Wow, bueno como todas las que escriben aqui empesare por el: Lo sientooo!, he tenido que hacer un monton de cosas y mi cerebro se andubo secando asi que no habia podido continuar debido a ello. Pido que no me crucifiquen xDDe!

Muchas gracias por los comentarios 3 en especial a la señorita Saya; le informo que lo que escribio hace poco me llego justo cuando estaba terminando de escribir. Gracias por su apoyo, espero se entere de que actualice!

Publicare otro fanfic con universo AU y creo... gustara, es gracioso, con morbo, MUY UlquiHime y como base utilizare un libro llamado "Las cincuenta sombras de Grey" si alguien lo conoce... sabra de que hablo xDDe! Amo a los protagonistas 3

Derechos reservados para Tite y... uff, siento que debo ver bleach, lo he dejado tirado ya mucho rato. Ok, eso seria besos!


¿No lo recuerdas?

~~Para ti con desprecio~~


Temprano en la mañana, como nunca y para la sorpresa de todos una de las primeras personas en ponerse de pie fue la teniente más holgazana y perezosa de todo la SS, quien con una radiante sonrisa y con extremo optimismo aventuraba sus pasos hacia una de las casas nobles.

No muy lejos, sobre los tejados de la división cinco, el capitán invadido por la pereza dormía a la intemperie y despertaba con los primeros rayos de luz. Desde su altura era fácil distinguir quienes andaban por los alrededores así que no tardo en ver a la despampanante rubia que con gracia y maestría movía sus anchas caderas al caminar. Sin nada mejor que hacer, se incorporó y de un ligero salto cayó sobre las tejas que cubrían las paredes que cercaban su división.

-¿Qué hace la chica más apetecible del Gotei trece caminando tan temprano por la mañana?—susurro lo suficientemente alto para que lo escucharan—y caminando hacia… ¿La mansión Kuchiki?—se adelanto al notar el rumbo de los pasos que no se detenían a conversar.

Matsumoto sonrió complacida— Lo siento, querido. Pero no tengo tiempo para pasteles hoy—dijo alborotando con las manos su cabello intencionalmente.

Grimmjow sonrió y rodo los ojos, su compañera de copas sí que era insufrible cuando se lo proponía. Y entonces, por arte de magia recordó algo.

-¿Vas a ver a la chica?—

-¡Bingo!—exagero entrecerrando los ojos.—Se ha hospedad con los Kuchiki desde anoche y supongo que entre Ichigo y Kuchiki-taicho no será muy ameno para ella. Necesita de un respaldo femenino.—

-¿Y la enana?—

-¿Rukia?—pregunto y noto el asentamiento de cabeza—Esta con su Taicho por supuesto—

-¿Y tú… no deberías hacer lo mismo?—alzó una ceja.

-Está bien, él puede sobrevivir sin mi—

"Me sorprende más que sobreviva contigo que sin ti", se aguanto las ganas de hacerle conocer sus pensamientos.

Al llegar a la entrada de los Kuchiki, un lugar muy apartado del Gotei trece, vieron el noble estilo japonés tallado en ella, las dos antorchas encendidas y los dos guardias que vigilaban la entrada a cada lado.

-Documentación—exigió uno de ellos y alargo el brazo. La rubia de entre su kimono saco un pergamino con el símbolo Kuchiki en el, firmado y timbrado por el mismísimo Byakuya.

Lo analizaron unos segundos, verificaron su validez y la dejaron ingresar abriendo las grandes puertas de madera. Grimmjow camino detrás de ella con naturalidad, pero de inmediato fue cercado por unos ninjas con uniformes purpura quienes le cerraron el paso a la mansión.

-Lo siento, Grimmy-Chan, pero el pase solo funciona con uno—informo Rangiku fingiendo pena, pero al instante su sonrisa gatuna la delató.

-Maldita…—gruñó el capitán dando media vuelta y marchándose. No es que le preocupara la chica o acompañar a Matsumoto, solo… tenía curiosidad, solo eso.

En cuento ingreso atravesando en puente sobre los peses Koi la atendieron para que se encontrara con Orihime.

La pelinaranja estaba desayunando, apenada, junto a un serio e inmutable hombre, el cual la había sentado a su lado derecho y él en la cabecera. Parpadeo y vio a Ichigo apoyado contra la pared con el ceño frunció, observando la escena con odio.

-¡Buenos días a todos! ¡Hime-Chan!—hablo la mujer para captar la atención—He venido a verte, supuse que todos estos cambios repentinos te tendrían un poco asustada—aclaro sin malas intención, pero la mirada asesina de ambos hombres sobre su cabeza la asusto un poco.—Yo…quería saber cómo estabas, además, el comandante me envió esto y quiere que se lo lleve de inmediato—dijo extrayendo un nuevo pergamino entre sus ropajes con un nuevo símbolo.

-¿La academia Shino?—susurro el pelinegro.

-Así es, a pesar de que ya están a mitad del primer semestre, creen que es conveniente inscribir a Orihime de inmediato. –

-Pero…—se detuvo al hablar y volvió sus ojos a Byakuya el cual asintió—Yo no tengo poder espiritual alguno, no sirvo para ser Shinigami—hablo preocupada, sin poder evitar que sus ojos pasearan por el rostro de Kurosaki.

-No debes preocuparte por eso—hablo el hombre del hogar, sorprendiéndolos a todos—Ayer, mientras descansabas, los altos y bajos nobles nos reunimos con el comandante para hablar de tu situación—por mucho de dijera eso, Inoue no entendía de que "situación" hablaba—Para ingresar sin más a la Academia aparte de tener un potencial significativo, debes pertenecer a una casa noble para ser aceptada a mitad de semestre. Por ello…—

-Por ordenes de arriba los Kuchiki se harán cargo de ti hasta nuevo aviso—interrumpió Ichigo con un genio de perros.

-Eres muy mal educado Kurosaki, me desagradan tus malos modales—hablo calmado y siguió su desayuno como si nada.

"Así que por eso Ichigo está enojado. Qué lindo", pensó Matsumoto entre risitas.

-¿Entonces los Kuchiki se encargaran de su entrenamiento?—

-Es correcto—respondió a la teniente.

Al parecer ni ella ni Ichigo tenían mucho que hacer por Orihime si por órdenes del comandante esta se encontraba bajo la tutela del terrorífico de Byakuya.


-¿Por qué no pudo ser con Ukitake? ¿Por qué?—Se quejaba el sustituto en el despacho de Renji.

-Ichigo deja de venir a quejarte a mi oficina, si no te has dado cuenta ¡Tengo un montón de trabajo!—grito lo ultimo exaltado levantándose de su asiento para ver el cuerpo de su amigo al otro lado de la montaña de papeles.

-No te quejes, nunca vengo y cuando lo hago me echas—gruño fastidiado irguiéndose en el sillón.

El pelirrojo se levanto y se sentó junto a su amigo. Dándole unas palmadas en el hombro.

-Dime que es lo que realmente te esta torturando—le expreso su preocupación.

Los ojos almendrados se dilataron por un momento y apoyando sus codos en sus rodillas cubrió su rostro con sus manos.

-Ulquiorra—

Sintió sus hombros mucho más ligeros al escupir el nombre.

Renji suspiro cerrando los ojos.

-Rukia, ayer, después de ayudar a recostar a Inoue, al salir comenzó a llorar—contó, aunque su receptor no entendía a donde quería llegar—Hablo sobre la muerte de Inoue, Hueco Mundo, los Espadas, dijo que estaba asustada, que no entendía, que no sabía cómo actuar si se llevaban a encontrar y por un instante se reconocían—se detuvo un poco para pensar sus palabras y prosiguió—El Comandante general y los demás capitanes, saben el riesgo que significa tener a Inoue y a los Espadas juntos, debemos estar preparados para cualquier cosa. Todos estamos preocupados y tensos, así que no cargues con tus preocupaciones solo. Nos tienes a nosotros y estamos juntos en esto.—

Ichigo a pesar de su rostro de concentración se había perdido al escuchar la frase "Si se encontraban y por un instante se reconocían, si tan solo por un instante…ellos…"

-Gracias Renji—dijo, levantándose de golpe para desaparecer del despacho, dejando a un amigo preocupado y angustiado.


-Ulquiorra—susurro al toparse accidentalmente con él en uno de los pasillos.

-¿Se te ofrece algo?—la voz de ese sujeto le revolvió el estomago.

"Partirte la cara"

-No—susurro bajando la vista al suelo y al ver que el otro siguió su camino, él lo hizo también.

-¡Espera!—se giró preocupado y un poco agitado, mas el capitán solo volteo su cabeza, desinteresado—¿Qué sabes sobre la chica?—

-¿La mujer?—

El corazón de Kurosaki se trisó en ese instante. Ese tono, la voz, esa exacta palabra. ¿Por qué no pudo ocupar un sinónimo para referirse a ella? ¿Por qué debía ser jodidamente esa palabra?

-Sí, ella. ¿Qué sabes de ella?—interrogo, tratando por todos los medios de contener la respiración y regular su reiatsu que desde que vio al pelinegro se ha vuelto inestable.

Cifer lo analizó, era la segunda persona que le preguntaba por esa chica de forma tan apasionada.

-Eso no te importa—prosiguió su camino.

-¡Dime que es lo que te han informado! ¿La has visto? ¿Has hablado con ella? ¿Qué sabes al respecto?—Gritó con la respiración entrecortada y los nudillos blancos.

-¡Ichigo!—grito la Kuchiki desde el final del pasillo con autoridad y el pelinaranjo se volteo desconcertado. La pequeña Shinigami avanzo y se detuvo al lado de su amigo.— Cifer-Taicho, Nii-Sama quiere verlo, me pidió que por favor le informara que en cuanto tuviera tiempo fuera a la casa—

Eso descoloco a Ichigo quien miro con terror a Rukia, pero ella también estaba algo perturbada.

-¿Para qué quiere verme?—

-No lo sé, señor—Rukia hizo una reverencia y Ulquiorra desapareció.

-¿En qué mierda está pensando Byakuya? ¿Eh?—Zamarreó un poco a su compañera, la cual se zafó de inmediato.

-No lo sé, idiota. ¡Pero venir a casi amenazar a Cifer-Taicho me demuestra que eres tú el que no piensa!—le grito en la cara, enojada.—Nii-Sama no es como tú, él sabe lo que hace—comenzó a caminar hacia cualquier parte.

"Eso espero"

-Ichigo, tú…—le busco con la vista pero no estaba a lo largo del pasillo—¡Ese bastardo!— comenzó a correr de inmediato sabiendo a donde se dirigía.


Había estado todo el día, hasta la noche aprendiendo sobre modales y etiqueta. Era buena memorizando y sus movientes gráciles y delicados, tan femeninos, hacían que le fuera sumamente fácil aprenderlo todo en un solo viaje.

-Kuchiki-Sama, pruebe, por favor—le había encontrado vagando en los pasillos de madera de la pequeña estancia que da hacia los jardines interiores. La pelirroja llego a su lado con una taza tradicional para el té, la cual le extendía con sumo respeto y la cabeza gacha. Byakuya sin decir nada se las arreglo para beber de forma elegante y sin hacer ni una sola mueca le entrego la taza nuevamente—¿Y?—

Se detuvo al mirar sus ojos cenizas, por alguna razón más allá de ella, sintió que ese no era el color adecuado para su cabello negro y piel pálida. Como si algo estuviera mal con él.

-Esta malo—dijo sin más después de meditarlo un poco. La atmosfera que rodeaba a Orihime se vio completamente gris—Pero… para ser tu primera vez, no es tan malo—finalizo desinteresado convenciéndose mentalmente de que eso no fue un alago ni nada parecido.

Ella sonrió de una forma cálida, aunque muy tímida e hizo una reverencia con la taza de té en sus manos.

-Me esforzaré, lo prometo—dijo entusiasta bajo la atenta mirada violácea.

-Kuchiki-Sama, el joven capitán ha llegado—susurro con melodiosa voz una de las sirvientas, haciendo que el hechizo ameno se rompiera.

-Bien, condúcelo a mi despacho y Orihime—la chica pestañeo un par de veces—Hay una persona que quiero que conozcas—

-¿Yo?—pregunto desconcertada apuntándose a sí misma.

-Sí, acompáñame—

-¿Es un amigo de Kuchiki-Sama?—

-Algo así—dijo deslizando la puerta de su estudio personal.

-¿Como se llama?—

-Ulquiorra—la chica se extraño por el nombre tan peculiar—Ulquiorra Cifer—

Adentro todo estaba iluminado y la figura de un hombre sentado de espaldas sobre una almohada en el piso llamo la atención de Orihime al ingresar.

-Te has tardado Byakuya—la voz del invitado obligo a Orihime a apegarse a su tutor, era un poco atemorizante y demasiado intensa. Ligeramente parecida a la del Kuchiki.

-Debía encontrar a Orihime primero—se excuso—Toma asiento, por favor—le indico a la chica y esta, un poco nerviosa se sentó al costado derecho del invitado.

El anfitrión tomo asiento, también sobre un cojín, frente a ellos separados por una mesa baja de madera.

-Ulquiorra, ella es Inoue Orihime y es la chica que se había perdido hace unas semanas—El ojiverde ni siquiera se digno a mirarla, solo asintió—Está bajo mi tutela y la de mi casa por órdenes del Comandante General. Ella debe ingresar a la escuela Shino a más tardar la próxima semana y aunque nunca ha desarrollado ningún poder espiritual debe tener el suficiente manejo de poder antes de ingresar a la Academia—

-Me imagino que me has solicitado para… ¿Entrenarla?—hablo sin vacilaciones. Su voz aunque no lo expresaba hizo sentir a Orihime cierta angustia al pensar que estaba irritado.

-Así es. Algunos de tus subordinados son recientes titulados y ella aprende sumamente rápido, es aplicada y sigue muy bien instrucciones.—Inoue sintió cierto hormigueo en sus mejillas al ser alagada de tal manera—Confió en tu carácter y tu juicio y no planeo dejarla en manos de nadie más para su entrenamiento. Y Jaegerjaquez no es una opción—

Cifer medito un poco analizando fijamente a Byakuya el cual le devolvía la mirada con la misma intensidad.

-Está bien—dijo fríamente—pero solo observará, ella deberá sacar sus propias conclusiones de cómo hacerlo h dejare a Kira a cargo de su progreso. No quiero perder el tiempo.—

-¿Estarás bien con eso Orihime?—ella sintió efusivamente. El ambiente era tenso y esos dos juntos le provocaban un poco de miedo, sus caracteres y tonos de voces eran tan monótonas que tenía miedo de articular una palabra con su torpe voz chillona.—Bien, mañana la guiare a tu división—

Cifer se levanto sin dificultades y los otros dos le siguieron. Byakuya afinaba sus sentidos para notar cualquier cambio sobre ambos personajes.

-Esto es solo un favor, Byakuya.—

-Lo sé, arreglaremos cuentas más tarde.—susurro el pelinegro más alto sin intentar moverse.

Ulquiorra dio media vuelta hacia su lado izquierdo para el alivio de Inoue, quien arrugaba su kimono debido al nerviosismo. Si sus cálculos eran correctos esta persona inspiraba la misma autoridad que su tutor. Tal vez incluso más.

Escucho a ambos hombres pasar de ella y salir de la estancia, así que rápidamente tomo control de su cuerpo y les siguió. Caminaron los tres hacia las salidas, el par de pelinegros al frente, hombro con hombro al parecer conversando algo y Orihime tímidamente como un gato bajo la lluvia tras las imponentes siluetas elegantes. Alzo la vista y enrojeció.

Uau. Era como ver doble, solo que el invitado era ligeramente más bajo, pero sus cabelleras negras como la total ausencia de luz la desconcertaban. Era simplemente alucinante. Del mismo largo, color, intensidad, movimiento y, a la vista, suavidad. Casi suspiró. ¡Dios! Últimamente todo lo que encontraba eran hombres así, incluso el cabello de Murai se parecía. Miro nuevamente a los hombres y hasta sus contexturas era idénticas, sus andar, los pliegues de sus ropas, la velocidad. Sinceramente se pregunto si este lugar hacia copias de los shinigamis. Aunque no había visto el rostro del tal Ulquiorra… se imaginaba que debía ser similar al de Byakuya.

De repente ellos se detuvieron y la pelinaranja al ir tan distraída choco contra los costados de ambos, estos se giraron hacia ella al instante a verla quedando de perfil. Los ojos grises se abrieron desenfocados y en el rostro del invitado vio la cicatriz de Murai atravesar de forma vertical el costado derecho de Cifer. Se llevo más manos a la boca perpleja, pero al parpadear de nuevo ya no estaba esa marca de guerra, solo había un ojo verde, esmeralda, brillante, intenso, casi fosforescente que la observaba a medio abrir, con largas pestañas furiosamente negras, al igual que su cabello y sus labios que destacaba su piel blanca como la luna llena haciéndola incluso luminosa.

Se ruborizo de golpe y mordió su labio inferior oculto tras sus manos.

-Lo siento—hablo la chica y torpemente hizo una exagerada reverencia, cerrando los ojos con vehemencia, queriendo desaparecer.

Byakuya se había retirado en cuando la chica se disculpó al ser llamado por uno de los sirvientes, el cual, les había hecho detenerse tan inesperadamente hace unos segundos, así que debido a todos estos acontecimientos las dos almas quedaron solas en un pasillos exterior.

-Levántate— ni por favor, ni nada. Una orden seca y voraz.

La chica lo hizo desviando la mirada hacia el piso.

"Rojizo anaranjado" susurro su mente al verla, ahora, por primera vez. Los ojos, a pesar de la tenue luz que les brindaba el jardín interior; los distinguió grises, demostraban vergüenza y timidez, todo el ella reflejaba su falta de personalidad y una alta feromona de necesidad de protección. La escaneo por completo y sintió una irritable necesidad de arrinconarla contra la pared y….

-Di mi nombre—le ordeno con voz autoritaria, como si inflara el pecho.

Orihime dio un respingón y acerco por reflejo sus dedos a sus labios. Sus ojos tiritaban al igual que su cuerpo, porque a pesar de mirar el piso fijamente, todos sus sentidos se concentraron en verle a él. Incluso su traicionera vista de una forma periférica.

-Hazlo—

-Ulquiorra Cifer-Sama—susurro rápido, angustiada.

-Obsérvame y solo mi nombre—

Entro en pánico, ¿Observarlo? Estaba muerta de vergüenza solo por su presencia y para colmo le ordenaba algo tan penoso. Iba a morir. Cerró los ojos lentamente y al abrirlos chocó contra ese fosforescente y dominante color.

Un nudo se hizo en sus estómagos y las mejillas femeninas superaron cualquier grado Celsius conocido por el hombre. Ambos sintieron a sus subconscientes susurrarles que habían vagado toda la vida para llegar a ese preciso momento. El corazón de la mujer corría como un felino y arañaba sus costillas con frenesí, sus venas se volvieron ardientes y su cabello fue opacado por sus abochornadas mejillas. Él, se concentraba tanto en mirarla que pensó por un segundo que su intensidad la aplastaría hasta partirla en dos, sin saber que sus inquietudes las tenía en mente la pelirroja también.

Separo sus labios rosados ligeramente, todo aire con dificultad y bajo un laser verde que la hacía derretirse, hablo:


Bien! Fin xDDe! Aqui termina el cuarto -w-

Eepero lean el otro fic que yo creo subire en un ratito mas o mañana. Es una historia muy... interesante.

Besos a todas que duerman bien, que Ulquiorra las proteja y acompañe y... eso xDDe!

PD: Mi SUEÑO siempre fue ver a Ulquiorra y Byakuya en la misma escena, creo que se hubieran llevado genial si se huvieran conocido xDDe! okk, eso del pago no es Yaoi, aunque me tienta 3... Aparte... uff, ¿Qué mujer no sueña con estar en medio de esos dos bombones? *-* Yo SI! 3

Hime Chan