sus momentos.

Y otra vez sus pensamientos volvieron a tener de protagonista a Bella. Pensó en la reacción infantil que ella había tenido al verlo, pero para ser sincero consigo mismo él hubiese querido reaccionar de la misma manera, para no lastimar a su madre se quedó callado.

Bufo, ya no podía contar las veces que lo había hecho en ese día. Se levantó del cómodo sillón y caminó hacia la estufa de leña que estaba en el medio de la pared principal de la habitación.

— Edward voy a ir a buscar a Bella y ya iremos a cenar— Anunció Carlisle al pasar por el living donde el chico se encontraba divagando. — Espero que la cena sea de tu agrado. — se marchó hacia la escalera dejándolo solo con su madre que lo miraba curiosa.

— ¿Me puedes explicar la reacción de esa chica? — El la miró, por primera vez en su vida se sintió como en un campo minado. Tenía que darle una respuesta rápida a su madre pero su mente no procesaba ninguna cosa que fuese la cruda realidad. Bella era su ex novia y la situación lo estaba matando. Pensó, por décima vez en esa media hora que estaba en aquella casa, decirle la verdad a su madre así salir de ese embrollo, pero el ver la mirada soñadora de su madre al ver a su ex suegro hacía que desechara todos sus planes.

Por primera vez en la noche el deseo de que la tierra se lo tragase le parecía una buena idea.

— Simplemente es una vieja compañera de secundaria mamá— Respondió con su verdad a medias, sintiéndose menos culpable de mentirle. — Siempre nos hemos llevado un poco mal. — Agregó.

— ¿Estás seguro que es solo eso querido? — Insistió su madre, — Yo diría que hay algo más, pues cuando te vio se puso muy pálida. Es como si hubieses visto un fantasma.

— No mamá te puedo asegurar que no es nada— Pasó su mano por su despeinado cabello, una maña que hacía siempre que estaba nervioso o ansioso. —Es que con Bella hemos empezado mal, pero nada que no se pueda arreglar—. Y tenía toda la verdad en sus palabras. Su historia con Bella no había empezado con buenos términos. Desde que se conocieron el primer día de secundaria se habían llevado pésimo, pese a la increíble atracción que se tuvieron desde el primer día. Con ellos la típica frase infantil de "Los que se pelean se aman" era algo que se había aplicado en su relación.

— Supongamos que te creo— Dijo no muy convencida Esme— Espero que de ahora en adelante se lleven bien. Siempre has sido muy solitario hijo. Busca en Bella la oportunidad de tener una hermana. No quiero que te sientas más solo querido. —El rostro de su madre reflejaba la gran dulzura que le tenía a su hijo. Este solo pudo sonreírse, desarmado por las palabras de su madre, pero su sonrisa fue sincera y la abrazó. —Lo intentaré mamá, lo intentaré.

I

— ¡Alice por favor atiende! — Dejo por tercera vez un mensaje en el contestador de su amiga. Desde que había entrado a su habitación, luego del intercambio de palabras con Edward, ella había corrido en búsqueda de su celular. Necesitaba urgentemente hablar con su amiga, tenía un nudo en el pecho que le estaba doliendo.

Se recostó en su cama y colocó sus manos en la cabeza. Podía jurar que en esos momentos su cabeza estaba a punto de explotar. La realidad la estaba atacando sin piedad alguna, en el living de su casa estaba nada más y nada menos que el hombre que tanto daño le había hecho y para empeorar el cuadro, el viviría con ella.

Se rió ante la patética situación en la que estaba involucrada. ¿Cuántas probabilidades tenía una persona en tener a su ex novio como hermanastro? Definitivamente alguien de arriba la tenía con ella.

Los golpes de su puerta la alertaron. Se levantó a abrirla temiendo que fuera Edward quien la había seguido. Ya la iba a escuchar, pensó mientras había la puerta de su habitación, pero para su suerte, o desgracia, quien se encontraba era su padre y con cara de pocos amigos. —Menudo papelón has hecho allá abajo— ella bajó la mirada ante el tono frío de su padre. —Es hora de cenar. Espero que esta vez te comportes. —se corrió de la puerta para dejarla pasar.

Su padre estaba esperando que comenzara a caminar hacia donde se encontraban sus invitados. Se sintió una cobarde ante su propio padre y aún con la cabeza baja comenzó a caminar hacia el living. A cada paso que daba la hacía caer en la realidad de lo que la esperaba. Sentía miedo y una mezcla de sensaciones que le estaban oprimiendo el pecho. Podía sentir como a cada segundo los latidos de su corazón se acentuaban y podía asegurar que su propio padre, que estaba en un silencio sepulcral, podía sentir sus latidos. Quiso alargar lo más posible la bajada de la escalera que la llevaba al living, pero como todo en este día estaba en su contra, Esme y Edward estaban al pie de las escaleras esperando por los dueños de casa.

Esme le sonrió con una sonrisa tan sincera que Bella sintió por segunda vez culpa de haber reaccionado de esa manera cuando los vio. Pudo notar en el poco tiempo que estuvo con la madre de Edward que era una persona maravillosa y se notaba a leguas la dulzura que emanaba y el amor que tenía hacia su padre. Porque ella perfectamente podía reconocer la mirada de una mujer enamorada y Esme miraba a su padre embelesada.

Sin embargo, Edward evito mirarla a los ojos cuando ella dirigió su mirada hacia él. Pero pudo notar que su rostro estaba contrariado. El muchacho miraba a un punto cualquiera de la pared de la sala y ella reconoció que el estaba nervioso, porque él en varias ocasiones había llevado sus manos a su cabello, algo que ella conocía perfectamente de él y por primera vez en lo que duraba esta jornada, sintió que él no estaba cómodo con la situación.

— Querida, Edward, siento haberlos hecho esperar tanto— fue la voz de Carlisle Cullen que interrumpió la incómoda situación en que se encontraban ambos muchachos. El adulto se acerco cariñosamente a Esme y la tomó de las manos. —Ven querida, iremos a comer. Bella se ha esmerado en la comida de hoy. —Agrego para sorpresa de Edward, que por primera vez desde que Bella bajó de su dormitorio, dirigió su mirada hacia la castaña.

— No sabía que cocinabas— Edward espero a que se alejara su madre con su novio para hablarle a la chica. Ella se le quedó mirando y pudo ver la curiosidad y la sorpresa reflejadas en las hermosas esmeraldas del muchacho. —Hay muchas cosas que no sabes de mi— Le dijo ella caminando hacia el living donde Sue los esperaba para servir la cena.

Sue había estado trabajando para su familia prácticamente desde que ella tenía tres años. Desde que tenía memoria Sue había sido como una segunda madre para ella y su relación era tan estrecha que, junto con Alice, Sue era su más gran confidente, tanto que había reconocido al muchacho que venía caminando con Bella y estaba tan sorprendida como la castaña, pero la mirada suplicante de su querida Isabella le hizo entender que debía de callar y que apenas estuvieran solas la pondría al día con la nueva situación.

— Edward espero que te guste la pasta con crema de hongos. — le sonrió Carlisle al muchacho que se estaba sentando enfrente de Isabella. —A Bella le quedan delicioso.

— A Edward le fascina la pasta. —contestó su madre. — Y Bella esta pasta tiene una pinta bárbara.

—Muchas gracias Esme— le contesto sonrojada la chica. Edward no pudo evitar mirarla. El suave tono rosado en sus mejillas le parecía adorable, siempre le había encantado hacerla sonrojar cualquier motivo, recordó cuando se le declaró delante de toda la clase de biología, hasta ese día nunca la había visto tan sonrojada.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando Sue colocó un plato con espagueti enfrente de él. El delicioso aroma de la comida inundo sus fosas nasales y se le hizo agua a la boca. Cuando vio que todos estaban comenzando a comer, tomó su tenedor y enrollo el espagueti en el. En el momento que probó el primer bocado casi suelta un gemido de satisfacción. — Esto esta delicioso Bella— no pudo evitar elogiarla, porque era absolutamente verdad, estaba delicioso.

La aludida lo miró sorprendida— Gracias— le dijo tímidamente y el pudo jurar que una pequeña sonrisa se dibujo en el rostro de ella.

La cena transcurrió con tanta tranquilidad que ambos estaban sorprendidos. Esme y Carlisle charlaban y les comentaba a ambos sus planes para la casa y para la boda, logrando solamente un asentimiento con la cabeza por parte de los chicos o unas miradas furtivas entre ellos. Desde el comentario de Edward no se habían dirigido más la palabra entre ellos directamente, hasta que Carlisle trajo un tema a la mesa que de repente hizo que la atención de Bella fuera expresamente para Edward.

—Y dime Edward. Me dijo Esme que trabajas—

—Sí, estoy trabajando en un estudio de abogados como cadete— Le respondió el muchacho un poco nervioso por la reacción de su ex suegro.

— A Edward le está yendo muy bien en su trabajo, aunque me hubiese gustado que estudiara, el es muy trabajador y en su trabajo lo aprecian y lo respetan mucho- fue Esme la que interrumpió algún posible comentario de Carlisle. —Cuéntale del señor Vulturi hijo— su madre lo animo.

— Bueno el señor Vulturi me ha felicitado por mi trabajo y piensa que no debería estar en el servicio de cadetes. Quiere que haga una capacitación para ser su asistente. — respondió un poco avergonzado por ser el centro de atención.

— Pero eso es muy bueno Edward— Dijo Carlisle para sorpresa de él—.Yo siempre le he dicho a mis hijas que siempre hay que trabajar duro para tener buenos resultados. —agregó—. Me alegra que seas un chico que sabe trabajar. Hoy en día muchos muchachos de tu edad abandonan temprano los estudios y ves como desperdician su vida sin hacer nada productivo, o lo vez trabajando por años y años en el mismo lugar, sin ganas de progresar y superarse. El cruce de palabras de ambos la sorprendió. Ella era una de las personas que pensaban que Edward era uno de esos tantos chicos que nombraba su padre, pero para sus sorpresa Edward le había demostrado lo equivocada que estaba. A veces uno juzga sin saber qué es lo que ocurre realmente y ella se sintió culpable de juzgarlo a él.

II

—Joder tío—, fue la primera reacción de Jacob Black al escuchar lo relatado por Edward.

Después de acompañar a su casa a su madre y despedirse de ella, Edward sintió la gran necesidad de salir de aquel lugar. Fue hasta su fiel Honda VTX1300R, su bebé como solía llamarla y su gran orgullo. Había estado por dos años trabajando arduamente para juntar el dinero para su moto, hasta había tomado dos trabajos, su trabajo fijo en estudio de abogados y en la noche trabajó en una cafetería en las afueras de la ciudad. Recordó esas épocas en las cuales apenas podía descansar, pero el primer día que pudo manejarla y saber que era de él, todo el esfuerzo había valido la pena.

Había estado por una hora dando vueltas por la ciudad sin rumbo fijo, hasta que se dio cuenta de lo mucho que necesitaba hablar con alguien. No lo dudó en un segundo y tomó su celular para llamar a su mejor amigo.

Jacob y Edward se conocían prácticamente desde que ambos usaban pañales. El padre de Jake, Billy había sido compañero de trabajo de su padre y habían creado una estrecha relación de amistad. No fue una sorpresa que ambos niños se hiciesen amigos. Compartían desde toda su vida los mejores y peores momentos. Edward estuvo apoyando a Jake cuando se declaro por primera vez a una chica, cuando fue rechazado por primera vez, Jake había estado al lado de Edward cuando se enteró de la enfermedad de su padre, estuvo con él cuando se desmoronaba cada vez que iba al hospital, y fue quien lo ayudo a salir de su etapa autodestructiva cuando falleció su padre, en fin, eran incontables las veces que ambos habían estado apoyándose el uno al otro y esta no sería la excepción.

—Amigo la verdad que tu situación es increíble— Le comentó su amigo y el solo pudo asentir mientras llevaba la botella de cerveza a su boca. —Definitivamente alguien de arriba la tiene contigo— agregó con una pizca de humor.

—Lo sé Jacob, lo sé— fue lo único que Edward pudo decir. Se sentía derrotado. —No puedo creer que voy a vivir con nada más ni nada menos que con Isabella. Si pensé que la vida era injusta conmigo, esto ha hecho que lo confirme.

—Capaz que es una nueva oportunidad— le dijo su amigo pensativo. Edward lo miró confundido. — ¿Qué mosca te ha picado Jacob? ¿Cómo puedo ver esto como una oportunidad?

—Edward usa un poco ese cerebro tuyo. Yo se que apenas lo usas pero debes empezar a usarlo más— su amigo le golpeó el hombro. —Vas a vivir con Bella, la chica por la cual has hecho hasta las más grandes tonterías solo por estar con ella, la chica que amas y no me niegues eso...

—La chica que me odia y que su padre pegaría el grito en el cielo si supiera que he tenido una relación con ella— Interrumpió Edward antes de prender un cigarrillo. Hacía un par de años que había dejado aquel vicio, pero esa noche había deseado más que nunca sentir el gusto de la nicotina en su garganta. Al parecer eso era lo único que lograba calmarlo.

—Tú no ves las cosas como yo—. Le dijo Jacob. Tienes la oportunidad perfecta de recuperar a tu chica y como plus ganarte a tu suegro. — Edward estaba incrédulo—. Solo debes de jugar bien tus cartas amigo.

— ¡Jacob estás loco! —Exclamó Edward—. Primero que nada han pasado cuatro años, ¡CUATRO! De seguro ella ya no siente nada por mí, en cuatro años pueden pasar muchas cosas y tú lo sabes bien. Segundo Ella me detesta. No puedes imaginar su rostro cuando me vio en su casa. Y tercero... —se quedó pensando unos minutos— Yo estoy bien con Victoria.

— Si pero amas a otra persona— Jacob afirmó aún más la realidad que Edward no quería admitir—. Eres un cobarde si no aprovechas esta oportunidad. Pero bueno, sé que no vas a hacerme caso. Ahí tu, pero después no vengas arrastrándote en tu miseria porque ella se ha enamorado de otro—. Vio como su amigo se estremecía ante sus palabras—. Entonces dime, ¿Cuándo será la famosa mudanza?

—Será mañana temprano. Hace unos días hemos estado ya empacando todo y los muebles van a quedar con la casa para alquilar—. Le contesto. Va a ser difícil el cambio.

— No te preocupes, mañana iré a acompañarte—. Jacob le dio una palmada en la espalda. —Gracias Jacob.

— Por nada me quiero perder esto. Además quiero ver a Bells, hace unos cuantos años que no la veo y la verdad que la peque se extraña— se rió—. Me imagino que ya debe haberse convertido en toda una hermosa jovencita.

—Si Jacob, esta tan hermosa que te quita el aliento—.

III

Jacob fue puntual como lo prometió. A las siete de la mañana estaciono su Chevrolet S-10 en la casa de su amigo. Podía ver a los hombres de la mudanza ya subiendo algunas cajas y muebles ante la atenta mirada de Esme. El muchacho se acercó a la madre de su mejor amigo para saludarla con un efusivo abrazo, para el Esme era su segunda madre y el sentimiento era recíproco.

Después de saludarlo, Esme le indicó donde se encontraba su hijo. Jacob entró a la casa que ya estaba prácticamente vacía, a no ser por los pocos muebles que dejaban para el nuevo inquilino, porque ellos habían decidido no vender la casa, sino alquilarla y ahorrar ese dinero para el futuro. Cuando llegó a la habitación de Edward lo encontró al lado del enorme ventanal, mirando a la nada, Jacob suspiró, sabía que para su amigo la situación era muy difícil, no todos los días uno abandona la casa que lo vio crecer, donde tantos recuerdos de su vida habían sido generados ahí, donde había estado su padre antes de morir.

— Ya están los de la mudanza cargando las cosas— Dijo su amigo en modo de saludo apenas lo vio pasar el umbral de su puerta—. Solo quedan un par de cajas que queremos llevar nosotros— agregó. Jacob no dijo nada, solo asintió con su cabeza. Conocía perfectamente a su amigo y sabía cuando este necesitaba solo su compañía.

Edward le dio a Jacob una de las últimas cajas que quedaban en su habitación En vez de acompañarlo, se quedó un rato observando la habitación vacía. Le parecía extraño, luego de tantos años habitándola, verla tan vacía. Recordó cuando pequeño tenía una cama con una baranda y el jugaba a que era su barco pirata. Pasaba horas encima de ella y con su fiel León de peluche acompañándolo. Su imaginación volaba cada tarde de juegos. También recordó las diferentes etapas de su vida en esas cuatro paredes pintadas de un azul claro, como la primera vez que vio una revista para adultos, como había hecho de todo para encontrar un lugar en donde esconderla de sus padres, cuando estuvo enfermo de paperas y su padre apareció, después del trabajo, con un paquete envuelto en un papel con motivos de Toy Story. Fue tan grande la alegría cuando el pequeño Edward, al abrir el paquete, se encontrara con un nuevo y reluciente Playstation2. Con su padre juraron el resto de la tarde, incluso a altas horas de la noche. Tuvieron que dejar de jugar por un regaño de Esme, pero ese día había sido uno de los mejores de su infancia.

Dio un largo suspiro y se obligó a no derramar una lágrima más. Ahora tenía que hacer frente a su nueva realidad. Se colocó su mochila en el hombro y por última vez le dio un vistazo a su vieja habitación, antes de cerrar la puerta y dejarla totalmente deshabitada.

IV

— ¡Bella, Bellita! — Gritó Jake en el momento en que bajó de la camioneta. El había simpatizado con Bella desde el primer momento en que se conocieron. Se podría decir que eran buenos amigos, pero los últimos años, dada la situación de ella con su mejor amigo, Jake se distanció, cosa que Bella, si bien no compartía su decisión, lo entendió desde el primer momento; pero no podía negar lo mucho que lo extrañó en todo ese tiempo que no lo vio

Para Bella, Jake era de esas personas que a pesar de no verse por años, siempre serían buenos amigos. Ella encontró un apoyo en él cuando a veces las situaciones con Edward se volvían difíciles de soportar; el siempre tenía palabras para traerle fuerza para luchar por su relación, siempre en un plano sin favorecer o defender a ninguno de ellos, cosa que agradecía.

Jacob era como un soplo de aire fresco cuando ella se sentía sofocada.

— ¡Jake! — Fue el grito que se sintió en el ambiente antes de que el pequeño cuerpo de Isabella chocara con fuerza contra el duro pecho del muchacho, con intención de ser un abrazo. Él le correspondió el gesto y la abrazo de tal manera que la levanto un poco del suelo y comenzó a girar con ella, ambos riéndose y felices por el encuentro.

— Veo que alguien me ha extrañado, Edward— ante la mención de su ex, Bella se soltó de agarre de Jacob y miró al aludido; este estaba mirándolos serio y llevaba una caja en sus manos, recordándole a ella el motivo por el cual estaban ellos ahí.

Bufó un segundo pero luego le regaló una radiante sonrisa a Jacob, — Claro que te extrañe Jake— le dijo para luego darle un golpe en el brazo. — ¡Eso es por decirme Bellita!

— Auch— Jacob tocó su brazo y puso un gesto dramático—. Pensé que estábamos teniendo un encuentro épico y tu lo arruinas con golpes— intentó sonar ofendido pero su rostro no podía esconder la alegría que tenía— Pensar que yo venía a declararte mi amor. Ahora que no estás con el lento de mi amigo somos libres de gritar nuestro amor a los cuatro vientos— bromeo logrando que Bella soltara una carcajada.

— Lo siento mi querido Jacob, pero no he podido esperarte tantos años— le contestó siguiendo la broma—. Siempre serás mi favorito, pero mi corazón está interesado en otro— le guiñó el ojo a su amigo.

— Así que la pequeña Bells tiene novio. —. Por primera vez desde que llegaron, Edward nunca estuvo tan interesado en la conversación que ellos estaban teniendo, ignorando su presencia por completo—. Y si, con lo hermosa que estas me imagino que tienes muchos pretendientes. Anda Bells, dime quien es el afortunado — agrego Jacob mirándola curioso. Edward estaba en la misma situación que su amigo, pero sentía que los nervios lo carcomían por dentro.

—Novio no—. Edward hizo un gran esfuerzo para no suspirar de alivio ante las palabras de la muchacha— Pero hay alguien.

—Oh Edward, nuestra Bellita está enamorada—. Gritó Jacob mientras posaba su brazo en los hombros de Edward en forma de abrazo amistoso—. ¡Nunca pensé ver el día en que la pequeña Belli Bells no babeara por ti! — ese comentario, intencional claramente, hizo que los dos aludidos se miraran a los ojos por un rato. Bella estaba más que sonrojada, pero en el rostro de Edward se podía ver reflejado que estaba a punto de ponerse furioso.

— Si, si, si, ya era hora— fue lo que dijo Edward bastante enojado para luego irse con su caja adentro de la casa, dejando a una confundida Isabella y a un Jacob que apenas podía aguantar la risa.

Oh si...el iba a disfrutar más que nadie la situación de sus amigos.

— ¿A este idiota que le pico? — preguntó un poco molesta a su amigo.

—Nada— contestó Jacob caminando hacia la cajuela de su camioneta; agarró una de las cajas y comenzó a caminar hacia la casa, pero cuando paso por al lado de ella agregó— Solo está molesto porque está viendo cosas que no puede controlar— y diciendo esto último entró a la casa dejando a Bella confundida.

V

Ninguno de los tres jóvenes se imaginaría que al entrar a la casa se encontrarían con la situación que estaban viviendo en ese momento. Apenas Bella entró a la casa, se encontró a su padre empapado con agua y a una muy preocupada Esme llevándole un par de toallas para que se secara. — Padre ¿Qué ha sucedido? — la voz de ella fue la que trajo de nuevo a la realidad a ambos muchachos que estaban mirando al imponente Carlisle Cullen, la curiosidad estaba dibujada en sus rostros.

El rostro de Carlisle se notaba contrariado. Miró por un momento a su querida Esme para tranquilizarla, para luego dirigirse a su hija y futuro hijastro. — Anoche mientras dormíamos se rompió el calefactor de la habitación de Edward— miró fijamente al muchacho y en su rostro se veía dibujada una disculpa — lamentablemente se ha inundado gran parte de la habitación estropeando el parquet. Tenemos que volver a colocar un piso nuevo.

— ¿Eso que quiere decir? — Fue Bella la que realizó la pregunta que los demás tenían intención de hacer. — Lo siento Edward, pero hoy no podrás dormir en tu habitación, no hasta que por lo menos logremos sacar la humedad y arreglar el parquet. — Respondió Carlisle.

Pero querido, esta casa solo tiene tres habitaciones. — Dijo Esme — ¿En dónde dormirá Edward?

—La única solución que encuentro es que duermas en el cuarto de Isabella. Ella tiene dos camas y podrás quedarte ahí hasta que se arregle tu habitación— fue la respuesta de Carlisle.

El rostro incrédulo de los tres jóvenes que se encontraban en la habitación era digno de ser fotografiado. Bella estaba más que sonrojada, Edward estaba pálido, a punto del desmayo y Jacob...bueno digamos que Jacob estaba conteniendo la risa casi sin tener buenos resultados.

Edward y Bella se miraron. La idea de dormir en la misma habitación no les parecía en lo mínimo atractiva. —Ni loca— medio gritó Bella— ¡El no dormirá en mi cuarto! Es un hombre papá — dijo esto último como una excusa aunque la realidad era que le incomodaba la sola idea de tener a Edward compartiendo su habitación.

— Va a ser tu hermanastro, no te va a hacer nada —. Por primera vez en ese día Carlisle estaba divirtiéndose con la expresión de terror de ambos muchachos. Esta vez Jacob no pudo aguantar más y largo una carcajada a causa de las palabras del dueño de casa, ganando una mirada asesina de parte Edward y Bella.

—Me niego— Dijo Bella haciendo un capricho pareciendo una niña.

— Señor Cullen yo podría dormir en el sofá, no tengo ningún problema—. Edward se intentaba zafar de la situación a como diera lugar.

—No. Tú serás como un hijo para mí y no quiero que termines durmiendo en un sofá. Está decidido, dormirás con mi hija— sentenció Carlisle haciendo que cualquier intento de refutar su idea fuese desechada.

VI

Bella no podía creer lo que estaba sucediendo. No podía concebir lo que se le había pasado a su padre por la cabeza en el momento que tomó la decisión de que compartiera su habitación con Edward. Ambos habían tratado de negarse de todas las maneras posibles, pero cuando a Carlisle Cullen se le mete algo en la cabeza es casi imposible hacerle cambiar de parecer.

No supo si esta fue la cuarta o sexta vez que resoplo en el día, pero el estar viendo como Edward estaba preparando la cama al lado de la de ella se sintió extraña. Si le era extraño tenerlo así en su cuarto, más lo tenía haciendo el papel de su hermanastro, porque para ser sincera, ella siempre imaginó que las cosas serían diferentes, algo dentro de ella siempre pensó que estarían siempre juntos y que estarían compartiendo el cuarto el día en que fueran una pareja con todas las letras; pero la realidad era otra y muy cruel y para ella los sueños que tenía cuando era apenas una niña entrando en la adolescencia, se habían quedado en eso: En sueños.

Y ahí estaba él, colocando la almohada en la cama y desdoblando delicadamente las sábanas para armarla. Estaba tan concentrado en su tarea que no se dio cuenta de que ella lo estaba mirando. Bella se dio la oportunidad de observarlo bien, notó que su cabello estaba un poco más corto que antes, pero aún conservaba esa rebeldía que lo caracterizaba; tenía una barba de un par de días en su rostro, dándole un aspecto bastante seductor. Su cuerpo estaba mucho más desarrollado, podía ver los fuertes brazos al desnudo gracias a la remera de manga corta que tenía puesta, sus músculos se marcaban en sus brazos haciendo que no pudiera evitar el imaginarse cómo sería su pecho por detrás de esa remera negra ajustada y por un momento sintió el antojo de pasar sus dedos por su abdomen, juraría que estaría todo marcado tal cual tableta de chocolate...

— ¿Que miras chiquilla? — Su voz la hizo salir rápidamente de aquellos pensamientos que estaban yendo a rumbos desconocidos para ella. — ¿Acaso tengo monos en la cara?

— Ojalá los tuvieras. Prefiero a un mono en mi cuarto que tenerte a ti en el —. Le respondió olvidándose completamente de sus pensamientos y concentrándose en una nueva pelea que sabía que estaba a punto de empezar y tenía todas las intenciones de ganarla.

—No te preocupes— le dijo— Nunca he tenido intenciones de dormir contigo pequeña. No creas que estoy feliz con esta situación—. Agregó tranquilamente mientras buscaba su pijama en la maleta. — ¡No me digas pequeña! — Le gritó Bella, bastante furiosa, y tirándole una almohada a Edward en el rostro.

El no espero esa reacción de ella y después del golpe quedó en estado de shock, mirándola confundido, por lo cual Bella comenzó a reír a no más poder por esa reacción.

Pero la diversión de ella duró poco porque una almohada se estrelló con fuerza en su rostro, desatando una guerra de almohadas a matar. Ambos no se daban tregua, parecían dos niños en plena batalla, ya no se tiraban solamente con almohadas, sino que buscaban las cosas blandas, para que no se lastimaran. Bella subió a su cama en búsqueda de unos osos de peluche que tenía en la repisa más alta, eran un recuerdo de su niñez que ella conservaba con mucho cariño; pero ella no pudo mantener el equilibrio cuando una almohada impactó con mucha fuerza en su espalda. Edward al ver que Bella estaba por caerse se acercó a ella para evitarlo, pero no vio que había un peluche en el suelo, por lo cual tropezó en el momento que Bella caía, terminando ambos en el suelo, ella encima de él.

Bella estaba con los ojos cerrados por miedo al golpe hasta que notó que no había sentido dolor absoluto. Cuando abrió los ojos para ver donde callo vio que él la miraba fijamente a los ojos conteniendo la respiración. Ella lo imitó y se quedaron por un rato así, hasta que finalmente el frunció el ceño y colocó sus manos en la cintura de ella para correrla bruscamente de él. — Sal de aquí, estás mucho más pesada que antes—

—Me tratas de gorda? — gritó Bella a medio levantarse—. ¡Basta! ¡Fuera de mi cuarto!

— Querrás decir nuestro cuarto...hermanita— El sarcasmo y la burla estaban explicitas en su voz. Ella terminó de levantarse y se sentó bruscamente en su cama. En ningún momento retiró la mirada de él—. La verdad que me parece demasiado extraño esto—. Fue lo único que atinó a decir ella—. Me refiero a que nosotros lleguemos a ser hermanastros, en mi vida hubiese imaginado esto.

— Tienes razón— susurró el imitando la acción de ella pero en la cama de enfrente—. De todas las Isabellas que hay en el mundo, justo tenías que ser tú.

— Si, a parte todo fue tan rápido. Hace una semana que mi padre me dijo quién era su novia y que se iban a mudar con su hijo. No supe que eras tú hasta que te vi cruzando la puerta con Esme—.Confesó con voz suave.

— ¿Sabes que es lo más extraño? —preguntó el— Me refiero todo esto es extraño, pero que tengamos que dormir en el mismo cuarto es el límite de lo increíble.

—Si— rió un poco—. Si mi padre supiera nuestro pasado no quiero imaginar que haría.

— Tu padre puede ser extremadamente celoso— Bufó Edward y ella asintió. El silencio se hizo presente entre ambos muchachos. Ambos perdidos en sus pensamientos y guardando para sí mismos los sentimientos encontrados que generaban esta nueva situación. Pero el silencio fue breve, porque fue Isabella quien lo interrumpió—. Bueno iré a vestirme—él la miró curioso— Ni sueñes que me vestiré delante tuyo— le dijo ella con cierto humor.

— ¿Piensas que quiero verte desnuda? — Edward la miró raro — Si claro, sobre todo con tus kilos de más—. Su comentario fue la gota que terminó la paz momentánea entre ellos. — ¡Idiota! — le dijo Bella enfurecida, tirándole un cepillo de pelo que tenía entre sus manos. Y entró, golpeando la puerta, a su baño.

Cuando Isabella salió ya vestida con su camisón, vio como el estaba recostado en la cama, aún no estaba tapado por lo cual supuso que él estaba esperando su turno en el baño. Notó como el solo llevaba puesto un pantalón de pijama gris con una trama escocés en blando, ella al ver el marcado abdomen de él recordó los pensamientos que había tenido anteriormente, confirmando sus sospechas y superándolas con crecer. Por un momento pensó que estaba para comérselo, pero se obligó a controlar sus pensamientos.

El la miró entrar a la habitación y comenzó a reírse. — ¿Qué clase de pijama es ese? — le preguntó aún riendo y señalándola.

— Pues este pijama me lo regaló mi tía, ¿Qué tiene de malo? —

— Es el pijama de una chiquilla—. Se burló él mientras ella comenzaba a molestarse de nuevo con él. — Tienes diecisiete ¿Aún usas camisones de ositos? — le dijo refiriéndose al camisón que tenia puesto.

— ¿Tienes algún problema con los ositos? — le dijo furiosa—. Además este camisón es muy cómodo y no tengo que ponerme mis mejores conjuntos solo porque estás tú aquí.

— Como si los tuvieras— soltó el de repente—. Me imagino que todos tus conjuntos son tan virginales como tú.

— ¿Cómo dices? —

— Vamos Bella, no soy ningún estúpido, ambos sabemos que aún eres virgen—.

— ¿Tú que sabes? — le dijo ella acostándose en su cama—. En cuatro años pueden pasar muchas cosas, incluso que yo haya perdido mi virginidad— Si bien no era cierto, en ese momento, ella quiso que él le creyera.

Edward se quedó mirándola fijamente por unos segundos, Bella pudo jurar ver duda en los ojos de él, pero eso fue en una fracción de segundo, porque el cuerpo de Edward se posicionó encima de ella y tomó sus muñecas para llevarlas encima de su cabeza y presionarlas con una mano. Su otra mano libre se posicionó firmemente en la cadera de ella, apretándola suavemente, siendo posesivo. Sus rostros estaban tan cerca que ambos podían sentir como chocaban sus respiraciones, que estaban agitándose, en sus pieles.

Edward pudo sentir como ella comenzaba a temblar a causa de su proximidad y sonrió con su típica sonrisa torcida. — Lo sabía— susurró. Ella lo miraba confundida y sonrojada a no más poder. — ¿Qué...Qué sabías? — apenas pudo susurrar. — Que aún eres virgen— le respondió aún sonriendo—.Porque si no lo fueras no estarías temblando de esta manera ante mi proximidad...estas demostrando que eres una inexperta—. La mano de él comenzó a viajar de su cintura hacia la pierna, haciendo contacto con la cremosa piel de ella, sintió una punzada en su virilidad que lo desarmo.

— Que tiemble pue..puede que sig..signifique muchas cosas—, las palabras apenas podía decirlas por lo agitada que se sentía. La mano de acariciando su pierna y subiendo peligrosamente por su muslo la estaba quemando por completo, podía sentir que su cuerpo reaccionaba de forma que nunca había experimentado—. A parte hace frió aquí—. Se reprendió a ella misma por decir esa excusa tan pobre. La mano de él seguía subiendo por su muslo, ya pasando el límite del borde del camisón que la cubría, unos centímetros más y llegaría a tocar su ropa interior.

— Por el contrario Bella, siento que hace mucho calor—.Su voz era tan ronca, preso por la excitación que lo estaba abordando lo que provocó que ella escapara un gemido.

Y fue en ese momento en que toda la cordura de Edward desapareció. Y fuera de sí mismo, comenzó a acercar su rostro al cuello de ella para devorarlo...


CONTINUARA...

Antes que nada lamento mucho la demora. La universidad me absorbió por completo, he tenido muchos parciales y entregas de diseño que apenas me han dado tiempo para escribir. Se que van a querer matarme por este final, pero espero que les haya gustado y el próximo veremos que sucede con Edward y Bella.

Muchas gracias por sus alertas y Reviews! Y quiero agradecerle a mi Beta Kiki por ayudarme con este capitulo y por las lindas charlas que estamos teniendo vía chat: Querida espero que te mejores pronto!

Besitos a todas y nos leemos en el próximo capitulo :3

Kashmir.