He visto comentarios que, sinceramente, me han animado mucho a seguir con el fic. Tenía pensado dejaro un poco aparcado pero nada más me llegó el ánimo comencé con el nuevo capítulo que, ahora sí, da paso al verdadero espectáculo ;)

¡Dedicado especialmente a CaryBones y a dragonduran! ¡Gracias!

Los personajes pertenecen a Square Enix, y no a mí. Desde luego no tengo ánimo de lucro ninguno.


Tanto Snow como Fang se vieron sorprendidos al seguir el rastro de Lightning y, sin embargo, no hallarla. De no haber sido por las visibles huellas Fang podría haber jurado que nada más adentrarse en el bosque éste se la había tragado. Pero sus huellas la delataban, y se encontraban distanciadas por lo que Fang sólo pudo sacar algo en claro: huía.

Probablemente había salido corriendo nada más había sentido la seguridad que los oscuros árboles le proporcionaban, y de alguna forma impedían que los demás viesen la debilidad que demostraba el escapar de cualquier cosa. Quizá Lightning no quería demostrarlo, pero era tan cobarde que tan siquiera podía admitir para sí misma que había estado huyendo de todo desde que Serah se había transformado en cristal. ¿Luchar? No, luchar es sólo la distracción que permite la huída. A Fang todo aquello le afectó más de lo que había podido imaginar.

-Hey Snow, puede que esto vaya para largo...

El chico hizo una mueca y dejó escapar un suspiro para después girarse sobre sus talones y tan sólo mirar a su alrededor.

-Lo sé, pero no podemos dejarla por ahí – Snow se rascó la nuca – No se trata sólo de que nosotros la necesitemos a ella, ella también nos necesita. Imagino que éste bosque no es el lugar idóneo para una excursión solitaria.

-Créeme, conozco todo esto mejor de lo que tú lo harás en tu vida y no, no querrá estar ahí sola cuando llegue la noche – Fang se mostró molesta. ¿Qué había querido dar a entender Snow? – Y por cierto, no se me había pasado por la cabeza tan siquiera durante una milésima de segundo el dejarla ahí a su suerte.

Snow entreabrió la boca y alzó una mano hacia Fang cuando ésta comenzó a caminar en pos del rastro dejado por Lightning. Parecía un tanto desconcertado y avergonzado.

-No he querido decir eso. Simplemente se me pasó por la cabeza que tú le darías más prioridad a los demás. Al fin y al cabo ahí está Vanille, que de todos nosotros es la que más te importa – Snow cogió aire y continuó su explicación temiendo alguna nueva metedura de pata – No quiero decir que fueses a dejarla, si no que esperarías a mañana o a que ella sentase la cabeza o…

-O, en general, que la dejase tirada esta noche.

Snow resopló. Era evidente que él no quería decir eso y sin embargo Fang se sentía infinitamente herida en alguna parte de ella pero, ¿por qué? Por más que le molestase a la morena Snow tenía mucho de razón al decir lo que decía. Quizá el chico fuese un bocazas pero evidentemente no era tan estúpido como para decir algo que no pudiese defender con argumentos. Vanille era su tesoro más preciado, lo había sido desde que todo su pueblo quedó reducido a chatarra y ambas vagaron solas. Lo fue siempre, y desde que habían despertado de aquel sueño centenario no había habido un solo segundo en el que Fang sintiese que podía darlo todo por su pequeña. Pero entonces por qué se sentía tan sumamente ofendida con las palabras de Snow, que no hacían más que mencionar opciones viables por lo que conocía de la morena.

-Quizá eso hubiese sido así cuando nos conocimos, rubio – Fang se giró y esbozó una sonrisa divertida – Ahora todos somos una pequeña familia. No tengo nada más, asique no puedo permitirme perderla.

El alivio era perfectamente visible en las facciones, ahora relajadas, del joven rebelde. Desde luego que las palabras de Fang habían sido veraces, pero en alguna parte de su interior sabía que había guardado un pequeño secreto que evidentemente no le diría a aquél chico, y no en aquella situación.

Continuaron la búsqueda de la joven siguiendo las huellas que había dejado impresas en el suelo del bosque. Eran tan fáciles de seguir, casi como si Lightning hubiese dejado plasmado un claro mensaje en cada uno de sus pasos: "venid a por mí". Y quizá así lo desease, o al menos era lo que Fang se dedicaría a pensar mientras no diesen con ella. Snow parecía un poco tenso con cada ruido del bosque pero la morena caminaba con desparpajo; conocía cada centímetro de aquél terreno casi como si formase parte de ella, y sabía que a aquellas horas de día las criaturas que se aventuraban a salir a por alimento no eran agresivas con los humanos. El problema llegaría cuando cayese la noche; para entonces esperaba haber encontrado a Lightning.

Los minutos se cernían sobre ellos implacables hasta convertirse en horas, hasta hacer desesperar a Snow y Fang preguntándose una y otra vez dónde demonios se había metido aquella mujer. Casi como si Titán hubiese escuchado sus plegarias y se hubiese vuelto repentinamente benevolente, una esbelta figura destacaba entre la oscuridad de lo denso del bosque gracias a un leve rayo de luz que se filtraba entre las copas de los árboles. La mujer se giró cuando escuchó pasos tras ella, y unos profundos ojos azules brillaron de forma fugaz cual rayo.

-No voy a volver – La voz de Lightning sonó ronca, probablemente debido a el tiempo sin hablar. O quizá un lejano llanto.

Fang y Snow se dedicaron una mirada rápida y Snow no necesitó más de un par de segundos para poner aquella cara de autosuficiencia mezclada con inocencia que sólo él sabía poner.

-Pues claro que vendrás. Todos están esperando que volvamos al campamento base contigo, si llegamos diciendo que simplemente nos mandaste a paseo nos lincharán.

Evidentemente Snow no consiguió añadir el punto cómico que la situación requería para ser menos tensa, a pesar de sus esfuerzos.

-Ni que fuese cosa mía. Apañaros como podáis y queráis, yo estoy harta de jueguecitos.

-Nadie lo diría.

Fang se sintió satisfecha de haber llamado la atención de Lightning con sus palabras, pues su mirada se centraba ahora en ella.

-¿Cómo? – preguntó la ex soldado, evidentemente molesta y mal simulando curiosidad.

-Que si de verdad estás cansada de jueguecitos te vendrías con nosotros – Fang se cruzó de brazos y sostuvo la mirada de Lightning – No tienes ni idea de cómo es el bosque de noche, y si lo supieras para empezar tan siquiera se te habría ocurrido venir hasta aquí sola. A menos que esperases que viniéramos ti.

La expresión de Lightning denotaba todo aquel orgullo con el que Fang estaba jugando, pues la chica era consciente de que no conocía ni la mitad de todo lo que podía encontrar en aquel lugar. El Nido era un lugar pacífico comparado con Paals, y ya lo tenía asumido. Fang vio en los ojos de Lightning que se había dado cuenta de su error desde que lo había cometido, pero también sabía no lo admitiría tan fácilmente.

-Creo que soy lo suficientemente mayorcita como para saber seguir adelante con mis decisiones, y mi decisión es seguir sola – quiso apartar la mirada de Fang – Asique dejadme, por favor.

Fang no entendía por qué Lightning llevaba aquello tan lejos, y le molestó. Se estaba comportando como una niña pequeña.

-Nadie diría que tienes 21 años. Por todos los malditos fal'cie, parece que tienes doce. Hasta Hope sabe que lo que has hecho es una estupidez.

-Pues déjame si quiero ser una niña pequeña, ¿de acuerdo?

Al contrario de lo que Fang o Snow podían imaginar, Lightning tan sólo se cruzó de brazos y se giró sobre sus talones. Snow había probado más de una vez los puños de Lightning y sabía qué los provocaban, y por eso se sentía tan desconcertado ante su actitud. Fang también conocía el temperamento de Lightning lo suficiente para comprender que si no se había abalanzado sobre ella era porque algo en su interior se había fragmentado. Sin embargo Fang no iba a aceptarlo así como así, y acalló el intento de Snow de volver a dialogar.

-Tú te vienes con nosotros quieras o no.

Fang se acercaba con paso decidido hacia Lightning, hasta que estuvo a la altura suficiente para garrar su muñeca con un movimiento ágil y tiró hacia donde estaba Snow. No era algo que le gustase, pero se negaba a dialogar con aquella Light. Evidentemente Lightning se opuso a ser arrastrada de aquella forma tan humillante, y evidentemente resultaba complicado reducir a una mujer joven y fuerte que había sido general. Ahora Fang lo sabía bien.

-¿Pero qué haces? ¡Suéltame Fang!

-¡Dejadlo ya, las dos! –La voz de Snow llegó a los oídos de ambas, pero no fueron escuchadas, y por ello decidió tomar cartas en el asunto – He dicho que ya basta.

En cuanto se acercó y las agarró para separarlas y acabar con aquella locura, el suelo crujió. Todos se quedaron inmóviles y en completo silencio y Fang miró el suelo… "¿Pero cómo puedo ser tan estúpida?"

Antes de tener tiempo para reaccionar, el suelo que pisaban cedió y se hundió bajo aquellos tres pares de pies. Lightning fue la primera en caer y se agarró del pie de Fang, al tiempo que ésta se aferraba con fuerza a los bajos del abrigo de Snow. El motivo era que él había conseguido echar mano de una raíz fuerte antes de que todos se fueran abajo. Punto para el joven en reflejos.

-No os soltéis, intentaré subirnos – la voz de Snow sonaba un poco distorsionada debido a sus esfuerzos físicos para subir su peso y el de dos jóvenes bien fuertes de su misma edad – Ya está casi.

-Snow, déjalo, te vas a erniar – soltó Fang. De alguna forma no estaba tan nerviosa.

-¿Se puede saber por qué estás tan tranquila? – vociferó Lightning. Fang sintió que ahora si estaba bien cabreada y supo que debía hacer algo.

-Esto lo hacen unos bichitos muy graciosos que viven en el bosque. Dejan falsos suelos para que sus depredadores no lleguen hasta sus madrigueras… Lo que no sé es cómo demonios no he podido darme cuenta – Fang suspiró y miró hacia abajo – Pero una vez caí y, si mal no recuerdo, no son tan profundos como para matarse.

-¿En serio? Genial, pues entonces aquí nos despedimos – Fang se arrepintió al insntate al escuchar aquellas palabras de Light – Así podréis subir sin mí.

Antes de que los dos pudiesen protestar el peso se había rebajado considerablemente.

-Vamos a por ella – Snow miró abajo con la intención de soltarse.

-¡No! ¡Espera maldita sea! – Fang se aferró con más fuerza al abrigo – Alguien tiene que quedarse arriba para avisar a los demás de lo que ha sucedido y pedir ayuda.

-Pero…

-¡No hay peros! Snow, ¡piensa! – le espetó Fang desesperada.

Snow pareció ser consciente de la situación y, aunque no fuese así, decidió que era mejor hacerle caso a Fang por lo que miró hacia abajo y asintió. Así pues la morena lo aceptó como el consentimiento del rubio y se soltó. Para su sorpresa no fue una caída recta, si no que dio con una ladera por la que rodó y rodó más de lo deseado, y cuando decía más de lo deseado quería decir que probablemente había más distancia de la deseada. Cuando al fin su cuerpo se detuvo se levantó dolorida y se sacudió los ropajes, buscando nerviosamente con la mirada a Light.

-¿Estás bien? – preguntó la voz de la soldado desde el suelo, con evidentes signos de dolor en su tono.

-He estado peor – Fang se sintió mejor al ver a Lightning así. Al menos no huiría y no le daría guerra durante un rato… Pero ahora había otro problema - ¡Snow! ¡Eh, Snow!

-¡Que! – la voz de Snow se escuchaba lejana, pero se escuchaba.

-¡Esto es más profundo de lo que pensaba! – se colocó ambas manos alrededor de su boca para hacer de amplificador - ¡Pero no te preocupes, estamos bien… Aunque dudo que vayamos a poder subir de nuevo por ahí!

Fang había colocado un pie sobre el resbaladizo y empinado desfiladero. Miró hacia arriba y no vio el lugar de donde venían debido a la naturaleza de la pendiente. Definitivamente no podían regresar por aquél camino.

-¿Y ahora qué hacemos? – preguntó Snow.

-Eso me gustaría a mí saber también.

Lightning volvió a sonar molesta, de hecho Fang se había preguntado cuanto tardaría en volver a adoptar aquella actitud. Decidió ignorarla por el momento, tenía otros asuntos más importantes que zanjar como por ejemplo sacarlas a las dos de ahí. Miró a su alrededor y necesitó unos segundos para situarse, aunque afortunadamente conocía el lugar donde estaban y sabía que no todo estaba perdido. Siempre había sabido que no era así.

-No te preocupes, sé dónde estamos y qué camino debemos coger para salir de aquí – sintió la curiosa mirada de Light clavada en su nuca, pero la ignoró una vez más – Esperadnos en el campamento base. Puede que tardemos un poco, asique no os preocupéis

-¿Poco según tu medida del tiempo o la normal, Fang? – vociferó el rubio con aquella voz profunda que le proporcionaba el eco, pero que no podía disimular su naturaleza divertida.

La morena dejó escapar una carcajada.

-Puede que un día o dos, no lo sé – esta vez lo que escuchó de Light fue un suspiro. Ya se estaba cansando de tener que ignorarla, pero lo prefería por ahora – Sólo esperadnos… Volveremos – Fang le lanzó una mirada fugaz a Lightning que ésta no respondió – Juntas.

- Tened cuidado.

Snow no necesitó respuesta, y ambas supieron que él se había marchado. Se tomaron unos segundos para recobrar el aliento y las ganas de seguir y, aunque Fang no podía creerlo, vio con sus propios ojos cómo Lightning comenzaba a caminar por delante de ella sin avisarla.

-Espera, ¿qué te crees que haces Light?

-Estoy cansa de de esa forma que tienes de dirigirte hacia mí. Me voy, tal y como dije.

-Deja de comportarte como una… - Fang se mordió la lengua al ver la espalda de Lightning detenerse - ¿Acaso sabes dónde estamos? ¿O hacia donde lleva ese camino que estás tomando, Farron? No, ¿verdad? Pues entonces déjame que te guíe, al menos hasta los demás… Y entonces podrás decidir qué hacer. Además, quizá un par de días conmigo te vengan bien.

-No sé por qué pero lo dudo – Lightning miraba de reojo a Fang, que ahora se había colocado a su altura – La última vez me hiciste golpearte.

Fang sonrió y recordó aquella bofetada con tanta nitidez que casi volvió a dolerle.

-A mi me gustó – admitió Fang con una sonrisa- No la bofetada, claro, el tiempo contigo.

Fang pudo percatarse de cómo Lightning agachaba la mirada levemente en lugar de corresponderle. Eso le hizo sentir en algún lugar de sus entrañas que moría levemente de ternura.

-Oh, vamos, será una excursión de chicas… Chicas… Fuertes. Por decirlo así.

Fang tomó la delantera en apenas unos pasos y se preguntó si volverían a tener la oportunidad de estar a solas como entonces. Por si acaso, disfrutaría al de aquel pequeño viaje.


Pues ya las tenemos a solas, que es lo que todos (yo incluida) estábamos deseando. Ahora empieza lo realmente interesante de escribir y leer

¡Se agradecen comentarios!