Porque el fuego no es fuego sin obscuridad. Como podríamos? Admirar su esplendor si no hay que iluminar? El fuego y las sombras se complementan, como el odio al amor alimenta
Anónimo.
Era todo fuego y cenizas, Podía escuchar los gritos ensordecedores pidiendo ayuda y el chasquido alarmante que los hacía callar uno a uno – las torres de cristal caían- Su corazón se acelero desenfrenado tras los temblores que recorrían su cuerpo que ahora parecía de piedra, inmóvil.
Los pasos eran más audibles conforme se acercaban a ella – cerro los ojos temerosa ¿Moriría? ,¿Este sería su último momento? La sujetaron por la espalda. Desire pensó en las muchas formas que podría terminar su vida ahí, con un solo movimiento.
Abrió los ojos, en espera de lo peor. Callada y con el corazón en la garganta; Inesperadamente los brazos se relajaron y rodearon su cuerpo. Bronceados y con runas en cada pedacito de piel la levantaron del suelo ¿La estaban salvando? Justo en ese momento la casa se vino abajo, inundando sus pulmones con la espesa niebla de humo. Los parpados se le venían abajo, pesados y contra su voluntad. Dándole un confuso último vistazo a su alrededor.
Un destello. Blanco y hermoso entre la negrura de las cenizas, brillaba cálida y presuntuosa en el cuello de su salvador una pluma –elevo la mirada curiosa, con la cabeza hecha un lio- La miraban. Con una mezcla de alivio y felicidad. Un par de ojos negros llenos de un sentimiento que no supo describir. Había alguna vez visto algo ¿tan glorioso? El esplendor que irradiaban esos ojos llenos de obscuridad y a su vez, dé luz. – Tú- susurro desire con una voz apenas audible. Y las sombras la vencieron, adentrándola en un profundo sueño, alejándola de él una lagrima calló cuando sus parpados se cerraron, finalmente.
Despertó de golpe, jadeando y con el sudor pegándosele en la frente. Había tenido ese sueño durante años, amaneciendo con lágrimas secas día tras día, con el miedo de dormir en las noches encontrándose a si misma preguntándose ¿Por qué? ¿Por qué la habían salvado? Ella merecía morir allí y entonces recordaba los ojos negros. –Le quedaba algo que hacer-.
Durante algún tiempo había tratado de recordarlo. De recordar que fue lo que le paso y a sus padres; El vacio que se había formado en su alma crecía casi insoportable cada vez que un recuerdo llegaba a su mente. Se había acostumbrado a sentirse así, con el tiempo había aprendido a callarlo y guardárselo para ella, una parte de su corazón moría arrastrando los recuerdos felices y dejando solo esa noche llena de muerte y dolor.
Por eso llego a ser quien es ahora. –el dolor es poder- le habían dicho hace algunos años. Algún día ella misma seria su fin, lo sabía. El dolor agudo que descansaba en su pecho le ganaría y el recuerdo de la perdida la acompañaría el resto de sus días. Pero no podía dejar que pasara hasta vengarse. Hasta cobrar cada grito de su madre y cada golpe que le dieron a su padre, ese era el sentimiento que la hacía continuar.
¡Toc toc toc! Comenzaron los golpes duros contra la puerta, sacándola de sus pensamientos. Desire dio grandes zancadas, abriendo la puerta de un golpe aún con las trenzas despeinadas y el ligero camisón puesto.
-¿Qué quieres?-comenzó des, mirándolo de mala gana y con los dientes castañeando del frio abrazador.
-Escuche gritos-declaro Liam. con el cabello bronce despeinado y los ojos semiabiertos, manteniendo su expresión divertida.
"¿Cómo lo hacía? Lograr que perdiera los estribos tan temprano. Moría por cruzar el espacio que los separaba y quitarle a puñetazos la estúpida sonrisa sarcástica que siempre cargaba"
-lamento interrumpir tus sueños, princesa-sonreía des con amargura –pero no es tu asunto-medio gruño entre dientes
-normalmente la gente gritaría, al despertar y lo primero que viera fuera a mi- sonrió radiante, mirándola a los ojos soñolientos. "estúpido estúpido estúpido"
-Siempre eres tan ¿idiota? O aumenta conforme sale el sol? –soltó des, encogiéndose de hombros.
-Depende- se recargo contra el marco de la puerta, mordiéndose el labio y guiñando el ojo a la rubia. – De si idiota es una palabra enclave para decir sexy, entonces puedes estar segura que si-dijo Liam, batiendo las largas pestañas cobrizas.
Desire lo miro por un momento y cerró la puerta de una patada.
Shane POV:
La brisa nocturna soplaba ferozmente sobre el, despeinando los mechones negros en una danza alegre con el aire. Shane cerró los ojos, disfrutando las suaves caricias del viento al pasar por su rostro.
Los escalofríos subieron de sus rodillas hasta los brazos, helando la sangre que fluía dentro de el-su corazón se acelero- "la sentía cerca, muy cerca" Un nudo se formo en su garganta de solo pensar en la idea de estrecharla entre sus brazos y volver a ver aquellos ojos verdes, que le pertenecían.
-Mmmmm…. Señorito morgestern… ¿A qué lugar nos dirigimos?- pregunto el demonio que era su ciervo, con una nota de miedo en la voz inhumana.
Shane camino hacia el demonio, escuchando el crujir de las tablas de madera al pasar sus botas de diseñador. – a New york! Jaime, a donde sino?- Exclamo el chico mirando el cielo estrellado que se reflejaba en sus negras pupilas.
-Co...Como…lo…ord…orde...Ordene.-tartamudeo Jaime, cojeando con su única pata hacia el timón del barco que flotaba en el aire, perdiéndose en la negrura de la noche y las estrellas.
-Pronto estaré ahí- murmuro shane, mirando con ternura la pluma que colgaba de su cuello. –solo un poco más, mi ángel.
