He tardado la vida. No sé cuántos meses concretos, pero sí se que muuuuuucho tiempo xD
Realmente no se trata del fic solamente; he dejado abandonados casi todos mis proyectos desde que comenzaron los exámenes y me comencé a preparar por mi cuenta el acceso a la universidad, así que todo quedó muy aparcado.

No sé cuant s de vosotr s seguiréis esperando el fic, pero para los que habéis tenido los _ de aguantar la espera - xD - aquí llega el mejor y más largo capítulo hasta el momento. Sé que es el mejor porque lo he hecho realmente relajada ahora que he terminado los exámenes, y tengo pensamiento de terminar el fic de aquí a poco tiempo.
Además, lo empecé por el simple gusto de hacer algo acerca de Fang y Light, pero le he cogido el punto dramático y creo que puedo hacer algo bonito con intención de llorar mientras lo escribo... xDDDD

En fin, que muchas gracias de antemano y... Bueno, vosotr s sabéis quienes sois de quienes me acuerdo y a quienes por supuesto dedico el capítulo.
¡Muchos besos!


Para cuando el sol acarició el rostro de Fang y la despertó, Lightning ya había tenido tiempo suficiente para recordar lo que había sucedido la noche anterior.

A Fang nada de aquello le parecía malo, incluso creía que había sido lo mejor que le había sucedido desde que había despertado de su sueño de cristal… Pero cuando se lavó la cara y pudo ver con claridad como Lightning evitaba sus ojos supo que ella no pensaba lo mismo.

Le habría encantado introducirse en la conciencia de su acompañante, esclarecer las dudas que le carcomían, dudas que hacía evidentes con la danza que sus ojos ejecutaban para evitar los de la morena. Fang tan sólo tenía que limitarse a intentar decir algo divertido para ver aflorar el remordimiento en los labios de Lightning, aquellos mismos labios que había probado la noche anterior y que ahora se negaban a sonreír.

De alguna forma u otra Fang admitió serenamente el golpe que Lightning le había asestado con aquella primera mirada esquiva. Tenía que reconocer que le había dolido, sí, y que había estado a punto en más de una ocasión de preguntarle qué demonios le pasaba. Sin embargo verla caminar ante ella con aquella falsa seguridad le hacía comprender que quizá la noche anterior tan solo se había quebrado, y que se había embriagado con el calor que Fang le había ofrecido. Ella sabía de aquél sentimiento, pues las fiestas de la cosecha de Paals eran similares… Aunque la embriaguez estaba más relacionada con ciertas bebidas, claro.

¿Pero acaso tenía ella la culpa de que Lightning hubiese caído? ¿Acaso tenía ella que cargar ahora con aquél horrible sentimiento? No se merecía sentirse como un pañuelo de lágrimas, claro que no… ¡Debería decirle un par de cosas! ¡Debería dejarla allí!

Y sin embargo, tan solo podía verla caminar deseando no tambalearse cuando le hablase.

-¿Crees que se habrán movido de su sitio? – preguntó Fang repentinamente

Lightning parecía sorprendida de escuchar hablar a Fang de pronto. De cualquier modo si le molestó tuvo la decencia de no demostrarlo.

-Bueno… Les dijimos que no se moviesen del campamento – Lightning se encogió de hombros.

-Ya, y se lo dijimos a Snow. Por eso no me fío – Fang dejó escapar una risotada – Ese chico no podría estar quieto ni aunque le pagasen cien mil guiles.

Lightning sonrió de manera efímera. Fang mantuvo su sonrisa unos instantes… Pero no obtuvo el resultado esperado. Aunque la soldado caminaba a su lado no se dignaba a mirarla directamente. Quizá miraba sus pies, y cruzaba brevemente sus ojos, pero no ala miraba. Debía sentirse profundamente herida por haberse permitido caer en los brazos de Fang y dejarse consolar. Seguramente su orgullo estaba hecho jirones.

-Snow estará quieto si sabe lo que le conviene – sentenció Lighning con cierto aire divertido.

Al menos ya no se limitaba a culpar a Fang de todo. Al menos ahora reconocía que la falta había sido suya, aunque se castigaba excesivamente por algo que, para Fang, no merecía castigo alguno.

-¿Cómo estás?

La pregunta de Fang debió pillar bastante desprevenida a Lightning, pues por pura inercia dirigió su mirada hacia ella. Por supuesto el choque fue breve, fugaz… Pero demasiado intenso como para que Lightning tuviese que tomarse unos segundos para responder.

-Estoy bien, Fang – Lightning miró al frente con los labios fruncidos en una fina línea – Estoy bien.

-Nadie lo diría. Estamos cerca del mediodía y apenas me has hablado hoy.

-Nunca he sido habladora, no sé qué te sorprende exactamente.

Aunque podría haber cargado aquellas palabras de veneno no lo hizo. Tenía razón: nunca había hablado mucho durante las caminatas que habían tenido, tan siquiera en grupo. Pero tampoco se había entregado antes como lo había hecho la noche anterior.

Quizá y sólo quizá, Fang exigiese demasiado a una persona como Lightning, con una personalidad como mínimo complicada y que no había tenido oportunidad de experimentar algo similar a la noche anterior. Fang frunció el ceño y se sintió molesta de tan sólo imaginar que esta vez podía estar siendo ella la inmadura.

Cuando comenzó a comprender eso su lengua ya había comenzado a soltarse, evidenciando que no era una persona dada a reflexionar mucho las cosas antes de decir algo de lo que pudiera arrepentirse. Y solo cuando finalizó la frase supo que podría arrepentirse y mucho de aquello.

-Anoche si me hablaste, y lo hiciste con sinceridad. Pero parece que se te ha olvidado todo, Light.

Quiso suavizar el contenido de sus palabras pronunciándolas con toda la delicadeza que le era posible, especialmente en aquél diminutivo que tan bien le quedaba a su nombre. Pero por la mirada que le lanzó Lightning ella no parecía apreciar demasiado su intento reconciliador.

-Anoche fue anoche, y hoy es hoy. Si quieres que vuelva a hablarte entonces espera a que sea de noche.

Bufó y pareció farfullar algo más, pero Fang no lo entendió. En realidad agradeció no hacerlo, pues la respuesta dada no era la que había esperado. De hecho… No sabía lo que había estado esperando de Lightning: ¿un beso? ¿Un abrazo? ¿Un simple buenos días, quizás?

Descubrir que sientes algo por una persona de la que no puedes esperar nada no es especialmente agradable. Y aún así… aún así…

Cuando se detuvieron para almorzar Fang sintió que la tensión era casi palpable. Ahora ella también intentaba no entablar ningún tipo de contacto con la soldado, como si con aquello fuese más sencillo. Sí, claro. Nada era sencillo con Lightning, ni siquiera ignorarla. ¿Cómo hacerlo si cada vez que la brisa soplaba le llevaba su aroma? Afortunadamente –y fue quizá la primera vez que Fang agradeció algo así – no tenían demasiada comida y la parada fue lo suficientemente escueta como para que el vaso de paciencia de alguna de las dos no se viese rebasado.

La tarde caía con horrorosa lentitud, y el sol parecía detenerse a propósito para hacer más larga la espera hasta dejar paso a la luna. De algún modo Fang se aferró a las palabras de Lightning como si fuesen ciertas, esperando en algún lugar de su interior que escondiesen parte de verdad y la noche volviese a embriagar a Lightning lo suficiente como para averiguar si algún día, gracias a alguna remota posibilidad, Fang podría acceder al enigma que era aquella chica.

Cuando la morena clavó su mirada en el horizonte supuso que serían aproximadamente las ocho, y ya resultaba insoportable continuar aquél camino. Entreabrió los labios buscando la fuerza suficiente para hablarle a aquella mujer después de todo un día de hiriente silencio. Resultaba más difícil de lo que imaginaba.

-Lightning – su voz sonó ronca después de tantas horas sin hablar, por ello repitió con claridad – Lightning.

-Dime

"Al menos me ha contestado"

-Deberíamos parar

-¿Por qué? – Lightning se detuvo en seco y miró el horizonte, como si aquello sirviese como toda explicación.

-Porque no tardará en oscurecer y no nos vendría mal encontrar un sitio fiable para descansar – antes de que Lightning pudiese replicar Fang buscó más fuerza para su argumento – Además, deberíamos buscar algo de comida por aquí. Llevamos dos días sin comer demasiado y no nos vendría mal buscar concienzudamente por una vez.

Era evidente que Lightning no estaba de acuerdo, pero sorprendentemente soltó aire por la nariz de forma ruidosa. Lo hacía a propósito para que Fang supiese que no le gustaba la idea, y que valorase el hecho de que le iba a hacer caso a pesar de todo.

"No puede ser. Me ha hecho caso por una vez en su vida"

Aquello sí divirtió a Fang.

-Está bien… Buscaremos en un kilómetro a la redonda y volveremos aquí en treinta minutos para preparar una techumbre con ramas y hojas, ¿de acuerdo?

-¿Serviría de algo que me negase? – inquirió Lightning con aire sarcástico

-Sabes bien que sí

Fang se sintió infinitamente satisfecha de haberle podido devolver la bofetada que llevaba causándole dolor todo el día, desde que Lightning había decido que no se dignaría a mirarla a los ojos después de haberla besado. Sin embargo el golpe había sido diferente.

Lightning lo había dado con desdén. Fang con cariño, lo que más desconcertaría y dolería a Light. Pero ella tan sólo se giró y desapareció entre la frondosidad colorida de Paals.

Probablemente nada de lo que aquella noche pudiese suceder cambiaría a Light y tampoco cambiaría a Fang, o eso era lo que la morena pensaba. Dedujo que si la soldado era capaz de besarla una noche y a la mañana siguiente ignorar lo sucedido también sería capaz de hacerlo una y otra vez – y eso suponiendo que volviese a abrirse-.

A pesar de que le había dado vueltas durante todo el día, Fang no podía encontrarle sentido. Entendía que ella estuviese asustada, pues al fin y al cabo lo había admitido pero… De ahí a hacerle daño había un gran paso. Estaba bien que la morena intentase comprender a Light, ¿pero por qué ella no podía hacer lo mismo? Debía ser capaz de entender que le estaba haciendo daño Fang. ¿O quizá no lo entendía? ¿Tan mala era en eso del amor? Quizá tan siquiera imaginaba lo mucho que a Fang le gustaba Lightning…

Y esta nueva perspectiva hundió notablemente la moral de Fang. Recogió unas cuantas bayas e incluso logró cazar una rana que serviría para recuperar algo de proteínas. A pesar del hambre las ganas de comer se le quitaron al recordar con quién tendría que compartirla y de qué manera.

Cuando regresó Lightning ya estaba allí, había recogido un par de frutas redondas de color crema así como algunas ramas bastante secas para encender una pequeña fogata. Se había quitado la capa, los guantes y el chaleco, que había doblado cuidadosamente para colocarlos sobre la mochila que normalmente llevaba atada en la pierna. Había agarrado una rama gruesa y de una longitud considerable, y la colocaba apoyada en el tronco de un vasto árbol.

-¿Qué haces? – inquirió Fang, soltando la comida recogida junto a la de Light

-¿EH? – Lightning dio un respingo, pero se repuso con rapidez- Intento preparar un techo.

Fang tuvo que aguantar la risa al ver a Ligh dar un bote. Ella no se dejaba sorprender con facilidad pues tenía un oído y una vista muy agudos. La morena se deleitó al pensar que quizá la soldado también estaba un tanto distraída por lo que podía suceder aquella noche y por la horrible tarde que le precedía.

-Si lo haces de esa forma en cuanto llegue una ráfaga de viento nos tirará el tronco a la cara – Fang se aproximó a donde estaba y posó su mano en el tronco que Light sostenía

-¿Ah así? – Lightning frunció el ceño y se cruzó de brazos, dejando el tronco apoyado en el árbol - ¿Y cómo lo harías tú si se puede saber?

Fang se rascó la barbilla y miró hacia arriba. El árbol bajo el que estaban tenía, como había supuesto, unas gruesas lianas que descendían casi hasta donde comenzaba la copa. Sin mirar siquiera a Lightning dio un saltó y comenzó a escalar por el grueso tronco, y se descubrió disfrutándolo como una niña pequeña. Hacía mucho tiempo que no escalaba un árbol, y aunque ahora no era por placer seguía provocándole una magnífica sensación. Cuando llegó arriba utilizó su Gae Bolg para cortar un par de largas lianas y, cuando las dejó caer, no pudo contener una carcajada cuando una de ellas casi cae sobre Light. Al parecer esta estaba mirando lo que la morena hacía y se apartó a tiempo, aunque no faltaron las reprimendas.

-¡¿Quieres tener más cuidado?

Fang no podía dejar de reír mientras baja del árbol, y cuando estuvo frente a Lightning cruzaron una rápida mirada. Su corazón vibró cuando pudo distinguir el la soldado un atisbo de sonrisa, algo fugaz que se cuidó de ocultar agachándose a recoger las lianas. Fang se sintió jodidamente estúpida por la reacción de su corazón, que ahora bombeaba sangre de manera incontrolada.

-Me imagino que lo que ahora harás será atar la rama a este árbol

-Exacto

Pero antes de llegar a decir que sí Lightning ya estaba rodeando el árbol y atándolo. Sin embargo cuando daba la vuelta las lianas caían del otro lado, y Fang decidió sostenerlas para echarle una mano. Retiró su mano de manera inmediata cuando Lightning, que ignoraba encontrarse con las manos de Fang, recorrió con indiferencia la gruesa cuerda para atarla.

Ambas tuvieron la misma reacción que si hubiesen recibido una descarga eléctrica. La cuerda cayó.

-Lo siento – dijo Fang – Mira, yo la sostengo de aquí y tú la atas ahí

-Claro, sí.

Fang no podía ver la cara de Lightning, pero sonrió para sí imaginando que se había ruborizado. Aquella imagen mental de su rubor, el dolor del comportamiento de Lightning y el atisbo de sonrisa que había visto hacía minutos provocaron que Fang se sintiese de pronto un impulso incontrolable de ser sincera. Probablemente ayudaba el hecho de que estaba el tronco entre ambas, y que podía huir de los ojos de su receptora.

-Lightning, yo… Bueno, no estoy segura de qué debería decir, pero…

-Si no estás segura, no digas nada

Las palabras la acallaron en una primera instancia, pero su origen había sido amable y aquello no había hecho más que acrecentar el sentimiento en el pecho de Fang.

-No, Light. Sé que hay algo que debo decir, sólo que aún no sé el que… - Fang se mordió el labio, pero no quiso dar la oportunidad a Light de arremeter contra ella – Verás, lo de anoche me pilló por sorpresa pero lo disfruté mucho, créeme. Fui muy feliz en ese momento al igual que lo fui al abrir los ojos esta mañana y saber que no había sido un sueño pero… Bueno, la verdad es que me has hecho dudarlo. Quiero decir que…

Fang titubeaba y se tomaba demasiados segundos para comenzar una frase coherente. Lightning ya había atado la cuerda, pero no se atrevía a rodear el tronco. Fang tampoco. Pero aquello no era el obstáculo más grande que las separaba.

-Fang, olvídalo. Lo de anoche… Lo de anoche fue un error.

Probablemente aquellas palabras fueron las que más podían haber herido a Fang. Sintió unas ganas horribles de llorar, y se sintió tan estúpida y débil cuando las lágrimas afloraron repentinamente en sus ojos que se clavó las uñas en las palmas de las manos. Tenía los puños demasiado prietos y la mandíbula tan tensa que tan siquiera podía hablar.

-Pero no fue tu error. Fue el mío. Tan sólo olvídalo, ¿de acuerdo?

La voz de Lightning no era hiriente, cierto, pero tampoco era precisamente cálida. Lo decía como una autómata… Como si hubiese estado escogiendo cuidadosamente las palabras durante todo el día. "¿Con que en eso pensaba mientras yo no podía sacarme ese beso de la cabeza?"

-Que lo olvide… Está bien – Fang era consciente del tono de su voz, pero no se molestó en menguar su ira – Lo olvidaré entonces. Lo olvidaré todo.

Se dio media vuelta y comenzó a colocar las hojas sobre la rama. Tal y como había imaginado Lightning había atado la cuerda hacía ya bastante rato. Cuando esta se dignó a dar la vuelta al árbol notó como sus ojos la buscaban, pero esta vez era ella la que no le permitiría indagar en su mirada. No se lo merecía.

Escuchó como encendía el fuego con facilidad gracias a un hechizo piro bastante controlado, y notó el olor de la carne de rana al calentarse en el fuego. Fang terminó demasiado pronto para su gusto de hacer su trabajo, y de mala gana fue a sentarse frente a Lightning. Había atravesado la rana con un palo y la asaba, sin apartar los ojos del verdor de la piel viscosa.

Fang ahora no dejaba de atosigarla con una virulenta mirada. Había decidido que haría justamente todo lo contrario a lo que Lightning deseaba, y si ahora no quería mirarla sería ella quien la obligaría a chocar con su mirada en algún momento. LA observó largo rato, hasta que Lightning debió ceder a la mirada que no se atrevía a sostener y bufó, frunciendo el ceño.

-Tampoco es para tanto, Fang.

Aquello era el colmo.

-¿Qué? ¿Qué no es para tanto? – Fang adoptó su tono más sarcástico, aquél que tanto odiaban quienes la conocían - ¿Qué nos hayamos perdido? ¿Qué llevemos días sin comer bien? ¿Que pasemos frío? ¿Qué no podamos darnos una ducha decente? ¿Qué…?

-Sabes a qué me refiero, Fang.

-¿Qué? No, la verdad es que no – Fang estaba alzando la voz – Se me ha olvidado. ¿Podrías recordármelo?

Probablemente era la primera vez que Lightning veía así a Fang, y debió pillarle desprevenida pues guardó un silencio impropio de ella cuando le atacaban de aquella forma. Fang aprovechó para arremeter contra ella.

-¡Ah sí! Quizá te refieres a que no sea para tanto que un día te besen y al día siguiente parece que te odien, o que te traten como si fueses inferior, o que quizá no te consideren una persona lo suficientemente seria sólo porque no estás más amargada que el..

-¡Cállate! ¡Lo estás sacando todo de quicio!

Esta vez Lightning reaccionó como solía hacer ella, pero lejos de aplacar a Fang tal y como esperaba solo logró encandilar más el fuego de sus ojos.

-¡¿Qué? Oh, no. No me vayas a echar ahora las culpas a MÍ de lo que TÚ has hecho – Fang se clavó el dado en el pecho y después señaló a Lightning – Eres tú la que ha hecho conmigo todo lo que le ha dado la gana este tiempo, pero eso se acabó.

-¡Estás loca! ¡Nada de esto habría sucedido si tú no me hubieses buscado! – Lightning había dejado caer la rama con la rana – No habría pasado nada cuando te curé la pierna, ni cuando nos bañamos, ni tampoco habría pasado anoche… ¡¿Es que no podías controlarte?

-Mira, perdona – Fang se estaba de pie, pero no recordaba haberse levantado – Puede que la cagase en el lago, sí. Pero que yo recuerde anoche fuiste tú la que me besó. ¿O es que no lo recuerdas? – cuando Light desvió la mirada unos segundos Fang ganó fuerza – Claro que lo recuerdas, y por eso te molesta. Porque sabes que lo que me estás diciendo no tiene ningún sentido porque tú sientes algo por mí.

Lightning respiró agitadamente. Se había levantado para encarar a Fang y había rodeado la hoguera para situarse frente a ella.

-Te repito que jamás se me habría ocurrido besarte si tú no… Si tú no…

El silencio provocó a Fang. Ya no podía callar.

-Si yo no qué, ¿si yo no te hubiese buscado? – Fango escupió una carcajada demasiado sarcástica, demasiado dolorosa – Te busqué para que fueses sincera contigo mismo de una vez. Eres una mentirosa.

La mentira había sido demasiado real, y Fang se arrepintió al momento de haberlo dicho… Pero antes de tener tiempo para decir algo, la mano de Lightning ya había golpeado su cara y le había hecho tambalearse. Se repuso con toda la rapidez que pudo, y le habría encantado poder mirar a Lightning y corregirse rápidamente pero la soldado ya se había abalanzado sobre ella y la había tirado al suelo. Ahora estaba sobre ella y le sujetaba las muñecas con fuerza, obligándola a quedarse en el suelo.

-Eres el ser más despreciable que he tenido la desgracia de conocer – los ojos de quedaron engullidos por lágrimas de ira y dolor – Pero lo peor de todo es que creí que podía empezar a querer… Y que podía empezar por ti.

Seguramente a Lightning le habría encantado pegarle un puñetazo, pero eso Fang nunca lo sabría pues hizo acopio de todas sus fuerzas para empujar a Lightning con su rodilla y hacer que rodase. Era más fuerte que la soldado al fin y al cabo, por lo que el momento de distracción fue todo lo que necesitó para lograr su cometido. Rodó sobre ella y se tumbó por entero sobre el cuerpo de Lightning, apresándola mejor de lo que la soldado lo había hecho y obligándola a mantener su espalda pegada al suelo por completo. Lightning pataleaba y se revolvía bajo su cuerpo, pero no le servía de nada.

-¡Lightning! ¡Para!

Pero Lightning no paraba. La miraba con odio.

-¡Vete a la mierda! – gritó

-Está bien, pero para por favor, déjame decirte…

Lightning le dio un cabezazo a Fang que por poco no la deja sin consciencia, aunque de algún lugar remoto sacó las fuerzas necesarias para mantener el tipo y entonces se llenó a boca de voz potente.

-¡Lightning! ¡Era mentira maldita sea!

Lightning se detuvo, como si hubiesen pulsado algún botón en el mecanismo que regía su corazón. El fuego de sus ojos seguía ahí, inamovible, pero parecía querer darle una oportunidad a Fang. Fang notó salir un líquido caliente de su labio, probablemente partido debido al cabezazo de Lightning… Pero no importaba.

-Lightning, era mentira – repitió Fang, ahora con más tranquilidad – No te busqué solo por eso. Por Titán… Me vas a obligar a decirte algo que se supone una compañera de equipo no debería decirle a otra.

Light la miraba aparentemente impasible, aunque parecía calmarse poco a poco. Fang tomó aire y la miró larga y profundamente.

-Me gustas desde que te vi, Light. Me gustas desde ese momento y no creo que vayas a dejar de gustarme – Fang esperó alguna reacción, pero al no encontrarla prosiguió – La cueva, el lago y el beso de anoche no son más que expresiones de lo que siento. Quizá no sean las formas adecuadas pero… Pero son mis formas, al igual que me defiendo como antes lo he hecho cuando algo me daña. Soy agresiva con las bestias y con las personas… No puedo evitarlo. Y tú me has hecho daño, ¿Y sabes por qué? Porque para mí lo de anoche fue una de las cosas más maravillosas que me han pasado en mucho tiempo y… Y tú has considerado esa felicidad un error.

Fang tomó aire y aminoró la presión sobre las muñecas de Light. La sangre había comenzado a gotear y mojaba el jersey de Light. Ahora comenzaba a notar el dolor, pero no era comparable al que sentía en el pecho. Light se incorporó, y gracias al reflejo anaranjado de las llamas vislumbró cierta melancolía en sus ojos azules. ¿Pero por qué?

-Sí es un error, Fang.

"No me digas eso otra vez, por favor"

-¿No te das cuenta? – La voz de Lightning sonaba algo queda. Parecía querer llorar- Esa felicidad no es de verdad, no sirve de nada.

-¿Qué?... – Fang frunció el ceño - ¿Cómo puedes decirme eso? ¿Acaso puedes saber lo que siento?

-No se trata de eso Fang, es que…

Muchas veces Fang habría dado lo que fuera por entrar en la mente de Lightning, pero jamás pensó que sería ella quien alguna vez abriría aquellas puertas aunque fuese con el mínimo resquicio de sinceridad.

-¿Qué pasará cuando todo esto acabe?

La pregunta pilló por sorpresa a Fang, tanto que se quedó mirando a la soldado completamente inmóvil. Su cuerpo se había tensado y tan siquiera era capaz de imaginar una simple respuesta por falsa que pudiese ser. Lightning aprovechó el pequeño percance y se incorporó repentinamente y Fang no supo hacer uso de su fuerza para mantenerla prisionera. Ligh le dio la espalda.

-No lo sé, ¿quién lo sabe? – espetó Fang. Seguía sin moverse, pero sabía que Lightning la escuchaba – No puedo saber lo que va a pasar cuando acabe todo, porque además… ¿Qué quieres decir con eso? ¿Cuándo se supone que es ese momento?

-Cuando rescate a mi hermana

Fang se giró y observó la espalda de Lightning. Estaba sentada en el suelo, limpiado su espada. Parecía más menuda que nunca.

-Cuando rescate a mi hermana supongo que debo permitir a Snow que se case con ella… Ha hecho mucho, por más que me moleste. Es evidente que la quiere.

-Claro… ¿Y en qué nos afecta eso a nosotras? – inquirió Fang.

-Hope se reunirá con su padre, es algo que he hablado con él y ha accedido – Lightning continuó como si Fang jamás hubiese intervenido – Es la única familia que le queda, al igual que él es lo único que le queda a su padre… Sazh, por supuesto, se quedará con su hijo. Debe cuidarle y ser tanto un padre como una madre para él, algo que no será tan sencillo.

Lightning dejó un silencio suficientemente largo para dar especial relevancia a sus palabras, pero también lo suficientemente corto como para que Fang no tuviese tiempo de interrumpirla.

-Y yo me quedaré sola – Fang notó como Lightning hundía ligeramente sus hombros – Tendré a Serah, claro, ella será siempre mi hermana… Pero ya no seré la persona más importante para ella, estoy segura. Hope por más que quiera mantener el contacto es solo un crío, y acabará separándose de nosotros, aunque no le culpo por ello. De todos probablemente sea Sazh quien podría interesarse más, pero… Bueno, tiene un hijo. Tarde o temprano desaparecerá.

Hubo otro silencio, y aunque Fang no estaba segura de si se le permitía hablar o no, no dejó el tiempo necesario para comprobarlo. Se sentía infinitamente dolida porque Lightning las había dejado a ella y a Vanille fuera de aquella vida.

-¿Y qué hay de nosotras? – Fang se acercó a ella y la observó desde arriba, aunque Lightning seguía centrada en la limpieza de su sable – De Vanille… De mí. No te dejaremos sola. Estás loca si crees que sí.

Lightning alzó la barbilla y tomó bastante aire, el cual soltó de un solo golpe acompañado de unas palabras como puños.

-Vanille y tú no podéis pertenecer a esa vida, no… No os gusta, no os sentís bien en ella. Tú, especialmente tú, has dejado claro lo poco que te gusta la gente del Nido – bufó Lightning – Os quedaréis en Paals. Os habéis tenido la una a la otra toda la vida, debería volver a bastaros.

El rostro de Fang se tensó en una horrible mueca de desagrado. No podía creer lo que Lightning estaba diciendo, desconsiderando totalmente las opciones que tenían Vanille y ella de adaptarse a una nueva vida si guardaba la felicidad en sus recovecos. Fang ya sabía donde estaría su felicidad en un futuro no demasiado lejano, cuando hubiesen empleado todas sus fuerzas en hacer que todo volviese a la normalidad… Aunque quizá lo que preocupaba a Lightning era el hecho de imaginar que todos tenían a alguien; todos menos ella. Pero se equivocaba, y Fang se sentía en la responsabilidad de hacérselo ver.

-Lightning, viviría el resto de mis días en el Nido si con ello puedo…

"…Estar a tu lado". Las palabras se le atragantaron. Era cien mil veces más difícil e infinitamente más vergonzoso decir aquello en voz alta. Tuvo que cambiar la frase en su cabeza para que sonase menos ridícula, menos entregada.

-Puedo adaptarme a vivir en el Nido si puedo quedarme con vosotros – sonaba menos romántica, pero más pasable – Vanille y yo nos seguiremos teniendo la una a la otra, pero incluso así si nos quedásemos en Paals no habría nada ni nadie esperando por nosotras. No queda nada de lo que conocíamos, nada de nuestra familia… Ahora tenemos una nueva, y no vamos a pederla.

Lightning soltó una risotada sarcástica que irritó a Fang.

-Pero seguiréis siendo Vanille y tú…

Fang no podía ver el rostro de Lightning, pero se imaginó la horrible mueca de dolor que debía haber acompañado esa estúpida carcajada. Fang lo adivinó: Lightning estaba celosa. Quizá no celosa románticamente… O quizá sí, todo dependía de lo que imaginase acerca de ella y Vanille. De cualquier modo era evidente que le aterraba pensar en quedarse sola, pero le aterraba especialmente ver a Fang cada día y saber que habría alguien mucho más importante para ella que la propia soldado.

La morena no podía asegurarlo, pues Vanille había sido y sería siempre la persona más importante en su vida… Desde un punto de vista fraternal. Jamás podría comparar aquél sentimiento con el que Lightning le proporcionaba. Jamás.

-Pero estarás tú – Fang se acercó y se arrodilló tras Lightning. Esta no se movió – Estarás tú, y estaré yo… Y si permites que todos los días sean como la noche de ayer, todo se volverá tan sencillo que te encontrarás siendo una ancianita rodeada de sobrinos rubios de ojos azules, sentada en una mecedora mientras me tienes haciendo recados en casa. Eso sin contar las veces que venga Hope a traernos alguna comida carísima que podrá permitirse con la millonada de su padre y cuando Sazh nos traiga a Dajh para recordar viejos tiempos y ver como ha crecido…

Lightning se estremeció, a pesar de que Fang no la había tocado.

-Estará Vanille, claro, pero con su encanto natural no tardará en encontrar algún chico bien parecido, o a alguna chica. Qué más da… -Fang dejó escapar una risa débil – Aunque por el camino que lleva quizá incluso tengamos a Hope cerca más tiempo del que nos gustaría. Está claro que al niño le gusta Vanille, y a ella le parece gracioso… ¿No es enternecedor?

Lihtning volvió a estremecerse. Fang no lo comprendió hasta que guardó silencio y escuchó un sollozo quedo, al que le siguió otro estremecimiento… Lightning estaba llorando.

La morena se abalanzó sobre la espalda de la soldado de manera lenta y cuidadosa, pero totalmente decidida a espantar aquél horrible dolor que se anclaba en su pecho cuando veía a Lightning sufrir. Primero posó sus manos morenas y curtidas sobre los hombros níveos y suaves de Lightning, permitiéndose después acariciarlos hasta rodearla en un abrazo que le permitió apoyar su barbilla en el hueco que quedaba entre el cuello y el hombro de la soldado. Apoyó su mejilla en la de Light, y notó el húmedo camino que había dejado marcado una de aquellas silenciosas lágrimas.

-No llores, sol – susurró Fang – No tienes que llorar por las cosas buenas.

Un sollozo sacudió el pecho de Lightning y Fang sintió el impulso de abrazarla con más fuerza para retenerlo. Pero no lo hizo, y Light habló.

-Lloro porque son cosas buenas que no sucederán.

Fang no era estúpida, y conocía la verdad que se escondía en las palabras de Lightning. Incluso suponiendo que todo acabase bien, al menos uno de ellos debería acabar convertido en cristal… Si no se convertían todos en Cie'th. Todo lo que Light había dicho antes eran miedos vacíos, manifestaciones vacuas del miedo real que sentía, del verdadero terror que la asolaba: la soledad de un lu'cie malogrado, de un lu'cie que no alcanzaba su objetivo… O la de uno que habiendo alcanzado la gloria obtenía como recompensa un eterno sueño de cristal.

Entonces nada importaba: ni la boda de Snow y Serah, ni la adolescencia de Hope, ni el papel de Sazh como padre ni tampoco el futuro incierto de Fang y Vanille… Tan siquiera importaba entonces que Lightning se encontrase sola, porque ese sería el destino de todos.

Fang sabía que sería una verdadera estúpida si no sintiese miedo por todas aquellas cosas y, sin embargo, durante los buenos momentos que había compartido con aquella pequeña familia no había sentido temor. Y, por supuesto, tampoco lo había sentido durante aquellos maravillosos días junto a Lightning.

-Entonces llora por ellas cuando no sucedan, y sonríe por aquellas cosas maravillosas que puedes vivir ahora.

Tras aquello Fang se separó del calor de la joven soldado y se levantó. Iba a acostarse directamente, pues había perdido el apetito y así se lo hizo saber a Light con palabras escuetas. "No tengo hambre. Voy a dormir". Le habría gustado un beso de buenas noches o algo más parecido a "¿Vienes a la cama, cariño?"

Pero no podía esperar aquello de Lightning. No, simplemente es que no podía esperar algo así en una situación como en la que estaban. Sería pedir a alguien que estuviese al mismo nivel de Fang, y ella había aprendido hacía mucho tiempo que las cosas no eran eternas, tan siquiera el cristal, tan siquiera los temidos Fal'Cie. Lo había aprendido cuando la escogieron para hacer algo que jamás había deseado y que tendría que acabar llevando a cabo para volver, al final, a retornar al frío cristal.

La morena se preguntó cuantas veces se repetiría aquél proceso, mientras se acurrucaba bajo el techo que Light y ella habían construido.

Antes de quedarse dormida notó un cuerpo acurrucarse junto al suyo. Incluso aunque hubiese estado todo el grupo junto habría sabido de inmediato que se trataba de ella por su inconfundible aroma. ¿Cómo podía ser que después de todo un día andando siguiese oliendo tan maravillosamente bien? A ella no le pasaba lo mismo. Sería quizá cosa de la piel. Se avergonzó repentinamente de tenerla tan cerca.

No quiso girarse por temor a encararla, pues después de aquellas últimas palabras se había marchado sin obtener respuesta alguna. La verdad era que le daba miedo ver aquellos ojos ahora, en mitad de la oscuridad, donde apenas son perceptibles los atisbos de amor, ira o tristeza. Sus dudas no carcomieron su conciencia demasiado, pues todas ellas fueron sustituidas por un completo asombro al sentir la mano suave y fina de Lightning sobre su abdomen.

Resultaba extraño que ella, precisamente ella, la joven que había sido la mejor cazadora de su tribu se sintiese ahora agredida por una soldado desprovista de armas y cuyo amenazador movimiento había sido una suave caricia. Sin embargo logró que Fang se estremeciera y estaba segura de que Lightning no lo había notado. No estaba segura de si debía girarse aún o no, pero como por puro instinto movió su mano derecha hasta ponerla sobre la de Lightning. No hizo nada más.

-Gírate

La orden sonó tan sugerente, matizada con destellos de sensualidad en el susurro en el que había sido pronunciada, que Fang no pensó en si debía o no hacerlo. Simplemente lo hizo.

Y ahí estaban aquellos ojos, más verdes y silenciosos que nunca. Fang no podía adivinar qué sentía Light tras aquella mirada inquebrantable, pero la soldado no le permitió el tiempo que necesitaba para poder saberlo. La besó.

Se adelantó, acortó las distancias y la besó. Para Fang fue infinitamente mejor que el de la noche anterior, quizá por la conversación que habían tenido y porque tras haberlo probado, lo echaba de menos más de lo que podía haber llegado a pensar. Fue suave y casi como si fuese parte de un ritual. Una especie de inicio. "¿Un inicio para qué?" Por primera vez en su vida, Fang se asustó de un beso. "¿Qué pretende?"

Pero incluso aunque hubiese estado en contra, o aunque su moral le decía que no debía permitirlo su piel la llevaba a aceptarlo. ¿Cómo no podía hacerlo? Se notaba que Lightning no había besado a nadie con lujuria en su vida debido al tiempo que se estaba tomando bastante tiempo para atreverse, para mantener el ritmo. Pero Fang no la ayudaba. Realmente tampoco era como si tuviese una gran experiencia… Bueno, había tenido alguna especie de "relación esporádica" con alguna chica de la estepa. Pero tampoco había sido algo parecido a eso, nada en lo que los sentimientos hubiesen estado tan a flor de piel.

Fang se sentía torpe y estúpida, probablemente incluso más de lo que podía sentirse Lightning. Y sentir la lengua de la soldado acariciar sus labios no ayudó a que se tranquilizase.

Los nervios anidaron en su vientre, pero sin duda también afloró algo más. Fang no quería ceder a sus instintos de la misma forma en la que lo había hecho hacía dos días atrás, porque era evidente que no podía sacar nada positivo de ello. Pero aquella vez era evidente que Light no buscaba nada, pero ahora… ¡Ahora era ella quien lo iniciaba todo! Fang no pudo evitar aspirar el olor dulce de Light y fue entonces cuando todo comenzó a volverse difuso.

Fang no recordaba haber puesto una mano en la espalda de Lightning, pero se encontró con que la estaba acariciando por debajo de aquél jersey granate que se le ceñía al cuerpo y que tanto le gustaba a la morena. También había comenzado a responder a los estímulos de Lightning moviendo los labios a su ritmo, acoplándose a ella a pesar de que tenía algo más de experiencia que la soldado. Tampoco recordaba haberse movido de su sitio, pero de pronto estaban peligrosamente cerca.

Pero la morena encontró pronto la explicación, pues Lightning – quien se había mostrado tímida en el comienzo – había empezado a moverse hasta apretujarse contra el cuerpo de Fang. Y más allá de eso, había enredado los dedos de su mano izquierda en los cabellos de la morena, y su respiración se había vuelto ligeramente más agitada… Incluso en alguna ocasión se había abalanzado contra su boca con cierta violencia pasional. A Fang, por supuesto, todo esto el encantaba.

A decir verdad no sabía a ciencia cierta qué sucedería, ni si debería suceder… Pero por el Titán que se moría de ganas. Los nervios habían ido desapareciendo poco a poco y tan solo quedaba lugar para aquél calorcillo que, lejos de marcharse, había ido creciendo progresivamente a causa de la fogosidad inesperada de Lightning. Ni las chicas de las estepas habían sido tan… Entregadas. Aquello satisfizo a Fang, y de pronto se arrepintió profundamente de haber estado con todas ellas cuando podía haber aprovechado ese tiempo para inventar una especie de máquina del tiempo con la que viajar hasta Lightning, quizá para compartir toda su vida con ella.

Un escalofrío placentero recorrió la espalda de Fang cuando Lightning acarició su cintura y comenzó a deshacerse de los paños azules que le servían como vestimenta a la morena, dejándola tan solo con su camiseta y el pantalón corto. Ahora las dos estaban prácticamente igual de vestidas… O, más bien, de desvestidas.

El calor que la piel de ambas desprendía se mezclaba en una especie de danza al compás de los dos pares de labios, que se acariciaban con deseo y ternura todo de una vez. Fang había cerrado los ojos y no se atrevía a abrirlos por miedo a que al abrirlos descubriese que había estado dormida. Pero no podía estar dormida, lo supo cuando Lightning arremetió contra ella y se separó los segundos suficientes para encaramarse sobre ella. De manera instintiva Fang abrió los ojos y se encontró a una joven de ojos azules temerosos, labios hinchados y manos temblorosas. Y sin embargo estaba sentada a horcajadas sobre ella y flexionaba sus brazos para estampar en sus labios otro beso condenado.

Ahora el cuerpo de Lightning estaba sobre el de Fang, y ambos vientres desnudos quedaron en contacto, centímetro por centímetro. Fang dejó escapar un suspiro cuando esa suave piel la rozó. Se percató de que Light no se atrevía a avanzar…

Como parte de una inspiración, Fang atrajo a la soldado hacia sí nuevamente enredando los dedos en sus finos cabellos y llevando aquellos labios cerca de los suyos otra vez, mientras su otra mano se aventuraba a acariciar un pecho de Light por encima de la gruesa lana. La piel era apenas perceptible bajo el basto tejido, pero la piel de Fang deseaba tanto a la ajena que sintió la excitación de la soldado. Al hacer contacto con el pezón, Light dejó escapar un leve suspiro que sirvió como el único pretexto plausible para que Fang hiciese lo que llevaba deseando hacer desde que Light la había tocado aquella noche.

La morena dirigió su mano hacia la cremallera del jersey y notó como los brazos de Lightning temblaban, sosteniendo su cuerpo inmóvil. Fang notó que la soldado había dejado de respirar, y que aquél silencio atronador era todo el permiso que necesitaba para desnudarla y hacerle sentir que era ella lo único en lo que podía pensar desde que la había conocido. Que no cambiaría nada por aquél momento. Nada…

Cuando la cremallera descendió y el jersey se abrió, los pechos marmóreos y tersos de Light quedaron completamente visibles. Fang no había contemplado algo similar antes, y había visto a muchas chicas desnudas allá en su hogar. Quizá fuese la pasión, o lo que sentía por Light, pero solo tenía clara una cosa: aquella era sin duda la mujer más bonita que había visto en su vida.

Fang miró a los ojos a Lightning y casi se moría de ternura al comprobar que se había ruborizado. Probablemente nadie más que su hermana la había visto tal y como su madre la había traído al mundo, y desde luego la situación no podía ser ni de lejos similar. Para facilitarle las cosas, Fang se apoyó sobre sus codos y se irguió lo suficiente para poder plantar un beso en los labios de la soldado. Evitó mirar sus pechos, aunque debía reconocer que era condenadamente difícil.

Lo que ocurrió después no tenía explicación, tan siquiera Fang podía dársela: se estaba dejando llevar por lo que sentía, por el ardor del momento, por el palpitar del corazón de Light contra su propia piel, por la sangre que bullía dentro de ella, por aquellos ojos azules y por el rubor que los enmarcaba… Fuese lo que fuese, Fang no pudo contenerlo.

-Estoy enamorada de ti.

Tan siquiera supo el por qué lo dijo en aquél momento. Es más: apenas era consciente de que había hablado. Habían sido palabras directas del corazón, de esas que el cerebro no es capaz de procesar porque no es capaz de comprender lo grande del sentimiento.

Fue entonces cuando los ojos de Light quedaron enmarcados en lágrimas igual de azules que sus ojos, fue entonces cuando agachó la mirada y no quiso volver a encontrarse con el verde sincero de Fang.

Light se incorporó y se subió la cremallera del jersey y, aún sobre Fang, aprovechó su perplejidad para limpiarse las lágrimas con el dorso de su mano y mirarla con toda la gravedad que le era posible tras el grueso velo de dolor.

-No puedo hacer esto – Light tensó la mandíbula – No puedo…

Y salió de la improvisada tienda de campaña.

Fang se quedó donde estaba. Se recostó, quedando totalmente boca-arriba y con la mirada perdida en las hojas que reflejaban el fulgor verdoso hasta sus ojos. El fuego seguía encendido, y por las sombras proyectadas en aquél techo segundos antes compartido, Fang sabía que Lightning no se había ido. No supo si lo prefería así o no, pues sabía que estaba a punto de suceder. Hacía años que no le pasaba y casi se había olvidado de que también podía pasarle a una persona como ella.

El calor del vientre se disipó, y un nudo la atosigó subiendo desde el estómago hasta la garganta.

Y lágrimas silenciosas escaparon de sus ojos.


De nuevo gracias por la paciencia. ¡Saludos!

P.D.: Necesito reviews para saber que me seguís queriendo... xD