Torre de Papel
Capitulo 4
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Llego rápidamente de regreso al almacén en el que había comenzado a vivir. Abrió la gran puerta sin mucha dificultad, encontrándose con las luces prendidas. Con una sonrisa recordó a la joven que estaba dentro.
-¡Ya llegue!- dijo alegre mientras dejaba la bolsa de joyería a un lado de la entrada para cerrar la puerta.
-¿Qué me hiciste? – preguntó la joven, anormalmente exhausta, mientras descansaba encima de un sillón.
Las memorias de los días pasados eran borrosas, lo único que recordaba es que llevaba días sin poderse parar sin colapsar al instante. Ademas algo andaba mal con ella, algo que la alteraba mas que cualquier otra cosa que le pudiera haber pasado.
-¿Por qué mis poderes no funcionan?
El ladrón fingió no haber escuchado la pregunta, que a pesar de la voz cansada había sido con aire asesino.
-Conseguí joyas, hermosa, haré un bonito adorno para ti con ellas. –dijo alzando la bolsa, haciendo que el rasgón fuera visible para la joven agotada, pero ignorando que era de la pelea con sus compañeros, lo pasó por alto y no lo comentó.
¿Para que necesitaría comentarle algo a este sujeto como quiera?
-No son de utilidad para mi tus joyas.- Agregó con hostilidad, teniendo bien entendido que toda grosería hacia una escoria como ese hombre era perfectamente perdonada.
-Pero se que te gustan, tu capa tiene una y tu cinto también tiene.-Dijo poniendo la bolsa encima de una mesa que el había traído al estar ella inconsciente.
El escondite había empezado a parecer mas una pequeña vivienda mas que un almacén utilizado como agujero temporal. Había traído mas mesas, mas de la mitad usadas como escritorio químico para hacer sus capsulas de humo y las inyecciones con las que tenia a la rehén imposibilitada. Había también traído un juego entero de sillones, donde ella estaba sentada. También había tenido el sinvergüenza la habilidad de robarse un equipo de sonido y una televisión, los cuales nunca se usaban, dado a que ella no se podía mover y el rara vez se separaba de sus mesas en las que jugaba al científico chiflado. También había robado una cama de alguna tienda departamental, donde aveces la recostaba para que "durmiera", porque lo que hacia era inyectarle mas cosa azul.
Había Raven aprendido a temerle a ese liquido, sabia que lo que sea que eso fuera, la mantenía en un estado de mareo continuo y bloqueaba sus poderes. Temía que fuera a perderlos, o hacerse adicta a esa basura.
El ladrón se acerco, ella se medio tranquilizó viendo que no tenia una jeringa en las manos. El joven se sentó a su lado y tomó su mano, ella trató de apartarla, pero el solo la apretó con fuerza. Ella intentó pararse e irse, pero no logró que sus piernas le reaccionaran correctamente, se conformó con alejarse tanto como el largo del mueble se lo permitió.
-Creo que he matado a uno de tus amigos.
La declaración la tomo por sorpresa. Su pulso se aceleró y sus manos comenzaron a temblar. Miro detenidamente al joven frente a ella, no creyendo lo que había oído.
-Al verde.
Su mirada sorprendida no paso inadvertida por su acompañante, pero no había forma de mostrar el profundo enojo que sentía. ¿El degenerado realmente había matado Chico Bestia? Había dicho 'creo', quizá todavía había forma de salvarlo. Si aun existía la posibilidad los demás la encontrarían.
-¿Quieres que le haga un pequeño altar?-preguntó.
-Eres un maldito demente. -No ocultó lo acusador de sus palabras con un tono suave, nunca lo hubiera intentado.
El ladrón la miro, y después suspiro, diciendo: -Eres una malagradecida, necesito enseñarte modales.
Y con eso sacó una jeringa, pero ahora el azul del liquido era mas profundo. Se la inyecto en el brazo antes de que ella pudiera reaccionar. Sintió la consciencia dejarla más rápido de lo que había sido antes. No se podría explicar el inmenso miedo que sintió cuando su mundo repentinamente se volvió oscuro, entregándose a la inconsciencia.
Como la chica estaba ya en el sillón, el ladrón considero que no había problema que se desmayara. Siempre era molesto cuidar que no se pegara cuando desfallecía cada vez que le aplicaba su pequeña dosis de paralizante azul. No había el pensado que actuara de esa forma en ella, realmente solo pretendía paralizarla, pero al parecer los poderes que poseía le daban la cualidad de noquearla y bloquearse. Era bienvenido, parecía que de otra forma ella se mostraría altamente hostil, y seria difícil mantenerse escondidos.
Al estar uno de sus amigos incapaz, probablemente los otros ya aprenderán a no meterse con el, así podría vivir en ese lugar mucho tiempo, al menos lo suficiente para que la joven frente a el empezara a quererlo. Para eso, sin embargo, necesitaría mucho tiempo e inyecciones. Para eso tenia que conseguir mas quimicos, consideró ir pronto por ellos, asaltando la farmacia o algun laboratorio de la cuidad, comoquiera los entrometidos jovenes no se presentarán, tienen que cuidar de su amiguito.
Con mucha suerte, ya han de estar muy ocupados con eso. Entre mas tiempo los dejen en paz, mejor.
Tomo en sus brazos a la joven con una sonrisa y la cargó. La llevó a la cama y la recostó suavemente, dándole la espalda para ir por algo de comer. Había un lugar interesante cerca, esperaba que a su acompañante le agradara la pizza.
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Habían logrado salir del local, el gran chico robótico cargando a su verde compañero que apenas respiraba. Sin seguirle la pista al ladrón se apresuraron a la Torre. Tenian cosas mas delicadas por el momento, y aunque realmente estaban preocupados por su amiga, que ya llevaba tiempo ilocalizada, sabían que podía cuidarse sola, o al menos mantenerse con vida y aguantar por ellos.
El líder considero por un momento mandar a la joven alienígena tras el ladrón, pero temió que pudiera encontrarse con una situación parecida a Raven o Chico Bestia y prefirió que los integrantes que quedaban se mantuvieran juntos. No quería mas preocupaciones ni sorpresas, esto era serio y si estaban enfrentándose a un loco con conocimientos de sustancias corrosivas y toxicas, era mejor andar con cuidado.
Llegaron a la Torre en un par de minutos, cada uno de los tres preparando cosas distintas para atender a su compañero. Cyborg inmediatamente bajó al sótano, donde estaba la pequeña sala médica del equipo y empezó a colocar y tratar a su compañero, Robin no tardó en unirsele y ayudarle a realizar los exámenes para saber qué era el veneno. Starfire, por su cuenta trajo un par de tanques de oxigeno.
-¿Qué es?- preguntó el líder después de unos momentos viendo a su compañero leer algo de datos y suspirar.
-Parece que es como un veneno para ratas.
-¿Porqué a nosotros no nos paso algo similar?
-Star probablemente es inmune al igual que yo, pero seria bueno que tu también reposaras aquí un par de horas, para ver que no haya entrado mucho en tus pulmones. Bestita probablemente necesite estar en recuperación un mes, con un poco de suerte quizá menos.
-¿Puedes saber como consiguió ese veneno?
-No creo que lo haya conseguido, mas bien lo hizo.
-¿Lo hizo?
-Es mi teoría, normalmente el veneno para ratas no tiene ciertos químicos que la lectura me muestra. Pero investigaré donde pudo haber conseguido estos, me centrare en el área cercana a donde el localizador de Raven dejó de funcionar.
-Te lo dejo entonces.-terminó el líder, retirándose.
-Te dije que no te fueras.-Lo detuvo su compañero.-Tengo que sacar el veneno de tu sistema, aunque este sea poco, puede ser peligroso.
-Bien.
Hubo un silencio mientras el líder se sentaba en una camilla para que lo revisara.
-¿Y Star?-preguntó.
El cyborg miró alrededor, la chica no estaba a la vista.
-Fue un día largo, ha de estar agotada y se fue a dormir.
Robin asintió, considerando esa posibilidad.
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No podía soportar el nudo en el estomago, ver la cuidad tan bella desde lo alto de la torre y aun así que haya algo tan malvado ahí, caminando entre sus calles. El ladrón seguía aprovechándose del equipo, se había llevado a su amiga, había envenenado a su amigo y aun así se las arregló para escaparse de ellos, totalmente libre. Se sentía tan patética que podría esconderse en una esquina y llorar toda la noche.
Estaba realmente preocupada. Quería ir a buscarla, cada nervio de su cuerpo alienígena quería ir a la cuidad e investigar. Solo una ronda, por los lugares que pensaban que podía estar Raven. Lo necesitaba, para no sentirse tan incapaz de proteger a sus amigos, pero Robin había dicho que no lo hiciera, que era peligroso.
Claro que ella sabia que lo era, el ladrón sabia que la fuerza del equipo se mide en la unión de los integrantes. Con dos fuera, cualquiera de los restantes podía ser presa fácil. Pero ella no lo permitiría, ya había sido suficiente.
Se levantó de la orilla del techo donde estaba sentada. Con un poco de suerte sus amigos pensarán que se había retirado a la cama. La noche próxima la ocultaría bien. Se elevó por el aire, dirigiéndose a la cuidad.
Una ronda antes de dormir no estaría de mas.
