"Dos rojas lenguas de fuego que a un mismo tronco enlazadas se aproximan, y al besarse forman una sola llama."
-Gustavo Adolfo Bécquer
Estaba sentada en los escalones de la catedral –el instituto- los mantos del cálido sol la cubrían, bañándola de luz cegadora y haciéndola brillar incandescente. –Sus cabellos dorados ardían contra los rayos ardientes de sol, enmarcando su indescifrable rostro, como un halo. –Nunca había visto algo tan hermoso y a la vez triste. Exceptuando a una sola persona. -esa expresión- …es igual a la de Jace.
Se acerco tímidamente acompañado con pasos entrecortados. Aun dudando, poso su mano en el hombro de la muchacha.
Unos segundos después. Salió despedido por el aire, oliendo a carne achichonarrada y fuego. Abrió los ojos, temeroso. –se quedo inmóvil al ver su mano cubierta en llamas doradas como el propio sol- "Fuego celestial" reconoció Alec inmediatamente. La sensación cálida de lengüetazos de fuego, cubriendo su piel lo lleno. Dejando una sensación no precisamente agradable.
El ruido de unas botas Llendo hacia el, lo despertó de su ensoñamiento. Sintiendo las llamas desaparecer en un instante, levanto su rostro, aun con el cuerpo agarrotado. Encontrándose con un par de ojos verdes, examinándolo con impaciencia. – Conocía esos ojos- pensó.
-No es de muy buena educación ir por ahí tocando los hombros de las personas. Acaso ¿no te lo dijo tu mami?-Pregunto desire, con una nota de sarcasmo.
Alec abrió la boca, así que era ella…, intento hablar pero estaba tan desconcentrado que a duras penas salían ruiditos parecidos a un anciano ahogándose.
Desire lo miro con desdén.
-Vas a quedarte ahí tumbado, balbuceando estupideces o vas a hablar de una buena vez- dijo des, dando pisadas de impaciencia.
El chico la miro fijamente y luego, negó con la cabeza.
Des sonrió con astucia sin apartar la mirada.
-Oh vamos, chico. Sé que puedes hablar- dijo desire. – Además, mirarme es gratis- musito la rubia con malicia
Alec estrecho los ojos. Si Jace en alguna circunstancia hubiera sido mujer, no abría duda que sería justo así.
-No hay duda. Jace y tú son padre e hija- rio sin ganas Alec, poniéndose en pie.
La mirada de desire se volvió obscura.
-¿Quién coño eres? Y ¿Por qué sabes su nombre?-gruño des, lanzándole una mirada de ira.
-Su parabatí- respondió Alec. –Bueno al menos lo era…- dijo, con la mirada perdida.
-Alec Lightwood – sonrió tímidamente la chica, mientras lo abrazaba. Estrechando los rubios rizos contra el suéter desilachado del muchacho, que ahora parecía más iluminado que nunca.
Una sonrisa torcida se formo en los labios de Alec.
Liam apenas estaba sacándose cuidadosamente, el uniforme de chamarra de sombras. Cuando la voz "intento de macho" de Alec lo llamaba alterada mente, desde el pasillo. Salió apresuradamente de su habitación, con el uniforme a medio poner-dejando a la vista su blanco torso lleno de cicatrices de antiguas runas-.
-Alec, hombre. Si sigues llamándome de esa manera vas a… -paró en seco, mirando confundido a la chica que acompañaba a Alec a su costado. Era ella la rubia, engreída, salta edificios.
Una oleada de rabia lo invadió, sintiendo como el calor le subía a las mejillas.
-¿Qué haces tú, aquí? – Preguntaron los dos al unisonó, subiendo el tono de sus voces.
Alec los miro angustiado – Parece que ya conocían, espeto calmadamente el muchacho -¿Chicos?
"no" "si", contestaron uno después del otro, dejando a un Alec confundido.
-Que rápido desechas nuestras aventuras, Peter- soltó desire, divertida. Cruzando los delgados brazos despreocupada.
Liam carraspeo enojado.
-Oh, sí- dijo Liam recargado sobre la puerta. – Porque se considera el top de lo romántico, romper la nariz a desconocidos.-comento el chico con un tono indiferente.
-Apenas conociéndose y ya soltando chispas- bromeo Alec, sin lograr aflojar el tenso ambiente.
El pasillo se hundió en un silencio alarmante y los dos chicos se miraban mutuamente, el uno al otro con hostilidad y lo que parecía, diversión en su mirada.
-Liam!- exclamo rompiendo el silencio.
- Tendrás que enseñarle el instituto y ayudarla con su equipaje- siseo Alec, marchándose. Antes de que pudiera decir una palabra en protesta.
-Ah! Y Liam, será mejor si lo haces cubierto- añadió Alec, dejándolos solos.
El chico lo miro ceñudo, -Dios resguarde a Alec-, pensó Liam. Iba a vengarse no ahora, pero lo aria.
-Disculpa si interrumpo tu estúpido momento gay pero, necesito una habitación y tú sigues sin camiseta cariño.- replico desire, fatigada.
Liam le dedico una mirada picara.
-no lo digas de esa forma…-musito el chico, casi ronroneando.
-¿De qué forma?- pregunto la rubia casi balbuceando, mientras él se acercaba.
-Como si no….. Te gustara- susurro suavemente, al momento que no hubo más por retroceder y su cuerpo choco con la pared.
Aunque fuera difícil reconocerlo el idiota de Liam, era guapo. Con su despeinado cabello cobrizo casi llegándole a las largas pestañas negras y largas, cubriendo esos ojos azules hielo, que la miraban con una expresión fría y a la vez fascinante, Pero seguía siendo idiota.- se dijo a si misma des.
La amplia sonrisa de la chica, fue un destello blanco en la oscuridad.
-Si eso te hace dormir tranquilo- dijo des, con la voz cargada de sarcasmo a su máximo punto.
No tenía idea de cómo había acabado en esta situación, ni siquiera pensar imaginarse a sí misma en esta escena hoy en la mañana. Pero si estar en este instituto iba a traer algo bueno o lo que sea que el destino quisiera para ella, lo aceptaba.
