Esta era una de esas mañana en las que te levantas totalmente despejada porque tienes algo interesante por hacer a lo largo del día. Entraba mucha luz por las ventanas, tenía las cortinas abiertas y había dejado un hueco para que Kuro entrase y saliese cuando quisiera. No lo vi por ningún rincón, así que debía de estar por fuera. Pegué un salto de la cama y me fui corriendo a arreglarme. El gatito entró en la habitación nada más salí del baño. Ya iba vestida con el uniforme. Kuro me siguió hasta la oficina de Cross. Me había dicho que podía saltarme las clases de hoy para hablar con él.

Avancé por los pasillos, como era de día, no tuve ningún problema con mis paranoias sobre zombis y esas cosas. Llegué a la puerta de Cross, cogí a Kuro en brazos y toque un par de veces. El director me abrió y me invitó a pasar.

- ¡Buenos días, Seiko-chan~! Siéntate, por favor. Seguro que tienes muchas preguntas.

- Umm… si. –me senté en el cómodo sofá que Cross tenía en su oficina. No tardé mucho en volver a abrir la boca, llevaba dándole vueltas a todo lo que le quería preguntar desde que había salido de mi habitación. La primera pregunta fue para que me confirmara algo.-… ¿Entonces todos los de la clase Nocturna son vampiros, verdad?

- Si. Ya veo que has estado pensando las preguntas…

- Y… He leído… en algunos libros que hay vampiros que están… por encima de otros… ¿Es verdad eso?

Pude notar que Cross no se esperaba esa pregunta, aunque me contestó pronto.

- Si, es verdad… Los vampiros se dividen en varias… clases por decirlo así. La clase A son los sangre pura, vampiros que no tienen ni una gota de sangre humana. La B son los nobles, suelen tener habilidades especiales, como controlar elementos… Después están lo de la clase C, la D y la E. Estos últimos son humanos que han sido mordidos por un sangre pura y se han convertido en vampiros. Si un E bebe de la sangre del vampiro que le mordió pasa a ser de la clase D, ya que entonces se podrá controlar para no atacar.

Mientras Cross me contaba esto, Kuro saltó de mi regazo y se fue por la ventana.

- Ya veo… Y, ¿Los de la clase nocturna de que clase son?

Esta vez no se mostró sorprendido por mi pregunta.

- Kaname-kun es un sangre pura, todos los demás son nobles.

Así que Aidou es un noble…

- Seiko-chan, -comenzó a decirme en un tono más serio.- los vampiros que están en esta academia quieren conseguir vivir pacíficamente con los humanos. Esto es una pastilla de sangre, es un sustituto de la sangre. Toda la clase nocturna toma de estas, pero se necesita a los guardianes para que no ocurran incidentes como el de ayer. Siempre hay algún "problemático", como Aidou-kun. –añadió.

- Y necesitas más prefectos ¿Verdad? Para que ayuden a Yuuki y Zero…

- Exacto, y tu ayuda les vendría bien… Seiko -chan, ¿sabes algún tipo de arte marcial o algo por el estilo?

- Bueno, de pequeña empecé a ir a kendo, pero…

- ¡Qué bien! –me cortó el director antes de que empezara a explicarle que sólo duré unos meses.- Eso nos ahorra mucho tiempo. Mira, -se fue a su escritorio y cogió una especie de vara- esto es un arma anti-vampiros, reacciona al tocarlos y les envía un descarga eléctrica. Es parecida a la que tiene Yuuki, si tienes algún problema puedes pedirle a ella que te ayude.

Cogí la vara y, una vez la tuve en las manos, pensé que no sería tan complicado manejarla, era extensible así que la guardé sin problemas. Entonces y sin previo aviso, mi estómago empezó a gruñir, me acordé de que no había desayunado. Le eché una ojeada el reloj de muñeca, la una. Qué hambre.

- ¡Gracias por todo director! A partir de esta noche empezaré con la guardia ¿no?

El director me miró con una sonrisa en la cara y se despidió de mí:

- Si, ¡Bye bye Seiko-chan~!

- Nos vemos…

Llegué a tiempo para comer, aunque tarde, y repetí dos veces. El comedor estaba casi vacío a excepción de un grupo de tres o cuatro personas. Me senté en una de las tantas mesas libres, pensando en todo lo que había ocurrido en estas semanas que llevaba en la academia. Recordé que el día que llegué me encontré con Aidou y también el día que fui a la biblioteca, entonces no sabía que era un vampiro. Aunque desde que lo vi pensé que había algo raro en él. Y ahora entendía por qué pareció sorprendido cuando le pregunté por el libro de vampiros.

Por la tarde estuve dando vueltas de aquí para allá, aburrida. Kuro no había vuelto todavía. Finalmente decidí practicar un poco de kendo, aunque haría casi cuatro años que no había vuelto a practicar, me acordaba de los movimientos más básicos. Al terminar la tarde, y antes del cambio de clases, me di una ducha y me preparé para mi primera noche como prefecta. El arma anti-vampiros la até alrededor del muslo, debajo de la falda, así la tenía a mano y era cómoda de llevar.

Fui al cambio de clases, una vez allí debía de ayudar a Yuuki y Zero. Tomé un atajo por el bosque para llegar a tiempo. Cuando vi las puertas del dormitorio de la Luna, ya estaba abarrotado de chicas gritando "¡Kyaa!" por todos lados. Y únicamente estaba Yuuki, ni rastro de Zero por ninguna parte. En ese momento recordé que Yuuki se solía quejar de que Zero casi siempre llegaba tarde, o ni llegaba. Me acerqué y comencé a oír a muchas de las chicas susurrar entre sí cosas como "Esa es la nueva prefecta" o, paradójicamente, "La nueva es la nueva prefecta". Una vez estuve al lado de Yuuki, intenté ayudarla. Cosa que me costó mucho, debido a mi timidez.

- Hey, venga, para atrás. –comencé diciendo en un tono un tanto conciliador, pero firme.

- ¡Kyaa! ¡Kyaa!

- Uh… -me empecé a irritar, esos gritos me destrozaban los oídos, así que decidí levantar la voz un poco más.- ¡He dicho que atrás! Hacedme caso. – la última frase sonó más como una súplica que como una orden, que es lo que pretendía, no estaba acostumbrada a tratar con tanta gente junta.

- ¿Y si no te hacemos caso qué?

-Ah… Pues… ¡Os las veréis conmigo! –lo que yo no sabía era yo no les imponía ningún tipo de respeto. Así pues, todas hicieron caso omiso de mi advertencia y siguieron "kyaa" por aquí "kyaa" por allá. Decidí que no tenía caso seguir intentando esto sola así que me acerqué a Yuuki para, de alguna forma, intentar ayudarla y que, a la vez, ella me prestara algo de ayuda. Al final, y entre las dos, conseguimos que dejaran libre el camino justo antes de que los de la clase nocturna salieran. Cuando las puertas se empezaron a abrir, las chicas se alinearon rápidamente, aunque en sus ojos se podía ver reflejada la emoción y comprendí que por muy calladas y ordenadas que se hubieran puesto esa situación no duraría nada más que un corto periodo de tiempo.

Esta vez salió primero Kain seguido de Aidou muy cerca, después Kaname y todos los demás vampiros detrás. No pude mirar por mucho tiempo porque tuve que girarme ya que las chicas habían empezado a gritar de nuevo. Después de recibir unas cuantas miradas de las que matan y varios (muchos) empujones, conseguí que se calmaran un poco. Pero no por mucho tiempo. Volvieron a intentar destrozarme los oídos, solo se oían ¡Kyaa!s y se distinguía algún "¡Aidol-senpai!".

Entonces comprendí porque se habían vuelto a poner a gritar, y de esa forma tan… grotesca, Aidou estaba detrás de mí mandando besos a las chicas y coqueteando con ellas de la forma más despreocupada que jamás había visto.

- Aidou-senpai, ¡Vuelve con tu clase!

- Buenos días. –me dio un guiño mientras lo decía, solo consiguió que las chicas gritaran más fuerte. Antes de irse pareció que fuera a decir algo más pero se lo pensó y finalmente se fue. Las estudiantes volvieron a rugir. Aún me esperaban unos minutos de seguir intentando contener a las fans y, casi una noche en vela. Suspiré.

La mañana siguiente intenté mantenerme despierta durante las clases, pero no lo conseguí: a segunda hora no lo soporté más y me dormí encima de mis libros. Al menos como estaba en la última fila, aunque me durmiera, no se notaba a no ser que el profesor preguntara por mí.

Tardé un tiempo en acostumbrarme a no dormir la mayor parte de la noche. Los primeros tres días estuve a punto de terminar dormida de pie o apoyada sobre la pared. Poco a poco me fui acostumbrando. Hacía como Yuuki y Zero, echar una cabezadita en clase. Los días fueron pasando, no hubo casi ningún incidente durante el poco tiempo que llevaba de guardiana. Tampoco hablé más con Aidou, ni él conmigo.

Era la noche del miércoles, hacía poco más de una semana desde que había empezado a, como yo decía, trabajar por las noches. Empezaba a atardecer, pronto sería el cambio de clases y tenía que estar ahí para contener a las chicas. Entré rápidamente en el baño y me di una ducha rápida. Tardé menos de cinco minutos en alisarme el flequillo y ponerme espuma en el pelo rizado, hoy no me haría las dos coletas. Antes de salir fui a ponerle la comida a Kuro, quien estaba durmiendo encima de mi cama. Cuando levanté el paquete me di cuenta que pesaba muy poco. La comida se había acabado.

Rápidamente intenté pensar en alguna solución. Solo tengo que ir a una tienda 24h o si me doy prisa aún estarán abiertas algunas de las que cierran a las nueve o las diez. Si le pido al director que me deje ir esta noche a comprarla, problema resuelto. Además si Zero aparecía no abría ningún problema con mi ausencia. Con este pensamiento abandoné mi habitación y tomé el atajo por el bosque hasta los dormitorios de la Luna. Cuando llegué vi que Zero estaba ahí, algo muy raro ya que normalmente acostumbra a llegar tarde. Con él no costó mucho sujetar a las chicas durante el cambio de clases e, incluso, se oía menos alboroto. Al final me acerqué a contarles a Yuuki y Zero lo que iba a hacer.

- Entonces, ¿esta noche no estarás?

- Seguramente, aunque aún tengo que ir a pedirle al director permiso.

- Si es por un día, seguramente te lo dará.

- Eso espero, bueno, adiós.

Después de esta breve charla me dirigí rápidamente a la oficina del director. Pasé por los pasillos oscuros como si nada, después de estar de guardiana durante más de una semana, le había perdido el miedo a que un zombi saliera de la oscuridad, era más probable que se tratara de un vampiro, al fin y al cabo. Una vez estuve delante la puerta de la oficina, toqué un par de veces.

- Adelante~

- Buenos dí- ¡Ah! Digo, Hola director.-oír todos los días esa frasecita de Aidou durante el cambio de clases me estaba afectando-.

- Hola Seiko-chan~

- Hola también Kaname-senpai. –me detuve un momento a pensar- Bueno, como seguramente estaréis ocupados iré al grano. –tomé aire y añadí- … Cross-san, ¿puedo ir a la ciudad a comprar comida para Kuro esta noche? Se me ha acabado…

El pareció pensárselo, y vaciló un poco antes de decir:

- Si es sólo por un día, adelante. –y murmuró- Tampoco me gustaría dejar sin comida a un pobre gatito…

- ¡Muchas gracias! Iré ahora mismo. –después de una pequeña reverencia, me encaminé hacía la puerta.

Una vez fuera, salí corriendo hacía las puertas de entrada de la academia. Como no había ningún atajo que yo supiera y no quería probar a encontrar alguno por si me perdía, fui por el camino empedrado. Eran las ocho y media, aún era pronto, aunque había oscurecido antes debido a que era invierno. Divisé las puertas desde lejos, había alguien a un lado, pero no conseguí saber quién era, estaba oscuro. Conforme me fui acercando empecé a verle mejor. Antes de que yo hablara, habló él.