Ha sido una de las mejores semanas que he pasado, pero sobre todo mucho mejor que los últimos meses. Pero a pesar de que tengo a Kurt conmigo aun presiento que este momentáneo final feliz solo es un oasis en el desierto…. ¿De dónde saqué esa frase?
Era Lunes por la mañana cuando iba entrando al colegio buscando a Kurt y parecía estar todo bien, hasta el almuerzo.
Pero no iba a ir por buen camino esto, yo lo sabía. Pues al entrar a la cafetería nos topamos con una barricada hecha por los del equipo de futbol exceptuando a Finn y Puck, que no serían de gran ayuda ahora.
- ¡Evans! – dijo Azimio en voz alta. – Tenemos algo que arreglar contigo.
- Kurt, mejor vete, no creo que estás bien aquí. – le susurre, de inmediato obedeció y me dijo que le llamara si algo pasaba.
- Ya fue suficiente de que juegues a ser princesita. – dijo y todos alrededor me miraban fijamente.
- Yo no estoy jugando a ser nada. – Respondí lo más neutral posible.
- Te lo vamos a decir bien claro, dejate de juegos, si eres mariquita no regresaras al equipo, no importa lo que Beiste diga, ya fue suficiente aguantar al Sr. Embajador de Gaylandia como para tener otro en el equipo. – Reí amargamente, supuse que esto pasaría. – Ya le hicieron mucho daño a Karofsky como para….
- Bien, dejaré su estúpido equipo. – Me di la vuelta, estaba harto de toda esa palabrería absurda.
- Sabes que si te vas no regresarás nunca. – lo dijo más como amenaza que como una simple advertencia. - No heches por la borda todo por un jodido maricón, podrías tener a cualquier pollita de la escuela y un lugar elevado entre los populares.
- Si puedo estar con Kurt tranquilo eso no me interesa. – Seguí mi camino, no fue difícil hallar a Kurt.
- Bien, será como tu lo desees. - el desdén de su voz casi logor intimidarme. - Pero no esperes compasión de nosotros, has quemado tu última carta.
Estaba en el salón del coro, que se había vuelto nuestro punto de reunión. Tenía las manos inquietas sobre el regazo, la cara tensa, hasta que me vio.
- ¡Dios! ¿Estás bien? – me dijo abrazándome. - ¿No te hicieron nada eso salvajes?
- Estoy bien, solo querían darme un ultimátum. – dije algo irritado por recordarlo.
- ¿Qué quieres decir? – era tan lindo cuando se preocupaba - ¿Qué te dijeron?
- Básicamente tenía dos opciones: o me dejaba de tonterías contigo o me sacaban del equipo.
- ¡Santo Dios! – dijo Kurt cubriéndose la boca con la mano. – Esto es mi culpa, sabía que esto pasaría. ¡Ay Sam lo siento tanto…..!
- Renuncié. – le interrumpí. – Era totalmente absurdo lo que me pedían
- Pero, eres uno de los jugadores estrella, el segundo a bordo de Finn.
- ¿Qué importa? Estoy contigo y eso es lo que importa. – Kurt se estremeció y yo lo besé. Fue vehemente la emoción con la que me devolvió el beso.
- Cada vez me siento más idiota por no darme cuenta de que eres el hombre perfecto.
- Te amo. – tenía que decirlo.
- Yo también te am…
- Espero no hayas hecho lo que me han dicho.- la voz de Finn se hizo oír a nuestras espaldas.
- ¿Qué dejé el quipo? Si, lo hice. – No era un misterio a donde iba esta discusión
- Espero estés contento Kurt. – miró enojado a su hermanastro. Era ya la tercera vez que deseaba partirle la cara a Finn.
- ¿Perdón? – dijo Kurt entre ofendido y sorprendido.
- Le acabas de arruinar la vida a Sam. – Me miraba casi con lástima. – Has tirado al pozo su reputación. - ¿Qué diablos le molestaba?
- No esperaba menos de ti. - le contestó mi chico a su hermanastro. – Todo en este jodido mundo es acerca de la reputación. ¿No es así? – se empezó a poner rojizo de coraje. – Solo importa ser un jodido deportista, rompecorazones, sin ninguna otra ambición que llegar a casa a ver otro partido de futbol, al que cualquier jovencita tonta desearía que fuera su marido terminando la escuela. – Iba solo comenzando. – Los que somos diferentes no cuentan, ¿no es así?
- Ya hablamos de eso, sabes que no estoy en contra de nadie, por eso me gusta el club Glee, por la diversidad de…
- Sabes que no me refiero a eso. – lo detuvo en seco. – Te molesta tanto tener que lidiar con tu hermano gay, es un duro golpe a tu "virilidad". – recalcó la palabra con las comillas de sus dedos. – Desde que nuestros padres se mudaron eso ha estado calando muy dentro de ti.
- Kurt, no sabes lo que dices. – decía Finn algo alterado.
- Claro que lo sé, has intentado todo por mantener tu vieja popularidad, y el hecho de convivir con el único chico gay que había tenido la iniciativa de serlo abiertamente solo tiraba al pozo esa posibilidad. – Kurt estaba sacando muchas cosas que había reprimido desde hace mucho tiempo. – Tu también crees que solo es cuestión de tiempo para que te vuelva homosexual, y el hecho de que Sam me quiera, no importando que también sea hombre, solo respalda tu torpe teoría.
- ¿Qué más te da si me voy o no del equipo? – la mirada de Kurt era devastadora, si me hubiera visto a mi me hubiera arrodillado a besarlo, rogando por su perdón. No entendía el comportamiento de Finn en lo absoluto. - ¿Creí que preferías que yo no estuviera para quitarte tu lugar? – Abracé a Kurt. Ya era demasiado que se preocupara por mí por no saber cómo recibiría el rechazo. – Si tanto te molesta que estemos juntos, ¿por qué no nos ignoras?
- Yo no quiero ignorarlos. – balbuceó torpemente Finn. – Yo… no sé…
- Exacto. – dijo Kurt con pesar. – No sabes nada, y estás tan cerrado en tu pequeño mundo, que no quieres saber que hay cosas diferentes.
Kurt y yo salimos del salón dejando a un Finn confundido y sin nada que decir. Kurt estaba a punto del llanto y no lo culpaba. Entramos a un aula vacía para pasar en paz los últimos quince minutos del almuerzo.
- En serio lo siento. – me dijo afligido. – Después de todo Finn no estuvo tan erróneo.
- No tienes porque sentirlo, ambos sabíamos que esto pasaría, además es un precio que estaba más que dispuesto a pagar. – le dije besando su mejilla.
- Es que siento que no estoy siendo justo en esta…
- Relación. – terminé la frase y él se sonrojó. Aún se negaba decir que él y yo fuésemos algo más que amigos, algo más cariñosos de la cuenta. Al menos me dejaba besarlo de vez en cuando. No sé si se deba al hecho de que hace solo unas cuantas semanas todavía estaba con Blaine, a que quería cuidar mi imagen (que ya estaba algo gastada) o que tuviera miedo de hacerse ilusiones.
- Si, y me hace sentir incómodo.
- Me das mucho más de lo que yo te pediría. – le dije. Un te amo era lo que más quisiera que me dijera, y casi lo lograba hoy, pero maldita sea la intervención de Finn.
- Y aún así no es recíproco. - me tomó de la mano. – Sacrificas mucho por mí.
Besé sus suaves labios brevemente, le dije que no sacrificaba nada, que todo estaba bien entre los dos.
Sonó la campana del regreso a clases más rápido de lo que hubiera querido. Ambos nos tuvimos que dirigir con pesar a nuestras clases, más por obligación que por gusto. Era una suerte que Kurt fuera tan bueno en la escuela, pues entre el trabajo, mi familia, el club Glee y él mismo ocupaban casi la totalidad de mis pensamientos.
Me esforzaba bastante por entender las clases y de verdad que estudiaba todas las tardes con él, pero su presencia era suficiente para sacudir mi mundo; era cursi decirlo, pero era cierto: estaba enamorado.
Ciertamente esas asesorías eran el pretexto perfecto para verlo, pero no quería echar a la basura su buena disposición su buena disposición, además era algo que en realidad necesitaba. Así que esperaba con ansia el momento de salir de clases para dirigirme a la casa de los Hudson-Hummel para trabajar unas horas y poder ver a Kurt un rato más, y podría disfrutar un rato a solas con él.
Hola a Todos!
Ha pasado ya bastante, lo sé. El último semestre ha sido increiblemente movido, el inicio de la universidad me ha traìdo loco, entre muchas cosas más. Pero por fin son vacaciones, espero poder darme u tiempo de escribir ya más periódicamente y ya no dejar olvidado por tanto tiempo este sitio xD
Solo para que sepan, sigo activo y tengotres historías que pienso continuar.
Ojala disfruten este capi tanto como a mi me gustó
xoxoxoxo
