El resto de la semana fue totalmente horrible, pues al estar en casa - aburrido y adolorido – tenía demasiado tiempo para pensar, cosa que hubiera preferido no hacer. Me sentía tan jodidamente culpable por Sam, sin embargo quería verlo. Él era mi amigo y no me agradaba la idea de haberlo herido – internamente, claro está – y había llegado a la conclusión de que hubiera preferido mil veces que él me hubiera arrojado un millón de granizados en la cara a que ignorara.
Cierto es que solo Lauren había venido de visita después de la cirugía para ver como seguía. Sí Rachel estaba en casa y pasaba a saludar era porque ahí estaba Finn; Tina vino el viernes con Mike; Artie y Brittanny pasaron antes de irse a casa de Britt. Santana pasó el domingo.
¡Ay por Dios! Sam era el único que no había visto desde el accidente. Me quería morir. Ni siquiera me había dado cuenta de que tampoco me había visitado Blaine.
Esa noche no pude dormir bien. Si, como estaba planeado, tendría mañana que ir a la escuela tendría que asistir a la sesión del coro, tendría que verlo y eso me aterraba.
Le di vueltas al asunto hasta que pude caer en un débil y corto sueño, no obstante, muy perturbador. Reflejo del recuerdo mismo podía ver a Sam, sentir de su beso, que me quemaba el interior.
Me sentía tan fuera de lugar organizando mi casillero sin su habitual saludo. Estaba perdiendo los estribos.
Para la hora del almuerzo había perdido toda esperanza de ver a Sam.
- ¿Por qué no me llamaste? – Quería reprimir mi sonrisa, pero porque la gesticulación me lastimaba la nariz. – Estuve preocupado por ti todo el fin de semana.
- Debería ser yo el que reclame. – le replique. – Fuiste el único sin visitarme. Y el enfermo era yo, te correspondería llamarme tú a mí.
- Y lo hice, pero jamás contestaste, siempre era Finn.
- Recuérdame que lo mate después de clases.
- Te… extrañé. – Lo vi ruborizarse. Una punzada de remordimiento me sacudió el estómago.
- Sam… yo… también te extrañé. – su cara se iluminó un poco. – Pero sabes que no es la misma forma de extrañar.
- Lo sé. Sigues enamorado del… tonto de Blaine. – dijo con coraje. Suponía que pretendía decirle pero, pero por deferencia a mi se contuvo – No es tu culpa, pero tienes que saber que no es ni una milésima de lo que aparenta ser, y mucho menos de lo que tú crees que es.
- ¿A qué te refieres? – no me estaba gustando nada lo que me estaba diciendo.
- ¿Hace cuanto viste a Blaine la última vez? - ¿Qué pregunta? Fue hace… creo que la vez que le conté todo lo que nos pasó en Nueva York. De acuerdo, punto a su favor.
- Pues hace bastante.
- ¿Cuándo fue la última vez que hablaron en una conversación mayor a los 15 minutos?
- ¿Pero cómo sabes?
- Porque te presto atención, hace mucho que no hablas de lo que hacían juntos, y si lo hacías era de mucho tiempo atrás.
- Blaine y yo tenemos una relación sólida. – empecé mi defensa. – Somos personas ocupadas y no dejamos que nuestra relación afecte nuestras vidas.
- Como quieras. – dijo el rubio. Estuvimos en silencio un rato. No era la plática que había tenido en mente, pero supongo que era mejor a que se hubiera transferido por mi culpa.
- ¿No estás molesto? – Curiosamente era yo el que iba a preguntar.
- No, de hecho era yo el que iba a preguntar.
- No podría estar molesto contigo. – Me despeinó cariñosamente mientras yo me sonrojaba.
- Sam, ¡por dios!
- ¿Qué?
- No son las cosas que se le dicen a los amigos.
- Ya lo sé. – me dijo con una amplia sonrisa. – pero tú no eres para mí un simple amigo.
- De acuerdo, ya no sigas.
- Sigue funcionando.
- ¿Qué sigue funcionando?
- Te sigues sonrojando cuando te digo cosas así.
- No es gracioso.
- Si lo es. – se rió. – Además de ser totalmente adorable. Le solté un manotazo en el brazo.
- Eres odioso.
- No, tú me quieres. Admítelo.
- Estoy a punto de golpearte.
Al terminar el día parecía que todo estaba en calma y como si nada hubiera ocurrido, pero había algo que me inquietaba y que no me dejó estar al cien por ciento ni en la sesión del club Glee.
Estaba tan confundido con lo que Sam me dijo, y aunque no me agrade, tenía razón. Blaine ha estado muy ausente. No, definitivamente no puede ser cierto. Es más, se lo voy a comprobar.
Al salir de clase tomé mi auto y me dirigí a Dalton, era mejor quitarme esa duda de la cabeza o me volvería loco. Así que avise por celular a mi padre que llegaría tarde.
Mis ex compañeros del Instituto me recibieron muy sorprendidos, por no decir que hasta asustados. Creo que creían que de nuevo iba de espía, y como se acercaban las seccionales.
- ¡Hola Kurt! – Me saludó Wes. – No esperaba verte por aquí. Ni así. – casi había olvidado la cara que debía tener en esos momentos con la nariz hinchada y morada.
- Si, era una sorpresa para Blaine. – lo busque con la mirada, pero no lo vi en las cercanías. Me reí de lo que dije.
- No debe de tardar.
Platicamos un rato, pero no me dejaba de inquietar las constantes miradas nerviosas que Wes lanzaba a la puerta.
- Hola chicos listo para empez… - Volví la cabeza en cámara lenta. Se fueron los colores de mi vista. Estaba seguro de que era el rostro de Blaine pero no podía ser él.
También reconocí al chico que estaba con él. Alto y rubio, cabello ondulado. Jeremiah abrazaba por la cintura a mi novio. Todos tenían sus ojos puestos sobre mí, pero yo no estaba concentrado más que en Blaine
- Kurt… yo. – Blaine se despegó de él y se acercó a mí.
- No. – me alejé de él.
- Lo… siento. – me dijo con cara afligida. – Yo… no quería que…
- No es tu culpa. – le dije. – Fue mía. – salí corriendo de ahí.
Blaine me alcanzó en el estacionamiento.
- Quería decírtelo, pero tenía miedo de…
- Lastimarme… - escupí entre dientes.
- De verdad lo siento.
- No lo digas de nuevo. Por favor.
- Pero es que…
- ¿Por qué empezaste algo conmigo sabiendo que todavía sentías algo por Jeremiah? – intentaba sonar fuerte, pero no podía.
- No lo sé… - Yo sí lo sabía. Si yo no le hubiera dicho lo decepcionado que estaba después de lo del pasado San Valentín esto hubiera sido distinto y esto no hubiera llegado tan lejos.
- Pero, ¿Seguimos siendo amigos? – mis puños se crisparon, tenía ganas de abofetearlo. Quería hacerlo.
- No lo sé. – me fui a mi auto y me alejé de ahí lo más rápido que las reglas de transito me permitían.
Pero no me dirigía a casa, mis impulsos me empujaron hasta el cuarto de hotel de Sam. Por suerte no tuve que bajar el auto a tocar. En cuanto me vio, tomó su chaqueta y fue hasta mi posición.
Me abrió la puerta del copiloto y me llevó a un parque para que pudiéramos hablar.
- Tenías razón. – le dije no pudiendo contenerme más. – Todo el tiempo la tuviste.
- ¿Sobre qué? – cómo si no supiera a que me refiero.
- Blaine está saliendo con otro chico. – sollocé – Al que le llevamos serenata en San Valentín.
- Sam me tomó entre sus brazos. Hundí mi cara en su pecho. Una calidez empezó a llenarme de pies a cabeza. Era una sensación que se me hacía familiar, pero no recuerdo haberla sentido hasta ahora. Esa calidez que comenzó en mi pecho se extendió por todo mi cuerpo con pequeños impulsos eléctricos me recorrían la espina y llegaban a cada parte de mi cuerpo. Lo abracé también a él.
Una sensación de tranquilidad y paz me tomó por completo.
Levanté el rostro hasta para verlo. Pareciera como si fuera la primera vez su cara. Esos hermosos ojos, sus facciones… su boca. El era perfecto. ¿Por qué no me había dado cuenta antes? ¿Sería muy tarde para arrepentirme y comenzar de nuevo?
Ambos nos acercamos aún más, hasta que nuestras bocas se unieron.
- Espera. – me dijo.
- ¿Qué sucede, hice algo mal?
- No quiero ser el premio de consolación.
- No eres el premio de consolación. – le dije tomando su mano. – A veces se cometen errores para llegar a la meta.
- No entiendo.
- Creo que al final Finn tenía razón. – me miró confundido. – Me he enamorado de ti. Tal vez desde que nos vimos por primera vez.
- Pero ¿Por qué no…?
- Tal vez solo era cuestión de tiempo y una influencia externa que necesitaba para darme cuenta.
De nuevo lo abracé. Disfrutaba de su aroma, de su cuerpo. La sensación que producía la piel desnuda de su cuello con mis pómulos.
- Lamento tanto lo que te hice. – le susurre al oído. – Estoy dispuesto a corregirlo si tú lo deseas. Tomó mi cabeza gentilmente entre sus manos. Me miraba tiernamente.
- No tienes que hacer nada para que te ame más de lo que ya lo hago.
- No me puedo perdonar por todo lo que te dije. – besé su mejilla. – El solo pensar en lastimarte me destrozaba.
- Eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. No tienes por qué disculparte.
- ¡Tiempo! ¡Ay Santo Dios me van a matar! – Me percaté de que comenzaba a oscurecer. – Tenemos que irnos.
- Te veo mañana en clases. – me dijo cuando lo deje en su casa. – Tómate todas tus medicinas.
- Seguro. – Lo cierto es que no me había dolido en largo rato.
Papá y Carole estaban llegando apenas a casa, lo cual fue un alivio. Po suerte durante la cena no hubo ningún comentario sobre donde había estado hasta ahora.
Subí a mi habitación y prendí la computadora. Me sentía muy animado. La primera persona que decía en mi chat estaba conectada era Mercedes. Tenía un par de cosas que decirle.
- ¡Túuuuuuuuu! – tecleé.
- ¿Qué paso?
- ¿Por qué no me dijiste que estabas ocupada en buscarte un novio extranjero? – le dije.
- Dile a Sam que lo voy a asesinar en cuanto regrese a Ohio. – yo me reí.
- No voy a permitir que mates a mi novio. – la última palabra la enfaticé con mayúsculas.
- ¡¿Queeeeé? ¿Pero qué diablos ha estado pasando en mi ausencia?
- ¿Y las cosas que me ocultabas tú?
- Ok. Estamos a mano. – podía imaginar la cara que ponía cuando deseaba que le contara todo. - ¿Pero qué pasó con Blaine?
- Sam me abrió los ojos.
- No entiendo.
- Él me hizo notar las ausencias de Blaine, después de que se me declarara por obra tuya.
- Jeje. – escribió.
- Así que hoy fui a Dalton y lo vi llegar de la mano de Jeremiah.
- ¡Ay no lo puedo creer!
- Sí, de Dalton fui a ver Sam, y pues me di cuenta de que me gusta mucho.
- ¡Qué lindos! Espero me mandes fotos de ustedes. Lo extraño.
- ¡Ay cielo, nosotros también! Dejaste hecho un caos todo el club Glee. Ahora mismo me estoy recuperando de una nariz rota.
Platicamos un buen rato. Estaba tranquilo, todavía no me recuperaba de todas las cosas que estaban sucediendo a mi alrededor, pero supongo que es normal y que tomará tiempo.
Hola a Todos!
Es un gusto poder subir algo antes que las clases comiencen.
Espero que les guste este capítulo. Fans de los Klaine's no me odien por favor, yo también amo a Blaine, pero esta historia surgió así.
Hasta luego fanfictioneros!
