Capítulo III."Una decisión difícil"

Ni había pasado la segunda semana cuando Sakura comenzó a sentir los primeros síntomas de lo que posiblemente sería del embarazo, cuando sintió un fuerte mareo que se desmayó para sorpresa de Sai, Naruto y Yamato.

-¡¡¡Sakura-chan!!!

Gritó con desesperación el ojiazul al ver a la muchacha tirada en el suelo, mientras que Sai y Yamato sostuvieron a la chica poniéndola en cada brazo sobre sus hombros para dirigirse a toda prisa al hospital de Konoha. Era el día de descanso para el equipo Gai, desafortunadamente para Lee eran iguales, bueno hasta hace poco, puesto que a raíz del incidente que tuvo con Sakura ese día lluvioso y luego en el hospital, su cabeza giraba en torno a la cara de Sakura, tanto que le quitaba el sueño y ¡hasta las ganas de entrenar!

No sabía porque pero sus sentimientos hacia la pelirosa estaban volviéndose más profundos, muy profundos, que incluso llegó a tener miedo de sí mismo porque la razón por la cual no dormía bien; era porque muchas veces había soñado con la kunoichi y no precisamente sueños decentes….

-Rayos ¿qué me está pasando últimamente?

En ese momento, decidió despejar su mente, saliendo a respirar algo de aire al balcón de su cuarto, cuando en ese momento vio de reojo al equipo de Naruto llevar a Sakura directo al hospital de Konoha. Como pudo salió a toda prisa para alcanzarlos en el hospital, estaba tan preocupado por la muchacha de hebras rosas que por poco y se lleva de corbata a Ten-Ten, que iba caminando hacia la casa del moreno.

-¡Hola…ah! (Grito la castaña al ver a Lee correr a toda prisa).
-¡Lo siento Ten-Ten!
-Pero… ¿A dónde va con tanta prisa?

Ya en el hospital, Sakura fue atendida por Tsunade, mientras Naruto, Sai y Yamato estaban tratando de controlar sus nervios en la sala de espera, cuando en ese momento aparece el chico de mono verde, para sorpresa del rubio.

-¿Cejotas?
-N…Naru…to…kun… (Dijo casi sin aliento al haber empleado todas sus fuerzas en esa maratón).

Lee respiró tratando de recuperar el aliento, cuando en ese momento la señora Haruno apareció ante ellos con un semblante lleno de preocupación.

-¿Dónde está mi hija?
-No se preocupe señora Haruno, su hija está siendo atendida por Tsunade-sama (Dijo Yamato tratando de calmar a la señora).
-¿Pero que le paso? (seguía preocupada por su hija).
-No lo sabemos, estábamos entrenando cuando Sakura-chan de pronto se desmayó.

La señora tuvo el presentimiento de que su hija si estaba embarazada, cuando en ese momento sale la Hokage de su oficina, haciendo que todos, o mejor dicho Naruto y Lee saltaran de sus asientos.

-¡¡¡Tsunade-obachan!!!
-¡¡¡Tsunade –sama!!!

La rubia se hizo la de los oídos y dirigiéndose a la señora Haruno para decirle:

-Señora Haruno acompáñeme a mi oficina, por favor.
-Sí, Hokage-sama…
Ambas mujeres se adelantaron al despacho, donde también se encontraba la pelirosa sentada sobre la cama de revisión con un semblante preocupado y tomando asiento, la rubia comenzó a hablar con profunda seriedad.
-Voy a ser directa con ambas….

La Godaime dirigió su mirada hacia Sakura, quien quedó petrificada al escuchar:
-Sakura…estás embarazada…

La mente de Sakura se bloqueó por completo, no sabía como reaccionar, su rostro palideció, temblaba con horror y lo único que hizo fue desmayarse.
-¡¡Sakura!! (Gritaron ambas mujeres).

Afuera, Yamato y Sai ya se habían ido, así que los únicos que seguían esperando eran Naruto y Lee muy preocupados y nerviosos (sobre todo el chico de mono verde, cuyas piernas parecían maracas), pero luego Naruto tuvo que irse al recordar que Jirayia lo había citado en el puesto de Ichiraku para irse luego a las afueras de Konoha a iniciar su sesión de entrenamiento.

Pasaron dos largas horas cuando Sakura recuperó la conciencia, le dolía la cabeza, puesto que la noticia la había alterado. Esperó unos minutos para tranquilizarse y cuando lo hizo, Tsunade se dirigió a su subordinada.
-Sakura, yo sé, que esto es una situación difícil en tu vida y más porque aún estas joven para cargar con un bebé, pero tu madre yo estuvimos analizando esta situación porque tu matriz está muy delicada después de lo que ocurrió con Sasuke.
-Por favor, Tsunade-sama vaya directo al grano…
-¡Sakura no le faltes el respeto a la Hokage!
-Descuide señora, está muy alterada. –Sakura lo más conveniente es que abortes a ese bebé…

La kunoichi abrió los ojos como plato ante las palabras de su maestra, pero antes de poder mencionar algo, la Hokage siguió hablando.
-Es conveniente que abortes a ese bebé, no porque sea producto de una violación, sino por tu propio bienestar.
-Pero ¿por qué por mi propio bienestar…?
-Porque cuando te hicimos los análisis, tu matriz quedó desgarrada y a causa de ello no estás en condiciones para tener un bebé con esa matriz lastimada.-Tardará meses o quizás unos tres años en cicatrizar por completo las heridas de tu matriz, en pocas palabras, tu embarazo es riesgoso, puesto que es posible que durante el trabajo de parto sufras un desangrado y en el peor de los casos mueras durante o después del parto.-Pero existe la posibilidad de que tengas al bebé sin tantos riesgos si te hacemos una cesárea , aunque la desventaja es que luego generan dolores más intensos que las contracciones.

Sakura estaba entre la espada y la pared, realmente la situación era sumamente delicada, sabía que el bebé no había pedido venir al mundo (de hecho, nadie lo pide), se sentía confundida, alterada, no sabía como reaccionar o qué decisión tomar, que lo único que dijo fue:

-Tsunade-sama, mamá…déjenme analizar bien esta situación para tomar la decisión correcta…

La Godaime y su madre sabían que rea una decisión difícil para alguien tan joven como Sakura, es más para cualquier mujer era difícil tomar una decisión en una situación tan delicada como la que estaba pasando Sakura.

Sakura sabía que la decisión que tomara iba a afectar su futuro y el de aquella vida que se estaba formando en su útero.

-Sakura…sea cual sea la decisión que tomes…siempre contarás con mi apoyo y el de Tsunade-sama…

Dijo la señora tratando de animar a su hija, quien trató de esbozar la mejor sonrisa, diciendo:

-Gracias…mamá…Tsunade-sama…

Para esto, Lee se había retirado a su casa debido a que Gai-sensei (quien se enteró de parte de Ten-Ten que había salido corriendo al hospital), le dijo que no se metiera en los asuntos de Sakura y que además todo iba a salir bien. No muy convencido, sabía que Gai tenía razón en cierta forma.

Miraba el techo de su cuarto muy pensativo (de hecho pensaba en Sakura), no tuvo ganas de seguir entrenando, ya que esta vez no le ayudó en nada para olvidar el rostro de la kunoichi de hebras rosas.

Decidió darse una ducha, para quizás relajarse aunque fuera un poco, sin embargo, la ducha tampoco le ayudó en nada, al contrario, empeoró la situación al haberse quedado dormido en la tina y empezar a soñar impurezas con la pelirosa.

Lee despertó al escuchar a alguien tocar la puerta de su departamento. Poniéndose una toalla de color verde, salió a abrir la puerta y al ver de quien se trataba por poco y se le cae la mandíbula.

-Hola...Lee-kun…

Era Sakura, quien había decidido pasar a ver a Lee al haberse enterado que había estado en el hospital.

-S…Sakura-san… (/////).

Hubo silencio por unos instantes, no sabía si era un sueño o rea real, el caso es que ahí estaba, parada al pie de la entrada de su departamento la chica que una vez tuvo en sus brazos.

-Lee-kun… ¿estás bien?
-Eh… ¡ah, si!

-"Perfecto Lee, ahora estás haciendo el ridículo enfrente de Sakura-san" (ver notas).

El pelinegro notó algo de rubor en el rostro de Sakura.
-¿Ocurre algo Sakura-san?
-Eh…creo que vine en mal momento (/////).

Lee se dio cuenta de que el motivo del rubor de la chica era porque aún estaba en toalla y al entrada de su depto.
-Creo…que…mejor vengo en otra ocasión….(/////).
-Ah…no…S…Sakura…. ¡Sakura-san espera!

El moreno logró tomar de la mano a la chica, quien estaba bien dispuesta a retirarse de ese lugar, pero en un movimiento torpe esta cayó encima del joven,(claro que para esto, la puerta se había cerrado gracias a que Sakura de caer la cerró de una patada).

-Lo…lo…siento…Sakura-san….
-"Grandioso Rock Lee, ahora por regarla eres hombre muerto"

Pensaba el pelinegro con los ojos cerrados, esperando una lluvia de golpes, pero lo único que recibió fue un tierno beso en la mejilla que le hizo abrir los ojos para contemplar una hermosa sonrisa de aquel cerezo que le dijo:

-Gracias…Lee-kun…
-Eh…yo….(////)

Lee estaba que no aguantaba la pena, su cara parecía un tomate, era una situación un tanto embarazosa y a la vez romántica, pero también ¿excitante?, nunca imaginó en su vida una situación como esa con la chica que le robaba el sueño. Era hermosa con toda la extensión de la palabra, era inteligente y fuerte, definitivamente, Sakura necesitaba un hombre que realmente la amara, no como ese desgraciado de Uchiha, que con sus "encantos", había encandilado a Sakura para cumplir sus estúpidos caprichos.

El tiempo se hizo eterno, ambos se mantenían en silencio, escuchando sus respiraciones, la de Sakura se escuchaba más tranquila que la de Lee, sin embargo, la kunoichi le agradaba en cierta forma, no sabía porque pero por un momento comenzó a observar aquel rostro de piel morena.

-"Viéndolo bien, Lee no está tan mal, después de todo."

Su vista comenzó a explorar las facciones de aquel muchacho, sus gruesas cejas que lo caracterizaban, esas pestañitas tan peculiares que adornaban en sus redondos ojos, sus negras pupilas que expresaban determinación, fuerza y sobre todo: nobleza, su lacio y negro cabello que se acomodaba en forma de tazón.

Luego, comenzó a explorar el torso, el cual era totalmente atlético, se veía fuerte, bien marcado, duro, lampiño y bien bronceado, que la chica tuvo la curiosidad de tocarlo y así hizo.

-S…Sakura….San….(////)
-Lee…quiero decirte algo que solo Tsunade-sama…mi…madre y yo sabemos…

El shinobi estaba algo confundido, aún no estaba seguro de que si todo lo que estaba pasando era otra de sus fantasías con la pelirosa de protagonista, sin embargo, era la pura realidad cuando Sakura le dijo:

-Lee…estoy esperando un hijo de Sasuke….

Una lágrima cayó del rostro en el rostro de aquel moreno que sintió un vuelco en el corazón al ver a esa hermosa flor marchitarse de tristeza, quien tras haberse incorporado comenzó a llorar con más fuerza y con más dolor, trató de controlarse pero por más que quería no podía. Lee también se incorporó para abrazarla.

Continuará…