Me encantaba estar con Sam, no podría ser más perfecto; pero me temo que fuera de nuestra burbuja personal, donde él era el príncipe de mis sueños, todos confabulaban contra nosotros. Estaba completamente seguro de que no sería un final feliz duradero, y menos si no tenía apoyo alguno de nadie.
Mi familia no sabría qué hacer, y estaba claro que Finn menos que ninguno; Rachel estaría del lado de Finn; Mercedes está del otro lado del mundo; la familia de Sam seguro que no estarà nada de acuerdo con que su hijo está conmigo en algo más que una amistad; el resto del club Glee apenas y conviven entre ellos, no puedo contar con su apoyo. Así que la situación para mí, para ambos no era nada prometedora.
Sam siempre se mostraba alegre y optimista, al menos conmigo, me decía una y otra vez que yo era la única persona que le importaba, y que si el mundo no quería que estuviéramos juntos, ambos podíamos darnos la vuelta e ignorar todo a nuestro alrededor. Obviamente me reí de la pomposa frase, sabía que por más fácil y bello que sonara, no nos sería nada sencillo. Y me preocupaba más el saber si esa actitud la conciliadora de Sam era solo un gesto protector, o si no consideraba la magnitud de lo que tendría que afrontar por estar conmigo.
Como sea que fuese, mis presentimientos solo iban aumentando día con día, hasta que recibí un mensaje que iniciaría un extraño ir y venir sentimental en mi vida.
Wes, uno de los amigos de Blaine de Dalton me mandó un email solicitando mi ayuda. Decía que ocupaba ideas para un número que estaban planeando hacer y que Blaine por obvias razones no quiso ser quien hablara conmigo. No pude evitar sentirme extrañado, en Dalton la voz del grupo la llevaba Blaine, las decisiones y sugerencias tenían que pasar por él.
Deje pasar el mensaje algunos días, pero al recibir un segundo mensaje, aún más insistente, pues me sentí culpable. Así que un día después de la escuela Sam y yo nos dirigimos a Dalton. Le pedí que me esperara en el auto, que con suerte no tardaría.
Wes me recibió como huésped de honor y fuimos derecho a la sala de ensayos del coro. Me pidió esperara unos segundos en la sala vacía y se fue a reunir al grupo. Las elegantes paredes me dejaban un regusto muy amargo, y mi cabeza se llenó de recuerdos que ahora tenían un fondo gris oscuro.
Head down
As I watch my feet take turns hitting the ground
Eyes shut
I find myself in love racing the earth
And I'm soaked in your love oh
And love was right in my path in my grasp
And me and you belong
La voz masculina de Blaine empezó a cantar a mis espaldas. Parecía nervioso, como cuando le llevamos serenata a…
I wanna run (run)
Smash into you
I wanna run (run)
Smash into you
¡Momento! ¿La canción era para mí? ¿Esa canción era para mí?
Ears closed
What I hear no one else has to know
'cause I know that what we have is worth first place in gold
And I'm soaked in your love ah
And love was right in my path in my grasp
And me and you belong
El coro entero comenzó las clásicas harmonías, yo estaba totalmente confundido. Blaine cantaba alrededor mío, su mirada reflejaba desesperación. Sabía que no había sido buena idea venir.
I wanna run (run)
Smash into you
I wanna run (run)
Smash into you
Smash into you
Era una canción preciosa. Blaine sabía que Beyoncé era una de mis artistas favoritas, y en Dalton era una de las más usuales elecciones a la hora de presentar un número ante la escuela. Pero esta canción era diferente
Head down
As I watch my feet take turns hitting the ground
Eyes shut
I'm in love and I'm racing the earth
I'm soaked in your love
And your love was right in my path in my grasp
And me and you belong
Era una melodía de un carácter más íntimo. Había sido elegida para mí, era una disculpa, eso estaba claro. Pero esa disculpa pretendía convertirse en un nuevo comienzo.
Oh I wanna run
Smash into you
I'm willing to run (run)
Smash into you
Movía inconscientemente mis pies del nerviosismo. Rogaba porque Sam siguiera en la camioneta y que no viniera a buscarme. No podría explicar semejante situación. Los miembros de todo el coro sonreían ante la escena tan romántica, si supieran todo lo que pasa dentro de mí mente sería un momento sumamente incómodo.
I'm willing to run run run run
Run-ooh-ooh-ooh-ooh-ooh-uh
I'm willing to run run run run
Run-ooh-ooh-ooh-ooh-ooh-uh
Al llegar al clímax de la canción Blaine se arrodilló ante mí. Yo me sonroje mientras tomaba mi mano. Una punzada de culpabilidad atravesó mi pecho tan certera que me quitó el aliento.
And i wanna run run
And smash into you
I'm willing to run run
Smash into you
Esa sensación tan horrenda de frío en mi interior me hizo soltar un suspiro. Convenientemente acabó la canción cuando al ver mi reacción me besa Blaine.
La sensación del beso de Blaine no era la misma que yo recordaba, ya no sentía los fuegos artificiales… ya no sentía nada. ¿Era posible que tan rápido cambiaran tanto las cosas dentro de mí? Fue completamente extraño sentir esos labios que se veían deseosos de encontrarse con los míos, que alguna vez me resultó familiar su sabor, su forma, y que sentía que encajaban tan bien con los míos
- Yo… - dije casi en susurro. – Tengo que irme. – no podía seguir ahí, no debía estar más ahí, ya no era parte de mí.
- Pero esto fue para ti. – me sostuvo por el brazo. – Lo hice por ti. - Intento besarme de nuevo, pero me opuse rotundamente
- Ya no es lo mismo. - Definitivamente no era la respuesta que esperaba de mi parte, y su rostro tan cálido y amable se descompuso totalmente.
- No me puedes dejar así. - Me dijo alterado. Podía sentir la mirada preocupada del coro, el ambiente era tenso. – Yo te amo, ahora lo sé, te extraño.
Blaine, no hagas esto más difícil por favor.
- Lo que hice estuvo mal, lo acepto, pero no me dejes así. – Me sentía mal de hacer esto, no me gustaba lastimar a las personas. Y menos porque él fue mi primer novio y yo lo amé, pero ya no sentía lo mismo.
- Me tengo que ir, fue un error venir, lo siento.
Salí corriendo al estacionamiento. Mi cabeza daba mil vueltas y yo solo deseaba que no volviera a ver a Blaine. Subí al auto más en un estado autómata que consciente, yo no dejaba de pensar en lo que había sucedido minutos antes.
- ¿Estás bien? - la cara preocupada de Sam fue un respiro. Lo abracé muy fuerte.
- Contigo siempre lo estoy. – le dije, y no había nada más cierto.
- Y yo contigo, lo sabes. – Susurro a mi oído haciendo que la piel se me pusiera de gallina. Besó mi mejilla con gentileza, sentí la calidez de sus labios aun después de que los retirara.
No mencioné nada al respecto de lo sucedido en Dalton. Condujo despacio, yo veía por la ventanilla de forma ausente. Aunque ya estaba más tranquilo, era imposible que dejara de pensar en lo que pasó y me ponía bastante incómodo. Jamás vi a Blaine tan afectado y alterado. Me dolía, sí, sin embargo estaba claro que no era ni remotamente lo mismo que había sentido cuando me besó esta vez.
Me preguntaba si acaso pensaba que podría enmendar lo sucedido con una canción. ¿Acaso creía que iba a regresar a sus brazos como si nada?, ¿acaso yo lo creía también? Tal vez…
Pensar así me dio escalofríos. Sabía que Sam era una pieza fundamental en cómo se desarrollaron las cosas hoy. En primer lugar fue él quien me dijo lo obvio para cualquiera que no fuese yo, Blaine me estaba engañando a mis espaldas, con el mismo chico que le gustaba antes de que ambos fuésemos novios. Él me dijo que me quería; cuando Blaine y yo comenzamos me sentí como el plato de segunda mesa, ya que el rubio lo rechazó.
Sabía que si Sam no estuviera, yo si hubiera corrido de nuevo con Blaine. Hasta entonces no tenía la suficiente autoestima como para enfrentar una soledad así, sin mi mejor amiga, sin amigos, sin nadie más que pudiera brindarme siquiera un apoyo moral.
Tomé la mano del chico rubio que tenía a lado, debía de ser el chico más afortunado del mundo, tenía conmigo al chico más noble, gentil, caballeroso, bello y perfecto de todo el distrito. Él besó suavemente mi mano y la sostuvo hasta que llegamos a casa.
Cuando por fin termino su horario de trabajo se dirigió a nuestra ya acostumbrada cita para estudiar, debía decir que para mí era muy difícil mantener la concentración cuando él estaba conmigo. Era tan dedicado y ponía mucha atención a todo lo que le explicaba y sus deberes. He de confesar que cuando escribía o leía en silencio podía darme el lujo de observarlo, me sentía como un idiota admirando su belleza, cual obra de arte. Si, él había conseguido que me enamorara tan fácilmente que me costaba creerlo.
- Kurt, quiero hablar contigo. – dijo Sam con voz ronca. – no es nada malo.
- Dime, soy todo oídos. – le dije con una sonrisa nerviosa.
- Hemos andado mucho por las ramas y… - tomó aire. – quiero hacer las cosas bien y que estemos claros. - Tomó mis manos, sus ojos azules brillaban y sonreía de forma nerviosa.
- De acuerdo.
- Kurt, ¿Estarías de acuerdo en ser mi novio? – dijo como si lo hubiera ensayado. Yo estaba a punto del llanto.
- Nada me haría más feliz. – Me abrazó y sus labios se apoderaron de los míos como amos y señores de ellos. Era la mejor sensación del mundo, me sentía tan ligero como el aire. Si antes sus besos, que eran cortos y que me tomaban por sorpresa me hacían saltar y sentir que un huracan había pasado en las cercanías, est me lanzó directo a los cuernos de la luna.
Estaba tan feliz que no me importó nada que Finn me regañara de nuevo por encerrarme a estudiar con Sam en mi habitación. Esa noche dormí mejor que nunca, solo esperara que todo siguiera igual al día siguiente.
Hola a todos!
Subo nuevo capítulo y este es un pequeño regalito de mi parte para los lectores del site. Espero les guste este capi.
Felices fiestas a todos, nos vemos en otra entrega.
