¡POR FIN!
¡Aquí está el capítulo nuevo!
Seh... Me lo tomé con muuuucha calma, lo sé lo sé, pero hoy me puse a revisar las reviews y dije: "¡pero qué mierda! María deja la flojera y dale lo que le debes a la gente que te lee"
Y pues ahí he estado, horita y media (casi dos horas) dándole duro para regalaros el que considero el mejor capítulo de éste fic hasta ahora (no el mejor, porque el siguiente manda tela que lo tengo pensado ya e.e)
Quiero pedir muchas disculpas y dedicar el cap a mucha gente a la que aprecio por el simple hecho de que me esperen (que os animo a que lo sigáis haciendo, que cuando pierdo el ritmo me cuesta pero cuando lo vuelvo a coger...:D)
De DeviantArt: ShiryuuOerba, Shadow1447, laars15, sickbird20 (que además también sigue a Charlotte, que para este finde está subido el nuevo ;)) ¡y Pablosky!
De : CarlyBones, dragonduran, Snshana, Starling Farron, Fate Neko-Chan y utau-mizuki (que conoció la historia por Coyuhi)
A todos vosotros, sé que las disculpas no valen de nada si no vienen con algo para compensarlo (xDDD) así que aquí está!
¡Para todos vosotros! Y gracias por esperarme ;D
P.D.: Os recomiendo que escuchéis ésto .com/watch?v=o8MZbvgwKpM a partir del momento en el que Light mira su marca.
La mañana del día después resultó más incómoda de lo que Fang habría deseado. No era que le sorprendiese viniendo de Lightning, pero tampoco pretendía que se enfadase tanto como para que lo primero que le dijese por la mañana fuese "muévete", y eso sin mencionar el leve puntapié que le había dado para despertarla. Cuando se comportaba así se le olvidaba lo irresistible que era para ella… Pero cómo no, si la trataba como una mierda.
Gracias al despertar de la soldado Fang se había levantado de mal humor aquél día. No le gustaba sentirse considerada como alguien inferior, porque no lo era: era tan fuerte como Lightning. De todas formas la morena sabía del respeto que la soldado le profesaba, pero era tan terca que en instantes como aquél se limitaba a dejar de un lado toda aquella consideración y a tratarla según le parecía a ella. Fang podría apostar que Light sabía cuantísimo le molestaba aquello a la bárbara, y que era precisamente ése el motivo por el que lo hacía.
Lightning se había despertado con antelación y había desayunado en completo silencio para no despertar a Fang, lo cual tampoco había sido un acto de misericordia o algo similar; no, Fang estaba segura de que había desayunado sin despertarla para poder meterle prisa en cuanto le apeteciese. Lightning disfrutaba castigando a Fang de aquella forma aunque no se reflejase en su expresión. Disfrutaba, sí, y mucho. Afortunadamente aquél día finalizaron el que parecía un eterno tramo en la caverna, saliendo al exterior y disfrutando de la luz del sol sobre sus pieles y el aire fresco revolviendo sus cabellos.
Aunque sólo había pasado un par días ahí dentro Fang ya extrañaba esa sensación. No podía siquiera imaginar cómo los habitantes del Nido podían vivir en aquella extraña esfera que parecía de plástico puro, encerrados como ratones en su ratonera y viviendo de las migajas de lo que era la verdadera buena vida tal y como ella la había conocido siempre: llena de vitalidad y naturaleza. Si algo tenía Fang que aventajaba a Lightning era que era mucho más sencillo olvidar su enfado y disfrutar de las pequeñas cosas, pues en cuanto hinchó sus pulmones de aire puro dejó escapar una sonrisa y dio un pequeño trote entre la hierba aún húmeda del rocío de la noche.
-Esto sí que es vida – soltó poniendo sus brazos en cruz, sintiendo el viento chocar contra su pecho.
-Sí… - Lightning se paró a su altura y la miró de reojo – Es bastante agradable.
Fang miró sorprendida a Lightning. ¿De verdad le había dado la razón? Debían ser imaginaciones suyas… ¿O podía ser que Paals hubiese hecho maravillas con la testarudez de aquella chica? Fuese como fuese la morena agradeció infinitamente aquél gesto, pues fue como si la liberasen de un enorme peso. Quizá quisiera reconciliarse, o quizá sólo quería relajar un poco el ambiente para hacer más liviano el viaje. Incluso una estirada como ella necesitaba un respiro de vez en cuando.
Fuese como fuese la morena amplió su sonrisa y extendió su mano hacia Lightning, tocándole el hombro y regalándose su mirada más esplendorosa.
-¿Ves como relajarse un poco no mata a nadie? Disfruta de la naturaleza – Fang alzó la mirada al cielo – Cuando vuelvas a tu hogar puede que no vuelvas a ver nada igual.
-Umh…
Ambas agacharon la mirada. No se habían parado a pensar en la separación que vendría tras cumplir con su cometido… Bueno, Fang si lo había pensado un poco. No le gustaba lo más mínimo la idea de tener que despedirse de todas aquellas personas con las que estaba compartiendo tantas cosas, buenos y malos momentos… Cosas que caerían al olvido. Se había unido a ellos de tal forma que tan siquiera cabía lugar en la imaginación del más loco que fuese posible crear unos lazos tan estrechos en tan escasos días; sin embargo la necesidad de buscar ser apoyado y apoyar del ser humano hacía milagros, milagros como ese. Fang no podía describirlo de otra forma pues los acontecimientos la habían llevado a Lightning, la persona que la estaba ayudando sin siquiera saberlo a recordar lo que era antes de convertirse en cristal.
-¿Por dónde debemos continuar?
Lightning impidió que Fang desease no salir de sus recuerdos y señaló con la cabeza un sendero poco marcado pero que evidenciaba el paso de hombres, hacía ya muchos años atrás.
-Antes la gente de Oerba y muchos otros clanes utilizaban éste camino para viajar con seguridad – comenzó a explicar la morena de forma automática a pesar de que Light no lo había requerido – El paso constante del hombre por éste camino provocó que los animales se acostumbrasen y dejasen de cruzar. Quizá lo consideraron "nuestra fauna", como nos pasa a nosotros con ellos.
Al terminar soltó una risotada y Lightning continuó escuchándola. Fang no habría sabido adivinar si lo hacía por educación o por verdadero interés, pero continuó su explicación.
-¿Sabes? Lo que hemos visto hasta ahora no es ni una décima parte de todo lo que se esconde entre éstos árboles, éstas rocas y éste cielo – Miró cada lugar al nombrarlo con sus ojos verdes turbados por la memoria perdida – Empiezo a recordar el motivo de mi misión antes de convertirme en cristal, aunque aún es difuso… Sin embargo la nitidez con la que aparecen todos y cada uno de los lugares que visité llega a asustarme.
Fang se giró y miró a Lightning por pura cortesía. Se sorprendió al encontrarse con unos ojos azules que la miraban con cierto toque de tristeza. Si Fang había provocado aquello de ninguna forma había sido adrede: no soportaba que la mirasen con pena. Ella era más fuerte que ninguna de las personas que Light había conocido antes con toda probabilidad.
-Vamos, qué más da – Fang hizo un ademán con la mano y continuó caminando con tranquilidad – Puede que mi mente no lo tenga claro, pero sólo necesito respirar éste aire para saber lo mucho que lo aprecio. Incluso aunque esté olvidando detalles importantes sé que hay algo dentro de mí que me dirá cuando algo merece la pena o no.
Ésta vez sus miradas conectaron de una forma muy diferente. O quizá no: quizá fue como siempre, un cruce en el que los ojos de ambas se observaban con la indiferencia propia de la educación o con la mordacidad con la que solían estar cargados pero… Fang sintió un escalofrío. De pronto el pudor se manifestó en su cabeza al analizar la frase y la mirada instintiva que le había lanzado a la soldado. Quizá el subconsciente la había traicionado. Quizá quería decirle a Lightning que ella merecía la pena para Fang.
Tan pronto como ésta fue consciente giró el rostro y siguió caminando sin pararse a observar la reacción de Light. Prefería no saberla por si acaso.
-Parece ser que a mí me falla un poco ese instinto… Aunque espero estar recuperándolo.
Las palabras de Lightning fueron como una especie de bomba, o una droga, o algo que provocó que el corazón de Fang se exaltara con sorprendente facilidad. ¿Qué había querido decir con eso? No estaba segura, de hecho más bien tan siquiera sabía cómo debía tomárselo, sin embargo si estaba segura de que aquella sonrisa que se acababa de esbozar en sus labios era por culpa de ella y no podía dejar que la soldado la viese.
-Espero que eso vaya por mí, soldado – bromeó Fang, tanteando el terreno – Y que sea un cumplido.
-Tómatelo como quieras.
Fang se giró y se encontró con una Lightning de expresión divertida. No sonreía, pero sus cejas alzadas enmarcaban un rostro más burlón de lo normal para ella y Fang sintió que podía morir ahí mismo. Se mordió el labio inferior y entrecerró los ojos intentando descifrar algo en los ojos cristalinos de Light, pero pronto ella la adelantó y continuó por aquél sendero.
-Está bien, está bien – Fang alzó ambas manos con las palmas hacia adelante, pero Light la ignoró y continuó su camino – Después no te quejes.
Su receptora continuó andando y Fang decidió seguirla. La bárbara sabía que ella era un perro ladrador y poco mordedor, pero por Titán que a Lightning sí que la mordería si ella quisiera dejarse. Fang miró el cuerpo de Light y se perdió en el vaivén de sus caderas mientras miles de oscuros y fugaces pensamientos sobre qué podía suceder esa noche se le pasaban por la cabeza. Decidió que estaba realmente enferma y que sus necesidades de ser humano no habían caducado con la cristalización ni con el paso de los… Muchos años.
El camino era realmente sencillo de seguir y muy agradable. No tuvieron encuentros desagradables con ninguna bestia más que algunas crías de flanes que se alimentaban de bayas aún maduras. Hablaron poco más durante el camino, y Fang no hizo esfuerzo por sacar tema de conversación. Lightning era por norma general una mujer silenciosa y la bárbara no pudo más que preguntarse una y otra vez si sería así de silenciosa en la cama. Cada vez que lo pensaba henchía su pecho y suspiraba profundamente pretendiendo liberarse de aquellos malos pensamientos. No podía, aunque la naturaleza del problema estaba en que no QUERÍA dejar de pensarlo.
La pérdida de noción del tiempo cuando tus ojos, mente y sentidos se perdían en las caderas de Lightning resultaba increíble, y por ello Fang no fue consciente de lo cerca que estaba el mediodía hasta que Light se detuvo en seco y la sacó del embelesamiento que ella misma había causado.
-¿Escuchas eso Fang?
Tan sólo necesitó colocar sus sentidos en orden para oír con claridad el sonido del agua. Caía. Era una cascada.
-Vaya, eso no lo recordaba – admitió Fang – Por aquí cerca hay una especie de riachuelo o algo parecido en el que los viajeros solían darse un baño o beber agua. No por ese orden, claro.
Light soltó un bufido similar al indicio de una risa.
-Vayamos. Tengo calor y sed.
Aunque Fang hubiese querido negarse –no lo habría hecho jamás, dado que existía la posibilidad de un baño – no pudo, pues Light echó a andar casi en el mismo instante en el que terminaba su frase. Así era ella: mandona e insufriblemente encantadora.
Tal y como había supuesto Fang se trataba de una pequeña cascada que abría el paso a un río que se perdía en la profundidad del bosque. En la caída del agua se había formado una laguna que no parecía de singular profundidad y que incitaba con su suave vaivén a lanzarse y zambullirse en sus frescas y limpias aguas.
-Estoy segura de que no habías visto algo así antes en el Nido – declaró Fang orgullosa de su mundo mientras caminaba hacia la orilla.
-Desde luego que no – admitió Lightning algo anonadada – Esto es magnífico. De tan sólo mirarlo apetece darse un baño.
Fang se agachó y tocó el agua. Como había anticipado estaba segura de que sería deliciosa para refrescarse.
-Está perfecta Light. Mira – incitó a la pelirrosa a agacharse a su lado – Toca
-Tienes razón – en cuanto Light se quitó el guante metió la mano en el agua – Es perfecta.
-¿Por qué no?
-¿Qué?
-¿Qué por qué no un baño?
Los ojos de ambas chocaron nuevamente. Ésta vez hubo diferentes fases: naturalidad en los ojos de Fang, sorpresa en los de Lightning, exasperación en los de Fang y, finalmente, un reflejo tímido en los de Light.
-No hará falta – anunció levantándose de pronto.
-¿Qué? Vamos, llevamos dos días sin un maldito baño y metidas en esa cueva de mierda – dijo Fang aún agachada, taladrándola con la mirada desde abajo. Desgraciadamente Lightning llevaba pantalones bajo la falda.
-Perderemos tiempo y tampoco es algo necesario – Lightning se contradecía con sus palabras anteriores. Seguramente no preveía aquella proposición – Beberemos agua y punto.
-Vamos Lightning – Fang se levantó para quedar a su altura – Es la primera vez en mucho tiempo que estamos solas. No hay hombres, y no tenemos por qué temer que nadie nos vea… Por Titán, ¡se han extinguido!
La voz de Fang sonaba entre molesta y cómica, y Lightning no supo cómo tomarlo. A la morena le hizo mucha gracia comprobar gracias a los ojos de la morena que había conseguido dejarla consternada. Quizá así fuese más fácil que mordiese el anzuelo.
-Umh… No sé, Fang – Light miró el agua como si ésta pudiese darle alguna pista.
-No me digas que no sabes nadar – se burló Fang.
-Si se nadar, idiota – espetó Light de mala gana centrando su mirada ahora molesta en la morena.
-Entonces no sé qué problema hay – Fang se encogió de hombros – Te apetece, me apetece y no tienes miedo de ahogarte ni de que la fuerte marea te lleve mar adentro – la mirada cada vez más severa de Light anunciaba a Fang que debía para con las bromas si no quería otro despertar desagradable – Vamos, Light… Relájate un poco.
La soldado soltó un suspiro e hizo un esfuerzo por no poner los ojos en blanco y se giró, dirigiéndose hacia la maleza.
-Tú en tu lado y yo en el mío, ¿de acuerdo?
-¿Qué? ¿Pero por qué? – preguntó Fang fastidiada.
-Porque si no, no hay baño – la voz de Light sonó ruda aunque a la joven ya no se la veía, escondida entre los árboles.
-Está bien – bufó Fang más para sí misma que para Lightning – Caprichosa.
-¿Qué has dicho?
-¡Nada!
La conversación se había dado lugar mientras ambas muchachas en sus respectivos… "Cambiadores", se deshacían de sus prendas. A Fang aquél tipo de cosas le resultaban naturales: se había criado de aquella forma y el pudor no era su mayor problema. No era como si en su tribu todos fueran desnudos para cualquier cosa, pero los baños comunes eran algo a la orden del día al igual que las habitaciones compartidas. Quedarse desnuda delante de otra mujer era algo que había superado hacía muchísimo tiempo… De hecho, todos se sorprenderían si supiesen la cantidad de veces que Vanille y ella se habían visto tal y como sus madres las habían traído al mundo.
Dejó las ropas en una esquina bien dobladas junto a su Espontón y se zambulló en el agua. Light aún no había terminado, pero no le extrañaba con la cantidad de adornos y cosas innecesarias que tenía su ropa. Menuda moda más rara y compleja la del Nido. Aprovechó para nadar hasta la caída del agua y abrir la boca para beber agua fresca que le supo a verdadera gloria. Estaba fresca e increíblemente limpia para permanecer silvestre y sin trato alguno de la mano humana. Escuchó entones un chapoteo tras ella y se giró instintivamente.
Light se había hundido hasta el cuello y la observaba desde la otra punta del lago.
-¡Eh, Light! – Fang levantó un brazo y llamó a la joven con la mano – ¡Ven aquí!
-He dicho que cada una en su lado – soltó Lightning molesta.
-¿Pero qué más te da? Además, si vienes aquí probarás el mejor agua de tu vida.
-Creo que si he podido vivir sin ella hasta ahora podré seguir haciéndolo – Lightning miró a su alrededor haciéndose la desinteresada.
-¿Qué? – Fang frunció el ceño – Menuda estupidez.
-Puede que para ti lo sea
-No sólo para mí, es que lo es
La mirada leja de Lightning indicaba que se estaba cabreando, y bastante, pero lo que ella no sabía era que Fang era tan o más testaruda que ella y no admitiría un no tan estúpido como ese. Nadó hacia Lightning y al principio ésta pareció no percatarse, pero necesitó sólo un par de brazadas más de Fang para advertirlo y abrir sus ojos desmesuradamente.
-¡Fang! ¡Quédate ahí! – ordenó Light retrocediendo un poco.
-Lightning por favor – soltó la morena algo exasperada.
-He dicho que te estés quieta – chilló la soldado nerviosa.
Fang se detuvo de pronto, como si aquél chillido le hubiese dicho toda la verdad. Ahora se percataba de que Lightning en lugar de salir del lago y marcharse tal y como había dicho, se había ido hundiendo cada vez más conforme Fang se acercaba. Ahora, a aquella distancia, podía vislumbrar cierto rubor en las mejillas de su acompañante que al principio había atribuido al frescor, pero que ahora tomaban otro significado. Fang dejó escapar una sonrisa pícara al darse cuenta de la situación y eso pareció enojar más a Lightning, cuyo pelo estaba mojándose debido a que cada vez se hundía más.
-¿Se puede saber qué te hace tanta gracia? – soltó intentando parecer serena.
-Te da vergüenza. ¡Es eso!
Lightning tomó aire y su rostro se enrojeció aún más, mezcla de vergüenza e ira.
-Date la vuelta – soltó – Me voy fuera.
-Eh eh – Fang alzó ambas manos mostrándole las palmas – Eso no será necesario. Siento no haberme dado cuenta antes… Pero ya está. Yo me daré la vuelta, me iré por allí y tú podrás ir a beber agua y a salir sin preocupaciones.
Lightning lucía confusa, aunque sus ojos dejaban entrever que el enfado se iba poco a poco. Se había levantado un poco al ver que Fang dejaba de acercarse y carraspeó su garganta mientras se movía.
-Está bien, pero si te mueves no respondo.
-Que sí… - Fang se giró y se dirigió a un lugar lejos de Light.
Aunque la morena pensaba cumplir su palabra se maldijo a sí misma por el trato, que no le beneficiaba en nada. Había deseado aquél momento desde que había recordado que ahí había un lago, o puede que lo había deseado incluso desde antes. Sus fantasías respecto a Light desde que se había despertado habían volado de un lugar a otro de su mente evidenciando lo mucho que empezaba a desear acostarse al lado de su acompañante. Dejó escapar un suspiro mientras escuchaba los chapoteos de Lightning a sus espaldas, y cayó en la cuenta de que había prometido no acercarse, pero no había dicho nada acerca de mirar. Bueno sí, había dicho que se daría la vuelta… Y eso es lo que hería: darse la vuelta para verla.
Cuando se giró vio a Lightning bebiendo agua tal y como ella lo había hecho antes. Su pelo estaba ahora completamente mojado y se pegaba a su cuerpo, tal y como el de la propia Fang. El agua que no bebía salpicaba su cuerpo, aunque desde aquella posición Fang sólo veía la espalda de la soldado. Era una espalda pequeña pero muy bien formada, y lucía suave desde allí. Se habría podido perder durante horas observando aquella piel y no supo deducir cuántas se perdería navegando en ella. Comenzó a cuestionarse cuán sano para su organismo era presenciar aquello sabiendo que no lo obtendría, pero entonces un sentimiento de preocupación afloró en su mente.
Lightning estaba observando su marca con demasiado detenimiento. Fang supo qué era lo que miraba porque al conocerla se había permitido mirarla directamente y Light no se había opuesto, no demasiado al menos. Estaba en su pecho izquierdo, casi sobre donde debería estar el corazón. Jamás había visto a nadie que tuviese la marca ahí y no estaba segura de si tenía alguna especie de significado o era una broma irónica del simpático y querido pero tocapeltas Ánima, el fal'cie que lo había puesto todo al revés. Fang siempre tendría algo que agradecerle: la había llevado hasta Lightning.
-¿Todo bien Lightning? – inquirió preocupada.
-No, es sólo… - Light no se había percatado de que Fang la observaba porque estaba de espaldas a ella – La marca… Avanza deprisa, ¿eh?
-Sí… - admitió Fang con tristeza - ¿Está mucho más avanzada que cuando la vi por última vez?
-Bastante más. No sabría decirte en qué medida, ni cuanto queda pero… Sí está bastante peor.
-¿Me la dejarías ver?
En ese momento Lightning se giró y Fang sintió un escalofrío al ver aquellos ojos azules clavados en ella con temor, temor en lo que se había convertido. Sintió unas ganas tremendas de nadar hacia allí y abrazarla, canturrear en su oído palabras de tranquilidad aunque fuesen puras mentiras. Deseó muchas cosas, y por estúpido que sonase ninguna de ellas era ver su pecho, porque vería la marca de su desgracia. Lightning aún no había contestado y Fang creía conocer la respuesta, pero el asombro fue mayor cuando la soldado se giró en dirección a Fang y asintió levemente. Ésta comprendió lo asustada que debía sentirse Lightning, lo perdida y poco confiada que estaba para superar sus barreras como Lightning para satisfacer sus necesidades como la mujer, humana, que era tras su coraza.
Fang nadó con cautela. No quería parecer desesperada por estar cerca de ella por mucho que lo estuviese. Ésta vez no se trataba de un sentimiento lascivo o carnal, era algo mucho más allá de eso. Era más profundo y más humano: necesitaba hacerle sentir que estaba ahí para ella cuando lo necesitase.
Avanzó sintiendo como el corazón palpitaba con fuerza y la sangre golpeaba sus oídos, hasta que estuvo tan cerca que Lightning tuvo que taparse los pechos debido a la claridad cristalina del agua. Ya estaban frente a frente cuando Light tragó saliva y lanzó una mirada a su marca. Fang tomó aire y descendió la vista desde sus ojos, pasando por su quijada y cuello hasta llegar a la marca, visible por encima de las manos de la chica que tapaban sus pechos.
Había avanzado mucho. Tan sólo quedaba una flecha, una flecha y el ojo comenzaría a abrirse y entonces… La cuenta atrás sería mucho más frenética. Fang no le deseaba eso a nadie porque sabía lo que era. Ahora su marca estaba quemada pero años, muchos años atrás, estuvo en la misma situación que su acompañante. Tenía vagos recuerdos de una bestia que debía ser Ragnarok, que debía ser ella, pero la amargura con la que llevó a cabo su viaje era algo imborrable en su corazón y sabía que para Lightning era exactamente lo mismo.
Alzó la mirada intentando eliminar la preocupación de sus ojos, pues lo último que necesitaba ver Light era que ella estaba igual de asustada por su destino. Fang supuso que si su marca estaba así la de Vanille debía estar igual de avanzada, y la de Hope, la de Snow, la de Sazh… La de todos, menos la suya. Lo último que deseaba era ver a aquellas personas convertidas en Cie'th. No quería ver a Vanille así. No quería ver a Lightning así...
-Por como lo ponías creí que estaba peor – soltó Fang – Todavía tienes tiempo.
Tragó saliva y le dedicó una sonrisa tranquilizadora, a la que la soldado contestó con un tímido gesto de incomodidad. Fang comprendió que la cercanía la ponía nerviosa y decidió alejarse, pero entonces Lightning hizo algo que Fang sabía que jamás olvidaría. Movió uno de sus brazos mientras el otro aún se tapaba, la aferró por su hombro izquierdo y se acercó para apoyar su cabeza en el pecho de Fang.
La morena se quedó estupefacta entre asombrada, avergonzada, nerviosa… Estaba segura de que a aquella distancia Lightning escuchaba perfectamente los latidos rápidos y fuertes de su corazón pues estaba desenfrenado. Ella siempre sabía qué hacer en aquellas situaciones, pero ahora tan sólo permanecía inmóvil. El aroma de Light ascendía y se le incrustaba en el cerebro provocándole descargas eléctricas; su piel suave estaba ahora en contacto con ella y provocaba movimientos vertiginosos en sus hormonas, que le llevaban ideas a la mente que sabía que eran incorrectas pero que deseaba hacer con todas sus fuerzas.
Fang tragó saliva cuando colocó ambas manos alrededor de Light. Una mano acarició su cabeza y la otra su espalda mientras trataba de recomponerse y armonizar su respiración, pero le resultaba imposible. Light aún se tapaba y por eso sus cuerpos no estaban completamente en contacto, pero dada la situación Fang casi lo prefería así: no estaba segura de hasta qué punto podía contenerse si aquello sucediera.
De pronto su cuerpo actuó por cuenta propia, provocando que sus manos se deslizasen desde sus posiciones originales hasta los hombros de Light, obligándola a separarse de ella un poco. La miró a los ojos, perdiéndose en ellos durante segundos. Temió que Lightning se moviese, que escapase; le dejó todo el tiempo del mundo para huir de los sentimientos que Fang intentaba mostrarle, pero no se movió. Entonces el valor tomó el papel importante de la situación e impulsó a Fang, su corazón colaboró haciéndole sentir que aquello era lo que había deseado desde que conoció a Lightning. Se acercó con lentitud, mirando sus labios y advirtiéndole de que si permitía aquello no había vuelta atrás para ninguna de las dos.
-¿Qué haces?
La pregunta de Lightning la hizo sonar indefensa. Fue un susurro incontrolado, tenue, casi como una justificación de lo que Fang iba a hacer para poder permitírselo. La morena tragó saliva y tan sólo dejó escapar una frase.
-Me dijiste que podía tomarlo como quisiera…
Fang cerró los ojos y sintió los labios de Lightning, pero no habría podido decirlo con certeza pues tan pronto se rozaron la soldado al apartó de un golpe. Fang se quedó perpleja y la miró con los ojos como órbitas, viendo ahora una Light muy diferente a la que tenía entre sus brazos apenas unos segundos antes. Ahora era la Light de siempre: la de la coraza inquebrantable.
-¡Das asco! – Vociferó Lightning - ¡Era una oportunidad perfecta! ¿Eh?
-¿Qué? ¿Perdona?
Fang no daba crédito a lo que oía, pero el tiempo que tardo en recomponerse Lightning lo había aprovechado en nadar lejos y salir del lago. La morena tan siquiera se había fijado en el cuerpo de la chica como habría hecho en cualquier otro momento. Tampoco a Light le importó el pudor en ese momento.
El ambiente ahora era diferente.
Fang lo procesó todo y cayó en la cuenta de su error. Lightning estaba demasiado protegida por su agresividad, ¿Cómo había podido ser tan estúpida como para creer que se permitiría enamorarse de ella? ¿o tan siquiera interesarse? Ahora podía haberla perdido para siempre, y aunque no se achacaba todas las culpas sabía que era ella quien debería haber sabido mantener la cabeza fría y haber actuado en consecuencia. No se arrepentía de lo que sentía, pero si del momento, el lugar y las circunstancias.
Nadó con rapidez hacia la orilla para vestirse y perseguir a Light, quien se había vestido lo necesario para taparse y salir de allí con rapidez. No podía dejarla sola… No otra vez. Necesitaba conseguir tenerla con ella de nuevo.
Si no lo conseguía no se lo perdonaría a sí misma
Gracias por los constantes reviews! Me han hecho cogerlo con ganas :D
Os animo a que continuéis escribiéndome para hacerme escribir xD
¡Saludos y abrazos fuertes!
