ACA VA LA PRIMERA PARTE DEL VIERNES! RECUERDEN, FALTA LA SEGUNDA PARTE, PERO ES QUE NI A PALOS LO VOY A TERMINAR PARA MAÑANA Y NO QUIERO DEJARLES ESPERANDO. DISFRUTEN!
Kenny's POV
"Todo empezó a terminar las clases…."
- No.
- ¡Oh, vamos!
Estaba harto de tener que hablarle a este infeliz. De no ser por el estúpido proyecto que teníamos que hacer, jamás le hubiera dirigido la palabra.
Craig me ignoraba mientras guardaba sus libros en el locker. Puse mis manos en los bolsillos de mi campera y me recosté contra la pared, refunfuñando.
¿Es que no entendía que el proyecto era para el lunes y no nos habíamos reunido ni una sola vez?
Me importa un bledo si el idiota me odia, no pensaba llevarme Historia por su culpa. Es más, se suponía que él me iba a ayudar a mi. Craig era bastante inteligente en materias de letras. O dibujo. En cambio, a mi me van mal.
"Odio hasta lo que más le gusta", pensé, emitiendo un ruido de disgusto. Y era cierto. No solo me iba mal, sino que no disfrutaba nada (no era como biología, que me iba mal pero me encantaba). A diferencia de Craig, yo prefiero materias estilo matemática, química, o física, o deportes. Los números, los problemas, la adrenalina. Y todo porque me recuerda a los autos.
Sonreí, a pesar de estar enojado (no puedo no hacerlo al pensar en autos) y me acerqué a Craig. Bueno, a la espalda de Craig, ya que el imbécil seguía ignorándome.
Era como si no existiera nada más que el mismo. Ni siquiera se había percatado que me encontraba a menos de un paso de distancia detrás de él. Tal vez no le importaba pero pude notar una leve tensión en sus hombros cuando se dio cuenta de mi cercanía. Me reí por lo bajo cuando me mandó una mirada glaciar por arriba de sus finos hombros. Estaba furioso, pero no dijo nada.
"Por supuesto que te incomoda" pensé "vos odias a la gente".
Por buenas fuentes sé, que este argumento no estaba del todo bien. Craig no odiaba a la gente, sino el contacto físico. Era una persona muy reservada, en todo tipo de contacto. Se podría decir que era un santo, muy pudoroso con morales nobles, o se podía decir que era un completo estúpido (esto siendo ya una opinión personal, claro).
Porque por mucho que me irritara, Craig era muy atractivo, y consideraba que era una severa perdida no aprovechar esos encantos.
Negué con la cabeza en desaprobación. Tal vez por su falta de 'amor' era tan malhumorado e irritante. "Tal vez una noche conmigo le cambia el humor", pensé divertido, por lo loco e imposible de la idea. Era una tonta fantasía y lo sabía. Su voz me devolvió al mundo.
- ¿Qué querés? – dijo secamente con su voz nasal, mientras cerraba su locker de un golpe y se daba la vuelta para mirarme a los ojos. Quedamos más cerca el uno del otro gracias a eso.
Bajé la cabeza y le devolví la misma mirada de odio que me estaba dando, mi sonrisa quedando en el olvido. No puedo creer que en unos ojos azules tan lindos como los suyos se pueda encontrar tanto desprecio.
Y ese desprecio me molestaba.
¿Qué diablos le había hecho para que me odiara así?
El incidente de Perú no podía ser. No podía ser tan rencoroso como para odiarme por algo que había sucedido hace 7 años, que ni siquiera había sido mi culpa (por lo menos, no del todo).
¿Entonces, qué?
- Tenemos que reunirnos hoy si o si – le informé.
- No - amagó a irse, pero lo ataje del brazo, deteniéndolo. Sus ojos, después de abrirse por sorpresa (no sabía que tenía unos ojos tan grandes), volvieron a su estado original y recorrieron desde mi mano agarrándole el antebrazo hasta mis ojos.
Nuevamente hubo una pelea silenciosa de quién aguantaba más el odio en su mirada.
Craig perdió.
- Suéltame.
Por alguna razón, me dio lástima y lo solté.
- En serio – Craig intentó interrumpirme, pero se tuvo que conformar con hacerme la seña cuando le hice un gesto para callarlo – ya sé que ya lo terminaste, pero es oral la presentación y tengo que saber mi parte.
- Te la mando por mail.
Me estaba enojando.
- Hay que practicar para que salga bien.
- Practica en tu casa - agarró su mochila del piso y se fue.
- ¡Hoy a las 5 estoy en tu casa! – le grité. Sé que me escuchó.
Paró a medio camino y miró para atrás. Suspiró antes de decirme que esperaba que me atropellara un auto antes de llegar a su casa.
Eran las 6 y media y estaba llegando tarde a lo de Craig (no es mi culpa que tuve que convencer a Tweek que no iba a matar a su amigo para que me diera su dirección).
No importa, no me molesta hacerlo esperar.
Por otra parte, quería dejar una buena impresión con su familia: estaba acostumbrado a que todas las madres me adoraran y los padres me bancaran. Es por eso que apresuré el paso y en instantes, me encontré ante una de las mejores casas de South Park. Esto no era decir mucho, ya que el aire de viejo y anticuado aplastaba el pueblo, pero era una casa linda de todas maneras.
Toqué el timbre y esperé. Casi enseguida Craig abrió la puerta, rápidamente. Parecía preocupado. Probablemente fue mi imaginación, porque esa expresión duró apenas un segundo, volviendo a su estado natural de 'soy apático y odio a todo el mundo'.
- Sos un idiota - me dijo, mientras se dirigía a la escalera cerca de la puerta (en frente a ella, para ser más precisos). Supuse que esa fue su invitación amable para entrar y, pidiendo permiso a la nada, entré.
Lo iba a seguir pero una mujer rubia, muy bonita y un poco baja, con los mismos ojos de Craig salió de la cocina a recibirme, dándome una hermosa sonrisa.
- Hola, soy la madre de Craig. Lucy - hasta su voz y nombre eran dulces.
- Un placer; Kenneth. Pero dígame Kenny - le dije, mientras le estrechaba la mano.
Craig observaba todo desde las escaleras, sin omitir el más mínimo ruido.
- Me dijo Craig que ibas a venir a las 5. ¡Ya nos estábamos preocupando! ¿Te quedas a cenar, no? ¡Los llamo para la cena! Hay carne al horno para hacer. Sé que tienen que hacer un trabajo. Trabajen chicos, no sean tontos. Ya van a ver los buenos resultados que van a obtener. Y Craig, por última vez, ¡sácate ese gorro! – habló tan rápido que apenas pude entender la mitad de lo que dijo (tampoco ayudaba el hecho que se había retirado a la cocina a mitad de su discursito).
Sonreí al darme cuenta de que me habían invitado a comer. Sin querer, miré a Craig, mi sonrisa todavía en mi rostro. Él apartó la mirada rápidamente y subió más apresurado.
Me extrañe un poco, pero decidí ignorar sus comportamientos raros y lo seguí hasta su cuarto. Su cuarto era igual que toda su casa: limpio, iluminado, tenía lo justo y necesario (de buena calidad, por supuesto). Una cama, un escritorio, un simple armario y una biblioteca terminaban de decorar el pequeño cuarto. No había fotos, solo un póster de un anime, llamado Red Racer. También presté atención a la colección de libros con el mismo nombre en su biblioteca. Faltaba uno (el 26, precisamente). Quise tocarlos, interesado por los autos que mostraba el póster, pero una mano me detuvo.
- No - dijo Craig, con una voz casi irreconocible. No era de enojo o irritación (como de costumbre, cada vez que me hablaba), sino más bien… ¿rogante? No, no podía ser.
Antes que me diera cuenta, Craig ya estaba sentado en su cama, recostado contra la pared con su laptop en sus piernas.
No tenía idea de que se suponía que tenía que hacer. Me quedé parado en el medio del cuarto, esperando.
Pasaron varios minutos en silencio. Yo odio el silencio. Me estaba poniendo nervioso y Craig no apartaba sus ojos de la pantalla. Me vio de reojo y me levanto el dedo.
- Deja de moverte y siéntate de una vez.
Me senté.
Craig se apartó de mi cuando me senté en su cama (que pude notar que era mucho más suave que la mía). Bueno, no se apartó, en realidad, solo se encogió más hacia la pared casi abrazando su computadora. Estaba descalzo, pero usando medias. ¿Por qué esto me llamó la atención? No lo sé, pero estoy casi seguro que fue porque, sus medias cortas, tenían autitos rojos en un fondo negro.
Autitos rojos. Autitos. Red Racer. A Craig Tucker le gustaban los autos.
- ¿Qué? - preguntó. Su voz sonaba temblorosa, pero estaba más ocupado mirándole los pies como para prestarle atención a eso.
- No, nada. ¿Te gustan los autos? - no pude evitar sonar emocionado.
- Si - nuevamente, volvió a ignorarme (maldigo su estúpida manía de ignorar a la gente), pero luego de unos momentos, casi en un susurro, me pregunto por qué.
Aproveché esto como una luz verde, y le di acelerador a mi gran pasión. Inconscientemente me acerqué más a Craig y empecé a contarle mi gran amor hacia loa autos, la adrenalina, las carreras de autos, sobre mi trabajo de mecánico, mis pistas favoritas, mi motores y partes favoritas, modelos de autos, cuales eran los mejores, cuales no me gustaban, el auto que pensaba comprarme y luego arreglar (que consideraba que era la parte más divertida de comprar un auto).
Craig se limitó a escucharme, y me sorprendió lo buen escuchante que era. Cada tanto me hacía preguntas (en tono bastante bajo, pero igual) y yo no paraba de contarle todo lo que pensaba. En parte fue culpa de Craig, ya que con esas preguntas me daba pie para seguir.
Él me escuchaba atentamente, los ojos un poco abiertos (supongo que se sorprendió que alguien hablara tanto). Su computadora seguía allí, pero Craig la había dejado de lado para atenderme. Y eso me gustaba.
Amo hablar, en especial de mi gran pasión, y hace tanto que no podía hablar de ella (mis amigos estaban hartos del tema y honestamente, ¿quién los puede culpar?).
- ¿Y a vos? - pregunté al fin, sonriendo - ¿Cuáles te gustan?
- ¿A m…i? - ¿Por qué parecía sorprendido? En una conversación, lo normal era preguntar por los gustos del otro. Además, ya estaba cansado de oírme. Supuse que Craig también. Tardó un poco en contestar.
- A mi me gustan los de Red Racer.
- Pero esos no son autos de verdad, ni pistas de verdad. Es imposible que sean reales.
Craig me golpeó con un almohadón (claramente molesto por haberle arruinado la fantasía) y yo me reí.
- ¡Cállate!
- ¡Pero si es verdad!
"Y pasó una de las cosas más sorprendentes que me pasaron en la vida. Hasta ahora me acuerdo vívidamente de ese momento. Sé que mi opinión de la vida no es muy buena y al morir tantas veces, le perdí el significado a vivir. Es por eso que intento mantenerme 'apasionado' por un mismo tema, para no olvidarme que en la vida que si hay algo por lo cual vale la pena vivir. Y ese día, encontré otro tema, otra razón por la cual vale la pena vivir. No era una simple razón. Era una meta a realizar, todos los días. Y esa meta era volver a escuchar a Craig reír de la misma forma que lo hizo ese viernes…"
Craig se rió. Fue una risa corta, en voz baja, acompañada por una sonrisa rara y natural. Creo que fue una de las cosas más lindas que vi, sino es que la más linda. Recordé a su madre, y ahora que veía mejor a Craig, me di cuenta de lo mucho que ambos se parecían. Pero sin duda la sonrisa de Craig era mucho mejor.
¡Y esa risa!
Me recordó a la risa de mi hermana, dulce y tierna. Pero sorprendentemente, la de Craig era más inocente, más… adictiva.
Quería volver a escucharla. Quería volver a vivir ese extraño suceso, probablemente la cosa más rara que había pasado en South Park. Me sentí un descubridor privilegiado, esos que van a llevarse a la tumba un gran secreto que solo es suyo y de nadie más.
Una fuerza superior me hizo acercarme más a Craig. Estaba atontado con él, quería tocarlo, ¿capaz hacerle cosquillas? Quería hacerlo reír de nuevo.
Pero mi intento de acercarme fue percibido por él, que en seguida se puso a trabajar de nuevo en su computadora.
Su sonrisa ya no estaba.
Me sentí un completo imbécil. Había perdido mi gran descubrimiento, todo por ser un ambicioso. Decidí no moverme más.
Pero quería acercarme.
Fue con una voluntad de hierro que logré quedarme en el lugar y no estrecharlo en mis brazos. Ni siquiera sabía porque quería hacer eso a alguien que me odiaba. Porque él me odiaba.
¿No?
Ya no estaba seguro. Me estaba tratando muy bien, y yo a él también. Parecíamos personas totalmente diferentes a lo que éramos en el colegio –igual, tampoco era como si nos viéramos todos los días-. De todas formas, Craig parecía hasta ser una persona amable. Y yo no había perdido mi temperamento en toda la tarde (y créanme que lo pierdo muy fácil).
- ¡A comer!
Craig pegó un pequeño salto. Yo también estaba sorprendido. Ya eran las 8 de la noche. ¿Tanto tiempo estuve hablando?
Bajamos en silencio, Craig intentando mantenerme a distancia. Me sentí triste y frustrado por su sutil pero obvia intención a mis ojos de alejarse de mi.
Fue en la mesa (que estaba servida con la comida más apetitosa que vi en mi vida, mejor que la de la señora Cartman), que me di cuenta de que Craig tenía una pequeña hermana llamada Ruby, pelirroja como el padre. Que al verlo me quedó más que claro que no era el verdadero padre del pelinegro. Este era alto, gordo y feo. No parecía una buena persona, pero me noté que era simplemente su manera de ser: un campesino bruto e ignorante, sin modales. Como mis padres. También vi la notoria diferencia de edad entre Lucy y su marido. Saqué la conclusión de que había tenido a Craig antes de casarse con este tipo, y Ruby era en realidad la hermanastra de Craig.
Esa fue la única conclusión razonable que se me ocurría.
Cuando nos sentamos (yo enfrente a Craig, con Ruby al lado), Lucy le arrancó de la cabeza al pelinegro su querido gorro. Craig le mandó una mirada glaciar, pero su madre ni le molestó. Supongo que pensó lo mismo que yo: si estas refunfuñando tan tiernamente, nadie te puede tomar en serio.
- ¿Vos sos amigo de Craig? - preguntó la pequeña, que no dejaba de mirarme.
- se llama Kenny, es un amigo de Craig - le contestó madre, mientras nos servía. El padre simplemente dijo 'oh' y asintió con la cabeza. Yo le respondí el gesto, 'saludando'. Mis ojos fueron del padre a la hermana de Craig, que me miraba sorprendida.
- ¿En serio? ¡Yo pensaba que no tenía amigos!
No pude evitar reírme.
Craig me pegó una patada por debajo de la mesa. Pegué un pequeño gemido de dolor por el puntapié y me agarré la pierna para 'calmar' el dolor. ¡Maldición! Pega fuerte.
Craig le levantó el dedo a su hermana.
- Cállate, pendeja estúpida.
Ella respondió el gesto.
- Si es cierto, ¡tarado!
- ¡Basta! ¡No quiero peleas en la mesa! - terminó gritando su madre, levantándole el dedo a ambos, que fue respondido por los hermanastros.
- ¡Hey! ¡Compórtense, maldita sea! - gritó el padre, mientras se atragantaba con la comida (ja, parecía Cartman) y les hacía la seña a sus hijos. También le respondieron a él.
La escena fue un poco descolocante y prácticamente ridícula, y debido a que me encontraba inclinado agarrándome la pierna, una parte de mi pensó que algo tan bizarro no había pasado. Fue muy gracioso (digo, parecía algo normal en esta familia insultarse así y eso lo hacía más gracioso) y no sé cómo no me reí.
La cena cursó en paz, Lucy y Ruby preguntándome cosas de mi vida. El padre se fue antes de que todos termináramos a ver la tele, no sin antes saludar a su esposa. Casi no lo noté, ya que Ruby no paraba de insistirme con ser su nuevo novio.
Craig no habló en toda la cena. Parecía entretenido jugando con su comida más que comerla.
Fruncí el entrecejo, un poco molesto y negué con la cabeza en desaprobación. Craig no entendía la fortuna de tener un plato caliente para comer. Quise agarrar su tenedor y encajárselo en la boca con comida. De todas formas, estaba demasiado flaco.
Claro que no lo hice. Quedaba fuera de lugar y los golpes de Craig eran certeros y fuertes a pesar de su físico… aunque estaba seguro que no duraría ni más de dos golpes en una pelea.
La voz de Lucy me llamó la atención.
- Claro que si amor pasamos a buscar a Red y a sus padres y a tu amiga - después Lucy se dirigió a Craig - Hoy es el cumple de la abuela y tenemos que ir. ¿Le dijiste a Clyde para que vaya contigo?
- No.
- ¡Pero te vas a aburrir! Ruby lleva a alguien, ¿por qué vos no…? ¡Ah, ya sé! ¡Kenny!
- ¿S…si? - tartamudeé. Sabía lo que me iba a preguntar.
- ¡Vení con nosotros! - bueno, técnicamente no había sido una pregunta, pero entienden lo que pasó. Consideré rechazar la oferta. No lo hice.
- Claro. Si a Craig no le importa.
Craig me miró boquiabierto, casi en shock. Me sentí un poco culpable. Tal vez es verdad… no le caigo bien, ¿verdad? Por la mañana, poco me importaba lo que él pensara de mi. Pero ahora me encontraba casi rogando por parecerle, aunque sea, soportable.
- ¡Tonterías! Claro que no le importa. Además, no quiero que andes solo por las calles a estas horas.
Me ahorre explicarle que prácticamente era un ser nocturno, y que siempre me movía solo por la vida.
Craig todavía no hablaba.
- Te quedas a dormir - declaró Lucy - ¿Querés avisarle a tus padres, o ya saben?
También me ahorre explicarle que para esta hora, ellos probablemente (casi seguro), no tenían ni idea ni de sus nombres por lo borracho que estaban. Menos se iban a acordar de que tenían un hijo.
- Ya saben - la mentira salió de mi boca como siempre: como si fuera la pura realidad.
Ahora si Craig (que se veía un poco pálido), se decidió a hablar.
- ¿En dónde va a dormir? - me molestó que hablara como si no me encontrara presente, pero también me preocupó un poco su voz… ¿estaba temblando? ¿Craig? Me llamó muchísimo la atención.
- ¡En tu cuarto, dónde más!
Craig ni me miró se levantó para irse a su cuarto. Agarró su gorro del respaldo de la silla y subió rápidamente por las escaleras.
Lucy me dio una mirada de lástima.
- Es un poco tímido…
Abrí los ojos cuando escuché la palabra tímido salir de su boca. Tímido, ¿eh? Explicaba muchas cosas. Pero… ¿Era solo por eso que era así? Casi me pongo a rezar que fuera timidez y no odio por lo cual no quería que me acercara a él.
- …vos como su amigo debes saberlo.
En realidad, no, no lo sabía. Porque yo no era su amigo. Nunca lo había sido.
Pero estaba seguro que ya lo iba a ser.
GUAU! LE AGARRE CARIÑO A ESTA HISTORIA! PIENSO TAMBIEN HACER UN CRAIG'S POV CON LO QUE ESTA PASANDO ESTE VIERNES... Y LO QUE VA A PASAR DESPUES. JOJOJO QUE PASARA? (se lo pregunto medio en joda, medio en serio, porque no estoy segura xD)
SALUDOS!
FCC.-
