- Lisa, ¿Tienes unos minutos para que podamos hablar? – Becca esperaba a Lisa frente al decorado.
- Sí, tengo un pequeño descanso antes de grabar la próxima escena. ¿Vamos a la cafetería que hay frente a los estudios?
- De acuerdo.
Tomaron asiento una frente a otra y ordenaron dos cafés, Becca además pidió un dulce, estaba hambrienta.
- Te preguntarás por qué he venido a verte, ¿Verdad?
- Pues la verdad es que sí, muero de curiosidad.- sonrió.
El camarero les sirvió y en cuanto lo hizo Becca comenzó a hablar.
- ¿Mi padre se acuesta con alguien?
Lisa que estaba tomando en ese instante café lo escupió en la taza y lo dejó a un lado, luego trató de recomponerse.
- ¿Por qué me preguntas esto a mí? – mantuvo la compostura.
- Te lo pregunto porque Robert y tú sois los únicos amigos que tiene mi padre por aquí, y dado que Robert es un hombre no habrá notado la sonrisa boba que tiene mi padre durante todo el día y lo relajado y despreocupado que está.
- ¿Sí? – se tocaba el cabello y sonreía inconscientemente mientras la escuchaba.
- ¿De verdad no lo has notado?
- La verdad es que no.- mintió una vez más.- ¿Y si así fuera?
- Mi madre está en Londres esperándole desde hace años, sé que las cosas entre ellos no son ni volverán a ser lo mismo, pero ella sigue enamorada de mi padre y no para de hablarme de él, de decirme que lo echa de menos. No quiero verla sufrir, y menos ahora que yo y mis hermanos no estamos en casa. Quiero que sean felices, los dos, y estoy convencida de que para mi padre esto no es más que una fantasía momentánea, que le hará arrepentirse el resto de su vida si no lo deja ya.
- Tengo que ir al baño, ¿Me disculpas? No he tenido tiempo durante la grabación de la secuencia.
Becca asintió y siguió dándole vueltas a la cabeza mientras terminaba de tomar su café.
Lisa se encerró en el cuarto de baño y se liberó de toda la presión contenida durante la conversación con la hija de su "amante", ya no podía sostener esta situación. Debía tomar una decisión.
Ya en su casa, algo más relajada, reflexionó acerca de lo que debía hacer. No iba a ser fácil tomar semejante decisión, pero no podía seguir con esta situación.
Cuando Hugh llegara a su casa tras el rodaje pondría las cartas sobre la mesa.
- Hugh, cariño, tenemos que hablar.- pronunció seria.
- ¿Ahora que quería matarte a besos? – se acercó a ella y comenzó a repartir besos en su rostro provocándole cosquillas.
- Para.- intentó ponerse seria pero le era imposible.
- No puedo, mis labios se han bloqueado y no pueden parar de besarte.
Lisa se rindió una vez más y se dejó llevar, cuando quiso reaccionar estaba en su cama completamente desnuda y sonriendo como una boba. Le observó atentamente y vio que tenía esa sonrisa que su hija había mencionado, le encanta verle así, pero, ¿Cuánto duraría?
Becca tenía razón, él podría terminar arrepintiéndose por haber abandonado a su esposa y de alguna manera a sus hijos y ella no podría vivir con eso el resto de su vida. Si tenía que renunciar a él ahora, lo haría, antes de que fuese demasiado tarde.
Se incorporó y tomó su rostro entre sus manos, le miró a los ojos y se perdió en ese mar azul que le había cautivado desde el primer día, luego acarició su áspera mejilla e inclinó su rostro buscando sus labios, tras dar con ellos los posó sobre los suyos y lo besó tiernamente durante unos segundos. Tras esto se levantó de la cama y se puso su bata por encima.
- Hugh, vete.
- ¿Qué?
- Vete de mi casa, ahora.
- No estás hablando enserio.
- ¿Tú crees? – tomó del suelo su cazadora y la tiró por la ventana.- Vete, no te lo digo más.
- ¿Qué coño te pasa?
- A mí nada, que te pasa a ti que te digo que te marches de mi casa y no lo haces.
Lo echó de la habitación a empujones y luego cerró la puerta.
Hugh confundido se marchó.
