Primero que todo, mil gracias por los review!! Porque como muchas de ustedes saben, un fic sin reviews deja triste a un autor (en este caso autora) y por ende no le dan ganas de seguir escribiendo xD pero como hasta ahora mi fic tiene un lindo recibimiento (que modesta) continúan mis ganas de seguir escribiendo.
Reitero, tal como dije en el capítulo anterior, estas semanas no actualizaré tan rápido ya que como muchas/os de ustedes saben, entre al segundo trimestre y como es corto (ocho semanas) me están estrujando como un jugoso limón con estudios y de mases.
Y sin más que decir, los dejo con la historia.
Nos leemos abajo.
Capítulo III: Comienza una nueva batalla.
— ¿Rey…Gran Rey Peter? —Preguntó esperando a que el joven se voltease y lo reconociera.
Si era posible que Peter hubiese regresado, significaba que Susan también había regresado.
Peter volteó al escuchar su nombre.
Ahí estaba el portador de esa voz. Caspian lo miraba confuso.
—Peter. —volvió a decir Caspian. — Pero ¿Cómo? Si tú… Susan… Aslan dijo que. — Caspian fue interrumpido por Peter.
— Dijo que nunca volveríamos, pero aquí estamos nuevamente. —Peter comenzó a observar detenidamente la playa en donde estaba. A unos doscientos metros, se elevaba majestuoso como siempre, el imponente castillo de Cair Paravel, reconstruido sobre las ruinas del lugar en donde alguna vez reinó de la mano de sus hermanos, modificado y levantado por Caspian Décimo, siguiendo los bocetos que alguna vez Lucy le entregó… en el primer retorno a Narnia.
—Y Susan, ¿Dónde está ella?-Preguntó Caspian, sin siquiera acordarse de buscar a los generales.
—No lo se. —Contestó Peter empezando a caminar, seguido por Caspian. —Al parecer Aslan nos trajo por caminos separados.
—Pero ¿Cómo está ella?—Volvió a preguntar, algo asustado por la ambigua respuesta de Peter. — ¿Cuánto tiempo ha pasado en el mundo de ustedes?
—Ella está bien. —Mintió Peter. Su hermana se encontraba todo lo que quisieras, bella, sensible, agobiada, furiosa, orgullosa, etcétera, etcétera, pero menos bien. — Y ha pasado tan solo un mes en tiempo de nosotros desde que abandonamos Narnia.
—Hoy se cumple un año desde que ustedes se marcharon. — Murmuró Caspian, — Como has podido ver, hemos reconstruido Cair Paravel, no hemos tenido batallas y… —El joven Rey cayó al oír el horrible sonido de los tambores Aneresnianos. El Bom borom bom borom bom, bom, bom, bom producido por el golpeteo continuo de aquellos tambores le hizo recordar el crítico momento por el que estaban pasando.
—Y hay un estúpido ejército acercándose a Narnia. —Dijo Caspian, apurando el paso hacia los establos de Cair Paravel. — hace un poco menos de seis meses, un nuevo reino se ha levantado, Aneres, con su Rey, Alcázar. Él es un tirano tres veces peor que mi tío Miraz. Su pueblo está dividido porque no todos están de acuerdo con las medidas que él ha tomado para guiarlos. En los últimos cuatro meses se ha puesto como propósito conquistar nuevas tierras y…—nuevamente fue interrumpido por Peter
—Y vienen a invadir Narnia, ¿No es así? — Peter abrió las puertas del establo, en donde había un solo sirviente cepillando el suave pelaje de Destrier, el fiel caballo negro de Caspian.
—Así es. — sonrió algo molesto, molesto por no haberse encontrado con Susan y por tener que ir a pelear con unos imbéciles que se atrevían a entrar en sus tierras, en las tierras que hacía un año había logrado rescatar de las manos de Miraz y que había reinado en un año de completa calma, paz y tranquilidad, tal como muchos años atrás había reinado su padre, Caspian Noveno. Pero ahora toda aquella calma y tranquilidad que había conseguido se veía irrumpida por la invasión de los Aneresnianos. — Y he enviado una pequeña tropa de cinco hombres con la bandera de tregua. Ninguno regresó vivo. —Agregó amargamente.
—Por lo que concluyo que Alcázar no está dispuesto ha entablar una conversación pacífica contigo. Por el contrario, lo único que quiere es demostrar su fuerza y sus métodos de reinar en un combate frente a los narnianos. —Dijo simplemente Peter, sintiendo como el aire de Narnia iba haciendo efecto en él. En esos minutos ya no se sentía como Peter Pevensie, el chico londinense que hacía menos de veinticuatro horas había perdido a sus padres, sino que se sentía como El Gran Rey Peter, El Magnífico, rey de reyes en Narnia.
Ambos ensillaron a sus caballos (Caspian había mandado a buscar la armadura de Peter, que tenía guardada para cuando regresara Edmund alguna vez, ya que pensaba que tanto Peter como Susan no volverían y se la habían entregado en el establo de los caballos) ataron sus espadas al cinto y partieron rumbo al campamento que el día anterior se había instalado.
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—Reina Susan. — exclamó el pequeño tejón, corriendo hacia los brazos de la chica y brincando en su regazo. — Pero creí que usted no volvería nunca jamás a Narnia Su Majestad.
—Yo también creí lo mismo querido Cazatrufas. —Le respondió Susan, acariciándole la espalda con dos dedos, girando sobre su propio eje. — Pero creo que Aslan tenía otros planes para mí y para mis hermanos. —Agregó, tomando las patas delanteras del tejón, haciendo algo similar a una ronda.
—Mi reina espero no ser tan brusco con usted, pero tenemos prisa. —El tejón puso su peludo rostro totalmente serio. — Una tropa numerosa viene desde tierras sureñas a invadirnos y…— El tejón fue interrumpido.
—Calla Cazatrufas, lo que menos necesitamos en estos minutos es plática. — Susan dejó a su peludo amigo en el suelo. — Lo que debemos hacer es convocar al resto de los narnianos que estén dispuestos a dar su vida y pelear por salvar a Narnia de la posible invasión.
Cazatrufas asintió y comenzó a correr, seguido muy de cerca por Susan. Corrieron por unos pocos minutos, hasta llegar a un claro del bosque, rodeado de frondosos abedules, aromos, sauces, robles y otros árboles. Susan se acercó al aromo más cercano que tenía, posó sus delicados, finos y blanquecinos dedos sobre el tronco, entrecerró sus ojos y en mente comenzó a repetir la misma oración— "Queridos árboles, perfectas criaturas, doncellas y caballeros durmientes, despierten de su sueño que yo, la Reina Susan, les ruego y les imploro que, por favor, nos ayuden en esta lucha. Queridos árboles, perfectas criaturas, doncellas y príncipes durmientes..." —Estuvo recitando esa frase al menos diez veces, cuando sintió una suave brisa y una mano mucho más suave, delicada y platinada cogió la suya, como si de un cierre de trato fuese.
Lentamente Susan separó sus párpados y frente a ella vio a una bella doncella Aromo, que despedía la más exquisita fragancia de sus cabellos, que parecía danzar a cada paso que daba y giraba alrededor de cada árbol que se cruzaba por su camino, despertando al espíritu que ahí habitaba.
En menos de media hora, Susan se encontraba rodeada de las más bellas criaturas del bosque narniano: Las Dríades, o espíritus de los árboles, sacando sus arcos y sus carcaj, dispuestos a partir junto a Susan y Cazatrufas a pelear, defendiendo a Narnia.
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Aslan se detuvo una hora después de comenzar su carrera.
Se recostó, para hacerle más fácil la bajada a los dos hermanos menores Pevensie.
—Una guerra está por empezar, reyes. —Comenzó a decir Aslan. —Es por eso que ustedes han regresado a Narnia, pero otro motivo me ha hecho traer también a sus hermanos.-El león se levantó, bebió un poco de agua de un pequeño arroyo que fluía cerca de ellos y continuó. —Al fenecer sus padres y no poder dejarlos solos en su mundo, los he traído aquí, para que vivan hasta que llegue la hora del sueño eterno.
—Entonces ¿Viviremos aquí por siempre? —Preguntó exaltada Lucy, abriendo sus ojos, maravillada y feliz.
—Si, mi querida Lucy. Ustedes cuatro volverán a vivir en Narnia, pero esta vez será definitivo. Crecerán aquí, procrearán aquí y morirán aquí.-Respondió el León.
Caminaron por entre los árboles, cruzaron un riachuelo y llegaron a una extensa llanura, en donde al otro extremo se divisaba un campamento.
— ¿No oyen eso? —Preguntó de pronto Edmund.
— Suenan como a cascos de caballo. —Respondió Lucy.
— ¿A dónde se fue Aslan? — Volvió a preguntar Edmund.
Miraron a su alrededor, pero por más que trataron, no encontraron a Aslan. El sonido de los caballos se acercaba más y más y sin darse cuenta, Edmund y Lucy tuvieron frente a sí a dos majestuosos caballos. Reconocieron de inmediato a uno de ellos, Destrier, el fiel caballo de Caspian.
Ambos chicos subieron la vista y se encontraron a Peter y Caspian, quienes les tendían una mano para subir a los caballos.
Lucy subió al caballo de Peter, mientras Edmund subía detrás de Caspian.
—Peter, ¿Qué haces vestido así? —Preguntó Lucy, al ver a su hermano enfundado en un traje de malla, una armadura y una espada colgada al cinto junto a un escudo que colgaba del hombro derecho.
— Necesito de mi armadura si voy a pelear y guiar un ejército ¿No crees? —le respondió Peter, mientras a cada instante se hacía más y más corto el tramo para llegar al campamento.
Luego de unos veinte minutos cabalgando, Caspian y Peter (Con Edmund y Lucy sobre cada caballo) eran recibidos por los innumerables Centauros, Sátiros, jabalíes, cuatro osos, perros, una manada de guepardos, la manada de pequeños ratones liderados por Rípichip y muchos animales más.
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Susan caminaba majestuosa, seguida de las Dríades y ocho Hamadríades, Karya (Que provenía de un castaño); Balanos (hija de una encina); Kraneia (salida de un cornejo); Morea (espíritu de una joven morera); Aigeiros (bello joven chopo); Ptelea (de cuyos cabellos despedía la dulce fragancia de los olmos); Ampelos (con su racimo de uvas, hija de la vid) y Syke (una joven algo rechoncha, proveniente de una higuera).
Cada Hamadríade con un arco en sus manos y cada Dríade-hombre con una espada colgando al cinto.
A cada paso que daban, las dríades soplaban y los atuendos de Susan cambiaron. Del rojizo vestido casero que llevaba puesto, fue cambiando paulatinamente, hasta convertirse en un hermoso vestido color esmeralda. Un vestido que se acentuaba perfecto para la ocasión bélica en la que se encontraban. Algunos árboles ofrecieron sus mejores maderas y le proporcionaron las más bellas, finas y perfectas flechas que alguna vez utilizó; Un arco majestuoso, pero lamentablemente no era mágico como el que alguna vez le fue obsequiado y que en esos minutos se encontraba en la cámara de los tesoros, en Cair Paravel.
Caminaron hasta llegar a los lindes del bosque, en donde los esperaba una extensa llanura donde en cuyo extremo opuesto, se alzaba un campamento que, a juzgar por las banderas rojas con un dorado león como escudo, supusieron sería el de los narnianos.
—Nos instalaremos aquí—Anunció Susan—En los lindes del bosque estaremos protegidos y podremos saber en que momento actuar.
Sus arqueros no dijeron nada. Aceptaron su orden y obedecieron.
De pronto, desde el punto sur de la llanura, comenzó a oírse un sonoro Bom borom bom borom bom, bom, bom, bom, que comenzó a aumentar a cada instante, hasta que se hizo ensordecedor y los Aneresnianos comenzaron a aparecer.
Susan observó detenidamente como las tropas narnianos comenzaban a formarse en escuadrones, liderados por tres caballos y sus respectivos jinetes.
Supo de inmediato que eran Caspian, Edmund y Peter los que lideraban a los narnianos y los que comenzaron a avanzar frente a los Aneresnianos.
—Arqueros apunten—Gritó Susan, mientras salía de los lindes del bosque y se posicionaba de manera tal que quedaran frente a los Aneresnianos.
Cuando ambas tropas estaban a escasos doscientos metros, Susan dio la orden de disparar.
El cielo se llenó de flechas, que fueron a llover encima de los Aneresnianos.
Una nueva batalla daba comienzo en la longeva historia de Narnia.
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Y... que les parecio??
Muchas gracias a los Reviews de La-Lá, Umeko-chan, Alicia,maruuu93, Chivizuke, Tsukichan, FeRzZ, W.Emy!, Shia17Potter, ittzumi, ale!!, alleexxmasencullen, desirecita, Fire Lady Yess, Integra-sama, oOosa, andy, charito-chan, kaorukobayashi, susan.y.caspian17 y a pau por darse un tiempo para leer este fic...
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