¡Jajajá! Esto sí que fue realmente agradable de describir... A pesar de que no he querido ahondar mucho (ya sabéis e.e), pero creo que podré cogerle el vicio a escribir escenas de éste tipo. Y seguramente, irá a más

¡A disfrutarlo! :D


Aunque Fang estaba acostumbrada a tratar con bestias del "inframundo", como podrían decir en el Nido, aquella batalla la había pillado por sorpresa.

Cuando Lightning y Fang despertaron tras su primera noche en solitario lo habían hecho bastante apegadas entre sí, algo que a Fang no le molestó pero que aparentemente fue algo violento para la ex soldado, quien había tomado una actitud defensiva. A Fang le había parecido bastante divertido y, para colmo, había descansado como no lo hacía en mucho tiempo. La tranquilidad de la cueva y la teóricamente inexistencia de bestias salvajes en su interior la habían hecho relajarse en demasía, por lo que los nefastos resultados de la batalla contra el huargo salvaje habían sido culpa suya; de hecho habían logrado espantarlo gracias a la capacidad de reacción de Lightning, muy acostumbrada a ataques sorpresa de ésa índole.

Pero, a pesar de que habían ganado la batalla, Fang se había llevado un bonito recuerdo; una buena contusión en su pierna derecha. La embestida lateral de la bestia la había dejado entre el enorme cuerpo del animal y la dura y fría piedra de la caverna, lo que había traído como consecuencia un hematoma de no demasiado buen ver. Le dolía la pierna al apoyarla y moverla, y aunque se había callado y había hecho uso de sus ropajes para ocultárselo a Lightning una mueca de dolor atravesó su rostro fugazmente y temió que la otra joven se hubiese percatado. Ya había tenido suficiente con la reprimenda que le había dado tras asegurarse de que el huargo se iba bien lejos.

Lightning no mencionó nada más después, de hecho el silencio había sido sepulcral tras el encontronazo… Y a Fang le pareció considerable que Light hubiese vuelto a su estado apático y gruñón anterior a la última noche. Por eso no quería retrasarse ni quejarse sobre su dolor: no quería darle más motivos para mantenerse con aquella actitud distante e hiriente.

La habilidad de la morena para fingir era espectacular, pero habría sido demasiado pedir que su cuerpo soportase durante una hora más aquél castigo cuando comenzaron a divisar la salida de la cueva y se percataron de que, por la luz, ya era pasado el mediodía. Fue entonces cuando un pinchazo de dolor demasiado agudo la obligó a pararse y apoyarse en la pared más cercana, agarrándose el muslo con expresión desencajada por el dolor.

-¿Fang? ¿Qué pasa?

A Fang le habría encantado estar en sus plenas facultades para apreciar con todo detalle la expresión de preocupación de Lightning por ella, aunque de todos modos no pudo evitar sentir unas enormes ganas de sonreír. Sólo hacer una mueca similar y los labios le temblaron al sentir el ardor en la parte alta de la pierna derecha.

-Nada es sólo… sólo un poco de dolor – el sudor perlaba la frente de Fang por el esfuerzo de soportar el dolor – Habrá sido un tirón o algo parecido.

-Desde que te conozco nunca te ha dado un tirón, y hemos estado en situaciones peores- Lightning le dedicó una mirada enmarcada con una ceja alzada y ceño fruncido - Levántate la tela.

Como acto reflejo estuvo a punto de hacerlo, pero durante unos breves segundos Fang dudó. No era la primera vez que debía quedarse en paños menores ante alguien para que le curase o le revisase una herida, pero tratándose de Lightning era diferente. Sin embargo decidió rápidamente que más le valía vencer aquél pudor y permitirle examinarla si es que no quería cabrearla más aún.

Así pues agarró la tela y la levantó, permitiéndole a Lightning ver su muslo desnudo. Incluso a Fang le impresionó lo que vio, ya que tampoco ella había podido detenerse a ver qué tenía desde que habían reemprendido la marcha. Un hematoma de color oscuro y feo cubría casi la totalidad del muslo de la morena, además de estar hinchado. Ambas viajeras intercambiaron una mirada cargada de complicidad.

-Está bien, pararemos la marcha – Lightning se irguió y miró hacia el final del camino, por donde se filtraba la luz – Estamos cerca de la salida, así que vamos bastante bien de tiempo.

Lightning contaba con ciertos conocimientos que Fang le había proporcionado acerca de aquél pequeño viaje y la ruta que tomarían, y según aquella información tras salir de la caverna tan sólo les quedaría un día de viaje. Lo que Lightning no sabía era que Fang no pretendía acelerar el proceso de incorporarse al resto del grupo… Disfrutaba demasiado de la compañía de Clare en solitario. A pesar de todo eso la morena tampoco quería sentirse una carga por la estupidez de aquella mañana, pero sabía tan bien como Light que necesitaba descansar o quizá al día siguiente se retrasarían demasiado o se verían obligadas a parar, y a la intemperie la naturaleza no prometía ser más generosa que en el húmedo interior de la cueva.

-De acuerdo, tú mandas jefa.

El intento de agasajar a Lightning no tuvo demasiado éxito. Fang sabía que ella no era del estilo de chica que por unas cuantas palabras olvidaba los de los demás, pero lo cierto era que a la morena le encantaba halagar a Lightning… De hecho comenzaba a preocuparse de que le gustase demasiado cualquier cosa que estuviese relacionada con ella.

Aunque Fang quiso levantarse para ayudar a hacer las cosas Lightning no se lo permitió. Encendió una hoguera siguiendo el mismo procedimiento que el de la noche anterior y tan siquiera la dejó buscar alimentos, ya que habían ido recolectando algunas plantas, setas u hongos comestibles que encontraron por el camino. Fang se sintió aliviada al saber que aquella sería la última noche comiendo crías de la naturaleza de las cavernas.

Se limitó entonces a observar como Lightning iba de aquí para allá, haciendo todo lo que una buena líder haría por su grupo, e incluso le acomodó el lugar a Fang colocando su capa enrollada bajo su pierna herida. La morena había intentado iniciar algún tipo de conversación con ella mientras llevaba a cabo todos sus quehaceres, pero Light se limitaba a no contestar o a usar expresiones frías y cortantes; estaba realmente cabreda. Fang tuvo que contener una sonrisa al saber que, a pesar de su terquedad, Lightning estaba haciendo todo lo posible por mantenerla caliente y cómoda. Incluso se permitió el lujo de cuestionarse si Lightning estaba enfadada realmente porque aquella herida y consecuente retraso había sido fruto de su irresponsabilidad o… Porque realmente estaba preocupada por ella, a secas. Aquella idea la hizo sonreír sin más remedio, aunque afortunadamente Light estaba demasiado ocupada pinchando setas en un palo para asarlas.

-Esto está delicioso – dijo Fang con la boca semillena cuando Light le tendió su parte.

-Está exactamente igual que ayer, Fang. – Lightning tan siquiera se molestó en mirar a su interlocutora – Y las hiciste tú.

-Bueno, tú le das un toque especial.

Lightning dejó escapar un bufido y miró hacia otro lado, haciendo que Fang se sintiera satisfecha. Cuando hubo terminado arrojó la ramita al fuego para alimentarlo al igual que Lightning, y observó con curiosidad cómo ésta rebuscaba algo en aquél pequeño y poco femenino bolsito rojo que llevaba atado a una pierna. Sonaron algunos frascos, aunque no podía saber con certeza con qué estaba tratando porque le cuerpo de Lightning le impedía la visión. No tuvo mucho tiempo para continuar preguntándose qué hacia, pues en pocos minutos Lightning se había girado y sostenía entre sus manos un par de frascos transparentes.

-¿Qué es eso? – preguntó Fang alzando una ceja.

Lightning no contestó, y se limitó a mezclar ambos contenidos con sumo cuidado para cerrarlos posteriormente y moverlos un poco. De vez en cuando miraba el interior para cerciorarse de que fuese lo que fuese que contenían cada uno se hubiese mezclado bien. La curiosidad de Fang la impulsaba a volver a preguntarle a su acompañante, pero algo le hacía pensar que si no le había contestado la primera vez no lo haría la segunda. Por eso se calló, y lo siguiente simplemente hizo que abriese sus ojos de manera un tanto exagerada. Light se había quitado los guantes y se había humedecido las manos con aquél líquido y las frotó entre sí. Entonces se acercó hacia donde Fang se encontraba, y ésta vez no pudo callarse.

-Eh, ¿qué es eso? ¿Y qué estás haciendo? – alzó una mano con cierto nerviosismo al ver que Light se frotaba las manos.

-Hago esto para calentar mis manos – Light frunció el ceño y chasqueó la lengua – Si no, no servirá de nada.

Antes de que Fang pudiese añadir algo más o seguir protestando, Lightning hizo un gesto con la cabeza mirando hacia su pierna malherida. Claro, Fang sabía lo que iba a hacer pero… ¿De verdad que no le importaba? No era que no le resultase tentadora la idea de que la soldado le diese un masaje o algo parecido pero, maldita sea, ¡era vergonzoso! Lightning rodó los ojos y frunció la boca algo molesta, agachándose y levantando la tela del traje de Fang que le cubría la zona del daño. Lo hizo con más delicadeza de la que la morena podía haber esperado, y se preguntó si quizá también era un poco vergonzoso para su acompañante.

A pesar del pudor, Fang sostuvo la tela para que no se resbalase sobre su piel y dejó su muslo a merced de Lightning. Se percató en ese momento de que estaba duro y podía apreciarse el bulto que denotaba la lesión, aunque no era demasiado preocupante. Fang pretendió relajarse tomando una gran cantidad de aire, pero se quedó petrificada en cuanto las manos desnudas de Light se pusieron en contacto con su tersa piel morena. Quiso mantenerse impasible, pero las manos de la ex soldado hacían bien su trabajo… Quizá demasiado bien.

Fang sintió como el calor que emanaban las manos húmedas de Lightning se extendía hacia diferentes rincones de su cuerpo, obligándola a apartar la mirada para mantener la cordura. Supo que sus mejillas debían tener ahora un notable tono rojizo a pesar de su tez oscura, y se maldijo por volverse tan vulnerable cuando se trataba de ella, de Lightning: de tenerla cerca, de tocarla, olerla, o simplemente mirarla…

A pesar del suplicio, se trataba de la tortura más placentera de su vida. Light parecía muy concentrada en su trabajo y no alzaba la mirada en ningún momento, y quizá por esa necesidad innata de desenmascarar a la joven soldado, Fang se inclinó ligeramente hacia delante para intentar adivinar la expresión de su compañera.

Ésta debió darse cuenta del movimiento de su paciente, y como por un acto reflejo levantó la cabeza y sus ojos azules atravesaron los de Fang.

Si el calor ya había sido insoportable, ahora para Fang era un verdadero infierno resistir el impulso de lanzarse sobre ella: la cercanía entre ambas era considerable, el rubor de Light había provocado una agradable sensación en el estómago de Fang, y la mano derecha de Lighning reposaba ahora sobre la parte interior del muslo, pues se había detenido de pronto en mitad del masaje; de hecho, se había detenido peligrosamente cerca de cierta zona. Fang se preguntaba una y otra vez por qué demonios tenía que reaccionar así ante el constante estímulo que suponía la compañía de Light, aunque sabía muy bien la respuesta. Se preguntó de paso que por qué resistirse, mientras se acercaba muy lentamente a los labios de Lightning. Ésta no se movió, y el corazón de Fang palpitó con fiereza al sentir tan cercano aquél beso…

-Creo que con esto será suficiente

Lightning retrocedió tan bruscamente que cayó con sus posaderas sobre el suelo, y quiso disimular su evidente nerviosismo levantándose y carraspeando la garganta.

-Lo mejor será que te tapes, para que siga dándote calor y… Bueno, que no lo muevas.

Fang se mordió el labio inferior al darse cuenta de que Lightning evitaba a toda costa el contacto visual. Seguía pretendiendo mantener su voz y actitud distantes, como si nada de aquello le afectara… Pero el rubor de su rostro la engañaba. Fang había descubierto, posiblemente, otro de los pocos puntos débiles que tenía la soldado.

-Bueno, creo que hay otras formas más efectivas de recibir calor en mitad de la noche – soltó Fang de pronto, y se removió en su asiento para dejar un visible hueco – ¿Por qué no duermes a mi lado?

La reacción de Lightning fue realmente divertida. Ésta vez si la miró, pero movió los labios intentando articular palabra sin demasiado éxito, lo que le dio el aspecto de un pez que buscaba aire fuera del agua. De pronto sus ojos tomaron aquella expresión ruda de siempre, pero con las mejillas sonrosadas resultaba de alguna forma muy diferente a como se veía normalmente.

-Creo que podrás apañártelas sola – Se dio media vuelta y se sentó al otro lado de la hoguera – Buenas noches Fang. Más te vale estar curada para mañana, porque no me detendré.

Y dicho aquello se tumbó, se giró sobre sí misma y le dio la espalda a Fang. Ésta suspiró silenciosamente mientras una leve sonrisa se dibujaba en sus labios al observar la espalda de Light a través de las crepitantes llamas. No era estúpida, y sabía que Lightning había sentido en el aire el mismo ambiente que ella… Esa especie de tensión, una tensión muy diferente a la que solían tener. "Tensión sexual".

Sin embargo Fang borró la sonrisa de su cara poco a poco. Le agradaba a sobremanera saber que podía despertar ese tipo de…Reacciones en Lightning, ya fuese por verdadero interés o por simple anatomía humana o femenina. Pero esa satisfacción quedaba en segundo plano cuando trataba de imaginarse a sí misma besándola y abrazándola. No, Fang no podía sonreír si pensaba en aquello… Porque era perfectamente consciente que lo de aquella noche había sucedido sólo servía para que Fang asumiese los hechos, hechos que habían venido sucediéndose desde que Snow las había dejado solas la primera vez que se conocieron: se estaba enamorando de Lightning.